Thanos: La relatividad del Infinito

Por
2
2019
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Edición original: Marvel Comics – junio 2015
Edición España: Panini Comics – diciembre 2015
Guión: Jim Starlin
Dibujo: Jim Starlin
Entintado: Andy Smith
Color: Frank D’Armata, Rachelle Rosenberg
Portada: Jim Starlin, Rachelle Rosenberg
Precio: 15 euros (novela gráfica en tapa dura de 112 páginas)

 

Hablar de Jim Starlin supone tratar, sin ningún género de dudas, la sección cósmica del género de superhéroes. El veterano autor ha repartido su talento por las principales editoriales del sector, así como en obras sobre las que ha mantenido la titularidad de los derechos de propiedad intelectual. Sin embargo, es en la casa de ideas en la que este buen caballero ha desarrollado la mayor parte de su trabajo. Personajes como Thanos de Titán, Gamora, Pip el troll, el Capitán Marvel o Adam Warlock deben su fama al trabajo que maese Starlin desarrolló con ellos. Otros, como Estela Plateada, se movieron durante largo tiempo siguiendo las líneas trazadas por el señor Muerte. Si bien es cierto que este artista ha dejado su impronta en personajes tan alejados del cosmos como Batman (con sagas tan memorables como El culto o Una muerte en la familia) siempre se ha movido mejor en la última frontera. Su presencia en cualquier proyecto, su mismo nombre, evoca galaxias, naves estelares, odiseas cósmicas, alienígenas nada humaniformes, trepidantes aventuras y reflexiones conceptuales sobre la vida y la muerte.

Por todo lo anterior, resultó una grata noticia que, después de varios años de conflictos (motivados por el escaso éxito de la cabecera que Marvel dedicara a Thanos bajo la batuta de Starlin y por las consecuentes decisiones empresariales) autor y editorial fumaran la pipa de la paz y permitieran a don Jim volver a contar historias sobre sus personajes-fetiche. Puede que autores como Dan Abnett y Andy Lanning hubieran hecho un trabajo más que aceptabe relanzado la franquicia cósmica marveliana, usando los elementos habituales de casa Starlin, pero en lo que a Thanos y compañía se refiere, estamos ante uno de esos casos de simbiosis entre autor / creador y personajes en los que, como en los anuncios de sopicaldo «todo en casa, sabe mejor». El señor Muerte siempre parece tener una historia en la chistera que contar sobre el titán loco.

La relatividad de Infinito constituye la segunda parte de la segunda trilogía dedicada por Jim Starlin a Thanos y Adam Warlock. La parroquia veterana –y aquélla que no lo es tanto, pero que gusta de conocer los clásicos- recordará que cada vez que el ilustrador ha retornado a Marvel, ha contado un nuevo relato sobre las complejas relaciones entre estos dos personajes que, en su constante vagabundeo estelar, parecen condenados a encontrarse. Ora como enemigos, ora como reluctantes aliados, parece haberse forjado a lo largo de los años una curiosa relación entre el jipi cósmico y el titán loco. Da igual que se le deje jugar con el conjunto del universo marveliano (como en la primera trilogía del Infinito) o con unas cuantas de sus piezas (como en El abismo del Infinito): la historia siempre girará en torno a estos caballeros, los cuales han trascendido las etiquetas de héroe y villano. La existencia de estas novelas viene motivada en buena medida por la presencia y popularidad cinematográficas que están ganando algunos de los personajes más utilizados por Starlin en estos trabajos, como Gamora o Drax el Destructor (en el seno de los Guardianes de la Galaxia) y por supuesto, por la creciente importancia de Thanos como gran villano de la división peliculera de Marvel.

En su regreso, Starlin aprovecha algunos de los elementos desarrollados en su ausencia como la saga Aniquilación o la nueva alineación de los Guardianes de la Galaxia (donde aparece una parte de la antigua Guardia del Infinito). El titán loco ya no lo es tanto (de hecho, hace mucho que don Jim movió a su criatura al ámbito de un reluctante anti-heroísmo) y esto es lo que ha hecho en esta ocasión. Para ello, nada mejor que poner sobre el tablero una amenaza aún peor, que fuerza a Thanos a situarse al lado de las fuerzas del bien (aunque técnicamente, nunca haya estado en otro lado que no hubiera sido el suyo). Mientras tanto, juega una vez más con conceptos cósmicos, realidades alternativas y, por supuesto, con el poder absoluto. El nuevo estatus de Warlock constituye una vuelta de tuerca al constante proceso de evolución del complejo amigo Adam. El resto de los personajes actúa como comparsa del dúo, como viene siendo tradición, uso y costumbre, para llevarnos a un final impactante, que en su resolución gráfica evoca a mi parecer el de Gilgamesh II, otra obra personal e intransferible de don Jim.

Artísticamente, hay que indicar que esta novela gráfica es un producto de casa Starlin al ciento por ciento. Thanos sigue siendo tan poderoso como taimado; Warlock mantiene el estoicismo del que ha hecho gala desde los noventa; el cosmos marveliano se puebla de seres de aspecto realmente alienígena. Puede destilarse, eso sí, una cierta sensación de «más de lo mismo», la cual es inevitable si tenemos en cuenta que el autor lleva en este negocio desde hace casi medio siglo, pero sus seguidores no encontrarán motivo de queja. Por su parte, Smith, D’Armata y Rosenberg complementan a la perfección la labor del autor principal.

La historia narrada en esta trilogía se cerrará el próximo verano con The Infinity Finale, en la que Jim Starlin se reunirá con otro de sus colaboradores habituales de otros tiempos: Ron Lim. Sin embargo, ésa será ya otra historia.

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  Edición original: Marvel Comics – junio 2015 Edición España: Panini Comics – diciembre 2015 Guión: Jim Starlin Dibujo: Jim Starlin Entintado: Andy Smith Color: Frank D’Armata, Rachelle Rosenberg Portada: Jim Starlin, Rachelle Rosenberg Precio: 15 euros (novela gráfica en tapa dura de 112 páginas)   Hablar de Jim Starlin…
Guión - 7
Dibujo - 7.3
Interés - 7

7.1

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2 Comentarios en "Thanos: La relatividad del Infinito"

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Arturo Porras

Buena reseña Luis Javier!! Aquí un cliente satisfecho con su compra. Aunque hay que decir, en la línea que apunta la reseña, que esta obra es muy personal y se aleja del panorama actual cósmico Marvel. Se podría decir que transcurre en el “Starlin verso”, si se me permite el palabro.

El autor se ha caracterizado todos estos años por llevar a sus personajes fetiches por sus vías, obviando tratamiento anteriores. Asi Thanos y Warlock viven en un continuó que recuerda más a sus apariciones a primeros de los 2000 que las más recientes. Que sí, aparecen los Guardianes pero que Guardianes. Quill es mostradi como un cagueta patético, Mapache y Groot desdibujados al máximo… En cuanto a dibujo, Starlin es un genial narrador y sus composiciones son mejores que sus dibujos de personajes (ese Groot!!), salvándose su Thanos, Warlock y Gamora, puros Starlin.

Hace años que me prende de la filosofía cósmica de Starlin y todavía mantiene esa fuerza que te deja pegado a la lectura. Una gran obra…..que no tiene nada que ver con lo cósmico actual, afortunadamente

Alejandro Ugartondo

Aquí otro que disfrutó con esta obra y que encontró exactamente lo que esperaba encontrar. Yo creo que Starlin no defrauda y coincido con lo que dice la reseña y con lo que comenta Arturo, que el autor suele prescindir de lo que otros han hecho con sus personajes y que sus historias se desarrollan según una cronología muy particular. Eso no quita que meta alguna que otra referencia como la de Warlock y Starlord que tiene su gracia.

Este tipo de propuestas más “clásicas” me parecen el complemento perfecto a toda las propuestas novedosas que han presentado recientemente, ofreciendo un producto que tiene en cuenta al lector de toda la vida.

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