La búsqueda de Korvac (III): Estela Plateada

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Edición original: Marvel Comics – julio – 1991
Edición España: Comics Forum – abril – 1992
Guión: Ron Marz
Dibujo: Ron Lim, Steve Carr, Dale Eaglesham
Entintado: Jim Sanders, Ralph Cabrera, John Beatty, Pat Redding
Color: Renee Witterstaetter, Tom Vincent
Portada: Ron Lim
Precio: 300 pesetas (número en grapa de sesenta y cuatro páginas)

 

La tercera entrega de la saga primaveral de especiales publicada por Forum en 1992 pertenece al número anual de 1991 de la colección protagonizada por Estela Plateada. En aquellos días, Norrin Radd disfrutaba de cabecera propia en España, en la forma de una serie regular en formato americano. Las ventas no terminaban de acompañar al surfista plateado, que había pasado por el socorrido truco de la bimestralidad compartida con Quasar y por la estrategia de cambiar la vieja traducción adaptada de su nombre por el mantenimiento de la versión original. Durante un tiempo, Estela Plateada se mantuvo como Silver Surfer, de la misma forma que el Castigador pasó a ser Punisher y se desistió de intentar dar un nombre en español a Nightrasher. Cuando este especial llegó a los quioscos patrios, la nueva colección protagonizada por Norrin Radd llevaba cuatro meses en el mercado y anunciaba, por obra y gracia de Jim Starlin, un futuro inmediato en el que Thanos volvería de la muerte para servir a la Muerte. Sin embargo, antes de que arrancara la primera saga del infinito, la afición vería una versión futura de Estela Plateada, por cortesía de dos caballeros cuyos nombres están muy relacionados con la división cósmica de Marvel: Ron Marz y Ron Lim.

Los Guardianes de la Galaxia continúan su periplo temporal, a la caza de la esencia de su mayor enemigo. En su persecución, llegan a un mundo que no es la Tierra, donde Estela Plateada sueña con una época largo tiempo desaparecida. El poder que otrora le entregara Galactus le da la maldición de la inmortalidad y solo sus periódicas visitas a ese planeta parecen aportar cierta paz a un ser al que los siglos han ido arrebatando todo cuanto amaba. Allí encuentra cierto consuelo al ser testigo de la paradisíaca sociedad que Marshach, su fundador, ha logrado conseguir. Desde un principio, queda patente que este venerable anciano que gobierna por aclamación un mundo utópico es el nuevo poseedor del poder de Korvac. Sin embargo, también se muestra a las claras que no ha usado sus dones para sí, sino para beneficio de su comunidad. El edén que creó para sus semejantes se sustenta única y exclusivamente en el estatus cuasi-divino que otorga la posesión de aquello que los Guardianes precisan controlar, por lo que, pese a haber abjurado de la violencia, el antepasado de Michael no cederá el poder de buen grado. En este conflicto de necesidades, Estela Plateada se convertirá en el peón de un hombre bienintencionado que siente la amenaza sobre la obra de su vida.

Ambientada en el mismo S. XXVI que el capítulo anterior, esta tercera parte es, probablemente, la mejor de las cuatro que componen la historia. Para empezar, presenta una versión del protagonista ciertamente interesante desde un punto de vista gráfico y de su potencial: Estela Plateada se ha convertido en el protector del universo y, como consecuencia de ello, luce las bandas cuánticas que antaño pertenecieron a Quasar. Eso le convierte en uno de los personajes más poderosos del universo marveliano de ese tiempo, si bien su actitud sigue siendo un poco la de siempre, que es la de un ser circunspecto que soporta estoicamente los sinsabores que su longeva existencia le ha prodigado. A continuación, hay que destacar que los autores han elaborado el relato que les tocaba en la forma de una tragedia simétrica. Norrin Radd y su anfitrión, el anciano Marshach, han recibido por circunstancias de la vida un gran poder, el cual tiene como fuente última al devorador de mundos. Ambos han intentado usarlo en beneficio de sus semejantes, pero para uno ha supuesto el exilio y para otro el reconocimiento de su pueblo. Los dos son virtualmente inmortales, pero uno disfruta de ese don, en tanto que el otro lo percibe como una maldición. Por tal razón, la pérdida del poder se percibe como una ansiada liberación o como una condena. Marshach sabe que la renuncia al legado del pasado y futuro Korvac convertirá en polvo todo cuanto ha conseguido. Los Guardianes saben que la cercanía a su tiempo hace imperativo que el anciano renuncie a su poder. El mal del presente frente al mal del futuro, de manera que, pase lo que pase, un mundo saldrá perdiendo.

Junto a la historia principal, tenemos en este número tres relatos cortos. El primero es la inevitable recapitulación del origen de Estela Plateada. El segundo, una historia corta en la que Eros de Titán, Starfox, descubre por primera vez el amor verdadero y recibe la lección de que la belleza puede estar en el interior. El tercero, una aventura protagonizada por Sol de Medianoche, un viejo enemigo de Shang Chi que, poco antes, había dado un improbable salto al ámbito cósmico. Si nos centramos en estas dos últimas historias, veremos que Marz aprovecha con desigual fortuna dos personajes del extenso fondo de armario de la casa de las ideas. En el caso de Starfox, toma prestada a Synthia Naip –la seductora de la Bestia en Prisionero del amor- para dar a Eros una enseñanza con moraleja en la que, curiosamente, demuestra tener una laguna en su conocimiento de la obra de su colega Jim Starlin (guionista del citado tomo prestigio) ya que el hermano seductor del titán loco ya había demostrado cierto grado de madurez en ese campo en La muerte del Capitán Marvel. Por otra parte, el relato de Sol de Medianoche se convierte en otra típica revisión del origen del personaje hasta el momento presente, en la que un guerrero se presenta como la marioneta de sucesivos titiriteros, hasta que decide tomar las riendas de su destino. En origen, fue el arma de su padre, Fu Manchú, contra su hermano renegado Shang Chi. Después, fue resucitado y enrolado en una Legión de los No vivos destinada a luchar contra los Vengadores. Finalmente, su cadáver fue empleado por la ciencia kree para conseguir un operativo capaz de oponerse a Estela Plateada. En todas sus vidas ha sido un peón y llega el momento de terminar con ese ciclo de servidumbre y muerte.

Por lo que a la parte gráfica respecta, hay que indicar que Ron Lim desarrolla unos trabajos en su línea y estilo habituales, dinámicos y efectivos. Junto a él tenemos a Steve Carr –un caballero que realizó un puñado de historias en la Marvel de esos años- y a un primerizo Dale Eaglesham. En lo que respecta a la tinta y al color, poco hay que añadir, salvo el detalle de que sus responsables cumplen con la tarea asignada.

Por lo que a la historia principal se refiere, esta se dirigió a su inevitable conclusión, en el especial dedicado a los Guardianes de la Galaxia.

Ilustración de Ron Lim, Ralph Cabrera y Renee Witterstaeter
Estela Plateada contra los Guardianes de la Galaxia

  Edición original: Marvel Comics – julio - 1991 Edición España: Comics Forum – abril - 1992 Guión: Ron Marz Dibujo: Ron Lim, Steve Carr, Dale Eaglesham Entintado: Jim Sanders, Ralph Cabrera, John Beatty, Pat Redding Color: Renee Witterstaetter, Tom Vincent Portada: Ron Lim Precio: 300 pesetas (número en grapa…
Guión - 7.5
Dibujo - 7.3
Interés - 7.2

7.3

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1 Comentario en "La búsqueda de Korvac (III): Estela Plateada"

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Diomedes

Esta es la historia que decia en la otra reseña. Puro Silver Surfer, trágico y melancólico. Muy buena, la única de las de esta aventura.