Oscura Trinidad, por Joel Merce

Cuando comencé a elaborar una primera lista de firmas invitadas para el aniversario uno de los primeros nombres que surgieron fue Joel Merce,articulista de la revista Dolmen y antaño colaborador de Dolmen, y es ahí donde radica el porqué de su elección. Dejando de lado su excelente nivel como podreis comprobar por vosotros mismos, Joel como os decía fue uno de los administradores de DreamNews, la que hace diez años era una de las mejores webs de actualidad y sin lugar a dudas una de mis mayores influencias cuando en mi mente comencé a hilvanar las ideas de lo que sería Zona Negativa. Hoy diez años despues es para mi un verdadero placer contar con Joel en este aniversario con un texto donde repasa la actualidad a partir de la santísima trinidad, es decir, Batman, Superman y Wonder Woman. El artículo como os decía es para leerlo con detenimiento eso si, ya os aviso que está plagado de spoilers de eventos que están ocurriendo actualmente en Estados Unidos y que aquí veremos dentro de algo menos de un año así que si seguís leyendo – y yo os lo recomiendo – que sea bajo vuestra responsabilidad.

Los últimos tiempos no han sido demasiado buenos para los tres pesos pesados de DC, que se han visto apartados del centro de su universo y han visto como otros personajes, tradicionalmente en un segundo plano, les roban el protagonismo.

Cualquiera que vea un logotipo más o menos triangular, con una S estilizada en color rojo sobre un fondo amarillo, sabrá reconocer a su portador. Del mismo modo, un murciélago en el pecho de un sombrío antihéroe tampoco tiene pérdida y también muchos sabrían reconocer la tiara y el lazo de la reina de las amazonas. DC tiene la gran suerte de contar entre su galería de personajes con tres de los más conocidos, icónicos y populares que ha dado el cómic americano: Superman, Batman y Wonder Woman. Sin embargo, no siempre es fácil lidiar con ellos porque en los 70 años que llevan entre nosotros se han contado miles de historias sobre ellos y precisamente su calidad de iconos hace difícil someterlos a cambios demasiado profundos (aunque en los 90 se abrió la veda para destripar a los clásicos y parece que todavía no se ha cerrado).

La DC actual atraviesa momentos difíciles: parece que, desde Crisis de Identidad, va de capa caída. La Crisis Infinita no resultó todo lo redonda que debería haber sido y el experimento del Año Después, que tanto prometía, no hizo más que cargarse tramas interesantes a la mitad e introducir otras nuevas que, una vez pasada la novedad, perdían el interés muy rápidamente. Sin darnos tiempo apenas a recuperarnos, nos metieron en la incomprensible Crisis Final en la que ninguno de los tres pesos pesados tenía el protagonismo: al contrario, se les apartaba deliberadamente del foco. Y también han ido dejando de lado la Liga de la Justicia, en la que otros personajes han ido tomando su lugar. Es sintomático que no sean ellos los que salven el día, como estamos acostumbrados, y que no sean sus series las que más brillan y el centro de la acción de todo lo que publica DC. Tanto Superman como Batman llegaban a la macrosaga ideada por Grant Morrison con sus propios problemas y condicionantes dentro de sus series, mientras que la etapa actual de Wonder Woman perdió gas a las primeras de cambio y no parece que lo vaya a recuperar.

Y es que parece que Dan Didio, el mandamás actual de la editorial, se debata algunos días entre no tocar nada en su Trinidad y al día siguiente decida que hay que darles la vuelta a los personajes como un calcetín. Aunque no es ninguna novedad que Didio dirija DC dando bandazos, claro.

Quizás conscientes del poco lucimiento de sus tres pesos pesados, DC les dedicó la tercera de sus series semanales titulada precisamente Trinidad. Una serie correcta, pero que parece metida con calzador dentro de la estructura que tan bien funcionó con 52 y que ya empezaba a estar gastada con Cuenta Atrás. Pero por lo menos hay que reconocerles a los chicos de la editorial que se dieron cuenta de que los grandes personajes de la casa necesitaban un empujón. Uno que no han sabido darles en sus series ni en el resto de los eventos de la casa en los últimos tiempos.

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UN HOMBRE DE ACERO SIN BRILLO

El más grande de todos los héroes de DC, el icono de los iconos, está relegado ahora mismo a un segundo plano incluso en sus series. Nos las prometíamos muy felices cuando se nos anunció que Richard Donner, Geoff Johns, Adam Kubert o Carlos Pacheco iban a ser los encargados de narrar las aventuras de Superman. Poco nos duró la alegría, porque a Donner y Kubert apenas los catamos y, aunque Busiek y Pacheco si nos ofrecieron un puñado de historias más que decentes su andadura se interrumpió demasiado a menudo para disfrutarla plenamente. Veníamos de una época que tampoco había sido demasiado fácil, con la subida al poder de Lex Luthor, los constantes cambios de identidad de Supergirl, la aparición de kryptonianos hasta debajo de las piedras, el control mental al que fue sometido Superman justo antes de la Crisis Infinita…

Ahora mismo tenemos a Superman viviendo entre kryptonianos (que no, no estaban muertos todos… no exactamente) y desplazado de algunas de sus cabeceras, ocupadas por otros personajes como Nightwing, Flamebird o Mon-El.

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Y si convulso es el presente del personaje, más lo es su pasado: el origen del personaje se ha reescrito cuatro o cinco veces en poco más de 20 años, una vez con cada Crisis y alguna otra en medio. Tan pronto ha sido Superboy de joven como no, pero después lo vuelve a ser. Sus padres terrestres estaban muertos, resucitaron con Byrne y ahora Superman vuelve a no tener padre. Krypton pasa de ser un lugar frío y aséptico a volver a ser como se nos presentaba en la Silver Age. Cualquiera que no sea lector habitual de los cómics del Hombre de Acero puede llegar a desesperarse para saber en qué punto estamos. Y, por si fuera poco, acaba de empezar a salir en EEUU un nuevo Origen Secreto de Superman que pretende ser, por enésima vez, el definitivo.

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Muchos de los autores que han pasado por las cabeceras de la familia Superman han comentado lo mismo a su partida: que es un personaje difícil, con tantos poderes y tan pocas limitaciones. Que es difícil hacerlo evolucionar, porque está ya muy marcado quién es y lo que se supone que debe hacer. Cada cambio en el personaje pasa por ser traumático y los autores saben que, a la larga, todo volverá a sus cauces normales.

Ahora mismo, el Hombre de Acero está en uno de esos momentos de impasse que todos sabemos que tienen los días contados: de hecho, para 2010 ya nos han dejado caer que la gran saga de la editorial tendrá que ver con Superman con lo que probablemente nos despediremos de los kryptonianos, del Kal-El algo diluido entre sus compatriotas y de las series protagonizadas por personajes secundarios. Pero lo que cuenta es que, cuando pensamos en recomendarle a alguien un título DC, pocas veces se nos ocurrirá mentar alguna de las series de Superman.

EL SEÑOR DE LA NOCHE EN PRÁCTICAS

En cambio, Batman sí ha tenido momentos de esplendor recientemente con la extensa saga RIP ideada por Grant Morrison. La definitiva caída de Bruce Wayne ha sido uno de los puntos calientes de DC en los últimos tiempos, aunque su conclusión nos dejara algo fríos y la miniserie en que se desvelaba la identidad de su sustituto que se marcó Tony Daniel fuera nefasta.

El Señor de la Noche sí tuvo cierto protagonismo durante la Crisis Final, aunque se pasara gran parte del tiempo atado a una máquina de Darkseid y su gran momento en la saga fuera su “muerte”. Y no se puede decir que ahora mismo esté en uno de sus mejores momentos: de nuevo, como sucede con Superman, sabemos que estamos en una etapa de transición que tarde o temprano terminará. Porque pocos se creerán que Bruce Wayne va a estar alejado de su disfraz durante mucho tiempo y podemos dar por sentado que Morrison, igual que planeó la “muerte” de Wayne, tiene prevista la forma de hacerle volver.

Actualmente, la serie Batman y Robin brilla con luz propia dentro del panorama DC (porque Morrison cuando tiene ganas en mucho Morrison) pero no se puede decir lo mismo del resto de las series del murciélago: desplazado de su propia cabecera en Detective Comics y con un arranque algo flojo de la etapa Winnick/Bagley en Batman. Pero el peso del Caballero Oscuro dentro del universo DC se ha visto indudablemente alterado con el cambio de Bruce Wayne por Dick Grayson, que no deja de ser un sustituto. Aunque en el caso de Batman es claro que el momento actual no es peor que los anteriores, en que la vida del personaje avanzaba a golpe de saga: o se destruía Gotham con un terremoto o se convertía en zona devastada y asolada por las bandas o se acusaba a Wayne de asesinato y era perseguido… Por lo menos ahora con el cambio de personaje los guionistas pueden dejar de buscar el golpe de efecto y tienen trabajo mostrando las diferencias entre el nuevo y el viejo Batman. Pero es evidente que, enfrascado en sus propios dimes y diretes, Batman no ocupa un punto central en el universo DC.

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EL TERCER EXTREMO DE LA TRINIDAD

Wonder Woman, salvo honrosas excepciones, no ha sido nunca una serie que destacara por su excelencia. Es el punto más débil de la Trinidad, por lo menos en lo que a su serie regular se refiere. Además, Wonder Woman entraba en Crisis Infinita como una asesina después de haber asesinado a Maxwell Lord ante los ojos de todo el mundo por lo que el personaje andaba algo tocado.

Tras la macrosaga, se abría una puerta a la esperanza: Alan Heinberg y Terry Dodson se hacían cargo de la serie en el Año Después y prometían una nueva etapa interesante en el título de la amazona. Sin embargo, ni uno ni otro duraban demasiado y la serie empezaba a dar bandazos, con cambios continuos tanto a los lápices como en los guiones. Aunque es de justicia decir que el planteamiento de Heinberg y Dodson tampoco era para tirar cohetes. Wonder Woman se ha metido últimamente de lleno en historias como la del Ataque de las Amazonas, uno de los crossovers más flojos de los últimos tiempos, y actualmente incluso se han sacado de la manga amazonas masculinas y han presentado un posible sustituto para Diana como embajador de Themyscira.

El papel de Diana en Crisis Final fue algo más relevante que el de sus otros dos socios de la trinidad: fue capturada por Darkseid y convertida en una de sus furias. Tampoco es que se luciera demasiado la muchacha.

EL NUEVO CENTRO DEL UNIVERSO DC

¿Quienes ocupan entonces la posición central del universo DC? Pues podría decirse que hay un personaje sobre el que han pivotado las mejores historias de la editorial desde hace un par de años y que no pierde fuelle: Green Lantern. Bajo la batuta de Geoff Johns, desde el regreso de Hal Jordan el personaje no ha hecho más que crecer y robarle protagonismo a los tres grandes. Tras la decepcionante Crisis Infinita tuvimos la magnífica guerra contra los Sinestro Corps y a la incomprensible Crisis Final ha respondido Johns con la inquietante Blackest Night. Toda la épica que falta en el resto del universo DC se concentra en las series relacionadas con Green Lantern: Johns tiene claro hacia dónde lleva al personaje y eso se nota.

Pero en los últimos meses Hal Jordan ha tenido con quien compartir protagonismo: precisamente en la Crisis Final regresó su amigo del alma, Barry Allen, que ha retomado el papel de Flash y al que Johns parece conducir por el mismo camino por el que llevó a Green Lantern. El camino hacia el centro del universo DC. La miniserie de retorno de Barry Allen lleva la misma impronta épica que Green Lantern Rebirth y en Blackest Night vemos a ambos personajes luchando codo con codo frente a las hordas de muertos vivientes.

Quizá sea porque el trasfondo de ambos personajes es más rico y da más juego que el de la Trinidad: el cuerpo de Green Lanterns y la recién descubierta variedad de cuerpos existentes en el universo o la fuerza de la velocidad con sus múltiples implicaciones ofrecen a los guionistas material para muchas historias sin tener que enfrascarse en darles la vuelta año sí y año también a los personajes. O quizá sea que a Johns le van más este tipo de historias y es el único que tiene claro hacia dónde dirigirse.

Comentario

Si alguien en DC se da cuenta de qué es lo que funciona en Flash o en Green Lantern, quizá tenga las luces de aplicarlo a las tres grandes franquicias y nos ofrezca las historias épicas que los tres se merecen para volver al primer plano. Aunque, sabiendo como funciona la DC actual, lo más probable es que acaben matando la buena etapa de las franquicias de segundo nivel para que vuelvan a destacar Superman, Batman o Wonder Woman. No sería ninguna sorpresa.