| Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación trata información de actualidad en Estados Unidos, por lo que puede desvelar detalles argumentales que todavía no han sido abordados en la edición española. |

Edición original: Before Watchmen – Dr. Manhattan #1.
Guión: J.M. Straczynski.
Dibujo: Adam Hughes.
Color: Laura Martin.
Formato: Grapa, 32 páginas.
Precio: $3,99.
Pues sí amigos, llegamos a la última de las series de Before Watchmen, esta vez centrada en el personaje del Dr. Manhattan y cuya historia ha sido creada por J.M. Straczynski y dibujada por Adam Hughes. Durante estos últimos meses hemos comentado en Zona Negativa cada uno de los números uno de Before Watchmen y siempre se han generado debates de lo bien o mal que el autor de turno lo ha hecho. No hay duda de que una de las obras más importantes del noveno arte aún sigue levantando pasiones y me atrevo a augurar que esta precuela, la dedicada al Dr. Manhattan, no va a ser menos.
Pero más que precuela deberíamos hablar de revisión de la obra original. Porque si el resto de miniseries tenían como requisito contar una historia previa al asesinato del Comediante, en Before Watchmen – Dr. Manhattan todo comienza en el entierro de este mismo personaje, es decir, entre los hilos de la madeja creada por Alan Moore y Dave Gibbons, y continúa con algunas de las escenas del Dr. Manhattan, como son su paseo por la Luna o la visita a las ruinas de Gila Flats. Ya lo advirtió nuestro compañero Iván Rivas hace unos meses cuando cubría una noticia de Straczynski sobre Before Watchmen; había algunas cosas de la obra original que al escritor no le cuadraban y dejaba caer que seguramente haría su interpretación personal de algunos de los acontecimientos del cómic. Y así ha sido. Pero vayamos por partes.
Por un lado, y conociendo quien es el protagonista de esta miniserie, se puede entender (e incluso pedir) que los saltos temporales sean un requisito para el desarrollo de la trama. Por tanto, hay quien agradezca el comienzo del cómic con esa “intromisión” en Watchmen en la que no sólo vemos los acontecimientos de la trama original sino otros previos, recuperando así la técnica que Moore utilizó para el capítulo de El Relojero. Si bastantes dilemas se había planteado Jon en sus paseos espaciales, Straczynski añade unos cuantos más. Pero claro, también habrá quien rechace un acercamiento como este y que implica directamente lo que se cuenta en Watchmen.
Por otro lado, Straczynski incorpora a la trama un aspecto que en la limitada original no tenía lugar o más bien era planteada de otra forma. Me explico: en principio, el mundo del Dr. Manhattan fue presentado como si de un reloj se tratase (y con todo lo que uno pueda comprender del mundo de la física cuántica). Según quedó establecido, los sucesos ocurrían/ocurren/ocurrirán de una manera y no había posibilidad de cambiarlos, fueran pasado, presente o futuro, aunque estos conceptos dejaran de tener sentido para Jon “No soy capaz de prever el futuro puesto que, para mi, ya está sucediendo” (del Relojero en Watchmen). Sin embargo, en Before Watchmen esto ya no es así. El Dr. Manhattan puede elegir la opción que más le interese y crear así una nueva ruta de realidad que puede llevar a otro tipo de consecuencias y finales. Así hay algunos casos en el cómic, en el que podemos ver en qué derivan algunas de las opciones tomadas por Jon y que son diferentes a las que vimos en Watchmen. De hecho, el cómic termina con un cliffhanger valiéndose de esta alteración de la realidad y que hará que más de uno quiera saber qué ocurre en la segunda entrega.
Hay quien curiosamente ha comparado las dos formas de actuar del personaje poniendo dos casos prácticos. La original, la presentada en Watchmen, es comparar los poderes de Manhattan con la capacidad de un lector de cómics: puede avanzar o volver atrás en la narración o incluso detenerse en ella, pero no puede cambiar los acontecimientos porque ya están fijados. Éste es el mundo en forma de reloj. Mientras que la manera de proceder en Before Watchmen implica que el protagonista puede elegir el curso de acción de la historia y crear una nueva, como si de un libro de “Elige Tu Propia Aventura” se tratase. Puede llevar al mismo final que el de Watchmen, pero también a otro totalmente distinto. Y es aquí donde surge otra duda. Si Manhattan puede modificar el curso de los acontecimientos ¿Es que antes nos estaba engañando?
Seguimos con más preguntas ¿En qué se basa Straczynski para proceder de esta manera? Basta con echar un vistazo a la teoría del famoso Gato de Schrödinger sobre mecánica cuántica (lo sé, puede ser un tostón) para descubrir que existen varias interpretaciones de esa paradoja. Una de ellas es la interpretación “de los muchos mundos” en la que un acontecimiento dado puede tener varios resultados y por tanto crear ramas diferentes del universo pero incapaces de interactuar entre sí. Ciertamente se parece mucho a lo que el escritor pretende hacer con el Dr. Manhattan en Before Watchmen, la cuestión es valorar si esto es necesario para escribir una historia. Lo curioso de todo esto es que la historia en sí no ha comenzado. La aventura a la que debe someterse Jonathan Osterman comenzará en Dr. Manhattan 2, por lo pronto hemos asistido a un prólogo de las herramientas a las que nos tendremos que acostumbrar en los tres números que quedan. Nos hemos situado, estas son las reglas, ahora vamos a ver cómo juega Jon con ellas en esta especie Watchmen Elseworlds.

Si hay un personaje con el que se puede revisitar la obra original es el Dr. Manhattan, su capacidad para vivir todo tiempo le permiten acercarse a los acontecimientos tan trascendentales que ocurrieron tras la muerte del Comediante, pero ¿Modificarlos? Este primer número del Dr. Manhattan comienza como una cuerda floja con su trapecista: puede dar mucho de sí, pero puede caer y hacer el ridículo. Personalmente pienso que es una maniobra valiente por parte de Straczynski, el personaje da juego para atreverse con estas paradojas temporales y casi que se le exige, pero como ya he dicho, aún estoy por descubrir si es una temeridad o de mención. Por lo pronto recomiendo adentrarse en las curiosas realidades alternativas del Dr. Manhattan y ver qué nos depara.
No quisiera terminar con un apunte al apartado gráfico de la obra. Adam Hughes es reconocido por sus espectaculares portadas y por lo poco que se prodiga en trabajos de interior. En Before Watchmen – Dr. Manhattan se puede decir que es de lo mejor que uno puede disfrutar del cómic, la calidad de Hughes no se desvanece como uno podría sospechar al tratarse de un portadista tan detallista. Siento debilidad por los autores con los trazos limpios y con figuras bien definidas, así que en este caso no he podido quejarme, al contrario. Además, los colores de Laura Martin, ocres en su mayor parte salvo ese azul característico del protagonista, ayudan a situar la escena en un mundo más sombrío, de tono más serio quizá, y algo lejano en el tiempo. Sólo por esto ya merece la pena acercarse al cómic.
Este es el último de los artículos dedicados a Before Watchmen. Esperamos que hayan sido de vuestro agrado y que hayan servido de orientación a la hora de abordar la lectura de estas miniseries.
Fuente: Bleeding Cool.



ha comentado el 23 agosto, 2012 a las 15:52h
El comic no se, pero esa portada, con la postura de los personajes y la cara de espectro de Seda… ¡¡¡EPIC WIN!!! xD