Obras Maestras nº 18. La Patrulla-X: Proyecto Exterminio

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Edición original: Marvel Comics – 1990, 1991 (1992 para el recopilatorio)
Edición España: Comics Forum – diciembre 1995
Guión: Chris Claremont, Louise Simonson
Dibujo: Jim Lee, Rob Liefeld, Jon Bogdanove, Guang Yap
Entintado: Scott Williams, Art Thibert, Joe Rubinstein, Al Milgrom
Color: Glynis Oliver, Brad Vancata, Joe Rosas
Portada: Jim Lee
Precio: 1750 páginas (tomo en tapa blanda con solapas de 224 páginas)

 

La transición entre los ochenta y los noventa del siglo pasado supuso para la franquicia-X el fin de un largo y venturoso ciclo que, veinticinco años después no ha sido superado y no digamos ya alcanzado. En estos tiempos que corren, en los que el cómic de superhéroes está supeditado a otros entretenimientos como el cine o la televisión, creo que resultaría impensable la posibilidad de que un autor como tenga control sobre la principal escudería de la editorial y pueda desarrollar sus ideas durante quince años. También hay que reconocer que el éxito de la rama mutante en esos tiempos implicaba la hoy exigua cantidad de cinco cabeceras (dos de ellas un poco separadas del núcleo duro) y no la multiplicación de panes y peces que sufre actualmente la familia vengadora, pero ésa es otra historia. El caso es que después de Días del futuro presente, Claremont y Simonson continuaron con sus series regulares y las cruzaron en una de esas aventuras en las que don Chris ataba varios cabos sueltos y plantaba las semillas de nuevas historias, en la mejor tradición del folletín y del culebrón.

La historia reúne varias ideas que habían visto la luz durante las aventuras de la Patrulla-X y de Factor-X. En el primer caso tenemos a la nación insular de Genosha (candidata al nombre tonto marveliano junto a Boca Caliente, San Diablo y cualquier país de pandereta que sea diseñado para la ocasión de turno) un país cuyo Estado mantiene a la población mutante como recurso natural cosificado. En una versión marvelita del apartheid sudafricano, la élite humana mantiene un nivel de vida del primer mundo sobre las espaldas de sus paisanos dotados (para su desgracia) con el célebre factor x. En su primera visita, la Patrulla-X dio una primera patada al tinglado institucional, introduciendo algo de romance modelo Romeo y Julieta. El expeditivo Lobezno había amenazado con su retorno si la situación de sus congéneres no mejoraba y el país no evolucionaba a un modelo más justo. Por la parte de Factor-X tenemos la presencia de Cameron Hodge, el antiguo jefe de relaciones públicas y amigo de la infancia de Warren Worthington III que, más pronto que tarde, se había revelado como un destacado anti-mutante. Decapitado por las alas metálicas de Arcángel, tenía sin embargo un acuerdo con ciertas entidades demoníacas que garantizaba su durabilidad. El resultado será un monstruoso ser mecánico cuyas desencajadas facciones recuerdan poderosamente al enloquecido Mojo. Su identidad de objetivos con una élite genoshana ansiosa de revancha y poco dispuesta a los cambios dará lugar a una circunstancial alianza que descargará un golpe al corazón de la familia Xavier: la escuela.

Al comienzo de la aventura, la Patrulla-X está bajo mínimos. Banshee y Forja se han embarcado en la tarea de averiguar el paradero de sus camaradas desaparecidos, ahora que saben que aún están vivos y no perecieron en Dallas. Una infantilizada Tormenta intenta adaptarse a su condición adolescente sin renunciar a hacer los esfuerzos a los que se sometía cuando era adulta. Junto a ella ha llegado el misterioso Gambito. Por su parte, Factor-X es la cara popular y bien considerada del panorama mutante, con un ojo siempre puesto en la amenaza de Apocalipsis y otro puesto en el reforzamiento de los lazos con sus antiguos compañeros de grupo. Mientras, los Nuevos Mutantes están en proceso de transición: tras la marcha de Magneto y la reunión con los protegidos del grupo de Scott, intentan adaptarse a un mentor muy distinto de Xavier, Magnus o Cíclope: el belicoso Cable. Esta situación de transición es reflejo de otra parecida que se está desarrollando en el plano creativo. Jim Lee y Rob Liefeld son los nuevos dibujantes de La Patrulla-X y Los Nuevos Mutantes respectivamente. Son los niños bonitos del editor mutante Bob Harras y están dando pingües beneficios a la editorial. Su posición privilegiada les permite tratar en pie de igualdad a veteranos como Claremont o Simonson. La situación no durará mucho más y se saldará a favor de unos jóvenes talentos que, al año siguiente, cogerán el camino de la independencia editorial. La afición del momento vivirá durante el lustro siguiente toda suerte de situaciones impensables: Claremont abandonando la colección que levantó prácticamente de la nada; Louise Simonson viendo cómo se imponían los criterios de un recién llegado como Rob Liefeld, cuya principal virtud parece ser la falta de talento creativo. La colección de referencia convertida en un cúmulo de pósteres protagonizados por personajes de anatomías imposibles y reducidos a la unidimensionalidad… En Proyecto Exterminio tenemos una aventura “fronteriza” en la que junto a los guiones marca de casa Chris tenemos los espectaculares dibujos que habrán de marcar gran parte de la década de los noventa. Con el tiempo se pondrán los dedos en las llagas del inmovilismo estilístico de Lee y las carencias de Liefeld, pero en este momento las ventas (aunque sea en el ámbito de la burbuja especulativa de la época) cantan y mandan. Junto a ellos tenemos a ilustres veteranos como Allen Milgrom o Josef Rubinstein, y a dibujantes olvidados como Jon Bogdanove (que, no obstante, dejó un grato recuerdo en Power Pack y en La Patrulla-X contra los Cuatro Fantásticos) o Guang Yap (que aparte de la sustitución de Liefeld en un capítulo de esta saga dejó para la posteridad una aventura en Marvel Comics Presents protagonizada por Cable y el Motorista Fantasma).

Proyecto Exterminio es una historia de ataque y contraataque en el que Lobezno, Mariposa Mental y Júbilo vuelven a reunirse con sus camaradas, después de los acontecimientos de la saga Disolución y renacimiento. Reaparece Kaos y tenemos una nueva edición de enfrentamientos tradicionales –Alex y Scott, Lobezno y Arcángel, Hodge y Factor-X…- mientras desaparecen miembros que han definido una época. El simpático y entrañable Warlock no tiene cabida entre la soldadesca en la que Cable está convirtiendo a los antiguos pupilos de la escuela de Xavier. Los Nuevos Mutantes están dando el primer paso para convertirse en Fuerza-X. Por su parte, la alineación original de Factor-X se acerca cada vez más a su grupo de origen, la Patrulla-X. En unos meses, unos y otros se reunirán en los efímeros equipos oro y azul, al tiempo que el sello factorial quedará limpio de polvo y paja para que Peter David lleve a cabo uno de sus trabajos más memorables. Pero ésa es otra historia.

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  Edición original: Marvel Comics – 1990, 1991 (1992 para el recopilatorio) Edición España: Comics Forum – diciembre 1995 Guión: Chris Claremont, Louise Simonson Dibujo: Jim Lee, Rob Liefeld, Jon Bogdanove, Guang Yap Entintado: Scott Williams, Art Thibert, Joe Rubinstein, Al Milgrom Color: Glynis Oliver, Brad Vancata, Joe Rosas Portada:…

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Guión
Dibujo
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7 Comentarios en "Obras Maestras nº 18. La Patrulla-X: Proyecto Exterminio"

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nascitturuss

Que recuerdos. Poco antes de la llegada de Scot Lobdell y me apeara de la franquicia. Entretenida como hace Chris y un Jim Lee en la cresta despues del 250 de Uncanny.

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Este debió ser el último crossover Claremont-Simonson ¿no?

La historia no estaba mal (aunque el Hodge este pasado de rosca se hace pesadito), pero los “dibujos” de Liefeld (esa portadita de Warlock….) y, sobre todo, Bogdanove-Milgrom son para hacérselo mirar, a ellos y a quien permitió que se publicara eso. Qué cosa más mala, copón.
Jim Lee muy bien , todo sea dicho.

PD: Nunca me convenció lo de Proyecto Exterminio, a falta de algo mejor lo habría dejado en inglés.

Alejandro Ugartondo

Que buenos recuerdos me trae esta obra. Es de lo primero que leí de la Patrulla-X y flipé con los dibujos de Jim Lee. Luego me encontré con las partes dibujadas por Liedfeld y Bogdanove y menudo bajón. La obra queda muy descompensada por la gran diferencia que hay entre los personajes y eso que el guión no estaba nada mal y contaba con un Claremont en plena forma para los relatos de acción.

Dultyx

A mi me gustó mucho, historia mutie, dibujos descompensados pero tmbién con un gran Jim Lee, guión solvente, cerrada de cabos de historias con años de antigüedad y además preparando el terreno muy lógicamente para la venida de los 90s y los equipos Oro y Azul. Cuando sabían como usar la continuidad y el universo compartido.

mele

La saga no era la octava maravilla (desde luego no una obra maestra) pero se dejaba leer, para mi lo realmente malo era pasar de un numero de Jim Lee a uno de Liefeld o Bogdanove, era para echarse a llorar, creo que fue de las primeras cosas que vendí, y no me refiero al tomo, si no a las grapas.
PD Aunque creo que lo he recuperado en el segundo coleccionable de panini je je.

BLUNTMAN

No pasa la pruba del tiempo, si bien vemos a un joven Jim Lee y a Rob Liefeld menos infumable de lo que llegó a convertirse posteriormente, la historia no deja de ser un reguero de posturas, combates repetitivos y muertes injustificadas (matar a warlock y quitar a loba venenosa para convertir a los Nuevos mutantes en los paramilitares x-force. La Marvel de los 90 iniciaba su ataque contra el buen gusto).

El encabezado dice que es una Obra Maestra porque está sacado de las colección Obras Maestras de Marvel, pero….ni de coña llega a ese nivel este tomo, siendo una saga de paso solo apta para los fanáticos de Claremont y de su tandem con Jim Lee.

redarrow884

recuerdo como sufria leyendo esta saga teniendo que aguantar los horribles dibujos de Rob…

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