#ZNCine – Logan. La redacción opina.

La redacción de Zona Negativa afila sus garras para dar su veredicto final sobre Logan

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Dirección: James Mangold
Guión: Scott Frank, James Mangold, Michael Green basado en los cómics de Marvel
Música: Marco Beltrami
Fotografía: John Mathieson
Reparto: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Boyd Holbrook, Dafne Keen, Stephen Merchant, Doris Morgado, Richard E. Grant, Han Soto, Elizabeth Rodriguez, Julia Holt, Elise Neal, Al Coronel
Duración: 135 minutos
Productora: 20th Century Fox, Donners’ Company, Marvel Entertainment, TSG Entertainment
Nacionalidad: Estados Unidos

 
Aviso de Spoilers: Aconsejamos a los lectores que aún no hayan visto la película y que tengan un bajo factor curativo ante los spoilers que huyan de este artículo como si les persiguiese un Centinela, pues en él se va a hablar abiertamente de la trama de Logan.

A dos semanas de su estreno en cines, podemos decir abiertamente que Logan ha sido todo un éxito, al menos en cuanto al rendimiento en taquilla y a la recepción general por parte de crítica y público. Con más de 160 millones de dólares recaudados sólo en Estados Unidos y casi 500 millones a nivel global, la cinta ya ha supuesto un taquillazo para Fox, que descubre (tarde, eso sí) que una película realizada con la libertad creativa que se concedió a Hugh Jackman y James Mangold sumada a una clasificación R a la que se le ha perdido definitivamente el miedo tras el fenómeno que supuso Deadpool el año pasado, puede convertirse en uno de los mejores estrenos de la productora durante este 2017.

Y es que Hugh Jackman ha podido despedirse del personaje por todo lo alto, protagonizando una película más adulta y alejada de los estándares del género (al menos en lo que a los X-Men cinematográficos respecta), cerrando un ciclo que le ha acompañado durante diecisiete años desde aquel lejano 2000 en el que Bryan Singer presentó al mundo a un joven Jackman que tenía el papel más difícil de la primera cinta sobre los mutantes al hacerse cargo del personaje más popular de la alineación de los X-Men; un personaje que le catapultaría a la fama y que siempre ha querido reivindicar, a pesar de los serios altibajos en las películas de la saga como X-Men 3 o Lobezno: Orígenes. Desde Zona Negativa ya os trajimos con motivo de su estreno la crítica de la película, pero en esta ocasión hemos reunido a un grupo de valientes redactores para que den su opinión sobre Logan ahora que las aguas se han calmado desde su llegada a nuestras pantallas. Así que es hora de sacar las garras una última vez y comprobar si el adamantium de Logan podrá proteger de las afiladas palabras de nuestros redactores. Snikt!

Un largo crepúsculo, por Nacho Teso

A fecha de marzo de 2017, podemos decir, por fin, que tenemos una buena película de Lobezno protagonizada por Hugh Jackman. Logan es un continuo atardecer, un film crepuscular que es lo que debía ser. Junto a Deadpool, marca un nuevo hacer para Fox, que permite que los fans nos podamos despedir en condiciones de Jackman en el papel.

Sería injusto no mencionar que gran parte del poderío de esta película viene dado por ese tumulto de factores externos que provocan la marcha de ya no solo su protagonista, sino del gran Patrick Stewart como Charles Xavier. Igualmente injusto sería no decir que esa traslación de hechos reales al mensaje y a la narrativa de Logan está hecha con buen tino.

Logan es un largo crepúsculo que, a su vez, nos recuerda que siempre amanece. El paso de la antorcha y el advenimiento de la nueva generación que ha de luchar por hacerse un hueco son tan importantes como el fin de los días del samurai deshonrado, el arma letal sin memoria, el salvaje descontrolado y el hombre perdido en busca de identidad que es James Howlett. Crepuscular no significa aquí, necesariamente, falsamente oscura, sino madura a la hora de sentir y comprender lo que es.

El espíritu del Old Man Logan de Mark Millar se adapta a la gran pantalla con la misma inteligencia con la que Marvel Studios supo llevar el concepto de Civil War al cine. No es difícil ver los caminos comunes que recorre Logan respecto a su germen comiquero, amén de los guiños típicos de estas producciones. Esto supone más respeto por el material de origen del que jamás había tenido Lobezno en solitario.

Otra de las fortalezas de Logan reside en el hecho de que su identidad reside en sí misma como película individual, sin necesidad de que el universo compartido mutante entre en juego más allá de emplazar cimientos. Esto da espacio a que juegue con tanta libertad como Deadpool lo hizo en 2016. En manos de Fox queda el preguntarse si su universo cinematográfico no se vería beneficiado de largometrajes que convivan pero no conecten, siendo más libres de lo que puede ser Marvel Studios en la actualidad. La franquicia grupal, en manos de Bryan Singer, empieza a palidecer en comparación a las dos últimas entregas individuales de los X-Men.

Dafne Keen como Laura completa el trío protagonista. La debutante hace un buen papel junto a sus compañeros, lo que permite que el mayor pecado de Logan, su duración, se vea compensado con el disfrute de las tres caras que nos acompañan durante todo el metraje. Este último viaje de Lobezno no es perfecto, pero prefiero quedarme con todo lo bueno mientras veo cómo se pone el Sol una última vez. Si hay una figura más importante para la franquicia de los X-Men que la de Lobezno, esa es la de Hugh Jackman. Gracias por estos 17 años. Te echaremos de menos.

El ocaso de los mutantes, por Alejandro Ugartondo

Ha sido un largo camino recorrido por el personaje y el actor que llega a su fin con esta cinta que desde sus primeras imágenes promocionales prometía ofrecer una despedida a la altura de la gloriosa carrera de ambos. Si la primera X-Men en el año 2000 marcó el camino para el éxito del cine de superhéroes, esta Logan podría muy bien marcar el camino de lo que debería ser el cine de superhéroes en la próxima década, marcado por el abandono de fórmulas manidas y apostando por un fondo y una forma más maduros y profundos. Por lo menos esas serían sus intenciones porque el resultado final cuenta con una serie de defectos que le impiden lograr las metas aparentemente propuestas.

Hay muchos elementos positivos en la cinta que merecen ser destacados y alabados. El primero y principal es el radical cambio de registro de la película respecto a sus predecesoras mostrando sin tapujos a unos personajes en decadencia y al final de sus carreras como héroes buscando el solaz después de tanta lucha y sufrimiento. También hay que destacar que en la cinta es más importante el conflicto emocional de sus protagonistas y su evolución que no el enfrentamiento físico con sus enemigos. Estos elementos hacen que el fondo de la película sea muy notable y digno de elogio, porque supone una evolución respecto al cine de superhéroes al que nos han acostumbrados los estudios y muestra que el género puede seguir otros caminos igualmente satisfactorios.

Ahora bien, la película cuenta con bastante problemas de forma que hacen que las buenas intenciones de su planteamiento no acaben de cristalizar en pantalla como debieran. La más obvia es el exceso de metraje de la cinta, que hace que una parte de su desarrollo sea demasiado moroso, hecho que se acentúa en la segunda mitad de la cinta, sin duda la más floja. También es un problemas que estamos ante una cinta demasiado autoconsciente en el sentido que intenta demostrar demasiado que estamos ante una propuesta más seria y adulta aunque no siempre lo consigue y cuando falla el resultado es excesivo o manipulador. En este sentido, la calificación R que ha conseguido la película en los USA parece algo buscado más que algo necesario ya que la profusión de tacos y violencia sangrienta no aportan mucho al relato y el único momento donde realmente queda justificada esa calificación es en el perturbador video que muestra los experimentos con niños que llevan a cabo los villanos de la función (en el que sin duda es uno de los momentos más sobrecogedores de toda la película).

Otro ejemplo de los excesos que afectan al resultado final de la película es la interpretación de Hugh Jackman. El actor ha sido el Lobezno cinematográfico perfecto durante 17 años pero en esta última ocasión que se pone en la piel del personaje, se nota demasiado sobreactuado intentando transmitir la decadencia física y moral del personaje. El actor se pasa la mitad del metraje tambaleándose y poniendo cara de sufrimiento pasándose de la raya que daría credibilidad a su situación. Por lo menos, hay espacio para la buena actuación en las escenas que comparte con Patrick Stewart, quien sí sabe ofrecer una brillante composición de un Profesor X decrepito y cascarrabias que resulta memorable. Igual de acertado es el trabajo de la joven Dafne Keen, quien nos ofrece una X-23 brutal y salvaje que roba buena parte de las escenas en las que aparece.

Podría enumerar otros fallos como los habituales agujeros de guion (¿por qué los villanos sólo persiguen a X-23 cuando hay más niños que han huido del laboratorio?), la falta de carisma de los villanos o un diseño de producción poco vistoso a pesar de contar con un presupuesto generoso. Todos ellos factores que hacen que este último episodio en la carrera de Logan sea un final digno para el personaje pero no la cinta memorable que podría haber sido.

There aren’t any more guns in the valley, por Daniel Gavilán

Logan es una película extraña. Ni siquiera puedo decir que me gustase en su primer visionado. Sobre todo teniendo en cuenta el mortecino ritmo y dirección con la que la aborda James Mangold. No hablemos ya de su exagerada dirección y lo disperso de la narrativa. Para colmo, toda comparativa que se me pudiera venir a la cabeza era para salir perdiendo. Da igual si nos vamos a la venganza crepuscular del no me toquéis los cojones de Sin Perdón o El Regreso del Caballero Oscuro, el vitriolo encocado de distopias como RoboCop o Mad Max o la intensidad de Terminator. Ni como road movie me llega a la deperanzada crudeza de No es País para Viejos o la intensidad de Terminator 2.

Por carecer, hasta carece del potente leit motive del cómic de Mark Millar y Steve McNiven. Los protagonistas prácticamente son escombros andantes. Lejos de tener un villano potente que suponga una amenaza de peso, tiene tres y ninguno da la talla. Uno mola pero hace serias oposiciones para disputarle a Boba Fett el puesto a villano más incompetente de la historia. El otro es un CEO. No del tipo cabrón sin escrúpulos como cualquiera de la filmografía de Verhoven, un tipo que destaque por su habilidad para ser odiado ni con ningún tipo de componente trágico o ambigüedad moral. Es un CEO normal y corriente. El tercero parte de una idea interesante, pero termina siendo tan apersonal que ni se nota.

La mayoría de las muertes que se producen en la película se mueven entre lo aleatorio y absurdo, y la intrascendencia más irrevante y anticlimática. La épica brilla por su ausencia, prácticamente podríamos alegar que padece una suerte de síndrome de Indiana Jones, En Busca del Arca Perdida, donde si eliminásemos la participación del protagonista, no solo no cambiaría nada sino que probablemente le iría mejor a los personajes que trata de ayudar. Busca mirarse constantemente en el espejo de Raíces Profundas, pero por más que lo intenta no consigue alcanzar a El Jinete Pálido ni a la suela de los talones.

Y sin embargo, hay algo por lo que una vez se empieza a digerirla y a darle tiempo suficiente para pensar en ella y dejarla madurar su impronta, es como si todos los defectos de expuestos arriba comenzasen a encajar de forma sospechosamente oportuna con el núcleo esencial de la película. El mayor error que se puede cometer a la hora de ver Logan es seguramente tratar de compararla con otras obras por cuyo territorio se mueve. Y es que si bien tiene mucho en común tanto con las citadas como con otras muchas, al final la mezcla da como resultado un producto tan diferente que termina teniendo una voz única nada desdeñable.

Con una energía tras la cámara que termina siendo pareja con el estado anímico en el que se encuentran sus personajes, James Mangold puede haber firmado una de las pocas obras del género en el que el adjetivo “crepuscular” es algo más que una pose. Mucho más que unas cuantas canas y arrugas en el rostro, el peso de la edad sobre los personajes de Hugh Jackman y Patrick Stewart es una pesada losa que se siente en cada fotograma en el que aparece. Ya desde la secuencia de introducción en el que vemos a Lobezno zarandearse de una manera torpe frente a un grupo de maleantes random se palpa el deplorable estado físico en el que se encuentra, como después recalca una de las mejores escenas del film (en la que trata de sacar una de sus garras atascada en su braso a causa del pus y el óxido/artrosis de sus huesos de adamantium). Lejos de la adrenalínica belleza de Furia en la Carretera o la diversión de Deadpool la violencia de la mayoría de escenas de acción es tosca, fea y desagradable, hasta el punto que hay momentos en los que crea tensión en torno a secuencias en los que Lobezno básicamente está acuchillando a gente que no se puede defender.

Y es terrible, sí. De la misma forma que resulta ver a un Lobezno tan perdido que parece dispuesto a dejar a una cría a su suerte más de una y de dos veces, como esa causa que se da a la desaparición de los mutantes que bordea la broma de mal gusto. Pero esa incomodidad frente a unos personajes que un día relucieron como inmortales y aquí los vemos aquejados por los peores estragos de la edad lo que otorga a ‘Logan’ un sabor único que la convierte en una de las obras más desmitificadoras que ha dado el género. Da igual si hablamos de cómic, cine o televisión. La deconstrucción de los superhéroes que bien indicase un colega, donde el insoportable peso de la levedad del ser acaba aplastando hasta a los más relucientes e imbatibles superhéroes. Por muchas batallas que librasen y ideales que abanderasen, ‘Logan’ parece presentar un mundo que ha seguido imparablemente su curso sin que nada de los X-Men da la impresión de haber importado nada.

Ni siquiera como distopia post-Trump con fronteras dignas de la Gran Muralla China y mastodónticas cosechadoras autopilotadas en campos transgénicos resulta especialmente gloriosa, transmitiendo un mundo cansado y exhausto en donde aun estando a punto de llegar a la cuarta década del siglo XXI todo el mundo continúa sumido en la melancolía de la cultura del siglo XX. La única esperanza que persiste parece pervivir -de una manera casi poética- en comics que alimentan los sueños de unos críos con hambre de seguir peleando. Sueños que sus mayores contemplan con dolor y desagrado. Como el recuerdo de algo ridículo, vergonzoso y hasta ofensivo de su pasado que preferirían enterrar para siempre junto a los muertos que perdieron en su camino.

Siendo la debutante Dafne Keen quien se come la pantalla frente a Jackman que tras 17 años y nueve películas da cuentas de que -como su personaje- ha vivido tiempos mejores, si algo no se puede negar de Logan es que aunque seguramente sea difícil de digerir al no encajar con ningún arquetipo esperado, transmite un claroscuro único de melancolía por el tiempo que se escapa y las brizas de esperanza ofrecidas por la juventud que viene. Un film en el que el verdadero enemigo no son ni una legión de mercenarios industrializados sin más fin que ser carnaza o la sombra de uno mismo, sino el implacable paso del tiempo y las grietas que deja en su paso. No será una película perfecta, pero desde luego sí lo suficientemente única, con suficiente fuerza emocional y suficiente belleza hipnótica en su discurso como para dejar un poso agridulce que perdura mucho más allá de su visionado. Porque al final todos somos como Logan. Guerreros que un días nos creímos inmortales, pero cuyas vidas seguramente terminen pasando de forma gris, atonal y prácticamente sin ninguna trascendencia. Esos títulos de crédito iniciales en los que el nombre de Logan se muestra en una esquina, con letra minúscula y sin ningún tipo de altisonancia que los acompañen, son tan simbólicos como su final, con ese intento desesperado de conseguir que el legado dejado no sea sino un esfuerzo fútil entre tantos otros, aun a sabiendas de que en unas horas probablemente lo haya tumbado el viento.

Canadá, Australia, por Samuel Secades

Recuerdo perfectamente el momento en el que vi el primer tráiler de X-Men. Por aquel entonces, el género superheróico era un fósil olvidado que, a pesar de intentos como Blade o Spawn no terminaba de atreverse con las ligas mayores en el cine. Pero de repente, como salidas de la nada, aparecieron ante mí las imágenes de los rayos de cíclope atravesando el techo de una estación de tren y comprendí por primera vez lo que era el hype. Aquel primer tráiler terminaba con un Lobezno vestido de cuero negro (al igual que sus compañeros) arañando con sus garras la Estatua de la Libertad para recuperar el equilibrio y enfrentarse a Dientes de Sable, y ya nada volvió a ser lo mismo. También recuerdo las declaraciones de un jovenzuelo Hugh Jackman al que, tras confirmarse su fichaje, un fan repleto de tatuajes de Lobezno le paró en un supermercado para decirle simplemente: “Hazlo canadiense”, y ahí fue probablemente donde Jackman se dio cuenta en el lío en el que se había metido. Desde entonces, si hay algo de lo que no cabe duda, es que el australiano se ha partido la cara por el personaje a pesar de haber fallado estrepitosamente (aún recuerdo sus promesas de calidad durante el rodaje de Orígenes, aunque no puedo culpar a nadie más que a la propia Fox y su catastrófica gestión de aquel entonces por el despropósito).

Ahora no sólo Jackman se ha hecho mayor. Nosotros, los del otro lado de la pantalla, también nos hemos vuelto como Logan: más cínicos, más de vuelta de todo y más hastiados con las promesas incumplidas y los tráilers bien montados que no conducen a nada. Por eso Logan me ha ayudado a reconciliarme con el gruñón insatisfecho que resoplaba de ira sentado en la última fila durante aquel desastre kitsch titulado The Last Stand. Porque Logan me agarró de las entrañas durante su primera hora y media al ver al fin delante de mí a personajes desgarrados por el pasado y que transmitían mucho más que enfundados en cuero negro o conectados a Cerebro en una reivindicación de lo sencillo que puede resultar llevar a un personaje más allá de lo convencional. De la épica y los FX a una sencilla road movie; de las mallas al western; de Lobezno a Logan. A veces, subvertir un género puede ser tan fácil como volcar una cruz para convertirla en una X.

No le faltan problemas, eso sí, a una película que alarga demasiado el desenlace y que comete el error garrafal de ir complicando las cosas cuando uno se ha regocijado tanto con lo esquemático. Sobre todo, estropear en parte el haber encontrado un talento expresivo como el de Dafne Keen rodeándola de más niños random (Hitchcock se llevaría las manos a la cabeza) en una subtrama final que no hace más que estorbar y empañar en parte las buenas sensaciones de esa fantástica primera hora y media. Pequeños defectos que, aun así, no empañan las fantásticas sensaciones que me transmitió Logan, que más allá de la mencionada Dafne Keen o un sensacional Patrick Stewart, no sería lo que es sin un Hugh Jackman que se ha dejado de nuevo la piel agonizando, peleando, arreglándose las garras, curando sus heridas, gritando de rabia, llorando y regalándonos una fugaz sonrisa durante esa cena de tranquilidad a mitad del viaje. La perfecta metáfora de que la efímera felicidad de Logan ha logrado hacer brillar por última vez a un personaje que dábamos por apagado. Ojalá todas las terceras partes fueran así.

Dances with Wolverines, por Cristian Miguel Sepúlveda

He de confesar que Lobezno es mi personaje favorito de Marvel, y Hugh Jackman es y será para siempre, el Lobezno del cine. Ése es su legado, porque nadie querrá borrar de su memoria a un personaje con tal carisma como el que ha interpretado tan magníficamente Jackman a lo largo de estos últimos 17 años. Recuerdo ver en el cine en su día X-Men y quedar fascinado por esos primeros minutos de aparición del personaje y su breve enfrentamiento con Dientes de Sable. Por aquel entonces yo era un crío que apenas sabía lo que era un superhéroe, y, aunque me convertí en un DCeíta de corazón, los mutantes se convirtieron para siempre en mis personajes favoritos dentro del universo Marvel, y además de lejos. Y los culpables de todo esto son las películas de esta saga fílmica, y en concreto actores como Patrick Stewart, Ian McKellen o Hugh Jackman, entre otros. Aún con todo, no estoy ciego, y sé reconocer los fallos de estas películas. La tercera de la primera trilogía no me parece tan horrible como a la mayoría de las personas, pero desde luego no es una buena película, las dos de Lobezno mejor olvidarlas, especialmente la segunda, que ni siquiera me entretuvo, y la última, X-Men Apocalipsis, fue para mí una de las más grandes decepciones del año, de la cual esperaba mucho más tras la magnífica Días del Futuro Pasado. Por lo que la balanza está más o menos equilibrada en ese aspecto, pero, podemos decir que como mínimo, Logan es una gran película, una muy buena despedida para el actor, y sin duda, la mejor de la trilogía del personaje.

Tras esta larga introducción, entremos ya en materia. Logan es una película que peca de excesiva duración, sí, y que para lo que nos tiene que contar, que es más bien poco, no necesitaba dos horas y cuarto, y quizás con el simple detalle de reducir su metraje 15-20 minutos, se habría quedado una película mucho más redonda de lo que es. De hecho, da la sensación de estar viendo una de esas versiones del director absurdamente alargadas que no aportan absolutamente nada, y que suelen incluir en los Blu-Rays. Y aún con todo, es una buena película.

A ritmo de Johnny Cash, el primer tráiler ya nos anunciaba el tono crepuscular que Logan iba a tener; una película que nos iba a mostrar el dolor, la tristeza, la perdición, el ocaso de Lobezno, la caída del héroe. Y efectivamente así ha sido. Como buen homenaje al western, Mangold ha hecho una película con un ritmo lento, intercalado con escenas muy violentas, como cualquier historia de Lobezno debería tener, que, comentaba anteriormente, se hace larga, y no he podido evitar mirar la hora en alguna ocasión. Sin embargo, ese ritmo es parte de su encanto, ya que la distingue bastante de otras películas del género en las que parece que solo debe haber acción y acción a raudales y sin parar, porque si no decepcionas al espectador y las expectativas que éste pueda tener en una película de este tipo. Pues Mangold nos demuestra que se puede hacer una película de superhéroes distinta y, por supuesto, de calidad.

Las interpretaciones de los actores son brillantes, tanto Stewart, como el propio Jackman, Stephen Merchant como Caliban o Donald Pierce, que interpreta a un villano bastante decente. Pero destacaría especialmente a Dafne Keen como Laura Kinney, que es sin duda alguna la gran sorpresa de la película. Las escenas de acción que protagoniza son sencillamente espectaculares, y los gestos de mala leche no tienen nada que envidar a los del Jackman más enfurecido y desatado. No sabemos si X-23 volverá a aparecer en el universo cinematográfico de los X-Men, y si será interpretado por la misma actriz, pero aún a pesar de todo, podemos decir sin miedo a equivocarnos que Keen es una sucesora a la altura de Jackman, algo que era tremendamente difícil de conseguir.

Sí, Logan no tiene nada que ver con el cómic en el que se basa: Old Man Logan, y para los más puristas eso puede resultar un hándicap, pero tampoco nos podíamos esperar una adaptación fiel, teniendo en cuenta que Fox solo posee los derechos cinematográficos de los mutantes. Pero es de agradecer que al menos respeten el tono western y la decadente personalidad de un viejo Logan destrozado y cansado de la vida. La inclusión del profesor Xavier, que es una de las muchas diferencias con el cómic, y una de las que en principio no me convencían, tiene una conexión con el cómic original que, de hecho, encaja mucho mejor en la trama que el cómic de Millar. Es decir, me cuadra mucho más que Xavier asesinara a los mutantes de la Mansión X a que lo hiciera Lobezno, que al final no tiene ni la décima parte de poder que tiene el Profesor X. Y a colación de esto, no nos olvidemos que ésta también puede ser seguramente la despedida de Stewart de la saga, y si finalmente lo es, por lo menos ésta despedida está a la altura del personaje y sobre todo del actor.

Y hablando de despedidas, al final quizás le faltó emotividad, o como mínimo una mejor conseguida. No acabó de conectar al cien por cien conmigo, o al menos no de la manera en que pensaba que debería haberlo hecho. Pero claro, que no conectara conmigo no significa que con otras personas sí, ni tampoco desmerece demasiado la película en su conjunto, que sigue representando muy bien la despedida de un personaje y un actor míticos que siempre estarán en nuestra memoria.

Tras Deadpool, la serie Legión y Logan, Fox está demostrando que tras tantos años se pueden seguir haciendo buenas películas sobre este universo, al que ha reinventado de manera muy acertada, y nos ha dejado un universo cinematográfico mutante muy interesante, posiblemente más que nunca, y que tiene mucho futuro por delante, aún sin las estrellas que le dieron forma y fama. Y si siguen por ahí, a mí me mantendrán como espectador y seguiré pagando la entrada gustosamente.

La X marca el destino, por Miguel Ángel Crespo

De entre todas las distintas etapas por las que han pasado los mutantes recuerdo con especial cariño el tiempo que vivieron en Australia. Aquellos no parecían cómics de la Patrulla X porque no había Mansión X, ni Sala de Peligro ni Pájaro Negro, aunque muchos de las temas que trataron estaban íntimamente relacionados con la esencia de la Patrulla X. Por ejemplo, fue durante la etapa australiana cuando se introdujo por primera vez la isla de Genosha con su obvia metáfora sobre el appartheid y la opresión de las minorías. Menciono esto porque creo que Logan es un caso similar: en apariencia no parece una película de X-Men porque no hay escuela de mutantes, ni superhéroes con uniforme ni ciudades destruyéndose, aunque su tema central está enraizado en la esencia misma de las historias de la franquicia. En el fondo, la cinta de James Mangold trata sobre un grupo de parias, marginados y perseguidos que acaban desarrollando vínculos y formando una familia; trata sobre luchar e incluso dar la vida por un futuro en el que aquellos que son diferentes puedan vivir en paz; trata, en definitiva, sobre cómo la esperanza en un mañana mejor puede redimir incluso a aquellos que creían ser irredimibles.

Entré a la sala de cine esperando ver una especie de western crepuscular y eso es lo que encontré. La película no oculta sus referencias al western, sino que más bien las celebra y las integra en su narrativa de una forma evidente pero inteligente. Sin embargo, Logan es algo más que un western moderno. También es un drama emocionalmente devastador en el que importa más el viaje interior de los personajes que su huida de la persecución a la que son sometidos. En ese sentido, tanto Hugh Jackman como Patrick Stewart están soberbios en sus papeles, dando lo mejor de sí mismos y ofreciendo su más brillante interpretación en toda la franquicia cinematográfica de los X-Men. La película es una despedida y se siente como tal, por lo que la caracterización y el desarrollo de personajes están tan cuidados como las escenas de acción. Si lo que se nos cuenta en pantalla emociona tanto es porque la película consigue que los personajes nos importen, que nos alegremos con ellos y que suframos con ellos. El derroche actoral ayuda en esto, por supuesto, aunque no lo es todo. En cualquier caso, la gran sorpresa de Logan es la actuación de la jovencísima Dafne Keen en el papel de Laura, con un registro muchísimo más amplio de lo que podíamos sospechar. Además de resultar mucho más imponente e intimidante que cualquier otro personaje cuando muestra ira (incluyendo al propio Lobezno), Dafne tiene una capacidad extraordinaria para conmover al espectador en esas raras ocasiones en las que deja entrever su faceta más vulnerable.

Logan tiene sus problemas, como cualquier otra película. El metraje es quizá algo excesivo y el ritmo se resiente en algunos segmentos. Los villanos son bastante planos y, exceptuando a un Donald Pierce con un carisma algo macarra, los Cosechadores son poco más que simple carne de cañón que lanzar contra los mutantes de las garras de adamantium. Esto depende del estómago de cada uno, pero también se puede criticar que el acercamiento de la cinta a la violencia sea demasiado gráfico, con un generoso despliegue de desmembramientos y decapitaciones. No puedo ocultar que tengo cierto miedo a que el éxito de películas clasificadas para mayores de dieciocho como Logan o Deadpool lleve a los estudios a pensar que la ultraviolencia es un elemento beneficioso para las películas de superhéroes. Personalmente creo que la propuesta de James Mangold se ha ganado su clasificación, pero no por usar la violencia como mero reclamo sino por haberla integrado con destreza en su argumento. Después de todo, aquí se nos habla sobre convertir a niños inocentes en asesinos despiadados y se nos muestra el efecto devastador que puede tener esto sobre las pobres criaturas. Ver a Laura autolesionándose me resulta un material muy sensible que se merece la clasificación para mayores de dieciocho, mucho más que ver una cabeza decapitada por unas garras de metal. Lo segundo sabemos que es pura ficción, pero lo primero se acerca demasiado a lo que sucede en ocasiones en el mundo real como para verlo con comodidad mientras comemos palomitas delante de la gran pantalla.

Pese a todo, los aciertos del largometraje disimulan con habilidad sus puntos débiles. Se me antoja que le ha venido bien distanciarse un poco de la rutina habitual de las películas de superhéroes, con sus guiños constantes, sus universos compartidos y sus escenas post-créditos. Aunque podemos encontrar unas cuantas referencias a películas pasadas, Logan es hasta cierto punto independiente y no tiene que preocuparse por el pesado lastre que supone la desquiciada cronología de las películas de X-Men. Incluso el hecho de que no incluya una escena post-créditos sirve para potenciar la severidad de su historia, remarcando la idea de que lo que acabamos de ver es un final rotundo y definitivo en lugar de otro capítulo más de una franquicia que seguirá estirándose mientras siga siendo rentable. Y aún así, pese a querer alejarse de las convenciones tan asumidas por el cine de superhéroes, puede que se haya adelantado a Warner y a Marvel Studios en mostrar el primer gran relevo generacional de un superhéroe: está claro que la historia de Logan ha terminado, pero la de Laura no ha hecho más que empezar. La cuestión ahora sería si el gran público está preparado para una película sobre Lobezna. Yo digo que sí.

Independientemente de lo que nos depare el futuro, el Lobezno que durante tantos años ha interpretado Hugh Jackman ha tenido una digna despedida con una película intensa, emotiva, esperanzadora, cargada de significado y fiel a la esencia de las mejores historias mutantes. Tanto el personaje como su última película permanecerán en mi recuerdo durante mucho, mucho tiempo.

El Largo Adiós, por Juan Luis Daza

Después de la desatrosa X-Men Orígenes: Lobezno y la aceptable Lobezno Inmortal Hugh Jackman vuelve por tercer y última vez a dar vida al famoso mutante de las garras de adamantium creado por Len Wein, John Romita Sr y Herb Trimpe en 1974 con Logan, su despedida de un personaje al que ha dado vida durante casi dos décadas y que ya es indivisible de su vida profesional. En esta ocasión el director James Mangold (Copland, Identity) repite en la butaca tras la anterior The Wolverine para realizar el Canto de Cisne de James Howlett, un proyecto largamente acariciado por el actor australiano con el que pone punto y final al recorrido de su versión del X-Men más carismático y letal de la historia de la Casa de las Ideas. El resultado por suerte es muy superior al de sus antecesoras y sin ser una genialidad si sabe satisfacer notablemente tanto al espectador neófito como al fan de los cómics que llevaba años esperando una película del personaje que mereciera realmente la pena.

Todo aquel que vaya a ver Logan pensando que se encontrará una adaptación más o menos fiel de la primera miniserie Old Man Logan ideada por el guionista escocés Mark Millar y el dibujante norteamericano Steve McNiven en el año 2008 saldrá considerablemente decepcionado de la experiencia. No sólo ya por los problemas de licencias que trasladar un relato en el que tenemos a personajes como Ojo de Halcón, Craneo Rojo o descendientes de Spiderman o Hulk, pudieran haber producido a 20th Century Fox al no poseer sus derechos (que como todos sabemos están en manos de la misma Marvel y su división cinematográfica), sino también porque más allá de la edad de Lobezno y algún apunte narrativo o estético que pasaremos a mencionar no hay nada que emparente lo acontecido en las viñetas con lo que podemos ver en pantalla grande a la hora de enfrentarnos con la última aventura de Hugh Jackman en la piel del mutante canadiense.

Lo cierto es que ser una mixtura entre road movie y western (las referencias explícitas a Raíces Profundas no son gratuitas en este sentido) es el único parentesco que el último film de James Mangold tiene con Old Man Logan, pero en cierta manera bebe de los mismos referentes estilísticos y argumentales, como el cine de Sam Peckinpah, Sergio Leone o Clint Eastwood. Logan consigue aunar estas influencias en un tono árido y seco, aquel que la calificación PG13 no permitía en el resto de films en los que el personaje intervenía, y que aquí confluye con certera armonía con ese aire melancólico y derrotista de la franquicia X-Men en cuanto a llevar al extremo aquel lema de “temidos y odiados” que dio razón de ser a la naturaleza furtiva y marginada de los Hijos del Átomo. Todo el largometraje exhala hálito a despedida o cierre de ciclo y los implicados en el mismo han dado todo lo que tenían y más para estar a la altura de las expectativas.

La trama de Logan es sencilla y directa, James Mangold y sus guionistas ejecutan una historia de manual, una huída hacia delante escapando de mercenarios que quieren dar con el paradero de los protagonistas a lo largo de unos Estados Unidos montañosos, crepusculares, deshumanizados y fronterizos. El director de Inocencia Interrumpida sabe encontrar el equilibrio entre los pasajes centrados en las relaciones interpersonales y sentimentales de unos personajes cercanos y terrenales a pesar de su naturaleza sobrenatural y arrebatos de violencia explícita resquebrajando momentos de calma propios del celuloide del cineasta y actor japonés Takeshi Kitano. Gracias a ese balance entre intimismo y bestialidad arraiga con fuerza Logan una naturaleza bicéfala que funciona de manera muy potente durante casi todo el metraje y que sólo encuentra ciertos altibajos al inicio del último tercio, justo cuando Logan y Laura dan con los antiguos compañeros de confinamiento de esta última.

Aunque hemos resaltado la sencillez del guión sus autores se guardan en la manga algunas referencias a xenofobia, violación de los derechos humanos y el uso de fronteras para dividir territorios que no sabemos si de manera intencionada o no nos remiten al discurso que el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, lleva años promulgando, aunque ciertamente el libreto no ahonda demasiado en dicha lectura apelando a que prime la caracterización de los personajes, la evolución del poso dramático del relato y el desarrollo de las poderosas y brutales escenas de acción que nos muestran por primera vez en pantalla lo que una garras de adamantium harían a un cuerpo humano si fueran utilizadas en combate. El problema es que la estructura de la narración no consigue mantenerse firme durante todo el metraje y en algunos pasajes (como el ya mencionado con los niños) parece como si los escritores no supieran bien hacia donde llevar la obra, que por suerte se encarrila de nuevo por el buen camino dando sus últimos pasos con un clímax honesto y emocionante.

Hugh Jackman puede estar tranquilo, si cumple la promesa de no volver a dar vida a Lobezno puede irse con la cabeza bien alta porque su labor en Logan es la mejor que ha hecho dentro del universo cinematográfico mutante que él ayudó a construir en el año 2000 con aquella ya lejana y seminal X-Men de Bryan Singer. El protagonista de The Fountain se entrega en cuerpo y alma a un personaje que ya es tan suyo como de sus creadores o los fans que llevamos décadas leyendo sus aventuras en papel. Este Logan enfermo, avejentado, cansado y descreído es el último homenaje del australiano a una criatura que le llegó de rebote hace 17 años cuando Dougray Scott rechazó el papel y que le cambió la vida de manera radical abriéndole las puertas de un Hollywood que hoy bebe los vientos por él. Con un trabajo que nos recuerda al mejor Clint Eastwood actor adscrito al western y dando todo en el plano físico Jackman se lo ha puesto muy difícil al próximo actor que acepte portar las garras de adamantium.

No le van a la zaga al protagonista de Prisioneros un Patrick Stewart que también ofrece su mejor personificación de Charles Xavier como un nonagenario senil, quebrado por sus pecados del pasado y cuya mente marchita ya no puede controlar sus enormes poderes psíquicos (la secuencia de Las Vegas y la odisea de Logan para llegar a la habitación del hotel es posiblemente el mejor pasaje del film) y el descubrimiento de la debutante Dafne Keen en la piel de Laura, la famosa X 23 de los cómics (aunque nacida en la serie animada X-Men: Evolution) que es extrapolada al celuloide con una amalgama de ternura y salvajismo perfectamente interpretado por una niña de once años que deja exhausta a la platea con su carisma y fisicidad en pantalla. Mencionar para bien la buena labor de Stephen Marchant como Calivan o Richard E. Grant dando vida al Doctor Rice y para mal a Boyd Holbrook en la piel de Donald Pierce, no por la labor del actor, sino por lo mal que está perfilado su villano en el guión, demostrando que esta tara a la hora de retratar a las némesis de los superhéroes en celuloide no es exclusiva de Marvel Studios o DC Etertainment.

Siendo ampliamente superior a las otras dos películas de Wolverine (tarea no muy ardua, para qué negarlo) pero tampoco “la mejor película de la saga cinematográfica mutante” como se ha llegado a comentar en no pocas webs de la red y páginas de opinión un servidor ha quedado altamente satisfecho con el visionado de esta Logan que pone broche de plata a la interpretación de James Howlett a manos de un Hugh Jackman al que siempre recordaremos cuando pensemos en el personaje de Marvel. Un relato melancólico, nihilista, salvaje y cercano que nos deja con la duda de cómo solucionarán Bryan Singer, Simon Kinberg y compañía la complicada papeleta de buscar un sustituto para el australiano que esté a la altura de su mastodóntica labor a la hora de dar vida al mutante canadiense que se despide de todos nosotros firme en sus ideas, luchando contra sus demonios internos y afianzando su determinación como máquina de matar siendo “el mejor en lo que hace, aunque lo que hace no es muy agradable”.

Unforgived wolverine, por Pedro De Mercader

El dolor ocasionado por la culpa es como un veneno que nos van rompiendo progresiva y degenerativamente, sin piedad ni lástima. Este parásito nos consume y es imposible extraerlo de nuestro cuerpo una vez se ha introducido dentro de nosotros. Lobezno tiene muchas manchas de sangre en su historial. No es una buena persona, y está alejado de ser un héroe al principio de esta historia. Tal y como define, es un imán para la mala suerte (¿O tal vez sea él mismo quien busque ese trágico sino de forma constante?).

Logan es una película muy crepuscular que rinde homenaje a muchas cosas, además de suponer la despedida de forma definitiva de un actor que a un personaje con el que lleva compartiendo identidad desde hace casi 20 años. Pero no le basta con eso, si no que además mira al futuro con una X 23/Laura muy memorable que, tras una imponente presentación, dudo mucho que nadie le hiciera ascos en caso de que la Fox planease sustituir al veterano Jackman por la prometedora y potentísima española Dafne Keen.

Mangold firma la que sea la mejor película de Lobezno (aunque viendo de donde venimos, tampoco es que tuviese un listón especialmente alto que superar), la más adulta, la más madura, la más densa, la más violenta, la más cruda, la más ambigua, pero, sobre todo, la más humana. Porque por mucho espectáculo periférico que hay, en esta película lo que trascenderá es que estos personajes tienen debilidades y tienen conflictos con los que (hasta cierto punto) nos podemos identificar. Aun siendo irregular y no del todo pulida, eso hace que sea una película un punto superior a la media del género, además de una despedida a la altura tanto del personaje, como del actor que le ha dado vida de forma incansable.

El último pistolero, por Luis Javier Capote Pérez

El visionado de la última película protagonizada por Lobezno ha traído a mi mente una sensación de fin de ciclo que, muy seguramente, tanto los responsables de la cinta como el propio Hugh Jackman querían transmitir. Diecisiete años después del estreno de X-Men, Logan cierra la trilogía en solitario del personaje y clausura la línea temporal y actoral iniciada en 2000. La sola contemplación del género cinematográfico súper-heroico entonces y ahora es indicativa de lo mucho que ha cambiado el paisaje. Quienes acudimos al estreno de la cinta de Bryan Singer con ciertas dosis de escepticismo, vemos hoy la sobreexplotación de pijamas en la gran pantalla y el hecho de que la viñeta ya no es terreno más importante en el que se mueven estos personajes.

Lo primero que tengo que confesar es que mi impresión respecto de la película no es particularmente positiva. La premisa crepuscular –o más bien, agónica- del protagonista está muy bien planteada; también resulta de sumo interés la relación que se crea entre Logan y Laura, que combina conceptos como legado, esperanza o familia; el futuro inmediato no es post-apocalíptico, pero las diferencias sociales son cada vez más profundas. La idea de un último viaje que podría marcar la diferencia entre la defunción y el renacimiento del sueño del envejecido Charles Xavier no es original, pero sí una buena premisa para contar una última historia. Sin embargo, el producto final no termina en mi opinión de funcionar. La cinta no termina de tener un tempo definido y su ritmo, que debería ser un poco más veloz, se mueve entre la pachorra y la lentitud. La sensación de peligro que motiva el viaje desaparece en algunos pasajes en los que parece necesaria una pausa para la dación de respuestas a determinados enigmas y para el desarrollo de la relación entre los componentes del trío protagonista. En los tebeos marvelianos, los Cuatro Fantásticos son una familia, la Patrulla-X una escuela y los Vengadores un club; aquí, el sueño de Xavier ha quedado reducido a tres personas que desarrollan un nexo de naturaleza parental. Un abuelo, un hijo y una improbable nieta. Esos momentos son, con diferencia, los más entrañables, pero el encaje con la trama persecutoria no está bien ejecutado.

Una de las sorpresas que me ha deparado el filme ha sido el paralelismo introducido con un clásico de otro género tan prolífico antaño como el de los súper-héroes en la actualidad. Raíces profundas hace que uno se encuentre con la sorprendente comparanza entre Lobezno y el pistolero Shane (interpretado por un caballero con tan pocas dotes para la apostura y la gallardía actorales como Alan Ladd) y con la idea de que X-23 podría tener algún reflejo de Joey, el niño fascinado por el jinete errante (al que ponía su cara de pez un jovencísimo Brandon deWilde). También constituye, a través de su final, un anuncio del posible final de Logan… o del inicio de los debates en torno al mismo, porque el final de Raíces profundas ha sido discutido por la parroquia cinéfila durante sesenta años. Las discusiones de Nicholas Cage y Gary Sinise en Snake Eyes son un buen ejemplo de ello.

Sin embargo, me parece que una influencia menos evidente en Logan se encuentra en El último pistolero (Don Siegel, 1976). Esta película marca, en palabras del crítico cinematográfico Toni Messa, tres finales: el del oeste como género cinematográfico, el de John Wayne como actor y consecuentemente, el del personaje que tantas veces representó. Su historia es la de los últimos días de J. B. Books, un viejo pistolero enfermo de cáncer que vuelve a su localidad natal a pasar sus momentos finales y que, a su pesar, captará la fascinación de un joven de cabeza caliente por su leyenda y la atención de otros que quieren acelerar su marcha por los motivos habituales. Como Books, Logan es un cansado guerrero que afronta la decadencia de su vida. Ambos confían en llevar a cabo unos planes que están lejos de lo que ha sido su modus vivendi. Los dos encuentran a una persona joven con aptitudes para ser como ellos fueron y hacer lo que ellos hicieron. El pistolero retirado y el antiguo hombre-X tienen, a su pesar, que volver a hacer lo que mejor se les da.

Debo finalmente reconocer que me ha gustado que se haya jugado al despiste con la idea de que esta cinta adaptaría al celuloide la historia del viejo Logan. El único punto en común entre esta versión del personaje y la que aparece en el filme son las canas.

  Dirección: James Mangold Guión: Scott Frank, James Mangold, Michael Green basado en los cómics de Marvel Música: Marco Beltrami Fotografía: John Mathieson Reparto: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Boyd Holbrook, Dafne Keen, Stephen Merchant, Doris Morgado, Richard E. Grant, Han Soto, Elizabeth Rodriguez, Julia Holt, Elise Neal, Al Coronel Duración:…
Nacho Teso - 7
Alejandro Ugartondo - 5.5
Daniel Gavilán - 7
Cristian Miguel Sepúlveda - 7.8
Miguel Angel Crespo - 9
Juan Luis Daza - 7.5
Pedro de Mercader - 7.8
Luis Javier Capote Pérez - 7.5
Samuel Secades - 8

7.5

Logan ha conseguido convencer a la redacción aunque sin excesivos entusiasmos. Lo que parece claro es que nos encontramos ante un más que satisfactorio broche final a la trayectoria de Hugh Jackman como Lobezno.

Vosotros puntuáis: 8.5 ( 27 votos)
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Madrileño del 92, al que se le ocurrió la bonita idea de estudiar Sociología. Amante del cómic desde siempre. Ibáñez me desvirgó, el manga me hizo pasar muy buenos ratos, y finalmente con el cómic americano y especialmente con DC Comics terminé madurando el amor que siento por este arte, por lo que ahora mismo leo de todo, incluso Marvel. Actualmente, encantado de colaborar en Zonanegativa, que me permite disfrutar de mi gran pasión: los cómics, canalizada a través de mi otra gran pasión: la escritura.
Nací en el sur de España, aunque desde pequeño tenía la cabeza perdida entre mundos de fantasía. Descubrí los cómics a través de un baúl en casa de mis tíos, y nunca he salido de aquel cofre del tesoro. Enemigo de la nostalgia pero amante de la Historia, mis fascinación por cualquier medio de narración ha ido puliéndose hasta transformarse por pasión por el cómic en general y el universo Marvel en particular. Redactor de Zona Negativa desde 2010, es imposible mirar atrás sin pensar en este periodo compartido con vosotros como una experiencia irrepetible, de esas que dejan huella.
La Laguna (1973). Mi primer contacto con los tebeos fue un número de la revista "Mortadelo" y un ejemplar de la colección "Olé" dedicada a la familia Cebolleta. Después llegaron Astérix, Tintín, Superman, Dreadstar, los Vengadores... y hasta ahora.
Murciano. 32 años. Psicólogo. Lector de todo tipo de tebeos desde niño, pero sobre todo de Marvel. Interesado en la forma en la que el cómic refleja el mundo real y transmite ideas relacionadas con problemáticas sociales. Feminista. Preocupado por la integración y la diversidad, tanto dentro como fuera del cómic.
Nací con la democracia en este país y casi aprendí a leer con Mortadelo, Asterix y Tintín. Mi primer contacto con los superheroes fue con un Pocket de Ases de Bruguera protagonizado por los Defensores y el Doctor Extraño lo que tuvo dos consecuencias: que me volviera un marvelita convencido y que sienta predilección por los personajes no tan relevantes de la Casa de las Ideas. Desde entonces he ampliado mi rango de lecturas y gustos aunque matengo mi condición de Marvelita y me sigue chiflando Tintín.
Empecé con series animadas como 'Spider-Man y sus Asombrosos Amigos' y el 'Spider-Man' de los 90. En las viñetas, mis primeros números fueron unos 'Marvel Team-Up' de Bill Mantlo, Chris Claremont y John Byrne. A eso le siguió Gerry Conway en 'Amazing Spider-Man', con la muerte de Gwen Stacy. El asunto continuó con los 'X-Men de Claremont' desde que se afianzan en Australia, y fui creciendo acompañado del 'Ultimate Spider-Man' de Bendis, cuyos 'Nuevos Vengadores' me abrieron al resto del actual universo Marvel. La Casa de las Ideas es mi sitio, y actualmente disfruto del 'Spider-Man de Slott', el 'Deadpool de Duggan', los 'Ultimates de Ewing'... y de cualquier buena serie que me haga recordar por qué disfruto con esto de los cómics.
Pedro de Mercader. Barcelonés de nacimiento (noviembre, 1992) hasta que me picó una araña y me fui a habitar a mundos imaginarios. Mi pasión desaforada por los cómics, el cine y los videojuegos me hizo estudiar comunicación audiovisual y creció en mí una necesidad por intentar contar historias en cualquier medio posible y hablar sobre las narraciones ajenas. Quise ser Tony Stark y me quedé en Jarvis. Gaiman, Miller Moore, Morrison, Brubaker y Hickman (entre muchos otros) son mis guías. Estaba perdido en el espacio, hasta que mi nave hizo un viaje interdimensional y acabé en este lugar amigable. Salvo por Annilihus.
Tengo 36 años, nací en Asturias pero vivo en Alicante, aunque suelo cruzar el Bifrost y vuelvo a Asgard de vez en cuando. Leo cómics desde que tengo uso de razón, comencé con DC y Superman pero como soy un entusiasta me encanta casi todo lo que cae en mis manos. Mis otras dos pasiones son el cine y escribir, así que no he podido aterrizar en mejor lugar.
Nací en Linares (Jaén) en 1982, desde bien temprano sentí la llamada del cine y los cómics. En 1994 mi vida cambió cuando Philadelphia de Jonathan Demme me hizo interesarme por primera vez por la gente que había detrás de las cámaras. Mis directores favoritos son Luis Buñuel, David Cronenberg, Paul Verhoeven, Oliver Stone, Stanley Kubrick, Terry Giliiam, David Lynch, Quentin Tarantino o Roman Polanski entre otros. Dentro del mundo de las viñetas guionistas como Alan Moore, Grant Morrison, Warren Ellis, Frank Miller o Garth Ennis me iniciaron en el cómic de autor que me trajo a Zona Negativa.

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18 Comentarios en "#ZNCine – Logan. La redacción opina."

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Alex Cruz

Yo opino que esos jijos de su MARVELESCA madre me volvieron a plagiar, esta vez la base argumental de la historia del laboratorio genetico clandestino en Mexico lejos de la legislacion de los USA que desarrolla humanos geneticamente alterados para que sea la base argumental de sus new young X-MEN…

http://alexcruz.deviantart.com/art/Tonamelt-Enter-Small-37118739

Pero que diablos, es un placer ser influenciado por MARVEL y regresarle el favor influenciando a sus nuevos personajes ó minimo estar a la par de sus creaciones en su base argumental surfeando la de fantasiencia de superheroes…

Fuera de eso es un peliculon al mas puro estilo western donde luce muy bien Old Man LOGAN… Wolverine fue creado por la moda de los anti-heroes de los años 70s que enfrentaban la hiper violencia criminal nunca antes vista… Los escritores y dibujantes de la epoca tomaron los modelos de los actores Charles Bronson, Burt Reynolds, pero sobre todo Clint Eastwood para regresar a un punto oscuro la personalidad de Batman, para inventar al Punisher, pero sobre todo para que Chriss Claremont terminara de definir la personalidad de Wolverine…

20 años cuando Brian Singer busco documentarse para hacer la pelicula de los X-MEN, lei que hablo con Criss Claremont y este le dijo que la personalidad de Wolverine James Logan esta basada en la personalidad de Clint Eastwood, de ahi que el director de casting eligiera a Hugh Jackman (un tipo que se viera como Clint Eastwood) para el papel de Wolverine, aunque eso no le gusto ni a Criss Claremont ni a John Byrne porque el tipo era muy alto y muy guapito galan y el Wolverine original no es asi.

Yo pienso que el mejor actor para tomar el papel de Wolverine seria Scott Eastwood, el hijo de Clint que tiene un fisico muy parecido a la idea original de Wolverine y eso cerraria perfecto el circulo del personaje.

frankbanner49

comment image

bashh

guau que actor es ese??

Juan Luis Daza

Scott Eastwood, hijo de Clint.

Reverend Dust

Majestad, un homenaje de sus humildes siervos pañoletes misogenos de la ZN comment section: TONAMELT #1
http://www.mediafire.com/file/9caaz95pnc5bshq/Tonamelt_%282016%29_%231.cbr

Krokop

Pues me alegra que se haga esta entrada, porque cuando la crítica yo todavía no la había visto y no pude comentar nada.

También porque aquí se ve muy claro las dos formas de enfocar la peli entre los redactores que os habéis pronunciado. Quienes la ven desde la perspectiva de pelis Marvel y final de este ciclo de Lobezno tienen una mejor opinión sobre ella que quienes la ven como producto autónomo que pretendía medirse con otros westerns y pelis de carretera más o menos crepusculares,entre los que a mí se me ocurre citar también ‘El gran silencio’, de Sergio Corbucci por algunos puntos en común con esta cinta, en particular el final.
Parece que tras ‘Los odiosos ocho’ que tomaba muchos elementos de esta vieja peli hasta entonces olvidada ha recuperado cierta influencia en Hollywood.

Por lo demás, me pareció una peli que, formalmente busca con alguna deficiencia el tono prometido en el trailer por la voz quebrada del señor Johnny Cash, mientras que el trasfondo superheroico en el que se sustenta es tomado con algo de ironía. Así, sigue en cierto modo un esquema opuesto al de ‘Old man Logan’, donde Millar y McNiven ofrecen un mundo superficialmente muy molón y superheroico, con montones de elementos visuales, tiranosaurios simbiontes, esqueletos de gigantes y demás, e incluyen ese tono melancólico de pérdida, e incluso homenajes evidentes a obras de este tipo de forma soterrada.
Creo que es una forma mucho más inteligente de enfocarlo; como aquella presentación en ‘The Boys ‘ que Ennis y Robertson hacen de ‘El francés’. Vale, homenajean a Sartre, pero ‘El francés’ está en un Starbucks en lugar de un café de intelectuales y cuando siente la náusea y el infierno de los demás, se lía a mamporros con los de alrededor en lugar de autoconsumirse; esa es la forma que yo veo acertada de hacer un homenaje muy cultural desde una perspectiva de acción y entretenimiento; no poner a todos los personajes serios y demás.

La peli… Está bien, es entretenida, pero creo que la otra era una solución mucho mejor, más vistosa y explosiva en pantalla, que habría hecho resaltar esos momentos de introspección. Además teniendo en cuenta que los actores, en este caso, podían cargar con ese peso porque no son los típicos de producciones de acción que sepan kung-fu pero tengan nulas capacidades interpretativas, se les podría haber aprovechado mucho más.

En definitiva, me parece una peli correcta, que ha cumplido con su cometido principal (sacar mucho dinero), pero que palidece respecto a lo que se podría haber hecho con ese presupuesto, esos actores y la base sugerida por el cómic de Millar y McNiven, que creo que sí podría haberse aprovechado sin meterse en líos de derechos, con tiranosaurios mutantes en lugar de simbiontes o algo así, pero coño, ¡Lo de no poner tiranosaurios cuando se tiene oportunidad es imperdonable!

Igverni

Muchas gracias a todos por vuestras reseñas.

A mi no me gustó, asi que no quiero repetirme. Solo comentar que para mi Logan no funciona como road movie, no funciona como pelicula de accion, no funciona como historia crepuscular Y desde luego tampoco lo hace como tercera pelicula de un personaje de comic que sirve de cierre de sus aventuras.

Y todo por culpa de un guion flojisimo que hace cometer locuras sin logica a los personajes y no se molesta en caracterizarlos o justificar sus acciones mas alla del cliché. Pero lo peor es que escuchando a Mangold en el podcast de Empire me indigné con algunos comentarios suyos, referidos p.ej. a que en una pelicula “seria” normal si hubiera explicado y justificado a los personajes, pero que en una pelicula de SH no hacia falta (version muy resumida). O como dice ser lector pero muchos de sus comentarios le desmienten. Y al final, si no conoces o entiendes al personaje, te dara igual explicar correctamente su background parau

Lo que es indudable es que Deadpool ha marcado un nuevo paradigma y Logan se ha aprovechado de la falta de peliculas R violentas y de las ganas de los consumidores de ver productos de este tipo en cine, y ha llegado justo a tiempo para ser un gran exito de taquilla. De igual forma que la Alicia de Tim Burton en 3D es horrenda pero al estrenarse tras Avatar recaudó mas de 1000M, porque la gente tenia ganas de consumir 3D.

Esta claro que en los proximos años las pelis R se extenderán (incluso Tom Cruise está moviendo una peli R con McQuarrie), pero como se queden solo con la violencia sin una historia decente, esta moda puede acabar pronto.

Acabo comentando que me alegro que Marvel tenga claro a que se dedica y va a seguir con sus pelis PG13, sobre todo porque pelis como Civil War tocan temas mucho mas adultos que esta Logan R.

mac

Si Civil War toca temas más adultos que Logan, entonces Logan es más infantil que Peppa Pig… Paso de ella…

No, en serio, quiero saber qué temas adultos tocó la nefasta Civil War…

Yendo a la peli, no la he visto, pero con tener algo similar a Maggie de Schwarzenegger, me gustará y será de mis favoritas del universo Marvel sin duda alguna.

Saludos!

l rodriguez

¿Temas adultos en Civil War? X-men 1 ya tocaba temas adultos, en si toda la saga tiene un enfoque mas adulto. Y con esta nueva era de peliculas de superheroes R ya la pueden tocar sin miedo los estudios, la gente queria un Wolverine violento así que no entiendo como ahora la gente se queja de que la violencia no es ser adulto.

Igverni

De momento la calificacion R de Deadpool y Logan ha servido para mostrar violencia explicita, insultos y sexo. Pero no temas adultos. Y ojo que me parece perfecto que lo hagan, y si se hace bien como Deadpool la peli mola. Pero podriamos volver al debate de BvS y como el hacer una peli oscura y violenta no la convierte en adulta. Pues Logan igual.

En todo caso, cuanta mas variadad tengamos a nuestra disposicion los espectadores, mejor. Y diria que Xmen 1, 2 y First Class son peliculas mucho mejores y mas redondas que esta. Alucino con la poca memoria de la gente y como la ultima película parece ser la mejor para tanta gente…

billyboy

“Alucino con la poca memoria de la gente y como la ultima película parece ser la mejor para tanta gente…”

Lo mismo digo para Civil War, porque para mi y mucha gente el soldado del invierno es mucho mejor película.

l rodriguez

Coincido en que me parece mejor pelicula X2 y tal vez First Class pero Logan no se queda muy atrás. Es cierto que la violencia en si no significa ser adulto ni tampoco el sexo, pero yo creo que Logan si es adulta por el tema de la vejez, el paso del tiempo, la inevitable muerte.

Krokop

No sé si temas adultos, pero yo sí creo que hay un cambio, todavía no del todo bien enfocado, en las películas de héroes. Se ha visto tanto en el Batman de Lego como en este Lobezno.

Es que los héroes cuidan de su gente. De los abuleos que no pueden valerse; de quienes son demasiado jóvenes para entender el mundo, de su entorno, de su gente…

Creo que eso del héroe solitario y autosuficiente ya se ha quedado como curiosidad del pasado. Con el conocimiento actual, nadie ante el público es heroico si va en plan malote solitario o haciendo equipo con otros guais, entonces es un pijo y un mierda. Un héroe es quien cuida de su familia, sea eso el profe Xavier viejuno o Alfred el mayordomo. Creo que es un punto de avance muy positivo. Como estableció el gran Oesterheld “el único héroe posible es el grupal”.

Alex Cruz

QUEEE!!!??? WTF??? Haaa-jajaja, no cabe duda que los Mexicanetes decendemos de nuestros abuelos Pañoletes… Es el fan-art mas porno y mala leche que me podria haber imagino, pero en esos terminos esta bueno. Esta bien la parodia style Born Again, en unos paneles el TONAMELT y el Ociel Sanchez se ven geniales… Es un buen diseño que le ha hecho voltear la cara a mas de un artista profesional de los comics cuando lo ve.
http://alexcruz.deviantart.com/art/Ociel-Sanchez-y-TONAMELT-DP-cara-a-cara-02-436905962

———

Por lo demas WOOUUU!!! Scott Eastwood se ve genial como Wolverine James Logan, un corte de pelo similar al de Logan y todos nos colgamos de la lampara del techo de la emocion de verlo caracterizando a Lobezno… Pero que mas se puede hacer con Wolverine en la pantalla de cine como miembro del nuevo reboot de los X-MEN???

Yo como escritor amateur opino que el problema con esta pelicula de Wolverine (Lobezno joder tio) es que la historia no fluye por si sola y no se ve que Logan sea otro personaje dentro de esa historia a pesar de ser el personaje principal… Toda la historia en lugar de fluir de manera mas natural en su cadena de hechos, siempre esta girando al rededor de Logan y siempre se esta forzando la historia para que Logan se vea lo mas cool posible en sus sanguinarias escenas de accion… Todas las escenas estan planteadas en funcion de Logan y no en funcion de ser una trama que se esta tejiendo apartir de la interaccion de varios personajes y que se esta uniendo toda la cadena de hechos.

Por eso cada escena se siente demaciado forzada, sobre todo cuando se llega al final la historia. Se siente que no hay una construccion de personajes al rededor de Logan, se siente que todos los personajes y toda la historia esta planteada en funcion de Logan. Todos los personajes a pesar de que ejecutan buenas actuaciones, no tienen buenas lineas que les den una construccion como personajes, parece que todos estan ahi solo para hablar con Logan y que todos existen en funcion de Logan, vamos ni un personaje tiene un dialogo individual.

Es una pelicula monocromatica y muy basica basada en funcion de un solo personaje, pero se justifica porque solo pretende ser una historia western muy basica y nunca pretender ser una pelicula de trama compleja y construccion de varios personajes… Como guion de comics nunca pretende ser un WATCHMEN ó un YEAR ONE y como guion de cine nunca pretende ser la Lista de Schindler ó el Ciudadano Kane… De hecho los guiones de Criss Claremont que desarrollo para Wolverine en su mitica mini-serie con Frank Miller, hacen esta narrativa mono-cromatica donde todas las escenas siempre se tratan de Wolverine y todos personajes co-existen en funcion de Wolverine. Es una buena pelicula de accion estilo western, pero no es Unforgiven de Clint Eastwood y mucho menos es Heath Ledger ganando el Oscar por interpretar al Joker.

El exceso de Gore impresiona la primera vez que lo vez, pero despues empalaga tanto Gore ya cuando lo vez dos ó tres veces… Como diablos le van hacer para vender los derechos de transmision en tv de paga y abierta de este cubetero baño de sangre???

frankbanner49

Bravo por ese sentido del humor,Alex.
Eres muy grande. 😉

Daniel Gavilán

Muy interesante lo que comentas Krokop, sobre todo respecto al tan arraigado ideal del superhéroe randiano de Ditko, Miller o Snyder, y que en parte va bastante en la línea de la evolución que han tenido personajes como Batman, Spider-Man o Lobezno a lo largo de estos últimos años.

Sobre lo que comentáis Igverni, I Rodriguez y Billyboy, yo sí que veo bastante contenido adulto en Civil War y Lgan.

En el caso de la primera diría que hasta algo venenoso si nos vamos más allá de su aproximación al absurdo del ojo por ojo y nos metemos en el terreno en el que casi valida el intervencionismo estadounidense (ver las proclamas del Capi sobre la necesidad de actuar en países extranjeros sin ningún tipo de regulación de la ONU, y quitémosle el “Capitán” a lo de “Capitán América”).

En la segunda, que conste que esto viene de alguien que tiene Sin Perdón como una de las mejores de todos los tiempos y que en todo lo demás el film de James Mangold y esta son incomparables. Pero creo que ni esta ni ninguna de las otras de las que bebe este Logan han abordado de forma tan demoledora el aplastante peso del paso del tiempo, y su capacidad para minar y hacer pedazos hasta los sueños e ideales más profundos

Más allá de la cantidad de gore mostrada en las escenas de acción, me parece mucho más interesante ese punto desmitificador que se obtiene con lo feas, sucias, desagradables y nada heroicas que son la mayoría de en las que participa Lobezno en contraposición con la contundencia febril de la juventud de aquellas en las que protagoniza Laura.

Escenas como en la que el primero le habla a la segunda del tener que cargar con el peso de las muertes que ha dejado en el camino y que ella también tendrá que aprender a vivir con ello y cuando le dice “eran gente mala” este le responde “All the same” me creo que elevan este film por encima de la media, con su contraste entre una juventud que todavía se permite creer en sueños que justifican lo que hacemos, frente al guerrero en el final de sus días consciente de que nada importa nada.

Arconte

Yo le daria un punto menos, pero celebro que no la pongan por las nubes, que parecía el nuevo Citizen Kane, según muchos.
Desde el principio los personajes están totalmente desdibujados. Logan manejando una limusina (?) para juntar dinero para irse a vivir a un yate con un profesor Xavier (?) que ya no controla sus poderes ni sus esfínteres. Le niega ayuda a una mujer y a una niña y acepta solo en el momento en que le ofrecen una sustanciosa recompensa. Si Bendis hubiera empezado así alguno de los arcos en su etapa en las revistas de X-Men lo hubiéramos freído en aceite.
Ahora, supongamos que aceptamos la premisa inicial, la primera mitad más o menos funciona. En la segunda mitad, cuando se van de road movie el guión es un desastre. Con una bomba psíquica como Xavier deciden ir a un hotel de lujo en una ciudad poblada, con el potencial de muertos que puede haber si pierde los pedales. En plena persecución y sabiéndose rastreados, aceptan una invitación de una familia de granjeros negros a cenar y a pasar la noche, incluso Logan le comenta al profesor que saben que corren peligro estando allí, ya los personajes se me antojan hijaputescos al no tener ninguna consideración por el daño que puedan ocasionar a los que los rodean. El resto es mas ridiculo, siguen las coordenadas de un lugar de reunión que salió en una revista de X-Men(?), que resulta estar a 15 km de la frontera con Canadá (hubiera sido más simple ir directamente allí, no?), y más desatinos.
Que para mi la discusión no es si es adulta o no, es que directamente es una película con un guión muy mal escrito…

Igverni

Logan no me gustó, pero no hay duda que es un gran éxito de recaudación. Ya recaudó 200M en los USA y 565M en total mundial, casi seguro llegará a recaudar 600M, lo que significa multiplicar por 6 su presupuesto.

Ójala Fox aproveche este éxito para crear mejores historias…

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