Historia de una abducción: desde las tripas… del Saló (2)

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En lo que respecta al apartado de exposiciones, decir que en un principio éstas venían ya dadas y poco o nada aportaba yo en las primeras reuniones sobre las mismas a las que asistí. La mirada afable de Àlex Gallego, responsable del diseño gráfico de dichas exposiciones, fue mi único salvavidas en aquel periodo de horizontes inciertos. Sin experiencia ninguna en aquel ámbito, me limitaba a observar y preguntar mientras me iba situando.


Al fondo puede verse a Àlex Gallego y Alfred García, a quien nombraremos después

Poco después, a medida que fueron llegando los materiales para enmarcar y que las diferentes personas implicadas en el proceso se iban comunicando a través de mí, me fui haciendo una mejor composición de lugar y, gradualmente, me vi con ánimos de coordinar a las distintas partes.

Conseguir la relación de obras, encargar las cartelas, contratar los seguros, pactar las fechas de llegada de las piezas para que la persona que debía enmarcarlas pudiera organizarse mejor… fueron las tareas que debí realizar en aquella fase temprana, tareas que iba combinando con las obligaciones que la guía generaba. La misma fluidez comunicativa que había tenido con César Doll, pude tenerla también con Àlex Gallego, haciendo que el proceso de mejoras de carteles y cartelas se volviera incluso divertido.

Pronto también se impuso la importancia de otras dos personas que, en lo que a mis atribuciones como “comisario de exposiciones” se refería, resultarían de gran ayuda: Guibo y David Nieto. Guibo sabe hacer de todo y ejerce mil funciones en Ficomic, pero por encima de eso, es un artista formado en la Llotja que con su buen gusto y mejor criterio me aconsejaba continuamente sobre diversas cuestiones técnicas y estéticas. David Nieto, por su parte, diseñador industrial, alquimista capaz de transmutar cualquier material en algo bello, trató con mimo cada uno de los originales que fueron llegando a nuestras oficinas para que, cuando debieran exponerse, lucieran lo mejor posible.


David y Guibo


Más tarde, hacia las postrimerías del proceso, mi comunicación con otros dos participantes en las “reuniones de exposiciones” se hizo más intensa. Carles Pujol, escenógrafo del Centre Cultural Sant Cugat, y Vicent Sanchís, comisario de la exposición Viñetas censuradas, demostraron ser dos personas cercanas, amigables y con mucho talento.


Un servidor, Carles Pujol y Vicent Sanchís siendo entrevistado

Encima ya del Saló, a dos días escasos del inicio del mismo, empezó la que para mí era la prueba de fuego: el montaje de las exposiciones. Debía coordinar al equipo de montadores. Yo, que apenas habré colgado más de diez cuadros en toda mi vida, puesto que en mi casa quien los cuelga es mi mujer. Moisés, César, Marc, Coro, Juan Martín y yo mismo – con ayudas puntuales pero nunca lo suficientemente agradecidas de Guibo, David Nietoy Àlex Gallego – debíamos colgar en dos días todo el material a exponerse durante el Saló. No soy muy dado a contar cosas y no conté el total de cuadros que debíamos colgar – y colgamos!! – pero eran un buen montón. Y por eso mismo, fueron días de locura. Cuando nos personamos en Fira de Barcelona, aún no estaban las escenografías a punto.


La Tetería de David Rubín a medio construir

Resultaba frustrante saber que teníamos tanto trabajo ante nosotros y que no podíamos empezarlo. Cuando por fin pudimos hacerlo, carreras arriba y abajo, una sola discusión y un buen rollo generalizado para acompañar un trabajo casi incesante, marcaron aquellos dos días y me dejaron con los pies absolutamente destrozados. Fueron tantos los nervios, tantos los detalles que debían cuadrar, que la noche del martes al miércoles apenas pude dormir, mi cabeza hirviendo de datos y preocupaciones.

Llegado el jueves, debiendo participar en la inauguración oficial del Saló, tuve que ponerme traje, corbata… y zapatos ajustados!!!! Aquello fue demasiado para mis pobres pies, lastimados a raíz de todas las carreras que tuve que dar durante el montaje.


Hombre con traje, Sergio Sandoval y David Nieto

Esa noche, después de varios días durmiendo en un piso de estudiantes gracias a la buena voluntad de mi sobrino Àlex Martínez, cuando por fin pude volver a mi casa y el tren me dejó en la estación de Cardedeu, era incapaz de dar un solo paso. Tuve que llamar a mi buen amigo Jordi Pasquet para que me llevara hasta casa y allí Eulàlia, mi mujer, que regresaba de una reunión, curó mis magullados pies con el mimo y la delicadeza que en ella son propios.

No os explicaré mucho más. Los días del Saló fueron un ir y venir de gente con la que no pude estar. Tan solo un saludo, una sonrisa, cuatro palabras, hasta que sonaba el móbil y debía marcharme corriendo a “apagar algún fuego”. Desde aquí, mis disculpas a todas aquellas personas a las que apenas pude atender. Zoners, gallegos, granollerenses, madrileños, canarios, valencianos y “personal dado a repartir tortas”; mi deseo era haber podido pasar más tiempo con vosotros, pero me fue imposible.


Había mucha gente, de verdad


Por el contrario, todo el proceso de trabajo me permitió establecer relación con personas a las que hasta entonces no conocía pero cuyo trabajo admiraba. Max, Miguelanxo Prado, David Rubín, David Martí, Montse Ribé y Sergio Sandoval demostraron que no sólo son grandes artistas, sino que también tienen un discurso interesante y ameno y una gran disposición a dejarse tratar con absoluta sencillez.


Max rodeado de mallorquines ilustres en una foto. Montse Ribé, Guibo y David Martí en la otra


Quiero cerrar esta memoria nombrando aquí a algunas personas que han ayudado a convertir esta experiencia mía en algo satisfactorio. Gente a la que el discurrir de mi relato no ha facilitado nombrar, pero que han estado ahí en situaciones muy significativas para mí. Pilar Gutiérrez, directora comercial de Ficomic, ha sido en todo momento compañera cariñosa y atenta que, a veces con disimulo y otras con contundencia, me alertaba sobre cabos sueltos de los que yo debía ocuparme.


Pilar vitoreando a Guibo… ¿o a Nathan Petrelli?

Alfred García, hombre de gran cultura y opiniones extremas, me hizo sentir acompañado en mi primera etapa en Ficomic con su locuacidad irrefrenable. Verónica en la oficina y Asela en el Saló fueron dos compañeras pizpiretas y eficientes que hicieron que los momentos difíciles lo fueran algo menos.


Asela y Verónica. La foto no está movida. Ellas, que son unas inquietas

Y finalmente Carles Santamaría, hombre de principios y gran profesionalidad, estuvo respaldándome desde el primer día, demostrando de mil maneras que confiaba en mí al valorar cada paso que conseguía concretarse.

Son todos ellos, del primero al último, los que han hecho posible el éxito de este 26 Saló Internacional del Còmic de Barcelona. Cada cual desde sus respectivas parcelas, todos dando más de lo que es exigible, han conseguido que el Saló sea un espacio donde entertaiment y cultura, divertimento y arte, se den la mano… para disfrute de todos los asistentes.



Pd. Ya me olvidaba, también mi más sentido agradecimiento para David (técnico de sonido e imagen), Xavi (colaborador de DDT) y Àlex (del equipo de escenografía), profesionales disponibles y amables, siempre a punto para echar una mano con ánimo sonriente en lo que hiciera falta.

Sigh, qué penita que se haya acabado.



Todas estas fotos salieron de la cámara de Ficómic. Podéis encontrar más en el blog de Guibo o deleitaros con el reportaje fotográfico realizado por Pastor Jr.

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Rob
Rob
29 abril, 2008 22:30

Genial este repaso; la mayoría de las veces uno ni piensa en todo el follón que hay que montar para organizar un evento. Uno piensa que el Salón simplemente está ahi… gracias por compartir tu vivencia.
Yo lo viví como un asistente más, y en mi opinión ha sido el que más he disfrutado de las cinco veces que he estado, en serio. Enhorabuena! (y que aún vaya a más, si es que somos unos exigentes de aupa…)
Ejem, por cierto, lástima que no vi a Asela y Verónica… ejem ejem ;D

Pastor
29 abril, 2008 22:35

Aunque no a ese nivel (aunque la Rebel Con fue horrible de organizar…) pero sé lo que ese caos y todos esos líos…

Joder… como te dije en el mail… que envidia me das…

(y gracias por nombrarme:))

Guibo
29 abril, 2008 23:23

TONI!
no había otra foto, no!
tenias que poner la que estamos David y yo en el “fotocol”, ya te pillaré mañana en la oficina!
un saludo: UNO!
p.d: muy buena la crónica!

José Torralba
30 abril, 2008 0:47

Y felicidades de nuevo… ésta ha superado si cabe a la anterior entrega. Tal vez porque introduces fotos más jugosas a idéntica calidad de palabras (y ya se sabe que vale más una foto que 1000 idems)

Sergio Robla
Admin
30 abril, 2008 10:36

Nuevamente te felicito, Toni, junto al resto de la organización, por el trabajo de este año. Que es cosa de todos, claro, pero te pongo en cabeza por la cercanía, ya se sabe 😉

¡Las fotos son geniales! La de Carles Santamaria con Darth Vader no tiene precio.

R. Domene
30 abril, 2008 12:22

Como siempre, fue un placer poder charlar un rato contigo Toni 😀

(Para los que no le conozcáis en persona, y aunque pueda sonar a peloteo, tengo que deciros que cada vez que hablo con él me pregunto si no debe de ser la persona más simpática sobre la faz de la tierra… ^_^).

Las exposiciones, preciosas. La única que quedó algo deslucida para mi gusto (como ya te comenté) la de Massagran, que quedaba un poco “despendolada” por allá… Por lo demás, una gozada poder disfrutar de tantos originales en vivo y en directo, especialmente los de Tim Sale y los de Michael Golden. ¡Felicidades! 😀

David Macho
David Macho
1 mayo, 2008 0:53

Toni,
enhorabuena, y ya sabe usted por todo, y por qué.
D.

David
1 mayo, 2008 1:19

Enhorabuena por el post! Hacía falta uno como este para comprender un poquillo más todo el trabajo que se intuye tras un evento como el Saló de Barcelona.

Juanan
Lector
4 mayo, 2008 15:33

Quien te iba a decir a tí hace 15 años que acabarías trabajando en el Salón ¿eh?

Toni Boix
5 mayo, 2008 16:57

Ni que me lo hubieran dicho el año pasado. También hubiese flipado.

Juanan
Lector
6 mayo, 2008 23:01

🙂