Aquaman de Peter David Vol. II

Segundo tomo recopilatorio de la etapa de David al frente de Aquaman con material 100% inédito.

Por
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1943
 

Edición original:.
Edición nacional/ España: ECC Ediciones.
Guión: Peter David, Phil Jimenez.
Dibujo: Alan Caldwell, Derec Aucoin, Ed Hannigan, Jim Calafiore, Martin Egeland, Phil Jimenez.
Entintado: Howard M. Shum, Peter Palmiotti, Phylips Novin.
Color: Tom McCraw.
Formato: Cartoné (Integral omnibus), 464 págs. A color.
Precio: 39,50 euros.

 

Los que moran la superficie siempre se han acercado al océano con veneración. Fuente de vida, de sustento, rebosante de belleza, que esconde bajo su superficie misterios, miedos primigenios y oscuridad, ingredientes básicos con el que alimentar a las leyendas y mitos que a lo largo de la historia han aparecido alrededor esa masa de agua azulada que cubre las dos terceras partes del planeta. Unas leyendas que tiene a su principal valedora en Atlantis y el rico escenario sobre el que el guionista Peter David construyó una de las mejores etapas de Aquaman. ¿Es de verdad una de las mejores etapas del personaje o por el contrario es la sensación que tienen los aficionados por haber leído infinidad de veces las bondades de la serie de David, sin haber podido catar el material de primera mano?

Lo primero es hablar del material que ser recopila en este segundo volumen. Todo, absolutamente todo lo que se puede leer en este tomo es material nuevo, inédito en España, lo que lo hace especialmente atractivo de primeras. Que obras que han quedado perdidas en el tiempo logren abrirse paso 25 años después es siempre motivo de alegría. Por un lado, David continúa desarrollando la trama que ya se pudo leer en el volumen uno y por otro se recoge la miniserie de Phil Jimenez dedicada a Garth, alias Aqualad, en el que el personaje evoluciona a un nuevo estatus. Unos comics que se habían descolgado y que por fin están disponibles en la lengua de Cervantes, con todo el interés que algo así despierta entre los aficionados.

Lo segundo es reflexionar sobre como el trabajo de David ha soportado el paso del tiempo. Ha pasado un cuarto de siglo desde la que obra se empezara a publicar en USA, durante los compulsos años noventa, en el que el género de superhéroes se embruteció salvajemente y las tiendas especializadas se llenaron de enormes héroes hipermusculados, portando enormes armas, vistiendo cuero y apretando los dientes, mientras que sus contrapartidas femeninas se veían sometidas al mismo proceso de radicalización visual. Y fruto de aquella moda ocurrieron muchas cosas, siendo una de ellas el Aquaman de David. El guionista de Supergirl supo tomarle el pulso al microcosmos de Aquaman con su excelente trabajo en Las Crónicas de Atlantis, seguida de la miniserie Tiempo y Marea. Todo parecía apuntar a que era el hombre adecuado para lanzarse de lleno a escribir la nueva serie regular del personaje.

En el primer volumen todo parecía indicar que así iba a ser. David procede a cincelar a Aquaman en mármol, bello y elegante, al que viste con armadura y amputa una mano, radicalizando su aspecto exterior, para amoldarse a la moda imperante y al objetivo del escritor de dotar al atlante de un aspecto más contundente, alejado del que la serie de animación Superamigos le había impuesto de forma más que humillante. Todo en aras de lograr impactar, de lograr hacer ruido con un protagonista del que nadie parecía esperar nada. Con el objetivo cumplido en sus primeros números, llega el momento de progresar, de avanzar, de evolucionar hacia nuevos aspectos y matices y David prosigue narrando una historia que se le escapa de las manos por estar más centrado en volcar esa rabia interna del personaje en cada viñeta, que en el desarrollo puro y esencial del protagonista y su enrome elenco de secundarios.

El escritor de Young Justice pierde el tono de la trama tanto en el fondo como en la forma, desdibujando a Arthur Curry de tal forma que poco o nada queda del Arthur Curry de antaño. Algo que no ha de ser interpretado como negativo, salvo que esa transmutación se vea forzada y llevaba al extremo de manera constante y reiterativa. Algo que ocurre de manera sistemática a lo largo de la historia en la que Aquaman se ve inmerso en una aventura en la que va a verse las caras con su padre, su tío, su hijo, su madre adoptiva, su hermanastro y su antiguo pupilo, de forma que el todo fagocita a los detalles. Detalles que se pierden entre las grietas de una historia confusa y llena de ideas extravagantes que dejan en evidencia que el tiempo no ha sido especialmente benigno con este trabajo. No se trata de que la manera de narrar haya cambiado, nadie pone en duda el valor del trabajo de Kirby, Steranko, Ditko, C.C. Beck, por citar algunos, cuyas innovaciones son básicas para entender donde está hoy el cómic de superhéroes. Aquí el problema es otro. David lo que escribe, lo que cuenta, esta demasiado anclado a su momento creativo, lastrando a la obra como si fuera un ancla de pesado acero que se hunde sin posibilidad de retorno en la fosa de las Aleutianas.

Lo que David narra entretiene y se disfruta, si se la ve como una historia hija de su tiempo, a la que es necesario hacer concesiones para que fluya de forma ordenada en la mente del lector. Puede parecer que hablar en estos términos de esta etapa, de este segundo volumen, es hacerlo de forma despectiva para indicar que el cómic no merece la pena, pero es al contrario, se trata de centrar bien las ideas para que nadie se pueda llevar al equivoco. El Aquaman de David es una enorme obra que destila años noventa por los cuatro costados y que ha de ser leída y entendida como tal si se quiere disfrutar. Hay multitud de sinsentidos, peca de ambiciosa, de grandilocuente y sin embargo es un pedazo de la historia del noveno arte. Y lo es porque es capaz de cristalizar en su interior todos esos mecanismos y vicios que se generaron durante lo años noventa dentro del género superheroico.

¿Dónde radica el fracaso real y absoluto? En el dibujo de Calafiore y Egeland que ha envejecido de la peor forma posible. Su narrativa, su composición de página y sus acabados, son aberrantes, con excesos anatómicos que van desde un intento banal por resultar ser espectaculares a caer directamente en la caricatura. Sin duda alguna es la parte que realmente hunde la obra y exige de verdad hacer un esfuerzo por ignorarlo. E ignorar, o verse obligado a tener que ignorar el dibujo de un cómic, es algo que rompe la definición de cómic de principio a fin. Una lástima porque con un aporte gráfico de mejor nivel, la obra se mantendría mucho mejor a flote.

Y el contrapunto se lo da Phil Jimenez con a miniserie dedicada a Aqualad.

Unos lápices sublimes.

Una miniserie que parece escrita para perdurar, para eternizar y fosilizar su valor en el tiempo, escrita con mimo, cariño y respeto, por un personaje que en manos de Jimenez se hace grande y expande sus posibilidades de forma clara y contundente.

El guinista y dibujante de Wonder Woman, toma a Aqualad, empeñado en desprenderse de dicho apelativo, y lo lleva por el camino del autodescubrimiento y la aceptación de las responsabilidades de hacerse adulto. Jimenez crea todo un ecosistema para que Garth puede asumir el mando de su vida y se aparte por completo de la sombra de Aquaman. Nuevos poderes y nuevo uniforme 8con claro homenaje al trabajo de Neal Pozner con Aquaman tras Crisis) son algunos de los cambios más superficiales que experimenta, ya que Jimenez también ahonda en la relación que tuvo Garth con Tula antes de que esta falleciera a manos de Chemo en Crisis en Tierras Infinitas.

El autor despliega todo su talento en una obra en la que no solo se percibe el conocimiento y la intención, sino también se siente plenamente el corazón que Jimenez vuelca en este trabajo. Su dibujo es simplemente perfecto. Rebosa elegancia y estilo, con composiciones de página sencillamente apabullantes, en las que el lector puede dejarse llevar por los ricos escenarios, cargados de destalles, con los que Jimenez ilustra su particular relato del camino del héroe. Para saber más podéis ver el Inédito DC que se le dedicó a esta serie aquí.

Un segundo tomo agridulce, al que se le ven las costuras y los vicios de su época, que hay que valorar en su justa medida y siendo conscientes de su momento temporal inicial, que se ahoga por completo por culpa de un acabado gráfico mediocre en la serie de Aquaman. Una segunda entrega con enorme valor por el material inédito que atesora en su interior y que todo aficionado a DC Comics, y más concretamente de Aquaman, ha de poseer por la importancia que tiene para la historia editorial del personaje.

  Edición original:. Edición nacional/ España: ECC Ediciones. Guión: Peter David, Phil Jimenez. Dibujo: Alan Caldwell, Derec Aucoin, Ed Hannigan, Jim Calafiore, Martin Egeland, Phil Jimenez. Entintado: Howard M. Shum, Peter Palmiotti, Phylips Novin. Color: Tom McCraw. Formato: Cartoné (Integral omnibus), 464 págs. A color. Precio: 39,50 euros.   Los…
Guion Aquaman - 6
Guion Tempest - 7.5
Dibujo Aquaman - 4
Dibujo Tempest - 9
Interés - 8

6.9

Paradojas de la vida, un tomo muy interesante, por la inclusión de material inedito y la miniserie de Tempest, que no hacen sino eliminar el sabor de boca agridulce que deja el trabajo de David en la serie.

Vosotros puntuáis: 7.38 ( 4 votos)

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