Píldoras Nacionales 19

RESEÑAS

Plutón BRB Nero. La venganza de Mari Pili, de Carlos Vermut; Astiberri Ediciones; 96 págs., bitono, 14 €.

¿Qué hace un tipo tan formal como yo reseñando una obra titulada Plutón BRB Nero. La venganza de Mari Pili? ¿Por qué la comento si se inspira en una teleserie que nunca he seguido, parida por un director de cine que no me apasiona (aunque tampoco me disgusta)? ¿Qué me mueve a dedicarle tiempo si, como ya avisé no hace mucho, soy poco dado al “consumo de humor”?

Todo tiene su explicación – al menos en este caso – y el motivo de este arrebato de enajenación que me posee se concreta en dos simples palabras: Carlos Vermut.

Cierto, a mi hijo no le cuadra demasiado como dibuja y es indudable que obras suyas como la excelente El banyan rojo, donde la línea estaba cuidada y el color era de un virtuosismo seductor, entran más por los ojos que no este Plutón. Pero, pasada esa primera impresión de ligero extrañamiento, queda claro que este estilo era el que mejor se adecuaba al relato de unos personajes graciosamente cutres. Además Vermut, narrando, es el “pluto” amo y, tal vez por eso, importa poco que su dibujo no busque la elegancia de trazo. La historia fluye con ritmo, intensidad y humor, y eso es lo que verdaderamente hay que pedirle a un relato gráfico de esta índole. Vermut es un narrador gráfico nato, de esos que hacen natural lo laborioso y soberbio lo complicado, y lo demuestra con creces en este cómic. Escoge con acierto el mejor plano, el oportuno silencio, el comentario cáustico, la secuencia adecuada y la expresión jocosa; todo siempre puesto al servicio de una historia que, aunque adscribiéndose a los modos del humor, es bastante más que una simple acumulación de graciosas anécdotas. Tras Plutón BRB-Nero: La venganza de Mari Pili hay un argumento lo suficientemente hilvanado como para que los personajes se vean afectados emocionalmente por el discurrir de la trama y, en todo momento, pizcas de sarcasmo y bromas con mala baba (nunca del todo gratuita), dan buena cuenta de los usos, manías y costumbres de la sociedad española contemporánea y de nuestra tendencia a endiosar a los protagonistas de cualquier producto catódico.

Sólo me resta desear que Vermut, a pesar de que haya empezado a trabajar en parcelas creativas ajenas a este medio nuestro, no deje de flirtear con el Cómic. En mi opinión, nació para ello.

La leyenda de las cuatro sombras, de Carlos Trillo y Fernando Fernández; Ediciones Glénat; 72 págs, color, 19,95 €.

La estupenda edición – por formato y calidad de reproducción – que Glénat ha hecho de esta obra, sirve para enjuiciar en su justa medida uno de los mejores trabajos de Fernando Fernández como historietista.

A diferencia de los excesos estéticos en los que Fernández incurrió en productos anteriores, cuando buscaba dignificar su aportación al medio a través de un acercamiento a la Pintura que se demostraba bello pero muy poco narrativo, La leyenda de las cuatro sombras mantiene casi en todo momento ese delicado equilibro gráfico que garantiza que cada viñeta sea mucho más que una simple estampa congelada. El dominio figurativo y el despliegue cromático de este ilustrador es tan deslumbrante aquí como en Zora y los Hibernautas y en Drácula, pero ahora – en La leyenda de las cuatro sombras - va acompañado de una composición de página efectiva (aunque atrevida) y, más importante todavía, de una sabia elección de acabados que ralentizan o agilizan el discurrir del relato según las necesidades del argumento, transmitiendo “vida en movimiento” como le es propio a la Historieta. Como bien avanza Manuel Barrero en el excelente prólogo de este tebeo, en La leyenda de las cuatro sombras Fernando Fernández hace gala de su plena madurez como dibujante de cómic y, sólo por las cotas de calidad que alcanza nuestro compatriota en esta propuesta, este relato se merecía la edición que la empresa de Joan Navarro le ha brindado.

Lamentablemente, aunque junto a Fernando Fernández tenemos a uno de los mejores guionistas de cómic de habla hispana, Carlos Trillo no rinde aquí a su mejor nivel. Como siempre, su manejo de los textos es sugerente y preciosista y el discurso narrativo – que toma como base la estructura de un cuento de ambientación medieval – está trufado de referencias cultas de todo tipo, tanto literarias como esotéricas, psicoanalíticas o relativas al mundo de – y otra vez la citamos – la Pintura. Pero, aunque la identificación de esas referencias permite que se manifiesten ante nosotros toda una suerte de segundas lecturas, el hilo argumental que nos las sirve es tan ténue y los personajes – por su naturaleza paradigmática – resultan tan estereotipados, que al menos para mí ha sido casi imposible conectar a nivel íntimo con el relato. No dudo de que la misma necesidad de cierto espacio que precisa el arte de Fernández - espacio libre de texto y de secuencia – hacían difícil para Trillo el que el apartado argumental de la obra tuviera mayor solidez, pero lo que le queda al lector es un relato inteligente, mas también frío, plasmado de forma increíblemente bella. No es poco. Según se mire, por las referencias de Trillo y la habilidad de Fernández, es muchísimo. Pero no es todo lo que cabría esperar de una dupla de autores de tamaña habilidad y trayectoria.

[Interesante artículo donde se comentan algunas de las referencias de la obra].

LOS EDITORES PREPARAN…

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LOS AUTORES PREPARAN…

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LOS PROFESIONALES RECOMIENDAN….

Víctor Giménez (Autor - Niño malo) recomienda…


El juego de la Luna, de Enrique Bonet y José Luis Munuera; Astiberri Ediciones; 136 págs, BN, 21,00 €.

“Mi recomendación nacional es sin duda El juego de la Luna, guionizado por Enrique Bonet y dibujado por José Luis Munuera.

Pese a no ser una recomendación muy original, no podría pasarla por alto, entre otras cosas, porque soy un admirador incondicional de Munuera. Es sin duda uno de los dibujantes que tomo como referencia, y de los que intento aprender a menudo. Su inmersión en el mercado francés desde hace ya muchos años es para mí todo un ejemplo. Su trabajo en Merlin con Dargaud ya dió a entender que estábamos ante un gran narrador de humor y aventuras, en el que además destacaba un dibujo de escuela clásica franco-belga con claras inspiraciones de Franquin y otros. Y no es de extrañar que en unos pocos años fuese elegido por Dupuis para dibujar la serie Spirou…casi nada!

Ha conseguido hacer de las mejores fuentes un estilo propio, se ha hecho un hueco enorme en el más exigente de los mercados y, sin duda alguna, va a más. Y ahora nos ofrece El juego de la Luna, guionizado por su amigo Enrique Bonet. Y se ha superado. Porque si algo tiene de bueno Munuera por encima de todo es que se supera constantemente: no se conforma con ser un autor consolidado y respetado, no se acomoda ni un momento después de las cientos y cientos de páginas que ha hecho pese a ser un autor joven. Y eso tiene mucho mérito, en mi opinión, y es muy difícil.

En este nuevo cómic además vemos a un Munuera que da un poco más en todos los sentidos, seguramente porque es un proyecto sin tantas ataduras como las que debe estar a costumbrado a sufrir. Bonet le ha dado un guión muy válido, mágico, onírico… y Munuera lo ha convertido en una pieza de coleccionismo. Su estilo humoristico se ha adaptado a una historia a veces sombría con maestría, gracias a su dominio de las expresiones, de los decorados y de las tintas aguadas, que le van al libro que ni pintadas…

Porque Munuera difruta narrando, dibujando como los grandes, entintando como un maestro y si le da tiempo de coger unas acuarelas o de aguar su tinta china, entonces ya apaga y vamonos.”

Norman Fernández (Divulgador - Egoístas, egocéntricos y exhibicionistas. La autobiografía en el cómic, una aproximación) recomienda…


Corina y el pistolero, de Luciano Saracino e Infame & Co; Dolmen Ediciones; 96 págs., BN, 12 €.

“Pocas obras he esperado con más impaciencia, desde el momento que supe de su existencia, que Corina y el pistolero. Primero, porque se trataba de un western, género casi en desuso y por el que tengo especial querencia, y segundo, porque viendo quiénes eran sus autores, la obra sería cualquier cosa menos un western “ortodoxo”. El resultado final no hace sino justificar la impaciencia. Por un lado, Luciano Saracino confirma lo que ya se intuía en Historias del olvido: que estamos ante un guionista que es, ante todo, un contador de historias, un fabulador para el que la realidad y la fantasía se entremezclan de una manera poco habitual en el mundo del cómic. Infame & co, por su lado, centrado aquí en su faceta como dibujante (no hay que olvidar que él es también un guionista notable), demuestra otra vez su personal dominio del contraste del blanco y el negro, aderezado aquí por un peculiar uso de las tramas mecánicas. En resumen, una obra que no deben dejar pasar todos los lectores que aprecien las buenas historias.”

Miguel Ángel Diaz (librero – Comic Stores – y miembro de la organización del Salón del Cómic, Manga y Juegos de Estrategia Benalmádena) recomienda…


Historias tremendas, de Enrique Sánchez Abulí, Oswal y Darko; Ediciones Glénat; 256 págs., BN, 19,95 €.

“De la mano de Oswaldo Walker y Darko Perovic y de la mente de Enrique Sánchez Abuli (tres espadas de amplísimo recorrido en la historia del comic nacional), se nos presenta este álbum con nada menos que 25 relatos cortos. Que no nos engañe la portada ni su grafismo de terror, ya que, lejos de centrarse en esta temática (pero siempre rondándola); se nos muestra durante sus 252 páginas una serie de cuentos, fabulas e historias propias del imaginario popular algunas y de la cruda realidad otras; que ahondan en multitud de facetas de la condición humana… concretamente en la más escabrosa de sus condiciones.

Algunas no podemos evitar que nos provoquen una sonrisa ante lo grotesco, otras una tristeza ante las ironías de la vida, y otras no menos que una reflexión sobre por qué somos lo que somos (Criaturas oscuras y retorcidas las más de las veces) y hacemos lo que hacemos; sin dejar aparte las historias que se centran en contar las cosas como solo el arte secuencial podría hacerlo, utilizando a modo de textos e hilo narrativo elementos que en otros artes no pasarían de simple decorado.

En definitiva 25 historias divertidas, ácidas, terribles, curiosas, sangrantes, que te hacen reír, sobrecogerte y pensar… 25 Historias Tremendas.”

Fco Javier González Bedmar (Librero – Millenium Cómics (Almería)) recomienda…


La sonrisa del mono, de Josep Busquet y Pol Cunyat; Planeta DeAgostini; 48 págs, color, 9,95 €.

Me llamo Li Yuan. Nací en China, pero desde que era pequeña he viajado por todo el mundo con mis padres. Son aventureros se dedican a cazar bichos malos y recuperar tesoros y cosas mágicas que los malos siempre roban a pesar de que los buenos creen que las tienen muy bien vigiladas. Ahora han venido a Londres en busca de un bicho o no sé qué, espero que lo encuentren pronto, quiero volver a casa. Artes marciales, magia y monos que hablan. Digno de haberse publicado en El Pequeño Pais.”

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Recomendaciones nacionales

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