Spider-Man / Castigador / Dientes de Sable: Genes de diseño

Por
0
129
 


Edición original: Marvel Comics – junio 1993
Edición España: Comics Forum – abril 1994
Guión: Terry Kavanagh
Dibujo: Scott McDaniel
Entintado: Keith Williams
Color: Tom Smith
Portada: Scott McDaniel, Keith Williams
Precio: 675 pesetas (tomo en formato prestigio de sesenta y cuatro páginas)

 

A su debido tiempo, todos los formatos novedosos y reservados a proyectos especiales acaban albergando alguna obra cuya calidad se halla por debajo de lo previsto. El negocio es el negocio y hay que aprovechar el tirón para colocar alguna historia destinada al noble y arcano arte de sacar cuartos al respetable. Genes de diseño es un ejemplo de este tipo de maniobras. Puedes dar una historia mediocre el triple de páginas de un tebeo normal y un tomo con lomo en tapa blanda, pero aunque la mona se vista de seda, mona es y mona se queda.

La historia comienza cuando un atribulado Peter Parker trabaja para actualizarse en su programa de doctorado (un sub-argumento éste, el de la titulación superior de Petey, que un cuarto de siglo después aún colea cuando el guionista de turno se acuerda de él). Un imprevisto le lleva a toparse con unos desagradables experimentos que implican a otro investigador y que conllevan tortura animal. En otra parte de la ciudad, el Castigador hace un inesperado equipo con un grupo de indigentes para tener una trampa a una serie de pirómanos. Una visita a las alcantarillas de Nueva York (que en el universo marveliano parecen tan pobladas como la superficie) mete a Castle en el mismo misterio que Spidey intenta desentrañar. Hasta ahora, nada que no se hubiera visto ya (sobre todo si tenemos en cuenta que Frank hizo su primera aparición en la colección primigenia del lanzarredes). Así pues ¿cómo poder vender un más difícil todavía? Introduciendo un tercer personaje en discordia. ¿El ubicuo Lobezno? No, su enemigo más pertinaz: Dientes de Sable.

La elección de Víctor Creed como tercer protagonista de esta historia no estaba exenta de cierta lógica. El mutante carnicero protagonizaría durante el año 1993 una miniserie –reseñada aquí- parecía anticipar una evolución hacia la “zona gris” en la que parecían militar los personajes de moda de esos años. Lobezno parecía sobreexplotado y hacía tiempo que no transmitía esa sensación de “cuidado conmigo que te saco las tripas” que le había hecho célebre y polémico durante sus primeros tiempos en la Patrulla-X. La solución parecía ser enganchar para la causa a su viejo adversario. Después de todo, si se había hecho con Veneno o el Superpatriota ¿por qué no con el bueno de Creed? Los años posteriores (y los bandazos editoriales) demostraron que esta idea no terminó de cuajar (aunque dio para un par de episodios entretenidos) pero aquí completaba un curioso trío de héroe, antihéroe y villano unidos a su pesar contra un enigma común.

La interacción entre los protagonistas se desarrolla según los estándares habituales. Spider-Man intenta mantener su código habitual (que implica salvar vidas a todo trance); el Castigador considera que el fin justifica los medios (lo que implica tomar vidas cuando se estima oportuno); Dientes de Sable se mete en faena no sabemos bien por qué (lo que implica que en el momento menos pensado se puede liar a destripar a los dos anteriores). A veces actúan de forma conjunta, a veces se pegan entre ellos mientras intentan averiguar quién está detrás de las torturas animales y de los experimentos que han dejado libre a un lupino antropomórfico por los rincones oscuros de la urbe neoyorquina. El desenlace alberga un par de giros inesperados que carecen de la fuerza necesaria para aportar algo más que un “po bueno, po fale, po malegro” por parte de la parroquia. Una vez más, una premisa que no era original pero sí atractiva y unos personajes con carisma se empleaban para construir una historia olvidable y mediocre. Nada sorprendente, si tenemos en cuenta quiénes eran los autores implicados.

El responsable literario del tomo no es otro que Terry Kavanagh, un guionista que se prodigaría especialmente en la casa de las ideas durante la década de los noventa. Su paso por las aventuras de personajes como el propio Spider-Man, el Caballero Luna o el Hombre de Hierro se saldó con una larga sucesión de aventuras que se movían entre el olvido, el sonrojo y la vergüenza ajena. Menos criticable resulta su colaboración con guionistas más hábiles como Bob Harras (al que acompañó en su última fase al frente de los Vengadores) o Alan Davis (al que ayudó cuando se hizo responsable de las dos series dedicadas a la Patrulla-X) pero siempre será recordado (al menos por mí) como el narrador de las aventuras de Iron Boy (ah, La encrucijada) y el escritor que tuvo la feliz idea de convertir a Marc Spector en parte de una trama salida de un mal número de la primera etapa de los WildCATS. Nada bueno se podía esperar de un tipo con semejante currículo y la verdad es que nada bueno aportó, pero tampoco realmente malo. Simplemente, aburrido.

El dibujante, por el contrario, es un caballero cuya trayectoria en la industria yanqui ha sido más prolongada. Scott McDaniel desarrolló en Marvel una larga colaboración con el guionista Dan Chichester en los barrios del hombre sin miedo. Suyos fueron los lápices que plasmaron Caída del paraíso y El árbol del conocimiento. Suya fue la colaboración necesaria para traer de regreso a Elektra Natchios y junto a don Dan se encargó de una miniserie –Raíz del mal-, que supuso una indescifrable vuelta de tuerca al duelo entre la asesina griega y los adversarios de reminiscencias niponas creados por Chichester para enmendar la plana a Frank Miller. Aquí no presenta precisamente su mejor cara, adoptando un estilo muy alejado del que, años después, presentaría en colecciones como Green Arrow.

La conclusión es que Genes de diseño presenta una premisa de medio pelo para intentar ver en (inter)acción a tres personajes de difícil acomodo, con un desarrollo pobre y una conclusión abierta que, en realidad, a nadie interesó.

Portada alternativa
Spider-Man y Dientes de Sable, por Scott McDaniel

  Edición original: Marvel Comics – junio 1993 Edición España: Comics Forum – abril 1994 Guión: Terry Kavanagh Dibujo: Scott McDaniel Entintado: Keith Williams Color: Tom Smith Portada: Scott McDaniel, Keith Williams Precio: 675 pesetas (tomo en formato prestigio de sesenta y cuatro páginas)   A su debido tiempo, todos…
Guión - 3.5
Dibujo - 5.5
Interés - 1.9

3.6

Vosotros puntuáis: Be the first one !

Leave a Reply

Sé el primero en comentar

Notifícame
avatar
wpDiscuz