Obras Maestras nº 25. La Patrulla-X: Cruce de caminos

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Edición original: Marvel Comics – septiembre 1990 –
Edición España: Comics Forum – junio 1997
Guión: Chris Claremont
Dibujo: Jim Lee
Entintado: Scott Williams, Art Thibert, Karl Alstaetter
Color: Glynis Oliver, Joe Rosas
Portada: Jim Lee, Scott Williams
Precio: 1595 pesetas (tomo en tapa blanda con solapas de 168 páginas)

 

El vigésimo sexto tomo de la colección Obras Maestras supone un paso más en el proceso de reconversión de la cabecera en repositorio de recopilaciones. Si previamente había sido la casa de historias memorables o miniseries, en esta ocasión servía para recopilar en un único tomo la mayor parte de las colaboraciones entre Chris Claremont y Jim Lee en la colección principal dedicada a la Patrulla-X. Sin los números relativos a Proyecto Exterminio o Actos de Venganza, aquí encontramos varias historias en las que el patriarca mutante recuperaría a algunos de los personajes perdidos tras el aciago final de la etapa australiana (como Pícara) y presentaría una nueva alineación (después de largos meses de colección sin equipo). Cruce de caminos es la recuperación de una fase de transición que acabaría siendo el prólogo de la despedida de Claremont.

Fiel a su tradición de ir plantando semillas argumentales aquí y allá, don Chris aprovecha la etapa de desbarajuste provocada por la disolución de la Patrulla-X de Australia para hacer de todo un poco: lo mismo amaga una alineación fallida (en Disolución y renacimiento) que aprovecha para recuperar personajes largamente olvidados (Banshee, Forja) que saca a saludar (y a veces, con la mente en blanco) a los presuntamente difuntos patrullosos. En esos momentos, Lobezno y Júbilo se han reunido con una Mariposa Mental convertida en asesina oriental; Banshee y Forja intentan averiguar el paradero de sus camaradas desaparecidos; una adolescente Ororo ha aparecido de la nada y ha descubierto al misterioso Gambito… No se vayan todavía, que aún hay más, porque aquí, en pleno furor parroquiano por los espectaculares dibujos de Jim Lee, Claremont tiene tiempo para contar una historia del pasado de Logan, plantear un romance entre Pícara y Magneto y mandar a un recién formado equipo al espacio para encontrarse con su padre fundador, el profesor Xavier.

La primera historia se cuenta en dos tiempos y enlaza directamente con el tono “pulpero” de los primeros números de la colección protagonizada por Lobezno. Una línea argumental nos lleva al pasado de Logan, cuando Madripur era territorio neutral en el que nazis y aliados se buscaban las cosquillas. La otra, ambientada en el presente, muestra el reencuentro entre el canadiense y la Viuda Negra, aprovechando para contarnos que entre ambos hay un pasado. Natacha llama a Lobi “tío” y con esto el patriarca mutante aprovecha para meter de por medio a un novato Capitán América, al barón Wolfgang von Strucker (estirado papá de los gemelos Fenris) y a la carne de cañón-ninja de la Mano. Aventuras en dos tiempos, historias de padres e hijos y cabos sueltos que serán desperdiciados en los oscuros años posteriores, así como el anecdótico apunte de preguntarse cuántos años tiene realmente la Romanova si ya andaba por el mundo durante la II Guerra Mundial. Una posible respuesta a su lozanía la daría hace pocos años Paul Cornell, en una olvidable miniserie.

A renglón seguido nos encontramos con una Pícara que ha retornado del socorrido lugar peligroso para encontrarse con un cuartel australiano ocupado por los Cosechadores y con la pérdida de los poderes que arrebatara a Carol Danvers. A su vez, ésta parece haberse reconvertido en Ms. Marvel, pero como siempre con don Chris, las cosas no son lo que parecen. La mutante sureña será salvada en el último momento por un Magneto que vuelve a vestir los colores rojo y morado de sus días de villano, pues ha retornado a su senda original tras asumir el control del club Fuego infernal y ser parte del cónclave de Loki para eliminar a los superhéroes. Aquí, sin embargo, tenemos a un Magnus que se sitúa en la zona gris de moda en aquellos días. Él y Pícara empiezan a asumir una cierta atracción, justo antes de verse envueltos en una guerra por el control de la Tierra salvaje, en el que el amo del magnetismo sellará definitivamente su regreso al otro lado de la línea.

Un pequeño salto nos lleva al encuentro con un equipo de nuevo cuño que viste una versión moderna del viejo uniforme original –amarillo, oscuro y cinturón con una gran X- al que se incorporan Gambito y Júbilo. Una aventura espacial les llevará al imperio Shi´ar y al reencuentro con Charles Xavier, pero las cosas nunca son lo que parecen.

Mientras tanto, algo se mueve en la isla Muir. Protagonistas y secundarios de la franquicia se van reuniendo en torno a Moira MacTaggert, con la promesa de una historia en la que confluyera tanto cabo suelto. El relato llevaría por título La saga de la isla Muir, pero Claremont no firmaría su capítulo final. Sería Fabián Nicieza quien cerraría la última aportación del patriarca mutante en la colección-X principal después de quince años. Aún quedarían los tres primeros números de la segunda cabecera y un par de regresos más bien fallidos. Pero ésas, como suele decirse, son historias para otro día.

El Capitán novato aprendió hasta del gato
El Capitán América, por Jim Lee

  Edición original: Marvel Comics – septiembre 1990 - Edición España: Comics Forum – junio 1997 Guión: Chris Claremont Dibujo: Jim Lee Entintado: Scott Williams, Art Thibert, Karl Alstaetter Color: Glynis Oliver, Joe Rosas Portada: Jim Lee, Scott Williams Precio: 1595 pesetas (tomo en tapa blanda con solapas de 168…

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Guión
Dibujo
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6 Comentarios en "Obras Maestras nº 25. La Patrulla-X: Cruce de caminos"

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DavidMen

Inolvidable etapa. La saga de Disolución y Renacimiento nos dejaba un mes sí y otro también con la boca abierta con todos los cambios que hacía Claremont. Qué manera de reinventar el grupo siendo siempre coherente y con su peculiar estilo de ir resolviendo un cabo suelto y dejar cien más por el camino. Y Jim Lee en pleno apogeo en la saga espacial. Recuerdo mi sufrimiento adolescente cuando, poco después, Claremont nos dejaría después de unos 15 añitos. Aguanté los primeros números de Byrne pero aquella no era mi Patrulla y me descolgué por unos pocos años.

billyboy

extraño a la viuda negra con el pelo corto.

Franz

Historias desaprovechadas por el UCM:

– La Viuda es en realidad mucho mayor de lo que parece: demolido cuando en Cap America 2 se dijo que habia nacido el ’84.

– Pajaro Burlon ha aparecido en Agents of Shield y toda su trama conyugal con Hawkeye ha pasado a otro personaje. FAIL

– Drax es extraterrestre y Thanos no tiene que ver con su origen ni su venganza. Adios Moondragon. No se necesitaba en las peliculas relacionar a los personajes con Thanos, para ir armando la historia? Drax era el nexo perfecto. EPIC FAIL

Alejandro Ugartondo

Yo me enganche a los mutantes con estos números por lo que tengo un aprecio especial por esta etapa. Aunque estos números no estén a la altura de las grandes sagas de Claremont en la franquicia mutante, hay que reconocer que tienen un nivel excelente y eso que el patriarca mutante ya llevaba 15 años en el título.

Jim Lee estaba espectacular en esta época cuando aun no se había desmadrado con el uso de rayitas por doquier.

Javier Agrafojo

La etapa recogida en este tomo me parece el canto del cisne de Claremont como escritor mutante. Le tengo cariño al periplo espacial, además. Eso sí: Jim Lee dibuja muchísimo mejor ahora. ‘Batman: Silencio’, gráficamente, le da sopas con honda a estas páginas, en mi humilde entender.

flashpoint

Para mi una reinvención necesaria y que fue un aire fresco increíble. El dibujo de Lee acompañado por una trama vertiginosa que cambió para siempre la manera de hacer cómics. Si a esto sumamos los números de Portaccio en X-Force, el Wolverine de Silvestri y los Nuevos Mutantes de Liefeld, de verdad que Marvel la estaba rompiendo.
Ojo yo en ese tiempo tenía 14 años y estos números junto con todo los que vino después con Image, Lobo, Superman de pelo largo, Batman inválido, las chaquetas con hombreras, el amerimanga, las otras compañías independientes, un Santo de los Asesinos, un rey del sueño con su hermana gótica, un listillo mago inglés con gabardina, las clonaciones arácnidas como para terminar con ver a un dios del sol y un hombre oscuro convertidos en pareja por alguien de apellido Ellis, fue una época gloriosa. Había de todo para todos los gustos.
Hoy no puedo decir lo mismo. Todos los comics parecen iguales.
Y todo esto partió por el trabajo que Claremont y Lee hicieron en estos números.

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