Clásicos DC: La espada de Azrael

Analizamos el clásico de los noventa La espada de Azrael, que supuso el nacimiento de uno de los personajes más queridos por los fans, de la mano de los geniales Dennis O'Neil y Joe Quesada.

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Volvemos una vez más con una nueva entrega de nuestra sección Clásicos DC, esta vez con La espada de Azrael, publicada en 1992, obra de Dennis O’Neil y Joe Quesada, y que vio nacer al mítico personaje Azrael, asesino de la Orden de San Dumas. Un servidor conserva la edición de retapado de Zinco Ediciones, posteriormente se publicó en un coleccionable de Planeta en 2005 y lo cierto es que hasta la actual edición de ECC Ediciones de la macro saga La caída del caballero oscuro, no se ha vuelto editar, lo cual nos hace tener una obra inédita en España durante más de veinte años. La espada de Azrael es otra de esas obras noventeras que nadie pensaba que fuera a trascender ni incluso a entretener más allá del momento de su publicación, pero, lo cierto es que nada más lejos de la realidad. Tan solo cuatro números y se ha convertido posiblemente en una de las sagas noventeras de Batman más interesantes, junto al propio y sucesivo Knightfall, por una parte gracias al nacimiento de uno de los personajes más interesantes del universo DC: Azrael.

AUTORES

La espada de Azrael nos brinda la excelente oportunidad de ver reunidos a cuatro de los autores y artistas más influyentes e importantes en el cómic americano, cada uno en su propia especialidad, como son Dennis O’Neil, Joe Quesada, Kevin Nowlan y Lovern Kindzierski.

DENNIS O´NEIL
Nacido en mayo de 1939 en St. Louis, O´Neil es uno de los padres de la criatura, es decir, de Azrael, protagonista principal de esta historia. Para los aficionados al cómic, sobra decir que Dennis O’Neil es uno de los autores más importantes e influyentes en el cómic de la historia, y especialmente en el género superheroico. Su trabajo en DC Comics es basto y extenso, tocando prácticamente todos los palos, es decir, casi todos los personajes importantes de la editorial, con mayor o menor éxito, evidentemente. Se graduó en literatura inglesa y filosofía, y después se alistó en la marina en plena Crisis de los Misiles de Cuba, para posteriormente terminado el servicio probar suerte en el mundo de la historieta. Tras un infructuoso paso por Marvel Comics y después Charlton Comics, O’Neil recala en DC Comics, gracias al antiguo editor Dick Giordano, que fue contratado en el 68 por DC, y con el que O’Neil coincidió en la Charlton. Es aquí en donde el autor alcanza su plenitud artística y creativa, con su etapa en los setenta en Batman, que junto al gran Neal Adams revitalizó el personaje totalmente tras una oscura a nivel etapa a nivel creativo por la censura del Comics Code. A lo largo de las siguientes décadas, O’Neil escribió Superman, Wonder Woman, Justice League, Flash, Shazam, Superman vs Muhammad Alí, The Question o Green Arrow/Green Lantern, siendo estas tres últimas algunas de sus obras más reconocidas. Por si fuera poco, también se encargó de escribir la colección propia de Azrael, de la que hablaremos más adelante, y que duró la friolera de cien números.

JOE QUESADA

Este artista neoyorquino nacido en 1962 tiene el honor de ser el creador a nivel artístico del personaje protagonista de este artículo, Azrael. Quesada es una de las personalidades más importantes del cómic americano, especialmente por su trabajo como editor jefe de Marvel Comics durante más de una década hasta ser sustituido por Axel Alonso. Entre sus méritos como editor, se le reconoce la creación de los sellos MAX, Marvel Knights y Ultimate, y entre sus errores más flagrantes, el famoso mefistazo de Spiderman hace una década. Quesada no es por desgracia un artista demasiado prolífico, y entre sus trabajos artísticos más destacados está su etapa en Daredevil junto a su amigo Kevin Smith. En DC Comics no hizo gran cosa, ya que pocos años después de La espada de Azrael creó su propia editorial llamada Event Comics junto a su colega Jimmy Palmiotti, creando el piromante Ash, y no mucho después fichó en exclusiva por Marvel, que también absorbió esa editorial. Por lo que, entre lo poco que podemos destacar de Quesada en DC Comics está un crossover entre Azrael y Ash, algunos números de la serie Spelljammer, algunos otros de The Question Quaterly junto al propio Dennis O’Neil y por último una miniserie de The Ray.

KEVIN NOWLAN
Nacido en la fría Nebraska de 1958, Kevin Nowlan es uno de los artistas con el estilo más único y personal que se puede encontrar por el panorama del cómic de superhéroes. Especializado en portadas y tintas, siendo esto último su trabajo en La espada de Azrael, Nowlan es tan prolífico que sería imposible enumerar al completo la cantidad de trabajos que ha realizado en las diferentes editoriales americanas. Desde Doctor Strange y Moon Knight en Marvel Comics, pasando por Tomorrow Stories en America’s Best Comics, o Wednesday Comics y Batman Black and White en DC Comics, cuyos últimos trabajos por cierto portadas junto a Neal Adams en Teen Titans o en Darkseid War.

LOVERN KINDZIERSKI
Este artista canadiense nacido en 1950 es uno de los coloristas con más talento que ha pasado por el cómic americano. Amén de su excelente trabajo en La espada de Azrael, Kindzierski ha trabajado como colorista habitual de nada más ni nada menos que el gran Craig Russell, y ha pasado por obras como Elric, El Anillo de los Nibelungos, Hellblazer, Lobo o L.E.G.I.O.N. Últimamente le hemos visto trabajar de guionista en un proyecto más personal llamado Shame, con el genial John Bolton a los lápices. Sus últimas colaboraciones con DC Comics los podemos encontrar en el Animal Man de Jeff Lemire como colorista, o en el actual Green Arrow de Benjamin Percy trabajando en las portadas.

PERSONAJES

Al ser ésta una historia sencilla y breve de tan solo cuatro números, no intervienen más que seis personajes en la historia, cada uno de ellos con su papel e importancia bien delimitado en la trama. Y francamente, con eso es más que suficiente, porque no son necesarios muchos personajes en una historia si no aportan nada al conjunto de la obra.

ALFRED PENNYWORTH
El fiel mayordomo de Bruce Wayne, quien le ha criado como un hijo, y al que servirá y ayudará hasta su muerte. En esta historia tiene un papel un poco más activo quizás de lo habitual en el personaje, adquiriendo relativa importancia, sobre todo en lo que se refiere a la relación con otros personajes y lo que sus sabios consejos y argumentos provocan, algo de hecho muy habitual en el personaje.


BATMAN

El hombre murciélago es uno de los personajes más famosos e importantes de DC Comics. Con casi 80 años de historia a sus espaldas, Bruce Wayne y su alter ego Batman han vivido increíbles y peligrosas aventuras en las que en más de una ocasión ha estado a punto de morir, a pesar de que siempre suele llevar la delantera a los villanos y vencerles por sí mismo, por lo que en esta historia, vemos a Batman pasar más de un apuro, y tener que ser literalmente salvado de la muerte por Azrael. Y aunque aquí sigue teniendo cierto peso, cede por completo el protagonismo a Azrael, que es la verdadera estrella de esta historia.

NOMOZ
Es un enano con un aspecto bastante extraño, y que se convierte de alguna manera en el mentor de Jean-Paul Valley, además de ser prácticamente su único contacto y conexión con la Orden de San Dumas. Se muestra implacable, egoísta y centrado únicamente en la filosofía y el objetivo de la Orden, siendo una influencia tóxica para Jean-Paul, quien le desobedece cuando algo no encaja en su forma de entender su nueva faceta como justiciero de la Orden. Tiene constantes desavenencias con Azrael pero, a pesar de todo, siempre se queda a su lado como un fiel y gruñón compañero. Huelga decir que sus conocimientos de la Orden de San Dumas son muy amplios, lo que le convierte en un activo muy valioso para la Orden y para el propio Azrael. Tras su nacimiento como personaje en La espada de Azrael, apareció de forma recurrente en la larga primera y larga serie de Azrael. Recientemente, ha tenido una breve y trágica aparición en el arco Intelligence de Detective Comics, aprovechando la trama de Azrael en la colección evidentemente.


BIIS

Carlton Lehah es el villano de la historia, y el némesis de Azrael. Como si de una parodia de la actualidad política española se tratase, Lehah comenzó siendo el tesorero de la Orden de San Dumas, y se corrompió poco a poco, primero a nivel económico, y después transformándose de forma abrupta según él mismo, a lo Dragón Rojo, en la reencarnación del Dios Demonio Biis. Un tipo sin duda bastante pirado, y que sin embargo es duro de pelar, hasta el punto de que vence al mismísimo Batman, lo secuestra y tortura, teniendo que acudir el propio Azrael a su rescate, lo que forjara la complicada amistad entre ambos personajes. A pesar de ser un villano carismático y potente, quizás más por el diseño de Quesada que por el propio trasfondo del personaje, que aunque tiene un punto misteriosamente atractivo, hay que reconocer que es bastante simplón, no tuvo mucha trayectoria en el universo DC. Unas cuantas apariciones más en la serie principal de Azrael, especialmente en los últimos números, es básicamente el legado que nos queda de este personaje que, quién sabe, puede que vuelva a aparecer cuando menos lo esperemos, especialmente ahora que Azrael vuelve a estar de actualidad en el universo DC.


JEAN-PAUL VALLEY SR.

El padre del Azrael que hoy conocemos, y antecesor del mismo. Su aparición en la historia es ínfima, más allá de unas trepidantes primeras páginas de huida del villano Biis, y su posterior muerte por la heridas. Su presencia es breve pero su importancia es crucial, especialmente para inspirar en un primer momento a su hijo, tras pasarle el testigo y el manto de Azrael, y convencerle para tomarlo. Aunque no sabemos demasiado de él, sí que se intuye que era un tipo mucho más riguroso y disciplinado con las reglas de la Orden de San Dumas y su objetivo, es decir, más como Nomoz quisiera que fuera su hijo y sucesor. Su armadura es de un aspecto mucho más medieval que el de Jean-Paul Valley Jr., y recuerda bastante a los templarios clásicos que luchaban en las cruzadas.

JEAN-PAUL VALLEY JR./AZRAEL
El protagonista de esta historia. Nació en estos números por obra de O´Neil y Quesada, y después se desarrolló durante varios años en lo que vino a continuación, la saga de la caída del murciélago, y por supuesto durante una colección propia. Jean-Paul Valley Jr. es al principio un temeroso e inocente jovenzuelo universitario que se transforma por completo en un ser implacable y violento cuando se enfunda el traje de Azrael, que recuerda mucho más a un justiciero habitual que a un templario como el de su padre y antecesor, sustituyendo su principal característica como es la espada medieval de fuego por dos llameantes espadas dobles que salen de las mangas superiores de su traje. Con constantes discrepancias con su mentor Nomoz, Azrael se convierte en un guerrero de primer nivel que decide vivir su nueva vida a su manera, tomando decisiones por sí mismo sin estar atado a las estrictas normas de la Sagrada Orden de San Dumas, demostrando así ser un hombre con ideales. Aún con ello, desde este primer contacto se puede observar que es un personaje polémico y ambivalente, como después se podrá ver a lo largo de su historia.

ANÁLISIS
To Biis, or not to Biis

El primer número de La espada de Azrael se publicó en Octubre de 1992, hace exactamente 25 años, y continuó durante los siguientes meses hasta finalizar con su cuarto número en Enero de 1993. Por lo que sí, estamos de aniversario en el momento actual en el que se publica este artículo, aunque la propia elaboración y publicación no responda exactamente a ese cumpleaños, puesto que mis motivaciones para escribirlo corresponden más bien a la nostalgia por una historia potente que ha estado muchos años olvidada por las editoriales españolas. Ha sido gracias a ECC Ediciones con la reciente recopilación dentro de la saga Knightfall cuando hemos podido recuperar esta historia noventera que supuso el nacimiento de un personaje apasionante como es Azrael. Historia quizás infravalorada y poco recordada, seguramente eclipsada por la subsiguiente Knightfall, de la que además sirve como prólogo.

El primer número, que es una poderosa declaración de intenciones de lo que nos vamos a encontrar, nos sirve de presentación de los diferentes personajes que van a intervenir en la trama. Un Azrael perseguido que huye por Gotham que muere pronto para darle el testigo a su hijo en unas muy confusas palabras de despedida, y un hijo traumatizado por la situación que decide dejarlo todo para seguir el camino de su padre, al lado de un enano llamado Nomoz que le pone en contexto con la Sagrada Orden de San Dumas. Tangencialmente, Batman acompañado de Alfred investigan la situación al ponerse en alerta por el suceso de la persecución. Y por otro lado, Carlton Lehah, que de momento parece un simple mafioso más, pero que se transformara en el siguiente número, no sabemos si por ciencias oscuras infusas o por simple y llana locura y pérdida total del juicio, en el villano Biis, un vengador contrario a la Orden de San Dumas, que pretende poco más que saciar su sed de sangre persiguiendo y asesinando a los pocos miembros que le quedan, de los que él mismo era uno anteriormente. Tres tramas de personajes distintos que se encuentran en los Alpes, y que a partir de entonces toman un único camino. Sin duda, un potente arranque con el que nos quedamos absolutamente prendados, e impacientes por ver cómo transcurre y se desarrolla la historia a través de estos personajes.

Y es que realmente la fuerza de esta breve historia reside en el carisma de los personajes. Incluso un villano sencillo, por ser simplemente un loco con complejo de Dios de la muerte como es Biis, tiene el atractivo suficiente para encandilar a los lectores. Al fin y al cabo, no todos los días se puede ver a Batman apaleado, derrotado y secuestrado por un implacable villano de gruesa y excéntrica armadura. Tiene que ser el propio Jean-Paul Valley Jr., ya ataviado con el traje de Azrael, y que sufre una transformación casi sobrehumana, similar a la del propio Biis, pasando de ser un inocente joven a un ángel vengador que impone su particular justicia utilizando los métodos que sean necesarios, y que explicado mediante un oculto y durmiente condicionamiento psicológico desde que era niño, el que rescate al propio murciélago de una muerte segura a manos de Biis. Como un angelito y un pequeño demonio, Azrael tiene en cada hombro a Nomoz y Alfred, que le dan consejos sobre qué debe hacer y cómo debe enfocar su vida y sus acciones. Para suerte de los lectores, Azrael decide desobedecer a Nomoz y rescatar a Batman, en una impresionante batalla final en medio del fuego contra Biis, como dos fuerzas divinas completamente opuestas, en donde Joe Quesada, Kevin Nowlan y Lovern Kindzierski dan lo máximo de sí mismos para ofrecernos un número de cierre aún más potente e impactante que el primero, lo cual ya es decir mucho.

Original de Quesada

Finalizamos este análisis destacando precisamente el apartado artístico de la obra, en donde tanto Quesada como Nowlan y Kindzierski entintando y coloreando el arte del primero, nos ofrecen un trabajo espectacular de principio a fin. El arte de los noventa tiene muy mala fama, por sus excéntricos diseños de imposibles personajes masculinos y femeninos hormonados, cosificados y exagerados en términos generales. Salvo excepciones, no es recordada como la mejor época en la historia del cómic. Y sin embargo, siendo el estilo de Quesada completamente identificable a esa época, se salva absolutamente de la quema de la que podrían adolecer otros artistas contemporáneos como Mike Deodato Jr., Rob Liefeld o Todd McFarlane, por nombrar solo algunos. Y el motivo por el que se salva es sencillamente por la genialidad de la narración gráfica. La escena en la que el destino que le espera a Jean-Paul se fusiona en fuego con su identidad de Azrael y sus propios traumas personales es sencillamente impresionante. Por no hablar del último número, o en general de las escenas de acción, en donde el dominio de la anatomía y las físicas de movimientos de Quesada provocan que tengamos unas viñetas apabullantes y trepidantes en cada escena de lucha. Por todo esto, y por el hecho de los pocos trabajos que existen de Quesada en DC Comics, La espada de Azrael se convierte en una joya que guardar como oro en paño para todos los fans del artista y del universo DC.

EL LEGADO DE AZRAEL
Azrael como Batman

Si por algo es importante La espada de Azrael es por presentarnos y dar origen a un personaje muy querido por fans del universo DC, y que si bien tuvo su importancia en su momento, fue perdiendo fuerza a medida que pasaba el tiempo, hasta ser prácticamente olvidado en los últimos años. Tras La espada de Azrael, Jean-Paul Valley Jr. decidió abandonar la Orden de San Dumas para entrenar con Batman, por ser más cercano a su filosofía, aceptándole éste como pupilo. Y tras la famosa rotura de columna por parte de Bane a Batman, Azrael se convirtió en el nuevo protector de Gotham, imbuido en una impresionante armadura metálica similar a la del murciélago para que representase a Batman pero con los cambios suficientes como para identificar incluso al propio Azrael. Sin embargo, debido a la inestabilidad psicológica de Jean-Paul y sus constantes alucinaciones y delirios, pronto empezó a emplear métodos excesivamente violentos incluso para Batman contra los villanos, lo que acabó con posterioridad en una lucha entre ambos, sufriendo Azrael una derrota emocional, que provocó la búsqueda de redención del mismo recuperando su antigua identidad superheroica.

La portada del número uno de la primera colección de Azrael
Michael Lane, el tercer Azrael

Es así cuando llegamos a Febrero de 1995, cuando se estrena el primer número de la serie propia de Azrael, con el propio Dennis O’Neil al cargo del guion, y que duró ocho años, con la friolera de cien números. Es complicado resumir tanto en tan pocas palabras, ya que esta serie daría para un artículo en sí mismo, pero básicamente en ella podemos encontrarnos las aventuras propias de un Azrael atormentado que lucha contra sus demonios personales, intentando encontrar su camino con la ayuda de la hermana Lilhy, una exmiembro de la Orden de San Dumas que pretende luchar para reformarla y de su amigo Brian Bryan, un sintecho que se convierte en su mejor amigo. Por el largo camino, Azrael se enfrentará a la propia Orden y su líder Rollo, así como a otros villanos del calibre de Ra’s Al Ghul, mientras se convierte en un miembro más de la batfamilia, con todo lo que es implica, hasta el punto que a partir del número 47, la serie se retitula a Azrael: Agent of the Bat. Al llegar al número 100, que es el último de la colección, asistimos a la muerte de Azrael a manos de Biis, que regresa y forma equipo junto a Scratch, otro enemigo de Azrael, para derrotar y asesinar a éste. Es cuando entonces nos tomaremos un descanso de seis años para volver a ver al personaje, al menos relativamente, ya que al propio Jean-Paul solo lo pudimos ver de forma muy tangencial y en modo zombi en La noche más oscura.

En 2009, DC Comics publica Azrael: Death’s Dark Knight, una miniserie de tres números en donde se nos presenta a la Orden de la Pureza, una escisión de disidentes la Orden de San Dumas que traen de vuelta a Michael Lane, un vigilante que había sido entrenado por la policía de Gotham para sustituir a Batman por si fuera necesario y que les salió rana ya que perdió la cordura. El caso es que Lane se convierte en el nuevo y tercer Azrael, tras un anterior intento de la propia Orden de la Pureza que acabó en fracaso por delirio, como no podía ser de otra manera. Tras esta miniserie, Michael Lane protagonizó otra serie propia de Azrael que duró 17 números hasta 2011, y de la mano de Fabian Nicieza, y con villanos similares como el propio Ra’s Al Ghul involucrados en la trama. Tras el reboot de New 52, Azrael, ya otra vez como Jean-Paul Valley Jr., tuvo un papel en la trama de Batman y Robin Eternos. Mientras tanto, hemos podido ver al personaje en el videojuego Batman: Arkham Knight en 2015, con una breve trama e incluso como personaje controlable. La última aparición del personaje se remonta a la actual Detective Comics de James Tynion IV en la etapa de Renacimiento, y cuyos detalles no os voy a revelar para no incurrir en spoilers.

La última aparición de Azrael, en la actual Detective Comics

El aspecto de Azrael en el videojuego Batman Arkham Knight

Así pues, este es el legado de uno de los personajes más interesantes del universo DC, y en concreto de la batfamilia, que esperemos que recupere poco a poco la importancia y la gloria perdida años atrás. No puedo sino recomendar La espada de Azrael como el clásico origen secreto de Azrael, y todo lo que vino después, especialmente en su papel en Knightfall, como uno de los personajes más importantes e interesantes de una de las sagas más recordadas en la historia de Batman. Puesto que encontrar el resto de sus aventuras es más complicado, ya que si no me falla la memoria ninguna de sus colecciones propias llegó a publicarse en España, sí que recomiendo al menos hacerse con La espada de Azrael y Knightfall, siendo ahora mismo una ocasión pintiparada por la actual reedición de la saga que está realizando ECC Ediciones, y que se compondrá de aproximadamente unos cinco o seis tomos. Así que no tenemos excusa para revivir las aventuras de Azrael, y para descubrirlas a quien no conozca tan apasionante personaje.

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3 Comentarios en "Clásicos DC: La espada de Azrael"

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zorel

Me había olvidado completamente que Joe Quesada había participado en la creación de Azrael. Gracias por refrescar mi memoria.

Sith

Creo que lo lei cuatro veces ese comic, y núnca me termino de convencer.

Como sucede con muchos personajes nuevos, la forma de introducirlo no fue buena y la historia en sí fue demasiado rapida para mi gusto.

Miki

Cosas veredes Sancho, gigantes que se convierten en molinos, caballos de madera que vuelan y obras publicadas por todas las editoriales que ostentaron los derechos de DC que permanecen inéditas. ;P
http://dle.rae.es/?id=LSGayH1
El repaso de la carrera de Azrael muy bueno, la obra en sí que lo ha originado me parece normalilla tirando a aburrida. Yo la conseguí en unos saldos hace unas dos décadas y nunca la he tenido en demasiada alta estima, más por el guión de O´Neil que por el dibujo. La meteré un repaso a ver si ahora me llama más.