Edición original: Crowbound #1 y #2 (Image Comics, 2026)
Guion: Jeff Lemire
Dibujo: Dustin Nguyen
Entintado: Dustin Nguyen
Color: Dustin Nguyen
Formato: Grapa · 32 páginas · 3,99 $
Lemire + Nguyen, la síntesis oscura
El mes de septiembre nos trajo el lanzamiento de una nueva serie de la dupla Jeff Lemire + Dustin Nguyen, de la que hemos leído Descender, Ascender y Little Monsters. El nuevo título es Crowbound, y en él los autores combinan lo que ya conocemos de ellos para crear una nueva historia a la que ellos mismos definen como la más oscura que han realizado juntos.
Al día de hoy ya se han publicado dos números, y por ello en esta ocasión nuestra reseña de la novedad norteamericana abordará las dos entregas. Hay una regla no escrita y autoimpuesta de que las reseñas de novedades se limitan al primer número, pero en este caso haremos una excepción. Al momento de publicarse el #1 de Crowbound, nos ocupamos de cubrir otras novedades que coincidían en su lanzamiento y consideramos relevante abordarlas. Pero además, con sinceridad, la primera entrega de Crowbound me había dejado un poco indiferente y opté por dejarla en espera. Con la lectura del #2 publicado en las primeras semanas de octubre, y una relectura del #1 en conjunto con el nuevo número, la consideración cambia mucho.
En Crowbound nos encontramos lo que podemos definir como una síntesis de todos los trabajos de la dupla Lemire + Nguyen (y de ellos por separado, también), reuniendo en una obra elementos de la ciencia ficción distópica, la fantasía, el terror, lo rural, las relaciones familiares. Por eso añade el guionista que, a pesar de ser cómic más oscuro en conjunto, no deja de estar cargado de esperanza y emotividad.
Esto lo consiguen presentando un mundo en el que la humanidad (o al menos los humanos que conocemos en el comienzo de la historia) está acotada a vivir en un encierro que los protege de una criatura que está devorándose el mundo desde hace cientos de años. En la comunidad en la que viven, la mayoría de ellos son trabajadores oprimidos en condiciones que se asemejan a las de las primeras revoluciones industriales, casi sin derechos laborales, bajo un régimen autoritario e igualmente opresor.
En este contexto la protagonista es una mujer llamada Rose Lee, que tiene a su hija de once años, Ava Lee. La edad es relevante, porque luego de cumplir los doce años pasa a ser fuerza de trabajo y es removida de su vínculo familiar, pero el disparador de la trama será que su hija será tomada antes de tiempo y ella querrá evitarlo para poder vivir un año más juntas.
La presentación de este universo en el primer número, es realizada a través de flashbacks sucesivos con cortes narrativos abruptos, en la que Lemire dosifica demasiado la información y no llega a comprenderse cabalmente la historia que están comenzando a narrar. Sí se entiende el entorno totalitario y de encierro, algunas reglas del funcionamiento de esta sociedad post apocalíptica, y que el centro de la narración será la relación entre Rose y Ava, la fuerza de una madre por no perder a su hija.
Pero dos de los hilos narrativos que conducen al #1 empiezan a tener sentido con la lectura del segundo número. En uno de ellos vemos a Rose caer (parece al vacío, primero, y en la profundidad del agua, después) y en el final del primer capítulo llega a un destino confuso que se comienza a explicar en el #2. En el otro, Rose es una niña corriendo en el campo entre un pastizal.
Con el segundo capítulo publicado y leído, no sólo se entiende mejor hacia dónde va Crowbound sino que le añade una capa más a la historia, que la conducirá por el camino de una trama de venganza superpuesta sobre el drama, la ciencia ficción distópica, la fantasía oscura, el horror rural. Y con esto, la narración también gana ritmo y ofrece una lectura más dinámica.
Si bien nos interesa y mucho lo que los autores tengan para contar en sus historias, el principal logro de esta dupla es cómo logran combinar sus fortalezas, y el arte de Nguyen potencia a las ideas del guión de Lemire. Al estilo que ya le conocemos dibujo acuarelado, en Crowbound el artista es preciso con la elección de paletas y tonalidades, haciendo más claustrofóbico y melancólico el entorno opresivo del asentamiento en el primer capítulo, destacando con colores más fuertes elementos puntuales que sobresalen visualmente de una casi monotonía en grises lavados. Asimismo, con el cambio de ritmo y tono desde el segundo capítulo, la utilización de color es todavía más vibrante y detalladamente escogida.
El trabajo artístico de Dustin Nguyen facilita y justifica cualquier lectura, y en esa fortaleza se basa la dupla autoral con Jeff Lemire, que se permite algunas licencias en su guión que resultan experimentales en el mainstream, a sabiendas de que tiene tiempo y espacio para ir acomodándose en sus lectores. Así sucede con Crowbound, que tiene un comienzo lento y enmarañado en el primer número y enciende con fuerza sus motores narrativos en la segunda entrega.
En la suma de los dos, la serie exhibe sus fortalezas y argumentos para empezar a asentarse en los lanzamientos destacados del año del panorama independiente.
Lo mejor
- La combinación de la dupla de Lemire + Nguyen. El color de Nguyen potencia el guión, con una paleta que se va tornando más vibrante.
Lo peor
- El arranque lento. El #1 dosifica la información en exceso y encadena flashbacks con cortes abruptos, de modo que la historia no comienza del todo hasta leer el segundo número.












