Bestiarius 3

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Bestiarius_3_Kakizaki

Edición original: Tojushi Bestiarius VOL.3, Shogakukan 2013.
Edición nacional/ España: Milky Way Ediciones 2016.
Guión: Masasumi Kakizaki.
Dibujo: Masasumi Kakizaki.
Traducción: Marc Bernabé.
Formato: Tomo manga rústica con sobrecubierta 200 páginas.
Precio: 8€.

 

Continuamos reseñando la historia de Bestiarius con este tercer tomo de la serie fantástica de Masasumi Kakizaki. En Bestiarius, el mangaka nos introducía en un Imperio Romano alternativo donde existían monstruos e híbridos que convivían, de mejor o peor manera, con los humanos. La mayoría de los mismos eran utilizados como esclavos, normalmente en combates contra los bestiarius, los gladiadores especializados en asesinar bestias en los anfiteatros. Aunque en un primer momento Kakizaki concibió el manga como un compendio de historias autoconclusivas que incluían a varias de estas bestias, a partir del segundo tomo la obra toma un cariz más continuista, siguiendo la historia de Arthur, Galahad y Pan, tres jóvenes británicos que vieron su pueblo arrasado por las legiones romanas y ahora buscaban venganza y el rescate de su amiga Elaine, que ha sido convertida en una bestiarius en Roma.

Este tercer volumen prosigue la historia en ese punto, con Arthur enfrentándose a Elaine en el coliseo debido a que Lépido, el malvado general romano, le ha lavado el cerebro y no reconoce a sus antiguos amigos. Tanto Galahad como Pan bajan a la arena a intentar a ayudar a Arthur sin lastimar a su amiga, pero resulta imposible, ya que la muchacha es toda una fuerza de la naturaleza. Finalmente, el hecho de bajar su espada y dejarse golpear por ella al tiempo que le contaba cosas de su pasado provoca el desbloqueo mental de Elaine, que se niega a matarle tal y como el emperador Domiciano exige. Por miedo a perder el favor del pueblo, este decide perdonarles la vida y son entregados a Lépido, que nuevamente los encarcela.

Bestiarius_3_Elaine

A partir de ese momento la historia torna a lo mismo de siempre, es decir, Domiciano y Lépido no pueden permitir que los muchachos queden libres y arriesgarse a su venganza futura, pero tampoco pueden ejecutarlos porque sí debido a que su popularidad descendería hasta el mínimo y el pueblo podría rebelarse. Por ello les ofrecen el clásico trato de enfrentarse contra los mejores gladiadores con la promesa de ser liberados los cuatro, Elaine incluida, en caso de vencer la contienda. Sin muchas más salidas, Arthur y compañía aceptan el trato y se preparan para enfrentarse a Chul, Wodan y Donal, tres híbridos germanos que están en Roma por la promesa de Lépido de procurarles rivales poderosos y carnicerías en la arena del coliseo. Pero como no podía ser de otra manera, todo combate por la libertad tiene que tener su dosis de injusticia por parte de los malos de la historia, que en este caso se traduce en que tienen que evitar que los monstruos corten 4 cuerdas que sujetan el techo con pinchos de la jaula en la que mantienen encerrada a Elaine, con la llave que uno de los germanos se ha tragado y sin conocer que Elaine ha sido torturada de nuevo hasta ser un pelele en manos de Lépido para que mate a aquel que abra la jaula. Un argumento visto muchas veces y que se vuelve más manido aun con la llegada de Durandal el guiverno y Finn al finalizar el tomo.

Argumentalmente ya vemos que este volumen de Bestiarius vuelve a ser nuevamente circular y además mucho más superficial que los anteriores. Es un relato arquetípico basado en clichés que hemos visto en muchas películas del estilo y en muchos shônen, tanto por cómo se distribuye la trama, como por los giros de guión, la aparición de un Deus Ex Machina que salva todo, flashbacks en mitad de una conversación sumamente trascendental… Y con el agravante de que Kakizaki ya había usado el mismo esquema en el primer tomo, con idénticas situaciones y resolución, incluso con personajes repetidos (Durandal y Finn que parecen los auténticos protagonistas de Bestiarius por una cosa u otra). Además, la obra pierde aquí todo lo que ganaba en el segundo tomo en cuanto a un mejor planteamiento de la trama, una temática implícita que habla de valores y utiliza a los monstruos y a los romanos como pequeña crítica de lo negativo del ser humano, etc… En este sentido es un tomo que utiliza la unidad de tiempo, espacio y acción prácticamente a rajatabla, y que los únicos momentos en los que la rompe no quedan suficientemente marcados porque o no están bien construidos o son sumamente repetitivos.

Bestiarius_3_Arthur

Durante todo el volumen asistimos a peleas previsibles y a planes maléficos mascados y remascados, que no tenemos dudas de cómo terminaran por la construcción bicolor de los personajes: o son malos o son buenos, y en eso no hay ninguna evolución. Además, aunque esto se utilizaba también al principio de Bestiarius y se justificaba con el hecho de que la obra iba a ser un desfile de monstruos y criaturas que en los lápices de Kakizaki alcanzarían un nivel espectacular, lo cierto es que el tercer tomo no muestra ni uno solo de ellos. Todo hace ver que la evolución que vimos en el anterior volumen no solo no se ha mantenido o pulido en este, sino que encima ha empeorado la premisa inicial y nos ha dejado a un Kakizaki escribiendo en automático y dando fin a una historia que si bien nunca pareció una obra maestra, si que podía haber tenido un mejor desarrollo. O al menos uno distinto del que ya se había utilizado previamente. Al menos la historia queda más o menos cerrada, aunque con una rendija entreabierta que veremos si se retoma o no en el cuarto tomo, aunque el temor a que repita también esquemas de la historia de Finn y Durandal está ahí.

Pero como habitualmente, donde brilla y salva un poco el conjunto Kakizaki es en el apartado artístico. Y esta no es una excepción, ya que el mangaka vuelve a hacer un tremendo despliegue de espectacularidad y obsesión por el detalle. Al final del tomo el propio autor hace referencia a que su método de trabajo es eminentemente tradicional, sin usar apenas nada las herramientas digitales, lo cual asombra aun más por el tiempo que dedica a realizar las ilustraciones. Y quizá sea también una excusa plausible para entender porqué no tiene más tiempo para pulir los guiones si somos un poco mal pensados. No obstante, el dibujo tiene pocos peros como de costumbre. Extremadamente realista, con un dominio espectacular del claroscuro, la tinta y las tramas para generar contrastes y volúmenes, proporciones y perspectivas solidas y buenos diseños. Las splash pages son realmente espectaculares en este tomo, así como las páginas a color, que te hacen soñar con que Kakizaki intente un día crear una autoconclusiva a todo color o algo similar, porque realmente es un espectáculo.

Bestiarius_3_Arthur_Pan_Galahad

Aun así su arte también tiene alguna pega. Quizá venga dado por el hecho de ese deje a “piloto automático” que ya encontramos en la trama, pero lo cierto es que aunque las escenas de acción están bien construidas y resultan satisfactorias, son algo lentas, faltan detalles y pierden espectacularidad. Las batallas resultan atractivas por el preciosismo gráfico que aporta Kakizaki, son nítidas y se comprenden bien, pero les falta ritmo, crudeza, son excesivamente limpias. La composición es estándar, sin grandes alardes ni experimentos sobre ella. Todo forma un conjunto sólido, el punto más fuerte de la obra, pero cojea precisamente en uno de los aspectos que más ofrece este tomo. Por otro lado, la edición de Milky Way ayuda mucho a engrandecer el arte del mangaka, ya desde la cubierta con unas tintas y un diseño de enorme calidad, y un interior de lujo para el formato.

  Edición original: Tojushi Bestiarius VOL.3, Shogakukan 2013. Edición nacional/ España: Milky Way Ediciones 2016. Guión: Masasumi Kakizaki. Dibujo: Masasumi Kakizaki. Traducción: Marc Bernabé. Formato: Tomo manga rústica con sobrecubierta 200 páginas. Precio: 8€.   Continuamos reseñando la historia de Bestiarius con este tercer tomo de la serie fantástica de…

Valoración Final

Guión - 5
Dibujo - 9
Interés - 7

7

Tercer tomo inconsistente de Bestiarius, demasiado repetitivo y con un desenlace de la historia de Arthur y Elaine repleto de clichés. El apartado gráfico es el único que aguanta el tipo, pese a algunas inconsistencias a la hora de representar las escenas de acción. Un tomo olvidable con una gran edición de Milky Way.

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(Madrid, 1990). Juntaletras aficionado al manga, cómic, cine, videojuegos... y casi cualquier forma de cultura. Crecí devorando tomos de Super Humor y Dragon Ball y capítulos animados de Tintín. Desde entonces he procurado empaparme un poco de todos los autores y estilos posibles. Alan Moore, Naoki Urasawa, Shuzo Oshimi y Neil Gaiman son mis autores de cabecera. Y Taiyo Matsumoto. Y Suehiro Maruo. Y Ken Akamatsu. Y Boichi... Y... Graduado en Periodismo y redactor en Zona Manga.

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