Ha muerto Satoshi Kon, director de anime: una retrospectiva

La animación japonesa y en general los aficionados al buen cine, animado o no, hoy está de luto. Ha muerto Satoshi Kon, gran director de películas de anime y posiblemente el más conocido de su generación, con gran proyección mundial. Después de unas cuantas horas de duda, por si era el típico bulo de internet, pero las noticias corrían por twitters y finalmente un alto cargo del estudio de animación MadHouse ha confirmado la triste noticia. Kon ha muerto con 47 años. La causa de la muerte es por ahora desconocida, aunque las primeras informaciones hablan de muerte por cáncer.

Este es un mensaje de urgencia, una noticia de alcance y un intento de reflejar, en caliente pocos minutos después de conocer la noticia, la genialidad e importancia que ha tenido Kon en el mundo de la animación.

Los inicios de Kon van ligados al estrellato de otro grande, Katsuhiro Otomo. En papel, colaboró con su maestro en el manga editado en España World Apartment Horror. Fue de los primeros títulos que se trajeron a España (posiblemente ya espoleados por el nombre Otomo, de moda en ese entonces por Akira ). Se publicó en modo casi europeo, o sea, mucho más alto que grueso, un poco como Promesa o Hotel Harbor View, del por entonces desconocido Jiro Taniguchi. W. Ap. Horror vió una conversión a imagen real dirigida por el mismo Otomo y guionizada por Kon), pero es escasametne conocida en Occidente. En el campo que lo haría famoso, el anime, se formó un nombre a la sombra del creador de Madre Sarah con Roujin Z (editada en VHS en España hace muchísimos años), una alocada aventura de un viejo a punto de morir, su enfermera y un mecha-máquina asistencial que satisfacía todas las necesidades del pobre hombre. Regresando a lo más recóndito de mis recuerdos me viene a la cabeza una divertida persecución por el camino del monorraíl suspendido cuando esa máquina se vuelve loca y se lleva consigo al viejo para que vea por última vez los sitios en común que tuvo con su amada esposa ya fallecida. Una pequeña joya que no ha sido editada en DVD. Posteriormente, varios años más tarde, nos ha llegado Memories, un compendio de 3 cortos donde Kon es el guionista de uno de los tres cortos, todos basados en historias cortas de Otomo.



Pero es en 1997 cuando Kon salta a la fama con su primer trabajo como director, Perfect Blue. Un thriller enigmático centrado en el mundo de las idols (esas cantantes o grupos japoneses que vuelven locos a los jóvenes nipones, suelen tener una vida de çexito muy corta aunque hay excepciones). La protagonista es la cantante principal de un grupo de estas características que está a punto de hacer el salto a la interpretación (muy común también en Japón), pero ciertos acontecimientos y dudas le hacen crearse una paranoia, aumentada por el hecho de verse implicada en varios asesinatos de gente cercana, y de constatar de que el camino hacia el estrellato en el mundo del cine y la TV no es tan fácil, viéndose relegada a producciones baratas o incluso eróticas. La imagen de ella misma reflejada en el cristal del tren suspendido tomando forma como su conciencia escondida recriminándole lo que no quiere oír forma parte ya del imaginario del anime. Es también de las primeras películas donde se reflejaba la importancia de Internet y del fandom, con un inquietante personaje otaku que parece acecharla a cada paso. Un laberinto psicológico donde la realidad y la ficción se mezclan que fue muy bien recibido en su momento y que supondría los cimientos para su filmografía posterior, sobretodo uniéndola con la más reciente Paprika.

La fama de Kon siguió creciendo con su próxima película, Millenium Actress. En este caso también mezcla la realidad y la fantasía, pero los resultados son mucho más accesibles que en su anterior obra (en ese momento, Perfect Blue fue considerada, al menos yo tengo esa sensación, como esas películas extrañas, de las cuales no te enteras mucho pero que sigues hasta el final, y hasta pueden llegar a gustarte, aún si realmente no has captado mucho o hay escenas sin explicación. Es lo que tiene verla de joven, vas creciendo y esa sensación se va minimizando, aunque no acaba de desaparecer del todo). En Millenium Actress, una pareja de periodistas localiza a una conocida actriz, ya retirada, vieja y posiblemente olvidada por las nuevas generaciones, para que les cuente cosas de su vida privada y de su trabajo y amor, el cine. La actriz les cuenta detalladamente aspectos de algunas de sus películas, y aquí es donde empieza la fantasía: los dos periodistas se ven inmersos, como traslación gráfica de lo atentos que están a las palabras de la anciana, en el rodaje de aquellas películas, creándose momentos hilarantes, de lo mejor que he visto en cine (sea de animación o no). Las experiencias de los dos periodistas, vestidos en cada ocasión según en la época en la que discurre la película protagonizada por la actriz) crean un humor, una tensión y las sabias palabras de la mujer dejan un estado de ánimo tan apabullante que se crea una magia en pantalla que pocos olvidan. Personalmente recuerdo perfectamente el pase al que pude asistir en el Festival de cine de Sitges del año 2001 (donde incluso creo que llegó a ser presentada por un miembro del staff, aunque me baila la cabeza si era Kon o no, aunque vino posteriormente para presentar Paprika), donde ganó el premio de la sección Anima’t y fue aclamada por los que la vieron. La vida de la actriz es un resumen de los mayores acontecimientos que marcaron Japón en el Siglo XX, desde los años 30 hasta un hipotético futuro en el espacio, pasando como es lógico por la Segunda Guerra Mundial. El nivel de producción de la película es altísimo, debido a que el aspecto, animación, vestuarios e incluso música cambian cada vez que la actriz recuerda una escena diferente. Así podemos ver a los protagonistas con la guisa de los dibujos ukiyo-e o como combatientes en cualquiera de las películas de corte clásico de Kurosawa (Ran, Trono de Sangre ,etc), destilando muchísima más humanidad que muchas producciones de imagen real. Esta sensación de magia y de estar dentro de una meta película pendientes en todo momento de las aventuras que les suceden a los dos periodistas y de las sabias palabras de la actriz hace que Millenium Actress sea para mí, de las mejores películas que he visto nunca.



El idilio con Kon seguiría, a nivel mundial y de forma personal, con Tokyo Godfathers. Alejándose de los thrillers psicológicos y universos complejos e intrincados, en esta ocasión Kon nos presenta a tres vagabundos que se encuentran un bebé una Nochebuena en un Tokio bullicioso y nada pendiente de las pequeñas desgracias de sus pequeños y humildes habitantes. Un alcohólico, una drag queen y una chica que se había escapado de casa deberán cuidar del bebé mientras buscan a su madre. Mientras tanto, deberán pelear contra sus circunstancias, su pasado, sus manías, sus fobias, mientras buscan alimento para el bebé que no para de llorar. Un cuento de navidad donde todo acaba bien pero con un punto de amargura, una humanidad a flor de piel y la sensación de que los humanos somos capaces de lo peor (abandonar un bebé) y de lo mejor (dejar al lado tus problemas y ser altruista, sobretodo cuando no se tiene nada). Una ciudad de neón con excedente de luz pero que no es capaz de ver los problemas internos de la gente. Un contraste de la ciudad “bonita” con la fealdad externa de los protagonistas. Una celebración ¿religiosa? rutinaria para esconder las miserias de cada uno. Una desgracia para un recién nacido el día de Nochebuena, un nuevo Jesús que da la oportunidad a la gente de enfrentarse a sus temores y de hacer el bien. Y de dar fe que a veces, los milagros existen (quién haya visto la escena final lo entenderá). Personalmente quedé enamorado de esta película, porque en el momento de la presentación en Sitges (en 2003) justo había vuelto de China de recoger y conocer a mi sobrina adoptada de solo un añito de edad, y ya entenderéis que el lagrimal estaba flojo por aquél entonces. Tuve la suerte de poder añadir una capa más de visionado a la película, aquella que tienen todos los que han pasado por una adopción y piensan que será de todos esos niños abandonados en multitud de ciudades y pueblos de muchos países del mundo (China en mi caso aunque actualmente tienen mucha importancia Etiopía y Filipinas). Me considero afortunado de haber podido ver esta película en ese momento justo de mi vida porque la viví como propia, y no dudo ni un momento en que se la mostraré a mi sobrina, esa a la que considero mi propia hija, en cuanto sea mayor. Una historia que debería ser obligatoria en escuelas y preparativos para la patria potestad. Ganó, entre otros premios, el del Público del Festival de Sitges


Al año siguiente, Kon volvería a sus mundos de fantasía mezclada con la realidad pero en un medio distinto: la Televisión. Creó la serie Paranoia Agent, de solo 13 episodios, donde un par de policías investigan unos casos de violencia física con un arma curiosa: un bate de béisbol. Extraños casos de agresión física todas con un denominador común: las víctimas han sido golpeados con un bate de béisbol aparentemente por un chico joven que se deslaza rápidamente con patines en línea. Cada capítulo nos enseña un caso de violencia y las víctimas van aportando datos sobre el atacante, formando un puzzle que los detectives deberán resolver, diferenciando que hay de real y de inventado (o sugestionado por el golpe) en las declaraciones de las víctimas. La cosa se complica cuando el mundo de los policías se derrumba y se parece más a un videojuego de rol japonés que a un caso noir de dos policías contra un enigmático ser (mítico capítulo ese). Al final nada es como parecía ser, y se descubren traumas del pasado que influyen en el presente. Una de las escenas más recordadas es esa en la que el policía cae en un agujero espacio temporal y se ve a sí mismo disparando a traición a otro personaje mientras que él mismo escapa por una puerta, y otro “policía” (él mismo pero en un plano distinto en el tiempo) ve caer el cuerpo del hombre asesinado y persigue la sombra que se escapa por la puerta, sin saber que es él mismo. Un bucle temporal que usa trucos visuales parecidos a la famosa escena de El resplandor, que es precisamente la protagonista del Festival de este Octubre en la costanera localidad de Sitges. El propio Kon reconoció que muchas de las ideas que pueblan Paranoia Agent fueron concebidas durante el rodaje de sus otras obras, quedando en una especie de limbo sin conexión. Como que aquí se aprovecha todo, creó para su utilización una serie de TV, donde a modo de cajón de sastre fue situando todas esas ideas, montando una estructura narrativa que le diera empaque y una lógica interna. El resultado es bastante positivo, la serie está bien considerada por la crítica y el público y queda como el único o más representativo de los trabajos del director para la TV.

Llegamos a 2006, y otra vez en el Festival de Sitges, y esta vez con la presencia del mismo Kon, nos encontramos con la premiere de Paprika, su último film. Aquí tengo que ser sincero y debo decir que no entendí gran parte de su contenido, también se puede deber al hecho de acumular muchas sesiones en el Festival y no tener el cerebro muy fresco. La historia es la siguiente, cortesía de la Wikipedia:

En un futuro próximo, la psiquiatra Atsuko Chiba ha desarrollado un método de terapia revolucionario, gracias a que forma parte de un proyecto corporativo, en el cual un grupo de investigadores están realizando un dispositivo para navegar de forma consciente a través de los sueños y crear redes sociales de soñadores, para en última instancia crear un medio de comunicación que permita divertirse y tener vivencias en él, se esté despierto o dormido.

(…) la doctora Atsuko Chiba, que es conocida fuera del proyecto como Paprika y de la cual la mayoría de los colaboradores desconoce la identidad verdadera, comienza trabajando con el dispositivo para probarlo y de paso ayudar a los pacientes psiquiátricos fuera del centro de investigación, utilizando su alter-ego Paprika, identidad que asume en el mundo de ensueño. El método de terapia consiste en introducirse en la mente de los pacientes para tratar sus ansiedades

Un prototipo experimental es robado, desarrollado por el investigador principal, el doctor Tokita: el “Mini DC” al que todavía no se le han añadido las medidas restrictivas de seguridad, permite al usuario ver los sueños de las personas, explorando sus pensamientos inconscientes. Los ladrones comienzan a utilizarlo para invadir las mentes de sus creadores, destruyendo sus personalidades mientras duermen. Convertida en Paprika, la doctora Atsuka Chiba realizará una investigación onírica para dar con el causante del robo y descubrir sus verdaderas intenciones.

(…). Lamentablemente, antes que el gobierno pueda aprobar la ley que autorizaba el uso del dispositivo tres de los prototipos son robados. Debido a su carácter inacabado el Mini DC puede permitir a cualquiera entrar en los sueños de otra persona, dándole la oportunidad de llegar tan lejos como su imaginación lo permita.

La película es muy onírica, llena de referencias y de extrañas visiones, exigiendo del espectador mucha atención y “apertura de miras” que un asiduo del Festival con varias sesiones a la espalda durante muchos días no está dispuesto a mantener mucho rato, al menos un servidor. Le debo un segundo visionado más atento y personalizado, mientras tanto, me pierdo en esos mundos de sueños, metáforas y la importancia y peligro de la tecnología en nuestros días. Si seguimos el trabajo de Kon se podría considerar Paprika como el mayor exponente de su pasión: la de mezclar realidad y ficción, vida y sueño, sensaciones físicas con sensaciones psicológicas.

No contento con ello, un par de años más tarde Kon se enroló en el proyecto Ani*kuri 15, una serie de cortos de un minuto de duración que servían como “cortinilla” para el programa de mismo nombre. Grandes nombres se animaron a crear sus pequeñas obras de animación, desde Mamoru Oshii u otros directores de Production IG, el Estudio 4C o míticos autores como Shoji Kawamori (famoso por la saga Macross) o Michael Arias (responsable de la versión animada de Tekkonkinkreet, de Taiyo Matsumoto, publicado por Glenat en un tomo único de grandes proporciones). Kon participó en último lugar en esos cortos con Good Morning, donde una joven chavala se levanta semi dormida de la cama e intenta despertarse sola. Una nueva mezcla de lo real y lo fantástico, ahora condensado en un minuto.

El último proyecto en el que estaba implicado actualmente Kon era la película The Dream Machine (Yume Miru Kikai). Según algunas voces hubiera significado la última película del director, aunque desconozco los motivos. Según sus propias palabras en una entrevista, “Superficialmente, será una aventura fantástica orientada a la audiencia joven. Pese a esto, la gente que lleva años viendo nuestros films descubrirán otros niveles de visionado y podrán disfrutarla también. En esta ocasión no habrá personajes humanos, solo robots. De hecho, será una “road movie” de robots”. Sin mucha más información sobre ella, se podría decir que es una mezcla de los dos aspectos que caracterizan el cine de Kon: la mezcla de realidades y un trato más realista de los personajes (por lo de road movie y lo que trae consigo, huída, relaciones interpersonales, amistad, el dar más importancia al viaje que al destino, etc). Esperamos que la triste noticia de su desaparición no traiga consigo la paralización de la producción del film, más allá del lógico y necesario ajuste que deberá acontecer en el sino del grupo de trabajo. Seguro que después del mazazo inicial se reemprenderá el trabajo de producción, como homenaje final a este gran director. Sería una fantástica experiencia poder disfrutar de este su título póstumo en algún festival europeo, aunque se me antoja demasiado pronto en el próximo Sitges, aunque una retrospectiva este o el próximo año sí que debería ser obligatoria.

Mientras tanto, podremos seguir deleitándonos con las últimas obras de Satoshi Kon en DVD en Castellano. Tanto Perfect Blue, como Tokio Godfathers, Millenium Actress (en varias ediciones de cuidada manufactura), Paranoia Agent (también en varias ediciones según la economía del espectador) y Paprika (incluso en BluRay y UMD) están presentes en nuestro mercado, esperando que alguien las descubra y haga justicia a un director que empezó en la sombra de un mito pero que consiguió hacerse un lugar, volcando en imágenes toda su imaginación, extravagancia y universo propio junto con un maravilloso don de la dirección, toque mágico en los personajes y originales historias con las que soñar.

Solo me resta decir que aún no me lo creo, aún no lo he interiorizado. El mundo del anime pierde de forma demasiado temprana un maestro de la dirección, quedando su influencia que con los años se irá extendiendo a los nuevos directores que vayan apareciendo en el mundo de la animación. Como se suele decir, queda tu obra. Se nos va una pequeña parte de nuestra afición y algo se muere en nuestra alma. Mañana volverá a las televisiones cualquier personajillo encumbrado por la telebasura que no ha hecho nada en su vida y todos le reirán las gracias y las fotos de sus viajes. Mientras tanto, nadie habrá prestado atención a lo que hoy nos ocupa. Así nos va. Quizá alguna nota marginal en algún periódico que no esté lleno de becarios o algún pequeño reportaje en algún programa cultural de La 2 o incluso, soñando como el maestro nos enseñó, poder disfrutar de alguna de sus películas de madrugada en ese mismo canal. No estaría mal que el canal de animación 3XL, que debe empezar sus emisiones en Septiembre en la zona de Cataluña, programase una retrospectiva de sus películas, al menos de las que tengan los derechos de emisión, como hicieron años ha con muchas de las películas míticas de Manga Video y demás prehistoria del anime en España. .

Hasta aquí este humilde e incompleto repaso a la obra del malogrado director. Espero que os haya interesado, y perdonad posibles faltas o errores al haber escrito esto justo cinco minutos después de enterarme de la noticia.

Gracias por todo, amigo Satoshi. Rest In Peace, Kon-sensei.