El Otro Bando: Un viaje a través de la locura de la guerra

 

Edición original: oct. 2006/ feb. 2007; Vertigo (DC Comics).
Edición España: jul. 2009; Planeta DeAgostini.
Guión: Jason Aaron.
Dibujo: Cameron Stewart.
Entintado: Cameron Stewart.
Portadas: Cameron Stewart.
Color: Dave McCaig.
Rotulista: Pat Brosseau.
Precio: 12,95 € (Rústica, 144 págs.)

 
La Obra

Pese a la relevancia que la Guerra de Vietnam ha adquirido en la sociedad Estadounidense desde su inicio alrededor de los años 60 hasta nuestros días, no han abundado el número de obras dentro del cómic mainstream dedicadas a este tema. De hecho, la miniserie El Otro Bando (The Other Side) de Vertigo resulta ser el primer comic centrado por completo a este tema que DC Comics publica desde 1967.

Año 1967, el joven Bill Everette de Russellville (Alabama) es reclutado con el objetivo de que reciba adiestramiento militar y sea enviado a combatir. Mientras tanto, en la aldea de Nam Phong (Vietnam del Norte), Vo Binh Dai se alista voluntario y marcha de su hogar para luchar junto a sus compatriotas del sur contra el invasor americano. Desde ese momento iremos conociendo paralelamente la infernal travesía personal que ambos jóvenes sufren hasta el momento en que se encuentren frente a frente en el campo de batalla; lo cual sucede en el sangriento asedio al campamento de Khe Sanh (nombrado, por cierto, en la mítica canción Born in the USA de Bruce Springsteen).

Esta historia nos narra, de modo introspectivo y psicológico, las vivencias de dos soldados que militan en los bandos enfrentados en la contienda. Desde un principio, a ambos le aterra la idea de morir; pero mientras que el recluta americano se encuentra claramente sobrepasado por todo aquello que está sucediendo a su alrededor, su homólogo vietnamita –en unas condiciones infinitamente peores– se sustenta en la ética, la religión y el idealismo para afrontar las terribles situaciones a las que es conducido. De esta manera se sirven los autores para mostrarnos una perspectiva del conflicto más poliédrica, imparcial y ambigua.

A lo largo de toda la narración los personajes irán experimentando adversidades similares y asimilando estos traumáticos episodios de forma por completo desigual. Porque El Otro Bando no es un comic bélico al uso. La inclusión en la trama de elementos psicóticos tales como visiones, alucinaciones, enfermizas pesadillas o desconexión con la realidad; convierten en momentos a este drama en un thriller psicológico. Los personajes son desagradables, habiendo algunos hasta aberrantes; las escenas consiguen transmitir al lector una incómoda sensación de introducirle en lo que está sucediendo, como si de un miembro más de la lucha se tratase. Y las batallas se muestran como coreografías retorcidas donde afloran emociones malsanas a borbotones. En resumen, en este tomo encontramos un alegato alto y claro en contra de la guerra, que toma como armas los intrincados sentimientos y el surrealismo que el soldado puede llegar a padecer cuando se está enfrentando cotidianamente a una horrorosa muerte.

Los Autores

El motor de esta miniserie fue Jason Aaron (Scalped, Ghost Rider), que empezaría a trabajar en este proyecto en 2002. A este autor de Alabama le llegaron las referencias directas al conflicto de Vietnam gracias a su primo Gustav Hasford. Este veterano de guerra, nacido en Russellville, Alabama (al igual que uno de los dos protagonistas) y fallecido en 1993, escribió dos novelas ambientas en dicha guerra, The Short-Timers (1979) y The Phantom Blooper (1990). De estas dos obras la más célebre sería la primera, sobre todo tras ser adaptada al cine bajo el título de La Chaqueta Metálica (Full Metal Jacket) por el magistral director Stanley Kubrick . “Nunca llegué a conocerlo tanto como me hubiera gustado – comentaba Jason Aaron acerca de Hasford – pese a ser una de las razones por las que siempre quise ser escritor. Fue a raíz de montar una página web dedicada a él, http://www.gustavhasford.com, cuando tuve la suerte de conocer a la Primera División de Marines ISO Snuffies (1967 – 1968), el grupo de marines a los que Gus perteneció. […] El Otro Bando está dedicada a ellos”. El tono pesimista, cínico y tajante de esta obra, a buen seguro casaría a la perfección con la ideología de Hasford, quien en una ocasión declaró: “En una guerra innecesaria, el patriotismo es como el racismo retocado para que suene noble”.


Dos obras Imprescindibles del Género

Al cargo del dibujo y las portadas tenemos a Cameron Stewart (Seaguy, Catwoman), un dibujante que sabe plasmar con adecuada precisión el sabor amargo y difícil de digerir que la obra deliberadamente desprende. Gran logro de este autor es reflejar la tensión y el desasosiego que los personajes van acumulando a lo largo de la trama, hasta llegar a un clímax en donde sus rostros transmiten nítidamente las extremas emociones que están padeciendo. Tampoco se puede dejar de comentar el trabajo de implicada documentación con que la labor gráfica cuenta; puesto que con motivo de esta miniserie Stewart viajó durante dos semanas a Vietnam. Allí deambuló por los campos, visitó los infectos túneles del Viet Cong y hasta llegó a disparar con un AK-47.

Y completando la sobresaliente tarea gráfica encontramos al colorista Dave McCaig, cuyos intensos tonos transmiten sensaciones como frío o calor; apoyanso con maestría los momentos tanto desoladores como surrealistas. Por lo tanto, el conjunto artístico de El Otro Bando busca sin amagos el transmitir al lector directamente unas sensaciones intensas y para nada sutiles. Consiguiendo que el trabajo sea un material tan felizmente complicado, como absorbente.

Comentario

El Porqué del Trauma de Vietnam

Pongámonos ahora un poco más históricos para hacer balance de los posibles motivos por los que la Guerra de Vietnam continúa siendo todavía para muchos miembros de la sociedad Estadounidense una herida sin cicatrizar. Al contrario de lo que se piensa, para los soldados americanos Vietnam nunca fue el infierno que la ficción nos ha hecho creer. Si bien es cierto que el 95% de los americanos fueron reclutados en contra de su voluntad, tan sólo el 10% llegó a luchar. Incluso con un Segundo Ejército Vietnamita asistiendo a las tropas, el grueso del contingente de reclutas se dedicó a labores logísticas y de apoyo. De manera que resultaba muy sencillo que un soldado cumpliera su remplazo sin moverse de retaguardia. Incluso aquellos que lucharon disponían de mucho tiempo libre entre servicios, de manera que las condiciones de combate no fueron demasiado exigentes en comparación con otros conflictos.

Se estima que en total fallecieron 58.193 soldados de EEUU en los 17 años que duró la guerra, entre 1958 y 1975. Esta es sin duda una cifra terrible; aunque tengamos en cuenta que sólo el Desembarco de Normandía produjo 6.000 muertos norteamericanos; y en toda la 2ª Guerra Mundial (1939 – 1945) fueron alrededor de 500.000 los estadounidenses fallecidos. El número de bajas mortales se produjo en tan sólo cuatro años, ya que recordemos que EEUU no se incorporó a la contienda hasta finales de 1941. ¿No debería haber causado mayor trauma este acontecimiento? Por el contrario, el número de vietnamitas muertos se calcula en 851.000.

Entonces, ¿cuáles pueden ser las causas de tanta aflicción? Aquí pueden encontrarse varios motivos. En los años 60, Estados Unidos de América era una potencia consolidada cuya sociedad empezaba a disfrutar de un nivel de bienestar muy generalizado. Los soldados enviados provenían de todos los estratos sociales (incluso los más acomodados), y es fácil pensar que muchos se encontraran superados ante una situación inesperada y no olvidemos que adversa. El periodo de instrucción de un recluta rondaba los 3 meses, pasado ese tiempo se enviaba a jóvenes poco preparados con destino a una contienda políticamente muy confusa; donde los soldados tenían muy poca motivación y sabían que se marcharían una vez concluido su remplazo. Por lo tanto, muchos dedicaban a pasar el tiempo libre lánguidamente, de la mejor manera posible. El aburrimiento no favorece precisamente la motivación de la tropa; pero si a eso le sumamos un fácil acceso a las drogas duras que inundaban Vietnam, la mezcla puede ser demoledora a la hora de contar con un ejército eficiente en combate. Y perder produce mucha frustración.

Comentario


Por otro lado, frente a ellos tenían a un adversario poco preparado, pero muy acostumbrado a resistir al invasor aunque eso supusiera sufrimiento y calamidades. Antes que los EEUU, Vietnam había sido invadido por franceses y japoneses, de manera que el país contaba con una red de infraestructuras largamente probadas y muy enfocadas a la lucha de guerrillas. Esta modalidad de guerra acostumbra a ser fulminante con los grandes ejércitos. Alejandro Magno (356 – 323 A.C.) se dio cuenta de ello y planteó su conquista de Asia apoyada en grandes confrontaciones, pese a estar en muchas ocasiones en inferioridad numérica. Pese a ello, el conquistador macedonio perdió más hombres luchando contra tribus dispersas que venciendo al gran Imperio Persa. Y este no es el único ejemplo, el Imperio Romano sufrió lo indecible se cuando topó con los grupúsculos de íberos en la conquista de Numancia (153 A.C.) o en las Guerras Cántabras (29 A.C.). Y terminamos estos ejemplos recordando que la primera derrota importante que sufrieron las tropas de Napoleón Bonaparte (1769 – 1821) fue en España contra tropas irregulares, que inventaron lo que se considera las tácticas de guerrilla moderna.

    Por lo tanto, el ejército de Estados Unidos tuvo que enfrentarse a un enemigo motivado, con experiencia en resistir y que dominaba el terreno, contando con una tropa de reemplazo, en su mayoría proveniente del estado del bienestar, desmotivada y afectada por problemas de adaptación y de drogas. Pese a poseer un abrumador el potencial técnico, perdieron estrepitosamente. Tal fracaso, en una sociedad tan competitiva como con la que tratamos, en pleno pulso contra el bloque comunista, representaría un daño imborrable.

    Opinión Personal

    Creo que estamos ante una miniserie que cumple con sus objetivos. No la noto excesivamente original, al utilizar un mensaje derrotista visto con anterioridad en otras ficciones que han tratado este tema. Pese a ello, los autores están muy inspirados y el guión cuenta con la fuerza de la juventud de un escritor que tiene muy claro lo que quiere expresar. Es por eso por lo que resulta una lectura muy recomendable que podrá gustar más o menos, pero a la que no se le puede negar unos sólidos conceptos gráficos y narrativos; así como el acierto de los que en ella han participado. Seguramente por esto esta miniserie consiguió, merecidamente en mi opinión, la nominación en 2007 a la Mejor Serie Limitada en los prestigiosos Premios Eisner.

    En lo que respecta a la edición en castellano, cabe decir que está muy conseguida. Tanto reproducción como traducción se ajustan al modelo original. Tal vez se podría remarcar algún pequeño desliz en cuanto a orientación de la tipografía (por ejemplo, el de un panfleto estadounidense repartido a los norvietnamitas que, aunque en perspectiva, no se ha maquetado bien y no tiene en cuenta el diseño tipográfico original). Salvo este detalle, las tipografías son nutridas y coherentes con el narrador y su modo de expresión.

    Y como extras, tenemos la introducción realizada por el Capitán del Cuerpo de Marines Dale Dye. Además, el volumen nos ofrece sendos textos. El primero a cargo de Jason Aaron respecto a Gustav Hasford, más un segundo artículo de Cameron Stewart a cerca del viaje por Vietnam que antes hemos mencionado. De manera que el lector podrá profundizar un poco más en la obra con estos ilustrativos complementos. Finalmente, como viene sucediendo, cada número americano está delimitado por su cubierta original.

    El Conflicto de Vietnam en Vertigo

    Como se dice al iniciar el artículo. Lo ocurrido en Vietnam desde 1959 hasta 1975 no ha contado con muchas referencias dentro de DC, y por consiguiente tampoco en Vertigo. Si hacemos un rápido repaso, una de las alusiones a esta guerra que tal vez nos venga a la memoria son las aparecidas en Predicador a modo de flashback. Durante la Saga de Angelville (#08 – 12) conocíamos que John Custer (padre del protagonista) había servido en Vietnam. Más tarde, en le #18 (Texas y el Astronauta) nos llegaría una historia donde se narraban las andanzas de este personaje en el país asiático, junto a su inseparable compañero Astro. Y finalmente nos llegaría en el #50 La Tierra de las Cosas Malas, donde asistiríamos a los acontecimientos que culminan la participación de Texas y Astronauta en Vietnam.


    Referencias en Predicador


    Años más tarde, en 1997 se publicaría la miniserie del Soldado Desconocido. Gracias también al guionista Garth Ennis asistimos al paso por la guerra del misterioso hombre del rostro vendado en Fu Long, a principios de los 70.

      Sin duda, todavía está por aparecer la gran serie de DC dedicada a la Guerra de Vietnam que consagre este lamentable conflicto, tal y como hizo The Nam en Marvel. Jason Aaron declaró en su momento tener intención de proseguir con el tema. Esperemos que este futuro trabajo sea al menos tan certero, y que pueda tener lugar también en Vertigo.

      Última actualización de este artículo: 23 de enero de 2010