Arrugas y Birdboy se llevan Goya

Buenas noticias para el cómic en los Premios Goya: Arrugas se lleva los premios a Mejor Película de Animación y Mejor Guión Adaptado, y Birdboy, Mejor Cortometraje de Animación. El primero, estrenado recientemente y que lleva a la pantalla el Premio Nacional de Comic 2008, obra de Paco Roca, derrotó en justa lid ni más ni menos que a tres pesos pesados: el mismísimo Almodóvar, Benito Zambrano y su historia de la Guerra Civil (que ya sabemos que el tema nunca pasa de moda) e Iciar Bollaín y su viaje místico a Oriente. Galardón pues que sabe a hidromiel y que espero prolongue la vida en cines del film animado, o que los distribuidores le den una segunda oportunidad (en “provincia” poco pudimos verla). El propio Roca es copartícipe del guión para la pantalla. Felicitaciones igualmente para Birdboy, basado en el comic de Alberto Vázquez Psiconautas. Precisamente el autor es además director de la pieza, junto a Pedro Rivero. Ambas obras están editadas por la editorial bilbaina Astiberri.

A título personal -y no en representación de la página, que como sabéis componemos un cúmulo de personas amplio-, y en un plano estrictamente cinematográfico, quisiera destacar negativamente las palabras del presidente de la Academia de Cine Española, Enrique González Macho, en la ceremonia. “Internet aún no forma parte de la actividad económica del cine”. Pues nada, a seguir de espaldas al público, y a quejarse de que pobrecito cine español que no dura en las salas y que producir es morir un poco. Si la “industria” -por decir algo, ya que su nutriente son en gran parte las subvenciones y la picaresca- brindara la forma de ver online su cine -aunque fueran las nominadas-, otro gallo cantaría. Dudo que la crisis generalizada sea buena para la venta de entradas de cine; y una plataforma online es una inversión sustancial pero más soportable en cuanto a que no hay producto “físico” (servers aparte, pero nada comparable a la construcción y mantenimiento de salas). Mercado hay, y posibilidad de acabar con el oligopolio de la distribución. Pero, lamentablemente, también una enorme miopía que impide verlo. O igual es que algunos lo ven demasiado bien y se aferran al sillón.