Lobezno: El Viejo Logan

Comentario

Mark Millar no se ha cansado de jugar con Lobezno. Ha tratado con el durante su etapa de 33 números en Ultimate X-Men, con libertad para dar forma a Logan desde cero, pero sin olvidar la historia del personaje en la continuidad tradicional.

Después se ocupó durante 13 números de la serie regular del mutante en el Universo 616, con dos sagas ambiciosas y espectaculares más un epílogo situado en los campos de concentración nazis. Pero se tenía reservada al menos una historia más, dedicada a contarnos los últimos días, o al menos de los últimos, del miembro más famoso de la Patrulla-X.

Hace unos años se publicó Lobezno: El Fin, una anodina serie limitada en donde Paul Jenkins malgastó el talento del poco pródigo Claudio Castellini con una historia tan aburrida e innecesaria como Lobezno Origen.

Por fortuna podemos olvidar aquello y sustituirlo por El Viejo Logan, una historia situada dentro de cincuenta años que presenta a la Tierra sometida al yugo de los supervillanos, quienes de hecho se la han repartido por sectores.

Logan vive con su familia en la californiana Sacramento, perteneciente al área controlada por un Hulk que ha procreado como loco e incestuosamente.

Para saldar su deuda de alquiler, Logan acuerda ayudar a Ojo de Halcón a transportar un paquete muy especial al otro lado del país, teniéndose que enfrentar a los peligros que esconden unos EEUU corruptos hasta la médula.

Aparte de ir descubriendo los cambios que ha sufrido el planeta y los superseres que aún siguen con vida, lo que más interés despierta es ir averiando los motivos que han conducido al protagonista a no sacar las garras en décadas y a retirarse de la acción aunque sea consciente de las injusticias que han invadido el país.

Hasta que la historia no se encuentra bien avanzada no nos explican ese suceso traumático que ha marcado a Lobezno para siempre, aunque si pensamos un poco podemos deducir que es lo que sucedió.

A Millar se une Steve McNiven en el tablero de dibujo, reuniéndose así el exitoso equipo creativo de Civil War. Se nota que entre ellos hay muy buena química y como Millar es un guionista que tiene a trufar sus historias con escenas de esas que llaman más grandes que la vida, McNiven puede lucirse sin problema en cada uno de los ocho episodios del relato. Desde luego no va a ser esta la última de sus colaboraciones.

Esta etapa esta indirectamente relacionada con otras dos series de Millar, por un lado con la miniserie 1985 y por otro con su paso por los 4 Fantásticos. En realidad es una relación que no tiene un impacto real sobre el bolsillo del lector, porque sencillamente lo que comparten estas series son algunas referencias a las otras y algún personaje en común, como si formasen parte de un rincón del Universo Marvel que se dirigiese hacia un mismo futuro.

Hubiese sido bonita ver El Viejo Logan editado en tomo en vez de en grapas mensuales, pero no me cabe duda que Panini lo recopilará dentro de unos años en alguna de sus línea de tomos, como Marvel Deluxe.