Caballero Luna: Extraños

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Edición original: Marvel Comics – enero-abril – 1999
Edición España: Comics Forum – mayo – 2000
Guión: Doug Moench
Dibujo: Mark Texeira
Entintado: Mark Texeira
Color: Steve Oliff
Portada: Mark Texeira
Precio: 995 pesetas / 5,98 euros (tomo en tapa blanda de noventa y seis páginas)

 

Después de haber recuperado para la causa a una de sus creaciones más populares, el guionista Doug Moench volvió a encontrarse con ella en una segunda miniserie, en la que siguió profundizando en la nueva existencia del viejo Luna. Extraños fue el título que se le dio en España y fue una de las novedades del salón del cómic barcelonés en su edición de 2000.

Una vez recuperado en Resurrección, el Caballero recuperó su vida habitual, bajo la identidad predominante de Steven Grant. Jack Lockley seguía ejerciendo de taxista para conseguir información a la identidad enmascarada y el bar de Gena y el mugroso Crawley seguían siendo fuentes fiables de información. Moench presenta en esta segunda miniserie otro aspecto del pasado de Spector –ya mencionado en el primer volumen de su colección- que hace referencia a su condición de miembro de una agencia de espionaje interior. Alguien busca a Marc y no acepta las explicaciones de que esté difunto. Después de todo, el asunto de las personalidades múltiples del personaje ha sido siempre confuso y resulta lógico considerar que, pese a su negativa a recuperar esa antigua identidad, Luna decida embarcarse en una nueva aventura de investigación.

El punto principal de la historia viene dado por la existencia de una presunta conspiración en la que entran en juego gran parte de los mitos que son tan caros al mundo magufo: el monstruo del lago Ness, los grises abductores, las sociedades secretas, la manipulación mental… Una antigua colega y pareja del agente Spector se convierte en el punto de unión entre el presente y el pasado y embarca a Luna en una historia que bien podría haber firmado el equipo de guiones de Expediente-X. No hay que olvidar que en aquellos días la serie protagonizada por Gillian Anderson y David Duchovny gozaba de gran popularidad, por lo que no resulta extraño que la trama se acercara a ese sol que tanto calentaba en aquellos días y que tan infructuosamente se intentaba copiar.

No es la primera vez que en Marvel se intentaba dar una explicación de andar por casa a esos misterios que, como buenas serpientes de verano, reaparecen cada cierto tiempo en medios de comunicación sin nada que llevar a sus informativos. El propio Jack Kirby –profundamente influido por las ocurrencias del célebre charlatán Erich von Däniken- ya trató de estos asuntos a través de sus trabajos con los Eternos o con Pantera Negra, pero aquí Moench se aleja del colorido desenfado del Rey e intenta presentar una historia más en la línea de los cuentos que montaba Fernando Jiménez del Oso (carismático y entrañable paladín celtibérico de las magufadas en los tiempos del tardofranquismo y la transición). No hay que olvidar que los bichos prehistóricos, las visitas extraterrestres, la magia y todas esas cosas que pueblan las milongas de Cuarto milenio o los disparates del canal Historia existen en el universo marveliano; sin embargo, mitos como Nessie o los grises cabezones del espacio exterior cuentan con ese encanto especial que les hace volver a los artículos de periodistas sin mucho criterio y, por supuesto, a los tebeos de autores con ganas de contar su versión del asunto. Don Doug juega aquí la carta de las meigas: no se cree en ellas pero haberlas haylas.

La miniserie está estructurada en cuatro entregas que, a su vez, se sub-dividen en capítulos. A lo largo de la misma, el protagonista y sus secundarios principales se enfrentan a un contubernio orquestado desde las cloacas del Estado. Los fenómenos “para-anormales” se presentan como parte de una maniobra de intoxicación para desviar la atención sobre ciertas actuaciones secretas y con poco de carácter ultraterreno pero ¿es todo una monumental farsa? Ya se verá. Conforme el Caballero profundiza en sus pesquisas, las alarmas de sus desconocidos adversarios se encienden y el investigador se convierte en blanco potencial.

Por lo que a la parte gráfica se refiere, hay que destacar el hecho de que Edwards y Campanella dejaran paso a Mark Texeira y Steve Oliff. Este dibujante, que había alcanzado reconocimiento gracias a sus labores con Lobezno o el Motorista Fantasma, evocó aquí algo del estilo de Sienkiewicz merced al trazo “sucio” de sus tintas, pero ahí terminaron las semejanzas. Los experimentos “metagráficos” de don Bill no tuvieron cabida en un dibujo adecuado para el tono siniestro que se requería, pero algunos detalles –como las figuras femeninas- se caracterizan aquí por una tendencia a la exuberancia que contrastaba demasiado con lo que se contaba en la parte literaria.

Extraños es una miniserie entretenida que contó con el beneplácito de público y crítica, pero no alcanzó las cotas necesarias para que hubiera continuidad. Siete años tuvo que esperar el viejo Luna para recobrar cabecera propia. Una vez más, el sino de los personajes “de culto”.

Ilustración de Mark Texeira
Ilustración de portada del número uno yanqui y del tomo recopilatorio español

  Edición original: Marvel Comics - enero-abril - 1999 Edición España: Comics Forum - mayo - 2000 Guión: Doug Moench Dibujo: Mark Texeira Entintado: Mark Texeira Color: Steve Oliff Portada: Mark Texeira Precio: 995 pesetas / 5,98 euros (tomo en tapa blanda de noventa y seis páginas)   Después de…
Guión - 7.5
Dibujo - 7.8
Interés - 7

7.4

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2 Comentarios en "Caballero Luna: Extraños"

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Alejandro Ugartondo
Autor

Esta sí que la pille en su día y la recuerdo como una historia muy correcta sobre el personaje por lo que coincido plenamente con tu valoración. Texeira me parece un gran acierto aunque me hubiera gustado más con menos coloreado digital

BLUNTMAN
Lector

Texeira estaba en plena forma y mantenía el estilo que nos flipaba con su motero Fantasma (y números sueltos del castigador) pero desgraciadamente aqui moech flaqueo mucho, haciendo una especie de trasunto de Expediente X con Spector y Marlene.
El principal problema de este personaje, como siempre, es la de que no de dan cabida a su universo de némesis, que es lo que le hicieron en la legendaria “en el fondo” y que tanto gustó a la gente.
Aun así, es una lectura soportable que gustara a los coleccionistas y fans del personaje.

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