#ZNCine – Crítica de A Silent Voice, de Naoko Yamada

La adaptación animada del manga de Yoshitoki Ōima realizada por Naoko Yamada se ha estrenado en nuestro país gracias a Selecta Visión. Te comentamos nuestras impresiones

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Dirección: Naoko Yamada.
Guión: Reiko Yoshida (Manga: Yoshitoki Ōima).
Música: Kensuke Ushio.
Fotografía: Kazuya Takao, Kōhei Funamoto.
Reparto: Miyu Irino, Saori Hayami, Aoi Yūki, Kenshō Ono, Yūki Kaneko, Yui Ishikawa, Megumi Han, Toshiyuki Toyonaga, Mayu Matsuoka.
Duración: 130 minutos.
Productora: Kyoto Animation.
Nacionalidad: Japón.

 

“Quiero que tú… me ayudes a vivir. “

El pasado año pudimos disfrutar en nuestro país de Your Name, la última producción del maestro Makoto Shinkai. La cinta se convirtió en todo un fenómeno en Japón y también a nivel internacional; nada extraño si tenemos en cuenta que se trata de una las mejores películas animadas de los últimos años. En esa categoría también encontramos otra producción con una propuesta muy diferente, más realista y cercana, pero con una sensibilidad igual de avasalladora. Estamos hablando de A Silent Voice, la adaptación a la gran pantalla del manga de título homónimo concebido por la autora Yoshitoki Ōima. El filme dirigido por Naoko Yamada fue otro acontecimiento en el país nipón a nivel de público pero también de crítica. No por casualidad, A Silent Voice arrebató a la misma Your Name en 2016 el galardón a la Mejor Película de Animación en los 26º Premios Anuales de la Crítica Cinematográfica de Japón. Aunque Makoto Shinkai no se fue de vacío al lograr el galardón a Mejor Director ese mismo año que reconocía que el nivel técnico del autor de 5 centímetros por segundo, El jardín de las palabras o Viaje a Agartha está a día de hoy un nivel por encima del resto.

No obstante, el mensaje de A Silent Voice se hace eco de una realidad tristemente cotidiana, añadiendo una pátina de profundidad y conciencia social que va más allá la mera historia romántica. De hecho, la propuesta en ningún momento se confirma en este sentido, aunque cuente con elementos del género, dado que no es realmente la intención principal del relato. La película sigue fielmente el argumento del manga presentándonos a Ishida Shôya, un estudiante que busca la redención por su malas acciones. En primaria junto a sus amigos se dedicaba a hacer la vida imposible a Shôko Nishimiya, una compañera sorda de nacimiento que a causa de esto se tuvo que cambiar de escuela. El destino hará que Shôya sufra en sus propias carnes la incomprensión y el rechazo cuando sus compañeros y antiguos amigos comiencen a hacerle bullying a él. En un momento de debilidad Shôya intentará suicidarse pero el reencuentro con Nishimiya le brindará la oportunidad de enmendar sus errores.

La premisa potente en la obra original la traslada Naoko Yamada a imágenes respetando su estética y potenciando algunos recursos utilizados de forma más discreta por Ōima en el manga. El resultado es una producción desgarradora a nivel emocional que pone a prueba al espectador en cada uno de sus fotogramas. Su manera de retratar las consecuencias de las acciones de sus personajes conmueve hasta el tuétano y nos hace pasar a la fuerza por distintos estados de ánimo a lo largo de sus más de dos horas de duración. El tacto con el que abordaba Ōima la historia tiene su réplica en esta adaptación que sintetiza a la perfección lo que pudimos leer en el manga. De manera acertada e inteligente las subtramas de algunos personajes desaparecen del guion o se mueven a un segundo plano para poder leerlas y/o interpretarlas entre líneas. Esto permite dotar a la producción de una gran cohesión sin renunciar por ello a ninguno de los temas importantes que aborda el relato.

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La historia disecciona el mecanismo del acoso escolar de manera precisa y psicológica, retratando no solo como influye en la víctima sino también a todo su alrededor. A Silent Voice nos habla de distintos grados y maneras de acoso escolar, de la cruda rueda de incomunicación e incomprensión que lo alimenta. También nos dibuja sus repercusiones, el aislamiento, el miedo, la soledad y las conductas autodestructivas a las que se pueden verse abocadas las personas que la padecen. La impotencia de las familias, la dejadez de los docentes, la fragilidad de la amistad y la capacidad y necesidad para relacionarse con otras personas. La historia, como en el manga, no busca un camino fácil para tratar todo esto, lo hace desde el punto de vista de un acosador que a su vez se convierte él mismo en víctima. Este arriesgado punto de vista funciona por la complejidad de sus protagonistas, personajes con matices y puntos grises que no se eluden y se abren en canal sobre los fotogramas.

En este sentido, la producción busca en todo momento la empatía del espectador y lo logra tanto con sus diálogos, como con sus silencios y gestos. Es igualmente llamativa su narrativa, comedida y clásica en muchos aspectos, pero capaz de brillar en los momentos clave utilizando metáforas visuales y flashbacks recurrentes que funcionan desde la naturalidad que genera una emoción. El tercer acto lleva esto a un intenso clímax del que no hay corazón capaz de salir totalmente inmune de la sacudida. Los espectadores que se acerquen a esta producción sin conocer el material de partida pueden llevarse una sorpresa si van buscando una historia ligera, A Silent Voice exige someterse a su crudeza emocional y aunque hay bastantes alivios humorísticos su poso de melancolía puede calar muy hondo. Este es el plano es donde destaca una película muy cuidada en los detalles, con una animación que prefiere centrar esfuerzos en imprimir calidez y sencillez a sus escenas y personajes.

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La artífice principal de A Silent Voice es Naoko Yamada, una directora que con esta adaptación da un salto adelante en su carrera después de haber destacado por su trabajo en series como Clannad: After Story y K-ON!. Su desempeño en este caso cuenta con el apoyo en la deliciosa fotografía de Kazuya Takao y Kōhei Funamoto y la apropiada banda sonora de Kensuke Ushio. Todo el apartado técnico cumple con su parte para dejarnos una película que por su historia, su mensaje y sus intenciones resulta una de las producciones animadas más cautivadoras de los últimos años. Estamos ante una de esas cintas que nos dejan una sensación intensa y profunda en nuestro ánimo después de su visionado, una experiencia que perdura y nos enfrenta a nosotros mismos. Es de agradecer que esta historia haya tenido su hueco en nuestro país; primero, gracias a la publicación del manga por parte de Milky Way Ediciones; y segundo, por el estreno de este filme patrocinado por Selecta Visión.

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  Dirección: Naoko Yamada. Guión: Reiko Yoshida (Manga: Yoshitoki Ōima). Música: Kensuke Ushio. Fotografía: Kazuya Takao, Kōhei Funamoto. Reparto: Miyu Irino, Saori Hayami, Aoi Yūki, Kenshō Ono, Yūki Kaneko, Yui Ishikawa, Megumi Han, Toshiyuki Toyonaga, Mayu Matsuoka. Duración: 130 minutos. Productora: Kyoto Animation. Nacionalidad: Japón.   "Quiero que tú... me…

Valoración Final

Dirección - 9
Guión - 9
Reparto - 8
Apartado visual - 7
Banda sonora - 7

8

Emotiva

A Silent Voice es una adaptación fiel a la esencia de su historia original, una experiencia extraordinariamente emocional que potencia desde cada uno de sus fotogramas el mensaje y las intenciones del manga de Yoshitoki Ōima. La directora Naoko Yamada logra concretar un filme profundo e intenso, con unos personajes complejos que deben lidiar contra la incomprensión y sus sentimientos autodestructivos.

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2 Comentarios en "#ZNCine – Crítica de A Silent Voice, de Naoko Yamada"

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Nacho Teso
Autor

La verdad es que merece mucho la pena apoyar estos estrenos en nuestros cines. Tanto con Your Name como con A Silent Voice tuve experiencias formidables.

Cristian Miguel Sepulveda
Autor

Una película preciosa cargada de una sensibilidad que pone los pelos de punta hasta a la persona más acelga emocional que te puedas encontrar. Nos habla no solo del bullying sino también del perdón, tanto de los demás como a uno mismo, y de la amistad, y la enorme importancia de ésta en un momento de la vida tan crucial como la adolescencia. Cada personaje tiene matices distintos y un papel que jugar en la historia, que además tiene la particularidad de mostrarnos qué ocurre cuando el agresor se convierte en víctima, cuando el cazador es la presa, y cómo eso es igual de horrible sea la situación que sea, desmontando la cavernícola filosofía del ojo por ojo que a tantos les gusta reivindicar. Sí, aunque Ishida tuvo que sufrir lo que él le hizo a Nishimiya para darse cuenta de sus errores, no es la mejor solución y forma de hacer que alguien reflexione sobre sus actos y madure sobre los mismos, el fin no justifica los medios. No tienes que destrozar la vida de una persona, y menos aún la de un niño, por muchos errores que haya cometido. Gracias Jordi por la crítica y gracias Selecta por traernos está maravillosa película.