MLE. Estela Plateada. Más allá de las estrellas

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Edición original:.Silver Surfer. Dangerous Artifacts
Edición nacional/ España:. Panini/ SD Distribuciones
Guión:. Ron Marz
Dibujo:. Claudio Castellini
Formato:. Tomo en tapa dura
Precio:.

24 euros

 

Stop. Paren todas las rotativas. Algo inesperado ha hecho acto de aparición en la línea Marvel Limited Edition, un cómic sobre Estela Plateada que ni por asomo podíamos adivinar como parte de la publicación compartida entre Panini y SD Distribuciones. ¿De dónde surge esta obra y cuál es el motivo de su inclusión en MLE? Bien, esa es nuestra intención, poner las cosas en su contexto, en el caso de que algún despistado se pare en su librería habitual, observe de cerca este tebeo y sepa obrar al respecto. Para empezar, es obligado decir que hablamos de un especial publicado a mediados de los años noventa, más concretamente en 1996. Muy alejado, por tanto, de los periodos cronológicos habituales que solemos tratar, mediados de los sesenta hasta bien entrados los setenta. Tenemos ante nosotros un one shot unitario de apenas 46 páginas que celebraba la unión profesional del guionista habitual de Estela, Ron Marz, y la primera colaboración de un artista italiano en la Casa de las Ideas, Claudio Castellini. Un pionero que abriría el camino a muchos otros en el futuro. Castellini se había hecho un nombre trabajando en la editorial Bonelli, definiendo a personajes tan populares como Dylan Dogg o Nathan Never. En este último tiene un peso fundamental pues suyo es el arte de los primeros 59 números (que cubre el periplo de 1991 hasta 1996). Una obra que aprovechamos para recomendar al profano. Ese arte tan refinado, con una línea clara y fluida, y repleto de detalle es el que llama la atención de Tom DeFalco, a la sazón editor jefe en Marvel, en un viaje de negocios a Italia. En la entrevista personal entre Tom y Claudio sale a relucir el nombre de Silver Surfer, del que el italiano se muestra un entusiasta, no en vano Castellini no esconde la influencia de John Buscema en su trazo. El máximo mandatario editorial le traslada la petición a Marz, que acepta gustoso. Con la ayuda de Craig Anderson, editor de la colección mensual, el guionista traza una historia con un buen puñado de elementos cósmicos del entramado Marvel para el mejor lucimiento del dibujante. Y aquí es donde comienza la odisea.

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Ron Marz entrega su guion y Castellini tarda demasiado en aportar el dibujo. El artista, minucioso y detallista como pocos, retoca y retoca las páginas de la obra, una y otra vez. Nunca está contento con el resultado final y la consecuencia es que la publicación se va retrasando sine die. Cuando por fin entrega el trabajo prácticamente nadie en la editorial recuerda el proyecto. DeFalco, su auténtico valedor, ya no estaba en la empresa por lo que le toca a la nueva dirección afrontar las promesas que le hicieron a la dupla creativa. Estas pasaban por publicar el especial a un tamaño algo mayor y en estricto blanco y negro. Esto no gusta demasiado en las altas instancias Marvel y se decide pasar por alto esas especificaciones. Finalmente, con Bob Harras como editor jefe y Mark Gruenwald como editor del título, se publica en tamaño comic-book y coloreado por Joe Rosas. Cuenta Marz que la primera tirada fue desechada por el desastre que supuso unos colores chillones que Gruenwald consideró inaceptables. La segunda resultó un poco mejor pero seguía siendo algo muy alejado de la idea inicial de los autores. No cuesta imaginar a Castellini realmente desolado tras poner tanto empeño en el trabajo. A pesar de todo esto, el artista siguió trabajando en Marvel durante una temporada….sin quitar que tuviera esa espina clavada.

Este one shot quedó inédito en España. Ni la extinta editorial Forum ni la actual Panini habían puesto especial interés en ella. Una historia suelta, sin apenas trascendencia en el discurrir del personaje tampoco parecía muy importante. La clave para su actual publicación nos la da Miguel G. Saavedra en el epílogo de este mismo tomo. Saavedra, colaborador de Panini y referente en el panorama comiquero de este país, nos cuenta que hace un par de años coincidió en la Metrópoli Comic Con asturiana con Claudio Castellini. En su charla habitual, el artista romano comentó que no había versión en el mercado de este Dangerous Artefacts (título original del invento)que le llenara. En Italia y Alemania se había publicado en blanco y negro pero la reproducción distaba de ser satisfactoria. En ese momento Saavedra se pone en contacto con la editorial italiana para su publicación en España en una edición tutelada por el dibujante. Y mire usted por donde que, a día de hoy, tenemos en el mercado una línea con un claro target coleccionista que ha permitido su salida, tras diez años de su primera aparición USA y aprovechando el cincuenta aniversario de Estela Plateada. Una edición que lleva aparejado un tamaño mayor que el resto de los Marvel Limited Edition, ya que si el modelo estándar ronda los 18 cm. de largo y los 26.5 cm. de alto, aquí tenemos un tomo con medidas de 22.30 cm. de largo y los 33.50 de alto. Además, el gramaje y la calidad del papel no tienen parangón con ninguna otra obra antes publicada por Panini. Un producto impecablemente editado para apreciar con todo detalle los acabados originales de Castellini.

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Ya hemos visto el largo y costoso camino que ha sufrido esta obra para una publicación óptima. Observemos ahora en que consiste la historia en sí. Bueno, es algo complicado desgranar los aspectos básicos sin entrar en spoilers pues a nivel de guion es más bien simple. Tenemos a Estela Plateada, Galactus, Thanos y a un personaje creado ex profeso para la ocasión, White Raven (Cuervo Blanco en la lengua de Cervantes) del que nunca más se supo. Nos hemos cuidado de no decir nada relevante pues los cuatro aparecen reflejados en la imponente portada realizada por Castellini. A partir de aquí podéis imaginar un peligro cósmico que nuestro Norrin Radd tratará de solventar con su buen corazón habitual. Fin de la historia. Si esto hubiese sido dibujado por un habitual de la época como Ron Lim no habría obtenido la atención de nadie. Pero es que está ideado, compuesto y maquetado por Claudio Castellini, al que podemos catalogar como el auténtico reclamo, realizando un trabajo tan espectacular que cuesta despegarlo de nuestras retinas. Incluso con algún vicio tan característico de la década de los noventa (mucho músculo, sexualización de la figura femenina y algo de dientes apretados), cada página, cada plancha del italiano es una oda al detalle, una exquisita representación de narrativa gráfica y una clase magistral de anatomía física. Poco más podríamos añadir para alabar el talento del bueno de Claudio más que apuntar que el blanco y negro le da una elegancia superlativa, otorgando la razón a los autores originales en su empeño de publicarlo de esta manera.

Hasta aquí todo claro. Edición soberbia, en tamaño y materiales, de una obra con una historia que no da para tirar cohetes pero excelsa en el aspecto artístico. Unas sesenta y cuatro páginas…por veinticuatro euros. Sí, duele hasta decirlo. Tenemos 46 páginas de cómic; el resto hasta rellenar el tomo son extras, ya sean bocetos o información por parte de los implicados. Si hacemos la traslación al catálogo normal de Panini nos hallamos, como mucho, ante una grapa doble, lo que viene a salir por unos tres con cincuenta. Si hacemos el cálculo, siendo generosos, con las 64 páginas totales, se queda algo lejos de una grapa triple, que la editorial italiana está vendiendo a cuatro euros con cincuenta. Es obvio que por las calidades de la edición no esperábamos que costara lo mismo en formato MLE que en grapa. Ya formando parte de una línea elitista y enfocada al coleccionismo nos indicaba su más que probable sobreprecio pero también hay que admitir que ciertas comparaciones son odiosas y nos llevan a una singular reflexión, hasta qué punto se esté vendiendo el continente y no el contenido. Quizás hemos llegado al punto de no retorno en que lo importante sea el objeto, la envoltura del cómic, no su historia ni sus intenciones. Me parece una cuestión de lo más loable que un artista ponga lo mejor de sí en una obra, llegando a los niveles de perfeccionismo que nos han relatado los autores originales. Y es del todo lícito que un dibujante se posicione detrás de una edición concreta para que el tebeo sea publicado lo mejor posible. Pero parece que olvidamos que estamos hablando de cómic, de una representación más de la cultura de masas, en la peor de sus acepciones, no de un objeto de arte per se. Cuesta imaginar a clásicos como Jack Kirby, Steve Ditko o al propio John Buscema, que tanto le ha servido de referencia al italiano, ideando sus bocetos y acabados como “obras de arte”. No, se trataban de páginas de cómic, con el objetivo simple de llegar a la mayor cantidad de gente posible en revistas vendidas a precios asequibles. El coleccionismo no es un elemento ajeno al noveno arte; prácticamente le lleva acompañando desde el inicio de los tiempos. Pero en unos días donde cada vez se publica más y mejor es una pena que ciertos productos pierdan a muchos de sus potenciales compradores por dotarlos de precios poco competitivos. Porqué, recordamos, el detalle de la edición es de agradecer; e incluso que Claudio haya tenido la gracia de firmar esos 1500 ejemplares, pero lo importante al final del día es disfrutar de la historia en cuestión, no tanto del objeto.

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En definitiva, es una obra para unos cuantos elegidos que accedan a pasar por caja por un arte impecable acompañando a una trama justita, suficiente para pasar un rato agradable, pero que no va a pasar a los anales por ser de las mejores de Estela Plateada. Un prodigio estético en una edición que esperemos que sea una excepción en el camino trazado. Norrin Radd y el resto del Universo Marvel lo agradecería.

  Edición original:.Silver Surfer. Dangerous Artifacts Edición nacional/ España:. Panini/ SD Distribuciones Guión:. Ron Marz Dibujo:. Claudio Castellini Formato:. Tomo en tapa dura Precio:. 24 euros   Stop. Paren todas las rotativas. Algo inesperado ha hecho acto de aparición en la línea Marvel Limited Edition, un cómic sobre Estela Plateada…

Estela Plateada. La oscuridad más allá de las estrellas

Guion - 5
Dibujo - 9
Interés - 3.5

5.8

Valoración Global

Excepcional a nivel de dibujo; olvidable a nivel de guion. Solo indicado para fans y tomado como un capricho

Vosotros puntuáis: 5.14 ( 8 votos)

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10 Comentarios en "MLE. Estela Plateada. Más allá de las estrellas"

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Nachucky

El guión no deja de ser uno más de los que Marz escribía para la serie regular, eventos y sagas a parte. Eso si, el dibujo es una delicia. Esa splash-page doble con la mundo-nave de Galactus es una obra de arte, y su representación de Galactus es majestuosa, hierática, sin ningún atisbo de emoción, ya que en opinión de Claudio un ser tan superior no debería trasmitir esas emociones típicamente humanas. Y ese casco con tanto detalle, que parece una nave más (idea que tomó de Star Wars, meter mucho detalle en las naves para que pareciesen más enormes de lo que ya son de por si).
Estuve en la presentación de la obra en la Comic Con Metrópoli hace unos días, y y pude ver la exposición de originales que había allí, una gozada. Y genial la anécdota que contó Claudio de cuando, no fiándose de FedEx tras tantos meses de trabajo, decidió llevar los originales en mano en su portafolio desde Roma a Nueva York. E incluso mientras esperaba a ser recibido, iba haciendo retoques y añadiendo detalles, casi que tuvo que ir el editor y arrancarle los originales para llevarlos a imprenta. Hasta ese punto es detallista el hombre. Lástima que no tuviese la oportunidad de trabajar con un guión más elaborado, o con otro guionista más capaz que Marz.

flashpoint

Yo tengo la edición italiana en blanco y negro. Es precioso. Una maravilla.
La historia también esta bien.
Para mi una obra imprescindible para quienes gusta ver colosales trabajos visuales.

Dreadstar_TFE

Llevo años entrando a Zona Negativa, leyendo los diferentes artículos/análisis y por primera vez en todo este tiempo (creo que debo llevar unos seis años, aproximadamente entrando) he sentido la necesidad de comentar un artículo.

Tengo en mis manos este tomo, 24 dolorosos euros cuando lo compré en mi tienda habitual, pero al llegar a casa me ha pasado algo rarísimo.

Me he puesto a leerlo y no pude terminarlo en su primera lectura, perdí el hilo, porque los dibujos me distraen.

Así de bueno es Claudio Castellini, que eleva un guión rutinario a obra de arte. Sin duda, es una historia que entra por los ojos.

Después sí, después he podido “disfrutar” del “guión”… (siendo muy generosos con el señor Ron Marz, vamos a llamar “guión” a esto, que admite en el prólogo de la obra que fueron sus primeros tiempos como guionista… y eso también debe ser tomado en cuenta a la hora de valorar el conjunto)

Por dibujos y edición cuidada al detalle, sí que merece el desembolso de los 24 euros, y hasta he agradecido la sorpresa (no tenía ni la más mínima idea de que esto iba a salir hasta que lo he visto en la tienda).

Espero que en el futuro se den más obras (con mejores guiones, espero) editadas con esta calidad, porque da gusto perderse en las viñetas del italiano.