Kitaro

Nos adentramos en el rico y sobrenatural folklore japonés de la mano de Shigeru Mizuki, uno de los maestros del medio

Por
0
503
FavoriteLoadingAñadir a favoritos
 

Edición original: GeGeGe no Kitarō, Kodansha (1960-1969)
Edición nacional/ España: Kitaro, Astiberri (2010- )
Guión: Shigeru Mizuki
Dibujo: Shigeru Mizuki
Traducción: Alberto Sakai y Paula Fujiwara
Formato: Tomo 17 x 26 cm en rústica con solapas. 224 páginas B/N
Precio: 18 €

 

¿Puede un veterano japonés de la II Guerra Mundial, aun habiendo perdido uno de sus brazos en el conflicto, crear una obra infantil capaz de perdurar durante generaciones en el imaginario social del país? Sí. Su nombre es Shigeru Mizuki, y dicho manga se titula GeGeGe no Kitarō.

Natural de Sakaiminato, pueblo pesquero de la prefectura de Tottori, Shigeru Miura nació en 1922 y desde su más tierna infancia mostró un interés especial por el dibujo, la pintura y el cine. Con apenas veinte años es enrolado en el ejército japonés y enviado a la jungla de Guinea, en donde vivirá una experiencia de pesadilla. A la vuelta de la contienda, trabaja como operador de salas de cine y artista de teatro callejero de ilustraciones hasta que debuta con un manga titulado Rocketman en 1957. Durante la década de los sesenta, Mizuki crea el que será su personaje más popular, Kitaro, protagonista de las aventuras GeGeGe no Kitaro, que pronto se convertirá en una de las lecturas de cabecera de todos los niños del país. Durante las décadas siguientes el mangaka adquiere fama internacional gracias a su biografía manga sobre Hitler, obras adultas y otros comics de temática histórica o bélica, como su propia autobiografía, que recoge las terribles vivencias que tuvo que afrontar durante la segunda guerra mundial.

La muerte le sobrevino a finales de 2015, a los 94 años de edad, y dejó tras de sí una dilatada carrera como uno de los mangakas más influyentes de la historia. Varios de nuestros compañeros en Zona Negativa le dedicaron un especial con el que conocer más detalles de su experimentada vida e interesante producción.

Kitaro, el protagonista de la serie que hoy nos ocupa, es un personaje que ha vivido diferentes versiones, fruto de una larga existencia. Mizuki lo ha utilizado durante toda su vida profesional, desde su época como artista de obras de teatro ilustrado hasta finales de la década de los cincuenta, momento en el que las librerías de manga de alquiler estaban en su punto de mayor difusión (con el título de Hakaba no Kitaro o Kitaro del cementerio). Una década después, alrededor de 1965 y con el éxito creciente de las revistas manga semanales, la Shonen Magazine de la editorial Kodansha solicitó sus servicios suavizando y adaptando el personaje al público juvenil propio de la publicación. Poco después llegó la adaptación televisiva y el título se cambió a GeGeGe no Kitaro, aprovechando la onomatopeya japonesa de «susto».

Con el transcurrir del tiempo, el personaje ha llegado a contar con hasta seis adaptaciones televisivas (prácticamente una por década, desde 1968), varias películas o especiales (de las cuales dos son de imagen real) y nueve volúmenes manga que recopilan sus historias de 1959 a 1969, a su paso por diferentes editoriales. En el terreno de los videojuegos, Kitaro protagoniza más de una decena de entregas desde los años ochenta hasta hoy, pasando por las consolas de grandes compañías: Nintendo, Sega, PlayStation y Microsoft. Con tal currículum, resulta obvio decir que su influencia e impacto en los diferentes medios y productos japoneses sucesivos ha sido monumental.

Para ilustrar su persistencia en el tiempo dentro del medio audiovisual, citaremos a continuación varios ejemplos en video. En todos ellos podemos advertir no sólo la evolución de la animación, sino la curiosa adaptación de su canción a cada época, teniendo en cuenta los ritmos y estilos del momento:

Opening de la serie en los años 60:

En los años 80:

Y en una de sus últimas versiones, del 2007:

En cuanto a la edición del manga en España, la editorial Astiberri lleva publicando la serie desde 2010, con un total de cinco volúmenes hasta el momento y creciendo. El primer número recoge siete de las primeras historias del personaje, a saber: El nacimiento de Kitaro (Garo, 1966), La mano (Shonen Magazine, 1965), Camino al infierno (Ibíd., 1965), El ermitaño de los gatos (Ibíd., 1965), Suiko (Shonen Magazine Extra, 1966), El árbol vampiro (Shonen Magazine, 1966) y La gran guerra de los monstruos (Ibíd., 1966).

Debemos comentar que la primera historia que recoge este recopilatorio, El nacimiento de Kitaro (fechada aquí un año después de sus andanzas por la editorial Kodansha) fue publicada originalmente en la revista Garo, una publicación adulta especializada en el manga underground, alternativo y experimental. La trama, que cuenta el trágico origen del popular del personaje de manera sobrenatural, lo hace desde una perspectiva realista y sumamente cruda, con la que el autor abandona momentáneamente su estilo caricaturesco y adopta un tono que recuerda al de las historietas de terror de la editorial estadounidense EC Comics de mediados de los cincuenta. Estamos ante el capítulo más adulto del recopilatorio, por tono, estética y escenario editorial.

Kitaro es un personaje misterioso, un niño nacido de yokais (en Japón utilizan este término para referirse a un buen número de criaturas sobrenaturales, entre las que encontramos espíritus, monstruos y no muertos) que desciende de un largo linaje de espíritus sumamente poderosos. Con el flequillo tapándole siempre su ojo tuerto y vistiendo su característica chaqueta a rayas amarillas y negras que le confiere parte de su increíble poder, pues está tejida con cabellos de sus antepasados, Kitaro se dedica a mediar entre el mundo humano y el mundo sobrenatural.

El folklore japonés es sumamente rico en cuestiones mitológicas y a ellas se debe su larga tradición supersticiosa. El término yokai, que se escribe con los kanji de «sospechoso» (妖) y «aparición» (怪), engloba toda una rica gama de extrañas criaturas que, como ya hemos dicho, van desde demonios hasta monstruos cambia-forma, pasando por espíritus y fantasmas de todo tipo.

La principal virtud de Kitaro como obra generacional que ha logrado extenderse a lo largo de varias décadas no es otra que la de saber conservar ese rico imaginario tradicional japonés y adaptarlo a un público infantil, enseñándole tanto valores tradicionales como actuales a cada nueva generación.

Las historias del manga son tramas autoconclusivas que, a modo de capítulos, nos van contando los diversos problemas a los que se enfrenta Kitaro, que con sus poderes y habilidades de medicación es capaz de salvar tanto a una pequeña aldea como a toda la humanidad. El personaje vagabundea por un Japón casi atemporal, con unos escenarios creíbles para cualquier tipo de lector, infantil o adulto, pero tratando una serie de temas que, aún través de elementos sumamente fantásticos y cómicos, son capaces de transmitir moralejas actuales y realistas.

La forma con la que Mizuki ha retratado a los innumerables seres sobrenaturales que deambulan por su obra, tanto en cuestiones estéticas, etimológicas o de habilidad, ha calado en el imaginario japonés actual de tal manera que muchos de los productos de éxito que llevamos consumiendo desde hace varios años no se explicarían sin la presencia de Kitaro como obra de referencia.

En términos narrativos debemos reconocer que éste es un producto enfocado a un público infantil, y que por lo tanto sus mecanismos no sorprenderán al lector curtido que busque ser sorprendido con ese tipo de virtudes casi literarias. Quien busque algo más maduro, realista y complejo, hará bien en disfrutar las obras más adultas del autor.

Las licencias que el autor se toma para desarrollar la acción en Kitaro son numerosas, y la evolución de sus historias se basa en una serie de «golpes de efecto» narrativos que no paran de llevar «más alla» tanto las situaciones como las habilidades del personaje para sorpresa y disfrute del lector. Estamos ante una obra de talante infantil que debe ser leída de manera inocente, ingenua, tanto por su rica temática como por su momento original. Si estamos dispuestos a disfrutar y dejamos atrás ciertos prejuicios, nos encontraremos ante una obra fantástica que sorprenderá y divertirá al niño que todos llevamos dentro mientras que el adulto, por su parte, sonreirá al ser partícipe de ello.

El auténtico punto fuerte de esta obra, y de Mizuki como autor, es su arte. Estamos ante un estilo de dibujo que combina fondos y escenarios hiperrealistas con personajes y elementos caricaturescos. Un estilo tremendamente atractivo y rico en detalles que gustará a cualquier aficionado al manga, venga de la corriente que venga. Autores actuales de éxito de la talla de Inio Asano, por citar un ejemplo, son deudores de este estilo y obras como Dead Dead Demons Dededede Destruction son valedoras de ello.

Las aventuras de Kitaro, siempre bajo esa rica atmósfera sobrenatural, son numerosas y variadas tanto en registro como en escenarios y temas. La última de las historias recogidas en este volumen, por cierto, supone un épico enfrentamiento entre monstruos occidentales (vampiros, hombres lobo, brujas…) y japoneses después de que los primeros hayan invadido una isla del país con el fin de hacerla suya. La lectura inocente nos mostrará una divertida batalla sin cuartel entre monstruos de diferentes habilidades; pero una lectura más adulta nos sugerirá la crítica hacia el enfrentamiento de dos tradiciones muy diferentes, que ya chocaron en un pasado real y que Mizuki vivió en sus propias carnes.

En cuanto a la edición, Astiberri edita este manga en un formato mayor al habitual, de 17 x 26 cm en rústica con solapas y con 224 páginas en blanco y negro. Tanto la encuadernación como la impresión transmiten buena calidad y el atractivo diseño del tomo, así como una buena presentación en conjunto, pueden llevar a que intentemos justificar su precio.

Poder disponer de un manga clásico como Kitaro en nuestro país es un privilegio que se debe disfrutar al menos una vez en la vida. Sin duda alguna, las aventuras del personaje más popular de Shigeru Mizuki sorprenderán a cualquier lector que se acerque a ellas, tanto por su rica temática sobrenatural como por su atractivo arte.

  Edición original: GeGeGe no Kitarō, Kodansha (1960-1969) Edición nacional/ España: Kitaro, Astiberri (2010- ) Guión: Shigeru Mizuki Dibujo: Shigeru Mizuki Traducción: Alberto Sakai y Paula Fujiwara Formato: Tomo 17 x 26 cm en rústica con solapas. 224 páginas B/N Precio: 18 €   ¿Puede un veterano japonés de la…
Guión - 7.5
Dibujo - 8.5
Interés - 8

8

Una buena oportunidad para conocer el sobrecogedor mundo de los yokais, uno de los principales temas de la mitología japonesa, adentrándonos en una notable obra atemporal de manera desenfadada.

Vosotros puntuáis: 9.1 ( 1 votos)
Compartir
Artículo anteriorEl Factor Terminus (III): Thor
Artículo siguienteEntrevista a Jeff Lemire, hablando sobre Black Hammer
(Valencia, 1993) Ecléctico de la viñeta, lector empedernido y amante del cine. Crecí junto a Goku, viajé con Tintín y exploté con Akira. Ahí fue cuando me enamoré del manga y desde entonces no lo he soltado: Urasawa, Ito, Maruo, Taniguchi, Tezuka, Matsumoto, Kishiro... son algunos de los autores cuyas obras nunca me cansaré de leer. Me fascina la ciencia ficción, el buen suspense y lo extraño. Graduado en Comunicación Audiovisual, actualmente escribo para Zona Negativa.

Leave a Reply

Sé el primero en comentar

Notifícame
wpDiscuz