El Maximortal

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Colección: EL DÍA DESPUÉS nº 10
Autor: Rick Veitch
Norma 192 pág – BN – 15 €

 
Descripción Editorial

Un niño con superpoderes llegado del espacio exterior, dos judíos que sueñan con escribir cómics de superhéroes, un editor sin escrúpulos y un país atrapado en la Segunda Guerra Mundial dispuesto a lanzar la bomba atómica… Ha llegado la hora de que Maximortal, el mayor superhéroe de la historia, se alce sobre la humanidad.

La deconstrucción del mito del superhombre y del negocio editorial de los cómics sirve a Rick Veitch (SWAMP THING, EL UNO) de columna vertebral para idear con EL MAXIMORTAL un nuevo universo de superhéroes, cargado de humor negro y referencias a la historia del cómic, donde todo es demasiado parecido a la realidad.

Reseña

¿Os imagináis a Superman, de niño, subido a hombros de Jonathan Kent? Sí, eso es fácil. Pero, ¿y si os digo que, en plena rabieta infantil, le destroza el cráneo a porrazos?

Y si ahora os digo que la única debilidad del Hombre de Acero no es la kriptonita, sino las heces diarreicas de Jerry Siegel, el creador argumental de sus cómics, ¿qué pensaríais?

¿Creeríais que el fundador de DC Comics era llamado el “Sin Huevos” porque quedó castrado cuando se topó con Clark Kent por primera vez?

¿Sabíais que en verdad la primera bomba atómica no tuvo nada de atómica?

No entendéis nada, ¿verdad? Y es que Maximortal es un cómic con muchas caras. Detalle que obliga a tener que atenderlas todas si realmente queremos hacernos una idea del interés que pueda tener para nosotros lo que explica. Por este motivo, esto serán unas pinceladas locas de algunos de sus motivos argumentales más que no una reseña propiamente dicha. Conviene también decir aquí que Veitch no utiliza nunca exactamente los nombres reales de las personas y personajes en los que se inspira, a pesar de que estos son fácilmente reconocibles en la mayoría de los casos.

Maximortal cuenta la historia de un mundo de verdad en el cual Superman existe realmente. Es decir, un mundo como el nuestro, casi nuestro mundo. Un mundo en el que, por lo tanto, Superman convive con los creadores de su cómic y el primer protagonista de sus seriales cinematográficos. Pero esa misma existencia de Superman lo altera todo. Y nuestro mundo ya no es tampoco propiamente nuestro mundo. Ni en un mundo como el nuestro Superman sería tampoco el de los tebeos. Mucho menos si la historia la explica Rick Veitch. Porque si este cómic tiene aparentes semejanzas, en cuanto a planteamiento e intenciones, con obras como It’s a Bird y Superman: Secret Identity, el tratamiento que le confiere Veitch lo aleja del todo de ellas.

Tres son los ejes principales de este relato:

Cómo ese Superman llega a existir y cómo se relaciona con el mundo que le rodea.

La historia de los comic-books desde que apareciera el Hombre de Acero como primer personaje publicado originalmente en ellos.

El uso de Superman en la Segunda Guerra Mundial y cómo su aparición afectó a la carrera nuclear.

Es por esos derroteros que Veitch desarrolla su propuesta, con una tosquedad en el dibujo que corre pareja a la aspereza del guión en ciertos momentos.

Superman aparece de niño, incapaz de comprenderse a si mismo y de comprender el mundo que le rodea. Desconocedor de su fuerza. Escatológica resulta esa escena, ya mencionada, en la que se pasea montado sobre un Jonathan Kent con el cráneo destrozado. Por no hablar del granero lleno de cabezas humanas, recolectadas cual mazorcas de maíz, que acaba saltando por los aires provocando una lluvia macabra. Un Superman que, evidentemente, acabará en manos del gobierno estadounidense, sin que el gran público sepa de su existencia.

Jerry Siegel y Joe Shuster extrañamente, no obstante, se verán impelidos a contar las historias de un True-Man que vino del cielo y, con él, inaugurarán la producción de material original para los comic-books. Con ellos, asistiremos a las manipulaciones a las que eran sometidos los artistas por parte de las editoriales en aquellos tiempos. Les veremos conocer a Will Eisner y Lou Fine. A Joe Simon y Jack Kirby. Al mismísimo C.C. Beck, creador gráfico del Capitán Marvel. Con Siegel y Shuster sabremos de la evolución de DC Comics y de los tejemanejes de sus editores para sacar de en medio a William Gaines y a sus EC Comics mediante la creación del Comics Code. Y sentiremos en propia carne todo el descrédito de que te sea negada la potestad sobre un personaje que tú creaste.

Mientras, Superman se halla bajo la potestad de J. Robert Oppenheimer, uno de los principales científicos responsables de la creación de la bomba atómica… pero quizás ya es hora de que me calle, y seáis vosotros quienes escojáis si queréis saber el final de esta extraña, desconcertante e incomoda historia.

Aunque si queréis saber más cosas de ella, no dejéis de consultar esta excelente reseña que le hizo Tebeonauta en La Hora de las Tortas.

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“Me llamo Toni Boix y soy un DC-Adicto”. A pesar de que mi niñez esté inundada de Sal Buscema y mi adolescencia de Spirit, Metropol, Cimoc y Zona 84. Porque Zinco me devuelve al redil. Zinco y Wolfman y Perez y Moore y Totleben y Gibbons y Miller y Bolland y García López. Después, el ansía. La escasez. La falta absoluta de alegrías. Mueren las revistas de cómics y Zinco vegeta. Mi ilusión se marcha a hacer las Américas. Suerte del Previews… y de los cómics que se malvenden. Le pido a Raúl López que me deje escribir una reseña en Zona Negativa promocionando Fallen Angel… y el resto es esta historia.

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21 Comentarios en "El Maximortal"

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tebeonauta

Gracias por el cumplido, sobre todo viniendo de tí, ya que me gustan mucho tus posts. En cuanto al Maximortal, mucho hemos cantado sus excelencias, pero voy a poner un punto negativo en este cómic, cosa que no hice en mi reseña. Y es que el dibujo de Veitch en este tomo no está a la altura del guión. Sé que el estilo feísta empleado por Veitch está hecho a posta, pero no me convence teniendo en cuenta que he visto a este dibujante en otros cómis a un nivel más alto. Quizá este sea el único inconveniente de un cómic, por lo demás magnífico.

Alberto Benavente

Me lo pillo!!!

Mira tu que este es uno de esos comics que siempre me he querido pillar y nunca he encontrado el momento. 😉

guacamol

Pedazo de obra por los cuatro costados.

mr bones

esa imagen de Jonathan kent con la cabeza destrozada ,me recuerda a algunas portadas de albumes del grupo Death metal Cannibal Corpse jajajajaa

el tio berni

Un tebeo muy bueno, donde Veitch demuestra que la sutileza no es lo suyo, ni falta que le hace. Lo único que me chirría es la aparición de Sherlock Holmes, que todavía no he entendido a qué viene…

sputnik

¡AH POR FIIIN! siempre había querido pillarme esta obra, junto con the One y Brat Pack, para tener la trilogía al completo.
¿Sabéis si saldrá/si ha salido/cuándo saldrá este último libro?

Iván

Yo espero a brat pack para pillar las tres…

sputnik

Si, pero forman como una trilogía del superhéroe escatológico, ¿no? Es la fama que tienen, vamos. Yo también espero a Brat Pack para leermelos todos, y eso que ya tengo the One en casa.

libreria moebius

Porqué todos los superhéroes ,mas bién superseres que salen en los tebeos de Veitch son siempre autistas o tarados mentales?

mariano

No lo sé, pero mola y mucho.
Todos a exigir a planeta swamp thing de Veitch ya||||

sputnik

es verdaaaaad, veitch es al que hecharon porque llevó a Swapie al pasado junto a Jesucristo, jajajaja! tiene que molar y mucho.
Otra cosa, mariposa: el cómic es en blanco y negro…¿de dónde sale el dibujo de los dos dibujantes? Porque lo otro, vale, son portadas, dibujos publicitarios, pero eso parece una viñeta…
Ah. Soy consciente de que las obras son independientes unas de otras, pero oyes, son la visión personal de veitch sobre los superheroes y al final eso no deja de enmarcarlas en un universo personal…ade+ de que el propio Veitch lo defina como “Trilogía del Superhéroe Escatológico”
Ale, que tengáis muchos hijos varones.

Sputnik

Pues me parece que sí hay versión en color

JACQUES

Ah, pequeños ingenuos. Mirad,mirad el siguiente enlace:
http://www.comics.org/series.lasso?SeriesID=4597

donde podreis acceder a una ficha de cada uno de los números originales, donde se especifica que DAN PARSONS era el COLORISTA. (De hecho, se le destaca en varias portadas originales). Norma ha repetido la jugada de THE ONE (tebeo Marvel-Epic originalmente en color). Y ya podemos imaginarnos lo que pasará con BRATPACK…

Sputnik

Pues qué putadita… Osea que no es ya que haya una versión en color.
Es que elcómic es en color. Si me dijeses que es un color de mierda, tipo Swamp Thing (de Moore), po vale, es para mejor. Pero está bien dado.
Qué capulletes.

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