Action Comics #400-900

Segunda y última entrega de nuestros especiales dedicados a los centenarios de Action Comics como antesala al histórico número mil.

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Tras el repaso de la etapa clásica de Action Comics de nuestro compañero Pedro Pascual, continuamos metiéndonos en plena Bronze Age con la serie especial de reseñas dedicadas a recordar cómo celebró DC las cifras centenarias en la publicación de Superman por excelencia. Unos números centenarios que más allá de homenajes y celebraciones estándar, demuestran tener historias interesantes que leer. Esperemos que con este artículo os animeis a releer o a leer por primera vez alguna de estas historias, recordando y celebrando con nosotros los ochenta años de historia de Superman y los mil números del tebeo que cambió el mundo: Action Comics.

Action Comics #400-700, por Víctor José Rodríguez

En esta parte del artículo viajaremos desde 1971, momento en que la edad de bronce de los cómics en Estados Unidos se encontraba en plena efervescencia, y llegaremos hasta el año 1994, una etapa de calma transicional en la vida de Superman en los cómics, tras la apoteosis que supuso la muerte del héroe más grande de todos los tiempos y su regreso, en el tan recordado arco argumental con los superhombres luchando contra el Cyborg.

Durante estos 23 años el personaje experimentó el mayor crecimiento de su historia, debido, como no, a su éxito cinematográfico, con las cuatro películas protagonizadas por Christopher Reeve (en 1978, 1980, 1983 y 1987) y televisivo, con la mítica serie Lois & Clark: The New Adventures of Superman, estrenada el 12 de septiembre de 1993 y Superboy, recordada con cariño por muchos fans del personaje, que se mantuvo en antena en USA entre el 8 octubre de 1988 y el 17 mayo de 1992, además, como no, de una gran cantidad de etapas históricas acontecidas en las páginas de sus comics. En este aspecto, el personaje gozaba de una prolífica etapa de publicaciones, pues en el 94 Superman tenía cuatro series contando simultáneamente sus aventuras: Action Comcis y Superman, las dos históricas cabeceras que todavía persisten, y Adventures of Superman y Superman: The Man of Steel.

En mayo de 1971 vio la luz Action Comics #400, una historia de Leo Dorfman y Curt Swan, un autor que merece un artículo personal (que algún día espero poder hacer) pues es uno de los artistas que más números ha firmado de Hombre de Acero, con 348 apariciones en Action Comics y 292 en Superman. Un auténtico amante del personaje. Este ejemplar vio la luz en el momento en el que los cómics se encontraban en el arranque de la conocida Edad de Bronce. En esta época los elementos de las tramas de los títulos principales giraron hacia elementos más oscuros, con historias fuertemente relacionadas con temas sociales que se encontraban en la calle, en boca de todos, como el racismo, el consumo de drogas, el alcoholismo, las desigualdades de clases y la contaminación ambiental.

También era una época en la que, en DC Comics, triunfaban los títulos relacionados con el terror y el género fantástico. Los títulos House of Mystery y House of Secrets se encontraban en su momento de mayor popularidad, extendiendo la oferta a los lectores que querían disfrutar con historias diferentes a las de los superhéroes tradicionales de la casa. Tal vez sea por ello que la primera de las dos historias que se cuentan en este número 400 es un dramático relato que entremezcla sutilmente estos dos conceptos: el género de terror y el drama social.

En este número encontramos a Superman asistiendo al funeral de un científico amigo suyo, llamado Jan Nagy, premiado y respetado en el gremio. El Dr. Nagy había inventado un elemento transformador que trabajaba en un horno atómico, una bola gigante, que un día, debido a un accidente se volvía inestable y Superman le ayudaba a deshacerse de ella, lanzándola al agua, para que el hidrógeno del líquido elemento neutralizara la radiación que emitía. En el momento de arrojarla a la piscina de su casa, su hijo, Gregor, estaba a punto de darse un baño y los gases que emanan del impacto del horno con el agua le afectaron de una manera inesperada, manifestando tiempo después la habilidad de transformarse en todo cuanto desee.

Superman es nombrado guardián del joven Gregor, que acaba de perder a su padre y odia al Hombre de Acero por haber provocado que adquiriera la habilidad de transformarse en cualquier animal, persona e incluso conseguir la habilidad de ser intangible. Se siente un bicho raro y no quiere saber nada del hombre que solo intentaba protegerle. Pero el bueno del kryptoniano nunca se rinde y consigue atraerlo, enseñándole a usar sus poderes para hacer el bien.

Es una historia con un implacable final, que deja boquiabierto al lector por su crudeza. El momento en el que Gregor abraza el destino del héroe, haciendo uso de sus poderes para ayudar a los demás, viendo a Superman como un ejemplo a seguir y no alguien a quien odiar, es el momento final de su vida joven fallece durante un rescate marítimo, a causa de la presión del agua.

Drama puro para conmemorar la llegada de Action Comics a la cuarta centena, con Superman haciendo las veces de padre y llorando el triste destino de su ahijado en la última página. Los elementos de terror que mencionaba al principio se veían reflejados en las viñetas en que el chico, Gregor, se transformaba en cualquier cosa que pensaba, inconscientemente, sintiéndose invadido por unas fuerzas que no podía controlar, temiendo tanto sus habilidades que decidía alejar de sí a la chica que le gustaba. Otro detalle interesante, a tener en cuenta, es que Superman bautiza públicamente a Gregor como The Changelling, insistiendo en convertirle en un héroe, ayudándole a hacer uso de sus habilidades sobrehumanas para ayudar a los demás. Sin embargo no todo le sale bien y el final no es el favorable desenlace que uno se espera ante una efeméride como la que nos ocupa.

Este #400 traía una segunda historia de complemento, un delicioso relato sobre Yllura y Arvor, dos kandorianos que compiten en el examen final de la universidad de la ciudad embotellada, en el que tienen que realizar el mayor descubrimiento científico para ganar. Él admira a Superman. Ella a Supergirl y ambos se encaran una rivalidad que va más allá de la idolatración de los héroes, es un tema de guerra de sexos. Finalmente, tras encontrarse atrapados en una cueva, descubren que son mejores trabajando juntos que rivalizando el uno contra el otro.

Es un interesante punto, pues la pequeña historia lanzaba un mensaje al lector acerca de la igualdad entre hombres y mujeres, de la capacidad de ambos para dejar de lado prejuicios infundados y trabajar juntos por un bien común en caso de necesidad. Era también una historieta que mostraba, aunque fuese desde una pequeña ventana, la sociedad de Kandor, viviendo la botella en que se mantiene encerrada.

No era este un número, titulado originalmente, My Son… Is He Man or Beast?; Duel of Doom!, uno dedicado a celebrar el aniversario del personaje, aunque en la portada apareciese el mensaje de “Special 400th Anniversary issue“. No eran, en ninguno de los casos, una fiesta del personaje, como sí ocurrió cien números después.

Y llegamos al Action Comics #500, de Martin Pasko y nuevamente Curt Swan, acompañado por Frank Chiaramontte. Lo primero que llama la atención es la portada, que muestra a Superman, Lois y Supergirl sujetando la misma portada e introduce al lector en un pasillo infinito dentro de la misma. Un sencillo y llamativo detalle dibujado por Dick Giordiano.

En octubre de 1979, un año después del éxito que supuso Superman The Movie, Action Comics llegaba a la mitad del camino que ahora alcanzamos, convirtiéndose en la primera cabecera de DC Comics, (por extensión, del cómic estadounidense y puede que mundial, que alguien me corrija si me equivoco y disculpe mi ignorancia) en llegar a las 500 publicaciones, adelantando por el camino a Detective Comics, el título más longevo de la casa.

En esta ocasión los editores de DC decidieron conmemorar tan importantísimo acontecimiento rindiendo un auténtico homenaje al personaje, contando su origen como nunca antes se había contado. Y casi como no ha vuelto a hacerse, alcanzando un nivel de detallismo en cuanto a sus habilidades que dejan más que satisfecho al lector, que sirve para dar la bien venida a los recién llegados y hacer sonreír a los ya fans del personaje. ¿A qué se debe este cambio de actitud respecto a la centena anterior? Tal vez a la llegada a una cifra más redonda, tal vez a que en las oficinas de DC ya estaba Paul Levitz, un sabio del mundo de los cómics, alguien con un mayor cuidado en estos pequeños detalles. Tal vez me lo estoy imaginando y simplemente se decidió celebrar tan importante cantidad.

Arranca con la inauguración de un centro de interpretación de la vida de Superman, en donde el público puede acudir a recorrer las instalaciones, divididas en habitaciones con un circuito que recorre la biografía del personaje, que va relatando ante la mirada entusiasmada de quienes acompañan al héroe durante este trayecto.

Este medio millar está dividido en capítulos, práctica habitual de DC para celebrar momentos importantes. El primero, The world edge of oblivion, está dedicado a los recuerdos borrados de Superman acerca de sus días en Krypton, hasta los dos años de edad según esta versión de origen, a través de un rayo de memoria que se encuentra expuesto en la primera sala del pabellón Superman construido en su honor. El segundo, A legend is born, narra detalles de la infancia de Kal-EL con los Kent. Está lleno de detalles sobre los poderes, el traje, el concepto del superhéroe y muchas curiosidades más. Hay muchas cosas que con el tiempo han cambiado de significado. Por ejemplo, sobre la S del escudo, cuenta que Pa Kent quien la diseña, sin tener ninguna relación con la simbología de la Casa de El ni significado en el origen kryptoniano de la palabra “esperanza”. También cuenta que usaron materiales de la nave para crear el traje, como el metal de la estructura para el refuerzo y las suelas de las botas, cristal de la cabina de pilotaje (automático en este caso) para las gafas, los tejidos que le cubrían para crear el traje y pequeños y entrañables detalles más. También explica la construcción de robots Superboy, para usarlos en algunos momentos en los que necesitaba que Superman y Clark Kent se encuentren en el mismo lugar. Explica también qué es la zona fantasma, cómo la usaba su padre, a quién encerró allí y recuerda alguna aventura con presos escapados de ella.

También cuenta el porqué tiene superfuerza y expone aquí una interesante teoría, no muy usada con posterior, centrada en la evolución de la raza krytoniana al vivir en un planeta más grande que la tierra, con una gravedad diferente. Introduce un gran listado de explicaciones científicas acerca del funcionamiento de su organismo bajo el sol amarillo de la Tierra. Algo muy interesante, pues no son pocos los que piensan que fue Byrne el que introdujo esos conceptos acerca de la influencia de nuestro astro en los poderes del Hombre de Acero. Para mayor asombro de quien lo lea actualmente, cuenta la la misteriosa enfermedad que se lleva a sus padres adoptivos. Ha habido muchas versiones acerca de la vida de los Kent, algunas veces están presentes en la vida adulta de Superman, otras veces murieron cuando él era joven. En el cine vimos a Jonathan Kent morir y dejar viuda a Marta cuando Clark es un adolescente. Ene l canon actual de los cómics fallecieron en un accidente de coche la noche del baile del instituto. En este momento, cuenta que desarrollaron una dependencia orgánica al estar en contacto con un alienígena tanto tiempo su piel se había rejuvenecido, pero al marchar de viaje Clark su piel empezó a envejecer repentinamente, así como el resto de su cuerpo, llevándoles a la tumba ante la impotencia del joven Clark. Capaz de salvar a todo el mundo con sus poderes, pero no a sus padres. Un momento muy impactante.

En el tercero, Call me Superman, se homenajea a la fortaleza de la Soledad, con una didáctica página acerca de su estructura y sus entresijos. Cuenta la llegada de Supergirl. Habla de los amores de su vida, cómo no de Lana Lang, de quien dice que fue su primer amor pero su juventud les impidió avanzar más en su relación antes de distanciarse. De Lori Lemaris, la sirena de Atlantis por la que tiene muchos sentimientos pero, obviamente, la diferencia física impide su amor. Y de Lois Lane, que es la mujer que más siginifica para él pero teme que si se casara con ella la pondría en peligro. En aquel entonces faltaban 17 años para que en DC tomaran la histórica decisión de casarles. Dedica un espacio algunos de sus enemigos: Toyman, Parásito, Lex Luthor y Brainiac. Y habla de Kandor y los distintos tipos de kryptonitas. Todo antes de que finalmente tengo un intenso enfrentamiento con Lex Luthor, para rematar un memorable número en la historia de Action Comics. Uno de mis favoritos de los 999 que hay publicados en el momento de sacar esta reseña, apenas 24 horas del 1000.

Y ocho años después llegó Action Comics #600, de la mano del dueño literal del personaje por aquella época: John Byrne. Este número, publicado en mayo de 1988, fue también la celebración del 50 aniversario de la creación del personaje, y la conmemoración empezaba ya en la portada, con una figura dorada como si fuera un Oscar. Tras ella, cuatro viñetas se dividían el espacio, anunciando qué tipo de historias se iban a contar en el interior. La que más destaca, personalmente, es la del cuadrante superior izquierdo, donde aparecen Superman y Wonder Woman besándose. La suya es la mejor historia de este cómic. No solo porque al ser la de mayor extensión es la que cuenta una trama mejor desarrollada, sino porque el argumento da incluso para una saga decente en la serie regular.

Una saga que incluso podría haberse desarrollado durante la serie conjunta que Superman y Wonder Woman tuvieron entre 2013 y 2016. En esta aventura cuentan que Darkseid ha invadido el Olympo. Durante un paseo aéreo de Clark y Diana, Hermes, a través de una proyección en el cielo, aparece pidiendo ayuda, a lo que la amazona responde automáticamente, dejando atrás a su amigo. La presencia de los dos héroes incomoda la posición del líder de Apokolips, por ello enfrenta a ambos en un duelo de titanes, introduciendo imágenes y sensaciones confuses en sus mentes. Cuando encuentran al dios griego, Superman confunde a Wonder Woman con Amazing Grace y ella piensa que el kryptoniano es Kalibak.

Toda la aventura gira en torno a este engaño mental hasta la satisfactoria definición. Pero al leerlo, personalmente, me quedo con la sensación de lo mucho que podría haber dado de sí este argumento, extendiéndose a través de más números, llevando más lejos el ataque de Darkseid al hogar de los dioses de las amazonas, incluso haciéndolo llegar a la Tierra. Es un relato que me encanta, pero que me deja con insuficiente cantidad de sabor después de tragar la miel.

Hay que destacar que este número dio paso a una etapa en la que Action Comics pasó a tener una perioricidad semanal, rebautizándose como Action Comics Weekley. Fueron 42 semanas, con otras tantas publicaciones, en que el título dejó de ser exclusivo para Superman, pues cada semana se contaban varias historias con varios personajes de DC como protagonistas, con el Hombre de Acero, eso sí, siempre presente con su propio espacio. Fue un back to the basics renovado hacia lo que era Action Comics en sus primeras entregas, una antología de relatos, pero saliendo cada siete días con nuevo material. En el Action Comics #643 se volvió a la mensualidad y al dominio absoluto de Superman, con una portada bastante definitoria que rendía homenaje al mítico Superman #1 de 1939.

El resto de historias, que pueden considerarse como de complemento, aunque prefiero llamarlas simplemente relatos, muestran una perfecta radiografía de la situación de la franquicia en la época, dando espacio a algunos de los personajes secundarios. Tenemos True Love, protagonizado por Lois Lane, con argumento de John Byrne, guión de Roger Stern y dibujado por Kurt Schaffenberger. Son unas páginas que empiezan con Lois salvándose a sí misma de un intento de secuestro, peleando valientemente contra sus atacantes. Al llegar al Planet descubre que el rumor del romance entre Superman y Wonder Woman ha desplazado su artículo, que iba a ir en portada. Vuelve a casa reflexionando, sobre sus sentimientos, sus ideas, su estado de ánimo y cómo le afectan a su vida los acontecimientos del día a día. Al poco de llegar Clark llama a su puerta y le ofrece charlar un rato, porque nadie quiere verle sufrir. Se refiere lo que siente por Superman. Mientras ella se va a dar una ducha, aceptando la oferta, Clark escucha una llamada de auxilio y debe marcharse. Ella sale, en albornoz, encantada de hacer planes con su compañero, pero se encuentra sola en el salón.

En Games People Play, Lex Luthor y Maggie Sawyer comparten protagonismo en una historia escrita de Byrne y Giordano. Ambos personajes discuten cara a cara en el despacho de éste. Luthor quiere ser liberado de la presión de la policía sobre sus acciones, intentando chantajearla con hacer público su secreto acerca de su tendencia sexual y, al negarse ella a seguir haciendo su trabajo golpea la mesa, sufriendo un fuerte dolor en la mano donde lleva el anillo de kryptonita. El médico le explica que va a perderla. Es el inicio de una serie de consecuencias históricas que afectaron a Luthor después de estar tanto tiempo expuesto a la radiación del mineral K.

Con A Friend in Need llega el turno de Jimmy Olsen y a otra historia de Stern, esta vez con el arte de Swan. El fotógrafo avisa con su reloj a Superman para que apague el fuego que esta ardiendo un camión. Para su sorpresa, cae fulminado al suelo, desconcertado, mareado, dolorido. No sabe qué le pasa, pero el simple hecho de soplar contra unas llamas lo ha dejado noqueado. Jimmy lo lleva a un lugar seguro, en el interior de una cueva, tras conseguir un colchón y una camioneta para transportar su cuerpo semi insconsciente. En la seguridad del lugar, Superman le pide que vaya a buscar ayuda. Le explica que hay otros en la Tierra que le pueden ayudar, como J’onn J’onzz y Green Lantern. Entonces, acude en ayuda de la Liga de la Justicia, pero él ya le ha ayudado. No solo como un héroe, sino como un verdadero amigo.

Termina este número especial que conmemora el medio siglo de vida de Superman con una aventura en la que se ve las caras con Man-Bat, The Dark Where Madness Lies, escrita y dibujada por Mike Mignola. Continuaba los acontecimientos del relato anterior, con el segundo Murciélago encontrando a Superman, durante una noche, escondido, debilitado en la cueva donde Jimmy Olsen le había dejado. Superman se asusta al encontrarse con la criatura, que solo pretende observarle, y le ataca. Man-Bat no trata de devolver el ataque e intenta huir, pero no le deja. Entiende que Superman está fuera de sí, que ha enloquecido por alguna razón. Finalmente, recupera el juicio y le pide disculpas, explicándole porqué está ahí y que la presencia de una gran cantidad de kryptonita, que no puede ver y no sabe cómo puede estar presente en el ambiente, le está afectado. Man-Bat se marcha a por ayuda y en la última página aparece Hawkman, conocedor de la situación de Superman. Estos acontecimientos continuaban en Superman #18, en una historia llamada Return to Krypton! Fue además una de las pocas veces en las que Mignola realizó un trabajo en un cómcis de Superman. De hecho, en esa la última página, un recuadro anunciaba la continuación de la historia y la llegada de Mignola a la editorial.

Y damos un salto en el tiempo, más pequeño esta vez, para llegar al Action Comics #700, en junio de 1994. Este número es un ejemplo de cómo eran las cosas en esa época. La historia continuaba los acontecimientos de Adventures of Superman #513 y era continuada en Superman: The Man of Steel #35, por lo que, a diferencia de los números analizados hasta el momento, había que ser un lector asiduo de la época para entender la situación de cada personaje y la trama principal en toda su extensión. En este caso, tampoco había celebración como tal de la cifra alcanzada, aunque se mencionaba en la portada que el número tenía el doble de tamaño que las entregas habituales con motivo del aniversario. Era la cuarta entrega de la saga La caída de Metrópolis.

Esta, mediados de los noventa, una de mis épocas favoritas del personaje, tal vez porque fue, por edad, la época en la que empecé a leer los cómics de héroe favorito. Me encanta el diseño de su peinado, con el pelo largo. Escrito por Roger Stern, está dibujado por Jackson Guice con tinta de Denis Rodier y colaboración de Curt Swan y Murphy Anderson. Otra diferencia de éste con el resto de números, es que no es un ejemplar antológico. Titulado Swan Song, es un número con una única historia desarrollada de manera trepidante, muy influenciada todavía por la etapa de la Muerte de Superman, en la que éste cuenta con la colaboración de Superboy, el clon de Cadmus que fue considerado como el auténtico sucesor tras el hueco dejado tras la supuesta muerte del ídolo tras el combate con Doomsday.

Es una aventura interconectada desde varios frentes. Por un lado tenemos a Lois queriendo demostrar que el Luthor actual no es el hijo del original, como cree la opinión pública, sino el auténtico viviendo en el cuerpo de un clon. Su cuerpo se encuentra retenido en una cámara hiperbárica, en su yate privado, el Sea Queen. Este hecho no le ha impedido seguir con sus crímenes. Superman encuentra su ubicación, gracias a la ayuda del profesor Hamilton, quien analiza el sistema de comunicación del casco de uno de los soldados conocidos como los Lex-Men, a los que se enfrenta junto a Superboy y más adelante junto a Supergirl, después de que éstos acudan a las ruinas de la sede del Proyecto Cadmus, que había sido destruida en números anteriores. Este es uno de los motivos por los que este número debe leerse dentro de todo el arco argumental.

A partir de la página 26, de 53, el ritmo de la historia es feroz. Tras elcara a cara entre el decrépito Lex Luthor y Superman, el ayudante del villano, que no consigue decidirse a cumplir su amenaza y lanzar misiles ultrasónicos en Metrópolis tras la intervención del Hombre de Acero en su vida nuevamente, decide llevar a cabo el ataque y activa el detonador para cumplir la voluntad de su líder, al que siempre ha sido leal, condenando a la ciudad. Superman se debe lanzar a toda velocidad para detener los misiles, pero no logra evitar la destrucción de gran parte de su ciudad, con edificios emblemáticos como la sede del Daily Planet convertidos en escombros. Recibe la ayuda de un misterioso personaje, Lord Satanus, un demonio con sus propios planes que no quiere que los de Luthor se lleven a cabo y guía a Superman para encontrar y desactivar los misiles, haciendo explotar uno contra la torre Luthor para saciar su odio hacia su rival.

Son unas páginas emocionantes, llenas de acción y destrucción, que se intercalan con la boda de Lana Lang y Pete Ross en la granja Kent, a la que Clark no acude. El número termina con una emotiva página que muestra a Perry White llorando ante la destrucción de su ciudad y unas palabras de Lincoln. Es un número que se disfruta independientemente, pero que es una piedra angular sobre la gira una trama muy interesante y como tal es mejor leer en todo su conjunto.

Son, estas cuatro centenas, cuatro números que mostraban al personaje de la época, en su momento, con sus circunstancias. Son cuatro perfectos de cómo estaban las cosas en el Universo de Superman por entonces, con un origen, el del número 500, que sirve de perfecta iniciación para los recién llegados de cualquier época. Ahora, os dejo con mi compañero Cristian Miguel Sepulveda, para continuar con el repaso a las centenas antes de llegar al histórico #1000.

Action Comics #800-900 por Cristian Miguel Sepúlveda

La publicación del octavo centenario de Action Comics que coincidía con el 65 aniversario de Superman, se produjo en un momento dulce para la editorial neoyorquina. Nos situamos en abril del año 2003, DC Comics había publicado meses antes los primeros números de dos de sus series estrella en el sello Vertigo: Y, el último hombre y Fábulas, que tantas alegrías nos iban a dar a los lectores y a la propia editorial durante años. Jim Lee, por entonces dibujante estrella y personalidad importante en la editorial en la que aún continúa, hacía un par de años que había vendido Wildstorm a DC y ahora se encargaba de algunas colecciones como Batman y su polémico arco Silencio.

Con respecto a Superman, lo cierto es que en estos momentos era un superhéroe que estaba de plena actualidad, y que gozaba de muy buena salud, con cuatro series centradas en él, The Adventures of Superman, Action Comics, Superman: The Man of Steel y por supuesto Action Comics, y con algunas obras importantes que iba a protagonizar ese mismo año como Legado, de Mark Waid y Leinil Francis Yu, en el que se hacía una modernización del origen de Superman con muchas influencias de la por entonces famosa serie Smallville, y la icónica Superman Hijo Rojo de Mark Millar, que se publicó en plena invasión de Iraq por parte de los Estados Unidos, y en la que nos muestra un Superman criado en la antigua Unión Soviética. Y por si todo esto no fuera poco, ese mismo año 2003 se publicó JLA/Vengadores, el eterno proyecto de George Pérez con guion de Kurt Busiek y en el que Superman es uno de los grandes protagonistas junto a sus rivales de Marvel, o su compañero Batman, con el que también retornaría en la mítica serie team-up World’s Finest Comics bajo el nombre de Superman/Batman y de la mano de Jeph Loeb. Fue sin duda, una gran época para el hombre del mañana.

Portada del número 800 de Drew Struzan

Y en el plano más concreto y personal nuestro héroe acababa de vivir una aventura muy vívida en Regreso a Krypton II, historia ideada e iniciada por un por aquel entonces jovencito Geoff Johns que ya empezaba a despuntar como demostró también en una nueva serie de los Teen Titans ese mismo año, y con ilustraciones del patrio Pasqual Ferry, y en el que Superman volvía a Krypton con su padre biológico Jor-El, con el que se había reencontrado unos años antes en la primera parte de esta historia, y en donde tienen que librar a su planeta natal para librarlo de una amenaza política. La historia acabó en el #793 del Action Comics de Joe Kelly, en donde se descubría que todo resultaba ser una trampa de Brainiac 13, y que acabó con el sacrificio de Jor-El para desbaratar sus planes. Una emotiva historia a la que siguieron aventuras cortas e individuales en la colección, así como un cruce con otro evento/crossover The Ending Battle, en el que Superman y Acero se enfrentaban a toda una legión de supervillanos entre los que estaba Cyborg Superman, Metallo, Mongul o Bizarro, que eran controlados y manipulados mentalmente por Manchester Black, el mítico antihéroe líder del grupo The Elite, que había debutado un par de años antes en la mítica historia What’s So Funny About Truth, Justice & the American Way. El caso es que tras una tremenda batalla y tortura mental por parte de Black a Superman, el primero muere aparentemente para tranquilidad del segundo.

Y así, un par de meses después llegamos a abril del año 2003, y la publicación del número 800, que conmemoraba como hemos dicho antes el 65 aniversario del nacimiento oficial del hombre del mañana. Titulado La travesía del héroe, A’ Hero’s Journey en su idioma original, este número escrito por Joe Kelly e ilustrado por artistas de la calidad de Pascual Ferry, Klaus Janson, Alex Ross, J.H. Williams III o Jim Lee, no es el típico número de mil y una aventuras con equipos creativos distintos y sin conexión entre sí, si no que aquí Joe Kelly como autor único, que llevaba una larga etapa de cuarenta números en la colección, y que se prolongaría trece números más hasta el arco Godfall, nos narra a través de flashbacks y diferentes perspectivas qué inspiró a Superman a lo largo de su vida a convertirse en quién es hoy, y qué tipo de sentimientos, emociones y valores inspira en los demás.

El número comienza con un alegato de un ciudadano anónimo hacia la figura de Superman y sus valores principales, la verdad, la justicia, y el estilo de vida americano, que son y han sido siempre las señas de identidad y la simbología principal del personaje. Y así, a través de flashbacks se nos muestra la vida de Superman, desde su llegada al planeta Tierra y la adopción por parte de sus padres Jonathan y Martha Kent, hasta su llegada a Metrópolis ya como Clark Kent, un intrépido reportero que se transforma en una cabina en Superman cuando alguien está en peligro. Por el camino, vemos como a Clark le cuesta adaptarse al principio a la ciudad, pero poco a poco va cogiendo el ritmo y aclimatándose a un nuevo estilo de vida en el que se siente cómodo, es decir, ayudando y salvando a los demás. Cada escena de la vida de Clark está intercalada con una página en blanco y negro cada una de ellas ilustrada por un artista diferente que funciona a modo de voz del lector o de ciudadano de Metrópolis, y especialmente de niños, que ven en Superman una inspiración para cumplir sus sueños, ya sea hacer una película, volar, o simplemente salir de una situación complicada y seguir adelante con su vida. Estas escenas son las que trascienden las páginas del cómic para de alguna manera romper la cuarta pared y llegar al lector, a todos nosotros, que como los que se muestran en el número, también en algún momento nos hemos visto inspirados en un héroe como Superman para cumplir nuestros sueños y objetivos o simplemente para soñar y pensar en un mundo mejor.

Es por ello que considero que éste es el tipo de historia más adecuada para un centenario o aniversario, es decir, alejarse de las típicas compilaciones de historias cortas de diferentes y famosos equipos creativos para llamar la atención y potenciar el aspecto comercial del número, y de las tramas a medias de números anteriores que convergen en éste. No, un aniversario, sea del tipo que sea, en mi humilde opinión debe ser un homenaje, como lo es este número ya desde su portada, a la colección y al personaje, en este caso Superman, a lo que significa y a lo que representa, a lo que es, lo que ha sido y lo que seguirá siendo, y lo que inspira y transmite generación tras generación de lectores durante décadas. Y esto es el número 800, todo un ejemplo de este tipo de números especiales que no siempre se ha visto reflejado, como veremos a continuación con el siguiente centenario.

Y tras este número, tuvieron que pasar ocho años para llegar al siguiente centenario de Action Comics. Casi una década durante la cual el universo DC sufrió múltiples cambios con diferentes crisis como Crisis Infinita, en donde entre otras cosas asistimos a la muerte de Superboy Conner Kent, o Crisis Final, del escocés Grant Morrison, que ya había comenzado a meter la patita en el batverso con su etapa en Batman, en donde vivimos entre otras cosas el nacimiento de uno de los personajes más interesantes en la actualidad: Damian Wayne. Pero no solo sucedieron convulsos crossovers y eventos sino también regresos como el de Hal Jordan, que dio comienzo a la esplendorosa etapa de Geoff Johns en Green Lantern, el de Barry Allen también por parte de Johns que fue clave para lo que iba a suceder después con el universo DC, y grandes obras de Superman como All Star Superman, también de Morrison o Superman Secret Origin, la enésima recreación del origen de Superman por parte de Johns y Gary Frank, una historia muy manida pero que funciona muy bien siempre y cuando haya grandes nombres detrás como fue en esta ocasión.

Portada para el número 900 de David Finch

Y llegamos a 2011, un año crucial para la historia de la editorial neoyorquina, puesto que, tras muchos rumores sobre lo que iba a ocurrir, finalmente se confirmó el reinicio del Universo DC, de todos sus personajes e historias desde cero, tras Flashpoint, y el relanzamiento de sus colecciones en 52 nuevas series que se empezaron a publicar a partir de noviembre de ese mismo año, en una iniciativa a la que se llamó los Nuevos 52. Una decisión polémica, que sin embargo funcionó genialmente a nivel comercial, y que nos dio muy buenas historias, aunque poco a poco fueran perdiendo ese frescor e incluso sus ventas. Pero antes de todo este radical cambio, también fue un año de celebraciones, como el 75 aniversario de DC Comics en 2010, el número 700 de Superman, con historias de James Robinson, Dan Jurgens o J. Michael Straczynski o el 600 de Wonder Woman, que daba comienzo a la etapa de éste último, ambos por cierto publicados unos meses antes de comenzar el año. También se empezó a publicar el primer tomo de Superman Tierra Uno del mismo Straczynski, y ya en pleno 2011 el inicio de la Batwoman de J.H. Williams III, y Snyder haciendo sus pinitos en Detective Comics antes de saltar a la colección principal meses después. Morrison daba sus últimos coletazos con Batman Inc., una nueva serie con la que pretendía darle otra vuelta de tuerca al murciélago y Geoff Johns, ya reconocido y reputado escritor con gran presencia en la editorial, cerraba su magna etapa Pre-New 52 en Green Lantern con La guerra de los Green Lanterns.

¿Y qué pasaba con Superman por aquel entonces? Pues básicamente, sus colecciones estaban como siempre, bailando entre las aventuras aisladas y los crossovers entre diferentes colecciones, especialmente Action Comics. Es especialmente destacable el arco The Black Ring, una historia en once partes de Paul Cornell en la que Lex Luthor es el protagonista en una aventura personal por recuperar el poder que probó en La noche más oscura como Orange Lantern, y que le lleva a encontrarse con personajes tan pintorescos como Muerte, la hermana de Sandman, o enfrentarse a villanos tan peligrosos como el Joker o Larfleeze. Y por otro lado tenemos el arco Reign of Doomsday, que se empezó a publicar en colecciones distintas como Steel, JLA o Superboy, y en el que diferentes héroes de todo tipo y condición se enfrentaban a Doomsday. Es a partir del número 900 de Action Comics, cuando esta trama tomó forma de verdad y mostró sus verdaderos objetivos e intenciones.

Portada alternativa para el número 900 de Adam Hughes

Así pues, el número 900 de Action Comics, publicado en junio de 2011, funcionó como catalizador de dos tramas distintas, de The Black Ring y de Reign of Doomsday, culminando la primera y conectándola con la segunda para que diese un salto de calidad y nos mostrase lo que de verdad pretendían Paul Cornell y compañía con esa trama, que como cada vez que alguien saca a Doomsday del banquillo, básicamente es enfrentarle en una lucha a muerte con Superman, solo que esta vez al parecer había varios Doomsdays, lo que se convertía en una amenaza mucho más importante y peligrosa.

El número comienza con Superboy, Supergirl, Acero y Cyborg Superman luchando contra Doomsday en una fortaleza apartada en donde están cautivos, intentando averiguar por qué la bestia sin cerebro les ha confinado ahí, llegando a la conclusión de que es para que no interfieran en algún tipo de plan, que no es nada más ni nada menos que de Lex Luthor, el mastermind detrás de todo que necesitaba a Doomsday para apartar a estos superhéroes y poder enfrentarse así sin molestias a Superman con el poder del anillo negro, el cual finalmente ha conseguido de manos de una poderosa entidad de la Zona Fantasma. Así pues, Luthor, en un alarde soberbia por el poder divino recientemente adquirido, y arrastrando su eterno complejo de inferioridad con Superman, intenta quebrar la mente de éste haciéndole revivir todos los momentos tristes de su vida, como la destrucción de Krypton o su propia muerte a través de sus seres queridos, para así demostrarle que no es un ser humano y que no merece serlo ni tener la posición de salvador y protector de la humanidad de la que presume. No solo no consigue quebrar la mente de Clark, porque sí, además descubre su identidad secreta (de poco le iba a servir ante el inminente reinicio editorial), sino que además es derrotado por el hombre de acero, a pesar de que Luthor pudo haber conseguido un poder absoluto que solo su profunda envidia y odio por su archienemigo impidió. Tras la derrota y desaparición en la Zona Fantasma de Luthor, Superman va en busca de sus amigos solo para encontrarse con, aparte de ellos, todo un ejército de clones de Doomsday que son el legado y plan definitivo de Luthor para acabar con él y con sus amigos, una trama que se extendería bajo el nuevo nombre de Reign of Doomsdays cuatro números más en la misma colección hasta justo antes de los Nuevos 52.

Y así acaba la primera parte de un centenario dedicado más a finalizar las tramas que había en ese momento, por el poco margen de movimiento ante el inminente reinicio editorial, que a desarrollar una historia que de verdad haga homenaje al personaje y a la colección como en algunos de los centenarios anteriores. Hay que decir que muchas personas prefieren este enfoque, más que una historia de aniversario estándar que quizás esté demasiado manida, y no les puedo culpar por ello, pero también hay que decir que se puede hacer una historia de aniversario que sea entretenida y emotiva, como debería ser el homenaje a una colección y a un personaje con 80 años de historia, y como lo es el centenario anterior, el número 800. No obstante, es interesante que el centro de la trama sea el enfrentamiento entre Superman y Luthor, el archienemigo más reconocido de nuestro héroe, y al menos sirve para incidir un poco más en la profunda psicología del villano, y tomar algunos riesgos fáciles por el cercano reinicio como la revelación de la identidad secreta de Clark ante su enemigo o la supuesta muerte de éste.

La segunda mitad del número es en cambio algo más conservadora, ya que nos encontramos con una colección de cuatro historias cortas de diferentes equipos creativos. La primera de ellas, Life Support, escrita por Damon Lindelof e ilustrada por Ryan Sook, nos detalla a modo de conversación la construcción de la nave en la que viajara Kal-El, mientras su padre Jor-El desvela apesadumbrado el aciago destino del planeta Krypton al ingeniero que quiere contratar para construir la nave de Kal en tres días y el cual inexplicablemente acepta el trato, en vez de pasar sus últimos días con su familia o salvar a su propia hija. Un poco absurdo, la verdad, pero al menos el arte de Sook es deslumbrante y encaja con el tono supuestamente triste de la historia. Igual de intrascendentes y cortas son las siguientes historias de Paul Dini y Geoff Johns, tituladas Autobiography y Friday Night in the 21st Century respectivamente. La primera es una filosófica conversación sobre la vida entre Superman y una entidad divina llamada Sarva, y la segunda un gag en tres escenas ilustrado por Gary Frank que tiene a Lois Lane y la Legión de Superhéroes como actores principales de la función.

The incident es la historia de David S. Goyer, que se mete en jardines políticos mezclando a Superman en una manifestación en Teherán contra el por aquel entonces régimen de Mahmud Ahmadineyad, y que a pesar de lo a priori potente de su propuesta y planteamiento, mostrando a un Superman preocupado más por los problemas sociopolíticos de la humanidad que por amenazas interplanetarias, acaba por desgracia de una manera cursi e irreal. El número finaliza con una curiosa historia a modo de guion de cine y storyboard de Richard Donner, que se convierte seguramente en lo mejor de un centenario muy gris que aunque entretiene en la trama principal en la primera parte, acaba con unos intrascendentes relatos que a ni divierten, ni aportan nada, ni cumplen en ningún momento la función de homenaje que todo centenario de una colección debería tener, aunque sea de manera muy superficial.

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7 Comentarios en "Action Comics #400-900"

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Pau
Lector

Felicidades por los articulos de Superman , os lo habeis currado tanto vosotros como Pedro en el anterior, me los guardo para tenerlos a mano, gracias por el trabajo. A ver que tal el 1000 .

Garrac
Lector

Tengo que leer los artículos con calma, pero lo primero de todo, mis felicitaciones personales a los autores de ambos (y el tercero que imagino que está por llegar :P) por el trabajazo invertido.

Pedro Pascual Paredes
Autor

Muchas gracias por vuestras palabras. ¡Esperamos que os guste!

Un saludo

Javier75
Lector

Gran segunda parte celebrando los mil números de Action Comics. Una buena idea para ECC,un tomo con todas estas historias centenarias.
Victor Jose,deseando poder leer ese artículo sobre el legendario súper artista Curt Swan.

mac
Lector

Action 800 es sin duda el comic aniversario mas importante de la coleccion. Kelly no solo logra hacer un comic relevante dentro de la continuidad de la epoca, sino repasar ademas toda la historia del personaje tanto en continuidad como real, jugando con lo lineal y lo metatextual.

No he leido el 400 ni el 500, debo confesar (soy lector poscrisis, y aunque he leido un sinfin de comics precrisis, esos dos aun no) pero los otros 3 los tengo mas que presentes y todos fueron simplemente numeros dobles centrados en los arcos que atravesaba el heroe en esos momentos. El de byrne es memorable (porque byrne fue memorable en cada uno de sus 50 comics con el heroe), pero los otros dos son mediocres.

Igual, haciendo un repaso mental de los numeros centenarios de las otras colecciones de superman, tengo la sensacion de que con action hubo cierto mayor aire festivo y de homenaje, aunque solo fuera por las historias cortas con aires grandilocuentes.

Saludos y felicitaciones por un muy buen articulo!