La Era Marvel #12: el triste canto de Banshee

Los banshees son hadas descritas en la cultura irlandesa como seres fantásticos que hacen acto de presencia ante los irlandeses cuando alguien se encuentra próximo a la muerte. Con un potente alarido anuncian su fatídico mensaje, para pesar de la familia que deberá enterrar a uno de los suyos en un plazo de tiempo inquietantemente cercano.

En el Universo Marvel el término Banshee se refiere al nombre código que utiliza el héroe mutante y ex agente de la Interpol Sean Cassidy. Murió en el 2006 durante el transcurso de la serie limitada X-Men: Génesis Mortal por antojo del guionista de la misma, Ed Brubaker. De haber sobrevivido un año más, el mutante irlandés hubiese cumplido 40 años editoriales desde que fue creado por Roy Thomas y Werner Roth en el número 28 de The X-Men (Enero de 1967).

Como tantos otros personajes de Marvel su andadura comenzó ejerciendo de villano, en este caso de rival a batir por el quinteto de adolescentes adiestrados por Charles Xavier. Posteriormente descubriríamos que Sean actuaba bajo el control mental de la malvada organización Factor Tres, así que toda acción delictiva quedaba moralmente invalidada al no poderle responsabilizarle de sus actos. Estaba listo para ser recuperado alistado en el bando del bien cuando la ocasión lo permitiese.
Para villano ya quedaba su primo Tom El Negro, cuyo acto más vengativo contra Sean consistió en ocultarle la existencia de su hija Theresa (Siryn), la joven con poderes muy parecidos a los de su padre, si acaso más ampliados. Actualmente la tenemos en X-Factor, pero también ha pasado por X-Force y la Corporación-X. Sirva su presencia de legado viviente que nos recuerde a su desaparecido progenitor.

La gran oportunidad le llegó a Banshee con la segunda génesis de los X-Men en el famoso Giant Size X-Men 1 de Mayo de 1975. Al haber sido capturados los hombres-x originales por la isla viviente Krakoa, su maestro tuvo que echar mano de un puñado de mutantes más heterogéneo e internacional que la promoción inicial. Entres esos nuevos reclutas encontrábamos a un hombre pelirrojo, ya encaminado hacia la madurez y con un atronador rayo sónico tejido por sus cuerdas vocales. Banshee ascendía oficialmente a la primera división.

Permaneció a pleno rendimiento dentro del equipo hasta el final de la lucha contra Proteus, momento que eligió para sanar sus heridas y convivir en la isla Muir con Moira Mactaggert.
Una de las características que más humanizaban a Sean y que a la vez peligraba con hacerle inútil en el campo de batalla es la frecuencia con la que se averiaba su grito sónico. Cada dos por tres sufría una afonía o afección similar que le dejaba prácticamente desarmado ante amenazas superhumanas. Y si no le atacaba algo a la garganta ya vendría algún enemigo a tocarle las cuerdas, y no precisamente para componer una melodía (que le pregunten a Mística).
Volvió a vivir tiempos de gloria al dirigir junto a Emma Frost la segunda escuela de Xavier ubicada en Massachusetts, hogar de la Generación-X.

La educación de esa oleada de jóvenes mutantes tuvo un fin trágico con el cierre del centro y el desencanto generalizado de sus ocupantes. Para colmo Sean volvió a refugiarse en la bebida y le pusieron al mando de un cuerpo policial con fuerte ramalazo fascista, los X-Corps. Y después lo que ya sabemos, que Brubaker se le carga (heroicamente) para darle empaque al soso de Vulcano. Si al menos Mr. Cassidy hubiese tenido un banshee para advertirle de su inminente fallecimiento…