#ZNSeries – Juego de Tronos. Sexta Temporada. La redacción opina

Hablamos de la última temporada de la serie de la HBO basada en los libros de Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin

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Género: Fantasía, Drama
Creador: David Benioff y D. B. Weiss
Reparto: Peter Dinklage, Nikolaj Coster-Waldau, Lena Headey, Emilia Clarke, Kit Harington, Aidan Gillen, Carice van Houten, Sophie Turner, Maisie Williams, Rory McCann, Liam Cunningham, Natalie Dormer, Nathalie Emmanuel, Conleth Hill, Isaac Hempstead-Wright, Kristofer Hivju, Gwendoline Christie, Jonathan Pryce, Alfie Allen, Tom Wlaschiha, Iwan Rheon, Gemma Whelan, David Bradley
Producción: Home Box Office (HBO) / Management 360
Canal: HBO
País: Estados Unidos

 
Aviso de Spoilers: En el mundo de las series de televisión o sobrevives al spoiler o mueres. En el presente artículo podéis encontrar detalles de la trama de la última temporada de Juego de Tronos, y también sobre los libros originales de Canción de Hielo y Fuego en los que la cabecera de la HBO se inspira, por lo que si no estáis preparados para conocerlas no tentéis a vuestra suerte. ¡Valar morghulis!

Esta semana se ha estrenado en España el último capítulo de la sexta temporada de Juego de Tronos, la cabecera basada en las populares novelas de la saga Canción de Hielo y Fuego creadas por el escritor estadounidense George R.R. Martin. El primer tomo de la historia titulado Juego de Tronos, el que ha acabado dando nombre a la exitosa serie de televisión de la HBO, salió a la venta en 1996 dando a conocer a los lectores un universo de fantasía épica diferente a los demás enmarcado en un mundo ficticio pero con múltiples referencias a la historia, cultura y folclore occidentales. Desde un primer momento este drama medieval fantástico demostró su capacidad para atraer nuestra atención con un relato en el que los personajes secundarios son casi tan importantes como los principales y, en muchos casos, no sabemos realmente en qué categoría se enmarca cada uno de ellos. La muerte a las primeras de cambio de Lord Eddard Stark, Señor de Invernalia, el que todos imaginaban como el héroe trágico de toda esta epopeya, pronto dejó claro que Canción de Hielo y Fuego estaba empeñada en distanciarse de la fantasía épica convencional y los clichés que el género había heredado desde los tiempos de El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien. Los productores David Benioff y D. B. Weiss viendo el potencial de esta historia convencieron a HBO para adaptar las novelas al formato televisivo y hacer justicia a la imaginación de George R.R.Martin.

Después de años de desarrollo la primera temporada de Juego de Tronos se estrenó en el canal HBO con la factura propia de una superproducción y un reparto coral en el que veteranos como Sean Bean, Charles Dance, Rory McCann, Aidan Gillen, Conleth Hill, Peter Dinklage, Lena Headey o Nikolaj Coster-Waldau, compartían espacio con caras desconocidas y nuevas promesas del cine y la televisión como Emilia Clarke, Jason Momoa, Sophie Turner, Maisie Williams, Kit Harington o Jack Gleeson. Todos ellos se han hecho famosos a partir de su participación en la cabecera y gracias a ella se han convertido en historia viva de la televisión. Este mismo balance entre lo nuevo y lo viejo se ha mantenido a lo largo de la andadura de una serie que ha marcado época; comedida en su uso de la fantásia, y controversial en su manejo de la violencia y el sexo, ha dado lugar a un fenómeno fan solo comparable al que hace unos años lideraba Perdidos, aunque con una cuota de pantalla mayor y el beneficio -y en ocasiones inconveniente- de unas redes sociales totalmente asentadas y capaces de servir como voz de los aficionados para sacar los colores al mismísimo George R.R. Martin. El autor también ha participado en la producción como asesor y, ocasionalmente, como guionista de la cabecera, como a lo largo de su carrera ha hecho en otras series como The Twilight Zone y The Outer Limits.

No obstante, no lo ha hecho en esta sexta temporada, pues se ha dado el caso de qué, por primera vez desde que empezó su andadura, todo el mundo ha estado pendiente de Juego de Tronos mientras temía ser asediado por los spoilers; los lectores ya no han podido esgrimir su ventaja respecto al resto de espectadores al no contar con los libros como referencia para adelantarse a los acontecimientos. Ha sido esto también un reto para David Benioff y D. B. Weiss que esta temporada han tenido que saltar sin red y plantear una historia alternativa a la que posiblemente George R.R. Martin nos narrará en los dos últimos tomos de la saga todavía no publicados: Vientos de invierno y Un sueño de primavera. Los creadores de la cabecera de la HBO, siendo conscientes de estar en una situación envidiable, con sus juguetes preferidos a su completa disposición, han hecho y deshecho a su antojo y cuando lo han creído conveniente han confirmado algunas de las teorías que los aficionados mantenían sobre la saga desde hace años. ¿Qué nos ha parecido a nosotros todo esto? ¿Ha mantenido el tipo la sexta temporada de Juego de Tronos? Esto es lo que intentarán contestar hoy un pequeño grupo de redactores ofreciéndonos sus opiniones e impresiones sobre la cabecera, comentando sus aciertos y desaciertos, sus personajes y escenas preferidas. ¿Qué nos contáis vosotros? ¿A quién veis en el Trono de Hierro?

Marcando el camino, por Alejandro Ugartondo

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La sexta temporada se Juegos de Tronos ha sido la del salto al vacío sin red. Una vez superadas la mayoría de tramas presentadas en los libros, en esta temporada sus responsables tenían que seguir con ellas sin la guía de las novelas de George R. Martin. Sin duda era una tarea difícil ya que solo en la cabeza del escritor está claro (o no) en qué dirección va la historia y cuál va a ser el destino de los personajes implicados. Imagino que alguna miradita al nuevo libro que está preparando Martin, Winds of Winter, habrán podido echar para no distanciarse mucho de lo que está preparando el creador de esta saga y no defraudar a los miles de aficionados que están esperando con ansia cada nueva entrega televisiva y literaria. ¿Y cuál ha sido el resultado de este salto? Pues una excelente temporada en la que Benioff y Weis han demostrado conocer a la perfección el mundo de Juego de Tronos y lo que los fans esperan de él.

Esta temporada podríamos definirla como la temporada de las confirmaciones. Ya ha pasado el tiempo de las sorpresas (aunque alguna siempre queda y se agradece) y estamos a una altura de la historia en la que hay que ir cerrando tramas y situando al personal de cara a una recta final que se intuye intensa. Así, especulaciones y teorías que se arrastraban desde hacía largo tiempo han sido resueltas como el retorno de Jon Snow, su ascendencia, el destino de Benjen Stark o el origen de los caminantes blancos. También ha sido la temporada de la conclusión de tramas que llevaban en marcha bastante tiempo, como la del inevitable caída de Ramsay Bolton o la venganza de Cersei sobre el Septón y sus gorriones, ambas rematadas de forma contundente, formalmente brillantes y sumamente satisfactorias para los seguidores de la serie. Por último esta temporada también ha sido la de la confirmación de un hecho que todos esperábamos desde que Ed Stark fuera ejecutado en la primera temporada, que no es otro que el resurgir victorioso de la casa Stark, vengando muchas de las afrentas de sangre que habían sufrido y recuperando su posición predominante en el norte.

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Pese al buen sabor de boca dejado por esta temporada, conseguido especialmente por esos impecables dos últimos capítulos dirigidos por Miguel Sapochnik y algún que otro momento impactante, ha habido momentos en los que se ha notado la falta del respaldo que ofrecían los textos de Martin. Esta ausencia se ha notado especialmente en esos momentos de transición, plagados de excelentes diálogos, que servían para profundizar y desarrollar los personajes y que eran una de las señas de identidad de la serie. Este defecto se hace especialmente patente en la primera mitad de la temporada y ha afectado a personajes cuyo papel en la tramas, pese a ser importante, no ha sido desarrollado con el detalle que hubiese hecho falta (es el caso de Melisandre o del Tyrim y Varys en Mereen). Sin duda este será un factor a tener en cuenta en las próximas temporadas, donde esperemos que mejore y que no se dejen llevar por la avalancha de acontecimientos impactantes que se supone estar por llegar. Eso sí, esperemos que lleguen pronto porque si algo ha conseguido esta temporada ha sido mantener bien despierto el interés por el futuro de Poniente y dejarnos con ganas de más Juego de Tronos.

El personaje – Jon Snow, ya que no sólo ejemplifica el resurgimiento y contrataque de la casa Stark en esta temporada sino que también ha sido el que más teorías y controversias ha provocado incluso antes de emitirse el primer capítulo con todas las especulaciones alrededor de su resurrección y su linaje.

El momento de bronce – La muerte de Hodor, un personaje entrañable en una serie con poco espacio para la ternura, que además culminó uno de los mejores capítulos de la temporada y dejó para el recuerdo uno de los detalles más recordados de la temporada: Hold the door!!

El momento de plata – Danaerys surgiendo de las llamas tras haber acabado con todos los Kahls Dothraki que la habían menospreciado y pensaban encerrarla de por vida dejando claras sus intenciones y su determinación para conseguir el trono de hierro.

El momento de oro – La batalla de los bastardos, todo un hito televisivo con un nivel de producción y de realización como no se había visto antes y que nos dejó imágenes tan potentes como desgarradoras mostrando el horror de la guerra.

Quien juega con fuego se quema, por Cristian Miguel Sepúlveda

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Tiene un enorme mérito que tras seis largas temporadas, una serie siga manteniendo un nivel tan alto como lo hace “Juego de Tronos”. Y no solo eso, si no que además se superen cada temporada. No ha sido exactamente una escalada continua, puesto que en la quinta temporada tuvieron un importante tropezón que les hizo descender unos metros y “desandar lo andado”. Tampoco la segunda fue una evolución con respecto a la primera, sin ser tampoco ni muchísimo menos una mala temporada, pero en ningún momento se ha acusado un bajón importante y continuado en la serie. Si a esto le añadimos el enorme “fandom”, quizás el más grande en lo que va de milenio en un universo de ficción, que somete a continuo debate y observación de cada mínimo detalle y no se perdona absolutamente nada, el mérito no hace si no aumentar. Y ello se debe a que, a pesar de las críticas continuas, la serie sigue sorprendiendo y gustando incluso a los más “haters” o disconformes con ella. Prueba de ello es que la audiencia no ha hecho si no aumentar exponencialmente, siendo ahora 7,69 millones de espectadores de promedio los que han visto esta última temporada, siendo además el último capítulo, “Vientos de Invierno”, el más visto de la historia de lejos (podéis ver más datos aquí). Y es que ésta vez sí que se han superado, puesto que la sexta ha sido, después de la primera (por ser precisamente eso, la primera), probablemente la mejor temporada de la serie.

A poco que estés inmerso en este fantástico universo creado por el gran, literalmente, George R.R. Martin, puedes estar al tanto de teorías, rumores e incluso filtraciones del rodaje, que por cierto en esta última temporada inexplicablemente han habido muchas. Me daba miedo que tras tantas filtraciones, las cuales intentaba evitar por todos los medios, me fastidiaran el visionado de la sexta temporada. Y por suerte no ha sido así. Y a pesar de que, como digo, ha habido muchas confirmaciones de teorías, mucho “fan service” como la muerte de Walder Frey, de Ramsay Bolton, la reaparición de Benjen, la resurrección de Jon o el reencuentro de dos hermanos Stark, han sabido hacer que, aún siendo bastante predecibles ciertas tramas, te resulte una maravilla y te emocione como nunca lo ha hecho. Eso tiene un mérito de proporciones colosales, así que mi más sincera enhorabuena a Benioff y Weiss, los “showrunners” de la serie, al guionista Bryan Cogman, siempre billante, y a la gran revelación de la temporada en la dirección, Miguel Sapochnik, que ha filmado los que sean probablemente los mejores capítulos de la historia de la serie: “La batalla de los bastardos” y “Vientos de invierno”. Inexplicablemente, Sapochnik no va a filmar ningún episodio de la próxima temporada, pero bueno HBO, tú misma. Y es que, se pueden criticar ciertas decisiones argumentales, agujeros de guión, etcétera pero la calidad técnica de la serie es absolutamente sublime a todos los niveles, CGI incluido.

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Hablemos de personajes y tramas concretas. Ha habido varios momentos innegablemente flojos, incluso tramas en general. Ha sido repetitiva y un poco pesada la línea argumental de Arya en Braavos, que personalmente estaba deseando que acabe más incluso que la de Daenerys. Y por supuesto, ese intento de asesinato hacia su persona pecó de excesiva espectacularidad, restándole realismo al asunto. Tampoco han estado muy acertados en la trama de Tyrion y en sus diálogos especialmente, que desaprovechan un poco la calidad de Peter Dinklage, así como en la trama de los Greyjoy, que salvo la brillante conversación final entre Yara y Daenerys, no ha sido nada destacable. La trama de Dorne, a pesar de las innumerables criticas, ha sido coherente con lo que nos iban presentando, puesto que la venganza y el apoyo de Dorne a Daenerys no podía cumplirse con el Doran que nos habían presentado en la serie.

En detrimento de esas tramas, han sabido centrarse y muy bien, en dos que han sido históricamente las mejores de la serie: el Muro o el Norte, y Desembarco del Rey. Antes de hablar de éstas, he de destacar la trama de Bran, la cual siempre había sido de lejos la más aburrida de la serie, se ha convertido en la más interesante, especialmente para los que también somos lectores, en la más reveladora, y probablemente en la más importante en el futuro para la conclusión de la historia. Con respecto al Norte, sencillamente ha sido sublime, a pesar de lo predecible que ha sido en todo momento, lo cual no me cansaré de decirlo, tiene un mérito gigantesco. Y mientras que ésta ha ido por los cauces que todos nos podíamos esperar, la trama de Desembarco ha sido una absoluta incertidumbre hasta el final, en donde se han sacada de la chistera un “cliffhanger” que pasará a la historia de la televisión. Pura esencia de “Juego de tronos”. Si de algo se ha caracterizado esta temporada, es de ir cerrando tramas, provocando una innegable sensación de que todo ha sido muy precipitado. Sin embargo, esto era un ejercicio necesario para allanarnos el camino a la recta final de esta epopeya televisiva, a la que presumiblemente, a falta de confirmación oficial, le quedan solamente trece episodios. Ya me estoy mordiendo las uñas de la impaciencia.

El personaje – Cersei, a pesar de dudar entre ella y Sansa, ésta aún me tiene que demostrar que no la he sobrevalorado esta temporada. La reina, sin embargo, ha tenido la deriva de locura que tanto deseaba, y se ha convertido en la villana más exitosa y “badass” de la serie. Ahora, a esperar al valonqar…

El momento de bronce – Hold the door¡ Un momento brillante y emotivo que será para siempre recordado por todos lo fans, por darle la que probablemente sea la muerte más épica al personaje más entrañable y bonachón de la saga: Hodor. Además, nos dan la explicación de su nombre, y nos meten motivos “sci-fi” de por medio muy, pero que muy interesantes. No se puede pedir más.

El momento de plata – La venganza de Cersei, que se ventila a todos sus enemigos de un plumazo, mostrando su oscuro corazón y desatando todo su poder e inteligencia. La reina negra hoy espera a la reina blanca para morir matando, porque ya ha perdido todo y no tiene nada más que perder, valga la redundancia. Por fin se ha liberado y puede dar rienda suelta a su locura, estando en la mayor y más deseada posición de poder del reino: el trono de hierro.

El momento de oro – La batalla de los bastardos, predecible como ella sola, pero brillantemente rodada. Nos muestra cómo no todo es épica y limpia heroicidad, si no que también hay suciedad, traición, vísceras, brutalidad indeseable, pilas de cadáveres y sobre todo, mucha táctica y estrategia. Es seguramente la mejor batalla que he visto en un medio audiovisual, y quedará para siempre en mi memoria y en mi retina el momento en el que Jon casi se ahoga en cadáveres, porque veía que yo me iba con él. Todo en esta batalla de los bastardos son poderosas, memorables e inolvidables sensaciones.

A little goodness into the world, por Daniel Gavilán

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Tras el intenso disfrute que me propiciaron tanto la tercera como la cuarta, la quinta temporada de Juego de Tronos supuso una dura decepción que me hizo temer por el futuro de la serie. Sobre todo, teniendo en cuenta que con ella se terminaba el material literario de base, dejando en manos de productores y guionistas el destino de los personajes. Y si bien es cierto que los primeros episodios de la sexta temporada no hicieron sino aumentar ese miedo -con una serie de decisiones que parecían responder más a los arquetipos televisivos que lo que había sido el desarrollo natural de la serie hasta la fecha-, no puede sino resultarme sorprendente lo extraordinariamente disfrutable que ha terminado siendo este nuevo capítulo de la serie de HBO. Especialmente a tenor de lo insulsos que se me hicieron los primeros cuatro episodios.

Algunos dirán que es el momento en el que Daenerys se enfrenta al Khalesado el que marca el punto de inflexión a partir del cual la serie inicia su resurgir. Para mi sin embargo fue el de La Puerta a partir del cual la serie se desmarca del suma sigue, recuperan ese gusto por la dirección y los episodios temáticos que durante la quinta solo llegó a brillar con Casa Austera. La desbordante tensión del reencuentro entre Petyr Baelish y Sansa para hacernos sentir en nuestra carne las cicatrices que habían curtido de aquella niña a la que vimos partir de Invernalia calaban hondo, siendo un momento de no retorno a partir del cual no queda uno solo que no quede grabado a fuego en nuestra memoria.

El inesperado origen de los Caminantes Blancos. El sobrecogedor clímax con pasado, presente y ¿futuro? como tenue último bastión entre la última esperanza de Poniente y la aniquilación absoluta. La coronación del falso rey de las Islas de Hierro. La última misión de Jorah Mormont. El regreso de Perro y la titánica inmensidad de Ian McShane con el que se convertiría en uno de mis personajes favoritos de la serie. El irresistible carisma del reencuentro entre Bronn y Podrick. La despedida de Brienne y Jaime con todo lo que promete de cara al futuro. Las dos Lyannas. El Eres un mierda muriendo… , Elijo la violencia, Lannister proclamando como haría arder los Siete Reinos por su hermana, el nombre de una chica es Arya Stark, de Invernalia, el segundo bautismo de la Bahía de los Esclavos, Ramsey erigiéndose como uno de los antagonistas más despreciablemente carismáticos de la pequeña pantalla, todos y cada uno de los minutos que Miguel Sapochnik nos brindó en esa irrepetible maravilla de la televisión llamada La Batalla de los Bastardos, la leona herida de Cersei consumando un irreversible destino que comenzó a fraguarse con su gesto de resignación al entender el destino de su hija Myrcella…

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No soy tan seriéfilo como el resto de mis compañeros, pero si que si que tengo una serie de topes en cuanto a ficción contemporánea, marcados por Jekyll y Battlestar Galactica. Consolidando su lugar en este triunvirato con una fuerza arrolladora, la sexta temporada de Juego de Tronos no ha sido ese temido declive que los que vivimos Perdidos tanto temíamos, sino la confirmación en puertas de su conclusión de la serie que ya se ha ganado el derecho a ser considerada como un acontecimiento generacional. Si la séptima y octava temporada se mantiene a la altura, cada uno de los minutos invertidos en la adaptación de Canción de Hielo y Fuego sin duda habrá merecido la pena.

El personaje – Sansa Stark. Ya desde la primera temporada venía diciendo que era uno de los mejores personaje por encima de otros más fáciles como sus hermanos Arya, Robb y Jonn. En esta, la desmitificación del relato de la princesa clásica alcanza su cenit, viéndola crecer hasta desarrollar todo su potencial como aquella flamígera ave fénix que nos dejó intuir la cuarta temporada.

El momento de bronce – Hold The Door. Por la intensidad dramática insoportablemente cruel de la escena que se nos estampa en la cara tras vesionar a En la Boca del Miedo, con las interminables huestes de muertos inundando el corredor como una marabunta imparable.

El momento de plata – Cada escena entre Theon y Yara Greyjoy, especialmente el que ambos comparten en la taberna de Volantis. Una maravillosa reivindicación feminista del género masculino, en la que los lazos fraternales de los dos hermanos se fortalecen para tumbar abajo la gran mentira de la sociedad patriarcal: No eres tus genitales, Theon Greyjoy. Eres mucho más que eso.

El momento de oro – Toda la Batalla de los Bastardos, desde los prolegómenos de la contienda hasta su epílogo en las entrañas de Invernalia, pasando por la sobrecogedora intensidad del campo de batalla. Historia viva de la televisión.

Más allá de los libros, por Jordi T. Pardo

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Hasta la temporada pasada David Benioff y D. B. Weiss contaban en su andadura en Juego de Tronos con una guía útil e indispensable como eran las novelas originales de Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin. Podría haber discrepancias, personajes ausentes y escenas reinterpretadas pero, en términos generales, la trama que había seguido hasta ahora la serie no se alejaba demasiado de lo planteado en los libros más allá de carecer, como es lógico y comprensible, de la profusión de detalles que contiene la versión escrita de la historia. Pero esta temporada obligaba a Juego de Tronos a construir su propio camino al no contar con más referencia que la que a día de hoy tienen los miles de seguidores de la saga que esperan con ganas la publicación de Vientos de Invierno. No obstante, es de suponer que George R. R. Martin les habrá asesorado en algún punto clave de su recorrido pero sin desvelar sus cartas y dejando margen a la serie de la HBO para adentrarse en su historia paralela de la gran guerra por el Trono de Hierro . ¿Se puede decir que han salido bien librados sus responsables? La respuesta podría ser muy distinta sino no fuese por ese final de temporada que nos ha mostrado algunos de los mejores momentos de la misma y ha dejado algunas secuencias ya históricas de la cabecera.

Pero lo cierto es que en el primer tramo de esta temporada se ha notado que Juego de Tronos estaba algo huérfana, y no tanto en su dirección, pues la serie parece tener claro hacia dónde quiere ir a partir de ahora, sino en la manera de enhebrar las costuras de su narración que se ha mostrado más descuidada que de costumbre. La resurrección de Jon Nieve era un reto difícil de superar y con ella se comenzó a resentir el conjunto de la serie; al no justifica de una manera convincente este hecho se le ha restado sentido y verosimilitud y eso ha perjudicado durante toda la temporada al personaje interpretado por Kit Harington. Esto ha ocurrido en no pocos momentos a lo largo de este año de una manera que evidencia el respaldo que ofrecían los libros a la hora de ofrecer una dirección más clara a las tramas de la historia. No obstante, David Benioff y D. B. Weiss han sabido continuar el espectáculo, nos han dado a los aficionados lo que esperábamos: traiciones, batallas épicas, villanos y héroes bien perfilados, vueltas de tuercas inesperadas y otras aún siendo predecibles no por ello han funcionado peor.

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Para no perder el apoyo de los espectadores Juego de Tronos ha jugado a lo que mejor sabe hacer, y lo ha hecho como siempre arriesgando, proporcionándonos personajes y muertes para el recuerdo y confirmando algunas de las teorías que se venían barajando desde hace mucho tiempo sobre algunos aspectos de la historia. La consecuencia es que los Siete Reinos se hacen cada vez más pequeños, las facciones y bandos se concretan, los actores principales de este épico drama se asientan en sus respectivos tronos y las tramas empiezan a confluir, unas veces de manera más natural, y otras de forma más forzada y recurriendo a saltos temporales y viajes de un lado a otro de Poniente que nos hacen esbozar tímidas sonrisas. Los últimos capítulos de esta sexta temporada echan el resto de la carne al asador y son los que nos dejan con ganas de volver cuanto antes a este universo para conocer un desenlace que se antoja cada vez más cercano y que por muchas teorías que se pongan sobre la mesa nadie sabe avanzar. Finalmente, la cabecera de la HBO sale bien librada, ha ganado la batalla, aunque queda toda una guerra por delante.

El personaje – Lyanna Mormont. En unas pocas escenas la pequeña regente de la Isla del Oso se ha convertido en el personaje preferido de muchos aficionados; ruda y fiera como una espartana el personaje interpretado por la actriz Bella Ramsey es un tanto que se han apuntado David Benioff y D. B. Weiss en la serie y respecto a los libros en los que la aliada de la Casa Stark no tiene hasta el momento ningún papel relevante en la trama.

El momento de bronce – La venganza de la Boda Roja. Nos cogió algo desprevenidos pero que el actor David Bradley volviese a la serie para encarnar al longevo y odioso Walder Frey nos debería hacer dado una pista sobre lo que estaba a punto de pasar. La joven loba Arya se descubría delante del señor de Los Gemelos para confesarle que había asesinado a toda su descendencia y la empanada que se había acabado de comer estaba hecha con la misma carne que corría por sus venas. Sin darle más tiempo a reaccionar Arya le corta la garganta al viejo Walder Frey vengando así la muerte de su madre y su hermano Robb durante los acontecimientos de la Boda Roja.

El momento de plata – El Rey en el Norte. Esta es una de las escenas en las que está implicada Lyanna Mormont y en las que su personaje sirve en parte como detonante de los hechos, pero que también es un momento que cuenta con un factor emotivo y nostálgico evidente al resarcir la figura de Jon Nieve y devolver a la Casa Stark su lugar en este crudo Juego de Tronos.

El momento de oro – El juicio de Cersei. Ha habido muchas aspirantes al título pero Cersei Lannister, en una temporada en la que su personaje parecía que finalmente se había estancado, nos sorprendía en el último capítulo de la serie descubriéndose como la gran supervillana que siempre había sido. Con su uniforme de gala, y su copa de vino en mano, Cersei presencia en primera línea la ejecución de su plan maestro para quitarse de encima y de un solo plumazo a todos sus adversarios y enemigos: el Maestre Pycelle, el Gorrión Supremo y sus fanáticos seguidores, a su propia nuera la reina Margaery Tyrell, su hermano Loras y gran parte de la familia de Altojardín. En los planes no entraba, por desgracia, la muerte de su tercer y último hijo Tommen que al ver volar por los aires el Gran Septo de Baelor debido a la explosión provocada por el fuego valyrio decide suicidarse. No parece que esto ya perturbe el ánimo de Cersei que por fin es coronada reina de los Siete Reinos como había sido siempre su ambición.

Todos los hombres del rey, por Juan Luis Daza

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Tarde o temprano tenía que suceder lo que todos nos immaginábamos. El ritmo de producción anual de Juego de Tronos era tan rápido que tarde o temprano adelantaría a los libros de George R.R. Martin en los que la serie estaba inspirada y así ha sucedido en esta sexta temporada, algo que se deja notar, para bien o para mal, a lo largo de los diez episodios. Tras la incertidumbre que supuso el asesinato a traición de Jon Snow por parte de sus hermanos de la Guardia de la Noche en el último episodio de la quinta temporada al inicio de la sexta la primera cuestión a responder era saber si el personaje de Kit Harington estaba realmente muerto o no y en el caso de estarlo si David Benioff y D.B. Weiss tenían intención de resucitarlo, algo que ni lectores de los libros sabían a ciencia cierta ya que el personaje parecía morir también en Danza de Dragones sin mucha posibilidad de haber sobrevivido. La respuesta en televisión nos la dio la HBO al final del segundo episodio cuando Melissandre, la Bruja Roja, devolvía de entre los muertos al joven bastardo y en ese mismo momento la temporada se ponía verdaderamente en marcha.

Desde un punto de vista más o menos objetivo y como lector de los libros o fan de la serie de televisión debo admitir que esta temporada me ha parecido la más irregular de la serie, no mala (ninguna me lo parece, siendo algunas mejores que otras) pero sí considerablemente descompensada precisamente porque a David Benioff y D.W. Beiss se les nota que se han quedado sin el sólido material literario de George R.R. Martin para ir tejiendo su versión televisiva de Canción de Hielo y Fuego. Para el que suscribe es indiscutible que esta sexta tanda de episodios a contenido algunas de las subtramas más gratuitas, innecesarias y endebles de toda la serie. Porque si bien el personaje de Deanerys comienza a tomar un rol activo todavía se antojan sus acciones y decisiones de un estatismo narrativo que poco tiene que ver con su contrapartida en las páginas de los libros, cuyas hazañas están exupuestas de manera mucho más dinámica y atractiva. Pero peor es el caso de Tyrion, ya sabemos que es el personaje que más gusta tanto en la saga literaria como en la catódica y que Peter Dinklage es un actor que llena la pantalla con sólo abrir la boca, pero es que todo la trama relacionada con él es de una insulsez e inanidad alarmante, por mucho que quieran darle peso como consejero de la Madre de Dragones su presencia no aporta nada de verdadero peso y su hazañas quedan reducidas a intercambiar diálogos con otros personajes como la misma Daenerys, Varys o Missandei y Grey Worm, compartiendo con estos últimos pasajes de humor que, aunque efectivos, están fuera de lugar.

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Como previamente hemos comentado recurrir a estas subtramas que son excusas para mantener en la serie a personajes importantes pero que narrativamente no se sustentan como debieran para cohesionarse con las otras que pueblan el programa posiblemente se deba a que los showrunners de la serie ya no tienen donde reflejarse ahora que han dejado al autor de las novelas atrás, pero también sería de necios negar que las dos cabezas pensantes de la serie a estas alturas ya conocen el estilo del autor de El Sueño de Fevre y que evidemente este los habrá seguido asesorando a lo largo de la temporada aunque en esta ocasión no haya escrito el guión de ninguno de los episodios, como venía siendo tradición en las anteriores. Esto que comento queda claro en cuanto a la serie de traiciones, asesinatos, crueldades, muertes, batallas e intrigas palaciegas que sobrevuelan los diez episodios, que son 100% George R.R. Martin, material con toda la personalidad de una serie como Juego de Tronos al máximo nivel y sin hacer prisioneros. Por otro lado los actores vuelven a estar a la altura, pero hay que tener cuenta que después de seis años interpretando sus roles es fácil que la labor del reparto sea notable. En esta temporada un servidor destaca a un Kit Harington algo más entregado (y expresivo) por la causa ya que esta entrega recae casi por completo en sus hombros desde su mismo arranque, también Maisie Williams por haber convertido su Arya Stark en un personaje completamente físico, a Sophie Turner por dar por fin el paso a la madurez que Samsa llevaba tiempo exigiendo, Iwan Rheon pletórico como el demente Ramsay Bolton, una Lena Heady que ha exprimido hasta el paroxismo la crueldad de una Cersei Lannister mejor que nunca y esa Lyanna Mormont personalizada por la maravillosa Bella Ramsay que nos ha enamorado a todos por su entereza y determinación concentradas en el cuerpo de una pequeña niña de doce años.

Evidentemente aunque esta sexta se antoje como una temporada no del todo brillante es no es óbice para admitir que volvemos a encontrarnos ante un producto televisivo de calidad a la altura de una cadena como HBO. David Benioff y D.B. Weiss siguen por el buen camino recurriendo a guionistas con talento, actores magníficos de nueva hornada (enorme Jonathan Pryce como el Gorrión Supremo, agradable la presencia de Max Von Sydow como Three-Eyed Raven y una pena que Ian McShane haya sido ta poco aprovechado siendo un intérprete de nivel) y unos directores que cada nuevo episodio elevan la calidad técnica y la puesta en escena del show. Hay varios momentos potentes en esta temporada (a continuación los destacaré, pero seguro que no es difícil adivinarlos) y los mismos hacen que merezca la pena hacer el recorrido de esta última colección de episodios que no han sido todo lo potentes que debieran. Ahora llega la verdadera prueba de fuego, saber si Benioff y Weiss van a conseguir mantener a flote el barco las dos temporadas que quedan (hace poco nos hemos enterado que la séptima se retrasará por la falta de nieve para poder comenzar el rodaje de la misma) sin que la calidad de la serie se resienta demasiado, algo que por desgracia en esta sexta ha llegado a suceder en cierta manera.

El personaje – Ramsey Bolton, siento especial predilección por esos villanos a los que “da gusta odiar” y el personaje de Iwan Rehon es un auténtico hijo de la gran puta que parece salido de Los Señores del Acero (Flesh+Blood) aquella sucia y lasciva cinta medieval rodada por Paul Verhoeven en 1985.

El momento de bronce – La muerte de Hodor, un personaje al que todos teníamos especial cariño y que abrazó un destino escrito desde su propia niñez para salvar a Brann y Meera, un momento en el que la tensión y la tristeza se dan de la mano para retorcer el corazón del fan de la serie.

El momento de plata – El fuego Valirio y su orgía de muerte instigada y planeada por Cersei Lannister y que se cobra la vida, entre otros, del Gorrión Supremo, Margaery y Loras Tyrell. Uno de los puntos álgidos de la temporada

El momento de oro – Evidentemente la Batalla de los Bastardos se ha convertido en el pasaje técnico cumbre de lo que llevamos de serie. Juego de Tronos es una producción que se caracteriza porque sus responsables en cada temporada tratan de superarse a sí mismos a la hora de rodar las escenas bélicas, pero lo de Michael Sapochnik (True Detective) en esta ocasión es un prodigio de control del tempo narrativo, ejecución coreográfica, utilización de los encuadres para incomodar hasta lo asfixiante al espectador y uso sabio de los efectos digitales. Un hito televisivo con todas las letras.

Solo puede quedar una, Luis Javier Capote Pérez

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La sexta temporada de Juego de Tronos me ha dejado con la sensación de que los acontecimientos se precipitan con velocidad creciente hacia su desenlace final. La cosecha de personajes y casas que se inició al final de la entrega anterior se ha acelerado, de manera que intérpretes de este monumental drama se despiden ¿definitivamente? mientras los supervivientes ocupan sus puestos de cara al gran fin de fiesta. Por lo que parece, solo puede quedar una casa en pie.

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Partiendo de la premisa de que esta tanda de episodios me ha gustado más que la anterior (que me costó un poco finiquitar) no puedo quitarme de encima la sensación de que muchas cosas se han sacrificado para beneficio del impacto al respetable público. Ya se habían visto atisbos de esta estrategia cuando Stannis Baratheon –el mejor general de Poniente- era barrido del mapa en una batalla que fue más bien una masacre. La historia se repite para que la coalición Stark-Pueblo libre-Gente que se sube al carro ganador venza donde el adusto militar perdió, pero como decía un comentarista, las decisiones del nuevo rey en el Norte son para suspender Primero de Age of Empires. Más aún, esta tendencia se hace más patente en la escena –calcada de Terminator 2- en la que la ¿niña? sin rostro persigue a una Arya que, por cierto, ha sobrevivido a varias puñaladas en el vientre. De la velocidad de desplazamiento de Meñique o de Varys mejor no hablar.

Un detalle que no me resisto a destacar es la inmensa calidad de las interpretaciones del reparto. Inconmensurable Diana Rigg, que se ha prodigado poco pero dejando huella; Lena Headey, Sophie Turner, Maisie Williams, Peter Dinklage… Esto contrasta poderosamente con las pobres actuaciones de Kit Harington y Emilia Clarke, que definitivamente, no progresan adecuadamente. Es curioso que dos de las tres patas del taburete principal sean tan flojas.

El personaje – Lady Mormont. La jovencísima señora de la isla del Oso ejemplifica el espíritu de un Norte que recuerda y está más próxima a la actitud de los señores de la región en los libros que sus contrapartidas televisivas. Pocas apariciones pero relevantes e inolvidables.

El momento de bronce – Los reencuentros entre parientes, conocidos y similares. Sir Jorah y Daenerys; Jon y Sansa; Brienne y Jaime… sensaciones de unión y de separación que indican que la historia está tocando a su fin.

El momento de plata – El asesinato del patriarca de la casa Frey a manos de Arya Stark. Solamente faltó que la joven susurrara al oído del viejo que Michael Corleone le enviaba sus saludos.

El momento de oro – El destino del Gorrión Supremo y de la incómoda familia política de Cersei Lannister. La medida del tiempo, los cambios de escenario y la sensación de que algo gordo va a acontecer.

Fuego y Sangre, por Miguel de Andrés

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Con la serie Juego de Tronos uno tiene un problema, sobre todo siendo seguidor de los libros de Canción de Hielo y Fuego: por mucho que avance, siempre se mira con recelo, dado que muchos aspectos de la famosa saga literaria se han perdido por el camino, haciendo una adaptación que en algunos momentos raya lo aburrido, mientras que en otros la espectacularidad deja muy atrás cualquier cosa imaginada por el lector. Y al principio de esta temporada se cumplía la primera premisa, algo que realmente era desesperanzador en un momento crucial para la serie, pues al fin habían adelantado a los libros y era el momento de que David Benioff y Daniel B. Weiss demostraran al mundo que las tramas de Juego de Tronos eran capaces de hacer que los seguidores olvidaran durante su emisión que George R.R. Martin aún no había finalizado Vientos de Invierno. Sin embargo, el profundo despropósito en el que se convirtió la trama de Dorne, cuyo parecido con la historia protagonizada por la Casa Martell en Canción de Hielo y Fuego parece fruto de la casualidad, no apuntaba a que fuera a pasar nada bueno.

Una temporada que, además, hace un servicio de confirmación de cualquier teoría fan que ha ido apareciendo en los últimos años es para mirarla con recelo. Pero seamos sinceros: muchas de ellas fueron elaboradas teniendo en cuenta muchos puntos de vista, y podríamos decir que muchos de lo que las elaboraban tenían mucho tiempo libre para desmenuzar cada palabra escrita por el autor de la saga literaria más famosa de la actualidad, así que tenía mucho sentido que algunas de ellas fueran desvelándose como ciertas a lo largo de esta sexta temporada, mientras que otras ni siquiera han podido mostrarse en la serie dada la trayectoria que han tenido las diferentes historias y las adaptaciones de muchos de los personajes, sin tener en cuenta las que no pueden ser aún confirmadas, dado que no ha habido tiempo para dar paso a ellas. Sin embargo, que esta serie haya hecho un ejercicio del llamado fan-service no tiene por qué ser del todo malo, aunque algunos tengamos la mosca detrás de la oreja pensando que esta adaptación es más un Quijote de Avellaneda que la adaptación de la continuación verdadera que Martin tiene preparada para todos nosotros. El tiempo nos dirá cuán fieles han sido los guiones de esta temporada y las dos siguientes, porque parece muy improbable que disfrutemos de Sueño de Primavera, el supuesto último libro de Canción de Hielo y Fuego, antes de que finalice Juego de Tronos.

Volviendo a la serie y obviando esos momentos iniciales que hacían sentir a uno el regreso al conocido como Nudo de Mereen pero extendido a todas las localizaciones, tenemos que decir que esta temporada nos ha servido para ver como todos los personajes han tenido que evolucionar y crecer a marchas forzadas en estos últimos diez capítulos, dada la premura que existe en su futura lucha contra el Rey de la Noche y los Otros, o los Caminantes Blancos como les llamaron desde el principio en la serie. Las piezas se alinean en el tablero para preparar los diferentes escenarios de la próxima temporada, con los Siete Reinos ahora mismo alineados alrededor de cuatro reyes y reinas, un escenario que nos recuerda a la segunda temporada con aquella Guerra de los Cinco Reyes que aún puede repetirse, y os diré como más adelante.

Las luchas de poder se mantienen en Juego de Tronos y son resueltas con cierta fluidez que echamos en falta en la quinta temporada, sobre todo teniendo un protagonismo destacado aquella que ocurre entre la Corona y la Fe, con el Gorrión Supremo, un Septón Supremo dedicado a la plebe, como estandarte principal de un movimiento que pretende derrocar el control de la casta nobiliaria de Desembarco del Rey, liderada televisivamente por Cersei Lannister. Por supuesto ha habido muchos daños colaterales en esta lucha encarnizada, algo que no puede perderse incluso en este momento, porque ha vuelto la sensación de que en Juego de Tronos no está nadie a salvo. Doy prioridad a este escenario por ser el que mayores sorpresas ha ido ofreciendo y el que menos detalles predecibles ha podido tener de cara al lector habitual, dado que el Gorrión Supremo ha conseguido mantener en jaque a dos Grandes Casas meramente con el poder de la palabra y del pueblo, algo que no parecía que pudiera durar demasiado teniendo en cuenta las fuerzas militares que se suponen tanto a los Lannister como a los Tyrell. El Gorrión Supremo ha sido muy listo y ha sabido controlar la ciudad por encima de los planes ocultos de Margaery Tyrell o la manipulación de Cersei sobre su último hijo vivo, el rey Tommen, quien ha cambiado profundamente desde el principio de esta temporada hasta el mismísimo final, dejando a su madre con una situación temida desde niña.

La historia de Mereen sigue siendo de las más difíciles de digerir por el espectador, dada la excesiva complejidad y trascendencia que se da a una historia que se podría haber resumido aún más. La trama de Danaerys en el punto en el que fue dejada en la anterior temporada se alargó innecesariamente para acabar de enseñar a los aficionados que realmente es una supermujer ignífuga que decide ignorar las leyes de la magia que implican el uso de la sangre como sacrificio a la hora de obtener ciertos privilegios, como sobrevivir a una gran pira que acaba con todos los grandes khales reunidos en Vaes Dothrak. Por supuesto, su regreso a Mereen de una manera gratuita y sin explicación ninguna en pleno asedio se resuelve en el penúltimo capítulo de una forma mucho más elaborada, contando además con un buen despliegue de efectos especiales y una muestra de poder no solo de la Madre de Dragones, si no de todo su Consejo de la Reina, encabezado por su Mano, Tyrion Lannister, quien ya vuelve a apuntar ciertos aspectos apuntados por las cabezas pensantes de Internet. Tyrion comenzó pensando que todos los hombres, ya fueran de Poniente o Essos, responden a los mismos principios cuando se encuentran en el poder, algo que definitivamente acabó provocando una situación que ya conocimos en Danza de Dragones y que se resuelve como todos lo habíamos imaginado: con dragones. Atención a los Greyjoy que acompañan a Danaerys y su séquito, sustitutos de Victarion en la serie, que además nos hilan con el segundo despropósito de la temporada: las Islas del Hierro tenían el potencial para convertir a Euron Greyjoy en el próximo gran villano de la serie, y sin embargo tenemos a un pequeño provocador irlandés que pasaba por allí y simplemente humilló a sus sobrinos con cuatro palabras delante de otros tantos señores para que le proclamasen Rey de las Islas del Hierro. Una evolución triste que probablemente se acabe resolviendo en un capítulo cuando se enfrente a Theon y Asha/Yara, aliados de la causa Targaryen.

¿Y el Norte? Tras el regreso de Jon Nieve a manos de Melisandre, estaba claro que dejaría de ser el Comandante de la Guardia de la Noche después de haber dado su vida por ella, con el consecuente camino en el que le acompaña su hermanastra Sansa. De esta trama se vuelve a mostrar la Tierra de los Ríos, Aguasdulces y al Pez Negro, para resolver algunas tramas apuntadas en los libros. Y por supuesto tenemos el gran descubrimiento de la temporada: Lyanna Mormont, nombrada en honor a la hermana de Ned Stark y que parece haber heredado ese carácter de mujer norteña que tenía tanto aquella como su madre Maege Mormont, fallecida en la serie durante la Boda Roja. Los hermanos Stark continúan además sus desventuras más allá del Muro con momentos memorables como aquel “Hold The Door!” en el que la curiosidad de Bran mató literalmente al huargo; o en Braavos, con la conversión de Arya en algo más que una simple asesina en busca de venganza, aunque siempre hay momentos para ir tachando nombres de la lista. El pobre Rickon tiene su minuto de oro, aunque un minuto muy estúpido: “Corre hacia tu hermano”, le dice Ramsay Bolton, “y serás libre”. Pero corre en línea recta, algo que muchos dimos por hecho que no haría para librarse de las flechas del Bastardo de Fuerte Terror. A lo mejor hemos visto muchas películas bélicas.

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Esta temporada había comenzado de una manera muy pobre, con algunas apariciones de protagonistas y secundarios sin ningún aliciente en los dos primeros episodios más allá de comenzar a confirmar alguna teoría que otra. Posteriormente comenzó a coger inercia, y con el típico descanso de dos episodios en los que además tenemos el regreso de Sandor Clegane al más puro estilo El Viejo Logan, podemos decir que la sexta temporada de Juego de Tronos ha recuperado esas sensaciones perdidas en la quinta. ¿Memorable? Algunos momentos sí, pero no es una temporada perfecta, dado que no existe eso en ninguna serie, aunque algunos capítulos han sido rodados con maestría y la fotografía es, como siempre, envidiable. Cometen algunos fallos, por supuesto, como el aspecto de Ser Brynden como el Cuervo de los Tres Ojos: ¿no tenía aún peor aspecto en la cuarta temporada? Al menos las piezas ya están en el tablero y se aproxima la Segunda Guerra de los Cinco Reyes… O lo sería si la serie hubiera introducido a Aegon Targaryen, un personaje que aún puede dar una vuelta de tuerca a la historia de la serie en las dos próximas temporadas, sobre todo después de que Poniente haya sido fragmentado de nuevo, y de peor manera que en la segunda temporada. Una Reina Loca que parece que tendrá un final muy similar a Aerys II, una joven reina viajando desde Mereen, el Rey de las Islas del Hierro consagrado al Dios Ahogado y el Lobo Blanco, Rey en el Norte, son los nuevos bandos en esta televisiva Canción de Hielo y Fuego, un Juego de Tronos que ha conseguido recuperar a algunos escépticos con el desarrollo de la trama. Pero muchos no esperamos la siguiente temporada. Muchos aún esperamos el sexto libro, y la serie nos ha dejado saciados durante un breve periodo de tiempo. ¿Y el futuro? El futuro se avecina complicado, pero con reflejos del pasado, similitudes con historias pasadas como la muerte de Aerys el Loco a manos de Jaime Lannister, unos dragones poniendo en su sitio a los grandes señores de Poniente y con el Rey de la Noche preparado para arrasarlo todo y traer por fin el Invierno enfrentándose de nuevo a Azor Ahai.

El personaje – ¡Varys, la Araña, aún tiene que demostrar su verdadera motivación en todo este embrollo. Sí, en la serie está claro que conspira para traer de nuevo a la Casa Targaryen al Trono de Hierro, destruyendo además a los gemelos Lannister por el camino, algo que tendrá mucho que ver con aquella conquista de Desembarco del Rey que provocó el ascenso de Robert Baratheon al Trono de Hierro. Por otra parte, y si las teorías de los libros son ciertas, Varys encerraría algún secreto más que ningún espectador puede esperarse a estas alturas y jugaría un papel aún más fuerte que Meñique en Juego de Tronos: mientras que Petyr Baelish se ve motivado por el egoísmo y el narcisismo, como toda su vida, Varys hace lo que cree mejor para los Siete Reinos… O para su familia. Todas las piezas están colocadas en el tablero, y parece que Varys mueve ficha después de haber manipulado a tantos… El verdadero ganador del Juego de Tronos, sin duda.

El momento de bronce – ¡Asfixia en La Batalla de los Bastardos: el noveno capítulo estuvo bien, predecible pero fue digno de ver. Y eso fue causado por un rodaje espectacular que nos permitió ver una verdadera batalla medieval, tremendamente caótica y con momentos de infarto. Aunque el peor momento fue, sin lugar a dudas, la avalancha de gente desesperada por huir que pisoteaba y hundía en el barro a Jon Nieve, quien luchaba por respirar y transmitía esa sensación de horror en el espectador. Por suerte, pudimos coger aire cuando consiguió salir de la muchedumbre y vio como Tormund acababa con el traidor de Pequeño Jon Umber.

El momento de plata – ¡Adiós al Gran Septo de Baelor. Se comienza a confirmar que el destino de Cersei Lannister es seguir los pasos de Aerys el Loco, sobre todo ahora que todos sus enemigos personales le han despojado de aquello que más quería: sus hijos. Los Tyrell acabaron con Joffrey, los Martell hicieron lo propio con Myrcella y Tommen… El pequeño fue víctima de la ambición de su propia madre y de la manipulación del Gorrión Supremo, suicidándose para arrebatarle a Cersei lo que ella le había quitado al joven rey. La Fe, los Tyrell y su tío Kevan habían apartado a Cersei del poder al que tanto se aferraba y decidió aprovechar un descubrimiento de Tyrion para ponerles freno: el fuego valyrio volvió en toda su gloria volando por los aires el Gran Septo de Baelor con toda la flor y nata de Desembarco del Rey reunida junto a los grandes poderes de la Fe de los Siete durante el juicio de fe a Ser Loras Tyrell. Parece que Jaime va a tener que ponerse al día y volver a decidir si está del lado de la Corona o si protegerá al pueblo de nuevo cuando se repita la historia.

El momento de oro – ¡Sujeta el portón! ¡Lágrimas como puños en uno de los momentos más entrañables, duros y perfectos de Juego de Tronos! El enigma alrededor de Hodor se resolvió al final, y podemos decir que todo fue culpa de Bran Stark, porque su curiosidad no solo provocó la muerte del Cuervo de Tres Ojos, de los Hijos del Bosque e incluso de su fiel huargo Verano. Hodor, el fiel sirviente, de quien mucho sentían lástima, fue un verdadero héroe para sacrificarse por aquel que le utilizaba como mula de carga, hijo de una familia que no le trataba precisamente bien y que incluso se habían burlado de él en algún momento. Pero Hodor sabía lo que había en juego, e impidió que una horda de no-muertos dirigidos por el Rey de la Noche traspasase el portón y pudiera acabar con Bran Stark, alguien que más vale que juegue un papel importante, dados los fallos que ha ido cometiendo durante las temporadas… Un guantazo a tiempo quita mucha tontería, y parece que ni Ned Stark ni su esposa Catelyn eran mucho de tortas a mano abierta. Y así salió el chaval: desobediente y excesivamente curioso, provocando la muerte de sus colaboradores más cercanos. Que tiemble Meera Reed, porque solo queda ella después de que Manosfrías, Benjen Stark, les haya dejado.

Sin ruedines, por Nacho Teso

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No sé cómo debe ser para George R. R. Martin que el final de su obra vaya a a ser contado por otros. Sin duda era una posibilidad cuando la serie echó a andar, pero seguramente el escritor confiaba en haber publicado ya Vientos de invierno. Así, David Benioff y D. B. Weiss ya no caminan con la muleta que suponían los libros, y definen su propia historia. Las diferencias se hacen notar incluso más que en temporadas anteriores. Esto no es Canción de hielo y fuego. Esto es Juego de tronos, y su calidad no alcanza a la épica literaria del oriundo de Nueva Jersey. ¿Es entonces un mal producto la serie de televisión?

No, no lo es. Pero la divergencia de sus creadores les coloca un escalón por debajo. No hablo solo de destrozos de tramas de los libros, como casi todo lo relacionado con Dorne. Hablo de la coherencia interna del propio show. Esta temporada ha sido la muestra de cómo prefieren dejar de lado la lógica en favor del espectáculo. Varios momentos que en concepto eran buenos, pero se ven empañados por un mal hacer o falta de sentido. Como tener una legaña que no te puedes quitar. Además, la sensación se acrecenta en algunos diálogos, que dejan se percibirse como propios de Juego de tronos y más cercanos a lo que no podríamos encontrar si viéramos otras series.

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La batalla de los bastardos es un auténtico espectáculo incluso si el capítulo tiene fallos. El final de temporada fue increíblemente bueno, a pesar de la costumbre de algunos personajes de teletransportarse. La persecución a lo Terminator de la chica sin nombre detrás de Arya está muy bien realizada, a pesar de que los Hombres Sin Rostro actúan sin mucha lógica. La vuelta del Perro te saca una sonrisa, pero es extremadamente cliché. Esta es la temporada de los “pero”. Es una temporada entretenida, pero se le sacan rápido las pegas.

Miguel Sapochnik debería dirigir más capítulos tras el buen hacer en los episodios 9 y 10, pero no estará en la próxima temporada. Este año también ha destacado por confirmar algunas teorías, y mostrar momentos icónicos. Incluso la serie ha vuelto atrás y visitado terreno común de libros anteriores por los que todavía no había pasado. En el fondo, critico y critico, pero he disfrutado, ha habido buenos momentos y tengo ganas de más. Esto es lo que tiene ir sin ruedines. Te caes, pero al final es la única manera de aprender.

El personaje – Lyanna Mormont. La joven señora de Isla del Oso es la única que actúa como una verdadera norteña.

El momento de bronce – Hold the door. La muerte del tierno Hodor mostró una vez más la crueldad de Poniente.

El momento de plata – La Torre de la Alegría. Tanto la confrontación como el último encuentro entre Ned y Lyanna.

El momento de oro – El inicio de Vientos de invierno. La música, el montaje, la ejecución… maravilloso inicio para el final.

Pagando las deudas, por Samuel Secades

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La primera temporada en la que David Benioff y D.B. Weiss han volado libres, poniendo tierra de por medio con los libros de George R. R. Martin, se ha saldado con una de las mejores tandas de capítulos de la serie que al fin, después de tanto titubeo y sobre todo de una a veces aburrida quinta temporada que dejaba más interrogantes que respuestas, parece haber encontrado el rumbo hacia su recta final. Y es que la sexta temporada de Juego de Tronos ha tenido el difícil papel de dar cierre a tramas y frentes abiertos para terminar ordenando el tablero y preparando a cada ficha para la jugada final, algo que la serie necesitaba de manera imperiosa para no caer en la sensación de interminable folletín donde la máxima intriga era conocer quién iba a morir en la temporada o depender de cliffhangers como la muerte de Jon Snow. En ese aspecto podemos definir esta sexta temporada como un rotundo éxito y la más entretenida hasta la fecha.

Benioff y Weiss, eso sí, han tenido que hacer sacrificios para conseguir que la temporada llegara a buen puerto. La velocidad a la que han tenido que ir deshaciéndose de tramas secundarias y preparando el terreno para dejar a los personajes en una nueva línea de salida de cara a la conclusión de la serie ha hecho que asistamos a algunos capítulos más atropellados y menos sutiles, repletos de elipsis (muchas de ellas necesarias para que la trama avanzase) y algunos cierres en falso como el arco de Ayra y La Casa de Blanco y Negro, donde no han logrado dar una evolución coherente al personaje pero que incluso han logrado salvar con escenas tan logradas como la obra de teatro ridiculizando la historia de las temporadas anteriores, lo que nos da una idea del talento de Benioff y Weiss a la hora de salvar obstáculos para alcanzar sus objetivos.

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Aun así, puede que el trabajo más difícil que Benioff y Weiss tenían por delante era recomponer a los Lannister. Todos sabemos que Ramsay era el enésimo personaje malvado que merecía una muerte atroz y la consabida catarsis vengativa que provoca Juego de Tronos en el espectador, y también que Daenerys volvería a salir del fuego tarde o temprano en modo Khaleesi para aumentar su ejército y volver a poner sobre la mesa unos planes que lleva rumiando desde la lejana primera temporada. Pero los Lannister eran un desafío mayor, empantanada Cersei en la trama de la Fe que ha tomado Desembarco del Rey y nos ha privado durante dos temporadas de la gran villana de la serie que, cual Michael Corleone, organiza su venganza moviendo los hilos como sólo ella sabe. Tyrion, por otro lado, ha sido uno de los grandes beneficiados de este nuevo rumbo y ha sido ascendido definitivamente por los guionistas al estatus de Only Sane Man, propiciando momentos tan desconcertantes y divertidos como la ronda de chistes junto a Missandei y Gusano Gris, pero también tan lúcidos y necesarios como su conversación con Daenerys donde termina nombrado Mano de la Reina. Tyrion podría ser la gran metáfora de esta sexta temporada que nos deja un Juego de Tronos donde al fin los personajes dejan de tambalearse y dar rodeos para abrazar ese destino que comenzábamos a ver demasiado lejano. Con trece capítulos para llegar a su conclusión, parece que Benioff y Weiss nos quieren recompensar con un fin de fiesta que ha tenido en su sexta temporada el mejor de los trampolines.

El personaje – Cersei y Tyrion, convertidos en los extremos de la serie y que han experimentado un viaje inverso a través de la misma. A pesar de no haber sido los protagonistas de la temporada, eclipsados por Jon, Sansa o incluso Bran y Hodor, los hermanos Lannister siguen representando gran parte del espíritu de la serie. El cobro de sus mutuas deudas promete ser uno de los puntos álgidos de la serie.

El momento de bronce – La revelación del origen de Jon Snow a través de la visión de Bran, un momento emocionante y esperado con el extra de poder ver de nuevo, aunque sea como una versión joven, al malogrado Ned Stark. Un giro muy bien llevado y con repercusiones tremendas para el devenir de la serie.

El momento de plata – La batalla de los bastardos, que pone un nuevo techo a las proezas técnicas de Juego de Tronos y nos deja algunos de los planos más bellos de la serie (los caballos cargando, la avalancha o la entrada del ejército traído por Lord Baelish.

El momento de oro – La venganza de Cersei acompañada por uno de los mejores temas musicales que ha tenido la serie, el maravilloso Light of the Seven donde Ramin Djawadi da rienda suelta a su talento y que ayuda a componer el espectacular arranque del final de temporada. La mejor manera de ejemplificar aquella máxima de DeMille de comenzar con un terremoto y de ahí, hacia arriba.

¡Es la hora de la encuesta!

¿Qué te ha parecido la sexta temporada de Juego de Tronos?

  • Excelente. Es espectáculo en estado puro. (46%, 138 Votes)
  • Notable. Tiene algunos de los mejores momentos de la serie. (39%, 116 Votes)
  • Buena. Han sabido mantener el nivel de otras temporadas. (5%, 16 Votes)
  • Regular. Han descuido algunos aspectos de la serie. (5%, 14 Votes)
  • Horrible. Espero que George R.R. Martin no tenga pensando nada parecido en los libros.. (3%, 9 Votes)
  • Mala. Han perdido totalmente el norte... (1%, 4 Votes)

Total Voters: 297

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  Género: Fantasía, Drama Creador: David Benioff y D. B. Weiss Reparto: Peter Dinklage, Nikolaj Coster-Waldau, Lena Headey, Emilia Clarke, Kit Harington, Aidan Gillen, Carice van Houten, Sophie Turner, Maisie Williams, Rory McCann, Liam Cunningham, Natalie Dormer, Nathalie Emmanuel, Conleth Hill, Isaac Hempstead-Wright, Kristofer Hivju, Gwendoline Christie, Jonathan Pryce, Alfie…

VALORACIÓN GLOBAL

Alejandro Ugartondo - 8.5
Cristian Miguel Sepulveda - 9.5
Daniel Gavilán - 8.5
Jordi T. Pardo - 7
Miguel de Andrés - 8
Samuel Secades - 9
Nacho Teso - 6.5
Juan Luis Daza - 7
Luis Javier Capote Pérez - 7.9

8

Notablemente épica

La media de las votaciones de los redactores participantes deja claro que, pese a sus posibles irregulares, la serie de Juego de Tronos ha sabido mantener sus señas de indentidad y mantener nuestra atención sobre su historia y personajes.

Vosotros puntuáis: 9.52 ( 7 votos)
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Barcelona (Septiembre, 1980). Licenciado en Historia. Mi obsesión por las novelas de misterio y aventuras facilitó mi acercamiento al cómic con los Clásicos Ilustrados que adaptaban historias como El Escarabajo de Oro o La Isla Misteriosa. Luego llegarían Mortadelo y Filemón, Superlópez, Spider-man y Dragon Ball. Descubrí las posibilidades del medio con autores como Alan Moore, Neil Gaiman o Kurt Busiek desarrollando mi ecléctica pasión por la viñeta: cómic estadounidense, europeo, manga y webcómics. En la actualidad, colaboro como reseñista y articulista en esta, mi segunda casa, hablando de cómics y cine.

Nací con la democracia en este país y casi aprendí a leer con Mortadelo, Asterix y Tintín. Mi primer contacto con los superheroes fue con un Pocket de Ases de Bruguera protagonizado por los Defensores y el Doctor Extraño lo que tuvo dos consecuencias: que me volviera un marvelita convencido y que sienta predilección por los personajes no tan relevantes de la Casa de las Ideas. Desde entonces he ampliado mi rango de lecturas y gustos aunque matengo mi condición de Marvelita y me sigue chiflando Tintín.

Madrileño del 92, al que se le ocurrió la bonita idea de estudiar Sociología. Amante del cómic desde siempre. Ibáñez me desvirgó, el manga me hizo pasar muy buenos ratos, y finalmente con el cómic americano y especialmente con DC Comics terminé madurando el amor que siento por este arte, por lo que ahora mismo leo de todo, incluso Marvel.

Actualmente, encantado de colaborar en Zonanegativa, que me permite disfrutar de mi gran pasión: los cómics, canalizada a través de mi otra gran pasión: la escritura.

Nací en el sur de España, aunque desde pequeño tenía la cabeza perdida entre mundos de fantasía. Descubrí los cómics a través de un baúl en casa de mis tíos, y nunca he salido de aquel cofre del tesoro. Enemigo de la nostalgia pero amante de la Historia, mis fascinación por cualquier medio de narración ha ido puliéndose hasta transformarse por pasión por el cómic en general y el universo Marvel en particular. Redactor de Zona Negativa desde 2010, es imposible mirar atrás sin pensar en este periodo compartido con vosotros como una experiencia irrepetible, de esas que dejan huella.

Nacido una madrugada de 1988 en Valladolid y criado en el frío León, soy Técnico en Radioterapia y en Imagen para el Diagnóstico. Marvelita de corazón y rolero consumado, actualmente disfrutando de varias etapas creativas de la Casa de las Ideas mientras regreso a los terrenos de juegos como El Señor de los Anillos de ICE o el clásico Vampiro: La Mascarada. Criado en el respeto a las grandes sagas y a la lectura por mis padres, tengo la suerte de continuar disfrutando de todo lo que ofrece esta cultura junto a mi compañera de aventuras.

Empecé con series animadas como ‘Spider-Man y sus Asombrosos Amigos’ y el ‘Spider-Man’ de los 90. En las viñetas, mis primeros números fueron unos ‘Marvel Team-Up’ de Bill Mantlo, Chris Claremont y John Byrne. A eso le siguió Gerry Conway en ‘Amazing Spider-Man’, con la muerte de Gwen Stacy. El asunto continuó con los ‘X-Men de Claremont’ desde que se afianzan en Australia, y fui creciendo acompañado del ‘Ultimate Spider-Man’ de Bendis, cuyos ‘Nuevos Vengadores’ me abrieron al resto del actual universo Marvel. La Casa de las Ideas es mi sitio, y actualmente disfruto del ‘Spider-Man de Slott’, el ‘Deadpool de Duggan’, ‘The Mighty Thor de Aaron’… y de cualquier buena serie que me haga recordar por qué disfruto con esto de los cómics.

Tengo 36 años, nací en Asturias pero vivo en Alicante, aunque suelo cruzar el Bifrost y vuelvo a Asgard de vez en cuando. Leo cómics desde que tengo uso de razón, comencé con DC y Superman pero como soy un entusiasta me encanta casi todo lo que cae en mis manos. Mis otras dos pasiones son el cine y escribir, así que no he podido aterrizar en mejor lugar.

Nací en Linares (Jaén) en 1982, desde bien temprano sentí la llamada del cine y los cómics. En 1994 mi vida cambió cuando Philadelphia de Jonathan Demme me hizo interesarme por primera vez por la gente que había detrás de las cámaras. Mis directores favoritos son Luis Buñuel, David Cronenberg, Paul Verhoeven, Oliver Stone, Stanley Kubrick, Terry Giliiam, David Lynch, Quentin Tarantino o Roman Polanski entre otros. Dentro del mundo de las viñetas guionistas como Alan Moore, Grant Morrison, Warren Ellis, Frank Miller o Garth Ennis me iniciaron en el cómic de autor que me trajo a Zona Negativa.

La Laguna (1973). Mi primer contacto con los tebeos fue un número de la revista “Mortadelo” y un ejemplar de la colección “Olé” dedicada a la familia Cebolleta. Después llegaron Astérix, Tintín, Superman, Dreadstar, los Vengadores… y hasta ahora.

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12 Comentarios en "#ZNSeries – Juego de Tronos. Sexta Temporada. La redacción opina"

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Lector

iba a putearos por tardar tanto,pero “sobrevolando” a vista de pajaro el articulazo que os habeis currado solo puedo quitarme el sombrero ante semejante trabajazo conjunto.

sois la leche.

yo voy a poner bastante menos(esfuerzo).

se pierde calidad literaria,pero se gana en agilidad narrativa (las muertes se suceden en cadena y estan bien dosificadas.esta misma agilidad narrativa provoca que se vaya al grano,sin perder tiempo en alargar tramas innecesariamente,sí,pero provoca,igualmente, “efectos extraños”,como encontrarte a lord varys o a arya en un punto del mapa,y en la secuencia siguiente a millas de distancia,sin explicaciónalguna.las transiciones o elipsis pierden fuelle en esta temporada.
los episodios 9 y 10(especialmente el 9) son increibles,y cuesta creer que en solo dos temporadas esto acabe.vá a dejar un hueco tremendo.

no soporto la trama del crio stark,bram y sus puñeteras y cansinas videncias,aunque alumbren escenas como el origén de nieve.
y,finalmente(al menos,por ahora) quiero rollo lésbico de la khalessi(ambas actrices son receptivas al juego,por cierto).

Y AHORA,OS LEO,XDD.

frankbanner49
Lector

prefiero controvertida,que “controversial”.más de nuestra piel de toro,¿no?.

(nada,perdón,es que he empezado a leer,y me choca.ya me callo).

Igverni
Lector

Gracias chicos por vuestras reseñas!

Esta temporada fue la mejor hasta la fecha. Increibles los episodios 9 y 10, no solo por lo que cuentan sino por como lo cuentan, con momentazos de calidad cinematografica.

Y la sensacion de cerrar tramas para prepararnos para el gran final. Juego de Tronos se sale!!

Pedro Pascual Paredes
Autor

Muchas gracias a todos y es que este tipo de análisis y/opinión que os gastaís por ZN Cine y Series queda muy interesante, diverso y digno de releer (¿Se animarán los de ZN Comics a realizar algo similar? Eso si, lo que están haciendo con Watchmen es fabuloso)

Respecto a la serie, se puede percibir que aunque todos han disfrutado de la temporada, unos son más entusiastas que otros. Yo opino como estos últimos (Jose Luis Daza, Nacho Teso). Se podría decir que prácticamente todos ven los mismos aciertos (capitulo 9, 10, Hodor, etc) y mismos errores ( irregularidad de la serie, la velocidad de crucero (que parecía teletrasportacion, etc). Y según como se perciban, tienes una opinión mejor o peor. Por ejemplo, todos coinciden lo previsible que ha resultado la temporada, y eso para ser la primera vez en la que los lectores nos íbamos a sorprender… pues a resultado un poco decepcionante.
En mi opinión la serie mejoró Festín de Cuervos y Danza de Dragones y creo que Martin va a mejorar con creces esta temporada con Vientos de Invierno (¡si lo acaba algún día).
Otro ejemplo: lo de Arya me parece que no se ha reflejado bien lo que se pretendía; una Arya experta asesina ¿lo consigue? Absurdo como corre, herida, asi como su lucha final.

En definitiva que he disfrutado, que tiene momentos para recordar, pero que me ha dejado un sabor amargo por culpa de lo previsible que ha resultado.

Un saludo a todos.

Thorin_II
Lector

Temporada super previsible y que, como siempre, destacan los 4 detalles. Eso si esos “4 detalles” me han parecido brutales siendo lo de Hodor de lo más maravilloso y a la par triste que se ha visto en pantalla. La trama de Bran y la de Juan de las Nieves son para mi gusto lo mejor de la serie. De hecho son mis personajes favoritos y se hecha en falta algo más de Bran, del tito Benjen y, por supuesto, de los caminantes blancos y su Rey de la Noche. El capítulo 9 estuvo muy bien pero me dejó vacío como casi toda la temporada. Quizá se deba a que se me hicieron las cosas muy previsibles. Eso si el momento Aragorn que tiene Jon cuando viene la caballería es épico hasta decir basta. Y llegamos al capítulo 10, es maravilloso desde el primer segundo hasta el último. Esos primeros 20 minutos… Brutales es decir poco. La conversación entre Jon y Sansa cuando ésta le dice Winter is here me pareció sublime. Esos pequeños detalles, esos diálogos entre personajes son lo que me maravillan de esta serie. Pero el clímax viene con la visión del pequeño Stark y la REVELACIÓN (que por otra parte algo se sabía ya también) con esa música de fondo tan bonita y tan característica de los Stark. Pero el orgasmo definitivo viene unos minutos después con esas palabras de la pequeña Lyanna Mormont y la sala entera (excepto el petardo de Meñique) al unísono aclamando a su rey ¡¡¡The King in the North!!! Hasta los pelos del culo se me pusieron de punta oigan.
Y para acabar, el final con los barcos navegando hacia Poniente me gustó pero estoy un poco cansado de la dichosa Targaryen esta. Trama aburrida hasta la saciedad y la actriz no ayuda mucho precisamente… Eso si quiero creer que esta temporada no ha estado tan malo como en las anteriores, pero sigue sin convencerme.
Oh Dioses no había acabado! Ya que he mencionado a la pequeña Mormont, ¿soy el único que se ha quedado flipado con esta chiquilla? ¿Cuantas intervenciones tiene en la serie 2-3? Se merienda a medio poniente ella sola. Que bien lo ha hecho la niña. La escena del capítulo 9 cuando están a caballo antes de la guerra, creo que en la escena cuando hablan con Ramsay ¿os habéis fijado en la cara de asco que tien? jajaja brutal. Pues eso, Winter is here señoras y señores…

frankbanner49
Lector

a todos nos ha conquistado la pequeña,y el buen juicio que demuestra en apenas dos escenas muy precisas y eficaces dentro del curso de lo narrado.

y todos estamos deseando que se la dé “más cuartelillo” en la proxima temporada.

una digna candidata al trono de hierro,si el mundo de george r.martin fuese un mundo justo.

Thorin_II
Lector

Como leí el otro día por la red, si esta chica tuviera dragones, la serie se habría acabado muchísimo antes xDD. Por cierto con el que me quito el sombrero también es con el señor Davos, me parece sublime su actuación.

flashpoint
Lector

Es la serie del momento. Y esto se debe a que han sabido contar con actores que conseguieron penetrar a los personajes del libro y algunos sobrepasarlos.
Pero una de las ventajas de la última temporada es el nivel de clifhanger conseguido. Se alejan del libro y la acción pasa a formar parte esencial de la trama.
Pero ninguna se compara a la segunda temporada porque fue el momento clave donde cada personaje se encasilló en su rol y los definió dentro de la saga.
Ojalá esto anime a la industria a hacer peliculas menos políticamente correctas porque el grado de violencia es una de las mayores gracias de la serie.

birdman
Lector

Una serie tan sobrevalorada como tediosa.

Shockbringer
Lector

Previsible, pero porque lo que nos querían contar en esta temporada es lo que debería haber pasado en el segundo libro/temporada.
Los Caminantes Blancos llevan siendo una amenaza que nunca llega desde el prólogo del primer libro. Exactamente lo mismo que Deanerys. Entremedias se han presentado un montón de personajes y tramas que al final ha venido a ser totalmente irrelevantes, ya que los personajes que quedan y que al final van a dar juego son practicamente todos del primer libro.
Para mí la serie ha sido muy conservadora durante los 9 primeros capítulos. Los guionistas se han dedicado a jugar (otra vez) con los personajes dentro de su zona de confort. Es un back to basics tras otros. Deanerys que nunca tiene los barcos para llegar, otra vez secuestrada por lo Dothrakis, otra vez se gana su lealtad al emerger del fuero sin quemarse y otra vez salva la situación con sus dragones. Arya con el eterno deseo de vengarse sin terminar ningún entrenamiento, en el Sirio, ni con el Perro ni ahora con los Hombres sin Rostro. Tyrion el eterno consejero beodo. Jon el chico que siempre hace lo correcto al tiempo que se lamente de ser un bastardo, Sansa otra vez de otro matrimonio al que se ha visto forzada otra vez (y van…). Cersei vuelve a ser la mala malísima… y así con todo. Por eso no lo veo tanto como un salto sin red para los guionistas de la serie de televisión, porque se han dedicado a darle la vuelta una y otra vez a las mismas situaciones donde saben, por experiencia, cómo manejar a los personajes.
Es el episodio 10 cuando se atreven a romper ese bucle eterno y en verdad hacen avanzar a los personajes hacia un terreno desconocido. Un poco cobarde hacerlo todo al final, porque todo lo sustancial que pasa en esta temporada podría haberse contado en tres episodios.
El verdadero salto sin red va a venir en la siguiente temporada.

mac
Lector

Yo vi la primera temporada de Juego de Tronos sin leer ningún libro, luego leí el primero y recién tras la temporada 5 (la anterior) leí los otros 4. Y creo que eso ha arruinado la serie para mí, a tal punto que esta temporada me ha parecido mejor que la 5, con algunos momentos épicos, pero plagada de barrabasadas que equiparan al viejo y querido GoT de las temporadas 1 a 3 con… Power Rangers… y no de las mejores series de ellos, sino alguna del montón.

Barrabasadas a montón, realmente. Sólo pensando 15 segundos me saltan a la mente unas cuantas… Desde el Tyrion comediante (pudieron no haberlo hecho aparecer en toda la temporada 6, que habría sido lo mismo), a Cersei matando a todos (incluyendo a su tío, el líder de su casa en la actualidad, sin razón aparente), pasando por las teletransportaciones constantes de Varys y Brienne, la introducción innecesaria de Euron Greyjoy para que no haga nada, o por la absurda forma en la que los norteños se dejan conquistar por los del valle (sí, conquistar: porque no fue Snow quien derrotó a Bolton, sino Littlefinger -aunque él no parece enterarse y simplemente se va con el rabo entre las patas cuando Sansa no le da un besito, en el gesto más out of character jamás visto en la historia de la TV-) y cómo Sansa omite comentar su plan a su hermano, permitiendo así que muera básicamente todo hombre adulto del norte en esa batalla… de haber retrasado 30 minutos todo, quizás hasta Bolton se rendía sin pelear. ¿Y qué me dicen de los dothraki planeando violar a Daenerys hasta que ella les dice toda la perorata de la que nunca arde y de pronto la tratan de usted?

Supongo que es culpa de haber leído los libros. Quizás, de no haberlo hecho, esta serie efectivamente me habría parecido la mejor tras la primera; pero me da la sensación de que los personajes actúan en función del guión y sin motivación lógica alguna.

Hubo momentos brillantes (lo de Hodor fue conmovedor), pero, por lo general, cada capítulo tenía 1 o 2 momentos dignos de serie z. Sin ir más lejos: ¿alguien me explica cómo demonios se amontonaron esos cadáveres en el capítulo 9 de tal forma que pudieran acorralar a los norteños de Snow contra ellos? Si eso no es el ejemplo más burdo de plot-driven que haya ocurrido jamás, debe andar muy cerca.

La serie levantó indudablemente el nivel de la 5, que es lamentable; pero está a años luz de lo que fue la serie en las temporadas 1 a 3. Ha mejorado la velocidad en la que ocurren las cosas, pero en detrimento de la lógica e incluso el buen gusto, y ha tenido una muy pobre realización en todo aspecto.

Saludos.

PD: me crispa un poco las buenas críticas que ha tenido esta temporada, cuando, por mucho menos, se han masacrado otras producciones de diversa índole. Igualmente, lo sé, de no haber leído los libros, quizás me habría parecido mucho mejor… pero lo dudo 😉

PD2: eso no quiere decir que GoT aún no sea de las mejores series actuales… pero eso es fácil, habiendo tantas series y siendo la gran mayoría mediocres. Pero, me duele decirlo, hoy en día Vikings es mejor que GoT… lo fue el año pasado, sin duda alguna, y casi seguramente lo sea este año también.