Howard el Pato. Genio y figura hasta el fin

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Es bastante probable que cuando hablamos de leyendas de cómic muchos nombres nos asalten a la cabeza: Batman, Spiderman, Superman, Hulk, Linterna Verde…. Es obvio que la lista sería eterna, pero sí hiciéramos un separación por franjas de edad podríamos obtener jugosas sorpresas en nuestras listas de preferencias. Para la mayoría actual, citar a Howard el Pato entre esas posibles leyendas le puede sonar a chino, por utilizar una expresión popular. ¿Pero y si dijéramos que la salida de su primer número allá por 1976 fue uno de los mayores fenómenos de ventas de la historia de Marvel Cómics? Nada de lo que rodea a este sugerente personaje se puede declarar como típico; desde su genial creador, Steve Gerber, hasta su desarrollo como personaje, embarcado gran parte de su vida editorial en una lucha por sus derechos de imagen. Howard fue el primer (¿y único? Ok, vale tenemos Omega el Desconocido también) tebeo de la Casa de la Ideas que merece el calificativo de underground, con todos los defectos y virtudes que ello conlleva. Gerber ya no está entre nosotros, por lo que su lucha personal se acabó en 2008, tras una batalla contra una enfermedad que no pudo superar. No sabemos que le hubiera parecido ver a su más apreciada creación como reclamo final en una escena post-créditos de un blockbuster de Marvel Studios. Ni tampoco podrá aclararnos cuales serían sus impresiones sobre la nueva serie en ciernes de su pato preferido. Aunque, por su trayectoria y su marcado carácter, lo podríamos intuir. El mundo del cómic es así, no se detiene ante nada y el show debe continuar. A primeros de marzo asistiremos a la enésima revisión del personaje, esta vez en manos de dos dignos sucesores de Don Steve, Chip Zdarsky, que la está liando parda con Matt Fraction en Sex Criminals, y el habilidoso Joe Quinones, con un estilo cartoon muy marcado que ya ha dejado patente rediseñando a Howard, o por lo menos eso nos parece en el material promocional publicitado. ¿Hace falta mejor motivo para hablar de este singular animal deslenguado, fumador de puros y vivaracho? ¿Es necesaria otra justificación para alabar el buen hacer de Steve Gerber? Pues eso; comenzamos hablando del máximo impulsor y creador del personaje en el ambiente propicio que era la Marvel de los años setenta.

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Marvel en los 70. El camarote de los hermanos Marx.

La década de los setenta fue uno de los periodos más brillantes en cuanto a creación e imaginación en la Casa de la Ideas, pero también el más anárquico que se recuerda. Algunos apuntarán a que gracias a eso los artistas pudieron sacar lo mejor de sí. Otros pensaran que aquello era una jaula de grillos inaguantable. Lo cierto es que ambas posturas tendrían una parte de razón, pues no se puede negar que fue un periodo terriblemente fructífero. Pero si nos paramos a observar de cerca veremos que los conflictos eran constantes, las decisiones apresuradas y que la editorial no consiguió estabilizarse hasta la llegada al máximo puesto de responsabilidad de Jim Shooter. Es el periodo en que Stan Lee empezó a dejar de involucrarse en el proceso creativo, firmemente instalado en un puesto empresarial y de carácter representativo en la editorial. Profesionales como Roy Thomas, Len Wein, Gerry Conway o Marv Wolfman intentaron llenar la figura de editor jefe pero ninguno tenía especial interés en el tema; ellos solo querían escribir y editar sus propios cómics, por lo que la manga ancha fue una constante creativa en aquellos momentos.

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Cabecera del Hombre Cosa, donde nacería Howard

En toda esta vorágine de cambio arriba a la editorial neoyorkina una nueva generación de creadores que habían crecido con el medio y mamado la nueva forma de hacer historias de Marvel Comics. Roy Thomas se especializó en buscar y rebuscar por el recién creado movimiento de los fanzines, además de las ya más que regulares convenciones. Es en este momento cuando entra en escena Steve Gerber, un tipo de Misuri en cuyo currículo figuraba haber trabajado en una tienda de coches de segunda mano, pinchar de DJ en garitos nocturnos o escribiendo textos en una agencia de publicidad. Steve debió de caerle bien a Thomas, más cuando era conocido por ser alguien de fuerte carácter y sinceridad compulsiva, así que fue llamado a filas para pasar a formar parte de la familia Marvel. Aparte de las tareas de redacción, oficio frecuente en los que comienzan en el negocio, complementaba sus funciones dejando sus aportaciones en una cabecera secundaria llamada Adventure into Fear, protagonizada por el Hombre Cosa, una de esas nuevas criaturas monstruosas que poblaron la editorial en los setenta al rebajarse el nivel de exigencia del Comics Code Authority. Con esta serie y con ese extraño personaje Gerber comienza a despuntar. Tanto que le ofrecen más proyectos, como Shanna the She-Devil. Lo que no sabía Roy Thomas al entregar semejante título al bueno de Steve es que pasaría de las aventuras clásicas para centrarse en sus propias neuras y empezar a cuestionar el sentido de la propia existencia, al presentarla leyendo nada menos que El Extranjero de Albert Camus. Todo un indicador de hasta dónde podía llegar el guionista si no se le ponían cortapisas. No pasaba nada, aquello era normal para la época. Aparte de esto, fue guionista más o menos titular en colecciones como The Defenders, Marvel Two-in-one, Daredevil, Iron Man o Sub-Mariner.

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Ilustración de Val Mayerik con Howard de protagonista

A pesar de ir avanzando en su carrera de escritor de tebeos, Gerber tenía que seguir haciendo frente a otros trabajos en la editorial para conseguir su sustento. Uno de ellos era el de corrector y llegaba a truculentos apaños con otros compañeros para que nadie tocase el material del otro (el más conocido, el que tenía con Don McGregor que estaba guionizando Jungle Action). Steve estaba dispuesto a cualquier cosa para que nadie lo editara y así poder disponer libremente los diálogos de los personajes. La ventaja con respecto a otros guionistas es que sus primeros pasos estaban centrados en los títulos de horror, una parcela secundaria en Marvel, lo que le dio una mayor libertad. Participó en variadas antologías de terror pero su trabajo más llamativo fue el realizado en la ya citada Adventure into Fear. En las aventuras del Hombre Cosa, recordemos un ser que recorría los pantanos de Florida provocando dolor a los incautos que se le acercaban con miedo, empezó a crear su repertorio de personajes secundarios, todos ellos de lo más peculiares:
– El abuelo Joshua, un miembro de una secta de adoradores de la Atlántida llamada Zhered-Na. Tenía dos nietos adolescentes que rondaban por los pantanos, Jennifer y Andrew Kale
– Un pretencioso hechicero llamado Dakimh
Korrek, un aguerrido bárbaro que salía de un tarro de mantequilla de cacahuete (¡¡¡!!)
– Una cuadrilla de furiosos obreros de la construcción
Wundarr, o lo que es los mismo, la versión paródica de Superman que casi le causa un disgusto al autor
– Y ¡Tachán! Un pato parlanchín llamado Howard.

Todo esto era posible porque Gerber redefinió el ámbito de actuación del Hombre Cosa al convertir los pantanos de Citrusville en la “Encrucijada del Universo”. Nada menos que el nexo que une distintas realidades, distintos planos de existencia. Un lugar desde donde podían emerger diferentes personajes de forma consecuente, más allá de cualquier explicación lógica.

Sería injusto dejar de nombrar al responsable gráfico de la criatura, Val Mayerik. Este dibujante se estaba haciendo su hueco en las historias de terror y de fantasía en la producción de la Casa de las Ideas. Su gran momento fue cuando le asignaron de forma regular en 1973 la ya nombrada Adventure into Fear, concretamente a partir del número 13. Seis ejemplares después, Gerber le propuso dar vida a un personaje que inicialmente no debía pasar de tener un par de apariciones estelares. Como pueden imaginar, era Howard el Pato. Aunque siguió trabajando junto al guionista tanto en esta como en otras cabeceras, no fue el artista asignado para las aventuras individuales del animal fumador de puros. Pero es justo recordar que fue él el que definió la primera forma gráfica de la estrella en ciernes de Marvel Comics.

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Diseños y estudios gráficos sobre Howard

La carrera del pato de marras no debía de ir mucho más de ser un simple alivio cómico que utilizó el guionista para dar salida a sus inquietudes. Howard gustó al público pero no al staff editorial. Roy Thomas dio orden de que se acabara con su vida de manera fulminante. En The Man-Thing#1 (fecha de portada 1974) Gerber y Mayerik lanzan al correoso pato por un precipicio interdimensional, lo que debía significar la muerte o el olvido. Que equivocados estábamos.

El personaje del pato Howard empieza a ser reclamado por los lectores de la editorial. Marv Wolfman, entonces editor de las revistas en blanco y negro, exige que vuelva a ser reintroducido en un especial del Hombre Cosa, solucionando el tema de su aparente caída en el espacio dimensional. El dibujante encargado de ayudar a Steve en la recuperación de Howard es Frank Brunner, que se convertirá en el primer artista oficial del renacido personaje. Tan remarcable fue esa vuelta que Stan Lee, a pesar de tener la mente bastante alejada de la producción sobre viñetas, tuvo una reunión personal con Steve Gerber. La razón, la última aparición de Howard en ese especial, Giant-Size Man-Thing, que literalmente inundó la redacción de correo de lectores preguntando por el dichoso pato. A aquel encuentro no acudió solo, le acompañó su pareja de entonces, Mary Skrenes, una mujer que había intentado hacerse su camino en el mundo del cómic y que se convertiría en su musa, además de colaboradora habitual en las historias de Howard. La reunión fue más que fructífera, Howard el Pato lograba una serie exclusiva para él. Y no solo eso, Gerber también convenció a Lee para que le autorizase otra colección sobre “un niño de doce años de verdad”. Sí Steve, de verdad, vaya manera de vender Omega el Desconocido. Tanto Omega como el Hombre Cosa bien merecen un estudio aparte, pero los dejamos de lado para centrarnos en nuestro emplumado protagonista.

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Howard cae por un vacio interdimensional

Dentro del heterogéneo grupo que formaban los profesionales de la Casa de las Ideas, Gerber fue catalogado entre los más conflictivos, tachado casi de elemento subversivo de difícil control. Frente a otros integrantes del bullpen como Gerry Conway, Len Wein o Archie Goodwin, mucho más comedidos, se sitúan, con un gran talento pero impredecibles, Steve Gerber, Jim Starlin y Steve Englehart, artistas jóvenes y recién llegados, con muchas ganas de triunfar aunque de temperamento inestable. Hay que decir que Gerber se aleja de ambos en el plano del consumo de estupefacientes, hábito habitual en Starlin y Englehart en aquellos tiempos. Sus paranoias y rarezas le venían directamente del subconsciente. A pesar de haber circulado por la cultura hippie, renegaba de la misma por parecerle demasiado superficial. Todo una persona de carácter que supo marcar a fuego con su sello todo aquello que tocaba.

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Steve Gerber, genio y figura
El Universo Marvel visto por un pato

La historia de nuestro protagonista empieza tras caer fortuitamente en un lugar extraño, muy alejado de lo que es su mundo, un paraje en el que tendrá que ingeniárselas para sobrevivir. Un emplazamiento lleno de monos sin pelo que casi lo llevan hasta el suicidio. Hablamos de Cleveland, Ohio. El primer volumen de Howard the Duck consta de treinta y un números (aunque luego se añadirán dos ejemplares a posteriori con motivo del estreno de su flamante película), casi todos guionizados por su creador original, Steve Gerber, más un anual centrado en la temática de las mil y una noches. El primer dibujante titular será Frank Brunner aunque a partir del #4 se inicia una fructífera colaboración con Gene Colan. La serie destila buen humor y crítica social a partes iguales. Tenemos un curioso ejemplar venido de otra tierra paralela con lo que examina con ojos ajenos los diferentes comportamientos de los extraños humanos, dejando el autor su satírica visión del mundo que le rodea y del medio que le da de comer. La cabecera pronto se llena de secundarios recurrentes, donde destaca Beverly Switler, objeto de pasión de nuestro pato cuyo modelo es Mary Skrenes, pareja del guionista, a la que tendrá que liberar de las garras de la Pro-rata, y el principal antagonista de Howard, el Doctor Bong. Éste se enamoraría de la chica del Pato Howard y no pararía hasta que consiguiera casarse con él. De todas formas la galería de villanos del emplumado es de aúpa, donde podemos encontrar personajes tan singulares como Turnip Man, Count Macho, Winki Man o Gingerbread Man, por citar solo algunos. Por qué Howard se las tendrá que ver también con un grupo terrorista encargado de censurar los actos inmorales por todo el mundo. Sin contar con la obligada aparición de Spiderman; que sería un tebeo de la Casa de las Ideas sin la participación del trepamuros ( Howard the Duck#1 ). Detalles curiosos tendremos a montones a lo largo de la cabecera, destacando el episodio donde fue internado en el psiquiátrico por estar convencido de que ¡¡es un pato!! ( Howard the Duck#12 ).

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Gerber tuvo la oportunidad de hacer frente a un especial en 1976, Marvel Treasury Edition#12, donde uniría los destinos del pato fumador de puros y el no-grupo por excelencia del Universo Marvel, Los Defensores, personajes muy asociados al autor. Haciendo gala de nuevo de su mala baba, los enfrenta contra un grupo de villanos cuyo único punto en común es no tener ningún pensamiento original. La banda de los sosos se reconoce como un ataque total a la falta de ideas y al reciclaje creativo que en el mundo de la viñeta superheroica parecía tan habitual. Don Steve lo podía decir más alto pero no más claro.

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El pato y sus colegas, los Defensores

Uno de los puntos más recordados de la serie fue su trasfondo político. Por fechas, coincidió con la importante elección presidencial en EEUU de 1976 y Howard no dudo en ser alternativa a los tradicionales partidos norteamericanos. El pato estuvo involucrado en la disputa entre los candidatos Gerald Ford y Jimmy Carter. De hecho, tanto Skrenes como Gerber se empeñaron en convencer a Marvel para que lanzara una tirada de chapas con el slogan HOWARD PRESIDENTE. Reclutaron a Bernie Wrightson, dibujante que había logrado gran fama con cómics de horror, para que diera forma a la chapa y se dedicaron a venderla de forma privada por un dólar más gastos de envío. Aquellos eran tiempos duros para los profesionales y había que ingeniárselas de cualquier manera.

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Chapa conmemorativa de Howard como candidato

Estaba clara la implicación tan personal entre título y autor. Mientras que el guionista intentaba cumplir plazos de entregas (era el responsable de series como The Defenders y estuvo involucrado en proyectos tan conflictivos como el cómic de la mítica banda The Kiss) en Howard The Duck#16 Gerber nos regaló uno de esos momentos míticos que elevan a ciertos guionistas a los altares. En vez de rellenar el ejemplar con cualquier historia simple, se cascó un ensayo con más palabras que ilustraciones acerca de la dificultad de cumplir con las dichosas fechas de entregas. Un número donde había conversaciones imaginarias entre Howard y Steve, con un corte tremendamente deprimente e insinuaciones satíricas acerca de la producción de tebeos. Una crítica más a un sistema que estaba demostrado que no satisfacía a los profesionales. De hecho, Don Steve consiguió algo que ningún otro reputado autor había conseguido hasta la fecha: un royalty por su trabajo en el tebeo de Kiss. Gerber no había sacado nada por los tremendos beneficios que estaba dando el pato más célebre de Marvel. En una entrevista declaraba: “soy el guionista de patos más famoso del mundo y estoy sin blanca”….”que vive en el poco elegante barrio de Hell’s Kitchen en Manhattan y que subalquila una destartalada oficina en un deprimente edificio del centro”. Estaba claro el panorama. El autor no es que se callase sus reclamaciones al respecto.

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Gerber continuó con su trabajo habitual. Aparte de la serie regular, el guionista y el dibujante Gene Colan se hacían cargo de una tira de prensa semanal. A inicios de 1977 Marvel firma un acuerdo con una de los principales sindicatos de prensa, por lo que Howard sería publicado en casi cien periódicos, lo que aumentaba su popularidad exponencialmente. Más madera para Steve que mantiene el tono brillante en la colección convirtiendo a Howard en humano ( Howard the Duck#19 ) o trayendo de vuelta a la vieja panda de Adventure into Fear: el Hombre Cosa, Jennifer Kale, Dakimh y Korrek ( Howard the Duck#22-23 ). Pero los problemas empiezan a surgir; el primero de ellos tiene que ver con la tira de prensa. Gerber es relegado de sus funciones por Jim Shooter por incumplimiento de contrato. La explicación no-oficial es que Gerber se pasó de la raya al incluir una escena de sauna de dudoso gusto en la tira. Probablemente, no fuera más que la gota que colmaba un vaso ya de por sí lleno a rebosar. La tensión se palpaba en el ambiente pues don Steve no iba a dejar las cosas pasar tan fácilmente. Se plantea un litigio para conseguir los derechos legales de su creación y se dedica a criticar abiertamente a su sucesor en las tiras, Marv Wolfman, declarando que Howard “ha quedado lobotomizado, desprovisto de sustancia y convertido en parodia simplona”. Lo cierto es que tanto Colan como Val Mayerik, dibujantes de la producción semanal en diarios, se quejaban de los retrasos en las entregas de los guiones.

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Ejemplo de la tira de prensa de Howard

Steve Gerber avanzaba hacía su inexorable final con Marvel. Y eso que la editorial se empeñó en contratarlo en exclusiva ya que durante un tiempo fue un agente libre que escribía también en DC Comics. Después de una más que celebrada etapa en la cabecera, el guionista da salida a una historia donde Howard, tras un enfrentamiento con el Circo del Crimen en Nueva York, regresa al que ha sido su hogar en nuestro planeta, Cleveland, para que su creador pueda despedirse de él. Howard The Duck#29, co-escrito a medias con Mark Evanier, es el último de Steve Gerber en la serie y su último trabajo (de momento) en la Casa de las Ideas. Stan Lee en persona manda una carta al autor en mayo de 1978 para despedirle por, de nuevo, “incumplimiento de contrato” lo que será el comienzo de una larga lucha personal. Parece mentira que el autor que convirtió un personaje que no tenía ningún futuro en todo un fenómeno acabara así. Pocos podían suponer que la colección protagonizada por un pato parlante generara tal expectación. Ya lo decía el director de circulación de Marvel en 1976, encargado de las tiradas: “es otro personaje a lo Walt Disney. No funcionará; por eso imprimimos solo 275.000 ejemplares” Pues Howard lo petó, la tirada se quedó minúscula y en pocas semanas el cómic se vendía por casi diez veces el precio de portada. Howard the Duck#1 fue, junto al número de Spiderman que había rechazado el Comic Code por el tema de drogas, de los pocos cómics Marvel que llegaron a los titulares de la prensa generalista. Todo un triunfo del que Gerber apenas se llevó migajas. Abandonamos por instantes al genial creador para volver más adelante con su guerra judicial.

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Bill Mantlo cierra las tramas de Gerber

Los contratos en la industria eran así. Uno alquila su creatividad a una empresa que obtiene el total rédito por ello. Así que sin más dilación, Howard debía de continuar publicándose. Se designa como sucesor a Bill Mantlo, un guionista sin el aura de estrella pero que en la editorial tenía fama de cumplidor y de estar siempre al pie del cañón. Don Bill se encarga de dar carpetazo final al primer volumen de Howard con la lucha definitiva contra el Doctor Bong, trama dejada a medias por su antecesor. Ataviado con un trasunto de armadura a lo Iron Man, el pato vence al villano y se queda con la chica ( Howard the Duck#30-31 ). Mantlo continúa con el personaje pero no sin antes romper con lo anterior. Será el encargado de un segundo volumen donde podrá aplicar sus propias ideas al personaje. Hay un dato curioso que no podemos dejar de reseñar. Los últimos números de este volumen corresponden a 1979. Años después, con motivo del estreno de la cinta que protagoniza Howard en 1986, se añaden dos ejemplares para completar este primer volumen, Howard the Duck#32-33. En el primero Steven Grant pone en orden el origen del personaje, mientras que en el segundo Val Mayerik nos cuenta una trama donde nuestro pato se ha convertido en millonario. Nada relevante para nuestros agudos sentidos.

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Nuestro pato bañado en dinero
Los caminos de Howard son inescrutables

Bill Mantlo es el encargado de recoger el testigo de Steve Gerber y seguir insuflando vida al pato más famoso de Marvel. Junto a un nuevo dibujante, Michael Golden, el personaje da el salto al formato revista, con interiores en blanco y negro, donde el guionista conserva algunos rasgos heredados de la época anterior. Así pues, mantiene su base de operaciones en Cleveland y Beverly es su acompañante de aventuras. Eso sí, nos olvidamos de la sátira más cruel y directa, y nos quedamos con el lado paródico y gamberro tan característico de Howard. Y la mejor representación la tenemos en los estrafalarios villanos a los que tiene que hacer frente y a situaciones del todo surrealistas, incluyendo una aventura donde nuestro personaje parodia una de las colecciones señeras de la editorial, “La Tumba de Drácula”.

Si por algo hay que destacar esta nueva etapa es por la introducción del concepto de “Duckworld” como mundo de origen del Pato Howard. En su primera aparición en el nexo de realidades, Howard especifica que proviene de un planeta de animales antropomorfos. Ahora que están de moda los distintos mundos paralelos, sería la Tierra-47920. Mantlo, en cambio, determina que su hogar es un lugar lleno de patos, idénticos a él, que funciona de forma muy similar a nuestra Tierra, lo que hace que su identidad quede diluida y no sea algo tan especial, como pensaba su creador. Este “Mundopato” equivaldría a la Tierra-791021. Sobra decir que aquello no le sentó nada bien a Steve Gerber, pero es algo que ha quedado definitivamente implantado en el multiverso Marvel, por lo que tenemos que dejarlo reflejado. En Howard the Duck vol.2#6 vemos a nuestro protagonista regresar a su planeta, acompañado esta vez por la bella Beverly. El impacto provocado por la humana será de los que hacen época, lo que llevará a nuestro pato preferido a una carrera frenética para que los habitantes de Duckworld  la acepten. Y si hay que aparecer en el late night más importante de esta tierra paralela, pues se hace. El caso es que ambos deciden regresar a la Tierra-616 y para ello contarán con el buen hacer del Ducktor Strange, maestro de las artes místicas con forma de pato. A su vuelta a los pantanos de Florida, se encuentran con un viejo amigo, el Hombre Cosa, de nuevo con Gene Colan a los lápices, para encarar el fin de sus aventuras en Howard The Duck Vol.2#9, con una trama que sitúa a Howard y a Beverly en Nueva Orleans como víctimas de extraños conjuros de vudú.

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El pato pasa a publicarse en formato magazine

Con esto se pone cierre durante una larga temporada a una serie protagonizada por nuestro pato favorito. El animal fumador de puros tendrá apariciones esporádicas aquí y allá, pero sin ser muy relevantes. Howard parece que se queda como una reliquia de tiempos pasados, aquellos donde la creatividad se imponía al negocio puro y duro. Así que ahora nos toca ir saltando de colección en colección donde algún atrevido guionista saque alguna trama para ofrecérsela como acto de caridad, ya que su influencia en el Universo Marvel se queda prácticamente en nada. Como prueba de que no sabían muy bien dónde meterlo, una de sus primeras apariciones estelares es en la revista Frantic, un magazine de corte satírico, muy parecida a Crazy o Mad. Pero tampoco vamos a mentir, todavía se le vería el plumaje en alguna que otra ocasión en el mundo del comic-book.

El primero en salir en su auxilio es nuestro amistoso vecino Spiderman, que tan bien le sirvió de acompañante en su debut en solitario. En Marvel Team-up#96, escrito y dibujado por Alan Kuppeberg, tenemos a nuestro Howard ganándose la vida como honrado taxista, transportando de Cleveland a Nueva York a un extraño personaje llamado Status Quo, un antiguo librero harto de las modas empeñado en que la gente acepte su discurso. Genera un ambiente de caos en Central Park que atrae la atención Spidey. Junto al trepamuros, el pato luchará codo con codo para apaciguar a la turba. Después, tras despedirse de su colega trepamuros, agarrará su taxi con destino a Ohio no sin antes hacer frente al estricto código de circulación de la Gran Manzana. Al cerrrarse esta trama, la nada más absoluta para Howard. Comienza el juicio por los derechos del personaje.

La primera historia publicada con Howard de protagonista cuando el litigio, que luego veremos en profundidad, entre Gerber y Marvel por los derechos del emplumado estaba a punto de finalizar, parte de un momento mucho más triste. En plena navidad, Howard no encuentra su lugar en nuestro mundo por lo que está pensando en poner fin a su vida desde el puente Golden Gate de San Francisco. En esos instantes cruciales hace su entrada Andy el Ángel, que como fantasma de las navidades pasadas del “Cuento de navidad” de Charles Dickens, le muestra como hubiera sido la vida de sus amigos habituales si el pato no hubiera llegado al Universo 616, consiguiendo que Howard se sienta satisfecho y realizado ( Bizarre Adventures#34 ).

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En su anodino peregrinar se encontró con otro de esos personajes de corte animal que había tenido su parte de éxito, Spider-Ham, o lo que es lo mismo, Peter Porker, un cerdo con los poderes de Spiderman en un mundo repleto de versiones animales de los héroes de la Tierra-616. Por un extraño suceso interdimensional, ambos personajes acaban juntos en una tierra desconocida y deberán colaborar para luchar contra el célebre villano Ducktor Doom, que aúna poder místico con el conocimiento tecnológico ( Marvel Tales vol.2#237 ). Los distintos mundos poblados por versiones animales no han interactuado mucho entre ellos, por eso esta colaboración entre Howard y Peter Porker tiene su especial relevancia.

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Hulka, Howard y Bryan Hitch. Toda una combinación

Steve Gerber, después de una etapa en DC Comics y tras finalizar sus conflictos legales, retorna a la Casa de las Ideas a mediados de los años ochenta. Encargado de proyectos menores, es obvio que las circunstancias habían cambiado mucho con respecto a su anterior etapa en Marvel. Lo que muchos podían esperar, una nueva etapa de Howard el Pato bajo sus designios, no llegó a materializarse. Una Novela Gráfica acerca de un personaje de creación propia, Void Indigo, algún cómic de Freddy Krueger, algo de Shanna… como se puede observar, todo muy marginal. Lo más relevante fue una trama que guionizó en Hulka, donde sí pudo introducir a Howard como secundario en la historia. Y don Steve no defraudó pues embarcó a los dos personajes destino a una galaxia muy particular. Para empezar tenemos una raza extraterrestre análoga a la de los Vigilantes (recuerden al bueno de Uatu) llamado los Críticos. Mientras que los primeros vigilan, los segundos se pasan la vida criticando; de cajón, vamos. Jennifer se encuentra con un objeto que rápidamente identifica como algo muy poderoso, algo fuera de nuestro mundo. Howard sigue establecido en Cleveland cuando de repente es testigo de un hecho totalmente alucinógeno. Será uno de esos Críticos el que ponga en contacto a Hulka y al adorable pato para salvar el universo. Los dos acaban a miles de kilómetros de su hogar, en un paraje de lo más estrafalario, donde Gerber rompe sus niveles de frikismo. Por avatares del destino, al final del número tenemos a Hulka convertida en la humana Jennifer Walters al pasar por un extraño prisma, lo que va a generar ciertos problemas en el futuro cercano ( Sensational She-Huk#14 ).

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Hulka Gris ayuda a Howard

El #15 nos trae una de esas sorpresas marca Gerber, ya que nuestros protagonistas siguen atrapados en la galaxia más estúpida del multiverso, aunque ello no quiere decir que esté exenta de problemas. Con su aspecto de humana normal la señorita Walters poco puede ayudar a Howard solo que tenemos una sorprendente transformación al enfadarse: una Hulka gris. Todo un homenaje al color original con el que Hulk debutó en viñetas. Con esta forma acometerá la aventura junto a Howard, que por cierto, no tiene un protagonismo muy excesivo más allá de dejar sus habituales frases ingeniosas. Dos números nos quedan ( Sensational She-Hulk#16-17 ) para poner punto y final a esta historia cósmica que por más que se intente no tiene ni pies ni cabeza más allá de tomarlo como un divertimento y de ser conscientes de nuevo de las filias y las fobias del autor. Como muestra, como se suele decir, un botón: villanos ridículos, situaciones absurdas y sátira hasta en los títulos de los cómics (el #15 porta el encabezado Secret Warts, o sea “Verrugas Secretas”, crítica brutal a uno de sus más celebrados enemigos, el ex editor jefe Jim Shooter). Steve Gerber continúa su camino con la adorable Jennifer, acompañado por cierto por un primerizo Bryan Hitch, sin que nuestro protagonista de señales de vida de nuevo. Esta segunda etapa en Marvel del autor pasó con más pena que gloria por lo que deberemos esperar al nuevo siglo para que los caminos de Gerber y su pato preferido se unan de nuevo. Exceptuando una pequeña historia, una nimia trama, en una cabecera secundaria de Spidey en 1996 que tiene una intrahistoria demasiado interesante como para no darle el protagonismo necesario. Con Spider-man Team up#5 nos vamos a recrear más adelante, así que aguarden con un poco de paciencia.

Howard está desaparecido de la circulación y los autores dispuestos a utilizarlos son escasos y temerarios. Iván Vélez ( Ghost Rider, Abominations ) decide rescatarlo en un par de episodios de su etapa en el Motorista Fantasma, dibujados además por nuestro Salvador Larroca. En Ghost Rider vol.3#81-82 (fecha de portada 1997) juntó en una aventura lo más granado en personajes marginales. Danny Ketch tendrá que lidiar con el Dinosaurio Diabólico, acompañado del Chico Luna, el Hermano Vudú, Valkiria o Jennifer Kale, aquella adolescente que conocimos en los pantanos del Hombre Cosa y que ha terminado siendo algo más poderosa de lo que parecía, aparte del ya citado Howard . Siguiendo con historias estrafalarias, protagoniza un especial a finales de ese mismo año, recuperando a su querida Beverly Switzler, donde los malvados de Hydra pretender robar nada menos que la navidad ( Howard the Duck Holiday Special ). Guionizado por Larry Hama y Pasqual Ferry poco más se puede decir al respecto.

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Un pato buscando gresca en un bar. De lo más normal

Más longeva fue su colaboración en una de las numerosas cabeceras mutantes de los noventa, Generación X. En el número veinte de la serie vemos, cortesía de Scott Lobdell y Chris Bachalo, a dos de los integrantes de la escuela regentada por Banshee, Cámara y Skin, vagando por esas carreteras pérdidas de California cuando son recogidos por Howard el Pato. Los tres se detienen en un bar cuando al animal fumador de puros le niegan el servicio: no se atienden a patos. Esto genera una trifulca donde Howard tendrá que poner en acción sus conocimientos de Quack-Fu. Finalmente, nuestro protagonista pasará una breve estancia como visitante en la escuela, acompañado de su querida Beverly, haciéndose a la vida mutante al igual que otros recién llegados como Tana Nile, una ilustre miembro del cuerpo registrador de Rigel, o Franklin Richards, el eterno niño en Marvel. La conjunción de muchos de estos extraños caracteres dará lugar a un grupo recordado por prácticamente nadie, surgido en las páginas de Generation X#25, los Daydreamers. Son el nuevo miembro de la escuela, Franklin Richards (sus padres habían caído ante la amenaza de Onslaught), además de Sanguijuela y Artie, dos de los mutantes más peculiares de Generación X, los que tienen especial interés en un pato parlante. A Howard le parecen unos críos insulsos y no quiere relacionarse con ellos. Pero le muestran a la rigeliana Tana escondida en una casa del árbol justo cuando aparece Black Tom Cassidy para atacar al extraño grupo en el árbol. La salvación viene del Hombre Cosa que se encuentra en la zona. Y recordemos que donde está el misterioso Man Thing hay una puerta para trasladarse por todas las realidades.

Se inaugura una nueva cabecera llamada Daydreamers, con la curiosa formación ya reseñada: Artie Maddicks, Hombre Cosa, Tana Nile, el hijo de Míster Fantástico, Franklin Richards, Sanguijuela y nuestro protagonista, Howard el Pato. J.M. DeMatteis se encarga de dar forma a esta mini serie de tres números donde el movimiento de los integrantes del grupo será una constante en su breve periplo, huyendo del antagonista elegido, el llamado Dark Hunter, en busca y captura de las habilidades de Franklin. Mundos poblados por personajes literarios o una vuelta a Duckworld, la tierra de origen de Howard, serán sus hitos más relevantes. Como hemos dicho, sus aventuras acaban muy rápidamente, por lo que el equipo se deshace, volviendo cada integrante a su lugar natural.

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El Hombre Cosa retorna a su querido pantano y, por azares del destino, logra cabecera propia donde tendrá una aparición estelar su viejo colega emplumado. También a cargo de DeMatteis, las aventuras de este personaje chocarán de nuevo con Howard cuando este último sea capturado por el Culto a la Entropía, una cábala de nihilistas que abogan por la disolución del universo. El caso es que nuestro pato tiene en su poder algo que necesita el culto, que es parte consustancial del Hombre Cosa, con lo que éste último conseguirá regenerarse y seguir manteniendo en perfecto estado en Nexo de las Realidades. Tras solucionar el problema “nihilista” el pato todavía será comparsa en un número más donde el verdadero protagonismo se lo lleva el encuentro entre el extraño personaje morador de los pantanos y el príncipe de las profundidades, el atlante Namor. No está mal recordar la unión de dos viejos compañeros, aunque sea de forma breve como en este caso ( The Man-Thing vol.3#5-7 ).

Como detalle curioso reseñar que tuvo una contrapartida en el Universo Mc2, más concretamente en la serie protagonizada por el trasunto juvenil del Juggernaut de esta realidad. En J2#11, obra de Tom DeFalco y Ron Lim, tenemos a Howard junto a un grupo de especialistas en artes marciales como Shang Chi, Puño de Hierro o Tigre Blanco. No pasa de ser más que una simple rareza editorial, puesto que no tuvo ninguna continuidad.

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Howard, maestro del Quack-Fu en el Univeso Mc2

No hace falta hacer un estudio en profundidad para observar que Howard pasó de ser un fenómeno editorial, donde sus cómics y sus tiras de prensa se vendían sin ningún problema, a ser un triste secundario intrascendente, que paseaba sus escasas apariciones sin apenas repercusión por la editorial. La clave de su grandeza primigenia estaba, sin lugar a dudas, en el talento de Steve Gerber, el genio creativo tras el personaje. El guionista todavía tendría una oportunidad más con su fetiche más personal en el año 2002, pero ha llegado el momento en que hagamos un parón en el repaso editorial para centrarnos en el escritor. Hemos dicho que el bueno de Steve no dejó de batallar para conseguir los derechos que él consideraba legítimos. Por tanto, ¿qué estaba haciendo Gerber mientras otros se disponían a utilizar su juguete? Echemos un vistazo a las vicisitudes legales tras las viñetas de Howard el Pato.

Steve Gerber y Howard, dos rebeldes con causa

Gerber fue un personaje de armas tomar, eso nadie lo puede dudar. Incluso en sus momentos más dulces, hacía gala de una insatisfacción personal que a menudo hacía muy difícil el trato profesional con él. Su momento más triste fue su fulminante despido de la Casa de las Ideas allá por 1978. Las razones aducidas desde la editorial, continuos retrasos en la entrega de guiones, aspecto que corroboraron colaboradores habituales a posteriori. De todas formas, el sistema de retribución de los profesionales que trabajaban en el mundo del cómic no era para nada equilibrado en la década de los setenta. Hubo una larga lucha para conseguir los derechos necesarios. De aquellos lodos la bandera más reconocible fue la disputa por la devolución de los originales de Jack Kirby a su creador, litigio que se ha mantenido hasta fechas actuales. No hace falta decir que Steve Gerber se alineó del lado de los que apoyaban al Rey, entre los que también había nombres tan rutilantes como Frank Miller. El sistema de reparto de beneficios provocaba rencillas entre los mismos profesionales y como ejemplo tenemos la pelea entre Frank Brunner y el propio Gerber. Como ya dijimos, Brunner fue el dibujante asignado a la nueva colección de Howard, pero escasamente duró dos números, para ser sustituido, tras un fill in de John Buscema, por Gene Colan. La historia detrás de la cortina es que el artista estaba interesado en ser co-escritor de los números, no solo dibujante, cosa que el bueno de Steve no estaba dispuesto a aceptar. Brunner también pidió un incremento de lo pagado por página después de conocer el éxito del primer número, aspecto que Marvel se apresuró a denegar. Todos estos detalles hicieron que Frank Brunner abandonara a las primeras de cambio. Y no solo eso, sino que intentó reservarse una parte de las ganancias generadas por el pato marvelita. Realizó una ilustración promocional con un pato clavado a Howard con motivos de los años 30, una especie de gángster, que vendía de manera personal mediante correo. Después participó en un relato para una editorial independiente con un pato corsario llamado Duckaneer, en una revista, que curioso, llamada Quack! Estamos hablando de fechas tan lejanas como 1976 y ya en esos momentos Gerber exigió parte de los beneficios de Brunner con estos trabajos, cosa que el dibujante rechazó con rotundidad. Tempranos conflictos que parecían augurar vientos de guerra respecto a Howard.

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Ilustración de Frank Brunner con un pato muy sospechoso

El despido por parte de Marvel y la lucha  por la propiedad intelectual del pato Howard van a centrar nuestro relato a partir de ahora. No es intención por parte de este redactor hacer de este punto un capítulo de teleserie tipo “Ley y Orden”, con litigios y resoluciones por doquier, pues el proceso judicial es público y existe gran cantidad de documentación al respecto que se puede consultar en la siguiente página. Todas las cartas, textos legales o contratos reproducidos en este epígrafe están extraídas del citado enlace. Como hemos dicho, la intención es apuntar de forma sucinta las razones del conflicto, sin intención de profundizar, derivando a las fuentes a aquellos que estén interesados en una mayor información. Aclarado este punto, volvamos a 1978.

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Steve Gerber es apartado de su puesto fijo en Marvel Cómics de forma directa por Stan Lee. De todas formas, eso no quería decir que la Casa de las Ideas no le permitiera trabajar en sus filas. Jim Shooter se mostró favorable en contratar para proyectos puntuales al guionista como freelance. Esos contratos claro, tenían unas cláusulas todavía más draconianas, por lo que Steve no lo firmó. Ahora sí, fin de camino para Gerber en Marvel. Por un tiempo daba la sensación de que no había problema mayor, a pesar de que su creación se paseaba en manos de Marv Wolfman en las tiras y de Bill Mantlo en magazines, más allá de criticar el trabajo creativo de sus antiguos compañeros. En aquellos tiempos, el mayor escollo vino por un contencioso con Disney que exigía, para diferenciar a Howard de Donald, que el pato marvelita llevara pantalones. El guionista se dedicó a trabajar todos estos años de forma esporádica en la Distinguida Competencia y en el más lucrativo mundo de la animación televisiva. También dio salida a un proyecto personal llamado Stewart the Rat, intento de emular su anterior éxito con Howard en la editorial Eclipse. La carrera del pato fumador de puros parecía abocada a la nada, tras cancelarse su serie y las tiras de periódico, por lo que su creador se mostraba tranquilo. Pero todo cambió en 1980.

En esas fechas salta la noticia de que una corporación está interesada en la adquisición de los derechos del personaje para películas, programas de radio o televisión. Selluloid, una empresa californiana, se muestra dispuesta a dar notoriedad a Howard y para ello firma un contrato con Marvel y Cadence, propietaria de la editorial, para preparar un serial radiofónico, con la voz el mítico John Belushi (¡¡Grande!!) en el papel de Howard y la posibilidad de realizar un film con el pato de marras. Es aquí cuando Steve Gerber entra en cólera porque, siempre siguiendo sus actuaciones legales, aceptaba que Marvel tenía los derechos para explotar al personaje en viñetas pero no en otros medios. Además, ya puestos, reclamaba a Marvel todos los materiales y beneficios relacionados con Howard. Ahí es nada. Comienza un litigio de larga duración al que Gerber no le dará más que quebraderos de cabeza.

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Carta de despido directa del despacho de Stan Lee

Para resumir su razonamiento principal, Steve declara que él nunca fue un trabajador de Marvel cuando nació el personaje, sino que imaginó a Howard como creador independiente, sometido a contratos a posteriori, pero no en el momento en que se publicó Adventure into Fear. Por supuesto, no faltaron alegaciones de despido improcedente tanto de la tira como de la editorial. El juez denegó sus peticiones en primera instancia. Esto no significa que el autor se rindiera de manera fácil. En aras de costear todo el gasto legal dio salida a un cómic con el objetivo de obtener beneficios para su lucha contra Marvel, Destroyer Duck, y una ilustración muy popular del mismo, dibujada, adivinen por quien, por Jack Kirby en persona. El cómic publicado por Eclipse tuvo muy buena acogida, lo que hizo que se publicaran más ejemplares de este pato guerrero….. pero esto nos aleja de nuestra narración. Muchos colegas se solidarizaron con el viejo Gerber (surgió un movimiento llamado F.O.O.G., iniciales de “Amigos del Viejo Gerber” en inglés), ilustres como Alfredo Alcalá, Dave Sim, Barry Windsor-Smith, Marshall Rogers, Bernie Wrightson y el mismo Rey de los cómics, entre otros. El autor saca suficiente capital para chocar una y otra vez con las leyes del copyright, que deniegan sus aspiraciones. Pero el empeño de una productora tan importante como Lucasfilm en sacar una cinta con Howard de protagonista lo cambió todo. Las dos partes debían de ponerse de acuerdo para sacar provechosa tajada de un evento de tal calibre. La escena de la reconciliación se produce en el año 1986.

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Célebre portafolio que le permitió a Gerber seguir batallando, obra de Kirby y Alcalá

El trato, beneficioso para ambas partes, consistía en que a Steve Gerber se le reconocía como autor de Howard y se le adjudicaban royalties por la criatura . Marvel obtiene control total sobre el personaje, por lo que estaba en disposición de utilizarlo de nuevo, bajo la batuta de Gerber o de otro autor seleccionado, en cualquier medio. El caso es que, a pesar del litigio, Don Steve llevaba rondando por Marvel desde 1984 como agente libre haciendo pequeños proyectos, como una novela gráfica de creación propia, Void Indigo, que además quedó inacabada y provocó mucha polémica por su contenido explícito. Aunque lo que todo el mundo esperaba es que hubieran noticias acerca de un nuevo proyecto con el emplumado de protagonista. Como ya hemos dejado patente en el desarrollo editorial expuesto en el punto anterior, esto no pasó y como mucho lo utilizó de secundario en su etapa en Hulka. Pero intentos, lo que se dice intentos, los hubo.

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Guiones “mutilados” por Jim Shooter

Gerber tiene ideas para una nueva serie con Howard pero, como mínimo, habría que tildarlas de agresivas, cuando no ofensivas directamente. Don Steve quiere cargarse (quítenle la primera {r} a la palabra anterior y también sería válido) todo el trabajo hecho con Howard por parte de Bill Mantlo, guionista todavía en nómina de Marvel por aquellas fechas. Shooter, director editorial que ya tenía experiencia en peleas entre sus trabajadores (ejem, ejem Claremont vs Byrne), rechaza continuamente esos tratamientos de guión a la espera de que Gerber fuera capaz de generar su propio camino sin hacer de menos al trabajo de otro compañero. Por momentos uno piensa que Shooter era nuevo y no conocía al implicado pues el escritor no paraba de hacer público su descontento por las constantes ediciones de los guiones que enviaba. Steve Gerber estaba empeñado en hacer saltar por los aires el concepto de “Duckworld”, devorado por el mismo Galactus en persona. No hubo forma de llegar a un punto medio. El guionista puso en solfa al editor al hacer público sus guiones originales y las continuas rectificaciones por parte de la compañía, lo que complicó todavía más las relaciones entre ambos. Finalmente, tras el estreno de la película del pato más famoso de Marvel en 1986, salieron dos ejemplares con material nuevo, dejando a Gerber totalmente apartado del proceso creativo. Aunque mantuvo relaciones de trabajo con Marvel hasta 1991, con Shooter fuera de la editorial desde 1987, se desconoce si hubo nuevos intentos de resucitar a Howard por parte de su creador original.

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Me suena de algo de esta portada……..

Lo que sí que sabemos es lo que ocurrió con Spider-man Team up#5 en 1996. ¿Recuerdan que habíamos prometido profundizar en esta historia? Pues bien, agárrense porque vienen curvas. En aquellos locos noventa domina la editorial Bob Harras y le propone al célebre Tom Brevoort utilizar a Howard en una de esas colaboraciones habituales con Spiderman, en aquel entonces Ben Reilly ( para los desinformados, buscar la “Saga del Clon”). Tom se pone en contacto con el mismo Gerber para saber si estaría dispuesto a hacerse cargo de la historia. Don Steve accede pero le plantea algo arriesgado, un cruce no oficial con otro team up de la editorial Image, donde escribe en esos momentos Savage Dragon/Destroyer Duck. Brevoort, crédulo e inocente, acepta la palabra del guionista de que no va a organizar ninguna de las suyas, por lo que da la cara por él ante sus superiores en Marvel. Lo importante de la trama es que en un momento dado vemos entrar en un almacén oscuro a los dos grupos de personajes, sin apercibir la presencia del equipo rival. En el cómic Marvel, Peter Parker, Ben Reilly, Beverly y Howard escapan del lugar con aparente éxito. Pero en la versión Image, vemos el citado almacén lleno hasta la bandera de patos, de todo tipo, mientras Destroyer Duck busca uno en concreto…… el verdadero, el inimitable Howard que creo Steve Gerber!!! Tanto Savage Dragon como Destroyer se llevan al mundo Image a las creaciones de Steve, a Beverly y al emplumado, dando a entender que la versión original había vuelto a casa .¿Y el otro grupo que salió del lugar con Howard? Pues se llevan un clon, de esos que tanto se estaban estilando en la Casa de las Ideas. La creación de Erik Larsen , como buen policía, les encuentra una nueva identidad y les interna en un programa de protección de testigos. Olvídense de Howard, a partir de ahora hablaremos de Leonard The Duck, término este sí registrado a nombre de Steve Gerber íntegramente. No le haría ganar mucha fortuna pero a estas alturas fue una victoria moral para el autor. Y para Brevoort….. la mejor definición sería aquel legendario sketch de los Simpsons titulado “Balonazo en sus partes”. Su posición quedó ciertamente comprometida en la editorial. Muchos años después, en 2007, Gerber se disculpó públicamente por semejante guarrada al editor, dejando claro que nunca tuvo conocimientos de sus intenciones. A pesar del golpe bajo, Don Steve todavía tendría una oportunidad más con su animal favorito pero antes un pequeño detalle que hemos ido relegando, cierta película de cuyo nombre no quiero acordarme.

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Howard, un nuevo héroe

Así vimos estrenada esta producción en nuestro país, pues si para los comiqueros el bueno de Howard no es que fuese una estrella en 1986, para aquellos que no gustaban del tema, la amplia mayoría, era una completa rareza. A mediados de los años ochenta las películas sobre cómics, y no digamos sobre superhéroes, no eran el pan de cada día como nos pasa en la actualidad. Por aquellos años, Marvel estaba empeñando todos sus esfuerzos en series de animación tras vivir un gran éxito con la serie a imagen real del Increíble Hulk. Parecía que sus intereses pasaban por la pequeña pantalla. Pero sería estúpido obviar el gran éxito comercial que supuso el estreno de Superman y sus consiguientes continuaciones. Tras un tenue intento de trasladar el Hombre Cosa, un personaje tangencial de la producción Marvel, en 1982 por parte de Wes Craven, todo lo que hacía Stan Lee era intentar vender licencias para faraónicos proyectos.

A mediados de los ochenta el nombre de George Lucas es ya toda una leyenda. Responsable de pelotazos de proporciones cósmicas como Star Wars o Indiana Jones, se vio en la necesidad de conseguir otro éxito de taquilla como mínimo similar. Su devastador divorcio y su separación del Hollywood tradicional al trasladarse al Rancho Skywalker dejaron al productor en una complicada situación económica. Revisando los últimos taquillazos de la industria posa sus ojos en el Hombre de Acero y la franquicia de Superman. Como estas películas pertenecen al universo DC, Lucas fijó su atención en su más cercana competidora. Rápidamente sintió un especial apego por el personaje de Howard, ya que le recordaba a los viejos seriales de los años 40 que tanto le habían influido. La decisión es desde luego arriesgada ya que, como hemos visto en el repaso editorial, el pato fumador de puros llevaba tiempo fuera de la primera plana. Aun así, Lucas no se amilanó y dio comienzo a la primera superproducción con un personaje Marvel como reclamo.


Las primeras ideas puestas sobre la mesa parecían derivar hacía una película de animación más que a una de imagen real, debido a la dificultad de trasladar con verosimilitud el personaje de Howard. Pero el bueno de George se opuso desde el principio a ello. Presumía de contar con la mejor empresa de efectos especiales, Industrial Light & Magic, y se trabajó con un presupuesto holgado para aquellos tiempos, 37 millones de dólares. Tampoco se reparó en el proceso de casting, contando entre sus protagonistas a actores con reconocido prestigio en la época como Lea Thompson, Jeffrey Jones o Tim Robbins (en este caso, un prometedor principiante). Con los productores encargados del Retorno del Jedi y los guionistas Gloria Katz (American Graffiti, Indiana Jones y el Templo Maldito) y Willard Huyck, que también haría las veces de director, tenemos un plantel lo suficientemente solvente para encarar un proyecto que tampoco es que fuera de demasiada envergadura.

En principio, la apariencia del personaje principal, nuestro pato preferido (al que daban vida varios actores enanos embutidos en un complicado disfraz), más cercana a los funny animals, daba entender que era una cinta dirigida al público infantil. Nada más lejos de la realidad. El pato de marras era un obseso fumador de puros, enamorado de las hembras de cualquier especie y viste de manera señorial, con su traje y corbata. Los guionistas intentaron mantener fidelidad al personaje original de Gerber por lo que el componente satírico es bastante acusado, rebajando, eso sí, ciertos niveles ya que era un cinta catalogada para todos los públicos. De la serie original traemos a Beverly Switler, aquí una cantante de un grupo de rock con pinta ochentera a lo Madonna, interpretada por Lea Thompson. La relación humana-pato es de lo más surrealista de la película. Howard aparece en nuestro planeta debido a los experimentos del doctor Jenning. Será la búsqueda de Howard por parte de este científico el hilo conductor de la primer parte de la cinta, mientras que Howard hace de las suyas en este nuevo mundo. Al localizarlo, se propone llevarlo de vuelta a su lugar de origen pero las cosas se tuercen de una manera radical. El doctor es poseído por otro extraterrestre, este de corte malvado, lo que va a complicar las cosas a Howard y sus amigos. Fin del argumento.

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Como se puede observar, trama simple cuyo punto fuerte debía ser el personaje y su cuidada recreación, gran parte de los efectos especiales y el carácter satírico que impregna toda la obra. Resultado, fracaso estrepitoso. Howard recaudó la misma cantidad de dinero que costó producirla, lo que en términos de Hollywood es un descalabro mayúsculo. Y eso que se pensó en ella como una saga (Lea Thompson firmó hasta por tres colaboraciones). Casi nadie entendió la película, entre ellos los mismos participantes, tal y como ha declarado Tim Robbins alguna vez. El mismo Gerber, a pesar de unas primeras impresiones positivas del film, renegó rápidamente de la versión de Howard en pantalla grande. Aparte de para la mente tras el proyecto, George Lucas, este fracaso también tuvo consecuencias para la propia Casa de las Ideas. A nivel empresarial, Cadence vendió Marvel a una productora llamada New World Pictures, cuya primera decisión fue separar la parte audiovisual de la de los cómics. Para los aficionados es la película que propició que no hubiera ningún intento más con personajes Marvel durante doce largos años. Una travesía en el desierto afortunadamente rota hace largo tiempo. Quién sabe si con la lejanía del tiempo y con la lección aprendida de los errores cometidos, veamos con diferentes ojos la película de Howard el Pato ¿Alguien se atreve?

Los últimos coletazos del personaje en el Universo Marvel

Decíamos ayer. Habíamos dejado a nuestro pato en su última aparición junto al Hombre Cosa y también hemos hablado del contencioso entre Marvel y Gerber. Después de todo este trasiego de información se llega a un punto de entendimiento en 2002 y Howard el Pato consigue reunirse con su creador original. Las condiciones de la obra serían diferentes a la serie primigenia, ya que pasa a publicarse en la Línea MAX, un sello especializado para el público adulto, donde el guionista podría expandirse sin tener en cuenta ninguna barrera. Por otra parte, el que busque la imagen icónica de Howard se llevará una innegable sorpresa ya que Gerber, ni corto ni perezoso, convierte al animal fumador de puros en un ratón. Es bien conocida la mala baba que se gastaba el autor, pues no es un secreto que la intención original de Howard era la de ser una versión satírica del pato más famoso de Disney (cuando no era propietaria de Marvel, claro), por lo que con esta nueva actualización queda claro que Steve sigue ahondando en la llaga. El autor recupera algunos trazos clásicos de la serie, como la localización en Cleveland, el acompañamiento de Beverly y la figura del Doctor Bong. Es este último es el responsable de la transformación de Howard en un roedor, lo que va a dar inicio a nuevas peripecias.

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Durante seis números, Gerber acompañado en los lápices por Phil Winslade y Glenn Fabry, da salida de nuevo a su magnífico sentido de la sátira en multitud de detalles. Beverly trabaja para Doctor Bong en una corporación que, antes de acabar con Howard, tiene un objetivo vital: crear la boyband perfecta. Financiada por un nuevo personaje llamado Kenneth Flogg, a la vez interesado en un misterioso amuleto en posesión de una compañera de la señorita Switler, conocida como Suzi Pazuzu. Howard es requerido para obtener el extraño Amuleto de Pazazu, lo que le llevará a una singular lucha entre el bien y el mal, entre el cielo y el infierno. Pero no se preocupen, Howard el ratón cuenta con un aliado como Sigmund Freud, santo patrón de los terapeutas. Será el bueno de Freud el que acabe con su gusto por los cigarros (estamos en plena era Quesada, un época con ley anti-tabaco). Es salvado de su lucha con Deuteronomio, una encarnación maligna, por el mismo Dios es persona (bueno, en espíritu), que le enseña el verdadero sentido de la vida. Su última acción es retornarlo a la Tierra de nuevo con su forma de pato ( Howard the Duck vol.3#6 ).

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Lucas y Howard arreglando asuntos

Este el fin, mi querido amigo, el solitario fin. Este el último instante de reunión entre un personaje y el creador que mejor supo transmitir a través de él. Dejando de lado su batalla por derechos y demás asuntos fuera del mundo de los cómics, es indudable que el éxito que tuvo Howard en tiempos es debido a Steve Gerber. Su talento y su inquisitorial visión de todos aspectos de la vida, incluidos los que le atañían más de cerca, nos muestran a un autor comprometido con el personaje. Ese carácter vendría marcado a perpetuidad por todo aquel que se atreviera a tocar al bueno de Howard. Buena nota tomó Dan Slott al respecto. En su etapa en She-Hulk montó una hilarante trama donde el emplumado contrata a Jennifer para que denuncie a George Lucas por lastimar su imagen en su desastrosa película. Genial.

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El nuevo Howard de Templeton y Bobillo

Parecía que el ostracismo se cernía de nuevo sobre nuestro pato pero algo tan tremendo como Civil War, que removió todos los cimientos Marvel, lo volvió a poner otra vez en circulación. Intentó registrarse como “superhumano” antes de tener problemas con el Acta de Registro. Imaginen cual es su sorpresa cuando, después de diversos problemas burocráticos, resulta que es consciente de que para el gobierno de los EEUU no existe. Esta aparición se puede considerar el preludio de su nueva serie regular en 2007. Escasamente cuatro números dura el experimento de Ty Templeton a los guiones y Juan Bobillo en la parte artística, donde un renovado Howard, con un aspecto desaliñado y con una actitud muy distinta a su temple habitual, deberá enfrentarse a Ideas Mecánicas Avanzadas y a su líder Modok (¿o deberíamos decir Modot?). El desastre al que se ve sumido ante la opinión pública tendrá que ser solucionado por la diligente Hulka. Suerte de que puede contar con tan buena amiga. Una breve andadura este volumen cuarto del personaje. Todavía más breve fue su participación, vista y no vista, en Invasión Secreta. El dibujante de esa historia, Leinil Francis Yu, es un especialista en colar al pato a la mínima oportunidad en viñetas de manera ocasional.

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¿Donde está Howard? versión Yu

Su siguiente actuación estelar en una cabecera Marvel lo va a alejar del Universo 616 tradicional. Hablamos del mundo de Marvel Zombies. Fred van Lente nos cuenta las vicisitudes de A.R.M.O.R., un grupo encargado de velar por el multiverso. Howard es reclutado por Morbius el Vampiro Viviente para localizar en distintos mundos zombis una muestra de cada uno de ellos. Acompañado del Hombre Máquina, con serios problemas amorosos debido a su ruptura con Yocasta, se internarán en escenarios desolados repletos de muertos vivientes. Esta no será su única experiencia zombi. En 2012 formará equipo con el querido Dum Dum Dugan, compañero habitual de Nick Furia, y juntará a un cuidado grupo de hombres y mujeres, sobradamente preparados, que se harán llamar “the Ducky Dotzen” en honor a la Docena Mortal de Dugan, para poner fin al problema multiversal de los muertos vivientes ( Marvel Zombies Destroy!#1-5 ). Además, deberemos contar entre sus hazañas la aparición en el crossover entre Army of Darkness y los Marvel Zombies. Todo un especialista en el tema se nos ha hecho el bueno de Howard.

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Nuestro pato asentado en el entorno zombi

Si previamente habíamos repasado el poco protagonismo de Howard en la Guerra Civil e Invasión Secreta, ahora toca hablar de Miedo Encarnado. En este caso es más afortunado ya que se le presenta como hilo conductor de una mini serie que introduce un nuevo (y efímero) grupo marvelita llamado los Cuatro Temibles, escrito por Brandon Montclare e ilustrado por una pléyade de dibujantes. Fear Itself parte de las acciones de un poderoso ente llamado La Serpiente de origen asgardiano. El caos se extiende por todo nuestro planeta pero si alguien se ve afectado por los sentimientos de miedo y desasosiego a su alrededor es el Hombre Cosa. Con tales sensaciones esparcidas por el globo el monstruo morador de los pantanos de Florida pierde el control. ¿Y quién es uno de sus amigos más cercanos? Efectivamente, Howard el Pato, que se calza la actitud de héroe para intentar controlar la situación. Pero el emplumado también se precia de tener buenas amistades y se hace acompañar de la sensacional Hulka. Howard le explica a la adorable Jen que hay que detener al Hombre Cosa porque si no lo hacen, todos estarán en peligro, ya que su poder ha aumentado debido al miedo fuera de control. Por el camino recogerán a un Halcón Nocturno que se está empezando a recuperar después de perder su manto en Civil War, y a un monstruo de Frankenstein, directamente sacado de las páginas de los cómics de terror de la Casa de las Ideas, perseguido por una turba incontrolable. Los cuatro se agrupan a sabiendas de que enfrentarse al morador del pantano no va a ser una tarea fácil, porque todos, y quizás Howard el que más, tienen sus miedos internos.

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Nuestro pato preferido es el líder del equipo, el único que parece saber cómo acabar con el problema. Pero todo se complica con la aparición de Psicoman, un científico loco del Microverso que utiliza la tecnología para manipular las emociones. Ahora está expandiendo miedo y más miedo sin ningún tipo de miramiento. Cuando se ve amenazado por los Cuatro Temibles busca en el multiverso su contrapartida para acabar con ellos, los 4 Fantásticos. Pero no parece la versión clásica, sino una que bien recordaran los seguidores de la etapa de Walter Simonson en la cabecera, aquellos legendarios 4F sustitutos. El Hombre Cosa, Psicoman, los Fantásticos…. demasiados escollos para el equipo si no tuvieran entre sus filas a Howard. Éste cuenta con un aparato que puede poner fin a la pelea pero el verdadero problema es poder controlar nuestros miedos. El pato salva a su legendario amigo y afronta sus temores, solo.

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Ante el miedo, un poco de Quack-Fu

Tras esta historia, de las más elaboradas y centradas que hemos visto sobre Howard en tiempos recientes, volvemos al pato paródico e irreverente en un especial que comparte con Spiderman. Back in Quack es el nombre de la criatura escrita por Stuart Moore donde el pato más célebre de Marvel adquiere nueva personalidad. Se tranforma en el Pato Cínico al ser sometido a un lavado de cerebro por parte de una organización venida del pasado del personaje.

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El último coletazo de esta parte del repaso lo tenemos con su aparición en Wolverine and the X Men#17, a cargo de Jason Aaron y Mike Allred. Este número está centrado en la extraña figura de Doop, uno de los mutantes más peculiares de la colección, con el que se unirá Howard para luchar contra los malvados Robo-bárbaros venidos de las Dimensión ZZZ. Como se puede suponer, momento ligero de puro divertimento tal y como era característico en la serie.

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Anexo curioso: los distintos mundos animales del Multiverso Marvel

Estamos en los momentos previos a que el Universo Marvel cambie para siempre. Las razones vienen de las distintas incursiones de las que hemos sido testigos en las páginas de las series de Jonathan Hickman. A poco de que estén un poco informados, sabrán que en breve asistiremos a las Secret Wars, donde hay preparado un campo de batalla específico para dilucidar que mundos viven y que mundos desaparecen. Con la gran cantidad de tierras paralelas que existen no sabemos si Hickman tiene previsto incluir alguna de las pobladas exclusivamente por formas animales de los héroes Marvel. Es cierto que no se ha prodigado mucho el tema en la editorial; hablamos claro de mundos, porque la gran galería de personajes inspirados en el mundo animal es elevado: Pantera Negra, el Lagarto, Tigre Blanco, el Puma, el Halcón, la Chica Ardilla, Gata Negra, el Rino….. Por no hablar de uno de los últimos movimientos promocionales de Marvel Now! que hacían gala de portadas alternativas con abundantes versiones de héroes animalizados. Y ya que estamos, recordamos el excelente número protagonizado por Pizza Dog, el perro de Clint Barton en Hawkeye, ganador de numerosos premios. Pero Tierras, lo que se dice Tierras de animales, hay pocas y escasamente relevantes. Vamos a echar un rápido vistazo a este fenómeno.

DuckworldDuckworld: ya hemos comentado por encima el funcionar de esta esta extraña Tierra-791021. Es el lugar de nacimiento de Howard, un planeta repleto de patos con unas formas de vida similares a nuestro mundo, ideada por Bill Mantlo. En principio, esto contradecía lo establecido por el creador original, Steve Gerber, que hablaba de la Tierra-47920 como un planeta poblado por distintas entidades con cualidades humanas, tanto animales como vegetales, todas ellas bien diferenciadas. El caso es que ha sido Howard el principal impulsor de este paraje al visitarlo junto a Beverly y con el grupo de los Daydreamers. Pero también lo hemos visto en colecciones como She-Hulk donde Stu el humano fue transportado a ese extraño lugar. O también asistimos a la visita de Masacre en su periplo con intenciones asesinas de acabar con todas las versiones alternativas de su persona, por lo que el Deadpool de esta dimensión pasó a mejor vida.
Reality-earth8311El mundo de Spider-Ham: la Tierra-8311 es el lugar de nacimiento de Peter Porker. Su origen difiere de la versión tradicional. En principio, era una araña normal que sufrió la mordedura de May Porker, una investigadora porcina totalmente errada en sus planteamientos científicos, lo que le llevó a transformarse en un cerdo con poderes arácnidos. Creado por Tom Defalco allá por 1983, las historias de esta tierra paralela están plagadas de humor y parodias de los diferentes personajes Marvel (hay de casi todos). Una sana costumbre la de propagar el noble ejercicio de reírse hasta de uno mismo. Curiosamente, Spider-Ham compartió en tiempos aventuras con Howard pero este universo ha estado cerrado exclusivamente a sus personajes. Exceptuando el volumen de Ultimate FF, aquel horripilante cómic ideado por Joshua Hale Fialkov como relanzamiento de los 4F en el Universo Definitivo. El grupo Fundación Futuro localiza a Miles Morhames, sucesor de Porker fenecido también en esta realidad, para intentar ayudar a Sue Storm y su equipo para que el mundo ultimate no desparezca, cosa que él no ha podido conseguir con el suyo . Y para la supervivencia es imprescindible que Reed y Sue tengan descendencia. La trama que despedía esta cabecera tras sus escasos seis números (demasiado duró) no es que sea rescatable pero trajo una nueva visión de estos versiones animales que , hasta ahora, no habían sido más que parodias para divertimento y carcajada.
200px-Marvel_Apes_Vol_1_1_TextlessMarvel Apes: estos amigables ejemplares que harían las delicias de Homer Simpson viven en la Tierra-8101 o “Monoverso”. Al igual que muchos de los universos anteriores, es un entorno bastante similar a nuestro mundo, solo que todos los héroes y villanos están representados por simios. Lo más destacable es que son un pelín más contundentes que en nuestra realidad. Si un malvado es apresado y no admite la posibilidad de reforma, es golpeado hasta la muerte. Aquí no se andan con remilgos. Por supuesto, existen conflictos, y para ello contamos con Vengadores, 4 Fantásticos y multitud de instituciones conocidas por nosotros. Incluso reviviremos acontecimientos impactantes como la “Muerte del Capitán América”, versión mono, claro. Un volumen formado por cuatro números y algunos especiales (entre ellos un número cero, guionizado por Stan Lee y dibujado por John Romita Sr. explicando el origen de los mono-Vengadores) es el camino de esta extraña tierra poblada por simios, pero no tan diferente a la nuestra.
Rocket_Raccoon_001Halfworld: ubicado en la Tierra-616 pero allende de las estrellas, es un planeta muy muy lejano. Lugar de origen del animal más famoso actualmente del entorno Marvel, Mapache Cohete, hasta que Howard vuelva a reclamar su lugar, que no haya dudas. Hablamos de un lugar con una cronología complicada ya que es un mundo futurista que se ha insertado en la continuidad tradicional al aceptar a Rocket como uno de sus destacados miembros. La historia antigua de este planeta nos cuenta que llegaron al lugar unos aliens con forma humanoide y construyeron un gran complejo para tratar a ejemplares con problemas mentales. El proyecto fue abandonado, pero se dejó al cuidado de los enfermos a robots muy preparados y un ecosistema sostenible. Antes de abandonarlo, cubrieron el planeta con un poderoso escudo de fuerza para que nadie pudiera entrar o salir. Un fenómeno galáctico incrementó las capacidades de los robots, que empezaron a mejorar a los animales que también dejaron atrás, creando una nueva sociedad. Así los animales adquirieron conciencia propia y comenzaron a reconocer el planeta como Halfworld. Hasta allí llegó el Increíble Hulk en una aventura que supuso la integración en el Universo Marvel de cierto mapache con problemas para controlar su temperamento. Aparte de él, tendremos a personajes tan pintorescos como el colega de Rocket, la morsa Wal Rus, o su antagonista, el conejo Judson Jakes.
Lockjaw_and_the_Pet_Avengers_Vol_1_1Mandíbulas y los Vengadores Mascota: primero de todo aclarar que no es un chiste; existe esta mini serie de cuatro números donde sus protagonistas son (algunas) destacadas mascotas del Universo Marvel, además del 616, del tradicional. Empezamos por el perro teletransportador de los Inhumanos. El buen Mandíbulas lleva rondando por los cómics desde primeros de los sesenta, ya que fue introducido al mismo tiempo que la familia real inhumana. Su función ha sido básicamente esa, utilizar sus poderes para mover los efectivos de Rayo Negro según la necesidad. Recientemente, Stuart Moore le dedicó una trama individual en el compendio de historias que acompañaban a Pecado Original . Toda una institución el simpático can. Luego tenemos al dragón alienígena tanto tiempo acompañante de Kitty Pryde, Lockheed; a una versión de Thor rana inspirada en la legendaria etapa de Walter Simonson; Ala Roja, el sin par acompañante de Sam Wilson, toda la vida el Halcón, ahora el Capitán América; el perro de May Parker, la adorable tía de Spiderman; y Hairball, un gato que sufrirá las mismas vicisitudes que Robbie Baldwin, Speedball (menos cuando tuvo una época chunga y se hacía llamar Penitencia). Increíble, pero cierto. Nuestra labor ha sido cubierta al dejar constancia de su existencia.

Es obvio que es un tema minoritario. Marvel solo se ha acercado a estos personajes como parodias de sus propios héroes. Es indudable que en el mismo ADN de Howard se encuentra ese espíritu paródico, por lo que era justo reflejarlo. Pero si había alguna duda con respecto al posible cruce de Howard con otras encarnaciones animales, las noticias que llegan desde USA nos ponen sobre aviso:

Aviso de Spoiler

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Recientemente se ha publicitado una portada alternativa que une los destinos de Howard y Mapache Cohete. No deja de ser una curiosidad pues es una portada homenajeando a un grupo de hip hop. Lo que ya resulta de más interés es que las primeras previews nos hablan de varios invitados especiales en el primer número de la nueva colección: Hulka, totalmente natural pues han sido colegas largo tiempo; la Gata Negra, ésta sí alejada de su entorno habitual; y, sorpresa……

Aviso de Spoiler

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Howard, un nuevo comienzo.

El destino tiene a veces cosas curiosas. Por momentos te tiene en la cresta de la ola, mientras que de forma súbita te manda al ostracismo. Howard el Pato llevaba mucho tiempo sin levantar cabeza, llenando su tiempo en apariciones de poco calado o series intrascendentes. Pero el destino entra en liza para cambiar la suerte del emplumado. El año 2014 se estrena una de las producciones más arriesgadas de Marvel Studios, pues está protagonizada por un grupo semi-desconocido y ambientada en la parcela cósmica, los Guardianes de la Galaxia. Dirigida por James Gunn, la cinta se convierte en un éxito apabullante y uno de los fenómenos cinematográficos del año. El director se precia de incluir jugosos “huevos de pascua” para deleite de los fans más comiqueros, siendo su guinda de pastel la visión de Howard en la escena post-créditos. Este simple detalle, que debía de ser intrascendente, hace que se encienda un piloto en Marvel, pensando que quizás es el momento correcto para intentar algo con el pato de marras. De momento, a ponerlo como invitado en portadas variantes de todo tipo.

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En el mismo verano de 2014 tenemos el evento Pecado Original, donde parece que todos los héroes tienen asuntos turbios que esconder. Alejado de la trama principal, se publica una serie de complementos donde vemos el primer efecto de la relevancia de su aparición en Guardianes de la Galaxia. En Original Sins tenemos una pequeña historia de dos páginas acerca de Howard, escrita y dibujada por alguien que ya le trató en el pasado, Ty Templeton. En esta trama vemos a nuestro protagonista accidentado, saltando por los aires, por lo que gran parte de su vida pasa ante sus ojos. El motivo es que gracias al ojo del Vigilante ha descubierto de que nació con el potencial de ser la criatura más lista de su mundo natal. Ahora deberá sacar ese potencial a la luz para salir del envite lo mejor posible. Una pequeña historia con su dosis de mala baba y un gran sentido del humor para foguear al personaje ante el personal.

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Arte de Ty Templeton para Original Sins, sin colorear

A finales de año se produce el anuncio de una nueva serie regular, a cargo de Chip Zdarsky y Joe Quinones. Los dos autores pretenden redefinir al pato para las nuevas generaciones. Por lo pronto, le han buscado otra dedicación más elegante que ser conductor de taxi. Han decidido que sea detective privado. ¿Por qué? Por qué le va a dar la oportunidad de interactuar con gran parte del Universo Marvel desde una perspectiva profesional, lo que no quiere decir que se ciñan a un tono noir. Al contrario, los autores nos previenen de que los casos le pueden llevar de su hogar, Cleveland, hasta la Zona Negativa. No se puede negar que el enfoque es imaginativo y muy atractivo. Así que el fenómeno Howard ha comenzado y para muestra, portadas alternativas a porrillo.

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Llegamos a la parte reivindicativa del artículo ya que para todos aquellos que anden interesados en el personaje lo tienen difícil para acceder a material para uso y disfrute. No existe ningún volumen de Howard publicado por Panini actualmente, por lo que toca rebuscar en ediciones antiguas y descatalogadas para leer algo del emplumado, alguna de ellas con cumplida reseña en nuestra página. Quizás sea el momento ideal para publicar la serie clásica de Steve Gerber, una etapa que merece una reedición a color y formato original en condiciones. Por nuestra parte, celebramos el regreso del pato ex-fumador de puros; con muchas ganas de catar la serie, prevista para el mes de marzo, y que su recorrido sea más afortunado que en ocasiones anteriores. Es bueno verte de vuelta, Howard.

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25 Comentarios en "Howard el Pato. Genio y figura hasta el fin"

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El menda

¡¡¡¡Panini, quiero un integral “Howard el pato” YA!!!

Y sí, gran, gran artículo.

Carlos padilla

Suscribo tus palabras menda!
Y gerber era único, espero que panini concluya su andadura en los defensores aunque parece que este año no será …

NeWyU

jejej sin leerlo se puede prever un pedazo de artículo de los que ya nos tienen acostumbrado en zonanegativa, luego no se quejen si se piden más 😀 😀 :D- Desde que tenga un hueco me lo leo entero.

fer13

Póngame otro integral y una de gambas, por favor.

New_Rodro

El año pasado Marvel editó un “Howard The Duck Omnibus”, así que señores de Panini, no tienen excusas 😉

http://marvel.com/news/comics/23035/the_howard_the_duck_omnibus_returns

Cojonudo articulo. Y además sirve para reivindicar a Steve Gerber, un guionista que tuvo una repercusión mucho menor de la que se merecia. Los elementos provocadores y las idas de olla creativas que tipos como Morrison y Milligan empezanron a meter en el comics mainstream a mediados de los 80 ya los manejaba Gerber más de una década antes. Una pena que los problemas legales derivados del personaje de Howard lastrasen buena parte de su devenir profesional en las grandes editoriales (durante una época tuvo que gnarse los garbanzos facturando guiones para series de TV).

Yo guardo como oro en paño su miniserie de Howard para la linea MAX que (puyas a Disney aparte) incluia criticas al corporativismo, a la industria musical, a Oprah y los talk shows, a las religiones organizadas, a la serie de Witchblade y los tebeos de “heroinas tetonas semidesnudas” de Image, a los comics de la linea Vertigo y su tono “adulto” con parodias directas de Sandman, Predicador y Transmetropolitan. Casi na. 😉

New_Rodro

Por cierto, una idea loca que me ronda la cabeza desde su cameo en la película de “Guardianes…”: ¿Y si su pelicula de 1986 es canon del actual universo Marvel cinematográfico? Seria una troleada memorable xD

mito

Pues a mí la película, en su día, me gustó mucho, creo que en España tuvo bastante éxito, ¿no?

Tronak el Karbaro

¡Plas, plas, plas, plas! Articulazo.

Y sí, un tomaco del pato de Gerber me lo compraría sin pensarlo y ¡qué coño!, tampoco haría daño a nadie otro del Hombre Cosa.

josan_avenger

Pedazo de articulo, siempre he tenido curiosidad por howard el pato, ya que siempre se hablan maravillas de el y sin embargo lo unico que he podido ver es la peli (de la cual salvo los primeros 30-40minutos el resto es basura)

A ver si panini se anima y nos edita howard el pato de gerber ya sea con un omnibus o en la coleccion extra superheroes ya que creo que hay gente que la quiere leer, ademas si van a editar un omnibus con las primeras aventuras de ant-man por que no de howard el pato.

Por cierto,leyendo el articulo me han entrado ganas de leer algo se steve gerber, sabeis si hay algo editado en españa y que se pueda conseguir?

AD

Para genio y figura, Steve Gerber.
Y Arturo Porras tampoco le va a la zaga.
Enhorabuena por otro articulazo.

frankbanner49

de diez,arturo. 😉 con especial incidencia en la figura de steve gerber,que ya se merece un tratamiento para él solo.

aquí otro que veria con buenos ojos un tochal que recuperase las mejores historias del personaje.yo lo último que llegué a leer fué la mini aquella de max,que no estuvo mal.lo que ha enlazado new rodro tiene buena pinta.

y tiene que ser caro de cohones,porque lleva material como para meterle mano durante un par de semanas leyendolo.vaya tela.

lo dicho.otro trabajo fenomenal.en tu linea,vamos.

Save

Creo que el material del omnibus acabará apareciendo por aquí. Si después de la escena post-créditos de Guardianes le han dado serie propia es que la cosa nova a quedar en un simple guiño a los fans. Me uno también a la petición de recuperar el material de Omega the Unknown y Man-Thing.

La jugarreta a Marvel con el crossover con de Savage Dragon es una genialidad. Creo haber leído en su día que fue idea de Erik Larsen.

New_Rodro

Arturo, no lo sientas. La peli de Howard es mala sin paliativos. De esas de las que puedes decir eso de que “es tan mala que hasta es buena”. Pero placer culpable o no, es un bodrio.

Ese es uno de los motivos de que me guste James Gunn. El detalle de que, en plena cresta de la ola del cine Marvel, le de por hacer un guiño a la cinta que casi mató a la mervel cinematográfica antes de nacer solo puede venir de un cachondo mental y/o con mucha mala leche. 🙂

Retranqueiro

Tremendo, Arturo. Como siempre.

Bueno. Que sepas que, siempre que me sea posible, estaré siguiendo tus curradísimos artículos.

Hasta siempre, tío.

HenryJones

Pedazo de artículo, no lo he leído entero y desconocia hubiera tanto material. Tengo un especial navidad por ahí perdido pero no recuerdo ni titulo.

La película pues como algunos ya han remarcado entra en esa categoria de malas románticas.. Ami me encantó pero de beverla ahora seguro que más de una risa te echas. Creo que catalogar pelis de los 80 viendola con los ojos criticos de ahora es un fallo en el que se cae habitualmente. Los medios y recursos han cambiado demasiado. He-man, La história interminable,cortocircuito, karate Kid ….por poner algunas les pasaría algo parecido; son entrañables en su momento( bueno he-man tal vez no), y las sigues mirando con cariño pero ahora encajarian más en un cine cutrecillo de serie B, como de telecinco cine 5 estrellas

TheBaldRocker

Pues ¿que decirte, Arturo, que tú no sepas ya? 😉 Que otro más pa la saca (favoritos) claro.
Otro gran, gran trabajo. Felicidades, colega.

Yo no creo haber leído nada del bueno de Howard. Ese Selecciones Marvel que enlazas al final de tu reseña
(leí esa del amigo Capote en su momento) no lo llegué a comprar. Creo que esa fue una época, en mi caso, parca en cómics.
Así que está claro que yo también me apunto y me ajunto con los compañeros que están ya pidiendo a Panini
los 29 nºs clásicos de Gerber (ese Maestro nunca lo suficientemente reconocido) Pero yo lo completaría con los 2 nºs de Mantlo, 30 y 31, con los que se cerró el vol.1.
¿Una buena opción serían quizás un par de tomos de las “Limited (corre, corre que se acaban) Edition”??
También me ha parecido muy interesante lo de “Destroyer Duck”, con esa portadaza del Rey.
Y la mini de la línea Max del mismo Gerber, no estaría tampoco mal recuperarla como complemento al vol.1.
En fin, material hay de sobras. Quizás con la nueva serie a punto de comenzar su andadura sea un buen momento para recuperar el pasado de Howard. A ver si hay suertecilla.

Un placer leerte Arturo, como siempre.
😉
Rockeros Saludos.

TheBaldRocker

– “Gerber también convenció a Lee para que le autorizase otra colección sobre “un niño de doce años de verdad”. Sí Steve, de verdad, vaya manera de vender Omega el Desconocido…
…bien merece un estudio aparte”

Pues nada, vamos a por ello. Para el siguiente, no?
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😉

josan_avenger

Pues gracias arturo por los enlaces a los comics, les echare un hojo a los guardianes de gerber y si me gustan seguramente me los compre

josan_avenger

Lo he visto al enviarlo y no me ha dado tiempo a corregirlo, siento la brutal falta de ortografia de haber escrito ojo con h, lo he escrito rapido con el movil y no me he dado cuenta.

Spirit

Yo hago un inciso en mi propósito de no comentar en esta página para dar la enhorabuena al señor porras por el fabuloso artículo que he disfrutado mucho leyendo.

Por cierto; pillé el otro día el especial del pato de Hama/Ferry a un euro, y aunque alejado en intenciones del original, no me pareció tan malo…

bgd1977

Lo primero es lo primero. Felicidades a Arturo por el cacho de articulo que se ha currado.

A los interesados en leer mas de Howard y que no os importe leerlos en formato digital y en version original, sabed que en Marvel Unlimited teneis acceso a su Volumen 1 al completo, con los numeros finales de Mantlo, ademas de el Anual. Ademas tambien esta la miniserie de 2007 de Ty Templeton. De Steve Gerber hay de todo un poco desde Shanna, Omega, Defensores… Lo malo es que estas ultimas parece que estan todas sin completar.

Un saludo

Javier Agrafojo

Howard el pato es una deuda de nuestro mercado que alguna vez habrá que saldar. Sin excusas.

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