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Si el mes pasado hablábamos en esta sección de dos vacas sagradas como Art Spiegelman y Chris Ware, hoy es el turno de un nuevo talento que viene empujando con fuerza y que en algunos no desmerece ni de los ejercicios formales de los anteriores ni de los intentos de abordar temas complejos y de interés humano. Ya empieza a ser conocido en nuestro país pero lo será mucho más dentro de poco. Señoras, señores, con todos ustedes… Dash Shaw.

La Otra América: Shaw

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Dash Austin Shaw nace en California en 1983, y precisamente este es el primer dato relevante que ha de mencionarse al hablar de él. No es muy habitual que con tan solamente 25 años, un autor haya publicado ya en su país y en el extranjero, que una de estas publicaciones sea una novela gráfica de más de 700 páginas, y que haya llamado la atención de varias publicaciones no especializadas en cómic de su país. En realidad, a Shaw la afición por los cómics le viene de lejos, tan lejos como los cuatro años, cuando ya se dedicaba a realizar cómics bajo el guión de su padre. Como muestra, un botón, una especie de adaptación de Tiburón al cómic que podéis ver en esta entrada del blog del autor.


Por supuesto, Shaw continúa cultivando su gran afición a lo largo de los años de instituto y tras este acaba graduandose en la School of Visual Arts de Nueva York, en la especialidad de cómic/ilustración, en 2005. Eso sí, para entonces ya ha dibujado y publicado lo suyo. Con Meathaus edita en 2002 Gardenhead, que le vale un puesto entre los 10 autores más interesantes de la escena alternativa norteamericana en la Small Press Expo con tan sólo 19 años.


En 2004 se autoedita bajo el sello Odd God Press la novela gráfica Love eats brains! (A zombie romance), una cosa bastante curiosa de la que se pueden ver unas páginas de adelanto aquí. El título se queda en la vida de Shaw, ya que pasa a ser el nombre de la banda de música de la que forma parte, que por cierto tiene un álbum titulado The mother’s mouth, que es el título de una obra posterior del autor.


Al año siguiente se recopilan muchas de sus historias cortas publicadas previamente en periódicos, revistas o antologías de cómic. Hidden Agenda Press/Teenage Dinosaur pone en la calle un tomo bajo el título Goddess Head. Como podéis ver en la imagen inferior, Shaw acostumbra a imprimir cierto caracter experimental a sus historietas, en muchas ocasiones como un intento de provocar con imágenes las sensaciones que no es capaz de transmitir con palabras. Esa búsqueda de nuevas soluciones narrativas está presente en historias como Echo and Nacissus, que podéis leer completa aquí, o la que da título al volumen, que se puede leer completa en este otro enlace.


En 2006 llega The Mother’s Mouth en Alternative Comics, que en españa edita Apa Apa Còmics como La boca de mamá. Quien se quede con ganas tras ver las páginas de muestra de la editorial española, puede leer estas 20 páginas de adelanto en inglés. En este cómic encontramos ya a un Shaw bastante más maduro, aunque todavía no al nivel de su siguiente obra. En cualquier caso, es un cómic que merece mucho la pena y que hace que el autor crezca muchos enteros a ojos de los aficionados al cómic independiente. Una reseña de la obra, aquí.


Y llegamos así a la que es hasta el momento la opera magna de Dash Shaw en papel: Bottomless Belly Button, que edita en Estados Unidos Fantagraphics. Bastó con que Shaw dejase a su editor, Gary Groth, un tercio de la obra, que finalmente se extendió a lo largo de 720 páginas, para que este se puesiera en contacto con él enormemente interesado. Evidentemente, el olfato de Groth sigue estando muy en forma, ya que pocas han sido las listas de los mejor de 2008 (dentro del panorama independiente norteamericano, se entiende) en las que no se ha incluido Bottomless Belly Button. Y es más que posible que lo mismo suceda este año en España, ya que Apa Apa se ha llevado el gato al agua y publicará este año en nuestro país el tocho de Shaw bajo el título Ombligo sin fondo. Podría hacer un pequeño resumen de la obra, pero realmente la sinopsis que puede leerse de mano de la editorial es bastante acertada y es suficiente para hacerse una idea de por dónde se mueve la obra. Ahora, ¿qué ofrece a otros niveles?


Shaw continúa con la experimentación, aunque puede decirse que de una forma bastante contenida, lo suficiente como para no convertirla en el centro de la historia, lo suficiente como para reforzar los aspectos temáticos que quiere tratar y no imponerse a ellos. Bueno, no siempre, claro. Casi siempre que se exploran nuevos territorios, todos los intentos no resultan exitosos, pero en general el resultado es más que efectivo y gratificante para el lector. Es interesante remarcar que NO se trata de un cómic autobiográfico y que Shaw ha sabido hilvanar una historia con personajes con personalidades muy distintas sin mostrar en ningún momento intención de identificarse o hacer que el lector se identifique con alguno de ellos. Sinceramente, esto, viniendo de un autor de su edad y relativamente corta experiencia, es todo un adelanto y una muestra de su enorme interés en contar historias, indagar en los recovecos del alma humana y sobre todo en la relación entre las personas y sus reacciones a los estímulos del entorno. De hecho, varias son las metáforas en este sentido a lo largo del libro. El lector atento podrá jugar a descifrar simbolismos y encontrar algunos nuevos significados más allá de los diagramas que Shaw propone. El lector que se deje llevar encontrará un relato que engancha, que interesa, y que se devora, a pesar de la longitud del mismo.


Ombligo sin fondo ofrece mucho, y sobre todo muestra la ambición y la valentía de Shaw, que refuerzan la imagen de una industria del cómic donde el formato de novela gráfica va adquiriendo peso y rompiendo las barreras del gueto de los coleccionistas de cómic. El tema, la profundidad e incluso el tratamiento de Shaw del relato que aborda en esta obra se encuentra muy cercano al que el público mayoritario podría esperar de una novela… sólo que Shaw confía en la imagen para transmitir las mismas ideas. Se hablará mucho de Ombligo sin fondo y de sus muchos aciertos formales, pero pienso que el auténtico valor de la obra radica más en el fondo. Haciendo una pequeña comparación con la estrada de la semana pasada, Shaw estaría más cercano al Chris Ware de ACME Novelty Library que al Art Spiegelman de Breakdowns. Afrotunadamente. No, tal vez no llegue ni a la profundidad psicológica y precisión formal del primero ni al nivel de estudio y deconstrucción del medio del segundo, pero su falta de prejuicios y su aproximación a la historieta son ejemplares.


Para hacerse una idea de los juegos con el ritmo, el simbolismo, el dramatismo y muchos otros ismos, podéis echar un ojo a estos adelantos.

Lo cierto es que todas las páginas e imágenes mostradas pueden hacer pensar que nos encontramos ante el típico autor “gafapasta”, ese precioso término que cada vez, y gracias a gente como Shaw, tiene menos sentido. Porque amigos, puede que no dibuje como Adam Hughes, pero ¿a quién le importa, cuando tiene algo interesante que contar y sabe hacerlo de forma original e interesante? Es más, ¿serían tan eficaces sus relatos y experimentos si dibujase como Hughes? Evidentemente no, pero en cualquier caso eso no le impide querer probar el pastel que se reparten los autores de superhéroes. Lejos de ser un esnob al uso, Shaw ha declarado que si Marvel le ofreciese El Motorista Fantasma, lo aceptaria sin pensarlo, y de hecho ha participado con una historia dedicada al Doctor Extraño en un número colectivo que editará Marvel donde pone a sus personajes en manos de autores independientes, un poco a la manera del Bizarro de DC. ¿Cómo? ¿Que qué pinta tiene ese Doctor Extraño? Pues muy buena.


Por supuesto, Shaw está en racha y de moda. En el último The Comics Journal la entrevista central está dedicada a él, y en este interesante extracto pueden leerse algunas de las opiniones del autor que muestran su claridad de ideas y lo articulado de su discurso y motivaciones creativas. Como habréis podido observar ya a estas alturas, Shaw lleva la historieta en la sangre, y de hecho ya ha completado una nueva obra, BodyWorld, que ha serializado online y se puede leer completa de forma gratuita. Ni más ni menos que Pantheon Books será la encargada de editar esta obra en papel en 2010, lo que da de nuevo una idea del potencial mainstream del autor. A continuación, un trailer en forma de vídeo de BodyWorld, tan imaginativo como el propio cómic, que aprovecha el formato elegido para su publicación y que nos preguntamos cómo será trasladado al papel.


Además, Shaw colabora con la revista MOME a partir de su décimo número con historias cortas en color en torno a los más diversos temas (como, por ejemplo, la idea de su instituto tragado por un Tsunami (parece que su estancia de seis meses en Japón tuvo repercusiones psicológicas). Muestras de estas colaboraciones, de trabajos antiguos, y de otras curiosidades, en su blog.


Amigos, prepárense para la explosión Shaw que está a punto de llegar a nuestras librerías, luego no digan que no avisamos a tiempo… y perdón por lo apresurado del artículo, que por falta de tiempo no ha salido como esperaba. De todos modos espero que os haya picado el gusanillo y quienes no lo hayáis hecho ya, deis una oportunidad a este interesantísimo autor. Como recompensa a los que habéis llegado hasta aquí… otra historieta de Shaw.

Alberto García Marcos (el tio berni)
www.entrecomics.com

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6 Comentarios

  1. #1

    Excelente resumen de la trayectoria de Shaw, corta pero muy intensa. Ombligo sin fondo será una de las obras del año, sin duda. 

  2. #2

    Desconocía a este autor, y tiene muy buena pinta. Habrá que estar atento a su publicación.

    Por cierto, últimamente he estado un poco desconectado de la red y no he leído ninguna reseña del Breakdowns ¿qué tal está?

  3. #3

    Tiene buena pinta, pero si dices que se parece a Ware ya sé que no me va a gustar.

  4. #4

    Ximo, el mes pasado escribí un poco por aquí sobre Breakdowns, y mucho mejor que la mía, la reseña de Juan Manuel Díaz de Guereñu. Pero te adelanto que me parece un gran cómic, con algún altibajo pero imprescindible en una buena biblioteca.

    El Luisma, cuando digo lo de Ware me refiero a que habla de temas humanos, profundos, y a que experimenta con la forma. Pero ni el tono es el mismo (no es tan depresivo o pesimista como Ware) ni es tan articulado formalmente en sus experimentos. Shaw es más intuitivo y visceral a la hora de planificar y dibujar que Ware, y en Ombligo sin fondo hay bastante humor.

  5. #5

    Existen conexiones con Ware (sobre todo en ese planteamiento de frialdad expositiva),  pero hay diferencias formales importantes. Yo me acercaría sin miedo… :)
    Por cierto, con permiso don berni, sobre Breakdowns; http://www.lacarceldep apel.com/2009/02/22/breakdowns/

  6. #6

    Alberto, ¿me harás el favor de avisarme por mail cuando se publique? ;-)

    Yo no soporto el fatalismo de Ware, pero me arriesgaré con éste :D

    Y el artículo es tan fantástico como siempre ;-)

    Cuantos emoticonos!

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