¡Vengadores, reuníos!

Y llegó un día en que los héroes y heroínas de la Tierra se unieron frente a una amenaza común ¡Ese día nacieron los Vengadores para combatir enemigos que ningún héroe en solitario podría vencer! ¡A través de los años, su formación ha aumentado y cambiado muchas veces, pero nunca se les ha negado la gloria! Oíd la llamada, pues… ¡VENGADORES, REUNÍOS!


Finales de los 80, Las Palmas de Gran Canaria. En un día de colegio un grupo de amigos conversa de vuelta a casa.

- Oye Marcos, ¿Tú lees cómics?
- Ehh sí claro, Zipi y Zape, Anacleto Agente Secreto, Mortadelo y Filemón…
- No, no, esos cómics no. Me refiero a superhéroes ¿Has leído de esos?
- Ah, pues no. Conozco algún personaje, pero no he leído tebeos de superhéroes.
- ¿No has leído la Patrulla-X, ni Capitán América o los Cuatro Fantásticos? ¿Ni siquiera Spiderman?
- No, no, que va– En casa no es que sobrara el dinero y casi todos los cómics que caían en mis manos eran prestados.
- Pues te vamos a dejar unos cuantos, para que veas lo ”guapos” que están. ¿Cuál quieres?
- ¡Ah, gracias! No sé, me da igual. Veo que hay muchos. Dime tú.
- Mmmm no conoces los Vengadores ¿Verdad? Te dejaremos de esos. Te van a molar.
- ¿Los Vengadores? ¿Esos quienes son?
- ¿Sabes la Masa, Iron Man y el Capitán América? Pues imagínate a todos esos y muchos más unidos en un grupo.
-… ¿Cuándo me los prestas?

De repente, de no conocer a casi ningún superhéroe, los iba a conocer a casi todos (o eso creía yo) en un sólo cómic. Aquella tarde de un día cualquiera jamás la olvidaré.

Esta anécdota, que es una más de las miles que cada aficionado al cómic puede contar entre amigos, es la mía. No es nada extraordinaria y seguro que las hay más apasionantes. Pero hoy, hoy viernes 27 de abril de 2012 esta pequeña historia toma un significado especial y muy personal. Y es que una pasión que se desataba en la imaginación de un chaval de unos 11 años se materializa décadas después en carne, hueso y efectos especiales (Algo así tuvo que pensar Mark Millar cuando le puso cara a sus Ultimate). ¿Cuántos de nosotros no se inició en la lectura de cómics con los Vengadores o dio con ellos más tarde y terminó convirtiéndose en un vengadicto? Estoy bastante seguro de que no soy el único que en estos momentos, con la película a horas de su estreno (¡Horas!), está viviendo una mezcla extraña de sensaciones y emociones: Expectación, alegría, euforia, nerviosismo…

Pero, ¿De dónde viene esta pasión? ¿Qué ocurrió para que los personajes de un cómic terminaran siendo parte esencial del entretenimiento de cada uno de nosotros? A lo mejor os ocurrió como a mi, o tal vez mejor:

Aquellos amigos de la conversación de arriba (Gracias David, Dani y Carlos) me dejaron finalmente varios cómics: Patrulla-X y los Micronautas, El Hombre Máquina del Colección Extra Superhéroes y un retapado de Los Vengadores; un tomito de tapa blanda con Jarvis en la portada y con aspirador en mano en pose amenazadora. Todos me gustaron, pero por algún motivo el grupo de los Héroes Más Poderosos de la Tierra se ganó un hueco en mi corazón. Para aquellos que desconozcan qué tramas guardaba el retapado con el mayordomo como protagonista, les sitúo y tal vez me comprendan.

Todo comienza con el Avengers 194, el número 16 de la mítica Forum española. En aquellas páginas se me presentaban héroes como el Capitán América, todo un líder de carácter serio y que en una demostración de precisión y control de su escudo hacía mearse en sus pantalones a un chaval que le había tirado una bola de nieve; una especie de súpermujer muy atractiva con un traje exhuberante que se llamaba Ms. Marvel; un tipo duro con dotes de actor con ojos cargados de energía al que llamaban Simon Williams u Hombre Maravilla; La Bestia, una criatura azul muy ágil, inteligente y guasona; Iron Man, un millonario asíduo al alcohol embutido en una armadura roja y amarilla repleta de tecnología, dos robots/androides/sintozoides/lo-que-fueran, La Visión y Yocasta, a cada cual más extraño. Mientras ella anhelaba la humanidad, el otro parecía orgulloso de sus cualidades robóticas. Y luego estaban La Avispa y Chaqueta Amarilla, la pareja que se convertía en insectos y que demostraban, junto con los Cuatro Fantásticos, que hasta los superhéroes podían llevar una vida de casados de lo más normal. Muchos personajes, sí, pero no sé cómo lo hacía que sus nombres de guerra e identidades secretas se me grababan en la memoria con facilidad pasmosa.

Además, pienso que la trama ideada por David Michelinie representó muy bien lo que vienen a ser Los Vengadores, defensores del bien sea cual sea el tipo de amenaza, ya fuera un ser de características divinas como lo era Korvac o el que fuese responsable del estado mental y físico de un pobre desgraciado y desconocido llamado Selbe. Así lo vio Janet Van Dyne, la Avispa, que se interesó por el estado de aquel joven con aspecto enfermizo que se derrumbaba en sus brazos a las puertas de la Mansión pidiendo auxilio. Y no le faltó razón a la chica insecto, detrás de aquella víctima se escondía toda una organización criminal dedicada a la investigación genética y a la formación de milicias terroristas. Si los protagonistas me dejaron alucinado, el villano de turno no fue menos. El Supervisor hacía su presentación en el Universo Marvel derrotando nada más y nada menos que a Chaqueta Amarilla y al Hombre Hormiga, y sin pestañear. Aquel personaje era la suma antagónica de muchos héroes Marvel: poseía un escudo parecido al del Capi y lo utilizaba igual de bien, un bastón como el de Daredevil, una exquisita maestría con el arco similar a la de Ojo de Halcón, artes marciales que harían palidecer a Puño de Hierro y además era tan ágil como Spiderman. Él sólo pudo hacer frente a todos los Vengadores. Sin embargo, pocas veces ser novato es una ventaja y gracias a la recién llegada Yocasta, de la que el Supervisor no sabía nada, el villano se vio superado y tuvo que huir sin saborear una victoria triunfal sobre los Vengadores. En aquel preciso instante la mujer robot pasaba a convertirse en uno de mis personajes favoritos porque ambos debutábamos con vengadores, una como protagonista y el otro como lector.

Pero aún faltaban emociones por llegar. Por aquella época no éramos pocos los que alucinábamos con Mazinger Z y todo tipo de sucedáneos robóticos posteriores (Robotech, Macross, Star Blazers, etc.). Robots + dibujos animados era la combinación perfecta para que nuestro grupo de amigos se reuniera hipnotizado frente a un televisor. Quien me iba a decir que la siguiente historia de los Vengadores estaría protagonizada por un robot gigante llamado Ronin Rojo. Este mecha, sacado de las páginas del cómic de Godzilla, nunca tuvo un día bueno y en Los Vengadores 18 caía en manos de un indivíduo que quería acabar con la amenaza soviética al otro lado del Atlántico. Sin embargo, aquel patriota espontáneo perdía el control del gigante de hierro en plena urbe norteamericana y tuvieron que ser los Vengadores los que frenaran su paso aniquilador. Los héroes se aplicaron con esfuerzo, pero ni toda la potencia de fuego de Iron Man, ni aquellos súper policías que se llamaban SHIELD con Nick Furia a la cabeza (y con puro en boca), ni Ojo de Halcón, el arquero parlanchín y bromista con un envidiable arsenal (mi favorito desde entonces), pudieron detener la senda destructora de Ronin Rojo. Fue memorable el momento en el que los Vengadores usaron el escudo arrojadizo del robot en su contra. Pero ni con esas, aunque el coloso metálico estaba muy dañado, él seguía adelante con su misión. Sólo el ingenio de la Bestia, que se había andentrado en las entrañas del robot junto con Yocasta, pudo detener la inminente catástrofe que se cernía sobre una autopista concurrida. Para rematar aquella trama, Ms. Marvel descubría que estaba embarazada y no sabía quien era el padre de la criatura… Aquel retapado de los Vengadores se convirtió en uno de mis cómics favoritos y no sé cuantas veces lo leí, releí y le di mil vueltas.

De siempre he pensado que si alguna vez hago de mecenas en el mundo del cómic para algún/a chaval/a, éstas serán las historias que primero lea. Para mi fue la manera ideal de adentrarme en el mundo de los superhéroes y no sólo debo estar agradecido a David Michelinie, sino también a George Pérez. Porque fue gracias a él que en mi mente se formó el principio (ilógico) de que los cómics debían dibujarse así ¿Es que acaso había alguien que dibujara mejor? En aquella época no me fijaba en los guionistas o los dibujantes, para mi todos eran buenos, entonces ¿Por qué preocuparse de sus nombres?. Será por eso por lo que buena parte de mis autores favoritos suelen trabajar líneas más realistas y limpias. Además, en aquella época consumí cómics de autores con letras mayúsculas, como fueron Alan Davis, Dave Cockrum o John Byrne, así que tal vez me “mal” acostumbré.


Estas aventuras son sólo mi ejemplo de cómo conocí a Los Vengadores. Estoy seguro de que en la mente de cada uno de vosotros habeís revivido ese mismo momento en el que, ya fuera Stan Lee, Jack Kirby, Roy Thomas, Roger Stern, Kurt Busiek, John Byrne o Brian Hitch, os escandilaron por primera vez con los Héroes Más Poderosos del Planeta. ¿Cuántos de nosotros no pensó en algún momento “¡Tienen que hacer una película de los Vengadores!”? Y creíamos que imaginar aquello o comentarlo ya formaba parte de una quimera imposible, que jamás nadie se atrevería a hacer una producción con tanto protagonista y efecto especial. Eso debería costar millones y millones. O peor aún, que alguien se preocupara en hacer una película especialmente dirigida a unos chavales entusiasmados con unos tipos de pinta estrafalaria. Qué grande es imaginar. Pues ese día ha llegado. Nuestros deseos se han hecho realidad.

Creo que no me equivoco al pensar que muchos de nosotros nos levantaremos hoy viernes con un ánimo peculiar, con esa sonrisa en la cara reservada para los momentos especiales. Saldremos de casa o del trabajo con prisas hacia el cine y nos reuniremos con nuestras amistades más frikis, o acompañados de nuestra pareja, aquella que siempre nos pone caras cuando nos quedamos hasta tarde leyendo cómics en la cama. O junto a nuestros hijos, esos retoños que nos empecinamos en que continúen el legado comiquero, o tal vez tú eres ese retoño, que irás acompañado de tu padre, todo un veterano de la vieja guardia de lectores que acude al cine con nostalgia vengadora, o con ese amigo reticente a ver más películas de superhéroes pero que, una vez más, has logrado convencer. Todo presagia que será un espectáculo merecedor de la historia del grupo marvelita y espero que lo paséis bien, que disfrutéis y os emocionéis. Aplaudid o tirad palomitas a modo de celebración, presiento que la ocasión va a merecer la espera y que por un día nos comportemos como si tuviéramos unos añitos menos (algunos más que otros). Ya lo dice una de las máximas de nuestros héroes: Una vez Vengador, siempre Vengador. Por tanto…

¡Vengadores, reuníos! (en el cine)