. Sin saber cómo ni por qué, cuándo yo contaba sólo con 4 años llegó a mi casa un cómic para mi terrorífico. Esos malvados soldados que aprisionaban al señor con la capa roja en el “Superboy y la Legión de los Superhéroes: La masacre del siglo” (Paul Levitz y Mike Grell) me estuvieron dando pánico durante un tiempo, aunque yo no dejaba de asomarme de vez en cuando a esas páginas llenas de colores y de gente volando. Años más tarde, cuando ya sabía lo que era un tebeo, otra portada llamó poderosamente mi atención: Spiderman volando con el martillo de Thor. Esa historia, más de la Daredevil que se incluía en el mismo cómic, las leí y releí decenas de veces en lo que claramente fue mi enamoramiento del medio. Luego vendrían la Patrulla-X, Superlópez, y muchos otros tebeos que me tenían fascinado. Pero entonces, con 11 años, se estrenó el Batman de Tim Burton. Aquel personaje me llegó de tal manera que empecé a comprar compulsivamente todo lo que caía en mis manos del cruzado enmascarado. Desde entonces hasta ahora no he dejado de comprar sus series. Gracias al nacimiento de internet, durante muchos años fuí miembro activo es es.rec.comics, un grupo de noticias en el que por fin podía hablar de cómics con gente que quería hablar de cómics. Allí conocí a mucha y muy variada gente que aún hoy todavía se cuentan entre mis mejores amigos. En el grupo mataba también un hobby que siempre me gustó: escribir. Algo que ahora me permiten hacer en Zona Negativa, una web de la que siempre fui lector (hasta cuando tenía aquel fondo de la Viuda Negra). Y yo encantado, claro.
Enrique Lopez. En esto del cómic empecé gracias a mi hermano mayor y su colección de Asterix, Mortadelos y Super López. Algún tomo Marvel de Forum había por ahí que con el tiempo fui agrandando tiempo y pagas mediante. Más aumentaba mi interés por el noveno arte cuanto más me enganchaba al séptimo. Licenciado en Comunicación audiovisual, he tocado un poco todos los palo de lo audiovisual hasta quedarme como montador. No puedo dejar de ver un cómic como un perfecto trabajo de montaje y ritmo. Series de animación de principios-mediados de los noventa como X-Men, Batman o Spider-Man me metieron de lleno en la mitología superheroica y apasionarme por sus particulares Dioses y héroes. El gran proyecto de Zona Negativa me ha permitido echarle una mano en lo que buenamente pueda, y poco más se puede decir de un sitio donde te permiten unir tus dos grandes aficiones en la vida.
Juan Sangrós (Zaragoza, 1988). Niño noventero por definición, soy el producto de ser bombardeado durante horas con el Spiderman del Club Megatrix, Seinfeld y el Batman de Bruce Timm. Criado en una época en la que el cómic de kiosco tan sólo era un recuerdo, bendito sea el día en el que pululando por la biblioteca municipal me topé con un tomo de Daredevil de unos tales Miller y Mazzucchelli, dibujado tan viejuno que me daba risa. Ay, maldita ignorancia pre-adolescente… Devoto del cómic de pijameros hasta la médula -militante marvelita de profesión-, pero a quien le rezo por las noches es a un tal Neil Gaiman, el único capaz de publicar un libro con las hojas en blanco a treinta euros y yo comprar dos, por si pierdo uno. Aunque intente ganarme la vida en laboratorios llenos de cables y osciloscopios, lo mío son las letras puras y duras, y así me va, pasando más rato con Goethe y Straczynski que con Maxwell y Newton. Ah, y soy un obsesionado de la teoría del cómic en sí y sus entresijos como medio narrativo. Un día vi que ZN buscaba gente y me enrolé en el barco, el escudo perfecto para cuando mis amigos me llaman gafapasta. “¡Eh, tíos, de gafapasta nada, que he escrito de Los Vengadores!” Excelsior!
Jordi Molinari (La Granada, 1985). Desde pequeño siempre he tenido pasiones, algunas muy claras y otras que tardarían más en florecer. Del primer grupo, estarían el wrestling aka Pressing Catch aka como me vuelvas a decir que esto es falso te crujo y el Mortal Kombat. Así pues, fue normal para mí cuando fui mayor en colaborar en las mejores webs de wrestling y tener proyectos relacionados, y lo mismo con Mortal Kombat. Del segundo grupo, estarían los cómics, aunque de pequeño básicamente fueron Tintin, Asterix & Obelix y la gran mayoría de cómics nacionales. Esto siempre estuvo en un segundo término más allá del cine hasta que se cruzaron 2 de mis pasiones sin saberlo con el MK vs DCU. Allí una gran etapa de mi vida dio paso a una nueva al descubrir todo un nuevo mundo que me encantaba sin aún ser consciente de ello. Desde Watchmen a La Guerra del Sinestro Corps pasando por Batman en toda su extensión, de Frank Miller a Grant Morrison. Así pues, viendo mis antecedentes era cuestión de tiempo de que colaborase de forma puntual o regular en una web como Zona Negativa, y Raúl López me dio la oportunidad de hacerlo pese mi extraña fascinación por Scott Lobdell en Agosto de 2012.
Enrique Rios lleva escribiendo artículos para Planeta DeAgostini y ECC desde mediados del 2006. Ha puesto sus conocimientos a disposición de series tan dispares como JLA, UDC: Lobo, Jóvenes Titanes, Tarzán, 52, Star Wars: Las guerras clon, American Vampire, One Piece, etc. Sus trabajos se cuentan en centenares y actualmente ha decidido colaborar con Zona Negativa para poder hablar largo y tendido sobre el cómic independiente…
Raúl Silvestre, realizador audiovisual y escritor de libros infantiles, ha hecho de todo después de más de una década de experiencia en el mundo del audiovisual. Desde director de segunda unidad hasta dibujante de storyboards, pasando por realizador de series como Plaza de España para TVE, así como de diversos programas de humor para Paramount Comedy o Neox. Actualmente prepara el guión y las ilustraciones de una aplicación para tabletas y smartphones, así como espera el estreno de Retorno a Lílifor, nuevo proyecto de Joaquín Reyes y compañía, donde ha tenido la fortuna de dirigir una buena cantidad de sketchs, así como el lanzamiento en primavera de 2013 de su nueva novela para jóvenes a través de la Editorial Hidra.
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Jordi Querol. Como nos han pedido ser breves (ejem, breve yo?), diré que tengo 31 años y vivo en Barcelona con mi hermana y su hija adoptada de 4 preciosos añitos. Soy conserje de instituto pese a que estudié y trabajé durante nos 3 años de Programador (hasta que el panorama se volvió paupérrimo). En lo que se refiere a cómics, como muchos de mi generación leíamos Mortadelo (o ZipiZapes) y Tintins, y al llegar a una edad se dejaban en el baúl de los recuerdos. Y también como muchos retomamos esta afición gracias a Dragon Ball. Sólo como dato curioso, decir que yo ya tenía tirada a los productos japoneses al ser un fanático de los ordenadores MSX desde que tengo 10 años, lo que me hizo fijarme en la forma de hacer de las gentes de esa lejana isla. A partir de ahí pues ir coleccionando las series que más me interesaban de aquel momento, leyendo revistas míticas como Neko y descubriendo también el anime. Pero llegó un momento, pasados unos cuantos años, que me di cuenta que el manganime se me quedaba pequeño, sabía de todas las publicaciones y quería más. Y así me abrí a otro tipo de lecturas como el europeo, el americano independiente, el tebeo español, las tiras cómicas y algo testimonial de los superhéroes americanos que ya no me gustaban desde pequeño. Con ayuda de revistas tan buenas como El Pequeño Nemo, Slumberland o U, el hijo de Urich, de las cuales llegué a comprar números atrasados, conseguí hacerme una idea de lo que me había perdido en todos esos años. Toda esta mezcla hizo que actualmente tenga unos gustos que me son un poco difíciles de explicar, aunque el independiente (sea de la nacionalidad que sea) ha ganado peso a los otros 3, pero sin rebasar el primer puesto al manga, ya que por alguna razón tras muchos años de lectura estoy mucho más acostumbrado a leer un volumen con muchas páginas a un tebeo europeo que en 48 páginas está todo mucho más condensado y “apretado”. Por lo que respecta a ZN, agradecer el hecho de tener este privilegiado espacio desde donde humildemente intento mostrar a los habituales visitantes de la página (inmersos en los mundos superheroicos de Marvel y DC) las bondades del manga y sus mejores obras ya sean clásicas o de nueva hornada, aportando noticias que sean de interés y cualquier texto que pueda en lo posible enriquecer la web.
Raúl Martín (Mataró, 1976). Crecí en una época privilegiada donde los cómics corrían por todas partes (primos, vecinos, compañeros de clase…). Me pasé 8 años intercambiando lecturas con dos amigos más que enriquecieron mi cultura base comiquera y a los que nunca dejaré de estar agradecido (Factor X, la JLA de Giffen y DeMateis, Miracleman, The Maxx, todo esto por lo menos y sin haber de pagarlo). Luego llegó la mayoría de edad, los amigos nos separamos y para colmo de males cerró Zinco tan inesperadamente como había llegado la Marvelution. Y eso estuvo a punto de ser el final de mi vida como lector de cómics. Sin embargo, un día me topé con el nº 1 de
The Sandman (Ed. Zinco) y ocurrió el flechazo hacia Vertigo. El amor con locura acabó por confirmarse tras leer el primer tomo de
Predicador (Ed. Zinco también). Vertigo me salvó tanto como me cambió la vida. Y aquí estamos, después de un fanzine, un blog (después otro para sustituirlo), un programa de radio y varios artículos aquí y allá; intentando mantener viva la llama de la afición.
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Juanjo Palacios (Reinosa, 1983). Supongo que los caprichosos avatares del destino quisieron que siguiera leyendo cómics de forma continuada, en vez de abandonarlos tras la niñez o adolescencia, como normalmente ocurre. Sin duda esto propició que cada vez fuese expandiendo mis gustos sobre el noveno arte, pasando de leer tan sólo Marvel a descubrir las series de DC, con su valiosa filial Vértigo, o productos europeos y japoneses que daban muestras de lo rico y variado que es el mercado del cómic. Pese a todo son los de Marvel y sus emblemáticos personajes por los que más aprecio aún tengo, y sobre los que más conocimiento poseo, lo que por otro lado no impide que siga disfrutando de la diversidad de un medio al que desde 2003 dedico mi propio tributo desde Zona Negativa, al tiempo que lo compagino con mi vida personal y los estudios de ingeniería técnica en la universidad. Entre mis autores predilectos se encuentran Grant Morrison, Alan Moore, Brian Vaughan, Alan Davis, John Byrne o Kurt Busiek, sin olvidar a Osamu Tezuka, Juanjo Guarnido o Naoki Urasawa. Si hay algo que los cómics necesitan en esta época dominada por el entretenimeinto digital, es una adecuada difusión que de a conocer al público las maravillas que se gestan entre viñetas, así que toda colaboración es poca para triunfar en ese empeño, en esa labor en curso tan satisfactoria para el que suscribe.
Pablo Gutierrez. Poblador del planeta desde 1.982. Cántabro de nacimiento, ideológicamente apátrida y ciudadano del mundo de sentimiento. Iniciado en el magisterio, informático profesional y escritor vocacional. Dibujante autodidacta carente de pretensiones. Zinenegativo desde Marzo de 2004. Estudioso del género femenino y de la realidad en general. Coleccionista compulsivo de cómics, dvds, miniaturas de plomo y especimenes de todo tipo. Seguidor acérrimo del cine, la música, la televisión, los videojuegos, el fútbol y la literatura. Creador de historias que algunos llaman simplemente mentiras. Cumplidor incondicional de un peculiar código del honor. Firme humanista. Teórico de la conspiración. Extremistamente apasionado y apasionadamente extremista. Antisistema por defecto. Pacífico por naturaleza. Verbalmente antibeligerante. Jugador ingenuo. Melómano errático. Soñador patológico. Informador ocasional, crítico habitual, humilde servidor y potencial amigo.
Juan Gómez-Jurado es periodista. Ha pasado por las redacciones de Radio España, Canal+, ABC, Cadena COPE y 40 Principales. Ha ganado diversos premios literarios por sus relatos. Tras el éxito internacional de su primera novela, Espía de Dios (que será publicada en 35 países a día de hoy) ha visto cumplido el sueño de su vida, dedicarse de lleno a contar historias.
Victor Aguilera. Cuando nací llegué tarde al reparto de aficiones y ya se habían quedado con todas las que eran provechosas para el futuro. Asi que me quedé con la de leer comics. Mi trabajo me deja horas de luz suficientes para dedicarle a mis grandes pasiones: cómics, literatura, cine, figuras de acción, e incordiar a mi familia durante los paseos por la casa cuando salgo de la Vic Cueva (no en ese orden). A los 14 empecé a gastar el dinero del bocadillo en tebeos de superhéroes y llegué al final del Siglo XX hastiado de tipos con mallas. Por aquel entonces Neil Gaiman y Sueño me hicieron recuperar la fe. Conocí también a La Cosa del Pantano, que venía de la mano de un tipo barbudo que sacaba conejos de chisteras Lo demás, es historia… A principios del mes de marzo Raúl me pilló haciendo de polizón en este viaje hacia la Zona Negativa, y me vi obligado a ganarme el viaje. Sobra decir que es una tarea fácil, cuando te rodea gente tan estupenda. Para mí, colaborar en Zona Negativa es un intento de compartir con mis amigos (que sois vosotros, os pongáis como os pongáis) todo lo que me encanta de este mundillo nuestro. ¿O es que vosotros seríais tan desalmados como para dejar que alguien a quien apreciáis no leyera Sandman?…
Eduardo Paniagua Nuín (Pamplona, 1976). Ha devorado cómics de sujetos en mallas desde que era un infante. Llegando incluso a intentar dibujarlos. Ha dejado rastro de su arte en infinidad de revistillas, fanzines y webs hasta que en verano de 2005 inició una andadura particular con la serie de tiras sarcástico-paródicas “Con Capas y a Lo Loco” para la reputada web The Dreamers. Tiempo después fue convocado por el Boss Raúl al cónclave de Zona Negativa con la intención de ponerle al frente de una nueva sección de humor gráfico que diera una visión distinta de los supertipos en general, así como de otros personajes comiqueros en particular. De entre sus frases más conocidas en los corrillos de ZN caben destacar las de; “Ya se me ocurrirá algo para mañana” unida a la inevitable y recurrente; “No es un plagio, sino un guiño cómplice”. Tutatis nos asista.
Josep R. Mier (Barcelona, 1974). ¡Gracias Sr. Burton! A ver si nos entendemos: leer comics, ya leía desde bien pequeñito. Cuando alguna edición Vértice caía en mis manos, la devoraba sin piedad. Con el tiempo (amigos, estudios, chicas…lo normal vamos) el tema fue en declive, pero gracias a la peli de Batman, volvió a mí el gusanillo de los cómics. Recuerdo perfectamente cómo en una excursión escolar, compré un especial de Batman publicado por Zinco a raíz de la película, y a partir de ahí fue un no parar. Lo que renació como afición, se convirtió en obsesión, para pasar de nuevo a afición. Pero esta vez, afición de la buena. Y hasta el presente. Si a eso juntamos la vocación que tengo natural hacia el cine y la musica, soy Aficion-Man. Lo difícil es encontrar gente para charlar sobre lo que te gusta, y al mismo nivel de interés. O eso creía yo. Un buen día, aparecí en el Salón del Comic de Barcelona y el destino quiso que conociese a esta panda de frikis, y me di cuenta de que yo era un friki como ellos. Tenía muchísimas ganas de aportar mi punto de vista sobre el mundillo. Y lo demás, como se suele decir, ya es historia. Pero todo renació con una peli, así que ¡Gracias, Sr. Burton!
Diego Matos Agudo. Nací en Salamanca en 1985, en la temporada de verano, más concretamente el 28 de junio. Desde que tengo uso de razón me recuerdo viendo series de televisión (antes de dibujos, ahora cualquiera, aunque prefiero las americanas), películas (sobre todo las Serie B) y leyendo (siempre he sido un ávido lector, tanto de libros, como de cómic). Joven y salmantino, me podría definir como un moderno juglar, pues disfruto contando historias en forma de relatos cortos. Mi temática preferida son las historias de aventuras y de terror. Y afirmo sin duda que “escribir es como pintar con palabras”. Periodista por vocación y especialista en cultura por devoción, terminé la carrera y me licencié por la Universidad Pontificia de Salamanca en el año 2008. Mantengo una idea romántica sobre el periodismo, quizá imbuida por mis tempranas lecturas de tebeos de Superman y Spiderman (ambos dedicados al oficio, uno era redactor, el otro, fotógrafo). En este año 2009 se he embarcado en una nueva aventura universitaria, comenzando con el primer curso del programa de Doctorado en Comunicación de la UPSA. Mi tesis doctoral versará sobre el análisis del discurso político en la obra de Maquiavelo, personaje que me llama la atención especialmente. Tras colaborar durante un par de años en el periódico local La Gaceta de Salamanca, en varias secciones, y escribir artículos aquí y allá en diversos boletines y páginas web, ahora participo semanalmente en el programa local de Onda Cero llamado “Gente de Salamanca”, en calidad de crítico cinematográfico.