Planetary (I): Arqueólogos de lo imposible

Escrito por Zona Negativa el día 19 Mayo, 2007 = Planetary: Análisis global (1 de 2)

 

Edición original: 1999/2009; Wildstorm (DC Comics).
Edición España: I Planeta DeAgostini/ II Norma Editorial.
Guión: Warren Ellis.
Dibujo: John Cassaday.
Entintado: John Cassaday.
Portadas: John Cassaday.
Color: Laura DePuy Martin, David Baron, Wildstorm FX.
Precio: 26,00 € (12 números y Preview); 14,00 € (Crossovers). Otras ediciones descatalogadas.
Autores del artículo: David Fernández y José Torralba

 
Aspectos editoriales

En septiembre de 1998, aparecen en los números #33 y #6 de Gen13 y C-23 respectivamente 8 páginas a modo de preview de lo que será una nueva serie de WildStrom creada por Warren Ellis y John Cassaday: Planetary. Con una duración prevista de 24 números bimestrales (finalmente serán el preview, 26 números regulares, tres especiales y un epílogo), la serie comienza su andadura regular en abril de 1999, tratando de refundar toda la mitología popular del siglo XX en una única macrohistoria de tintes conspiranoicos y superheróicos, relacionándose levemente con los universos WildStorm y DC. Sus personajes se vuelven instantáneamente clásicos del Noveno Arte, y cada número es venerado por la crítica y el público que ha tenido la suerte de descubrirla.

Paralelamente, en marzo de 2000, Planeta DeAgostini comienza a publicar la serie regularmente en nuestro país, respetando el formato de 24 páginas USA, con periodicidad mensual. Pero cuando se llega al #12 en febrero de 2001, la editorial tiene que parar a la espera de más material americano, ya que la serie está en Estados Unidos en un parón desde principios de 2001. A partir de este año, Ellis y Cassaday compaginarán otros compromisos con la publicación irregular y con cuentagotas de cada número de Planetary hasta llegar a diciembre de 2006, fecha en la que se publica el último número regular de la serie (el número #27, publicado en octubre de 2009, es en realidad un epílogo). En medio, queda en USA la publicación de tres crossovers casi totalmente fuera de la continuidad de la serie, la salida al mercado de tres TPB (que abarcan hasta el número 18) y de un número Absolute (recogiendo los 12 primeros números de la serie).

En diciembre de 2004, cuando Planeta DeAgostini ha acumulado ya suficiente material americano, se retoma la publicación en nuestro país de la serie. Tal es el parón sufrido (3 años ininterrumpidos), que los nuevos números se encuadran dentro de un Planetary vol. 2 totalmente artificial, específicamente creado en España. No obstante, a partir del número 8 (#20 USA) de agosto de 2005 la editorial prefiere volver a parar a la espera de más números.

Sin embargo, en este tiempo los derechos de WildStorm en nuestro país pasan a Norma Editorial, que proporciona su propia edición de Planetary desde el número 1 con un tomo de 304 páginas (recoge el preview y los números 1-12 USA) homólogo al tomo Absolute americano excepto por el tamaño y el guión del #1 USA. A la venta desde abril de 2007, la edición de Planetary se verá finalizada con un segundo tomo que recogerá los números 13-26 más el epílogo en un futuro próximo (probablemente en 2010). Para terminar este repaso, hacer constar que los tres crossovers especiales que conoció la colección también han sido recopilados también por Norma Editorial en una versión del TPB USA Planetary: Crossing Worlds.

Trayectoria de los autores

El de Warren Ellis (Inglaterra, 1968) es un claro ejemplo de rebeldía, de lucha constante contra corrientes preestablecidas dentro una industria poco receptiva a enfoques novedosos y arriesgados, cualidades que precisamente caracterizan buena parte de la bibliografía de este inclasificable autor. Sus guiones, paradigma del lo extraño y bizarro, destacan por la originalidad de sus planteamientos, con curiosos puntos de partida y temática variada cuyo nexo de unión suele ser un interés casi obsesivo por la violencia, el misterio y la ciencia-ficción, así como conspiraciones y paranoias de toda índole. Poseedor de un abultado currículum, ha desarrollado su carrera prestando servicios a multitud de editoriales: desde Marvel a Image, pasando por Avatar Press. Pero sin lugar a dudas, sus obras más conocidas han sido publicadas bajo el auspicio de DC, ya sea dentro de su sello Vertigo o en Wildstorm. De entre todas sus creaciones brillan con luz propia títulos tan dispares como: Stormwatch, Transmetropolitan, The Authority, o Planetary, sin que por ello debamos olvidar trabajos realizados bajo el auspicio de Marvel Comics, como Excalibur, Starjammers, Pryde and Wisdom o Lobezno.

Durante toda su carrera, ha protagonizado multitud de incursiones dentro del campo de las series limitadas y novelas gráficas, práctica que parece servirle como ejercicio de exorcización frente a los encorsetamientos de las grandes editoriales. Como ejemplo de lo comentado, podríamos mencionar Strange Kiss, Mek, Reload, Red, Global Frequency, City of Silence, Ministry of Space, Down, o más recientemente Ocean.

Pero pese a mostrarse ser muy reticente a formar parte del engranaje del cómic mainstream, con el paso de los años ha terminado por convertirse en uno de los escritores de referencia para el fandom, de modo que entre sus últimas obras destacan algunos de los más destacados proyectos de las grandes editoriales. Tal es el caso de Desolation Jones, Fell, la trilogía de miniseries dentro del Universo Ultimate (Ultimate Nightmare, Ultimate Secret y Ultimate Extinction), su etapa al frente de Ultimate Fantastic Four (durante los arcos argumentales Muerte y Zona-N), el accidentado relanzamiento de Iron Man, la truncada Nextwave, la nueva versión de los Thunderbolts, o Newuniversal, donde coincide con el dibujante español Salvador Larroca.

John Cassaday (Texas, EE.UU., 1971) poseedor de un estilo tremendamente realista a la par que espectacular, no tardó en llamar la atención de las grandes editoriales gracias al buen hacer demostrado en sus primeros trabajos: Bill The Bull, Flowers on the Razorwire, Five Years of Pain, Negative Burn, y Ghost, realizados para las editoriales de corte independiente, Boneyard Press, Caliber Press, y Dark Horse Comics.

A continuación, pondría rumbo a editoriales de más renombre, donde realizaría anuales y especiales (Teen Titans, Flash, Flash Secret Files # 1, Hulk Annual 99), miniseries (Desperadores, X-Men / Alpha Flight, Union Jack), y breves estancias al frente del apartado artísticos de series regulares como Batman, Detective Comics, o Excalibur. Pero su carrera daría un significativo giro en febrero de 1999, fecha en la que se publicó la primera entrega de Planetary. Con esta típica colección, que hoy analizamos en profundidad, logró alcanzar un status de privilegio dentro de la industria, compaginando su participación en esta serie, con otros proyectos de renombre, como la etapa de El Capitán América guionizada por John Ray Nieber, la antología Hellboy: Weird Tales, o el best-seller Astonishing X-Men (arcos argumentales El Don y Peligroso, reseñados con anterioridad en Zona Zegativa), colección guionizada por Joss Whedon, con la que lograría un abrumador reconocimiento, tanto de los lectores, como de los medios especializados y los jurados de los más variados galardones (Eisner, Eagle, y Wizard Fan, entre otros). Talento en estado puro.

Argumento

Planetary es una organización clandestina cuyo objetivo es indagar y catalogar los misterios, los mitos, y la historia oculta del planeta, así como encargarse de asuntos relacionados con poderosos seres y fuerzas que escapan a toda lógica y comprensión humana. Para ello se valen de recursos económicos que parecen ser ilimitados, de una infraestructura con sedes en todo el mundo (Tokyo, Hong Kong, Gotham City…), y un equipo de campo formado por Jakita Wagner, Elijah Snow y The Drummer (o El Batería), dirigidos desde la sombra por el misterioso 4º Hombre, del que poco a poco vamos conociendo más datos. Asimismo, cada uno presenta una serie de habilidades: Jakita posee fuerza, velocidad y sentidos superlativos; Snow es capaz de manipular la temperatura y envejece a un ritmo muy lento; y The Drummer tiene el don de comunicarse con las máquinas. Si tuviésemos que decidir un género para Planetary sería triple: ciencia ficción, intriga y acción superheroica (y en este orden de importancia).

La serie comienza en el momento en que Jakita recluta a un amnésico y apático Elijah Snow en un café perdido en medio del desierto. Aunque en un principio podría parecer que la serie se compondrá de números autoconclusivos, cada uno dedicado a la exploración de un mito o un fenómeno extraño, pronto nos daremos cuenta de que hay una subtrama (claramente enfocada desde el punto de vista del nuevo miembro, Snow) que enlaza todos los cabos sueltos y que intentará responder a cuestiones como a qué se dedica realmente Planetary, quién es el 4º Hombre, cuál es el pasado de Elijah Snow, o quién compone el misterioso grupo opuesto a nuestros protagonistas.

Descripción de la obra y aspectos culturales

Una de las más evidentes características de Planetary es el aluvión de referencias a la cultura popular (en sus diversas manifestaciones) que Warren Ellis y John Cassaday plasman en cada entrega de la colección. Moviéndose siempre entre la fina línea que separa el homenaje de la parodia, este equipo creativo propone al lector un inteligente juego de deducción, adivinación y reconocimiento, con la finalidad última de que, sumido en una suerte de placentero dejá vù, colabore en la reinterpretación de algunos de los más grandes personajes de ficción jamás creados, con independencia de que éstos procedan de novelas pulp, cómics, o películas de serie B o ciencia-ficción, trascendiendo la categoría de mero homenaje para convertirse en toda una reivindicación de la cultura “alternativa” del último siglo.

De entre la ingente cantidad de información, que destilan las páginas de esta serie, siempre abierta a múltiples interpretaciones, destacan las continuas alusiones al noveno arte. Unas veces de forma velada, otras más evidente, Ellis disecciona etapas, periodos, géneros, tendencias, editoriales, y personajes con la precisión propia de un cirujano y el cinismo inherente a quien a estas alturas de su carrera ya está de vuelta de todo. Así, podemos encontrarnos con indisimulados guiños a las revistas pulp publicadas por editoriales como Street and Smith Publications, Condé Nast Publications, o Popular Publications, representadas por versiones ligeramente modificadas de algunas de sus más populares creaciones, como pueden ser los casos de Doc Savage, The Shadow o The Spider. Personajes más convencionales, y que dicho sea de paso han logrado mantener niveles de popularidad más constantes, también tienen una presencia significativa en este cómic, pues no resulta difícil atisbar entre las preciosas páginas ilustradas por John Cassaday, emotivas, irónicas y sarcásticas referencias a las llamadas Edad de Plata y Edad de Oro del cómic norteamericano: especial importancia adquieren las versiones bastardas de supergrupos míticos, como puden ser Los 4 Fantásticos (villanos de la serie), Nick Furia o La Liga de la Justicia, sin olvidarnos de algunos de los más célebres personajes de DC Comics: Superman, Green Lantern y Wonder Woman. Incluso tiene tiempo para dar un soberano repaso a las creaciones de sus afamados compatriotas y colegas generacionales, en un desternillante episodio (Planetary #7) centrado en la explosión de producciones británicas que durante la década de los ochenta inundó el mercado editorial norteamericano bajo el sello Vertigo, de DC Comics: John Constantine, La Cosa del Pantano, Muerte, Sandman o Spider Jerusalem son algunos de los personajes que se dan cita en esta, la que con toda probabilidad es una de las más brillantes entregas de la colección.

Pero la orgía referencial de Warren Ellis no se circunscribe al mundo del cómic, pues determinadas situaciones planteadas de forma reiterada en el mundo del cine también tienen su reflejo en la serie, no siendo de extrañar que el lector cómplice disfrute con pasajes propios del cine de acción hongkonés, las sempiternas historias de maldiciones, fantasmas y espectros, tan sobreexplotadas en largometrajes de terror y misterio, las cintas de serie B centradas en ataques e invasiones protagonizadas por los más variopintos monstruos y criaturas procedentes de otros mundos, o revolucionarias epopeyas de ciencia-ficción. Tampoco sería extraño toparse con trasuntos de James Bond, Fu Manchu, Tarzán, El Llanero Solitario…¡incluso Neo, protagonista de The Matrix! todo tiene cabida en este delicioso pastiche.

También abundan las referencias a la literatura: desde Sherlock Holmes, hasta el Dr. Frankenstein, pasando por Drácula, Tarzán o El Hombre invisible (aquí incluso se percibe un homenaje a The League of Extraordinary Gentlemen, de la línea ABC), Ellis juega a su antojo con las creaciones de Edgar Rice Burroughs, Bram Stoker o Mary Shelley, abordando a estos personajes, pertenecientes al imaginario colectivo, desde ópticas tan sorprendentes como inspiradas. Tampoco podemos olvidarnos a las alusiones a diversas novelas encuadrables dentro del género de la ciencia-ficción, con mención especial para Arthur C. Clarke (2001: Una odisea espacial, Cita con Rama), ni del protagonismo que cobran algunos personajes históricos, como Thomas Edison, Julio Verne, H.P. Lovecraft o H.G. Wells, involucrados en esa suerte de puzzle gigante viene siendo Planetary.

Por último, y para finalizar con los referentes encuadrados dentro de las referencias en otros medios culturales, cabe destacar la alusión a series de televisión como Los límites de la realidad, todas las daikaiju eiga (las películas y series de monstruos grandes como Godzilla, en el número 2) y, más concretamente, Expediente X (en el número 14 a través de la introducción de la frase “La verdad está aquí dentro”), serie que marca argumentalmente la subtrama que aúna toda la serie: ese aire conspiratorio, mitad ciencia ficción y mitad serie de espionaje, con un “nada es lo que parece” que recuerda a algunas de las mejores películas basadas en obras de Philip K. Dick (como Desafío Total o Minority Report).

Pero la serie también recoge gran parte del imaginario popular del siglo XX: el área 51, los experimentos nazis y la fuga de los científicos alemanes a EE.UU. tras la guerra, el mito perdido de la Atlántida, la actual hegemonía de macrocorporaciones industriales, los avances científicos y técnicos (el multiverso explicado a través de variaciones cuánticas, las teorías matemáticas de Fischer-Griess), los movimientos New Age (en clave Grant Morrison en el número 21)…

Todo ello junto con lo anterior se justifica en base a dos niveles de lectura: por una parte, la misión de Planetary es (o parece ser), recoger la historia oculta del mundo, cualquier suceso extraño que acontezca y que la humanidad ignore para ilustrar a futuras generaciones. Y por la otra, la voluntad de Ellis para con la serie es mostrar toda esa historia oculta del siglo XX y amalgamarla de forma bizarra para que tenga cierto sentido. Vemos así que la ficción (la elaboración de crónicas históricas), se mezcla con la realidad (la escritura de un cómic como si fuera una crónica falsa), en un juego que atrapa al lector y lo sumerge en cada número deseando saber más acerca de la subtrama y, al tiempo, queriendo ver el próximo mito revisitado.

Análisis conceptual

La inspiración, motivación y razones últimas que llevaron a Warren Ellis a idear Planetary son cuestiones cuyo análisis debe circunscribirse al campo de las especulaciones, suposiciones y teorizaciones varias, pues tan sólo el barbudo guionista inglés sabe a ciencia cierta qué tenía en mente cuando decidió empuñar la pluma, o tal vez aporrear el teclado de su ordenador, en busca de los primeros párrafos de esta colección. En este sentido, las declaraciones del incansable creador de mundos tan improbables como atractivos pueden resultar esclarecedoras, aunque tomadas siempre con cautela y escepticismo, habida cuenta de su acusada personalidad, caracterizada por un cinismo innato, y un sentido del humor inconfundible, no exento de cierto grado de provocación. Pero la red de redes trae a nuestro alcance dos textos realmente esclarecedores a la hora de comprender en toda su extensión el proceso creativo que derivó en la génesis de Planetary: The Old Bastard Manifesto y Planetary Proposal.

El Manifiesto del Viejo Bastardo levantó en su día una intensa polvareda, no en vano en dichas líneas Ellis, publicadas en la web especializada en cómics Comic Books Resources, reconocía pública y abiertamente su animadversión por el género superheróico (“francamente, que jodan a los superhéroes”), motor del cómic norteamericano, pregonando a quien estuviera dispuesto a “escucharle” las poco halagüeñas circunstancias que afectaban a la industria del cómic a principios de esta década, muchas de ellas todavía vigentes. A lo largo de este decálogo, donde saca a relucir su más ácido y socarrón tono, Ellis enuncia muchos de los males que impiden la construcción de un medio adulto, serio y con una esperanza de vida razonable, tales como la publicación masiva de cómics de género superheróico, circunstancia que impide dar salida, o prestar la atención debida a otro tipo de historias y géneros, el paulatino abandono de las tiendas de cómics por parte de los sectores más jóvenes de la población o la sobredimensionada importancia que adquieren los comentarios vertidos por los lectores en Internet, no necesariamente representativos del sentir generalizado. Pero también propone soluciones: la utilización de la novela gráfica, en detrimento de las series regulares, como medio más óptimo para publicar historias en forma de cómic, la incitación a los lectores adultos a hacer caso omiso a prejuicios y estigmatizaciones derivados de concepciones reduccionistas acerca del sector demográfico destinatario de los cómics, la necesidad de que estos mismos lectores reclamen historias acordes con la pluralidad de gustos e intereses inherentes a la condición humana, o la defensa a ultranza de los autores frente a las editoriales, personajes o colecciones, como baremo indicativo de la calidad de los tebeos.

Como no podía ser de otro modo, este manifiesto tiene sus defectos y sus virtudes, pero hay que reconocerle a Ellis el mérito de considerarse parte del problema, eso sí, de una forma tan contundente como provocadora. En sus propias palabras: ”I am part of the problem. Fuck you.” Genio y figura hasta la sepultura.

Por otra parte, resulta de lo más interesante y revelador la Propuesta original de la serie, probablemente ideado como línea de defensa de su nuevo proyecto frente a los editores de turno. El completísimo documento describe con detalles el planteamiento, las características y los derroteros por los que discurrirá la colección, concebida para analizar el Universo Wildstorm de forma más profunda de lo que hasta entonces se había hecho desde otros títulos de la editorial. La intención era la de dotar a esta parcela del Universo DC de su propia continuidad, empleando para ello como recurso argumental la existencia de una organización internacional dedicada a la investigación de maravillas y misterios a escala planetaria, topándose durante el proceso con serios indicios de teorias conspiratorias, invasiones alienígenas, un mundo superheroico oculto, de reminiscencias clásicas, dioses, templos faraónicos, extrañas naves, fantasmas, guerras frías libradas en la oscuridad. En definitiva, 100 años de Historia inexplorada.

Tras leer con cierto detalle la propuesta, saltan a la vista las innatas dotes comerciales de Ellis, pues se antoja casi imposible que el producto expuesto no termine por ver la luz. Pero… ¿Encaja esta propuesta con las máximas enunciadas en El Manifiesto del Viejo Bastardo? En mi opinión, no cabe ninguna duda: Planetary pertenece vocacionalmente y por propio derecho al género superheróico, pero abordado desde la más sana intención de recuperar el Sentido de la Maravilla, el misterio, la diversión, la sorpresa y, por qué no decirlo, la ilusión perdida durante décadas. Sin necesidad de alargar las tramas, sin recurrir a golpes de efecto artificiales, o cruces con otras colecciones. Y contando para ello con los más cualificados profesionales. Precisamente un remedio “frente a”, utilizando herramientas que se antojan arcaicas, no por su falta de validez, sino (lamentablemente) por haber caído en el más absoluto de los desusos.

Abierto el debate, invito a los lectores de este artículo que acudan a los enlaces que encabezan las líneas precedentes, para extraer sus propias conclusiones. Unas conclusiones que, tal vez, contribuyan a un análisis más enriquecedor de una obra ya de por sí sobresaliente: Planetary.

Mañana más

Mañana sábado podrás encontrar la segunda parte de este extenso análisis, y que tratará aspectos como el guión y el dibujo, un análisis de los especiales, material sobre Planetary en la red o nuestra valoración personal acerca de la serie. ¡¡No te lo pierdas!!

Última actualización de este artículo: 23 de enero de 2010

Posteado por Zona Negativa en Artículos

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23 comentarios para “Planetary (I): Arqueólogos de lo imposible”

  1. Flpx ha dicho:

    Una obra imprescindible, tengo la serie en formato comic USA y es una pena que nos pongan los dientes largos con esta edicion tan buena, si alguien no lo ha leido no se que estais esperando!!!!

  2. GatoSamurai ha dicho:

    Me encantó y me gustó mucho en su momento, lastima del nº 26 que después de tanto tiempo se me antojó flojísimo y hecho con prisas como para terminarlo de una vez y que les dejasen en paz. Esperemos que se solucione con el epílogo.

  3. Blade Runner ha dicho:

    Jeje, lo mio con Planetary ya es grave…
    Tengo todo lo que editó Planeta, el tomo Absolute USA y ahora me he comprado también el tomo de Norma… Esto sólo se puede hacer con las series que te gustan muchísimo… a menos que seas millonario ( y no lo soy, no ).

    Vamos, que me encanta.

    ¡¿Alguien sabe cuando sale el &#$% número 27…?!

  4. Blade Runner ha dicho:

    Ah, por cierto, mú bueno el “post conjunto”, ¿eh?

  5. Rictor ha dicho:

    Perdón por ser tiquismiquis, pero es Elijah, no John.

  6. angel theangel ha dicho:

    YO estoy empezando a leerlo, voy por el número 7 y me está pareciendo una maravilla.
    Gran análisis en su primera parte… espero el de mañana con muchas ganas

  7. AFRODITO_A ha dicho:

    Me encanta Planetary.

    Pero supongo que en el 2º tomo se incluirán el resto de números de la colección, por lo que nos tendremos que olvidar de terminarla en grapa, comprando este tomo donde ya vendrán comics que tenemos (hasta la Odisea Espacial, parte 2), ¿no?

  8. rorschach ha dicho:

    Planetary cambió el conceto que tenía de Ellis. Hasta entonces, y lo que es peor, desde entonces, no he leído nada suyo que me interese.

    OCEAN tiene muy buena pinta, pero no parece haber hecho mucho ruido… ¿Cuándo saldrá por aquí?

  9. José Torralba ha dicho:

    Mea culpa lo del John por ahí colgado… no sé dónde tendría la cabeza pfffff (por si sirve de algo, en el resto del artículo aparece como Elijah)

  10. Dra.C ha dicho:

    Ocean no habia salido hace unos meses?

  11. rorschach ha dicho:

    Sí, puede ser, no estoy seguro. Lo mismo hasta hay Reseña Negativa y todo.

    Voy a investigarrrr. ¿Opiniones, ya qye estamos?

  12. Juanma ha dicho:

    En mi opinion Ocean está entretenido, pero tampoco es nada del otro mundo. Si te gusta la ciencia ficción habrás leído cosas parecidas bastantes veces.

  13. sputnik ha dicho:

    Ocean ya ha salido.

  14. enric feliu ha dicho:

    Ocean ya la ha publicado Norma hace un par de meses y, por cierto me pareció floja de guión y también de dibujo, lo cual me sorprendió aún más que lo de guión, ya que el señor Ellis para mi gusto no es un gran guionista, mas bien mediocre,pero con algunas excepciones como Planetary que es SUBLIME,obra MAESTRA.

  15. Alberto Benavente ha dicho:

    Crítics de OCEAN la próxima semana en ZN: ;) Que no tengo tiempo de leerlo todo, leches!!!

  16. Alberto Benavente ha dicho:

    oh..y simplemente IMPRESIONANTE el post colaborativo. Felicidades, fieras.

  17. G@mbito ha dicho:

    No estoy de acuerdo con lo de Ocean, a mi me parecio un comic muy interesante.

  18. El critico ha dicho:

    Discrepo con enric feliu en cuanto a que ellis sea un guionista mediocre.A mi me encantaron su Authority, Next Wave y, por supuesto, Planetary, en lo que estoy totalmente de acuerdo con el.Dentro de unos años miraremos este comic con más perspectiva en eñl tiempo y pensaremos que fue una obra maestra.

  19. xandar ha dicho:

    y para cuando reunira ellis, a todos esos grupos q ha guionizado?; (lease, authority, planetary y next wave).
    estaria bueno ver , como se pegan de tortas en un primer encuentro y luego se alian contra un mega-hiper-super maloso y su pandilla multipoderosa, jeje.

  20. JackHawksmoor ha dicho:

    Quien ha hecho esta cacho de reseña?entre varios?es demasiado buena.Felicidades!
    Mola Planetary!
    Alguien me puede decir que pasaba en el numero especial en que se cargaban a Superman y Batman???o al menos eso parecia.Gracias

  21. David Fernández ha dicho:

    Gracias, Hawksmoor!La hemos redactado entre José Torralba y yo. Ya tienes disponible la segunda entrega de este macroartículo en ZN.

    Un saludo!

  22. José Torralba ha dicho:

    Gracias también por lo que me toca, Hawksmoor… el siguiente spoiler te lo dedico :p

    En el número que comentas, que es de la serie regular se explica la ausencia de superheroes clásicos de DC. Los Cuatro, en ese afán de mantener a la humanidad atrasada y sin conocimiento controlan todas la influencias de otras razas en nuestro Planeta. Por eso, cuando ese émulo de Superman llega a la Tierra no lo recogen los Kent, sino que hay un equipo de campo de los Cuatro (Leather a la cabeza), recibiéndolo y cargándose “al pequeño monstruo”. A Green Lantern lo mismo, vemos a Dowling analizándolo en su laboratorio y comentando de paso que Kim Süskind acaba de mandarle un mensaje claro a las paisanas de Diana. De hecho, el crossover JLA/Planetary (no sé si te refieres a ese) es un what if, y es el que está totalmente fuera de la continuidad de la serie, al presentar a Planetary como si fueran Los Cuatro cargándose a Superman en una estación espacial

  23. sputnik ha dicho:

    El JLA/Planetary… tengo un cómic en grapa de eso, pero me parece que era sólo el primer número, porque dejaba la cosa muy en el aire (creo recordar, vamos). Sin embargo nunca encontré un segundo número: sólo el de la portada con Superman, Batman y WW y sus reflejos, en forma de alter-egos, en el agua (o viceversa). Recuerdo que me gustó por los puntazos frikis, como la “aparición estelar” del detective marciano.

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