Buffy cazavampiros, octava temporada, vol.I: El largo camino a casa

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Edición original: Buffy The Vampire Slayer Season Eight #1 a 5; Dark Horse Comics.
Edición España: julio de 2008; Norma Editorial.
Guión: Joss Whedon.
Dibujo: Georges Jeanty.
Entintado: Andy Owens.
Color: Dave Stewart.
Formato: tomo recopilatorio en rústica de 136 págs.
Precio: 13,00 €.

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Tras la finalización de la séptima temporada de Buffy the Vampire SlayerBuffy, Cazavampiros, en España– muchos seguidores incondicionales de la serie televisiva de culto creada por Joss Whedon se resignaron a aceptar el adiós de su heroína preferida. Sin embargo, aquellos que nunca perdieron la fe en la posiblidad de disfrutar de nuevo con las aventuras de los habitantes de Sunnydale, recibieron su recompensa… aunque con matices. Durante el mes de marzo de 2007, la editorial Dark Horse Comics publicó la primera entrega de la octava temporada de esta serie, protagonizando un salto de la pequeña pantalla a las páginas de un tebeo que ha recibido una aceptación realmente cálida, tanto por parte de los lectores, como de los medios especializados.

El pasado mes de julio, cortesía de Norma Editorial, se puso a la venta en las librerías especializadas españolas el primer tomo de esta colección, recopilatorio del arco argumental inaugural titulado El largo camino a casa. A continuación comentaremos diferentes aspectos relacionados, no sólo con este tebeo, sino también con sus creadores.

Joss Whedon: el fandom a sus piés


Durante la última década, Joss Whedon ha alcanzado un estatus privilegiado entre los referentes de la cultura popular contemporánea –me niego a utilizar el término “alternativa”-, especialmente dentro del campo de la televisión y el cómic, donde ha hecho valer la experiencia acumulada durante toda una vida dedicada al entretenimiento. Nacido en Nueva York (EE.UU.) en 1964, pese a crecer en “La Gran Manzana”, pasó gran parte de su adolescencia en Inglaterra, donde se formó académicamente. Tras finalizar sus estudios universitarios en Wesleyan University (Connecticut), siguió los pasos de su padre y su abuelo, ejerciendo de guionista. Whedon firmó sus primeros guiones para la serie Roseanne, a los que seguirían un par de episodios de la también televisiva serie Parenthood.


Logo popularizado entre los incondicionales de Whedon

En 1992 tuvo lugar un importante hito en su carrera profesional: escribió una historia que posteriormente sería llevada al cine con el título de Buffy, Cazavampiros. La cinta en cuestión, protagonizada por Kristy Swanson, Donald Sutherland y Luke Perry era, siendo tan benévolos como indulgentes, olvidable. Pero quiso el destino que en 1997 se trasladara el concepto a la pequeña pantalla, con Whedon ejerciendo funciones de productor, escritor y, ocasionalmente, director. Como todos sabéis, la producción protagonizada por Sarah Michelle Gellar fue todo un éxito, y se mantuvo en antena durante 7 temporadas hasta alcanzar el indiscutido status de serie de culto. A Buffy le seguiría el también exitoso spin-off centrado en Angel, personaje interpretado por David Boreanaz, tras el cual su creador centraría sus miras en la ciencia-ficción. De nuevo para la televisión, creó Firefly, que pese a permanecer una sola temporada en antena, fue adaptada al cine en 2005 por el propio Whedon, bajo el título de Serenity.


Buffy, Angel y Firefly, las tres grandes obras de Whedon

Ésta no fue su única experiencia en el mundo del cine, pues con anterioridad se había encargado de los guiones de Toy Story -por el que recibió una nominación a los Oscar en la categoría de Mejor Guión Original-, Alien: Resurrección, o Titán A.E.

En el mundo del cómic, escribió historias para Tales of Slayers y Fray -ambas centradas en el “Buffyverso”, y la adaptación al cómic de Serenity, en una mini-serie de 3 números. Su trabajo más destacado es, sin lugar a dudas Astonishing X-Men, y que pese a un final cuanto menos discutible, le ha valido para obtener un merecido reconocimiento dentro del mundo del cómic. En la actualidad, tras finalizar su etapa al frente de esta colección, y una breve estancia en Runaways, Whedon compagina la supervisión de la octava temporada de Buffy con el desarrollo de una nueva serie para el canal norteamericano FOX: Dollhouse.

La octava temporada, en palabras de Joss Whedon


Desde el momento en que Whedon tomó la determinación de continuar su más aclamada obra televisiva, trasladándola al campo del cómic, se cuidó especialmente de roderarse de un equipo de garantías. Además de nombres tan familiares para los aficionados al medio, como los de Brian K. VaughanY, El último hombre, Ex Machina, Runaways–, Jeph LoebEl largo Halloween, Victoria oscura, The Ultimates 3–, o Brad MeltzerCrisis de Identidad, JLA–, se rodeó de un elenco de guionistas versados en las series televisivas Buffy, cazavampiros, y Angel: Drew Goddard, Jane Espenson, Doug Petrie, Drew Greenberg, Jim Krueger y Steven S. DeKnight. Desempeñando tareas de “productor ejecutivo”, Whedon supervisa y coordina el desarrollo de los guiones, marcando las líneas maestras de la trama global de la temporada, además de reservarse determinados arcos argumentales de vital importancia.

A contuinuación, os ofrecemos un extracto de una entrevista concedida por Whedon a TVguide.com, en las que comenta determinados aspectos relacionados con la génesis, desarrollo y planes de futuro del la octava temporada de Buffy, Cazavampiros:

Origen de proyecto: “Sigo pensando que tengo todo ese tiempo libre que en realidad no tengo. Comenzó a gestarse en mi cabeza: “¿No sería divertido si…?” y “Podría…”, mientras la otra voz decía: “Está muerto. Estoy descontrolado. Ya estoy escribiendo.”. Así que básicamente dije “Podemos hacer algo que, por una vez, sea canónico. Podemos hacer de forma oficial lo que ocurrió tras el final del show.”. Permitir a Buffy no sólo afrontar determinados temas acontecidos entre las pausas de cada show, sino también que sea un cómic”.

Planes de un futuro inmediato: “La temporada debería durar entre 20 y 30 entregas, imagino. Tiene, como las temporadas televisivas, una historia a desarrollar, con un punto final. Escribiré el principio, los primeros cuatro números, los cuatro últimos, y desde luego haré algunos más. Tengo un equipo de escritores –pesos pesados del mundo del cómic, y escritores procedentes del show– que van a escribir el resto de entregas. Estaré supervisando todo, y ellos tienen mis grandes órdenes de misión acerca de qué va el arco argumental.”


Portadas del primer arco argumental, obra de Jo Chen

Trama de la octava temporada: “Trata acerca de las ramificaciones de todo lo acontecido en la séptima temporada. Al final del show, Buffy convirtió a toda chica que podría ser una cazavampiros en potencia, en una cazadora plenamente realizada, con toda la historia y poderes recordados, así que ha hecho un gran cambio en el modo en que funciona el mundo. El cómic tratará este tema, cuando retomemos la historia unos meses más tarde.”

Ventajas del cómic, frente a la televisión: “Lo que no pudimos hacer en el show de televisión –hoy en día puedes hacer un montón de cosas si tienes dinero– fue, realmente, ir a cualquier sitio, y permitir que el aspecto visual complemente la narración de un modo muy específico. En los cómics, tienes el mundo entero, el universo entero, a tu disposición. Realmente, nosotros no tuvimos un montón de dinero para hacer Buffy.”

El largo camino a casa


Transcurrido un lapso indeterminado de tiempo desde la destrucción de Sunnydale –narrada en el último episodio de la séptima temporada televisiva–, la acción nos traslada a Escocia, donde un destacamento del ejército global de cazadoras tiene su base de operaciones. Allí, Buffy y Xander coordinan los esfuerzos de diversos escuadrones que, distribuidos por todo el mundo, y bajo el liderazgo de viejos conocidos como Giles o Andrew, y un impresionante equipo de brujas y videntes, luchan contra el mal, encarnado en diferentes formas. A su vez, por motivos desconocidos, Dawn ha alcanzado una estatura desproporcionada, conviertiéndose en una gigante que, oculta en la ciudadela escocesa que sirve de cuartel general de sus compañeros, muestra serios problemas para relacionarse, y un evidente resentimiento con su hermana.


Buffy Summers, en el fragor de la batalla

La influencia y el carisma de Buffy llegan hasta tal extremo que, desde el Gobierno de los Estados Unidos no dudan en tildar a su organización de “terrorista”, poniendo todos los medios a su alcance –incluso la colaboración de una vieja enemiga de nuestra protagonista– para disolver el ejército de cazadoras.

El tomo recopilatorio se completa con una historia autoconclusiva –The Chain, en su edición original– centrada en las peripecias de una joven cazadora que, debido a su apariencia física, es seleccionada para una peligrosa misión: protagonizar una incursión en el mundo subterráneo, haciéndose pasar por Buffy.

Valoración personal

Antes de enunciar mi opinión acerca de este tebeo, vaya por delante que no me encuentro entre los espectadores que dedican a Buffy, Cazavampiros calificativos tan efusivos como “la mejor serie de televisión de la Historia”, o similares. No sólo porque en un terreno tan subjetivo como éste semejantes afirmaciones carecen de sentido, sino porque entiendo que, siendo una muy buena producción televisiva –con momentos realmente brillantes–, no alcanza la categoría de obra maestra que muchos parecen apreciar. De hecho, puestos a enjuiciar la filmografía de Joss Whedon, me quedo, y de calle, con la frustrada Firefly, perfecto ejemplo de cómo sacar el mayor de los partidos a un casting repleto de talento, a unos medios limitados, y a un género tan propenso a los excesos como el de la ciencia-ficción.

Hecha esta aclaración, es de justicia reconocer que diversos episodios de esta serie han deparado algunos de los momentos televisivos más disfrutables que recuerde: desde los innumerables guiños al mundo del cómic, hasta el delirante episodio musical Once more, with Feeling, pasando por la sorprendente aparición de la cantante Aimee Mann, y numerosas escenas de marcado carácter cómico en las que Whedon y su equipo de guionistas hacen gala de un envidiable sentido del ritmo y del humor. Pero por encima de todo, destaca el hecho de que esta serie, aparentemente encorsetada por los prejuicios del género fantástico, ha conformado durante 7 temporadas y 144 episodios, un acertado retrato de la transición de la despreocupación usualmente consustancial a la adolescencia, a la asunción de responsabilidades que implica la madurez. Una nítida ponderación del valor de la amistad, el compañerismo y la cooperación como imprescindibles pilares sobre los que sustentar nuestras vidas. Y un alegato a favor de la viabilidad de la redención personal, demostrada a través de los actos propios. Éstos son tan sólo algunos de los temas abordados en una producción de un calado mucho más profundo del que las apariencias pueden denotar, pero que aún así enarbola con orgullo y desprejuicio los elementos propios de los géneros de los que parte, fomentando de este modo un vínculo cómplice con buena parte de los espectadores.


Batallón de cazadoras en acción

Queda claro, pues, que se trata de una serie inusual que difícilmente encuentra acomodo en clasificaciones convencionales –¿teen, aventuras, terror, fantasía, drama, comedia, romance? Todo ello y mucho más – y que, tras siete temporadas en antena, dejó huérfanos a miles de seguidores incondicionales… Hasta que Whedon se animó a continuar la historia de la famosa cazavampiros en forma de cómic. El largo camino a casa, primer arco argumental de esta octava temporada, no se desarrolla en un periodo inmediatamente posterior al final de la séptima temporada, sino que Whedon inserta un lapso temporal intermedio durante el que parecen haber acontecido determinados sucesos alteradores del status quo de los personajes. El misterio derivado del desconocimiento del lector es gestionado con diligencia por el guionista neoyorquino, mostrando las consecuencias, y no las causas, de actos pretéritos todavía no narrados. Es evidente que se guarda más de un as en la manga, que irá desvelando en sucesivas entregas, pero por lo pronto, el modo en que presenta a cada personaje de forma paulatina, resulta muy natural, fluido, e intrigante.

Sin embargo, nos encontramos con tres problemas que pueden impedir que este tebeo sea accesible para lectores no familiarizados con el “buffyverso”: por una parte, el hecho de que a esta historia le precedan más de un centenar de episodios televisivos de casi una hora de duración le hace un flaco favor, puesto que el bagaje acumulado resulta clave para interpretar la relevancia e impacto de determinadas escenas, y para empatizar con personajes, expuestos durante siete temporadas a un constante proceso de evolución y madurez.

Por otra parte, nos encontramos con un cambio de medio que resulta casi traumático: como resulta evidente, la televisión y el cómic disponen de herramientas y recursos completamente diferentes, de forma que, desgraciadamente, determinados conceptos procedentes de un medio, son intraducibles en el otro. En este sentido, las transiciones espacio-temporales terminan siendo realmente confusas, hasta el punto de hacer algunas de las escenas –especialmente las del último número recopilado en este tomo– prácticamente ininteligibles.



Rememorando viejos tiempos: Xander, Buffy y Willow

Ya para finalizar, durante la transición de fotograma a viñeta se pierde uno de los elementos más característicos de la serie televisiva: la combinación de escenarios y personajes realistas con otros reminiscentes de la más genuina Serie B. En éste punto, reconozco tener una opinión un tanto contradictoria, al entrar en conflicto mi faceta más quisquillosa –la que, como acertadamente intuyó José Torralba en una conversación reciente, no puede evitar comparar personajes monstruosos de la serie con las producciones fantásticas niponas más cutres–, con la más desprejuiciada –que encuentra un regocijo irracional en el ingenio derivado de un presupuesto limitado de efectos especiales y maquillaje. Pero no es menos cierto que durante esa transición tenemos la oportunidad de descubrir a un semidesconocido Georges Jeanty, quien gracias a un trazo por momentos casi cartoon –me viene a la mente el Mike Wieringo más tardío–, que sin presentar una vocación hiperrealista, capta los rasgos más característicos de cada actor, para facilitar la identificación y sensación de continuidad.

En definitiva, estamos ante un buen cómic, muy disfrutable por los incondicionales de la saga, pero que probablemente dejará un tanto indiferente –sino totalmente perdido– al lector ocasional que busque darle una oportunidad a una nueva colección. El tiempo dirá si además de un tebeo entretenido, estamos ante una digna continuación de una serie de televisión que ha dejado un recuerdo imborrable en numerosos espectadores.

A la espera de recibir respuesta a la cuestión planteada, Buffy cazavampiros, octava temporada, se ha hecho merecedora de diferentes premios, como el Diamond’s Gem Award 2007 al “Mejor cómic de menos de 3,00 $” –curiosa categoría– y “Mejor cómic licenciado del año”. Pero por encima de los mencionados con anterioridad, destaca la nominación al Premio Eisner 2008 a la “Mejor serie regular”, y la obtención del mismo premio en la categoría de “Mejor nueva serie”. Un convincente aval para quienes mantengan la duda de si merece la pena desembolsar el precio que marca la contraportada…

Enlaces de interés


Whedonesque: Weblog oficial de Joss Whedon.
Página web oficial de Georges Jeanty.
Página web oficial de Dark Horse Comics.
Página web oficial de Norma Editorial.
Reseña de Astonishing X-Men: El Don.
Reseña de Astonishing X-Men: Peligroso.
Reseña de Astonishing X-Men: Desgarrada.

Un saludo y hasta la semana que viene! (eso espero)