| Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación trata información de actualidad en Estados Unidos, por lo que puede desvelar detalles argumentales que todavía no han sido abordados en la edición española. |
Se dice que en términos de continuidad hay dos tipos de guionistas. Por un lado están los revulsivos que irrumpen en las colecciones como un elefante en una cacharrería alterando estatu quo y llenándolas de ideas radicales para liberarlas de la desidia, y luego, los mimosos de la continuidad que se dedican a coger estas ideas y los destrozos que dejan a su paso para remendarlos uniéndolos con sumo cuidado hasta dejar un lustroso y consistente todo final. No es una separación exacta dado a que hay guionistas que destacan más en un aspecto pero también tienen mucho de otro y otros tantos a los que no se les da bien ni una cosa ni la otra. El caso de Jeff Parker es más bien curioso, porque pese a no ser un guionista que haga demasiado ruido mediático, es uno de esos escritores que matan a la chita callando y sabe jugar con lo más recondito de la cultura popular para ofrecernos relatos repletos de frescura y conceptos atractivos.
Pero por alguna razón desconocida, un nutrido grupo de lectores le han colgado a Parker la etiqueta de paladín de la continuidad. Puede que sea por sus inicios con colecciones como X-Men: Primera Clase, porque recuperase a los Agentes de Atlas o porque se haya marcado ejercicios de retrocontinuidad tan trabajados como el especial Alpha durante La Caída de los Hulks. Pero no hay más que revisar su trayectoria a fondo para darse cuenta de que Parker no tiene un especial interés revisionista y que, más allá de los protagonistas de sus series y algún que otro cameo puntual, apenas gasta tiempo en desempolvar viejos personajes o en hacer referencias a historias pasadas (de hecho, en más de una ocasión ha cometido deslices en estos aspectos como le ocurrió con el Hulk Cósmico durante la citada macrosaga del coloso esmeralda).
Y es que el guionista de Thunderbolts parece ser de los que opinan que no hay motivo para revivir el pasado siempre que puedas contar historias nuevas. Y aunque a sus series no suelen acompañarle la fanfarria que rodea a gente como Grant Morrison, Warren Ellis o Mark Millar, el guionista ha conquistado con sus virtudes a cualquiera que haya catado trabajos como Agentes de Atlas, su Hulk o los actuales Thunderbolts gracias a aportaciones tan mordaces como su reinvención de los personajes de Atlas Comics o a las dinámicas que sabe crear en torno a los personajes de sus historias. Pero aunque lo de revisitar historias pasadas no parece ser algo que le prive, como ya hemos dicho en más de una ocasión lo ha hecho y ha salido bastante airoso con ello. Y si durante los últimos números de Thunderbolts se limitó a aprovechar marcos temporales indeterminados en torno a la II Guerra Mundial, la Londres de finales del XIX o el camelot Artúrico para contar sus historias, tras darse un paseo por los primeros días de los Thunderbolts de Busiek y marcarse un brillante requiebro que cambia por completo cierto elemento de aquellas historias de los Thunderbolts originales, ahora le toca hacer parada en otro episodio de la historia de Marvel que seguro que a más de uno le suena.



¿Os acordáis de cuando Mark Millar y Bryan Hitch se encargaban de los Cuatro Fantásticos? En una de sus principales tramas, Millar introduciría al mentor de Victor Von Doom: El Marqués de Muerte. Presentándose con una contundente entrada en escena, tras enfrentarse a su discípulo en un cataclísmico combate, el Marqués dejaría al Doctor Muerte completamente destrozado, rematando la faena llevándolo al pasado para arrojarlo a las fauces de un Megalodon carcharias. Como consiguió Victor escapar de aquellas aguas infestadas de tiburones prehistóricos es algo que nunca llegamos a saber. Bien, gracias a Parker y su colaborador habitual Kev Walker, todo apunta a que esto es una cosa que está apunto de cambiar:
Fuente: Comic Book Resources.



ha comentado el 20 junio, 2012 a las 13:44h
PARKER SABE LO QUE HACE Y SORPRENDE!!!
Primero lo que hizo con Los Vengadores para unas series tipo infantil bajo el sello Adventures, estaban buenísimos. Sus Agentes de Atlas fueron espectaculares, lo mejor de Marvel de la década pasada. La miniserie que hizo para unir los cabos sueltos que dejó Claremont en Los Exiliados estaba sobre la media, y sus Thunderbolts !Waouhh! nunca esperé que se sacara de la manga algo tan distinto y a la vez dinámico. La manera de desarrollar los personajes, desde Luke Cage que hace de jefazo y los villanos todos aprovechados al máximo.
Realmente una de las series imperdibles en estos tiempos, donde la calidad prácticamente no existe en muchas de las colecciones, porque Parker es de esos guionistas que te cumplen y no te decepcionan.