| Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación trata información de actualidad en Estados Unidos, por lo que puede desvelar detalles argumentales que todavía no han sido abordados en la edición española. |
Es una costumbre bastante común entre los lectores veteranos que, tras una larga temporada alejados de sus aventuras, tras reencontrarse con sus personajes favoritos terminen expresando que son incapaces de reconocerlos. Seguro que todos la habéis escuchado en más de una ocasión o incluso habréis recurrido a ella en algún que otro momento (demonios, como para no hacerlo, si todavía no puedo dar crédito de como los Smashing Pumpkins pudieron convertirse en algo como Zwan). De hecho, la tradición está tan extendida que durante los 90 la industria del comic se valdría de dicho sentimiento para acuñar una de las frases promocionales más chanantes de su historia (“¡Estos no son los héroes de tu padre!”) y lo más probable es que no sea la única variante de este “mantra” de la que tengáis constancia. El caso es que hace unos días hablaba con un colega sobre videojuegos y como la saga Street Fighter se había visto plagada con una pléyade de personajes a los que apenas reconocíamos más allá de los Ryu, Chun Li y Honda de toda la vida (que por incorporar han metido hasta una especie de Ozimandias zen y a ¡Red Hulk con bigote!). Su respuesta inmediata fue “Hay que ver como ha degenerado”. Aquello fue como si disparase un chip en mi cabeza y empecé a argumentarle que lo verdaderamente preocupante hubiera sido que si después de un cuarto de siglo los personajes siguieran siendo los ocho pringados de antaño.
El caso es que no pude evitar trasladar dicho pensamiento a la industria del comic y a como somos muchas veces los propios fans los responsables de que los grandes universos de ficción vivan enfrascados en los mismos temas y personajes de siempre lanzando un grito al cielo cada vez que alteran un poco el percal. No hay que irse más allá de los Nuevos Vengadores de Brian Michael Bendis de los que hablábamos el otro día y de lo mucho que fueron criticados en su día no solo por incorporar a personajes como Spider-Man, Lobezno y el Vigía en sus filas, sino también por tratar además temas que se alejaban a las constantes habituales de sus historias. Daba igual si con aquello se enriquecía la mitología del grupo, si la mayoría de los personajes tenían una base más o menos fundamentada que justificase su consideración como miembros o si seguíamos contando con personajes clásicos como el Capitán América, Iron Man o Ms Marvel y que el grupo ya hubiera tenido contacto con algunos de esos temas en el pasado (o que los Vengadores habían pasado décadas sin una alineación “arquetípica” más allá del universo Reborn o el volumen de Busiek, todo sea dicho). Aquellos no eran los Vengadores con los que crecimos y por tanto nos mostrabamos reacios hacia ellos.
Algo similar puede verse actualmente con la división de la Patrulla-X en dos bandos en lo que muchos lectores han visto una forma de debilitar la franquicia en la que han desaparecido rostros tan populares como Charles Xavier, Jean Grey o Rondador Nocturno. Al bando de Lobezno y los X-Men medio se le da un pase dado a que aunque en muchas ocasiones el protagonismo parezcan llevarlo entre personajes con tan poca trayectoria como Quentin Quire, Oya, Broo o Génesis (de los que a los más veteranos os sonara uno o ninguno) al tener como principales integrantes a miembros tan curtidos como Kitty Pryde, Bestia, el Hombre de Hielo, Rachel Grey o el propio Logan como estandartes del grupo medio podrían colar como una alineación clásica.
No ocurre igual sin embargo con los X-Men de Utopía, quienes actualmente cuentan con una alineación en la que más allá de Cíclope y Tormenta muchos lectores no ven nada remotamente parecido a una alineación de Uncanny X-Men. Da igual si Emma Frost lleva tanto tiempo formando parte del grupo que sus años como villana pertenecen ya a la prehistoria. Da igual que la inclusión de Magneto como parte del grupo es más acorde con el trabajo de Claremont (e incluso mejor manejado que como este lo hizo) que el 90% de los guionistas que lo usaron tras él. Ni si quiera importa que las andanzas de Magik y toda la mitología de El Limbo naciera en páginas de Uncanny X-Men aunque luego fueran incorporados a los Nuevos Mutantes (y a Excalibur, y a X-Force, y otra vez a la Patrulla-X). Esta “no es mi Patrulla-X ni tampoco la de mi padre.
También es cierto que negarse a que la actual alineación rompe completamente con cualquiera que haya tenido el grupo antes es cerrarse en banda a lo evidente y que si nos ponemos a observar los personajes en conjunto parece más una versión elitista de la Hermandad de Mutantes Diabólicos. Pero, ¿no son estas, precisamente, dos de las gracias principales de la que probablemente sea la encarnación más radical de la Patrulla-X desde los tiempos del Giant Size X-Men (con el permiso de la alineación de La Caída de los Mutantes)? ¿No es mejor disfrutar de las nuevas interacciones y ideas que esta encarnación puede ofrecernos en lugar de cerrarnos tajantemente a lo que pueda surgir de ella? ¿Por qué no vemos que donde pone “diferente” suele venir usualmente adjunto el término “nuevas posibilidades”? Cierto es que ni todos los cambios son siempre para bien ni tienen porqué gustarnos, pero tal vez deberíamos intentar ver lo que disponen antes de cerrarnos a ellos.
El caso es que -en sus casi 50 años de vida- la franquicia mutante es una de las colecciones grupales pertenecientes a cualquier macrouniverso de ficción en la que esa “progresión” esta más presente hasta el punto que a pesar de haber pasado por múltiples manos se puede definir una historia interna. No en vano fueron una de las primeras colecciones superheroícas en establecer la idea de un relevo generacional a pesar de que los grandes iconos parezcan decididos a no a abandonar su lugar en beneficio de personajes más jóvenes. Es comprensible por tanto que los que busquen una “imagen de marca” similar a la que puedan presentar otros grupos como la Justice League America, los Cuatro Fantásticos o los Vengadores puedan sentirse incómodos en un panorama marcado por el cambio (un cambio tramposo, pero cambio a fin de cuentas). A veces mejor gestionado y otras con el handicap de que o bien se pasan con las prisas o la nostalgia les hace marcarse algún que otro paso atrás más bien inoportuno (por no hablar de las temporadas en las que parecen estar dando tumbos como pollos sin cabeza), en general suelen mantener una tendencia “ascendente” donde los personajes van sumando experiencia con el paso de los años y la vida va dejándoles huella.
No hay más que ver como Charles Xavier ha terminado haciéndose a un lado brindándole las alas del liderato a un cada vez más crecido Cíclope, como Jean Grey sigue gozando de la tranquilidad de esa otra vida de la que nunca debieron haberla sacado, como Tormenta vive la condena de un matrimonio al que nadie parece sacarle jugo o como Lobezno ha conseguido dejar atrás su pasado como héroe en solitario mientras Bestia suelta cada vez más pelo. Antiguos alevines como Kitty Pryde, Bala de Cañón o Júbilo crecían para convertirse en miembros de peso en los X-Men mientras otros formaban alineaciones hoy ya clásicas como los actuales X-Factor de Peter David. Eso por no hablar de como personajes cuya relación con el grupo es relativamente reciente como Hope, Namor, Doctor Némesis, Peligro o Fantomex están cada día más ligados al mismo o como su galería de villanos ha ido ampliándose durante los últimos años con incorporaciones que o bien ponen a prueba su condición como especie o simplemente traen frescura sumando interesantes adiciones a los de toda la vida.
Para quien pensase que lo último en cuanto a supervillanos mutantes se hizo con Cassandra Nova debería revisar lo nutrido que hemos tenido el panorama desde entonces y, en concreto, a las solicits mutantes del mes de abril. Así por ejemplo, en el número de Uncanny X-Men vemos a los Vengadores y el grupo de Cíclope uniendo sus fuerzas para hacer frente a Unit, el interesantísimo villano creado por el propio Gillen en SWORD, justo en las vísperas de que ambos grupos se echen las manos al cuello en AvX. Sumándose a la amplia lista de amenazas venidas desde más allá del espacio a las que ha hecho frente la Patrulla-X, Unit tendrá la gentileza de ofrecernos sus servicios para que podamos disfrutar del calor de un agradecido holocausto con la forma de una plaga de cucarachas antropófagas gigantes.
Probablemente ligadas a Tábula Rasa, este tema podría dar mucho juego si se engarzara correctamente a una las tantas ideas con potencial de la etapa de Roy Thomas que quedan por explorar (el filo artropoda como principales rivales de la especie humana y sus descendientes como herederos de la biosfera terrerstre). Sin embargo, esta no dejaría de ser una de las infinitas posibilidades dentro de un marco especista cada vez más presente en las historias de la Patrulla-X con la constante indroducción de alternativas en forma de nuevas razas emergentes dentro del sempiterno conflicto entre humanos y mutantes. Mucho ha llovido ya desde que Claremont introdujese a los Neo como un intento de crear una tercera facción de esta guerra evolutiva a la que posteriormente se sumarían colectivos como la Especie Dominante de Romulus y compañía o los Hijos de la Cámara de Mike Carey. Tampoco faltarían aquellos que se atreverían a revisar conceptos tan vetustos como los de los chupasangres mediante un ataque de la nación vampira con la intención de canibalizar a los últimos restos de la población mutante para reforzar su posición dentro de la pirámide trófica superhumana. Con numerosas aportaciones dentro de este campon entre las que podríamos citar a los hombres lagarto del Doctor Kurt Conners a los que los X-Men se enfrentaron en su regreso a los antiguos túneles Morlock o los hombres conceptuales que habitan en ese vasto mundo que es la cabeza de Legión (por no hablar de la jihad robótica en la que pretende adentrarnos Rick Remender con la trama de los Descendientes) desde Marvel no parecen dejar de ver posibilidades buscando nuevos horizontes sin por ello renunciar al rico bagaje que han ido acumulando en su andadura.



En ese sentido, las realidades alternativas tampoco han dejado de crecer y tras una década desde que Bishop la abandonase a su suerte en lo que presuntamente iba a ser su aniquilación absoluta, el legado de la Era de Apocalipsis no solo está más vivo que nunca gracias a tramas como la citada saga de Uncanny X-Force, sino que además se ha extendido a lo largo del Universo Marvel tradicional con la recuperación de habitantes tan ilustres de dicha realidad como Nate Grey, Blink, la Bestia Oscura u “Holocausto”. Pero además, la dimensión en la que Charles Xavier nunca llegase a vivir lo suficiente como para fundar los X-Men continúa su andadura de la mano de dos timoneles con los nombres de David Lapham y Roberto de La Torre en X-Terminados. Siguiendo las sangrientas aventuras del misterioso grupo de luchadores por la libertad humanos que hacen frente al cruel regimen de Arma X, Prophet y sus compañeros deberán hacer frente al regreso de entre los muertos de la versión AoA de Cíclope o la posible traición de uno de los integrantes del grupo.
Pero no acaba ahí la cosa, sino que abril será también el mes en el que se produzca el cambio de guardia entre en la subfranquicia de Lobezno con la llegada de Cullen Bunn para tomar el relevo de Jason Aaron como nuevo guionista de la colección. Con el espectacular dibujo de Paul Petellier para dotarlo de más presencia (y espermos que esto suponga más splash pages tan brutales como la que vimos en el penúltimo número de The Fearless) la ocasión contará además con dos espectaculares portadas a cargo de Dale Keown y Jim Cheung envolviendo a los números de transición entre sendas etapas. Todo en un mes en el que Dientes de Sable vuelve a lo grande como enemigo de la Patrulla-X protagonizando un brutal enfrentamiento con Bestia en Lobezno y los X-Men. En definitiva, puede decirse que conectemos con sus las historias que están surgiendo de esta parcela del Universo Marvel (en la que todavía deberían pulir ciertas cosas como el desorden editorial) o no, los gerifaltes de la línea mutante están teniendo un impecable gusto haciendo que sus títulos avancen con la vista hacia delante usando el pasado, no como ancla que les impida navegar, sino como combustible con el que impulsar sus velas. Si todos los personajes e ideas que están brotando en sus cabeceras alcanzarán un puesto de honor dentro de la mitología mutante o quedarán como aportaciones puntuales de una etapa concreta es algo en lo que el tiempo será el único juez, pero al menos parecen tener bien claro que la única forma para que estos puedan consolidarse como parte de la misma es mirando al frente y no contando las mismas historias de siempre una y otra vez.






ha comentado el 3 febrero, 2012 a las 19:22h
a mi cisma me gusto más que lo escrito en los últimos años. y la nueva situación hace que se reparta más el protagonismo en diversas colecciones, que ültimamente parecia que solo existian lobezno, cíclope y picara.
eso no quiere decir que me guste todo lo nuevo, por ejemplo la nueva encarnación de siniestro me parece un truño.