The Sandman: Un fragmento de la Eternidad

Escrito por José Torralba el día 4 Mayo, 2007 = Sandman, The: Análisis global

 

Edición original: 1988/1996; DC Comics y Vertigo.
Edición España: I Zinco (inconclusa); II Norma Editorial (finalizada); III Planeta (jun. 2006/–).
Guión: Neil Gaiman.
Dibujo: VV.AA.
Entintado: VV.AA.
Tipografía: Todd Klein.
Portadas: Dave McKean.
Color: VV.AA.
Precio: 3,50 € (mensual). Otras ediciones descatalogadas

 
Breve historia editorial

A finales de la década de los ochenta, un Neil Gaiman que rozaba la treintena estaba felizmente ilusionado con cómo le marchaban las cosas. Con un amplio bagaje cultural a cuestas, había ejercido como periodista y realizado sus pinitos como escritor, pero desde que leyó un número de La Cosa del Pantano y entrevistó a Alan Moore poco después, su pasión eran los cómics. Su primera gran alegría consistió en ver publicada la novela gráfica Violent Cases, cuya ejecución gráfica corría a cargo de otro joven talento rompedor de nombre Dave McKean con el que estaba destinado a hacer grandes cosas. Un trabajo que sin duda llamó la atención de una editora de DC llamada Karen Berger, quien tras haber crecido bajo el paraguas de Paul Levitz y haberse especializado en el cómic de terror, fue la que proporcionó al equipo su primera oportunidad –en forma de miniserie– en el mercado americano. De hecho, por proporcionar hasta dejó a Gaiman escoger el personaje central para el trabajo a condición de que no fuese excesivamente conocido. Lo que no podía imaginarse la pobre Berger es que el nombre de la protagonista elegida por el bardo de Portchester a duras penas le iba a sonar (de hecho, por la fonética lo confundió con BlackHawk Kid); un nombre que estaba destinado a estar entre los cimientos de un proyecto muchísimo mayor y que es, no por casualidad, el de Orquídea Negra.

Publicada entre finales de 1988 y principios de 1989, la miniserie de tres números supuso todo un riesgo editorial del que nadie sabía muy bien cómo iban a escapar sus responsables. Pero vendió… y tanto que vendió. Nada extraordinariamente espectacular, pero tuvo exito y, sobre todo, un respaldo brutal por parte de la crítica. Así fue, básicamente, como un cómic publicado “con el mismo formato que El Regreso del Caballero Oscuro pero escrito por dos don nadies –en términos del Noveno Arte– demostró, una vez más, que había espacio en este mundo para el cómic adulto. Pero también fue así como el bueno de Gaiman decidió que “quería hacer algo con el Sandman de Simon y Kirby de los setenta”. De hecho, para Orquídea Negra había escrito una escena con el Sandman clásico y otros personajes, pero al final desechó la idea y se dio por vencido. Al menos aparentemente: en lugar de reutilizar el concepto lo reinventaría, y empezó a trabajar en un proyecto mucho más personal usando apenas los nombres originales. No con demasiada esperanza, le propuso la idea a la Berger quien, contra todo pronóstico y para desparpajo del inglés, lo llamó unas semanas después para dar luz verde al proyecto en lo términos que Gaiman deseaba: “Queremos un nuevo Sandman. Mantén el nombre. Pero el resto es todo tuyo”.

Y así, alrededor de un concepto, el guionista construyó toda una serie. Esta imagen inicial sería descrita por el autor como un hombre joven, pálido y desnudo encerrado en una celda diminuta esperando a que sus captores mueran [...] famélico, con largo pelo negro y unos ojos extraños. El atuendo del personaje quedó configurado a partir de su propio guardarropa y de los kimonos japoneses y, partiendo de esa idea, Dave McKean creó los bocetos que aprobaría Berger poco después, sugiriendo de paso como dibujante a Sam Kieth. Éste fue el primer miembro de un elenco al que se sumarían Mike Dringenberg (entintador), Robbie Busch (colorista), Dave McKean (portadista) y Todd Klein (rotulista). El equipo creativo cambiaría pronto (en el número #3, con la partida de Kieth y su sustitución por el propio Dringenberg) y cambiaría mucho más después, pero siempre se mantuvieron tanto Gaiman como un McKean que tuvo que convencer a la editora de que no era preciso que el protagonista apareciera en todas y cada una de las portadas.

Sea como fuere, y después de un debut que bordeó el año 1989 y que Gaiman calificó como “complicado”, la serie se convirtió en un absoluto bombazo. Vendía como ninguna otra de su categoría, fue la abanderada de numerosos movimientos góticos que hicieron de ella su emblema, la mitad de sus lectores eran mujeres –muchas de ellas, veinteañeras– y gran parte de su público no leía ningún otro cómic. A nivel teórico, la crítica, ni que decir tiene, se rindió a sus pies, y la colección obtuvo tres veces el Eisner a la mejor serie regular y cuatro el de mejor guionista (entre otros)… su número #19 (El sueño de una noche de verano) llegó a ganar el Word Fantasy Award en 1991 a la mejor historia corta de ficción, provocando un pequeño terremoto en el terreno de la bases del premio. Y a nivel editorial, The Sandman contribuyó en no poca media a la consolidación del sello Vertigo, embarcándose en el mismo desde DC Comics en su número #47, generando numerosas obras derivadas y conformando un imaginario ficcional que mediatizó la línea durante años. Finalmente, en 1996 Gaiman dejaría cerrada la serie en su número #75 y obtendría de DC el compromiso de no usar ni continuar al personaje principal en ningún otro cómic, siempre y cuando no lo escribiera él, claro. Para justificar el cierre, Gaiman diría: “¿Podría hacer otros cinco números de Sandman? Por supuesto. ¿Y podría mirarme al espejo felizmente? No. ¿Es la hora de parar porque haya alcanzado el final? Sí, y creo que prefiero dejarlo cuando aún estoy enamorado”. Dejarlo en lo más alto es algo que, sin duda, sólo hacen los más grandes y los que pueden permitírselo; y si bien en DC Comics pensaron que estaban matando a la gallina de los huevos de oro, la ingente cantidad de material derivado en el mercado les aseguraba una entrada de dividendos constante. He aquí una pequeña muestra del mismo:

  • La Canción de Orfeo (1991). Contiene “Sandman Especial # 1: The Song of Orfeo” USA. Dibujada por Brian Talbot.
  • Muerte: El Alto Coste de la Vida (1993). Dibujado por Chris Bachalo, Mark Buckingham y Dave McKean. Miniserie de 3 números.
  • Witchcraft (1993). Miniserie de tres números centrada las tres brujas (conocidas como las Furias, las Moiras o las Parcas: Cloto, Láquesis y Átropos) que aparecen en The Sandman. Conoció una secuela en 1998, Witchcraft: La Terreur.
  • Sandman Midnight Theatre (1995). Con guión de Neil Gaiman y Matt Wagner, y con Teddy Kristiansen ocupándose de la parte artística, esta obra autoconclusiva relata el encuentro entre Wesley Dodds (el Sandman original de DC), y Lord Morpheus.
  • Muerte: lo mejor de tu vida (1996). Dibujada por Chris Bachalo, Mark Buckingham y Jeff Jones. Miniserie de 3 números.
  • The Dreaming (1996-2001). Serie mensual de 60 números cuyo eje central son historias relacionadas con el Reino del Sueño, con Kaitlin R. Kiernan como guionista principal y con la colaboración de Dave McKean. Aunque Gaiman llegó a un acuerdo con DC para que The Sandman no conociera ningún tipo de secuela al tiempo que Los Eternos no fueran usados sin su permiso, la serie presenta ocasionalmente los cameos de algunos de ellos, incluyendo a Sueño (Morfeo y Daniel), Muerte, Destino o Deseo.
  • Sandman Dust Covers (1997). Recopilación de portadas e historia corta.
  • Sandman: Cazadores de sueños (2000). Novela gráfica escrita por Neil Gaiman y con ilustraciones a cargo de Yoshitaka Amano. A finales de 2008 fue adaptada al formato cómic por P. Craig Russell en una miniserie de cuatro entregas.
  • Dead Boy Detectives (2001). Miniserie de 4 números encuadrada dentro de los especiales The Sandman Presents, guionizada por Ed Brubaker y puesta en imágenes por Bryan Talbot y Steve Leialoha.
  • Noches Eternas (2003). Dibujadas por Glenn Fabry, Milo Manara, Miguelanxo Prado, Frank Quitely, P. Craig Russell, Bill Sienkiewicz y Barron Stoney. Recopilación de historias cortas cada una dedicada a uno de los Eternos.
  • The Sandman presenta: A las puertas de la Muerte (2004). Por Jill Thomson. Historia de Muerte en clave de manga. Ha conocido una secuela: Los detectives muertos.
  • Otros: The Sandman: Book of Dreams; Lucifer (serie regular relacionada); Destiny: A Chronicle of Deaths Foretold (en referencia al libro de Gabriel García Márquez); numerosos especiales The Sandman Presents. Si estáis interesados en conocer todos los spin-offs, sólo tenéis que seguir el enlace.

En cualquier caso, sería faltar a la realidad decir que la peripecia editorial de The Sandman acabó en 1996; allí sólo acabaron las historias mensuales del “arenero”. No sólo, como hemos dicho, por la multitud de historias derivadas y su influencia entre las que no lo eran, sino también porque la serie ha estado vigente todo este tiempo a través de diversos recopilatorios. Tradicionalmente, la así llamada Biblioteca The Sandman ha estado compuesta por diez recopilatorios disponibles tanto en rústica como en cartoné que sirvieron, durante años, para que las nuevas generaciones accedieran fácilmente a la obra. A partir de 2006, y en el mercado anglosajón, esta edición se vio desplazada por otra de lujo, con materiales restaurados y en formato Absolute (de mayor tamaño), que ofreció la serie en tan sólo cuatro volúmenes; si bien, en 2010, se han vuelto a reciclar estos materiales mejorados en una nueva Biblioteca The Sandman que sigue el orden de recopilación primigenio; un orden que exponemos en la siguiente guía de lectura (aplicable a la edición autóctona, como veremos ahora mismo).

  • Preludios y Nocturnos. Contiene The Sandman Nº 1 a 7 USA. Dibujada por Sam Kieth, Dringenberg, Malcom Jones III.
  • La Casa de Muñecas. Contiene The Sandman Nº 8 a 16 USA. Dibujada por Mike Dringenberg, Chris Bachalo, Michael Zulli y Steve Parkhouse.
  • País de Sueños. Contiene The Sandman Nº del 17 a 20 USA. Dibujada por Kelley Jones, Charles Vess y Coleen Doran.
  • Estación de Nieblas. Contiene The Sandman Nº 21 a 28 USA. Dibujada por Kelley Jones, Mike Dringerberg, Malcom Jones III, Matt Wagner, George Pratt y P. Craig Russel.
  • Un juego de ti. Contiene The Sandman Nº 32 a 37 USA. Dibujada por Bryan Talbot, Shawn Mcmanus, George Pratt, Colleen Doran.
  • Fábulas y Reflejos. Contiene The Sandman Nº 29 a 31, 38 a 40, 50 y The Sandman Special Nº 1 USA. Dibujada por Kent Williams, P. Craig Russell, Mark Buckingham, Dick Giordano, Bryan Talbot, Jill Thompson, John Watkiss, Shawn Mcmanus, Stan Woch, Duncan Eagleson y Vince Locke.
  • Vidas Breves. Contiene The Sandman Nº 41 a 49 parte del Especial “The Sandman Gallery” USA. Dibujada por Jill Thomson.
  • El Fin de los Mundos. Contiene The Sandman Nº 51 a 56 USA. Dibujado por Steve Leialoha, Bryan Talbot, John Watkiss, Michael Zulli, Shea Anton Pensa, Michael Allred, Alec Stevens y Tony Harris.
  • Las Benévolas. Contiene The Sandman Nº 57 a 69 y Vertigo Jam I USA. Dibujada por Richard Case, Charles Vess, Kevin Nowlan, Teddy Kristiansen, Dean Ormston, Marc Hempel, D’israeli y Glyn Dillon.
  • El Velatorio. Contiene The Sandman Nº 70 a 75 USA. Dibujado por Charles Vess, Jon J. Muth, Michael Zulli.

Por su parte, en el mercado español la primera editorial que introdujo The Sandman en nuestro país fue Zinco, que dejó la serie inconclusa a falta de dos arcos argumentales: Las Benévolas, y El Velatorio. Tras Zinco vendría Norma Editorial, primera casa que completó la publicación de la serie en España. Inicialmente publicada en prestigios, Norma reeditaría después toda la serie en dos formatos: rústica (cuyos números caían con cuentagotas), y cartoné en el contexto de una Biblioteca The Sandman propia cuyos ejemplares aparecieron a una velocidad mucho mayor. Sólo en el último mes que Norma ejerció los derechos de DC Comics en España se publicaron los cuatro últimos números de la Biblioteca The Sandman (y de su edición paralela en rústica), así como dos especiales dedicados a uno de los personajes más populares de la serie: su hermana Muerte (reeditados después por Planeta en 2007).

Volviendo a la serie principal, y ya en Planeta DeAgostini, la obra de Gaiman fue lanzada de nuevo a partir de junio de 2006 en un formato más popular: una serie regular mensual con dos números USA por número español que fue cancelada por bajas ventas en diciembre de 2007 (con el consiguiente disgusto de sus seguidores). Desde entonces, la serie desapareció del mercado patrio excepto por las ventas de segunda mano y las adquisiciones en librerías con buen fondo que aún tenían disponibles los tomos de Norma. Por su parte, y durante casi tres años, Planeta amagó con reeditar la colección, pero los rumores siempre quedaban en nada. Todo ello hasta que, finalmente, se anunció por parte de la editorial la reedición completa de la obra en siete volúmenes (uno por Eterno), incluyendo la excepcional guía de lectura The Sandman Companion y adjuntando en el último tomo el Noches Eternas. Todo ello en un formato de lujo con proporciones de comic-book, realizado a partir de los materiales de la reedición americana en Absolutes, y cuyo primer número debería llegar en 2010.

Antes Después

Ya para terminar esta larga sección, cabe destacar que el mundo del cine siempre ha mirado a The Sandman de manera favorable, si bien los proyectos de adaptación se han visto truncados por uno u otro motivo hasta la fecha. Durante un tiempo se barajó la posibilidad de que Roger Avary dirigiese una adaptación de los dos primeros arcos argumentales (Preludios y nocturnos y La casa de muñecas) en un proyecto inspirado visualmente por el trabajo del animador Jan Švankmajer. Diferencias creativas con el productor de la cinta (el mismo Jon Peters al que Kevin Smith hiciera famoso en una de sus conferencias) llevaron a Avary a abandonar la producción, aunque la buena relación que forjó con Neil Gaiman durante su desarrollo preliminar permitió que ambos participaran después en el guión de Beowulf. A partir de ahí, la hipotética película sufrió mil y una reescrituras y a propósito de una de ellas el propio Gaiman diría que no sólo era el peor guión de The Sandman que había leído jamás, sino sencillamente el peor guión que había leído jamás. En 2007, Gaiman –que viene trabajando desde hace tiempo en la adaptación de Muerte a la gran pantalla– dijo que preferiría que no se hiciera una adaptación de The Sandman a que se hiciera una mala película de The Sandman, pero que en cualquier caso sentía que el momento para la adaptación estaba cerca, y que necesitarían a alguien con la misma obsesión por el material original que el que tuvo Peter Jackson con El Señor de los Anillos o Sam Raimi con Spiderman. ¡Suerte!

Argumento y antecedentes breves

The Sandman es, reduciendo las más de dos mil páginas de la serie a un suspiro, la crónica de las relaciones de una familia disfuncional muy particular: Los Eternos (The Endless), representaciones de los principios básicos y fundamentales del Universo que nacieron en el alba de los tiempos y que perecerán cuando el fin de la existencia se precipite. Están por encima de criaturas, de planetas, de galaxias e incluso de dioses y son siete hermanos: Destino (Destiny), Muerte (Death), Sueño (Dream), Destrucción (Destruction), Deseo (Desire), Desesperación (Despair) y Delirio (Delirium). La historia que cuenta Gaiman –una de las epopeyas literarias más sugerentes, poéticas, estimulantes y líricas de finales del siglo XX– es la historia de uno de ellos: Sueño, también conocido como Morfeo, Oneiros, Cai’Ckul o The Sandman (literalmente el arenero, por el mito nórdico acerca del ente que crea las imágenes oníricas derramando puñados de arena en los ojos de las personas dormidas).

Los Eternos

Más allá de este preámbulo, el mejor resumen que podemos hacer de la obra es el que hizo el propio autor cuando le preguntaron al respecto (famoso y repetido, pero no por ello menos oportuno e ingenioso): “El rey de los sueños comprende que uno debe cambiar o morir y entonces toma su decisión”. No seré valiente ni me atreveré aquí a hacer otra sinopsis distinta, ya que ésta es absolutamente perfecta como punto de partida para nuestro análisis.

Los Eternos

“Los Eternos son sólo patrones. Los Eternos son ideas. Los Eternos son funciones de onda. Los Eternos son motivos recursivos. Los Eternos son ecos de la oscuridad, y nada más… E incluso nuestras existencias son breves y están encadenadas. Ninguno de nosotros durará más que esta versión del Universo”. Esta descripción de los Eternos puesta en boca de Destrucción en The Sandman #48 por Neil Gaiman ejemplifica, a la perfección, lo que son los Eternos: seres que corporeizan –y son al mismo tiempo– los distintos aspectos de nuestra realidad; seres que el propio Gaiman ideó, ante su incapacidad consciente para escribir material superheroico, de forma que le resultaran familiares a los lectores habituales de cómics sin ser, en realidad, superhéroes propiamente dichos. Una especie de tour de force creativo en el que el guionista quería, además, retarse a escribir historias sobre entidades que iban más allá de lo superheroico… entidades sin debilidades; entidades todopoderosas.

Como resultado de estos pensamientos, e inspirándose en la novela El Señor de la Luz de Roger Zelazny, el británico partió de la base de tres hermanos –Death, Sleep y Destiny, éste último creado previamente por Marv Wolfman– que pronto se convertirían en Death (Muerte), Dream (Sueño) y Destiny (Destino) para pasar, con el tiempo, a constituir un panteón de siete entidades cuyos nombres comenzaban todos –en inglés– por la letra “D”. ¿Pero, quiénes son estos seres? Eso es lo que vamos a averiguar en esta sección…

Sueño. Protagonista indiscutible de toda la colección, tercero de los siete hermanos y Señor del Sueño, Lord Morfeo –sólo uno de sus muchos nombres– suele tomar la apariencia de un hombre pálido, alto, delgado y moreno, de ojos oscuros sin pupilas en los que a veces refulge la luz, y que viste con ropajes negros como la noche. A nivel emocional es taciturno, insensible, estricto y a veces hasta cruel, aunque tiene un gran sentido del deber, del honor y de la justicia. Se le conocen pocos amigos, tiene poderosos enemigos y su yelmo de batalla (y símbolo) está hecho de la calavera y la espina dorsal de un antiguo dios (semejante a una máscara de gas, lo que supone todo un guiño al Sandman de Kirby). En su gestación influyeron de Oliver Sacks a Peter Murphy, pasando por El Fantasma Errante de DC o la novela The Dream Master. Una curiosidad: siempre que habla en el cómic, lo hace con una tipografía blanca sobre bocadillo de fondo negro.

Muerte. La segunda de los siete Eternos en edad y Señora de la Muerte es una encantadora muchacha pálida, delgada y morena que suele vestir de manera informal, y cuyas particularidades más reseñables son portar un Ankh de plata en todo momento y tener perfilado el ojo derecho como si del Ojo de Horus se tratase. Dulce, sensible, simpatiquísima y muy franca, es el segundo personaje con más importancia dentro de la colección y la favorita de un Gaiman que le dedicó dos espléndidas miniseries. Curiosidades: originalmente iba a ser de género masculino, y su aspecto visual es íntegramente mérito de Mike Dringenberg. En realidad, en el guión original de Gaiman debía parecerse a la estrella de rock Nico tal y como aparecía en la portada del disco Chelsea Girl, pero Dringenberg hizo de ella la viva imagen de una conocida suya de la que sólo conocemos el nombre: Cinnamon. Otra: Cada vez que piensa en usarla, Gaiman se asegura de la necesidad de su aparición pensando en el Marlon Brando de Superman y preguntándose si pagaría cuatro millones de dólares sólo por la presencia del personaje en un puñado de viñetas. No es para menos.

Deseo. Delgada, bellísima, cruel, maquiavélica y andrógina, Deseo fue concebida por Gaiman para que los hombres nos refiriésemos a ella como mujer y las mujeres creyeran que estaban ante un hombre. Así, la quinta de los siete Eternos, gemela de Desespero, funciona por regla general como la antagonista principal –aunque sutil– de la colección en base a la rivalidad que mantiene de forma unilateral con su hermano Sueño, al que no deja de hostigar emocionalmente cuando la ocasión se le presenta. Su símbolo es un corazón rosa de cristal, y precisamente por su condición de villana Gaiman señaló que en una hipótetica revisión de la historia con ella de protagonista sería su hermano el que le caería mal al lector. ¿Influencias reconocidas? Pues nada más y nada menos que dos: el trabajo de corte Art Deco de Patrick Nagel (tremendamente evidente) y la cantante Annie Lennox.

Desespero. La Señora de la Desesperación es representada en The Sandman como si se tratara de la antigua diosa Tierra; es decir, como una mujer obesa (con formas de embarazada), desnuda y por lo general sentada. En su primera encarnación era algo más alta y lucía intrincados tatuajes, pero en su segunda forma –la que vemos durante la mayor parte de la colección– esos atributos desaparecen. A nivel psicológico es fría, callada e inteligente, y posee la manía malsana de herir su piel gris con un pequeño garfio incorporado al anillo que le sirve de símbolo. De horrible dentadura y con una tipografía a base de letras onduladas e irregulares, la sexta de los siete Eternos se basó gráficamente en un raro libro de fotografías en posesión de Gaiman, y su aspecto fue muy bien recibido por una Jill Thompson cansada de las formas apolíneas de los superhéroes convencionales.

Destrucción. Alto, robusto, pelirrojo y a veces con una pequeña barba, el cuarto de los Eternos era la encarnación de la mismísima Destrucción hasta que decidió rebelarse y abdicar de sus funciones. Desde entonces se dedica a vagar por la creación emprendiendo proyectos creativos y constructivos con mucha pasión y poco talento, para desgracia de unos hermanos que se refieren siempre a él como “El Pródigo” o “El Hermano” en señal de su ausencia. Como detalles significativos tenemos su símbolo –la espada–, los bocadillos con borde grueso a través de los que se expresa y su semejanza buscada con el actor Brian Blessed, conocido por hacer de Ricardo IV en la mítica serie La Víbora Negra, por su rol de Augusto en Yo, Claudio o por su papel de Príncipe Vultan en Flash Gordon.

Destino. El mayor de todos los Eternos es un hombre ciego que viste una túnica con capucha de un color que oscila entre el gris, el marrón y el púrpura. Encadenado por siempre a un Libro que nunca para de leer en sus hermosos jardines, y que contiene todas las cosas que pasaron, pasan y pasarán hasta el fin de los días –y que es, a su vez, su símbolo– suele ser parco en palabras; palabras que, cuando son pronunciadas, suelen ser metafóricas y de difícil interpretación (además de ir siempre en cursiva). Su primera aparición en el mundo del cómic data nada más y nada menos que de 1972, y sucedió en el primer número de la cabecera Weird Mystery Tales. Su propiedad intelectual, por tanto, recae en Marv Wolfman y Bernie Wrightson, y no en un Gaiman que simplemente se limitó a reutilizarlo sin apenas cambios sobre la caracterización original. Una curiosidad: posee su propia miniserie.

Delirio. La más joven de los Eternos se llamaba originalmente Placer (Delight, en inglés) hasta que un suceso traumático la convirtió en Delirio, una chica joven, de múltiple color de pelo, con mirada ausente y de comportamiento excéntrico y bipolar. Va vestida siempre con una ropa descuidada y colorista, sus apariciones suelen ir acompañadas de poperos destellos de color (que operan también a modo de símbolo), sus palabras rara vez tienen sentido (algo expresado a nivel tipográfico con fuentes variables) y su única característica permanente es el color de sus ojos: uno verde esmeralda y el otro azul grisáceo (en alternancia entre derecho e izquierdo). Para crearla, Gaiman se basó tanto en una foto inespecífica que le llamó la atención como en Kathy Acker o Tanaqui C. Weaver (una estudiante de Oxford), si bien el parecido con Tori Amos (a quien Gaiman no conoció hasta años más tarde) es más que evidente. No obstante, Gaiman admite que también hay mucho de Jill Thompson –la profesional que más la ha dibujado– e incluso de sí mismo en el personaje.

Gaiman sobre su obra

Sobre sus ambiciones: “Hice a Sandman tan viejo como el universo porque eso me daba todo el tiempo y el espacio para jugar. E hice de él la encarnación de los sueños y las historias porque eso me daba el marco para contar, virtualmente, cualquier tipo de historia”.

Sobre los libros: “Siempre llevaba libros. Mis padres me registraban antes de ir a una reunión familiar, como una boda o un bar mitzvah, porque asumían que tenía un libro por alguna parte. Y llevaban razón; generalmente pasaba el día debajo de una mesa leyendo”. “Mi gran sueño cuando tenía diez años era viajar a un universo paralelo exactamente como el nuestro, sólo que en ese otro universo nadie había escrito nunca El Señor de los Anillos. Así que yo llevaría mi copia, encontraría a alguien que la copiase manuscrita, enviaría las páginas a una editorial y entonces sería reconocido como el autor de El Señor de los Anillos sin trabajar absolutamente nada”.

Sobre los cómics: “[Volví a ilusionarme por los cómics] a través del maravilloso trabajo de Alan Moore en La Cosa del Pantano. En 1984, mientras esperaba en la estación Victoria, me fijé en un nuevo quiosco con pilas de cómics, y La Cosa del Pantano #25 [El sueño de la razón, cuyo título homenajearía en The Sandman #1, El sueño de los justos] captó mi atención. No pensé en comprarlo, pero lo leí allí parado y flipando. Y mientras lo hacía, empecé a pensar ‘esto es realmente bueno, pero no lo puede ser porque los cómics no son buenos’. Al mes siguiente estaba en la estación Victoria otra vez, y cogí La Cosa del Pantano #26, y otra vez lo leí allí parado en el quiosco, y otra vez empecé a pensar ‘está realmente bien escrito, pero no sé…’ y lo volví a dejar en su sitio. Un par de meses después volví al quiosco, pero un proceso erosivo debía de haber tenido lugar silenciosamente sobre mis barreras mentales, porque cuando vi La Cosa del Pantano #28 simplemente lo compré y lo leí en el vagón, cuidadosamente”.

Sobre las portadas: “La primera portada de The Sandman fue la más emocionante de todas. Dave sugirió las estanterías a ambos lados (algo que recuerdo vagamente que estaba inspirado en el póster cinematográfico de El vientre del arquitecto, de Peter Greenaway), y juntos asaltamos Covent Garden buscando cosas que poner en los estantes; fue allí donde Dave encontró el Reloj de Arena y el Buda y el gato negro. The Gates of Dawn [Las puertas del alba] fue publicado por Mills and Boon, famosos en todo el Imperio Británico por sus libros románticos, y Dave borró cuidadosamente sus nombres del lomo, para que la gente no se tomara The Sandman como un romance. La imagen de Sandman en la portada fue inspirada por Peter Murphy, el excantante de Bauhaus y modelo de las cintas Maxell, porque cuando el dibujante Mike Dringenberg vio los bocetos originales para el personaje dijo ‘es igualito que Peter Murphy’; y todos nos sentimos muy aliviados de que se pareciera a alguien. Las primeros ocho portadas fueron concebidas como una galería de retratos”.


Sobre la censura: “En The Sandman #64 finalmente obtuvimos permiso para usar la palabra fuck [joder]. Había incluido la palabra en algunos guiones previos pero nunca llegó a publicarse; algo desafortunado, porque solamente la ponía cuando sentía que era importante para la historia. Así que empecé una pequeña campaña diciendo ‘esto es ridículo, hay escenas en las que necesito usar este tipo de lenguaje’. Tomó su tiempo, pero al final yo y otros guionistas de Vertigo obtuvimos el derecho de usar la palabra que empieza por efe”.

Sobre la continuidad: “Cuando estaba trabajando en The Sandman, recordaba todos los números, a todas horas; viñeta por viñeta, línea por línea, palabra por palabra. También recordaba de dónde venía todo, quién era cada uno, qué historias había contado sobre cada personaje y cuáles tenía pensado contar. Almacenaba todo ese material en mi cabeza, cargado en la RAM de mi cerebro” [...] “Una de las cosas que me encanta de escribir novelas es que si estoy en la página 130 y de repente me doy cuenta de que necesitaba una pistola en el cajón de un escritorio en la página 20, puedo volver e insertar la pistola, y cuando el libro sea publicado, los lectores asumirán que esa pistola estuvo siempre en el cajón de la página 20. Pero si decido en el número #40 de una serie regular que necesito una pistola en el cajón del número 20, estoy jodido”.

Sobre el debut: “Siempre me tomé The Sandman en serio. En muchos sentidos, trabajé más duro en los primeros ocho números de la serie de lo que lo hice en los otros. Pasé cerca de seis meses escribiendo el The Sandman #1. Fue un trabajo muy, muy duro. Pero al mismo tiempo The Sandman fue inicialmente mi forma de ‘arrojar barro a las murallas’ del cómic [...] The Sandman era simplemente mi cómic mensual. E iba a hacer cualquier cosa que funcionase, e iba a pasármelo bien, e iba a experimentar. Y empecé explorando géneros. Por ejemplo, el primer número estaba diseñado a la medida de las clásicas historias de terror inglesas, como las escritas por Dennis Wheatley.

Sobre encontrar la propia voz: “Con The Sandman #6 fue la primera vez que intenté romper todas las reglas de lo que se había hecho en los cómics hasta la fecha; ir tan lejos como pudiera. En esa historia, un pequeño puñado de personas era esencialmente torturado hasta la muerte durante un período de veinticuatro horas. Un montón de lectores dijeron que dejaron de comprar The Sandman después del número #6 y que no volvieron durante años, hasta que les dijeron que era seguro [...] El número #6 fue además muy importante para mí porque fue la primera vez que me di cuenta a un nivel emocional, no sólo intelectual, de que estaba escribiendo una historia sobre historias [...] Me sentí como si estuviese tomando el papel de Colón, diciendo ‘creo que hay tierra allí, hacia el oeste. Voy a adelantarme y ver si puedo encontrar esa tierra’”.

Sobre la forma de escribir: “A veces construyo una escena tal y como el lector la ve, viñeta a viñeta. A veces escribo una conversación entera que tiene lugar en una escena, y entonces vuelvo atrás y rompo el diálogo en dibujos y viñetas. Y a veces simplemente no sé lo que va a pasar en una escena, así que primero la trabajo intuitivamente dibujando viñetas con pequeñas figuras, y entonces convierto esos bocetos iniciales en descripciones y diálogos completamente desarrollados [...] A menudo pienso en los cómics como canciones. Estás mirando su ritmo. Y una de las cosas que consigues en los cómics y que nunca consigues con la prosa –o casi nunca, ya que es mucho más difícil en la prosa– es el ritmo de una secuencia de viñetas. Las viñetas controlan la cadencia, y nos ayudan a ver cómo los sucesos ocurren en el tiempo. No sé cómo se podría hacer una cosa comparable en prosa y conseguir ese impacto”.

Análisis conceptual

Todo empieza con un fracaso… en el primer número de The Sandman observamos cómo una logia ocultista que intenta atrapar a la Muerte para vencerla, captura por error a su hermano, Sueño. Encerrado durante aproximadamente un siglo y abandonado a una introspección forzosa, logra por fin librarse y vengarse de sus captores en las postrimerías del milenio; pero durante ese tiempo, breve y ridículo para él, han ocurrido dos circunstancias fundamentales: ha tenido tiempo de pensar en los grandes errores de su existencia y, al mismo tiempo, su reino se ha desequilibrado por su ausencia, quedando totalmente devastado. Así pues, las líneas argumentales que Gaiman desarrolla a lo largo de la obra se van a centrar en tres puntos cardinales: la recuperación de su poder y la reconstrucción de su reino; el enfrentamiento del personaje con errores de su pasado y una serie de relatos breves que, bien complementan o introducen motivos para las dos primeras líneas, bien intentan desarrollar historias que permitan al lector aprehender un concepto que a todos se nos escapa, y que no es otro que la propia Eternidad.

Al primero de ellos se dedican básicamente los dos primeros arcos argumentales: si en Preludios y Nocturnos asistimos a cómo Morfeo recupera su antiguo poder, en La Casa de Muñecas nuestro protagonista debe afrontar varias de las consecuencias de su larga ausencia. La mayor parte de estos números está serializada en forma de relatos sobrenaturales (o directamente atribuibles al género del terror) y pareciera como si el concepto general de la serie no estuviera asentado. En efecto, la sombra de Clive Baker y, en menor medida, la de Stephen King planea a los largo de estos volúmenes a través de la introducción de personajes como El Dr. Destino o El Corintio. Y, al mismo tiempo, es aquí también donde vemos una introducción muy acusada de la obra de Gaiman en la continuidad del Universo DC: El Espantapájaros, John Constantine, el Sandman clásico, el citado Doctor, los Caín y Abel de The House of Mystery y The House of Secrets, etc. Diríase que el autor no había encontrado todavía el tono lírico y épico que marcaría después la obra aunque éste sí queda apuntado, especialmente en el viaje al Infierno (esa espectacular salida de Morfeo con los demonios apartándose tras habérsele recordado que todos sueñan con el cielo) y en el motor principal de La Casa de Muñecas, es decir, la búsqueda del vórtice que amenaza al Reino del Sueño. En cualquier caso, a mi juicio lo más destacable de esta “etapa” es la introducción paulatina de personajes secundarios (Nada, Muerte) que cobrarán especial importancia en futuros números.

El segundo punto del que hablábamos, el enfrentamiento del personaje con los errores del pasado y la necesidad de solucionarlos es el argumento principal de la serie: la justifica, le da sentido y sólo se explica al final de la obra. Se desarrolla básicamente en Estación de Nieblas, Vidas Breves, Las Benévolas y El Velatorio; unas tramas en las que se concentra toda la épica de The Sandman así como la relación de Sueño con sus seis hermanos, y con otras entidades cosmogónicas, como Lucifer o diversas deidades mitológicas. Porque The Sandman es una obra que resulta tan profusa en referencias como rica en planos de lectura, pero me atrevería a decir que el origen de su inmortalidad, lo que la ha hecho llegar al corazón y la mente de miles de lectores, es ese subtexto oculto que se desarrolla en estos arcos y que, en el fondo, supone lo que conecta a un ser tan distante como Morfeo con un simple mortal: el cambio; porque la esperanza no es, en realidad, sino la fe en que un cambio, por diminuto o grande que sea, es posible. Ya lo decía el propio Gaiman en la cita que hemos referido en el apartado argumental: “El rey de los sueños comprende que uno debe cambiar o morir y entonces toma su decisión”, y ése y no otro es el núcleo de una obra que abarca más de dos mil páginas. En efecto, la capacidad del trabajo del inglés para conectar con sus lectores reside en que todos –desde una entidad todopoderosa a una hormiga diminuta– cometemos errores en nuestras vidas; y que todos, no importa el errado camino al que esos mismos errores nos hayan abocado, tenemos la posibilidad de corregirlos, de enmendarnos; de superar nuestra naturaleza y nuestro pasado para aceptar y reparar, sin orgullo, los fallos cometidos. Podrá ser costoso, podrá ser doloroso, pero siempre nos es posible cambiar. Y la esa alternativa, esa decisión –cambiar o morir–, es la que se erige en epicentro de las aventuras de Sueño y, por consiguiente, de nuestra historia.

A nivel literario, la epopeya es el punto principal de estas historias y aunque en el desarrollo argumental el autor se muestra especialmente lúcido, tal vez sea en esta serie de relatos en los que evidencia más sus (pocas) carencias. Por ejemplo en Estación de Nieblas, la expectación y el temor que a lo largo de los números planea sobre la segunda visita de Sandman al Infierno se ve castrada por un final poco acorde, ciertamente original aunque tremendamente anticlimático, como es la abdicación de Lucifer como Señor del Infierno. No obstante, Gaiman sigue exhibiéndose por lo general como un excelente guionista: las relaciones se vertebran paulatinamente, dejándose entrever al lector lo justo como para causar curiosidad y desarrollarse después. Pero además, estas historias suponen un puntal esencial a la hora de afianzar en la mente del lector una idea importante: la de la Eternidad. Los Eternos y los entes con los que se relacionan existen desde los albores del Universo, de forma que Gaiman no opta por introducirnos al comienzo de los acontecimientos, sino durante su transcurso. Cuando Morfeo se reúne con Lucifer, con alguno de sus hermanos, con seres mágicos o con otras deidades, siempre hay algún comentario que nos indica que la relación viene de lejos y, además, ese pasado casi nunca es revelado. Esa forma de eludir los orígenes de los personajes y los principios de las triangulaciones potencia ese aspecto longevo de los Eternos, al tiempo que inconscientemente hace pensar al lector que la serie es sólo un fragmento en la existencia de los mismos.

Y es aquí donde el tercer punto sobre el que se estructura la serie cobra sentido: los relatos breves permiten ampliar el universo y la vida de los personajes de The Sandman, dotándolos de credibilidad, de profundidad y de lirismo. Si la historia de The Sandman hubiera estado compuesta sólo por las vertientes narrativas anteriores hubiera sido un cómic fallido ya que, al desarrollar una línea narrativa clara, la historia redundaría en mera anécdota. Pocos personajes de cómics, libros o películas se prestan a ser imaginados como seres con vida propia más allá de las páginas o el celuloide ¿Por qué? Porque casi siempre asistimos a una línea argumental absoluta que no deja espacio para más, y fuera de la cual no tienen cabida otras historias. En The Sandman, sin embargo, los relatos paralelos, las subtramas y los argumentos suponen parte esencial pues crean la ilusión de vida y continuación mediante dos recursos: contando relatos que posteriormente se descubren importantes en la trama principal (¿quién adivinaría tras leer Preludios y Nocturnos que la chica a la que Sandman niega su perdón en poco más de una página sería pieza central en un arco más adelante?) o exponiendo historias que expanden el horizonte narrativo del personaje, ampliando su desarrollo más allá de dicha trama.

Pero es que además, estas historias únicas son a menudo auténticas obras maestras. Lejos de suponer una distracción, los números contenidos en País de Sueños, Un juego de ti, Fábulas y Reflejos o El Fin de los Mundos (así como a modo de interludios en otros tomos) son de lo mejor que nos ofrece The Sandman. Piezas entrañables que ahondan en la naturaleza de los sueños (El sueño de un millar de gatos), los territorios del Reino de Morfeo (toda la saga del Cuco), las actuaciones del Arenero a lo largo de la historia (la historia relacionada con Augusto), la naturaleza de la inspiración (la relación con Shakespeare) o la que a mi gusto es la mejor de todos estos cuentos cortos: la que implica a The Sandman y a uno de sus pocos amigos, el hombre que no quería morir y que se encuentra con él siglo tras siglo. Supongo que es una obviedad decir que la historia que ganó el World Fantasy Award en 1991 –El Sueño de una Noche de Verano– se incluye precisamente en este grupo; ése grupo que, a partir de fragmentos, permite a la pequeña mente humana asomarse al abismo inabarcable de la Eternidad.

Análisis técnico I: Los guiones

La labor de Neil Gaiman como narrador en The Sandman tiene múltiples lecturas. Como constructor de una mitología propia es un creador nato, capaz de aunar la erudición y la refundación de múltiples referentes (clásicos, literarios, artísticos, mitológicos) en un todo homogéneo e integrado que supone una de las obras más notables de finales de siglo. Tan implicado está en ella que prácticamente cualquier trabajo que hubiese hecho antes o después ha se tildado de menor. De hecho, podría describirse al inglés como un guionista de una sola creación, absorbido y consumido por ella; inevitablemente marcado por un cómic que debiera haber sido el broche de oro en su carrera y que concibió demasiado pronto. Lo que más asombra de él es lo que ya fascinaba en Tolkien: la generación casi de la nada de un mundo propio, sugestivo, lírico e inmenso. Un mundo en el que el lector desea perderse y sumergirse cada vez más. Todo lo que se lea antes y todo lo que se lea después queda inevitablemente marcado por la comparación y la referencia con The Sandman. A nivel personal, por ejemplo, pocas veces he disfrutado tanto de una obra de Shakespeare como cuando vi El Sueño de una Noche de Verano en el Teatro Lope de Vega de Sevilla tras haber leído esa misma tarde País de Sueños.


Como escritor de personajes, a su vez, se muestra brillante. Es capaz de otorgarles un porte regio o una humanidad cálida; o ambas a la vez. No sólo desarrolla bien los personajes principales (complementados por esas líneas argumentales paralelas), sino que además produce secundarios entrañables con gran sensibilidad en apenas unas páginas. La mera aparición de Muerte en “El son de sus alas” nos hace desear más, alcanzando su popularidad tales cimas como para conocer diversos especiales; y en otro orden de cosas, el simple esbozo cínico y rebelde de Lucifer basta para un spin-off de calidad sobresaliente (a cargo de Mike Carey).

Pero a la hora de evaluar su papel como narrador, analizar su labor se me antoja algo complicado. Leí una vez que los cómics de Gaiman son excelentes para ser leídos; que parecen trabajos realizados por alguien que se definiría a sí mismo como escritor, pero no como guionista de cómics. Y suscribo parcialmente la opinión. Gaiman utiliza la narración gráfica de forma excelente y con un uso magistral de los recursos gráficos que el cómic le proporciona… aunque lo cierto es que lo hace con poca originalidad. O en otras palabras: dispone gran variedad de recursos y los usa todos de forma inteligente cuando y donde conviene, pero pocas veces resulta efectista y en contadas ocasiones se concede el privilegio de hacer algo rompedor. Es como si la innovación gráfica no le interesara especialmente. Diríase que supedita por completo la narración gráfica a su labor como literato. Es utilitarista con el apartado gráfico, como demuestra el hecho de que opte por emplear gran cantidad de dibujantes y exprimir lo mejor de cada uno de ellos para que aporten su visión sobre el personaje y su mundo. Y lo es con la narración gráfica. No le importa el aspecto de su creación (más allá de unas características icónicas generales siempre presentes), sino lo que es capaz de contar con ella; como si fuesen los distintos aspectos que Morfeo puede adoptar o las distintas formas en las que la humanidad ha concebido al Sueño a lo largo de la Historia.

Como muestra de todo ello sólo hace falta analizar el guión del número #42, en el que observamos lo concienzudo que es Gaiman a la hora de afrontar su trabajo: empieza dirigiéndose a todo el equipo creativo en un largo introito que expone los últimos acontecimientos en la serie regular y lo que se propone –argumental y conceptualmente– con el número en cuestión. Acto seguido, comienza la descripción de las páginas y viñetas detallándolas de forma exhaustiva y minuciosa, dirigiéndose directamente al dibujante y usando un llamativo imperativo. O en otras palabras: Gaiman sabe lo que quiere y lo deja totalmente claro con un estilo a la hora de escribirlo claramente deudor –y así lo atestiguan ambos– de Alan Moore, amigo y mentor del escritor.


Así pues, se podría concluir que Gaiman es un escritor (Mr. Punch, American Gods o Los Hijos de Anansi así lo constatan) que usó para la mejor de sus obras la narrativa gráfica como instrumento, sin detenerse a aportar más que su tremenda imaginación en la creación de un mundo, unos personajes y unas historias propias. Pero si me preguntan… no me quejaré. The Sandman no creo que hubiera permitido una narrativa visual que le restara protagonismo a lo que cuenta.

Análisis técnico II: Grafismo

Si tuviera que escoger dos palabras que definieran el apartado gráfico de The Sandman serían “heterogéneo e irregular”. Gaiman controla totalmente los números, es extremadamente delicado en los guiones y pronto aprende a sacar partido de las virtudes de cada dibujante para plantear soluciones narrativas adaptadas a cada uno de ellos, lo que justifica la introducción de algunos artistas para sólo un número. Sería una empresa ardua y complicada exponer y analizar aquí (tampoco creo que esté preparado para semejante tarea) cada uno de los estilos de dibujo que aparecen a lo largo de la serie: cartoon en Las Benévolas, prerrafaleismo delicado, detallado y algo estático en El Velatorio, esquemático, delineado y tendente a la desproporción en Vidas Breves, feísta y profuso en líneas en Preludios y Nocturnos o cercano al romanticismo en Estación de Nieblas. Por supuesto ni que decir tiene que estoy generalizando y simplificando, aunque en los arcos argumentales se suele observar una mayor homogeneidad estética que en los números unitarios y autoconclusivos de los que se nutren País de Sueños, Fábulas y Reflejos o El Fin de los Mundos.

Precisamente es esa variabilidad en relación con el argumento lo que me hace pensar que el gran número de dibujantes es usado para que los personajes de The Sandman, o incluso las historias contenidas en él, no queden en el imaginario colectivo del lector con una estética definida, sino como una idea que cobra distintas formas. Recordemos que todos los familiares que componen a Los Eternos son personificaciones antropomórficas de principios universales, y dotarlas con un único aspecto hubiera sido limitarlas demasiado. Por otra parte, estamos hablando de sueños y de una serie muy ambiciosa, y tanto al onirismo como a la ambición le sientan bien que una gran cantidad de artistas (algunos luego consagrados) hayan pasado por la serie. La heterogeneidad visual se presenta así como el perfecto complemento de unas historias que pretenden trascender y, sobre todo, dar una imagen de cambio a lo largo de los siglos. Tan es así que el propio personaje principal de la serie se nos presenta con muy distintos atributos, facciones, ropajes e incluso expresiones. Sólo queda de él un concepto que se define por los actos que realiza y nada más (así como unos rasgos icónicos sucintos: tez blanca, ropa oscura, ojos ensombrecidos que pueden volverse rojos, etc).

Pero, como decía al principio de este apartado, la heterogeneidad va acompañada de la irregularidad. Excepto notables excepciones (Zulli, Jones, Russell, Vess), los dibujantes de The Sandman son capaces de auténticos desmanes visuales que molestan al lector. No en vano, muchos lectores de cómics afirman que éste es un trabajo para disfrutarlo a nivel literario, dejando la mayor parte de las veces (reitero; siempre con excepciones) el dibujo como un elemento funcional que a veces llega incluso a ser molesto, desagradable o confuso.

Mención aparte merecen las portadas. El trabajo de Dave McKean como diseñador y portadista es sencillamente soberbio, y constituye además el único puntal unificador, a nivel visual, de la serie. Combinando pintura, arte digital, fotografía, tinta y dibujo, o collages, aporta un elemento surreal y onírico, abstracto y distintivo, en cada número. La imagen de portada, estática y llamativa, es sin duda el medio en el que este autor puede plasmar perfectamente sus maneras, sin preocuparse de desarrollar narratividad alguna (labor en la que ya no resulta tan efectivo, como puede observarse en Noches Eternas o Mr. Punch, trabajos más cerca de la ilustración que del cómic). Una curiosidad: en 1990 aún no había comprado un ordenador y se oponía firmemente a ellos… a lo largo de la colección cambió de parecer, pero aún así mantiene que nunca hizo nada conceptualmente con el ordenador que no estuviera haciendo ya antes. Ahí queda eso.

Valoración personal

A estas alturas, cualquiera que haya terminado la reseña sabrá que The Sandman es una obra que me encanta y me fascina. Dudo que haya sido capaz en un espacio tan pequeño (y no es irónico) de transmitir todo lo que este cómic supone para mí, o lo que pueda suponer para cualquiera de sus lectores. Personalmente la considero la obra más redonda de la Historia del Cómic, aunque puede (más bien es seguro) que no haya leído todo lo necesario como para afirmarlo con rotundidad. Sólo puedo decir que hasta el momento no he leído nada mejor.

En definitiva: imprescindible si gusta el cómic como medio. Y si gusta la literatura y el Arte en general (así, con mayúsculas), también. No creo estar capacitado para analizar nada más.

Para saber más

Página de Neil Gaiman, weblog oficial del autor y página oficial de Dave McKean. También es muy interesante la web The Annotated Sandman, con toda la serie comentada número a número. Por último, aquí tenéis un enlace directo al primer número de la serie en inglés, en formato .PDF.

Entrada en la enciclopedia Wikipedia, en inglés. Muy completa y con multitud de ramificaciones. Ideal para hacerse una idea de la obra en general y para encontrar otros links jugosos. También es muy interesante la ficha de la obra en Comic Book Database.

Reseña titulada Sandman: la materia de los sueños a cargo de Rodolfo Martínez. Amplia, extensa y brillante; de lo mejor que puede encontrarse sobre el personaje en internet y en español. Si queréis guardarla, aquí os dejo un archivo en .pdf.

Sobre Sandman, página altamente ilustrativa en la que se analiza número por número la edición mensual de Planeta hasta su cancelación. Encontraréis cada número USA analizado por separado, ofreciéndose una breve sinopsis y apuntes culturales muy desgranados. Una grata sorpresa descubrir cosas así. Desgraciadamente, su trabajo quedó abruptamente interrumpido con la cancelación en España de la serie regular mensual.

La complejidad referencial de The Sandman es tal que harían falta libros enteros para abarcarla. Afortunadamente, esos libros se han escrito, y el mejor de ellos tal vez sea The Sandman Companion, una excepcional guía de lectura a cargo de Hy Bender repleta de entrevistas, sólo disponible en el mercado americano y, por fortuna, integrada en la nueva edición de Planeta DeAgostini. En el mercado español, empero, podemos encontrar dos opciones igualmente dignas: tanto el El mapa de los sueños como Sandman: El rey de los sueños (descatalogada pero rastreable) son excelentes aproximaciones.

Reseña de las miniseries dedicadas a Muerte para esta misma página, de la colección regular Lucifer y del The Sandman presenta: Los chicos detectives.

Última actualización de este artículo: 29 de enero de 2010

Posteado por José Torralba en Artículos, Noticias

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50 comentarios para “The Sandman: Un fragmento de la Eternidad”

  1. José Torralba ha dicho:

    Esta reseña, con sus defectos y sus virtudes, y dentro de la calidad que cada uno desee otorgarle, se la dedico a mi compañero redactor Víctor Aguilera, auténtico seguidor del personaje (me consta), y deseoso de leer algo acerca de él.

    Para ti y los lectores de Zona. Que la disfrutéis/sufráis.

  2. fletcher ha dicho:

    muy bueno el articulo…coincido en mucho de lo que dices, pero para mi, hasta los defectos son virtudes, el dibujo, raro y feo a veces, a mi por lo menos, me mete mas en un extraño mundo magico lleno de ilusiones…a mi me cuesta mucho criticar esta obra…je je je
    Un ultimo detalle, a mi, ESTACION DE TINIEBLAS me parece una historia increible, me encanta, la historia del hartazgo de Lucifer, los niños del internado (protagonistas del manga los detectives muertos), los visitantes que quieren para si el infierno, es una obra que no me canso de leer.

    Solo me queda un arco que leer, el fin de los mundos, a ver si lo pillo por algun lado.

    Enhorabuena por el articulo. Articulos asi, de las grandes obras, siempre seran bien recibidas.

    Fletcher!!

  3. Dieguito ha dicho:

    Creo que es una excelente reseña, que abarca la mayoría de los aspectos importantes de the sandman, y que animará a quien aún no la haya leido.

    aunque remarcaría, por resentimiento personal, la publicación “paralela de la obra por parte de norma en cartoné y rústico, porque no es del todo cierto que se compaginaran y que una no fuera muy fácil de conseguir: es que la rústica era absolutamente nula. hice toda la colección hasta “el fin de los mundos ” en rústica, y ante la imposibilidad (me recorrí todo madrid menos de un mes más tarde de que salieran los tomos) de encontrar los últimos números, tuve que acabar la colección en cartoné…tomos mu bonitos y apañaos…pero mi colección parece un collage.
    llamadme neurótico, pero qué cabrones.

    por otra parte, creo que no has tenido muy en cuenta el hecho de que´aunque gaiman es un excelente narrador, es presa de algunos de sus propios detalles, que a veces no explicita lo suficiente a su legión de dibujantes: por ejemplo, en “estación de nieblas”, poco tiempo después de que gaiman nos introduzca a destino como una figura “sin sombra”, le vemos recorriendo el palacio del sueño con una sombra bastante, bastante alargada. y no es el único despiste, ni siquiera en ese tomo, creo recordar, pero es que tendría que revisarlo y me da mucha pereza a estas horas. son detalles menores, pero una pena para la coherencia de la obra en un nivel detallado.

    ojalá gaiman hiciera en cómic algo interesante tras sandman (porque en novela lo ha hecho, desde mi humilde experiencia recomiendo encarecidamente american gods), porque se ha dedicado a ir dando palos de ciego desde que acabó la serie. por no tener, ni los spin offs de sandman (como noches eternas) que han ido apareciendo, tienen un nivel cercano a la serie original.

  4. fr0d0b0ls0n ha dicho:

    ¿Aún no había habido ningún artículo sobre Sandman en esta web? Mira que me sorprende…

    Sin duda mi comic favorito, y el único que ha conseguido que me ponga una camiseta de él. (xD)

  5. señor punch ha dicho:

    Si Sandman interesa… bueno, yo ando con un blog que va desgranando (en parte) cada número de la re edición de Planeta, mes a mes.
    Si gustan, enlazo el sitio pinchando mi nombre :)
    (perdón por la publi, pero venía al pelo, ¿no?)

  6. fletcher ha dicho:

    Dieguito, a mi tambien me esta gustando el Gaiman escritor, el GOOD OMENS (siempre en ingles, en español no creo que pueda tener la misma gracia) que escribe junto a Terry Pratchett es hilarante, menudo armagedon!…

    ¿ como esta los hijos de Anansi?

    Fletcher!!

    PD: y ahora al curro…pfffff, que pereza

  7. jmponcela ha dicho:

    A mi Sandman (y Neil Gaima) me parece absoluatmente sobrevalorado.

    El paso del tiempo le está sentando fatal a Sandman. Casi 20 años despues de que comenzara su andadura, la serie luce absolutamente pasada de moda (dice el dicho que nada es más antiguo que lo antiguamente moderno), absolutamente dispersa, con la constante sensacion de que Gaiman se va inventando las tramas por el camino, que no hay una planificacion más alla de una idea genérica de que Morfeo debe morir… pero es todo tan absurdo, están tan débilmente hilvanadas las causas y las consecuencia que uno acaba por entender en los ultimos números por qué los personajes hacen lo que hacen.

    Y esos ESPANTOSOS dibujantes, a cuál peor tan incapaces de poner orden en el desbarajuste de Gaiman….

    Yo la seguí mes a mes desde el princpio con Zinco y entonces me parecía la releche. Ahora, que me he hecho con la edicion en cartoné, ya nunca la releo… salvo las historias autoconclusivas, que algunas si tienen gracia.

  8. jmponcela ha dicho:

    …que uno acaba por NO entender en los ultimos números por qué los personajes hacen lo que hacen…

  9. José Torralba ha dicho:

    Tengo poco tiempo ahora mismo, pero quería ver cómo iba la cosa. Sólo una cosa… Sr. Punch… la publicidad… no sólo la veo cojonuda sino que voy a meterla en el artículo si no te importa :D

  10. Blade Runner ha dicho:

    Supongo que al final tendré que pillarme los Absolute de Planeta cuando los saque, a ver si están tan bien como dicen. ¿Alguien sabe si los cuatro tomos de la edición USA incluyen también los especiales de Muerte, o eso se edita aparte?

    Por cierto, un artículo genial.

  11. señor punch ha dicho:

    claro, Jose, da un poco de corte, autopublicitarse, pero bienvenidas todas las visitas

  12. Sergio Robla ha dicho:

    A los cómics relacionados aún habría que añadir, a parte de la obvia The Dreaming (60 números de 1996 a 2001), todas las miniseries Sandman Presents:

    - Sandman Presents: Lucifer (1999) (anterior a la serie regular)

    - Sandman Presents: Love Street (1999)

    - Sandman Presents: Petrefax (2000)

    - Sandman Presents: Merv Pumpkinhead – Agent of D.R.E.A.M. (2000)

    - Sandman Presents: The Dead Boy Detectives (2001) (anterior al manga de Jil Thompson)

    - Sandman Presents: Everything You Always Wanted To Know About Dreams…But Were Afraid to Ask #1 (2001)

    - Sandman Presents: The Corinthian: Death In Venice (2001)

    - Sandman Presents: Thessaliad (2002)

    - Sandman Presents: The Furies (2002)

    - Sandman Presents: Bast (2003)

    - Sandman Presents: Thessaly – Witch For Hire (2004)

    Eso sí que es exprimir un éxito…

  13. Sergio Robla ha dicho:

    Ah, y las miniseries de las tres brujas, Witchcraft.

  14. Elyse ha dicho:

    Hola frikis..
    Me encanta de siempre The Sandman,soy adicta a Gaiman (incluso me fumé Americans Gods) pero, si siguen dandole más caña a The Sandman, que está MUY BIEN EL COMIC BOOK no quedará absolutamente nada… Si se sigue exprimiendo llegara un momento en el que no haya nada que exprimir… eso es muy chungo…
    Ale, un beso panda de frikis

  15. chewie ha dicho:

    Esta obra la conoci yo por un amio, que me dejo los 3 primeros arcos. Los comics erand e us hermano, asi que los trate con un cuidado descomunal, mas cuando numero a numero me fui enganchando…pero se quedo ahi, tres arcos, me volvi loco por continuarla, asi que nada, me puse a buscar..

    Ahora la teno completa y es una de mis joyas. De vez en cuando me cojo alun número y aun me embarga esa atmosfera mística (aunque hay veces es tan humano como nosotros) que Gaiman le transmitio.

    Este hombre hizo que me cuestionase hasta las pintas de un vagabundo ¿Esta loco o es un genio escondido en ese disfraz?

    Soñad amigos ;)

  16. chewie ha dicho:

    perdonad las faltas de ortografía pero el teclado del portatil está muriendo….

  17. Phantomas ha dicho:

    Magnífico análisis.

    Personalmente, coincido con José en que es el comic más redondo que yo haya leído y, sin duda, el que más me gusta, y llevo ya unos añitos en esto.

    Discrepo completamente con jmponcela sobre que los años le están sentando mal, ya que en mi opinión la historia que cuenta Sandman me parece tan cercanamente HUMANA que es atemporal. Tampoco observo que la trama este poco hilvanada, y la evolución de los personajes me parece completamente acertada y lógica. Es más, sigue siendo el comic que más éxito tiene cuando lo presto a lectores no habituales, así que algo seguirá teniendo.

    PD: el comic de la primera visita de Morfeo al infierno es uno de los comics que me parecen más brillantes y que más me han impactado nunca.

  18. jmponcela ha dicho:

    Nota para phantomas:

    1.- Hazte con “La Cosa del Pantano” de Alan Moore o el “Kid Eternity” de Grant Morrison y verás de dónde tomó las ideas Gaiman sobre las visitas infernales, y qué lejos quedo de los originales. Sin remontarnos a Dante, claro.

    2.- Deja de prestar tus comics o acabarás en el infierno, con los cenobitas.

  19. mr zaxxx ha dicho:

    Tengo una duda entonces: ¿empiezo a comprar la serie en numeros sueltos o me espero a que saquen los absolutes?

  20. Víctor Aguilera ha dicho:

    Gracias por la dedicatoria!! Al final ha merecido la pena esperar, y has tenido suerte, porque si no hubiera estado a la altura hubieras conocido mi ira!!.

    En fin, no me enrollo. Y poncela, me he quedao con tu cara, que lo sepas. XDDDD

  21. José Torralba ha dicho:

    Sergio… The Dead Boys Detectives ha conocido una edición en español, traducida como “Los detectives muertos”, y la incluí en la reseña como continuación de “A las puertas de la Muerte”. Las dos son de Jill Thomson y una es de 2004 y la otra de 2005 (creo). Respecto a los Sandman Presents, para que la reseña no fuera tan grande están incluídos en “Otros”.

    Blade Runner, en principio que yo sepa los especiales de Muerte NO estarán incluidos en los Absolutes. Pero de todas formas se desconoce por ahora el contenido que integrará los Absolutes vol.2-4, así que no te lo puedo confirmar con seguridad. De todas formas la editora Vertigo en Planeta nos dijo hace poco que los especiales de Muerte serían reeditados en breve.

    Fletcher, Los hijos de Anansi no me los he leído pero sí he visto críticas muy buenas, tanto del mundo del cómic como del literario en general. Pero personalmente no puedo recomendártela.

    Mr Zaxxx… realmente no sé qué decirte. A mi personalmente la edición de The Sandman actual de Planeta no me convence. Para el cómic que es merece una edición mucho más cuidada. Además, haciendo números tardará como unos 3 años en finalizar… Yo la tengo en rústica y esperaré a los Absolutes.

    Y a todos… gracias por los elogios a la reseña, os guste o no el cómic.

  22. sputnik ha dicho:

    Pues yo sí creo que los años le sientan algo mal.
    No me entendáis mal, la obra es cojonuda, la amo, la quiero y me casaría con ella mañana mismo y todo eso… pero quizás en el apartdo gráfico ya empiece a oler un poco a viejo (no, no a “antiguo”, a viejo).
    Por so espero a ver qué hacen con esa recoloración/remasterización, que un lavado de cara en prinicpio no le haría mal.

  23. Blade Runner ha dicho:

    José, gracias por la aclaración.

    A mí tampoco me convence la actual edición de Planeta, creo que los Absolutes merecen mucho más la pena. Ésta es una de esas series que justifican las ediciones de lujo y los formatos Absolute.

  24. Sergio Robla ha dicho:

    José, me refiero a ESTA, obra de Ed Brubaker. Pero aún faltan Witchcraft y The Dreaming, que no son “Sandman presents”, y esta última es lo más parecido, junto a Lucifer, a una secuela.

  25. ComixCafé ha dicho:

    Bien por la completa y sincrética reseña sobre Sandman; y muy bien por la inclusión de la labor del Sr.Punch, de seguimiento muy aconsejable como ya dijimos por ahí. Este espíritu de complementación hace que todos disfrutemos más.Gracias

  26. pintor ha dicho:

    Aunque me lapidéis, mi dibujante favorito de la serie es Dringenberg

  27. José Torralba ha dicho:

    Gracias Sergio… ¿te querrás creer que no conocía ese cómic? En fin… con tu contribución ahora la reseña está más completa.

  28. José Torralba ha dicho:

    PD. He puesto un enlace en “Otros” que lleva a una página donde vienen todos los spin-offs. Es increíble la explotación de esta serie.

    PD2. La verdad, ComixCafé, es que la iniciativa de Sr. Punch es encomiable. Cuando me plantee la reseña tuve que optar por no hacer mención de toooodos los referentes de Gaiman. Primero, porque soy incapaz de verlos todos. Segundo, por falta de tiempo y espacio. Así que enlazar con esa página no sólo es darle publicidad a un colega, sino dignificar esta reseña con la inclusión de un enlace que la completa, la complementa y la mejora. Un placer.

  29. shang chi ha dicho:

    Yo estoy con jmponcela, me puse a releerla el año pasado y acabé desistiendo.
    Hay historias cortas que estan muy bien, pero para mi a partir de Estación de Nieblas la serie baja muchisimo.
    Además está tan encumbrada que le acabas cogiendo mania a la serie y a Gaiman (lo cual no es culpa suya por supuesto)

  30. Phantomas ha dicho:

    Notas para jmponcela:

    1. He leido La cosa del pantano y a Dante. No he leido Kid Eternity. Y mantengo que me encanta ese comic de Gaiman, que quieres que te diga.

    2. A mis amigos les presto libros, comics o juegos de la PS2. Para eso son amigos. Y de todos modos, creo que el cielo será muy aburrido, así que…

  31. Animal Man ha dicho:

    Pues apoyo totalmente a José, no es que me parezca una obra prodigiosa, es que con cada relectura me gusta más. Además sé que será uno de los contenidos de mi mente que me acompañará siempre, jamás olvidaré como la esperanza puede ganarlo todo; a Nuala, ese hada enamoradiza y tan poco “glamourosa”; al cuervo Matthew y su afán por acercarse a su amigo; la convención de asesinos; las llaves del infierno; a esa muerte tan simpática que le gustaba dar de comer a la palomas; al hombre que no quería morir; al campo del violín; a los lugares blandos; Al dios ante el que se postra Júpiter; Al otro Bagdad, con el huevo de Fénix y sin bombardeos…

  32. Dicker ha dicho:

    No sé, al final voy a cogerle manía a Sandman, o a Watchmen.
    No sé la razón, pero es cíclico que en el mundillo del comic cada x meses, o años, se escriba, hable o reediten y alaben los mismos comics.

    ¿No se ha hecho nada mejor, o al menos tan bueno, desde entonces?
    ¡Incapacidad o nostalgia?

  33. Diego ha dicho:

    jmponcela, también he leido a dante, y aunque no me dijo mucho “la divina comedia “(eso sí que no es una lectura moderna, por eso se llama clásico de la literatura, porque para entenderlo hay que ponerse en un contexto determinado), y el “swamp thing”, de moore, que también he leido, no me parece una comparación justa con la obra de
    gaiman. sigo dándole un gran valor a sandman.aunque n oes un cómic redondo, ni falta que le hace para ser estupendo.

    y tienes razón en que gaiman se inspira en todo eso para la visita al infierno, es más, no en este caso únicamente: sandman es un constante ir y venir de referencias mitológicas, literarias y culturales; un cóctel de shakespeare, edgar allan poe, mitología egipcia, vikinga, griega, cultura popular, judeocristiana…el mundo fantástico de gaiman es un aglutinante de cosas que ya existían antes de él, pero es que el valor de sandman no está en absoluto ahí. uno de sus valores, tal vez, sea que sabe agrupar todo dándole una bonita dimensión. hablando de inspiraciones, convendría recordar que tolkien tampoco inventó absolutamente nada.

    está en que los personajes son creibles, incluso sin ser la mayoría de los protagonistas humanos.

    está en que la historia, de la cual tú criticas la debilidad del hilo argumental, está maravillosamente desarrollada, y, sinceramente, a lo que llamas debilidad, yo llamo sutileza. la narración es mucho más mosaical que lineal. historia aparte es que muchos de los dibujantes de gaiman no hicieron justicia a la serie, pero eso es exagerar un poco, y además, aún con tanto dibujante, la serie no se pierde en sí misma en ningún momento.

    y está en muchas otras cosas.

    está en que SÍ es atemporal( que no intemporal). no está apartada de un tiempo, sino que directamente no tiene tiempo. es una sucesión de historias en lugares ya pasados, a la que no se da una lectura moderna, ni de época. se cuenta una historia, por la historia. de hecho, es una obra extensa y amplia( tampoco diría compleja), pero no tiene ninguna pretensión, como sí tienen muchas obras de morrison y moore, algunas de las cuales…bueno, sin paños calientes, acaban siendo un coñazo (y quitaría a moore de ahí, aunque a veces sea un narrador extraorinariamente lento).

    sandman es un cuento, y punto. no es caperucita roja, ni blancanieves, ni el pentateuco, ni el nuevo testamento, pero, igual que ellos, es simplemente una historia. lecturas aparte, por supuesto.

    en cuanto a lo de que desde el principio solo se percibe una idea de que morfeo debe morir, y que éste es el único hilo conductor…ah sí? joder, indícame donde, porque, si no recuerdo mal, hasta estación de nieblas no se hace ni un comentario, ni una sola referencia al respecto, bueno, alguna sí, pero en absoluto es algo ni medianamente explícito. creo que es un hilo conductor mucho más claro el conocimiento del lector por parte del mundo de morfeo paralelo a la visita de éste tras cien años a su propio reino.

    refiriéndome ahora a que dices que el argumento es absurdo…bueno, es difícil saber a qué te refieres si únicamente dejas el adjetivo, por favor, si te parece absurda la historia, dinos por qué.

    por otra parte, creo que en sandman hay muy, muy , muy pocos dibujantes malos. me reitero en que otra cosa es que hagan un mejor o peor papel, pero casi ninguno es malo, al contrario. de hecho, morfeo es un personaje que gráficamente se entiende muy bien, incluso entre dibujante y dibujante, y entre forma y forma, puesto que además es un personaje en constante cambio de imagen.

    yo leí sandman, por primera vez, con 15 años, y me encantó. y no tenía ni puta idea de la mitad de las referencias maravillosas que aparecían en él. sólo admiraba la obra por la historia en sí.

    lo volví a leer hace poco,con 19, y ahora le encuentro nuevos valores, tanto los referenciales como los propios, como los intrínsecos. y estoy convencido de que a medida que lo siga leyendo, le iré sacando más cosas. y si no se las saco… bueno, hace tiempo que no se las saco a caperucita roja, y no por eso lo desestimo como cuento.

    ah, y fletcher, no me he leido los hijos de ananasi, pero me lo quiero pillar ya. en cuanto lo lea, y me sepa manejar con la cuenta de correo de zonanegativa, te digo!

  34. Eme A ha dicho:

    > Personalmente la considero la obra más redonda de la Historia del Cómic, aunque puede (más bien es seguro) que no haya leído todo lo necesario como para afirmarlo con rotundidad

    NO es redonda, en absoluto. Hay bandazos, improvisación y cambio de planes sobre la marcha, como es natural en una serie del mainstream USA escrita por un recién llegado a una editorial grande. Y eso sin contar con el abandono del dibujante que estaba planificado como fijo y las dificultades para encontrar un sustituto que acabaron con lo de “un dibujante por historia”. ¡Incluso hay episodios ordenados de distinta forma según la edición, y se puede leer igual!

  35. José Torralba ha dicho:

    >Personalmente la considero la obra más redonda de la Historia del Cómic, aunque puede (más bien es seguro) que no haya leído todo lo necesario como para afirmarlo con rotundidad

    PD. Sin establecer comparaciones… ¿Te suena Rayuela, de Julio Cortázar?

  36. Eme A ha dicho:

    La diferencia es que Rayuela está escrito para que se pueda leer con los capítulos en distinto orden, y esa es parte de la gracia del libro. La reordenación de Sandman vino por motivos comerciales que tienen que ver con el número de páginas de los tomos recopilatorios, no por ninguna decisión artística consciente

  37. José Torralba ha dicho:

    Cierto. Pero el concepto que quería transmitir es que una obra no tiene por qué tener una linealidad definida para que se considere bien pensada (por eso he dicho “sin establecer comparaciones”)

    Y de todas maneras, aunque se reordenaran por motivos comerciales, se reordenaron números autoconclusivos (correspondientes a esos relatos breves de los que hablaba) sin trascendencia para la trama principal ¿Qué demuestra eso? ¿Que para TI no es redonda? De eso ya me he enterado… y sólo te puedo decir que lo importante es la diversidad.

  38. Eme A ha dicho:

    No, para mí una obra redonda es cuando el autor sabe cuando empieza qué quiere contar, cómo y cuánto le va a llevar

    Sandman empieza como una serie abierta sin final definido. Con la reutilización de viejos conceptos DC (Caín y Abel, Lyta Trevor, el Doctor Destino) y el recurso de “estrellas invitadas” para atraer a los lectores (Constantine, la Liga de la Justicia). Y todo en medio del abandono del cocreador de al serie, Sam Kieth. Tuvieron que pasar una buena cantidad de números para que Gaiman encontrara un rumbo que seguir

    Sin irnos muy lejos, yo pondría Predicador o Transmetropolitan como ejemplos de series más “redondas”. Esas sí tienen una línea argumental claramente trazada desde el primer episodio, y un equipo artístico sólido desde el principio hasta el final

    ¿Sandman tiene momentos mejores que Transmetropolitan o Predicador? Sí. ¿Sandman es mejor? Puede. ¿Sandman es más redonda? No

  39. José Torralba ha dicho:

    Pues vale… pero es cuestión de opiniones.

    En Predicador mismo, por más que me digas que Ennis sabía a dónde quería ir, todo el arco de Salvación no sé para qué está ahí. Las situaciones son reiterativas y el final… bueno del final ni hablamos: no tiene la más mínima coherencia argumental. Parece que Ennis se cansó y dijo “aquí mismo va bien”. Predicador es un cómic que disfruto en pequeñas dosis pero que dista mucho de parecerme redondo.

    De todas formas hice una apuesta conmigo mismo acerca de qué obras considerarías redondas… y acerté. Escribiendo en ADLO!, no podía ser de otra manera. Creo que los dos somos algo previsibles (de buen rollo :p)

  40. Eme A ha dicho:

    > De todas formas hice una apuesta conmigo mismo acerca de qué obras considerarías redondas… y acerté.

    Ojo, no las considero redondas, las considero “más redondas” que Sandman, que no es lo mismo. No son precisamente dos de mis tebeos favoritos. Están entretenidas, pero sin alardes

    La elección de esas obras viene de que intenté comparar colecciones del mismo mercado (estadounidense mainstream), de la misma época (los años 90 aproximadamente), con el mismo público-target (el público Vértigo, supuestamente más adulto), de la misma duración (entre 60 y 75 números) y en que el guionista es más protagonista que el dibujante. Me parecía una comparación justa

    > Escribiendo en ADLO!, no podía ser de otra manera.

    De hecho, Sandman es mucho más “carne de ADLO!” que las otras dos series. ¡Está llena de homenajes!

    Pero, ¿qué otra obras hubieras elegido tú, que no escribes en ADLO!, para establecer una comparación “no tramposa” con Sandman?

  41. José Torralba ha dicho:

    Eme A… estoy de buen rollo… Simplemente pensé que te gustarían más esas por el humor negro y a ratos corrosivo que gastan. Nada más.

    No he dicho que la comparación sea “tramposa” (por cierto que en ningún momento he llegado a usar esa palabra). Y te lo vuelvo a decir… ni tú ni yo podemos sentar cátedra en esto. Es cuestión de gustos y ya está.

  42. Eme A ha dicho:

    > Simplemente pensé que te gustarían más esas por el humor negro y a ratos corrosivo que gastan. Nada más.

    Pero eso no tiene nada que ver con ADLO!. En el staff del blog tenemos gente que adora Predicador y gente que no lo soporta, gente que compra todo lo de Gaiman y gente que quiere que le corten los dedos para que no escriba más, gente que lee manga y gente que no, gente que compra álbumes de cómic europeo en Francia y gente que no lee europeo ni regalado. Es lo que tiene ser un colectivo

    > No he dicho que la comparación sea “tramposa” (por cierto que en ningún momento he llegado a usar esa palabra)

    Claro que no, porque me he esforzado en que no lo fuera. Podía haber escogido alguna historia corta o con autor completo, pero intenté escoger otras en igualdad de condiciones

    > Y te lo vuelvo a decir… ni tú ni yo podemos sentar cátedra en esto. Es cuestión de gustos y ya está.

    Ya… a mí no me gusta calificar de “redonda” una obra con un comienzo irregular y con hallazgos más hijos de la improvisación que de la planificación en su primera mitad y a ti sí

  43. José Torralba ha dicho:

    >>Ya… a mí no me gusta calificar de “redonda” una obra con un comienzo irregular y con hallazgos más hijos de la improvisación que de la planificación en su primera mitad y a ti sí

    Pues llevas razón; pese a sus defectos (que por cierto cito en la reseña y no me parecen tan magnificables), a mi me gusta considerar The Sandman una obra maestra y redonda (y así lo pongo en un apartado de la reseña que reza “valoración personal”). A ti por lo que veo no. Cuando hagas una reseña lo pones si quieres.

  44. José Torralba ha dicho:

    PD.

    >>Eme A: ¿qué otra obras hubieras elegido tú, que no escribes en ADLO!, para establecer una comparación “no tramposa” con Sandman?
    >>Torralba: No he dicho que la comparación sea “tramposa” (por cierto que en ningún momento he llegado a usar esa palabra)
    >>Eme A: Claro que no, porque me he esforzado en que no lo fuera. Podía haber escogido alguna historia corta o con autor completo, pero intenté escoger otras en igualdad de condiciones

    ¿??¿¿¿??¿?¿?¿?¿?¿?¿??¿?¿

  45. Eme A ha dicho:

    Mi entrecomillado no significaba cita, sino una forma de indicar que usaba “no tramposa” a falta de una expresión mejor

  46. Phantomas ha dicho:

    Vale, me gusta la comparación “no tramposa” de Eme A.

    Y es cierto que tanto Predicador como Transmet tienen más claro que Sandman lo que quieren contar “desde el principio”. Y sin embargo, creo que tanto Ennis como Ellis se pierden más en el camino hacia el final que Gaiman una vez encuentra su historia.

    Y eso hace que a mi me parezcan menos redondas que Sandman.

    Por cierto, Dicker, no se si no te has dado cuenta pero Torralba está reseñando las series de Vertigo. Ha hablado de Sandman como ha hablado también de Los Invisibles hace un par de semanas… Y yo espero para dentro de poco (tal vez el próximo mes con la última entrega por parte de PdA) el análisis de Blanco Humano.

  47. José Torralba ha dicho:

    Gracias Phantomas… por cierto…

    http://www.zonanegativa.com/?p=4176

    Si es que soy un incomprendido :D

  48. Phantomas ha dicho:

    Arggh, ha debido ser en los días que he estado fuera y no me he dado cuenta… Me la leo y te digo algo

  49. señor punch ha dicho:

    por los elogios varios, otra vez gracias, miles de gracias. Para mí mi blog es un magnífico divertimento y ocasión para releer Sandman y comprobar si el tiempo le sienta bien o no.
    Pienso que se le nota su momento, es indudable, pero también inevitable, y algo que podemos atribuír a cualquier tebeo con más de diez años. Y su calidad, algo curioso, capaz de grandes cosas y de pedanterías innecesarias, todo a la vez. Sin embargo puede la partida lo cohexionado de su universo, los grandes momentos, la cuidada planificación del Todo que es la serie… en fin, lo bueno se lleva el gato al agua (sin negar sus fallos, que los tiene…Gaiman no es Moore, ni Blain, ni Clowes, ni…)

    Ah, yo no creo que valga la pena ese Absolute: salvo excepciones, lo gráfico no pasa de correcto (y en casos es mediocre). Potenciar sus “cualidades” plásticas está fuera de lugar. Sí que sería deseable una edición de luxe a lo Norma, pero sin llenar mucho más las alforjas, que no es viaje para tanta cosa.
    Por otro lado no olvidemos que Sandman es una serie regular, con su cadencia mensual bien presente en ritmo e intención de cada capítulo, así que tampoco veo mal adquirirla mes a mes (aunque el sacar dos números en uno también desnaturaliza ese concepto). La verdad es que el “continuará” de Sandman está muy bien llevado, y recupera esa sensación de chaval, de querer el próximo nº YA y no poder esperar un mes… y tener que esperar el mes :)

  50. Iván ha dicho:

    Sandman es mi obra favorita: cuando reformé mi casa antes de ntrar a vivir en ella, hice subir un par de centímetros una estantería de obra para que cupiera la edición completa en cartoné. Y he leído y comprado todo lo que ha caído de Gaiman en mis manos, algunas cosas gustándome mucho (Stardust, Neverwhere), otras algo (American Gods o Anansi, que ahora mismo tengo a mitad y me está gustando mucho tras un inicio que no me convencía demasiado) y otras muy poco (casi todo lo que hace con Dave McKean).

    Peeeero, entiendo perfectamente lo que dice Eme A. Sandman no es una obra redonda, o no tanto como otras: tiene otras virtudes, pero muchas, iuncluso algunas de ellas se derivan precisamente de que la obra no sea perfectamente redonda, que existan esas historias pefectamente intercambiables, hasta el punto que algunas de ellas podrían haber sido perfectamente un “The Sandman presenta”. Un ejemplo quizás más claro de obra redonda que Predicador o Transmetropolitan (de esta hablo de oidas, no la he leido) es el recurrente ejemplo de Watchmen.

    Y ojo, es cierto que son doce números y que por lo tanto es más facil que enfrentarse a 70 numeros, pero si Eme A se refiere a lo que yo entiendo por “obra redonda”, la obra de Alan Moore es el ejemplo perfecto de ello.

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