#ZNCine – Spider-Man: Homecoming. La redacción opina.

Ensalada de opiniones y críticas de la última película del trepamuros que con Tom Holland se integra en el universo cinematográfico de Marvel Studios

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Dirección: Jon Watts
Guión: John Francis Daley, Jonathan Goldstein, Christopher Ford, Chris McKenna, Jon Watts, Erik Sommers, basado en personajes de Stan Lee y Steve Ditko
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Salvatore Totino
Reparto: Tom Holland, Robert Downey Jr., Michael Keaton, Marisa Tomei, Jacob Batalon, Zendaya, Jon Favreau, Tony Revolori, Laura Harrier, Angourie Rice, Kenneth Choi, Michael Barbieri, Logan Marshall-Green, Donald Glover, Chris Evans, Gwyneth Paltrow, Stan Lee
Duración: 133 min
Productora: Columbia Pictures / Marvel Studios / Pascal Pictures
Nacionalidad: Estados Unidos

 

El 2015, muchos aficionados se llevaron una agradable sorpresa cuando Sony y Marvel Studios llegaron a un acuerdo para integrar a Spider-man en el universo cinematográfico de esta última. La tímida respuesta en taquilla de The Amazing Spider-man 2 convenció a Sony para realizar esta maniobra con la que las dos compañías podrían salir beneficiadas. En una carrera a contrarreloj, como si Marvel Studios pensase que su socio se echaría atrás en cualquier momento, se hizo todo lo posible para presentar al nuevo Spider-man en Capitán América: Civil War.

Este tenía la cara de un joven Tom Holland, al que habíamos conocido en Lo imposible de J. A. Bayona. Era el actor más joven en interpretar al personaje y eso dejaba claro que la inspiración para su nuevo filme en solitario serían los cómics de Ultimate Spider-man. El título de la propuesta Spider-man: Homecoming sorprendió tanto como su director, un joven talento llamado Jon Watts que había conquistado el Festival de Sundance con Cop Car. La idea era volver a reinterpretar al personaje para alejarlo de las visiones de Sam Raimi y Marc Webb iniciando una nueva franquicia de futuro para las producciones de Marvel Studios. El personaje presentado en Capitán América: Civil War logró atraer la atención del público, fascinados por verlo interactuar con Los Vengadores; su película en solitario ha sido un éxito de taquilla aunque sin superar por ahora las cifras del arácnido de Sam Raimi. En la web las primeras impresiones del filme nos las ofreció el compañero Juan Luis Daza con su crítica, pero ahora es el momento de darle la voz a otros redactores y hacer balance de lo que nos ha ofrecido la nueva producción de Marvel Studios. ¿Y a vosotros? ¿Qué os ha parecido Spider-man: Homecoming?

Un Gran Poder Conlleva Una Gran Responsabilidad, por Daniel Gavilán

Si afirmo que de las cinco películas de Spider-Man estrenadas en el presente siglo solo hay una que realmente me guste, sobra decir que no tenía un baremo comparativo excesivamente alto a la hora de juzgar esta nueva aproximación a cargo de Jon Watts. La primera de Sam Raimi está bien. Mucho de hecho. Se le puede echar en cara ciertas libertades creativas a la hora de trasladar al personaje -así como en la elección de actores y tono-, pero por lo general supo dar vida a un Spider-Man heredero del Superman de Richard Donner más que digno. Si a esto sumamos que elementos tan característicos como el Daily Bugle y su staff, la Tía May, el drama familiar de los Osborns, los comienzos como luchador del trepamuros o la trágica decisión que le llevarían a aprender por las malas su más dura lección de vida estaban prácticamente extraídos de los comics, pocas quejas se le pudo poner en una época en la que el revival del cine de superhéroes todavía era joven.

Pero después llegó Spider-Man 2, y Raimi comenzó a dejar claro que tampoco tenía mucho más que ofrecer. La película no solo era más de lo mismo, sino que personajes tan importantes como el Doctor Octopus eran deformados para convertirse en una copia barata del Osborn de la primera entrega -escena de conversación consigo mismo incluida- y el factor Jerry Lewis de Spider-Man se disparaba hasta protagonizar escenas tan inenarrables como su bailecito callejero de alegría a ritmo de Raindrops Keep Falling On My Head (que más tarde repetiría en su fallida tercera entrega de la trilogía). Una de tres para Raimi.

Ubicada en plena moda de los reinicios post Batman de Nolan, no es que haya mucho bueno que se pueda hablar del Amazing Spider-Man de Marc Webb, más allá del entusiasmo inicial por un Peter Parker y una Gwen Stacy mucho más próximos a los originales. Pero la primera era un desastre tanto en lo conceptual como la ejecución, y en la segunda todo atisbo de mejora se vio sepultado por su carácter esquizofrénico, y desmanes como todo lo relativo a Electro, los Osborns y la demencial trama de los padres de Peter Parker.

Frustrado todo intento de concluir la tetralogía del Hombre Araña de Andrew Garfield, así llegamos hasta el Spider-Man actual de Marvel al que da vida Tom Holland, cuya primera película en solitario continúa desde donde lo dejó Capitán América: Civil War, y con quien -a pesar de los cambios con respecto al original- al fin es posible tener la sensación de que se ha hecho justicia al trabajo de Stan Lee y Steve Ditko. Si uno se traslada a aquellas primeras aventuras de Amazing Spider-Man, lo que encuentra poco tiene que ver con romances hiperbólicos que absorben todo el interés de los protagonistas, tramas corporativas con tintes culebronescos o villanos con profundos traumas y complejos problemas de disociación cognitiva. Cada vez que Nova, Speedball, el Robin de los noventa, Impulso, Buffy Summers, Invencible, Kick Ass, Bandette, Miles Morales o Kamala Khan se han erigido como herederos de Spider-Man, ha sido ante todo por usar el género de superhéores para reflejar los retos, alegrías y miserias de la adolescencias.

Eso es de lo que iba el Spider-Man original, y eso es en lo que brilla Homecoming de Jon Watts. Una película que no es solo que gire en torno a un superhéroe que casualmente es adolescente, sino que convierte la adolescencia en su eje capital. Entre elecciones que marcarán ineludiblemente el hombre que el protagonista será el día de mañana, los primeros flirteos con las hormonas, el impetú de crecer, la difícultad para encontrar su lugar en el mundo, la sensación de estar perdiéndose parte de su vida absorbido por una pasión con la que se siente realizado u otros desafíos de la edad, la primera película de Spider-Man de Marvel quizás no incluya en su metraje el cruento episodio de la muerte de Tio Ben, pero el lema de un gran poder conlleva una gran responsabilidad difícilmente podría estar más grabado en su ADN. Fundamental para el periodo vital en el que se mueve su protagonista, Spider-Man: Homecoming puede ser la película juvenil que con más seriedad se toma la necesidad de una adolescencia enfocada, desde An Education de Lone Scherfig.

Prácticamente, toda figura parental con la que Peter se topa en la película, desde Tony Stark a la escena post-créditos del Capitán América -pasando por Happy, Tía May, el señor de la tienda de bocadillos, el director Morita y hasta Donald Glover o el propio Buitre-, no hace otra cosa sino atemperar el entusiasmo de un Spider-Man tan desbocado por su nueva pasión, que actúa de forma impulsiva, eludiendo responsabilidades previas o desbloqueando imprudentemente salvas en busca de una gratificación inmediata. Cualquiera que haya pasado por una situación similar seguramente vea en este Peter el espejo de ese adolescente que o bien se vio absorbido por algo que le resultaba especialmente gratificante, o que se vio tentado de abandonar los estudios por algo que le resultaba más estimulante a corto plazo. Tan elegantes como la principal virtud de un estudiante, como la de todo buen soldado, es la paciencia o directas como no descuides la escuela si no quieres acabar como yo, Homecoming actualiza inteligentemente el lema fundacional del trepamuros, de forma tan reconocible para cualquier adolescente actual como para cualquiera que haya pasado por la experiencia.

Esa mirada de Peter, a quien prácticamente se le puede ver sintiendo como la vida se le escapa mientras contempla a sus compañeros disfrutando de una escapada furtiva en la piscina, duele demasiado como para no haberse sentido en algún momento reflejada en ella. Un sentimiento no muy alejado de los que buscaba plasmar Stan Lee cuando hizo de Spider-Man el primer superhéroe adolescente centrado en lo que los americanos suelen llamar coming of age, y que se mueve en la línea de lo que busca la película con otras de las bases fundacionales del personaje original: Actualizarlas, para que los jóvenes espectadores de 2017 vivan una experiencia similar a la que sus equivalentes de los sesenta tuvieron con los primeros años de Amazing Spider-Man.

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Ahí, la película de Jon Watts toma elementos de diferentes encarnaciones del personaje ya sea del Spider-Man tradicional -el rol de mentor de Iron Man o el traje hipertecnificado-, sus clones -el uniforme con capucha y hombreras hecho en casa de Araña Escarlata- y derivados -los drones de Superior Spider-Man-, el Peter Parker de Bendis -la vida que se confiere al entorno estudiantil del trepamuros-, el Spider-Man de Greg Weisman -Liz de raza negra, Ned oriental-, Miles Morales -la dinámica con Ganke- o el Spider-Man de Paul Dini (casi todo lo relativo a la caracterización hiperactiva del protagonista), así como otros propios como puede ser el intentar actualizar la imagen del bully, dejar atrás los clichés tradicionales del género estudiantil o mostrar un barrio de Queens más cercano al actual. No todos funcionan al mismo nivel, pero en general puede verse que se trata de una reinterpretación del mito del Hombre Araña hecha con mucha cabeza, y con la intención de satisfacer a aficionados del personaje de diferentes generaciones sin con ello alterar los fundamentos esenciales del original de Lee y Ditko.

Desde el carácter de Spider-Man como magnificación de la epopeya adolescente hasta la disyuntiva del poder y la responsabilidad, pasando por su condición como héroe suburvial anclado en una Queens de clase trabajadora o la cercanía que siempre buscó plasmar en él Stan Lee, todo está ahí, como lo está su eterno rol como punto de vista del hombre de a pie, e incluso trazas de algunas de las cuestiones objetivistas que tanto le fascinaban a Steve Ditko. En este aspecto tiene especial relevancia el Adrian Toomes de Michael Keaton, quien ya en los comics originales se presentaba como uno de los personajes randianos por excelencia -trabajador honrado enteramente dedicado a la obra de su vida, y que se pasa al otro lado de la ley al ver cómo lo puede perder todo a manos de un ambicioso hombre de negocios-, y que en la película tiene tanto peso y protagonismo casi como el propio Spider-Man.

La combinación de la aproximación que el guión hace del personaje original, unida a la interpretación que hace del mismo un inmenso Keaton eleva al Buitre como una suertede antihéroe, que funciona a la perfección ya sea como uno de los mejores antagonistas que nos hayan brindado las películas de Marvel Studios, como un reverso perfecto del Hombre Araña. Ya sea como adolescente entusiasta que busca su lugar en el mundo o determinado padre de familia que ve a sus hombres como una prolongación de la misma y las circunstancias fuerzan a operar al margen de la ley, ambos encarnan a dos caras diferentes del hombre de a pie, tan empatizables como fácilmente reconocibles. Protagonizando entre ambos el que sin duda es el momento más inspirado de la película, juntos se erigen como los dos principales fuertes de esta suerte de híbrido entre El Club de los Cinco y La Jungla de Cristal que ya sea por debilidades de los contrincantes o sus propias virtudes, es la película de Spider-Man que mejor ha sabido captar el espíritu de la creación de Stan Lee y Steve Ditko.

Lo mejor – Spider-Man y El Buitre, los dos ejes capitales de la cinta, tan capaces de dejar a uno con ganas de Spider-Man 2: Graduation Day como de una películas de los Enemigos Superiores de Spider-Man protagonizada por los Seis Siniestros.
Lo peor – Algunas decisiones un tanto extrañas como renombrar a Ganke como Ned, que no se atrevan a ir con todas con Zendaya o el delirante protagonismo que dan a Audi.
¿Maguire, Garfield o Holland?- Mucho más fiel a cualquiera de las encarnaciones del personaje que el Jerry Lewis / Clark Kent de Tobey Maguire y con una película que sabe entender su mito mucho mejor que las de Garfield, la medalla de oro para Tom Holland por el Spider-Man: Homecoming de Jon Watts.

 

Toneladas de azucar, por Gustavo Higuero

 

Spiderman es sin duda alguna el personaje Marvel más representativo de todos cuantos pueblan su particular universo de ficción. Su imagen es reconocible por infinidad de personas, sean o no sean seguidores de los comics, y ha traspasado por completo las fronteras del papel para instalarse cómodamente en el imaginario común de nuestra sociedad. Esto que puede parecer una virtud, es un arma de doble filo que lleva al personaje a encontrarse con una encrucijada cada vez que se afronta un nuevo proyecto cinematográfico. Al final cada aficionado tiene su propio Spiderman en mente, con unas expectativas, conscientes o no, pero que están ahí cuando se sienta uno en la butaca a ver la nueva película de Spiderman.

Nunca vamos a poder tener una película de Spiderman al gusto de todos, tal y como está quedando patente tras seis (siete si contamos su primera e infame película de los años setenta) películas en las que tres actores han dado vida a Peter Parker y ya hemos podido ver en pantalla a villanos tan representativos como Optopus, el Duende Verde, Rino, Electro, el Lagarto o Veneno. ¿Qué nos puede ofrecer esta nueva película, este borrón y cuenta nueva como se dice coloquialmente?

Lo primero es esperanza. Antes del estreno, claro está, porque una vez que uno ve la película la decepción es lo que de verdad se adueña por completo de uno y aplasta esa esperanza de poder disfrutar de un acercamiento intenso y relevante al personaje. Disney nos trae un paquete con un envoltorio muy interesante, lazo incluido, adornado con brillantina, de gran tamaño, con las dimensiones adecuadas, para no salirse de ese estándar que parece haber colonizado a todas sus producciones. Una vez se quita al paquete todos los accesorios vistosos, además de una gruesa capa de azúcar, lo que nos queda es una película imperfecta por no ser capaz de concretar de forma adecuada que nos quiere vender. La acción resulta caótica, Spiderman roza la torpeza crónica (una cosa es ser novato y otra ir de pifia en pifia), la trama no llega a enganchar, siendo el villano lo más interesante de la misma al ser capaz el espectador de llegar a empatizar con sus motivaciones iniciales. Spiderman resulta ajeno, descolocado, un saltimbanqui que va de un lado a otro de la ciudad buscando que poder hacer, mientras a de lidiar con sus problemas personales. Esa es la definición de Spiderman, pero por el ritmo y como se desarrolla la trama no logra que lleguemos a sentir esa definición en ninguno de los fotogramas de la película.

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No hay épica, no hay intensidad, no hay fuerza y todo va dando tumbos de escena de acción en escena de acción, hay algún momento brillante que nada tiene que ver con una batalla o un enfrentamiento físico, sino una conversación entre héroe y villano de las de quitarse el sombrero y aplaudir hasta que sangren las palmas de las manos (siempre y cuando compres como el Buitre es capaz de deducir la identidad de Spiderman). Esa irregularidad lastra todo el conjunto y no permite llegar a meterse en la película que se reboza demasiado con los estereotipos.

Entre los factores positivos hay que destacar que se deja atrás el origen del personaje, lo que es muy loable y arriesgado (tal vez el único riesgo de todo el conjunto), y se añaden cambios que pueden o no gustar (el traje informatizado, la ausencia del sentido arácnido, la sustitución de la figura paterna de Tío Ben por Tony Stark) pero que forman parte de la transición de un medio a otro y que deben aceptarse como evoluciones intrínsecas al personaje.

La película es entretenida, sin lugar a duda, pero también se hace pesada por su machacón abuso del humor, con potentes escenas de acción, pero que renquea constantemente al no ser capaz de hacer que nos agarremos con fuerza a la butaca.

Spiderman es una película fallida en términos formales, no así estéticos y de taquilla, capaz de convencer a una inmensa mayoría de espectadores (como viene siendo costumbre en las producciones Marvel/Disney) pero que no corre riesgo alguno (salvo el ya comentado) y que nos deja a Spiderman en una tierra de nadie, en un punto en el que no sabemos si Spiderman está dentro o fuera de la las Fase 3. Una producción edulcorada, con objetivos no muy definidos, sosa en el planteamiento, que deslumbra por el envoltorio y decepciona por el contenido.

Lo mejor – El Buitre.
Lo peor – Todo el tono general de la película.
¿Maguire, Garfield o Holland?- Garfield por su Peter, Holland por su lenguaje corporal como Spiderman.

 

Una agria bienvenida, por Jordi T. Pardo

 

Se puede reconocer un icono por su capacidad para reinterpretarse y adaptarse al paso del tiempo y la realidad que le rodea. Eso explica el éxito de un personaje como Spider-man, el eterno vecino y amigo de muchos lectores. No es lo mismo el Peter Parker al que dieron vida Stan Lee y Steve Dikto en los años sesenta en los cómics, el que veríamos madurar en los años ochenta o el retratado en la actualidad en la colección de Dan Slott. Lo mismo pasa con su presencia en otros medios, el arácnido ha alcanzado su mayor índice de popularidad con las diferentes adaptaciones modernas de sus historias a la gran pantalla que hemos visto en las últimas décadas. Esto ha provocado que cada nuevo remake, reboot o versión haya intentado ofrecer algo distinto, buscando la tendencia o el objetivo del momento. Es así como llegamos a la presente Spider-Man: Homecoming, una nueva encarnación cuyo principal referente son los cómics de la línea Ultimate del personaje.

El resultado no es todo lo satisfatorio que podría haber sido, pero ciertamente hay que entender que es el Spider-man de una nueva generación. Lo primero que cabe comentar es la manera en la que esta historia ignora los orígenes del personaje. No es necesario que nos vuelvan a mostrar en pantalla la muerte de tío Ben, pero llama la atención la suplantación de la figura paterna que este representa por un Tony Stark utilizado como reclamo puntual de la producción. Este Peter Parker no parece que intente hacer lo correcto por su sentido de la responsabilidad, sino simplemente por su afán de aventuras y ganas de formar parte de Los Vengadores. Se entiende que este Spider-man ha sido presentado en un contexto muy concreto, la cinta nos muestras algunas repercusiones de lo visto en Capitán América: Civil War, y lo hace de manera bastante inteligente. Pero en el camino se desvirtúa parte de esa esencia intransferible del personaje que incluso Brian Michael Bendis supo retratar a la perfección en Ultimate Spider-Man.

Hasta cierto punto es ambiciosa la lectura política y social introducida con El Buitre de Michael Keaton, con su oposición a “los ricos y poderosos” personalizados en Iron Man. Pero el mensaje es algo ambiguo y el papel que juega Peter Parker se deja llevar por él, más allá del triste tópico a superar de relacionar en lo personal al villano y el héroe. El núcleo de secundarios está desaprovechado en muchos aspectos, pero no porque sean más o menos fieles a sus homólogos de papel. Los cambios de raza o sexo son una simple cuestión de nostalgia en la mayoría de casos. En los cómics el personaje interpretado por Will Smith en las producciones de Men in Black resulta ser caucásico. No hubo una gran polémica por este caso, pues estamos hablando de una obra apenas conocida por el gran público y los mismos aficionados al cómic. Si uno tiene en cuenta casos como estos acaba relativizando este tipo de cambios. El caso es que en Spider-Man: Homecoming estos cambios no aportan nada, no sirven para hacer más interesantes a sus personajes y para sacar provecho de sus personalidades, salvo el Ned Leeds de Jacob Batalon o la Michelle Jones de Zendaya.

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Por otro lado, el humor de la cinta supone una cierta decepción. En no pocas ocasiones se ha criticado a Marvel Studios un uso excesivo del humor en sus películas. Pero, ciertamente, es un elemento identificador de sus producciones que normalmente se ha utilizado con acierto. Pero está claro que en Spider-Man el sentido del humor es un elemento clave y en este filme no cuaja, apenas consigue hacernos esbozar una sonrisa con algunas de sus situaciones. Este aspecto del personaje se retrató con más acierto en The Amazing Spider-Man 2, con un Andrew Garfield que supo darle el tono justo a Peter Parker cuando estaba debajo de la máscara. En las películas de Sam Raimi el humor era situacional, nos reíamos con lo que le pasaba a Peter Parker y su álter ego Spider-Man, pero nunca con él. Spider-Man: Homecoming intenta distanciarse de estas dos versiones y no logra convencer ni provocar las carcajadas de, por ejemplo, la reciente Guardianes de la Galaxia Vol. 2.

En términos de acción este Spider-Man es el más refinado que hemos tenido hasta la fecha pero la historia está muy influenciada por lo que su traje puede hacer y no tanto por lo que es capaz de enfrentar el personaje. Es otra de las consecuencias de tener a Tony Stark como referente paterno de la historia. Nuevamente, el tema que plantea es interesante, el control frente a la rebeldía, la lucha generacional que fácilmente representan los dos personajes y los guiños a la Civil War de las viñetas. Pero no acaba de estar bien hilado y Tom Holland se ve obligado a hacer lo que puede con lo que tiene a mano. En definitiva, Spider-man: Homecoming presenta unos buenos cimientos, pero un guion bastante plano a la hora de poner de relieve sus potenciales virtudes dando como resultado un desarrollo algo anodino. La última película del cabeza de red acaba pues convertida en un quiero y no puedo demasiado condicionado por la situación de partida en la que este Spider-Man ha sido presentado en el universo cinematográfico de Marvel Studios.

Lo mejor – Los vídeos del Capitán América.
Lo peor – Una propuesta algo anodina.
¿Maguire, Garfield o Holland?- Andrew Garfield, sobre todo en The Amazing Spider-Man 2 y en su faceta de Spider-man. En ese punto lo clavó, en su retrato de Peter Parker ya habría más competencia porque tanto el trabajo de Holland y Maguire también tiene sus puntos fuertes.

 

Una fórmula bien refinada, por Miguel Ángel Crespo López

 

Confieso que me daba cierta pereza ir al cine a ver Spider-Man: Homecoming. La campaña promocional me había dejado bien claro que este nuevo acercamiento al personaje tenía un marcado tono juvenil y yo ya estoy cansado de que las películas y series de animación vuelvan una y otra vez a los años de instituto de Peter Parker. Por suerte, en los cómics el rol de “héroe adolescente que debe probarse a sí mismo” hace tiempo que pasó a Miles Morales, dejando que Peter adopte un papel más acorde a su madurez sin dejar de ser fiel a sus raíces. Spiderman siempre será un héroe divertido y bocazas que asume más responsabilidad de la que es capaz de manejar, pero su valía está más que probada desde hace años. Quiero pensar que para adaptar su peculiar viaje del héroe a los tiempos modernos ya tenemos a Miles y que, por tanto, no era necesaria otra película más con un Peter imberbe e inexperto. Para eso los productores podrían haber optado por la opción más valiente y poner a Miles de protagonista. Total, los trailers indicaban que esta nueva propuesta bebía descaradamente del Spiderman Ultimate. Entré en la sala de cine rumiando todo esto, reticente y sin tener muy altas las expectativas. Sin embargo, cuando una historia está bien contada da igual que ya te la hayan contado mil veces antes. Por eso, pese a que Spider-Man: Homecoming viene a ser la enésima historia iniciática del héroe novato que tiene que demostrarse a sí mismo y al mundo que merece ser considerado como tal, salí muy satisfecho al finalizar la sesión.

La película de Sony y Marvel Studios no sólo refina la fórmula antes mencionada del héroe adolescente que busca probar su valía, sino que también pone en práctica otra fórmula de probada eficacia en taquilla: la del cine de Marvel Studios, pensado para agradar al público de todas las edades gracias a una estudiada mezcla de acción, comedia y unas notas de drama. No obstante, como apuntaba antes Spider-Man: Homecoming ofrece bastantes más concesiones al público juvenil que otros largometrajes del Universo Marvel Cinematográfico, hasta el punto de que quizá los espectadores adultos puedan sentirse algo alienados en ciertas escenas. Hablamos de una película que cuenta con una estrella del Disney Channel entre su reparto, por lo que esta circunstancia era de esperar. No obstante, dichas concesiones no llegan a desequilibrar el conjunto, que ofrece algo distinto y atractivo para cada tipo de espectador: los fanáticos de la continuidad del Universo Marvel Cinematográfico tienen sus debidos guiños, cameos y referencias, los que vengan atraídos por la presencia de Iron Man cuentan con un Robert Downey Jr. tan cómodo en su papel como divertido en pantalla y los que busquen a un Spiderman que sepa conjugar su faceta de trepamuros descarado con su lado más inexperto y pardillo como Peter Parker lo encontrarán sobradamente.

Si hay algo que pone en peligro la alquimia que hay tras la fórmula de Marvel Studios es la arriesgada decisión de dar por sentados ciertos detalles sobre Spiderman. Personalmente, aplaudo este hecho al igual que celebro que esta no sea otra película más de origen. Tratándose como se trata de un personaje ampliamente conocido por el público (previamente hemos tenido cinco películas y algo así como tropecientas series de animación), me parecía innecesario volver a mostrar otra versión más de la picadura de la araña radioactiva o de la muerte de tío Ben. Sin embargo, puede que esto resulte algo confuso para el público generalista. Después de todo, la película asume que sus espectadores ya conocen gran parte del trasfondo de su protagonista, de ahí que considere que eso es un arriesgado movimiento para una cinta que no deja de ser un blockbuster veraniego. Un episodio tan determinante como la muerte de Ben Parker sólo se menciona de forma implícita, mientras que otros aspectos como el funcionamiento del sentido arácnido ni siquiera llegan a tratarse. En mi opinión, el riesgo merece la pena, ahorrándole el pesado lastre de la historia de origen a la película y proporcionándole así margen para contar algo mucho más fresco. De hecho, más que narrar el origen del personaje, Spider-Man: Homecoming aborda en buena medida su deconstrucción. Empezamos con un Spiderman plenamente equipado y preparado para comenzar su carrera heroica, pero su impaciencia e inmadurez le llevan a perder la confianza de su mentor, Iron Man, además del traje que éste le otorga. Cuando llega el momento de afrontar la amenaza final, el trepamuros tiene que hacerlo usando sólo sus propios recursos, demostrando que lo que define a Spiderman va mucho más allá del disfraz.

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La importancia de la tecnología en esta versión es otro aspecto que puede resultar polémico, pero que también considero un acierto. No hace falta acudir a la etapa de Dan Slott para encontrarnos con cómics en los que Spiderman recurre a la ayuda de ingenios tecnológicos, ya que esta circunstancia ha formado parte del personaje desde sus mismísimos orígenes. Después de todo, allá por los años sesenta sus lanzarredes ya eran un prodigio tecnológico que combinaba avances en química e ingeniería. Quizá dotar a su traje de su propia inteligencia artificial parezca un extremo demasiado osado, pero tiene todo el sentido del mundo siguiendo la lógica del Universo Marvel Cinematográfico. No olvidemos que Tony Stark es quien está detrás tanto del traje como del protocolo que bloqueaba sus funciones avanzadas hasta que Peter estuviese preparado; el mismo Tony Stark que ha pasado por una guerra civil contra sus compañeros Vengadores, que ha presenciado cómo su amigo Rhodey resultaba gravemente herido y que en consecuencia teme por la seguridad de su joven protegido.

En cuanto al chaval que hay bajo el disfraz, Tom Holland ha resultado ser una estupenda elección. El joven actor resulta igualmente convincente encarnando a Peter como a Spiderman, incluso en un aspecto tan complicado como es el físico. En estos tiempos de prominentes efectos digitales cada vez es menos creíble la idea de que los mismos personajes interpretados por los actores sean capaces de realizar las hazañas que llevan a cabo sus versiones computerizadas, pero Holland sabe transmitir la fisicalidad del arácnido de una forma que los anteriores actores no supieron mostrar en pantalla. En general, podríamos decir sin problemas que el reparto de la película es bastante sólido, destacando al propio Holland, a Zendaya, que interpreta a una “Michelle” muy en consonancia con los tiempos que corren, y a Michael Keaton, que da vida al villano de la película: el Buitre. Aunque me quedé con la sensación de que se podría haber sacado algo más de partido al actor, el villano alado me pareció muy bien tratado. Tras un buen puñado de villanos de usar y tirar con motivaciones sumamente trilladas, el Buitre es uno de los primeros antagonistas del Universo Marvel Cinematográfico con los que me resulta posible empatizar.

En resumidas cuentas, Spider-Man: Homecoming es una película que juega bien sus cartas y sale bien parada de los pocos riesgos que corre. Entretenida y refrescante, retrata con acierto algunos de los aspectos más característicos de las historias de Spiderman, al mismo tiempo que lo encuadra dentro del microcosmos del Universo Marvel Cinematográfico y le insufla actualidad (las secuencias iniciales ambientadas durante Civil War son una excelente combinación de ambos aspectos). Son reconocibles las señas de identidad más clásicas del personaje, como el hecho de que su vida como Spiderman no deje de interferir en su realidad como Peter, pero es obvio que la principal inspiración viene de su versión Ultimate. No faltan las secuencias de acción imaginativas y espectaculares, ni tampoco la inevitable oleada de referencias a los cómics y a los anteriores largometrajes del Universo Marvel Cinematográfico (incluida una referencia clarísima a Miles Morales que ojalá no sólo esté motivada por esa película de animación que se está desarrollando, sino que augure algo más). Además, aquellos con la suficiente paciencia como para aguantar hasta el final de los créditos se encontrarán con una de las escenas post-créditos más metarreferenciales, hilarantes y potencialmente indignantes que ha hecho Marvel Studios hasta la fecha.

Lo mejor – La fórmula de Marvel Studios aplicada a un personaje que la necesitaba desesperadamente.
Lo peor – El tono juvenil se le puede atragantar a algún espectador que esté por encima de la treintena.
¿Maguire, Garfield o Holland?- Holland es el único al que me creo tanto dentro como fuera del disfraz.

 

Más de lo mismo, por Mònica Rex

 

Spider-Man: Homecoming es un producto equilibrado: tiene elementos buenos y otros malos. Empecemos este análisis con buen pie: la cinta protagonizada por Tom Holland cuenta con buen guion, en cuyo trasfondo podemos leer un mensaje con carga política muy interesante. Adrian Toomes es un pequeño empresario contratado por la ciudad de Nueva York para realizar tareas de limpieza. Después de el incidente las autoridades gubernamentales le obligan a abandonar la zona: condenándole a la bancarrota, dado que ya había comprado material para la limpieza de la zona afectada. No hay negociación, no hay derecho a réplica. Esta visión del estado como un ente perverso que interfiere en las acciones de las empresas es una muestra de cómo se entiende el capitalismo y el libre mercado en EEUU. En cambio, por estos lares, en general, somos más partidarios de que el Estado y sus empresas públicas sean las encargadas de gestionar algunos ámbitos del mercado. Una situación económica límite, un camión con restos alienígenas y un trabajador hábil en construir aparatos: son los elementos que abocan a Toomes a la violencia. Un camino al cual se accede por razones y en el cual se persiste sin ellas. Visto así, la película tiene un mensaje más serio del que podría parecer y eso es muy interesante.

Otro de los elementos positivos de la película es el retrato que hace de la adolescencia. Dada la ausencia del personaje de tío Ben, argumentalmente, era necesaria la presencia de algún Vengador para ser el tutor y guía de Spider-Man. En ese sentido, la elección de Tony Stark me parece más que acertada. De hecho, Tony se convierte en la figura paterna ausente en sustitución de Ben.

Cuando Peter se cansa de enviar mensajes de voz que nunca son contestados; decide actuar. Llamar la atención con actos (lo que los niños de verdad hacen, por ejemplo, bajando su rendimiento académico) que acaban con un ferry partido por la mitad. Como todas las historias de adolescencia, la figura paterna llega, le castiga y exige una muestra de redención: demostrar que es digno del traje. Mientras tanto, tía May se comporta como la típica figura materna: le escucha, consuela y aconseja. Finalmente, tras un esfuerzo de superación, Peter consigue autoafirmarse y reconciliarse con Tony. Resumido de esta manera, parece un argumento típico y tópico, pero, en realidad, está bien llevado. Al final, Peter ha aprendido de sus errores, ha madurado y está un poco más cerca de convertirse en un adulto responsable. Moralina para los espectadores más jóvenes, ya que, en esencia, esta es una película para ellos.

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Uno de los hándicaps con los que Spider-Man: Homecoming llegaba a las salas de proyección era la trayectoria cinematográfica del personaje. En la gran pantalla, la relación entre espectador y hombre araña viene de lejos con la primera de las adaptaciones de Raimi en 2002. A partir de ese momento hemos tenido Spider-Man cada pocos años: 2004, 2007, 2012 y 2014. Entre la primera trilogía y las películas de Webb habían pasado cinco años y hace sólo tres se estrenó la última de este director. Lógicamente, esto tiene repercusiones en el espectador. En primer lugar, ya conocemos al personaje y su background, por tanto, es un acierto del guion no volver a mostrarnos cómo adquiere los poderes, cómo descubre que los posee ni qué le pasa a tío Ben. Creo que todos agradecimos que estos detalles se dieran por sabidos y la historia anduviera por otros derroteros. Del mismo modo, todos sabemos cuáles son, a grandes rasgos, las habilidades de Peter Parker.

Ahora bien, toda esta información obviada no es suficiente para luchar contra la segunda repercusión. Estamos saturados de Peter Parker en la gran pantalla. La mayoría de las personas que vayan al cine a ver Spider-Man: Homecoming han visto como mínimo la versión The Amazing Spider-Man. Pero es que una gran parte aún asociamos a Tobey Maguire al hombre araña. Sinceramente, creo que estos hechos restan originalidad, calidad y espectadores a la cinta. Entonces, una se pregunta, si los productores y guionistas sabían todo esto, ¿porqué han hecho una película sobre este personaje? La respuesta es clara: es un personaje clave en los cómics de Marvel. Su popularidad es igual a la de Batman y Superman en todo el mundo, tiene mucha más que otros héroes de Marvel que hasta hace una década no tenían adaptación al cine (véase Iron Man). Es decir, era necesario hacer una adaptación de Spider-Man. Pero, ¿era necesario adaptar a Peter?

Personalmente, creo que era el momento de arriesgar de verdad y presentarnos a otro hombre araña. Actualmente, tenemos a Miles Morales, adaptarle hubiera permitido añadir matices y contrastes que hicieran de la película algo diferente. Si esta idea no te gusta, deja de leer: pasa al siguiente compañero de redacción. Realmente, lo que creo que hubiera sido un genial golpe de efecto que habría revolucionado completamente mi experiencia en la sala de cine hubiera sido que bajo el traje de Spider-Man hubiera una Spider-Woman.

Después del indiscutible éxito de Wonder Woman, creo que podemos afirmar que las superheroínas gustan: a la crítica, al espectador y a los creadores. Ver a mujeres fuertes, guerrera y sin complejos capaces de salvar el mundo con coraje e inteligencia, gusta. Por tanto, ver a Jessica Drew, Mattie Franklin o Gwen Stacy hubiera sido rompedor. Habría permitido reinterpretar al personaje: un nuevo origen, nuevos personajes secundarios y, lo más importante, una historia original para todos los espectadores.

Lo mejor – El reparto: Tom Holland y Michael Keaton.
Lo peor – Le falta ritmo, humor y emoción.
¿Maguire, Garfield o Holland?- Tobey Maguire. Principalmente por nostalgia.

 

La esencia del icono, por Nacho Teso

 

Creo que, para muchos, este Spider-Man será tan icónico como el original de Stan Lee, Steve Ditko y John Romita; o el Ultimate Spider-Man de Brian Michael Bendis y Mark Bagley. En Spider-Man: Homecoming nos encontramos una película que destila la esencia que hace que nuestro amistoso vecino sea tan mítico para tantas generaciones. Todo lo bueno, todo lo necesario, todo lo que hace a Peter Parker quien es, está aquí.

En verdad podría dejar aquí la crítica. Añadir que aún con todo podía ser mejor, pero que lo importante es eso. Misión cumplida y todos para casa. Pero indaguemos un poco más. Tom Holland: la mejor mezcla de Peter y Spidey que hemos visto en pantalla. Lo clava en todo momento y encuentra su contrapunto ideal en Michael Keaton, que proporciona un Buitre sorprendentemente amenazante.

Secundarios hay para dar y tomar. Jacob Batalon se marca un Ned Leeds que a todas luces es Ganke. Aunque dejan a Miles Morales cojo de su principal apoyo de cara a futuras películas, es justo que una adición tan reciente al mito arácnido reciba su sitio en la gran pantalla. Batalon añade un tono de comedia y asombro que le sienta como un guante. Zendaya como Michelle destaca a pesar de las pocas apariciones de las que disfruta. Breve, pero directa y grabada en la memoria del espectador.

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Robert Downey Jr. también aparece como Tony Stark. Pocas veces, con pocos minutos, pero la importancia necesaria en pantalla y con una actualización sobre su vida post-Civil War incluida. Su figura como referente para Peter es la lógica en este universo. Está bien aprovechado y termina de catapultar al arácnido para que aprenda las últimas lecciones antes de balancearse solo. No obstante, sí se come un poco a la relación con sus tíos.

Y es que Marisa Tomei es la más perjudicada. Su presencia apenas se nota en el filme, aunque se deja entrever que cobrará mayor importancia de cara a las secuelas. La presencia de Tío Ben, falto solo físicamente y de nombre, se hace notar más que ella, lo que se siente como una auténtica lástima. Laura Harrier completa el reparto de los importantes como Liz Allan. Cumple bien su función y ahí queda.

El tono de Spider-Man: Homecoming es animado y divertido. Llena de situaciones clásicas que responden a momentos 100% típicos del personaje, nos encontramos un conjunto centrado en demostrarnos que en Marvel Studios saben de qué va el personaje. No es la mejor película que podía ser, ni es la mejor del estudio. Pero es una declaración de intenciones bien ejecutada y unos cimientos brillantes para el futuro.

Lo mejor – Un universo vivo con muchos secundarios para el recuerdo. El tono y lo divertido que es todo.
Lo peor – Lo desaprovechada que queda Marisa Tomei como Tía May.
¿Maguire, Garfield o Holland?- Tom Holland ofrece la mezcla más balanceada entre lo civil y lo superheroico.

 

Smells like a teen spirit, por Raúl Gutiérrez Martínez

 

Por fin está aquí. Tras tanta espera, tras tanto rumor, el sueño de muchos se hizo realidad. Spider-man se balanceaba en sus redes bajo el paraguas de Marvel Studios (previo acuerdo con Sony que desde luego no iba a soltar a su gallina de los huevos de oro), permitiendo que la continuidad del Universo Cinematográfico Marvel incluyera al hombre araña, y que éste se integrara en la misma como una pieza más.

Civil War era la película que en el año 2016 nos dejaba claro que no había marcha atrás, que había un nuevo Peter Parker y que el actor que lo encarnaba era el jovencísimo Tom Holland, por lo que estaba claro que pronto veríamos una película en solitario de él. Y en ese sentido, en lo que a mí respecta, no puedo estar más de acuerdo con el resultado.

Dejando de lado, si la chica que por la que Parker debe beber los vientos se apellida Watson, Stacy o Allen, lo que está claro es que Peter Parker es el superhéroe adolescente por antonomasia, por lo que si se hace una película protagonizada por él la misma debería tener un tono adolescente, y debería estar enfocada hacia ese público objetivo, sin que por ello deje de entretener al público adulto o infantil. Y eso es precisamente lo que consigue la película. Que el espectador tenga claro que el escenario principal lo constituye un instituto y que los personajes principales son críos de no más de dieciocho años para los que hacer una fiesta en casa de sus padres o verse rechazados por el chico o la chica que les gusta resulta toda una experiencia.

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Este Peter Parker lo tenía muy díficil, al estar ante la tercera versión del personaje en muy poco tiempo, por lo que estaba claro que las comparaciones (que aunque siempre son odiosas todo buen friki realiza sin dudarlo) iban a estar ahí. Y en ese sentido, resulta muy elegante como Homecoming no trata de ser una película de Spiderman que tenga que parecerse a sus predecesoras, sino una película sobre Peter Parker, en la que tan sólo coinciden los poderes arácnidos del personaje. Es por ello que se huye con elegancia de explicar laz tan desgraciadamente manidaz picadura de la araña radioactiva, y la muerte del Tío Ben, aunque esos elementos están presentes durante toda la película.

Por otro lado, teníamos claro desde Civil War que Tony Stark iba a ser el mentor de Spiderman en esta nueva versión del personaje, pero por suerte esto no eclipsa en absoluto la película, sino que la enriquece, pues Tony aparece en tan sólo tres o cuatro escenas que sirven de enlace con la anterior aparición en el MCU del personaje y de las distintas formas de afrontar el heroismo y esa decisión de ponerse un traje y combatir el crimen que es tan inevitablemente inconsciente para un adolescente como Peter Parker.

El único elemento de la película que no me cuadra bien del todo es el traje tan cibernético que Stark entrega a Peter, y es que en mi opinión eso aunque da juego en la película, constituye un recurso que se gasta muy pronto y que además resta cotidanieidad al personaje, que en el momento en el que tiene una especie de Jarvis femenino en su traje de spandex ya no resulta tan creíble ni tan de andar por casa como antes, en el buen sentido de la expresión.

Otro elemento que no encaja bien, es sin duda el de la cronología, y es que si bien estamos ante un detalle menor, no es posible que la película transcurra en el curso escolar 2016 – 2017 de Peter en el instituto Midtown y que a la vez hayan transcurrido ocho años desde el incidente de Nueva York que supuestamente tuvo lugar en el año 2012.

Por último, en lo que respecta al villano de la película, por fin Marvel Studios nos da un villano creíble y con carisma desde el Loki de Los Vengadores. Y es que Michael Keaton no sólo encarna magistralmente al Buitre (con guiños al chapucero, a Shocker, al Escorpión e incluso a Aaron Davis tío de Miles Morales interpretado por Donald Glober) sino que nos resulta verosímil porque durante más de una ocasión está dispuesto a matar a su némesis, aún a sabiendas de que es un niño de quince años y de que su hija está enamorada de él.

Es por todo ello por lo que considero que Homecoming es justo lo que Spiderman necesitaba en cines, y la mejor adaptación del personaje hasta ahora.

Lo mejor – Toda la película es un genial canto a la adolescencia. Por fin un villano con carisma en Marvel Studios.
Se huye con clase del origen del personaje y de la muerte del Tío Ben.
Lo peor – Karen como asistente de IA desentona con el cariz cotidano del personaje. La cronología de la película dentro del resto del MCU no se sostiene por ningún lado.
¿Maguire, Garfield o Holland?- Sin duda, Tom Holland. Tobey Mcguire era un hombre de pelo en pecho que quería ser un adolescente, sin conseguir transmitir esa idea de identificación con el personaje que siempre ha conseguido Spiderman es los chavales más jóvenes. Y es que era o muy pringado o muy molón, pero nunca creíble. En cuanto a Garfield, éste era muy superior a su antecesor, pero pecaba un poco de lo mismo aunque en menor medida, y es que era un chico molón disfrazado de nerd. Sin embargo Tom Holland es Peter Parker desde que lo vimos por primera vez en Civil War, y es que podría ser nuestro sobrino, nuestro hijo o nuestro vecino de quince años, quedando claro que es un crío con unos ideales muy elevados que le generan más problemas que beneficio.

 

Catenaccio superheroico, por Sergio Fernández

 

Tres semanas tuvimos que aguardar los habitantes de la piel de toro para ver Spider-Man Homecoming tras su estreno en gran parte del resto del mundo el pasado 7 de Julio ¿Valió la pena dicha espera? La respuesta es “si” pero no un SI tan rotundo como me hubiera gustado publicar. La nueva cinta del trepamuros funciona a la perfección como película refrescante del verano. El sentido del humor que nos acompaña a lo largo de los 133 minutos que dura el metraje fluye realmente bien y como resultado de ello, solté varias carcajadas de principio a fin.

Diversas son las virtudes de este nuevo reinicio de la franquicia arácnida. Pese a ser la primera película de Spider-Man que produce Marvel, no se cae en el error de volvernos a contar el origen del personaje. La inserción en el Universo Compartido es magistral y aquella semilla que se plantó en Civil War ahora ha crecido a pasos agigantados dando sus propios frutos. La inclusión de la IA en el traje de Spidey con sus múltiples funciones es un auténtico disfrute para el personal. Spider-Man Homecoming se adapta de manera excepcional a la actualidad con elementos como la cámara GoPro, Youtube o los smartphones de nueva generación. Así pues, un personaje creado en los años 60 rompe con lo añejo para abrazar a la modernidad.

Si hablamos de nombres propios, Tom Holland se convierte en el Peter Parker más plausible hasta la fecha. A pesar de tener 21 años, Holland pasa perfectamente por ser un abnegado estudiante de instituto. Divertido, inseguro, valiente… La dicotomía que nos presentan entre el personaje y el superhéroe no pretende ser tan profunda como en versiones anteriores del lanzaredes por lo que la carga dramática de la cinta es prácticamente inexistente. Este es uno de los principales defectos de la película. Intenta renegar tanto de la oscuridad pasada que queda una trama, en exceso, blanca y desairada.

No obstante, a pesar de que se haya optado porque Spider-Man Homecoming sea un filme ligero, la inclusión de Michael Keaton como el villano de la función es uno de los mayores aciertos del casting. Keaton, que se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera, dota a su personaje (Adrian Toomes AKA El Buitre) de una credibilidad mayúscula convirtiéndose en el mejor antagonista del UMC desde la aparición de Loki. El prólogo de la cinta es un pequeño ejercicio fantástico de la creación del antihéroe: la rebelión de un autónomo (que ya se encargaba de la carroña) ante el poder absoluto de las megacorporaciones.

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Marisa Tomei, como Tía May, y Robert Downey Jr, como Tony Stark/Iron Man cumplen sobradamente en su función de secundarios de lujo. Más problemas tengo con el resto del reparto y es que, toda la trama centrada en el instituto parece sacada de una serie insípida de Disney Channel. El personaje de Ned (Jacob Batalon) pretende ser el amigo graciosete pero resulta cargante en algunos momentos. Liz (Laura Harrier) carece de profundidad pese al giro referente a su familia que nos revelan en el último tercio de película. Por último, Flash (Tony Revolori) es una caricatura tal, que acaba cayendo en el sonrojo y Michelle (Zendaya) no me acaba de convencer como futura motivación amorosa de Peter Parker.

En cuanto a la dirección, Jon Watts, que venía de llamar la atención con Coche Policial, debuta en “Primera División” demostrando buenas maneras con un presupuesto no excesivamente alto (175 millones de dólares) que le priva de alguna escena de mayor envergadura. Este es otro debe que tiene la balanza Homecoming: la falta de escenas épicas. Y es que, quitando la secuencia del rescate en el obelisco, ni la parte de la destrucción del barco ni el combate final en el avión (demasiado embarullado) acaban de cuajar. Por otra parte, tanto la banda sonora de Michael Giacchino (con ese pequeño homenaje al tema de la serie clásica) como el soundtrack elegido (Blitzkrieg Bop de Ramones encaja como un guante) ayudan a dar a la historia tanto ritmo como despreocupación, aunque nuevamente echo en falta algo de heroicidad.

En conclusión, nos encontramos ante un producto (más) que no innova. Sabedores de las cosas que funcionan bien, desde Marvel prefieren poner el piloto automático y ofrecernos una dosis de buen rollo alejándose de situaciones dramáticas tales como la muerte del tío Ben o de algún otro ser querido de Peter Parker. Con un guión bastante simple, Spider-Man Homecoming es una película de superhéroes tan ágil como su protagonista, en el que la comedia es el género que predomina y los adolescentes su público potencial. Sin embargo, y a la espera de ver futuras continuaciones, emularé a Tony Stark parafraseando al Emperador Palpatine y diré aquello de: “Seguiremos (Spidey) tu carrera con gran interés.”

Lo mejor – Michael Keaton con su Adrian Toomes se aleja de los estándares de villano de opereta. El sentido del humor marca de la casa y Peter Parker como Tom Holland ¿O era al revés?
Lo peor – Marvel se encuentra en una posición de comodidad absoluta y no arriesga más de lo necesario. Guión justito con trama/personajes del instituto bastante sosetes. El retraso del estreno que sufrimos en España.
¿Maguire, Garfield o Holland?- Al igual que a Peter Parker el traje arácnido que le regala Tony Stark le sienta a la perfección, Tom Holland encaja como un guante en la personificación de Parker/Spider-Man. No veo ni a Maguire ni a Garfield interpretando a Spidey en esta película aunque considero que ambos actores fueron de los puntos más positivos en las sagas anteriores.

 

Recuerden: la paciencia es una virtud, por Luis Javier Capote Pérez

 

La aparición de Spider-Man en Guerra Civil supuso para la afición marveliana una grata sorpresa, en la medida en que implicaba que uno de los pesos pesados de la casa de las ideas volvía –más o menos- al redil cinematográfico. El avance en el que arrebataba el escudo al Capitán América se ha convertido en una imagen icónica de la versión fílmica del personaje y muchas expectativas se generaron a partir del anuncio de que habría una película protagonizada por el lanza-redes que estaría integrada en el universo Marvel. Su presencia reforzaba uno de los puntos fuertes del original en tebeo, como era y es el mundo compartido. Sin embargo, las suspicacias y el escepticismo también hicieron su aparición. Después de todo, se trataba de la sexta película del trepa-muros y tercer relanzamiento en quince años. ¿Qué podía contarse que no resultara repetitivo? ¿Tendríamos la enésima visita al origen del personaje? ¿Veríamos una vez más la muerte del tío Ben y el juramento del poder y la responsabilidad? ¿Qué versión del personaje tendríamos en acción? Por fortuna, el desafío se ha solventado de forma aceptable.

Varios son los detalles que destacaría en la película: para empezar, el hecho de que tengamos una versión –no definitiva, desde luego- de Peter Parker. Ahí está el empollón que tiene ciertos problemas para relacionarse –que no de integración, ya que, como vemos, tiene algún que otro amigo-; ahí está el tópico de su proverbial mala suerte, derivada del hecho de tener que compaginar su vida escolar con su labor como súper-héroe. Este Spider-Man está en proceso de maduración y aún tiene mucho que aprender, así que, en ese sentido, la tutoría de Tony Stark resulte comprensible. En una versión de la historia donde el Hombre de Hierro es el primero de su estirpe, no es extraño que Peter tenga en él su referente y le vea como una figura de mentor. Lo mismo sirve para la justificación de que el traje sea una versión blaugrana de las armaduras férricas (aunque, por esa regla de tres, ya podría montarse una cadena de montaje y dar esos cacharros a todo colega que se precie… aunque barrunto que la experiencia de La era de Ultrón sería una explicación para que no lo haya hecho).

Otro de los detalles que me ha llamado la atención ha sido la conversión de la tradicional panda del Instituto que frecuentaba –más o menos- Peter Parker haya sido transformada en un caleidoscopio que refleja el carácter multicultural del país al que pertenece o, al menos, de la ciudad de Nueva York. Este detalle supone una adaptación de la versión original –que tiene ya medio siglo- a los tiempos contemporáneos, pero no afecta para nada al espíritu de los personajes. Flash Thompson sigue siendo un capullo y Liz Allen, la chica que parece inalcanzable. Aunque, ya puestos a hablar de cambios radicales ¿qué se podría decir de Marisa Tomei como la tía May que no se haya dicho ya?

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Lo mejor de la película ha sido, en mi opinión, el trabajo de Michael Keaton como Adrian Toomes, el Buitre. Este caballero ha conseguido que un villano tradicionalmente risible se convierta en una amenaza a tener cuenta y, además, lo logra en un momento en el que no lleva la parafernalia vultúrida encima. El antiguo Batman, el mejor Bruce Wayne que ha tenido la pantalla –con permiso de Kevin Conroy- ha alcanzado en su madurez una calidad artística encomiable, que le convierte aquí en la auténtica estrella de la película.

Lo mejor – Michael Keaton, en su papel de Toomes / Buitre. En todo momento, tiene el control de la situación y a Peter / Spidey como su presa. Sin histronismos ni aspavientos.

Lo peor – rno puedo destacar nada que me haya resultado negativo. Quizá, ese pijama con Siri incorporado, pero hay que reconocer que es consistente con este origen del personaje y da para varios momentos graciosos.

¿Maguire, Garfield o Holland?- Nicholas Hammond (que, además, salía en «Sonrisas y lágrimas»)

 

¡Es la hora de la encuesta!

¿Qué te ha parecido Spider-man: Homecoming?

  • Notable. Tiene todo para ser una gran franquicia. (29%, 98 Votes)
  • Buena. Siempre es genial volver a ver a Spider-man balancearse en red. (25%, 85 Votes)
  • Excelente. El mejor trepamuros de la gran pantalla. (22%, 75 Votes)
  • Regular. No supera las películas anteriores del personaje. (15%, 50 Votes)
  • Mala. No he logrado conectar con este cabeza de red. (10%, 33 Votes)

Total Voters: 341

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  Dirección: Jon Watts Guión: John Francis Daley, Jonathan Goldstein, Christopher Ford, Chris McKenna, Jon Watts, Erik Sommers, basado en personajes de Stan Lee y Steve Ditko Música: Michael Giacchino Fotografía: Salvatore Totino Reparto: Tom Holland, Robert Downey Jr., Michael Keaton, Marisa Tomei, Jacob Batalon, Zendaya, Jon Favreau, Tony Revolori,…

Valoración Final

Daniel Gavilán - 8
Gustavo Higuero - 5
Jordi T. Pardo - 5
Miguel Ángel Crespo López - 9
Mònica Rex - 7
Nacho Teso - 8.5
Raúl Gutiérrez Martínez - 7
Sergio Fernández - 6.8
Luis Javier Capote Pérez - 7.9

7.1

Prometedora

La redacción, pese a algunas reservas, considera Spider-man: Homecoming como una buena película, con un acercamiento al trepamuros fresco e interesante que puede seguir dando mucho juego en su propia franquicia y en otras producciones de Marvel Studios. No obstante, la propuesta todavía puede mejorar, hay aspectos a pulir y multitud de posibilidades por explorar.

Vosotros puntuáis: 6.2 ( 33 votos)
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Barcelona (Septiembre, 1980). Licenciado en Historia. Mi obsesión por las novelas de misterio y aventuras facilitó mi acercamiento al cómic con los Clásicos Ilustrados que adaptaban historias como El Escarabajo de Oro o La Isla Misteriosa. Luego llegarían Mortadelo y Filemón, Superlópez, Spider-man y Dragon Ball. Descubrí las posibilidades del medio con autores como Alan Moore, Neil Gaiman o Kurt Busiek desarrollando mi ecléctica pasión por la viñeta: cómic estadounidense, europeo, manga y webcómics. En la actualidad, colaboro como reseñista y articulista en esta, mi segunda casa, hablando de cómics y cine.

Mi primer coqueteo serio con los comics puede datarse en el año 1988, en Zaragoza, concretamente en el recreo del colegio, mirando el primer número de la serie Millenium de DC. Aquello lo cambió todo. Quería tener el segundo número y el tercero… y como dice el dicho: el resto es historia. 5000 comics después y toda una vida entre viñetas seguimos a pie del cañón.

Nací en el sur de España, aunque desde pequeño tenía la cabeza perdida entre mundos de fantasía. Descubrí los cómics a través de un baúl en casa de mis tíos, y nunca he salido de aquel cofre del tesoro. Enemigo de la nostalgia pero amante de la Historia, mis fascinación por cualquier medio de narración ha ido puliéndose hasta transformarse por pasión por el cómic en general y el universo Marvel en particular. Redactor de Zona Negativa desde 2010, es imposible mirar atrás sin pensar en este periodo compartido con vosotros como una experiencia irrepetible, de esas que dejan huella.

(Barcelona, 1990). Nacida con la necesidad de hacer decenas de cosas a la vez; me licencié en filosofía y ahora recorro otra aventura. Entré en el mundo del manga en un buena momento: en pleno boom de principios de siglo. Cuando por televisión emitían Evangelion y el salón del manga no tenía entradas limitadas. Fascinada por la estética gótica, oscura y dantesca, mi autora de cabecera es Kaori Yuki. Pero, reconozco que los mejores mangas que he leído son de Naoki Urasawa y Osamu Tezuka. Mi máxima: las buenas historias son aquellas que dejan huella en el alma del lector.

Murciano. 33 años. Psicólogo. Lector de todo tipo de tebeos desde niño, pero sobre todo de Marvel. Interesado en la forma en la que el cómic refleja el mundo real y transmite ideas relacionadas con problemáticas sociales. Feminista. Preocupado por la integración y la diversidad, tanto dentro como fuera del cómic.

Bilbao (1982). Licenciado en Sociología. Soy, desde que tengo uso de razón, un amante empedernido del Cine gracias a Hitchcock y Kubrick. Criado en Corleone, visité la puerta de Tannhäuser como tripulante de la nave Nostromo. Tras una breve etapa en Tatooine y Mordor decidí regresar a Twin Peaks, desde donde disfruto de mis otras pasiones: los cómics, la música y los videojuegos.

Pedro de Mercader. Barcelonés de nacimiento (noviembre, 1992) hasta que me picó una araña y me fui a habitar a mundos imaginarios. Mi pasión desaforada por los cómics, el cine y los videojuegos me hizo estudiar comunicación audiovisual y creció en mí una necesidad por intentar contar historias en cualquier medio posible y hablar sobre las narraciones ajenas. Quise ser Tony Stark y me quedé en Jarvis. Gaiman, Miller Moore, Morrison, Brubaker y Hickman (entre muchos otros) son mis guías. Estaba perdido en el espacio, hasta que mi nave hizo un viaje interdimensional y acabé en este lugar amigable. Salvo por Annilihus.

Empecé con series animadas como ‘Spider-Man y sus Asombrosos Amigos’ y el ‘Spider-Man’ de los 90. En las viñetas, mis primeros números fueron unos ‘Marvel Team-Up’ de Bill Mantlo, Chris Claremont y John Byrne. A eso le siguió Gerry Conway en ‘Amazing Spider-Man’, con la muerte de Gwen Stacy. El asunto continuó con los ‘X-Men de Claremont’ desde que se afianzan en Australia, y fui creciendo acompañado del ‘Ultimate Spider-Man’ de Bendis, cuyos ‘Nuevos Vengadores’ me abrieron al resto del actual universo Marvel. La Casa de las Ideas es mi sitio, y actualmente disfruto del ‘Spider-Man de Slott’, el ‘Deadpool de Duggan’, ‘The Mighty Thor de Aaron’… y de cualquier buena serie que me haga recordar por qué disfruto con esto de los cómics.

Logroño, 1988. Las series de dibujos animados de Spiderman y de La Patrulla X de los 90 me enseñaron a amar a los personajes de cómic. Ultimate Spiderman de Bendis me dio a conocer el mundo del cómic de superhéroes propiamente dicho. A partir de ahí todo fue rodado: Frank Miller, Alan Moore, Mark Millar, Garth Ennis… mi amor por el cómic nunca paró ni de crecer ni de enriquecerme. Colaborar en Zona Negativa es devolverle al noveno arte tan sólo una minúscula parte de lo que me ha dado a mí.

La Laguna (1973). Mi primer contacto con los tebeos fue un número de la revista “Mortadelo” y un ejemplar de la colección “Olé” dedicada a la familia Cebolleta. Después llegaron Astérix, Tintín, Superman, Dreadstar, los Vengadores… y hasta ahora.

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12 Comentarios en "#ZNCine – Spider-Man: Homecoming. La redacción opina."

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JH

Para mí las mejores películas de Spiderman, y con bastante diferencia, las dos primeras de Raimi. El Peter menos creíble y fiel a los cómics fue el de Maguire, pero es mejor actor y tuvo mejor suerte que sus sucesores. Raimi acertó con el tono, la épica y dio escenas memorables al cine. Y Dafoe como Duende… Bestial.
De esta salvo a Keaton y a Holland y que consigue lo que quiere, sin más. Entretenida y mejorable cinta.
En cuanto a fidelidad a los cómics pierde contra las de The Amazing Spiderman de Webb. Me parecen ademàs de calidad superior, pero falló en la escena cumbre de la saga el director y le cerraron el chiringuito. Un clímax que ensombreció las dos Amazing Spiderman. El resto de las dos películas me gustó, una pena.

ultron_ilimitado

La peli está bastante bien, muy entretenida y divertida, desde luego mucho mejor que las de Garfield y también que Spiderman 3. Pero quiero recalcar que la peli está bien A PESAR de la pésima elección de reparto y no gracias a él. Todo parecido de este Spiderman con el de los cómics se queda únicamente en Peter Parker, el resto no se parece ni por el forro a lo que hemos visto en los cómics de Spiderman, ni siquiera en los Ultimate.

Eso sí, la escena postcréditos me encanta. Me pareció una cachondada. La escena más divertida hasta la fecha. En lugar de darnos el típico avance de la siguiente película (fusilando directamente parte del metraje, como vienen haciendo) nos cuentan un chiste la mar de gracioso.

frankbanner49

Me veo reflejado en la reseña de Nacho teso, y muy especialmente con la de Ángel Crespo.

Y, de verdad, agradezco tanto, pero que tanto, el enfoque luminoso y optimista de esta cinta con respecto al Spiderman atolondrado de Maguire, o a la tristeza infinita del Spiderman Emo de Garfield, que lo de Holland me parece todo un oasis en el desierto, y ojalá que continúe en la secuela.
Que la “típica mala suerte de los parker” ya se refleja en la película, sin tener que estar llorando todo el rato.

PikachuX

Si los cambios que en esta película se han hecho con respecto a los comics originales (se ve que los guionistas de la cinta se creen más listos que los de los comics originales y por eso los usan como si fueran papel higienico desvirtuando personajes, personalidades y motivaciones) los hubiera hecho en una película de DC (o incluso Sony en solitario), los fans y los “criticos” estarían pidiendo a gritos decapitaciones y empalamientos públicos. Pero como las innovaciones, la ñoñeria, y el convertir a Spidey en un payaso patoso son cosa de Marvel… pues algunos no solo lo justifican, sino que hasta lo aplauden.

Por cierto, los que se quejaban de los efectos especiales de Wonder Woman supongo que se estarán arrancando los ojos por culpa de los de este Spider-man, no? Porque que a estas alturas hagan un buitre que parece un muñequito de Stop motion y lo pongan a combatir en medio de flashes y chispazos para que no se note la cutrería… tiene delito.

Para mi, LA PEOR película de Spider-man.

Ignacio

Toma ya.

AlbierZot

Esto es como ir a ver Superman y encontrarte con el Secret Identity de Busiek.

PikachuX

Más bien como ir a ver Spiderman y encontrarte con Hannah Montana,

Aruso

Segunda película de Marvel que dejo a la mitad pero bueno, en mi caso ya desde un principio no me llamaba absolutamente nada. Lo mejor de la película: es una peli de Spiderman y no Ironman y Spiderman como parecía en los trailers y en general cumple su cometido, integrar a Spiderman en el MCU. Por lo demás, la película parecía tener un tono de Marvel meets Dysney Channel que no logró engancharme y Tom Holland me pareció pelín cargante.
Quizás la segunda parte de la cinta mejoren las cosas pero no me quedé a comprobarlo. Conclusión: me quedo de lejos con la trilogía de Raimi.

l rodriguez

Sigo prefiriendo las dos primeras de Raimi hasta ahora insuperables. Tom Holland esta muy bien como Peter/Spiderman, la pelicula ofrece lo que cualquier aficionado al MCU esperaria, pero como una pelicula auténtica de Spiderman falla estrepitosamente para convertirse en una pelicula mas del MCU, un tanto intrascendente a mi parecer.

Igverni

Muchas gracias a todos!!! Muy interesante leeros a todos, cada uno con vuestros matices.

Como comenté en el post de la crítica de Juan Luis, Homecoming me ha encantado, aún confirmando que las películas de Raimi son mejores. Pero es que visualmente Raimi tiene un poderío que a Watts y al 99 % de directores ya les gustaría.

Aunque no es perfecta, el haber clavado al Peter Parker adolescente hace que todo lo demás tenga solución. Sobre todo porque entiendo que Marvel / Sony tienen claro que las escenas de acción son lo menos bueno de la película y nos darán la épica que todos echamos en falta en Homecoming 2.

Además, creo el objetivo principal era que nos olvidáramos de las (horribles) películas de Amazing y que el consumidor “standard” volviera a tener ganar de ver una peli de Spidey en el cine. Y estoy convencido que el éxito en ambos temas es monumental.

De hecho, a mi me gustó (mucho), y a mi mujer también. Pero a mi hijo le dejó flipado y lo segundo que me dijo al salir del cine fue:
a) Cuando es la próxima;
y b) quería que comprara la peli (en bluray) para tenerla en casa…

Shut up, Marvel and take my money!!! 😀 😀

Shockbringer

Para mi la mejor de Spiderman hasta la fecha. Sin ser perfecta destila espíritu del Spiderman clasico y aunque el tío Ben no este, la responsabilidad sigue guiando la vida de Peter.
Las de Raimi han envejecido fatal. El otro día pille en la escena de la cafetería cuando Peter descubre sus poderes en la primera peli y no puede ser más cutre. Además de que después de que de una paliza a Flash girando por los aires el que nadie se plantee nada… Y la telaraña orgánica da mucha grima

Igverni

El caso es que yo también las vi hace poco, y me pareció todo lo contrario, Spiderman 1 (y la 2) de Raimi me parecen 100% vigentes y que no han envejecido nada mal.

La escena del puente y el climax final (p.ej. la escena en la que la bomba-duende explota delante de Peter) tienen más tensión y están mejor rodadas que el 99% del cine de SH actual…

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