Robin, una Luz en la Noche

Siempre se ha dicho que Superman y Batman se complementan; que uno es el opuesto del otro; la luz y la oscuridad. Pero antes de que Superman se convirtiera en esa pieza que daba equilibrio, había otra: Robin.

El joven pupilo del Caballero Oscuro aporta una cierta estabilidad a la figura de su mentor. Supone una brisa fresca entre los rancios muros de la Mansión Wayne; color entre los grises y negros de la Bat-cueva; y una sonrisa en un semblante serio. Podría decirse que el Batman actual no sería como lo conocemos de no ser por la presencia de este joven vigilante. Su influencia ha sido determinante para que Bruce Wayne no se convirtiera en un asesino. Sin Robin cerca, Batman siempre se ha vuelto más oscuro y violento. Robin es, sin lugar a dudas, el ying del yang.


Varios son los personajes que han vestido el traje de Robin. El primero de todos fue Dick Grayson, a quien actualmente conocemos como Nightwing. Después fue Jason Todd, muerto y resucitado, quien ahora se dedica a dar caza a los villanos usando todos los recursos a su alcance, y con una contundencia extrema, llegando a hacer lo que Batman nunca haría: matar. El siguiente en ocultarse tras la máscara fue Tim Drake, actual Robin, aunque durante un breve período de tiempo fue sustituido por su, ahora difunta novia, Stephanie Brown.

El primer Robin: Dick Grayson

Corría el año 1940, Bill Finger y Bob Kane escribían Detective Comics y hacía un año aproximadamente que habían creado el personaje de Batman. En esta ocasión, El Caballero Oscuro acudía a un circo a investigar la muerte de una pareja de acróbatas conocidos como “Los Graysons Voladores”. El hijo de estos, Dick, fue cuidado por Bruce Wayne, pasando éste a ser su tutor legal. Entrenado física y psicológicamente como su ayudante, ambos investigaron el caso de los Grayson y detuvieron a un mafioso conocido como Jefe Zucco. A ambos personajes les une la pérdida de sus progenitores, hecho que los mueve a combatir el crimen, tanto juntos, en equipo, como en solitario.

Dick Grayson como Nightwing

Entre 1940 y 1950 era prácticamente imposible ver a Batman sin Robin. Los lectores querían a Dick porque era único, la cara amable de Batman, y por encima de todo, un luchador. Por eso, entre 1947 y 1952 pudimos verle en solitario dentro de la colección Star-Spangled Comics. Su popularidad le llevó en 1964, y más concretamente en el número 60 de The Brave and the Bold, a ser el líder del equipo de adolescentes los Jóvenes Titanes.

En los 70, con la llegada de Dennis O´Neil y Neal Adams (escritor y dibujante, respectivamente) la colección del Hombre Murciélago pasó a ser más oscura; buena muestra de ello es que Dick abandonó la Mansión para ir a la Universidad.

Finalmente, a mediados de las 80, abandonaría definitivamente el papel de Robin para asumir la identidad de Nightwing.

Dick Grayson como Nightwing

El segundo Robin: Jason Todd

Como he dicho, Batman necesita un Robin; por lo que en DC buscaron un sustituto a la medida. Demasiado a la medida, diría yo, ya que el nuevo Chico Maravilla, surgido en 1983, era una copia de su predecesor. Sus padres también fueron víctimas de un “accidente” en un circo, obra de Killer Croc. Tras Crisis en Tierras Infinitas, el origen de este personaje fue revisado, siendo Jason un huérfano que vivía en la calle. Su carácter estaba marcado por el odio y la ira, llegando en ocasiones a ser bastante violento.

Este Robin, al contrario que Dick, no era del agrado de los lectores quienes, a través de una votación (5.343 votos contra 5.271), decidieron que Jason debía morir. Y así fue cuando en 1988, en la saga “Una muerte en la familia”, a cargo de Jim Starlin y Jim Aparo, el Joker mataba a golpes al pequeño Robin.

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Este hecho llegó a suponer de tal importancia en la vida de Batman que incluso es comparable con la muerte de sus padres. Claramente supuso un antes y un después, llevando al Caballero Oscuro a una actitud más violenta y autodestructiva. Ni siquiera los intentos de sus amigos servían para que volviera a “la normalidad”. Atormentado por la culpa, Batman se había vuelto retaido y buscaba alivio en su trabajo como vigilante.

Actualmente Jason Todd ha resucitado, y bajo la identidad de Capucha Roja se enfrenta a los villanos con más dureza que su antiguo mentor, a quien culpa de no haber castigado al Joker por su asesinato. Durante un tiempo, enmarcado en la colección “52”, Jason suplantó a Dick Grayson en su identidad como Nightwing, hasta que éste último la recuperó. Ahora vuelve a ser Capucha Roja y su implicación en la actualidad es indiscutible.

Jason Todd como Capucha Roja

El tercer Robin: Tim Drake

La tercera persona en ocultarse tras la máscara del joven pupilo es el chico que quizás más se acerque a las habilidades de su maestro. Tim es un estupendo detective, como ya demostrara en sus inicios, siendo de las pocas personas que han sido capaces de descubrir la identidad secreta de Bruce Wayne. Tim era consciente de lo que la muerte de Jason había supuesto para Batman, por lo que se presentó ante Dick y le pidió que volviera a ser Robin. Pero Nightwing hacía tiempo que había dejado su papel como Chico Maravilla.

“Dick, no lo ves… necesita a Robin”

Finalmente sería el propio Nightwing quien propondría a Tim como nuevo compañero. Batman, reticiente al principio, aceptó a entrenarlo, pero no a que fuera Robin, al menos, hasta que estuviera preparado.

Un lugar solitario para morir” fue el arco argumental en el que Timothy Drake vistió por primera vez el traje de Robin, y en el que fue aceptado por Batman como tal. Su entrenamiento, más duro que el de los anteriores compañeros del enmascarado, estuvo supervisado tanto por Batman y Alfred como por Nightwing (¿quién mejor que Robin te puede enseñar a ser Robin?).

Primera vez en que Tim viste de Robin

Además este Robin es distinto, ya que, al contrario que los demás, sus padres no estaban muertos, al menos en aquél entonces. Esto lo hacía un joven más feliz, más vital. Tenía el inconveniente de tener que ocultar su identidad a sus padres, pero como durante un tiempo estuvo a prueba, y sus padres, convenientemente, viajaban mucho, no tenía que inventarse demasiadas excusas.

Desafortunadamente, ningún personaje directamente relacionado con Batman puede vivir lejos de la tragedia. En un viaje al Caribe, Janet, la madre de Tim murió, y Jake, su padre, entró en coma. Esta situación obligo a Tim a trasladarse a la Mansión Wayne, pero en lugar de volverse más activo en su papel de vigilante, Batman frenó su entrenamiento por miedo a tener un nuevo Jason.

Para mejorar su formación, Robin viajó a París a entrenarse con Rahul Lama. Después, en Hong Kong, sería entrenado por Lady Shiva en el arte del bastón bo. La principal ventaja de emplear esta técnica es que no es mortal, por lo que, nuevamente, nos alejamos más de Jason Todd.

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En 1991, gracias a la fuerte personalidad de Tim y al diseño de un nuevo traje a manos de Neal Adams, el editor Dennis O´Neil dio luz verde a una miniserie sobre Robin, escrita por Chuck Dixon y dibujada por Tom Lyle. El éxito recogido por la miniserie llevó a O´Neil a sacar otras dos series limitadas: Robin II: Joker’s Wild (1991), y Robin III: Cry for Huntress (1992). Ambas realizadas por el Dixon y Lyle.

Finalmente, en 1993, Tim Drake, el tercer Robin, sería el primero en conseguir una serie regular. Escrita por Chuck Dixon y dibujada por Tom Grummet, la serie narraba los intentos de Tim por compaginar su vida como el Chico Maravilla junto con su “identidad civil”; intentando que su padre, quien durante la tercera miniserie salió del coma en el que estaba, no descubra quién es en realidad.

La verdadera independencia de Tim comenzó a raíz de la saga “La caída del murciélago”, en la que Bane destrozaba la columna de Batman, dejando a éste imposibilitado para ejercer su labor como vigilante. Su puesto fue ocupado por Azrael, quien expulsó a Tim de la mansión. Esta situación, sin embargo, sirvió para que Tim estrechara lazos con Dick, pasando éste a convertirse prácticamente en su hermano mayor.

Tim ha tenido dos novias. La primera, Ariana Dzerchenko, a quien conoció durante la tercera miniserie; y la segunda, Stephanie Brown, hija del Amo de las Pistas, que asumiría la identidad de Spoiler para combatir el mismo tipo de crimen que cometía su padre. Durante una breve temporada, Stephanie asumió la identidad de Robin, ya que el padre de Tim, al descubrir su doble identidad, le convenció para que lo dejara.

Spoiler

Tras la muerte de Stephanie en “Juegos de Guerra”, Tim volvería a su papel de vigilante.

A partir de ahí, la vida se ha cebado con el pobre Tim, que ha visto cómo su padre moría durante la saga “Crisis de Identidad”, al igual que su mejor amigo, Superboy, a manos de Superboy Prime, en “Crisis Infinita”. Desafortunadamente para él, la tragedia y la muerte persigue a aquellos cercanos a Batman; y parece que a Tim todavía le queda camino por recorrer.

Batman presenta: Robin

Planeta publica desde hace unos meses la serie regular de Robin, escrita por Adam Beechen, en la que Tim tiene que hacer frente a todo lo que le ha ocurrido hasta la fecha.

Antes de meterme con el contenido, me veo en la obligación de comentar el formato. Robin no es Batman, aunque puede que algún día llegue a serlo… pero como, repito, no es Batman, su colección no alcanza un volumen de ventas, ni de lejos, similar. Por eso desde Planeta pensaron que lo mejor era sacar la serie en grapa, bajo el título “Batman presenta”. Curiosamente su periodicidad no es mensual, sino trimestral, por lo que cada 3 meses nos encontramos con comic de grapa que contiene 3 números de la edición americana.

De esta manera, y hasta la fecha, tenemos 4 números publicados por Planeta. En el primero, Beechen nos introduce levemente al personaje, a través de pequeñas pincelados nos lo muestra como un detective; buen, aunque no excelente luchador; y sobre todo, un superhéroe por derecho propio. Además, este primer número nos presenta personajes y abre tramas que se irán desarrollando más adelante.

Tras los sucesos recogidos en Crisis de Identidad y Crisis Infinita, Bruce, Dick y Tim se fueron juntos, para entrenar, estrechar lazos y sobreponerse de los hechos acontecidos. Ahora han vuelto, pero cada uno ha de resolver sus propios problemas; aquellos que dejaron atrás y que han estado esperándoles.

Durante su estancia en Budapest, Robin recibió una carta en la que se le informaba de que Cassandra Cain, alias Batgirl, corría peligro en Gotham. A su vuelta a la ciudad, el joven Tim es sorprendido por un atacante al que no puede ver, cegado como está por un foco. Al terminar la pelea, en el suelo se haya el cuerpo de Batgirl, aunque en realidad se trata de Lince, que viste el traje de la heroína.

Acusado por las autoridades, Robin se ve obligado a emprender una huída en busca de la verdad. En su camino se encontrará con viejos conocidos, como Lady Shiva, hasta desvelar la identidad de quien se hallaba detrás de todo.

De esta manera, y sin que yo os desvele nada (os aconsejo encarecidamente que le deis una oportunidad, por lo menos, a este primer número), Robin demuestra que ha madurado. Rechaza la ayuda de Batman y se enfrenta él solo con este asunto, que abarca más de lo que en un principio se imaginaba. Durante estos números, vemos cómo su entrenamiento y habilidades son suficientes para conseguir sus metas, llevando a cabo “misiones” de considerable peligro y sobrepasando los límites de la ley y la capacidad humana.

El segundo número comienza con la conclusión del arco anteriormente abierto. Tim sufre un nuevo golpe en su vida. Se siente culpable; pero no tiene tiempo para lamentarse. Alguien le está buscando, y el encuentro, cuando se produzca, no será agradable.

Afortunadamente no todo son desgracias en la vida del Chico Maravilla. Bruce Wayne, su mentor, es ahora también su padre adoptivo. Tim vive en la Mansión, más cerca de las personas que le quieren. Además se ha visto obligado a recibir clases de apoyo, para que en el instituto no le “aprieten” tanto, y gracias a ello a conocido a una nueva “amiga”.

En el tercer número se desarrollan nuevas tramas que Beechen había abierto con anterioridad. Robin deberá cumplir con su papel de vigilante mientras “convive” con Dodge, un joven que posee algún tipo de poder relacionado con la teleportación, y que intentó conseguir que Tim le entrenara. Ante la negativa del superhéroe, Dodge decidió emprender su camino en solitario.

Las aportaciones de Dodge siempre son negativas y nuestro héroe se ha visto afectado en más de una ocasión. Finalmente las cosas se descontrolan y acaba habiendo más heridos de los que a Tim le gustaría.

Realmente interesante y aconsejable es el siguiente número (el 156 americano), en el que la culpa de Robin va en aumento. Desde que adoptara su identidad como superhéroe, ha visto como sus padres, amigos, y demás seres cercanos a él han perdido la vida o se han visto terriblemente afectados. Pero como buen héroe que es, el deber es el deber, y en este caso se presenta en forma de suicida que pretende poner fin a una vida llena de grises. Tim le aconseja y le muestra el camino, siempre partiendo de sus propias vivencias. Sin duda una experiencia terapéutica para ambos, que nos hace apreciar mucho más a este Robin. Maduro y sensato, presenta los hechos desde el punto de vista de la juventud que se ha visto obligada a crecer con demasiada prisa.

Por último llegamos al cuarto número. Número que supone un cambio considerable con respecto a lo anterior. Hasta ahora, Robin era acompañado por la tragedia y la culpa. Ahora, sin embargo, consigue arreglar la situación sin añadir más carga sobre sí. Tim descubre que su paso no condena a los que le rodean, sino que su ayuda es fundamental para evitar un mayor número de desastres.

Renovada la confianza, las tramas inconclusas se reabren y dan paso a otras que aún están por finalizar.

Valoración personal

A lo largo de estos 12 números vemos como Robin es un personaje maduro, con sus claro-oscuros, pero perfectamente capaz de afrontar las peores situaciones en solitario (aunque en realidad cuente con el apoyo de la que, ahora, es su familia).

Marcado por la tragedia, al igual que Batman y sus predecesores, Robin lucha por seguir luchando (valga la redundancia); por no hundirse y dejarse vencer por aquello que se cierne sobre él. A estas alturas, quizás haya sufrido más que ningún otro miembro de la familia Batman, pero Tim es un personaje que puede hacer todo esto y más, porque es la cara amable de Batman, la luz de la oscuridad.

Un verdadero Robin está llamado a evitar la oscuridad de su mentor. Azotado a veces por las dudas sobre cómo será en el futuro, se aferra a las cosas buenas en busca de seguir siendo el color entre los grises.

Tim Drake nos demuestra a cada paso que es un más que digno sucesor de Dick Grayson. Quizás no sea un gran luchador, pero es un gran Robin. Sabe actuar, comportarse y alcanzar lo que se propone; no le importa recibir golpes o realizar cálculos de geometría avanzada durante 11 horas, porque su deseo y ganas de ayudar a los demás son más fuertes que todas las penurias por las que haya pasado.


Tim aceptó el cargo a regañadientes, pero movido por la buena voluntad y los deseos de llevar orden y justicia a las calles de Gotham; al contrario que sus predecesores y mentor, quienes estaban movidos por la muerte de sus padres, buscando, aunque nunca lo reconocerán, cierta venganza y consuelo en lo que hacen. Ellos no tienen nada que perder, pero Tim si, puede perderse a si mismo, y eso hace que su labor sea aún más meritoria.