Aniversarios DC: 50 años de Justice League of America #75

Se cumple medio siglo de la revelación del poder de Black Canary y la crisis de identidad que transformó a Oliver Queen en la persona que hoy conocemos.

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Existen en la historia de los cómics una infinidad de puntos de inflexión, números en los que la historia de un personaje cambia, toma un rumbo distinto, para bien o para mal, a veces para siempre y a veces sólo durante una época de duración indeterminada. A veces ocurren como consecuencia de los acontecimientos de un crossover o el final de un intenso arco argumental. Otras veces ocurren poco a poco, sin que nos demos cuenta. Y en esta sección tan errática, de periodicidad mensual (o esa es la intención) hemos decidido dedicar un espacio a uno de los momentos clave en la historia de dos personajes: Black Canary y Green Arrow.

Dinah y Oliver, dos personajes unidos por el destino editorial desde hace muchísimo tiempo, tuvieron en ese número Justice League of America Vol 1 #75 un punto de inflexión que marcó su evolución, fijando unos cimientos que se mantienen en nuestros días. Con fecha de portada de noviembre de 1969, escrito por Dennis O’Neil y dibujado por Dick Dillin, salió a la venta después de dos números que habían supuesto el encuentro anual entre la Liga y la Sociedad, que trajo uno de los finales más dramáticos: la muerte de Larry Lance, el marido de Dinah, con el posterior traslado de ésta a Tierra Uno, pues tras el sacrificio de éste a ella no le quedaba ningún arraigo en su mundo. Podríamos haber dedicado el aniversario a esta aventura, además, habríamos hilado más fino, pues el número #73 salió a la venta en agosto del 69 (el mes del irrepetible festival de Woodstock, venido con la resaca de la llegada del hombre a la luna el mes anterior, así como la primera victoria de Eddy Merckx en el Tour de Francia), pero el impacto que de verdad supuso el #75 es, personalmente, más relevante.

Dinah Lance debutaba como miembro de la Justice League en este número, titulado ¡En cada hombre hay un demonio! y lo hacía con sorpresa. Pero antes, Oliver Queen se mostraba como narrador en las primeras páginas, acompañado de Dinah, contando el origen de unos recientes acontecimientos. En ellas nos decía que la situación de su empresa iba mal. Un empresario de su fundación, John Deleon, había falsificado unos documentos que podían hundir a su compañía. Oliver sabía que eran falsos, que sus intenciones eran desviar a sus socios hacia su propia empresa para arruinarle. Pero no podía demostrarlo. Estos hechos provocaban una crisis de identidad en él. ¿Era útil como empresario? ¿Era necesario como justiciero? Ni siquiera podía ayudarse a sí mismo.

A la vez, Dinah estaba siendo juzgada por sus nuevos compañeros de la Liga. Después de traerla a su mundo, Superman pedía a sus compañeros votarla como miembro sin exigir requisitos, en un alarde de bondad del Hombre de Acero y la confianza que siempre muestra hacia las personas en quienes de verdad ve un valioso potencial. Pero Hawkman era más escéptico y, aún reconociendo su historial como luchadora contra el crimen en Tierra Dos, no se fiaba de que sus habilidades de experta en judo pudieran sumar enteros al equipo y afrontar con garantías los peligros contra los que solían enfrentarse. El Átomo (Ray Palmer, pues estamos en la Edad de Plata) estaba de parte de Superman y pedía una oportunidad para Dinah. Mientras, Batman, reflexivo como siempre, dudaba de la idoneidad de exponerla a los peligros que ellos vivían. En ese momento, Black Canary, cansada de que hablaran de ella como si no estuviera delante, explotaba de rabia, tensión y, desconcertantemente hasta para ella, emitía un canto que salía de su interior, de su más profundo ser: el grito ultrasónico. Era la primera vez que se manifestaba y cambió para siempre las aventuras del personaje, pues a partir de ese momento tenía un súperpoder.

Paralelamente, Oliver visitaba a un psiquiatra para tratar su crisis de identidad. No sabía quién era en realidad, si un inversor millonario al borde de la bancarrota o un justiciero encapuchado que dudaba de sus actos. Una circunstancia que pocas veces vemos en los héroes de cómics. Recientemente Tom King la ha explorado con su Heroes in Crisis y esas ya célebres páginas de confesiones. El doctor, para ayudarle, probaba un aparato al que llamaba actualizador de identidad, con el que pretendía profundizar en su inconsciente para ayudarle a ver claro su camino, eligiendo si seguir como hombre de negocios o como héroe. En el momento en que se ponía un casco con electrodos, salía de su cuerpo un ente fantasmal de color verde y de presencia corpórea. Y decía ser su verdadero yo, demostrando que lo que de verdad quería hacer era el mal. Obviamente, pensaba que ese ser había aparecido a través del aparato del psiquiatra, pero resultaba ser una coincidencia, pues al resto de la Liga también les ocurría lo mismo, aparecían de su interior sus respectivas réplicas malignas.

La aparición de estos seres malignos era explicada como consecuencia del encuentro que la Liga tuvo con el villano Aquarius en los números anteriores, durante el crossover con la JSA, una estrella viviente de cuya energía podrían estar todos impregnados. Pero resultaba que Superman no tenía contrapartida maligna e intentaba atacarles, descubriendo que sus compañeros eran los únicos capaces de vencer a sus propias versiones malvadas. Y es que se ponía en relevancia, una vez más, que Superman no tiene lado malo. Que es puro de corazón, mente y espíritu. Por eso es Superman. Y, como tal, conseguía motivar a sus compañeros usando un robot, fingiendo que también tenía un yo malo y conseguía derrotarlo.

El final del número era muy apresurado, con todos los héroes venciendo a sus versiones. En la última página se desvelaba que Oliver y Dinah eran los narradores del cómic porque estaban grabando en unas cintas sus experiencias para los archivos de la Liga. Y los dos asumían a partir de ese momento su nueva vida. Oliver descubría que quería ser un héroe antes que un empresario. “Estoy herido…sin un centavo…¡Y más feliz que nunca! Porque ahora… ¡sé quié´n soy!”. Y Dinah que en ese mundo podría llegar a encontrar la felicidad que ya no tenía en el suyo. “Bueno… ¡yo no! sigo sin pertenecer a este tiempo, a este lugar! pero lo intentaré…” y, tras lamentar su sentimiento de incapacitación por la herida de su pérdida y su duda, remataba diciéndole a su compañero: “¡quizá, con suerte y algo de amor, podamos volver a encontrar la salud!”. Y aquí nacía, con un pequeño destello, el amor entre estos dos carismáticos personajes.

Esto era lo importante de este número. No el villano ni la amenaza, sino la evolución, o el comienzo de la misma, de dos personajes que necesitaban encontrarse a sí mismos dentro de la DC del momento. Unos meses después, en abril de 1970, apareció Green Lantern #76, con sorpresa en la portada, pues pasaba a llamarse, inesperadamente, Green Lantern/Green Arrow manteniendo la numeración. Como todos los lectores de la historia de DC sabemos, Dennis O’Neil formó a este dúo tan espectacular, escribiendo sus historias hasta el #122, en noviembre de 1979, marcando la década de los 70′ para la editorial al erigirse, probablemente, como la serie más madura y con historias más callejeras, humanas y reales de entre todas las que se publicaban en el momento. Green Arrow, ya sin la fortuna y la responsabilidad de una empresa en sus espaldas, se dedicaba a combatir el crimen a pie de calle, haciendo equipo con su amigo Hal Jordan. Personalidad que ha seguido manteniendo hasta nuestros días. Los dos mostraban un choque ideológico sobre cómo puede ser un héroe, siendo esta la época en que Oliver se declaró políticamente de izquierdas, muy crítico con los poderes fácticos, a diferencia de su compañero. Esto merece un artículo propio, pero con este apunte pretendo mostrar que el Justice League of America Vol 1 #75 supuso el comienzo de algo, un punto y a parte en la historia de Green Arrow. El arquero esmeralda gozó de gran popularidad en la década de los 70, apareciendo también con la Liga y en Action Comics, hasta conseguir su primer título en solitario escrita por Mike W. Barr y dibujada por Trevor Von Eeden, una mini de cuatro números publicada en 1983.

Green Arrow #1.

Por su parte, Dinah comenzaba una nueva andadura en su nuevo mundo, con su nuevo poder establecido, recibiendo el foco de atención editorial como miembro inamovible en Justice League of America durante 119 entregas casi consecutivas. También tuvo numerosas apariciones en la etapa Green Lantern/Green Arrow y protagonizó algunas aventuras en Action Comics. Curiosamente, ninguno de los dos personajes tuvo una serie propia hasta tiempo después, aunque siempre se mantuvieron presentes en los títulos del universo DC. En el caso de Dinah, aunque siempre ha sido (y sigue siendo) un personaje incluido en series corales, en 1991 tuvo su primera cabecera, una miniserie de cuatro números escrita por Sarah Byam y dibujada por Dick Giordiano, a la que siguió dos años después otra de doce con la misma guionista, en esta ocasión, acompañada por Trevor Von Eeden. Estos títulos llegaron después de que comenzara, en febrero de 1988, la primera serie de larga duración de Green Arrow, escrita y dibujada en un pricipio por Mike Grell, el autor que mejor ha entendido a Oliver. En este título los dos personajes compartían protagonismo en muchos números.

Black Canary #1.

Como vemos, hasta nuestros días, el destino de los dos héroes ha estado muy unido, con una trayectoria bastante paralela. Aunque Dinah no ha tenido muchas series en solitario de larga duración, sí ha gozado de etapas largas con las series de Birds of Prey. Green Arrow sí que ha gozado de hasta seis series. La última terminó después de 50 números el pasado mes de mayo. Dinah, por supuesto, tuvo mucho peso y apareció en 42 de esos 50. Personalmente, siempre esperaré una nueva serie conjunta, como la que protagonizaron entre diciembre de 2007 y abril de 2010, Green Arrow/Black Canary, que contó con 29 entregas.

No quiero terminar sin reflexionar sobre algunos aspectos del número que hemos homenajeado. Primero, supuso una rareza de la época, pues en plena (o tardía) silver age no era habitual que las series tuvieran una continuidad inmediata número tras número. No solía haber consecuencias que permanecieran en el tiempo. A este respecto podemos introducir a Dennis O’neil como miembro de una generación que empezó a desarrollar historias largas, con una línea argumental que no olvidaba lo ocurrido en el número anterior, como fue habitual en décadas anteriores a grandes rasgos.

También me gustaría parar a observar con detenimiento la portada. En ella vemos las piernas de Dinah sobre los cuerpos tirados por el suelo de sus compañeros. Noqueados, derrotados. Y el globo de texto dice: “¿Ahora admitís que puedo ocupar el lugar de Wonder Woman?”. Y es que la princesa amazona había dejado el equipo unos cuantos números antes, al perder sus poderes. El dato curioso está en que se presentaba la situación de tal manera que, daba a entender, que no podía haber más de una mujer en la Liga de la Justicia y que una debía sustituir a la otra. Esta situación cambió, claro está, pues más adelante entraron más personajes femeninos, aunque hubo que esperar hasta el #146, cuando llegó Hawkgirl (Shiera Hall) y al #161 con la inclusión de Zatanna.

Como curiosidad final, este número está actualmente a la venta en el catálogo de ECC. Se incluye en el especial 75 años de Green Arrow, junto con otros números clave en la historia del personaje.

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Gran artículo. Curioso que en esa época Oliver estaba enrollada con una Canario “señora madura” (Debió haber nacido a finales de los años ’30). De ahí que hicieran aquel tejemanje de convertir a la madre en la hija. Jamás mostraron la reacción de Oliver al enterarse, por cierto.