TOM STRONG #1, de Alan Moore y Chris Sprouse

 

Edición original: Tom Strong # 1-7; ABC Comics (Wildstorm/DC Comics).
Edición España: enero de 2007; Norma Editorial.
Guión: Alan Moore.
Dibujo: Chris Sprouse, Gary Frank, Arthur Adams, Dave Gibbons, y Jerry Ordway.
Tinta: Cam Smith, Dave Gibbons, Jerry Ordway, Arthur Adams y Alan Gordon
Color: Wildstorm FX, Mike Garcia, Tad Ehrlich
Formato: 208 págs.
Precio: 15 €.

 

Watchmen, V de Vendetta, From Hell, Miracleman o Batman: La Broma Asesina, son títulos por méritos propios escritos con letras de oro en la Historia del “noveno arte”. Obras que atestiguan el talento y la imaginación de Alan Moore, un individuo peculiar, extraño, extravagante, atípico y provocador, como sólo los genios pueden serlo.

No contento con haber ejercido de cabeza más visible de una generación de autores que desde el Reino Unido revolucionó el mundo del cómic norteamericano durante los años ochenta del pasado siglo, una década más tarde se propuso romper de nuevo con las tendencias imperantes para recuperar el estilo lúdico y aventurero perdido. Así, bajo el cobijo de DC / Wildstorm, y la nada humilde denominación de America’s Best Comics (ABC Comics), fundaría un subsello donde dar cabida a colecciones como Promethea, Tomorrow Stories, The League of Extraordinary Gentlemen o Top Ten. Uno de los títulos que ejerció como abanderado de esta nueva hornada de ocurrencias del veterano guionista natural de Northampton fue Tom Strong, cuya primera entrega se publicaría durante el mes de abril de 1999. Ilustrada por Chris Sprouse, con quien Moore coincidió durante su estancia en Supreme (Awesome), no tardó en llamar la atención de lectores y medios especializados, hasta el punto de hacerse acreedora de las críticas más entusiastas.

Transcurridos ocho años, y una edición en grapa por parte de Planeta DeAgostini Cómics, Norma Editorial ha decidido recuperar esta colección en forma de lujosos y atractivos tomos, pretexto que sirve para que desde Zona Negativa le prestemos la atención, sirviendo el que sigue como el primero de los artículos que tratará de analizar esta obra de forma integral. Sin más dilación, comencemos…

Análisis argumental

La estructura argumental de este primer tomo de Tom Strong representa un logrado equilibrio entre las obras a las que homenajea, y las tendencias contemporáneas. Moore y Sprouse optan por alternar historias autoconclusivas, que sirven para profundizar en la génesis y caracterización de los protagonistas, con un arco argumental serializado en cuatro entregas en el que, una vez sentadas las bases de la mitología sobre la que se desarrollará la colección, los personajes principales dan lo mejor de sí mismos.

La primera entrega de la colección sirve para ponernos en antecedentes en lo que al origen del protagonista se refiere. Desde la perspectiva de Timmy Turbo, un joven admirador del héroe Tom Strong, campeón, portector y embajador de Millenium City, el lector conocerá detalles acerca de la llegada de sus progenitores a la Isla de Attabar Teru. Allí, Sinclair Strong, inquieto científico, tomará la decisión de utilizar a su propio hijo como conejillo de indias de un experimento físico, psicológico y sociológico. Pese a que un desgraciado incidente truncará el desarrollo inicialmente previsto para dicho ensayo, el resultado será sencillamente impresionante, pues Tom adquirirá una fuerza, inteligencia, y longevidad sobrehumanas. Así, apenas cumplidos los veinte años, el joven fenómeno tratará de hacer buen uso de sus habilidades, emprendiendo un viaje con destino a Millenium City.

En El Regreso del Hombre Modular, dos adolescentes con inquietudes informáticas reactivan accidentalmente a uno de los muchos enemigos de Tom Strong: un científico loco que, en busca de la inmortalidad, terminó convirtiéndose en un engendro bio-mecánico conocido bajo el sobrenombre de El Hombre Modular. Tom deberá buscar el modo de anular la incipiente amenza que representan las ansias de venganza y notoriedad de este extraño personaje.

Noches aztecas narra la llegada a Millenium City de una civilización de raíces aztecas procedente de una realidad alternativa. ¿Cómo frenar su violenta vocación colonizadora? Una vez más, el paladín de la ciudad deberá hallar la respuesta a tan acuciante pregunta.

A continuación, comenzará la primera saga de la colección. Una saga en la que nuestro protagonista lidiará contra todo un “team-up” de supervillanos, entre los que se encuentran Ingrid Weiss, Paul Saveen, o Pangea. Conchabados con el único fin de derrotar de una vez por todas a su enemigo común, darán pie a una ambiciosa historia, aderezada con pasajes alusivos a eventos futuros y pretéritos.

Similitudes premeditadas: la inspiración “pulp” de Tom Strong

El término pulp, alusivo al tipo de papel en el que se imprimían determinadas publicaciones (económico y de baja calidad), sirvió para denominar un género o tendencia imperante en la ficción estadounidense de principios del Siglo XX, que alcanzaría su mayor eclosión durante los años treinta gracias a títulos como Amazing Stories, Black Mask, Horror Stories, Marvel Tales, o Unknown and Weird Tales. Con llamativas portadas, y contenidos supuestamente orientados a lectores adultos, estas revistas desempeñaron un papel determinante en el enriquecimiento del imaginario colectivo de toda una generación, y en el nacimiento de la vocación de numerosos artistas gráficos.

La conexión entre este tipo de revistas y los cómics de género superheróico es más que evidente, pues no podemos olvidar que The Shadow, Doc Savage, The Spider, Tarzan, o John Carter de Marte, por mencionar algunos de los más ilustres ejemplos, son claros precursores de los superhéroes popularizados con posterioridad por editoriales como DC o Marvel Comics.

La razón de ser de esta alusión radica en el hecho de que algunos de los personajes mencionados con anterioridad, a los que habría que añadir otros como Superman, o incluso Tintín, son reconocidos por Moore y Sprouse como fuente de inspiración en la creación de Tom Strong, auténtica amalgama de las características más fácilmente reconocibles, estereotipadas y arquetípicas del héroe americano por excelencia: emprendedor, aventurero, audaz, valiente y honesto. Esta circunstancia es aprovechada por ambos autores para rendir homenaje en forma de reformulación y rescate de una tradición imperecedera, logrando recuperar el espíritu lúdico, desenfadado, sencillo, y en ocasiones inocente, a menudo con la complicidad del lector, gratamente sorprendido por la familiaridad, la nostalgia, y la agradable sensación de déjà vu que evocan las aventuras y desventuras de Tom Strong.

La creación de un héroe preexistente

En la reseñas enlazadas en el último apartado de este artículo, Toni Boix comentaba lo siguiente:

“En su primer número asistíamos a diversos episodios de la larga vida de Tom Strong, alguien enormemente famoso para sus coetáneos. Alan Moore lo escribía, para nosotros, como si lo hubiéramos conocido toda la vida, como si fuera un icono de aquellos que alumbran el imaginario colectivo de tal forma que uno no sabe muy bien ni cuando los descubrió por vez primera. Alan Moore escribía a Tom Strong como si nos fuera tan familiar como Superman… pero no lo era. Entonces no lo era. Hoy, claro, cuando Norma Editorial nos vuelve a ofrecer sus primeras historias de forma recopilada, la cosa es distinta. Hoy, cuando hemos visto acumularse los cuadernillos de Tom Strong en quioscos y librerías, la promesa implícita en ese primer número de la serie se nos antoja más concreta, más fiable, más cierta… porque sabemos que la leyenda de Tom Strong, con el tiempo, se ha ido forjando de manera progresiva. Y así, más confiados, nos dejamos llevar. Conocedores también de que Alan Moore tiempo ha que dejó de prodigarse como autor sin que le hayan salido dignos sucesores… y un Alan Moore siempre es un Alan Moore aunque sea “en ABC”.

Como ya nos tiene acostumbrados, la reflexión redactada por Toni resulta realmente interesante… pero si mi colega y maestro lo considera oportuno, me permitiré el lujo de matizar sus afirmaciones, plasmando por escrito mi opinión acerca de lo expuesto en su reseña:

Efectivamente, Moore nos presenta a un héroe consolidado, en plena madurez, que ya ha superado su proceso de aprendizaje, y las dudas iniciáticas inherentes a dicho periodo. Pero lo que atendiendo a la tradición superheróica pura y dura resulta poco frecuente, (es decir narrar la historia desde un punto intermedio, en lugar de acompañar al héroe desde su nacimiento) no lo es tanto si atendemos a personajes pulp como The Shadow, o muy especialmente Doc Savage, como referentes e inspiradores más directos de Tom Strong, pues en ambos casos, su mitología se abordó desde la madurez. Obviamente, ambos personajes terminarían protagonizando diferentes episodios desarrollados durante su infancia o juventud, pero no se trataba de adolescentes inseguros cuyas habilidades no hacen sino acrecentar su angustia vital, y de paso facilitar la identificación de los jóvenes lectores (opción sabiamente desarrollada por Stan Lee a partir de los años sesenta).

Por otra parte, no entiendo que la promesa implícita en el primer número se antoje más cierta, fiable o concreta por el mero hecho de que la presencia del personaje en nuestros quioscos o librerías habituales resulte familiar. La condición de mito, héroe, y ejemplo a imitar por sus conciudadanos que ostenta nuestro protagonista resulta fácilmente asimilable por los lectores habituales de ficción de género superheróico, fantástico, o de aventuras. Jugamos con la “ventaja” que da el estar familiarizados con los más que evidentes arquetipos presentes en la caracterización de Tom Strong. Y es que Moore cuenta precisamente con esta circunstancia para que los lectores nos involucremos, para que comprendamos la admiración que los ciudadanos de Millenium City sienten por su protector, para que no tardemos más de veinticuatro páginas en comprender que Tom Strong no desentonaría en nuestro particular olimpo de héroes de papel.

Valoración personal

Ignoro si del carácter indudablemente disperso y divagatorio de las líneas precedentes se puede intuir la admiración que siento por el trabajo realizado por Alan Moore y Chris Sprouse, pero por si queda alguna duda al respecto, trataré de despejarlas con rotundidad. Este tomo recopilatorio representa un brillante comienzo para la colección. Un bullicio de ideas, ocurrencias y homenajes, que tendría una continuación digna, aunque carente de la inspiración apreciable en estas siete primeras entregas.

Especialmente interesante y eficaz resulta el modo en que Alan Moore combina tres factores claves a la hora de enjuiciar como sobresalientes las más de doscientas páginas que integran este tebeo: por una parte, los recursos utilizados para justificar la grandeza de Tom Strong. Es decir, el modo en que mediante la alternancia entre flasbacks y flashforwards, alimenta la leyenda del héroe de Millenium City, construyendo una “continuidad discontinua”, si se me permite la utilización del término, realmente coherente, fluida y consecuente.

Por otra parte, la apuesta firme y decidida por una combinación entre los géneros de aventuras y ciencia-ficción, alejados del tono trágico y supuestamente épico imperante en los cómics mainstream contemporáneos. No soy de los que opinan que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero de cuando en vez, es de agradecer que algún creador nos devuelva los orígenes y la esencia de la aventura apta para todos los públicos. Aunque no es menos cierto que afrontar tal reto resulta menos intimidatorio si te llamas Alan, y tienes como apellido Moore.

Por último, aunque no por ello menos importante, es de justicia reconocer el mérito de un notable Chris Sprouse, poseedor de un trazo elegante, limpio y sin artificios, que tras su aparente sencillez esconde grandes dosis de talento. En este punto, también cabe destacar la aportación de Gary Frank, Arthur Adams, Dave Gibbons, y Jerry Ordway como dibujantes invitados, encargados de ilustrar los pasajes pretéritos y futuros de la vida de Tom Strong. Pese a la disparidad estilística, desempeñan un papel determinante en la tan oportuna como fluida delimitación visual de dichas disrupciones narrativas.

Todos estos elementos, orquestados por la mágica batuta de Alan Moore, parecen ayudar al lector a recorrer el camino de vuelta del viaje que junto al autor británico iniciaron hace años. Un viaje hacia la oscuridad, hacia la seriedad y el lado más sombrío y adulto reflejado por este excepcional guionista en algunas de sus más famosas obras. Así, este inesperado giro de ciento ochenta grados, nos permite atisbar la otra cara de la moneda: la despreocupación, la aventura, y la diversión que, en última instancia, nos recuerdan las razones por las que comenzamos a leer tebeos.

Enlaces de interés

Tom Strong en la Wikipedia.
Tom Strong en Guiadelcomic.
Alan Moore en la Wikipedia.
Chris Sprouse en la Wikipedia.
Reseñas de Tom Strong #1 y 2, por Toni Boix.
Reseña de Top Ten, por Toni Boix.
Reseña de Promethea, por José Torralba.
Artículo: Flashback y racconto, por José Torralba.

Un saludo y hasta la semana que viene! (eso espero)