Negativo Nacional: El año que vivimos peligrosamente, una mirada al 2006

La fenomenal película de Peter Weir protagonizada por Sigourney Weaver y Mel Gibson sirve de adecuado subtítulo para un año un tanto convulso por lo que respecta al mundo del cómic en nuestro país. El evidente crecimiento del sector, propiciado en su día por la demoledora entrada de Panini Comics en el mismo, ha tenido consecuencias de diversa índole – no siempre positivas – que han resultado un tanto indigestas para la industria en general y para nuestra pequeña porción de blogosfera en particular.

Ya que mencionábamos a Panini Comics, empezaremos hablando de ellos por cuanto posiblemente constituyen la parcela en la que menos cambios se han producido con respecto al año previo. La editorial gerundense ha sabido continuar sin aspavientos con la edición del material de Marvel Comics que anteriormente editaba Planeta DeAgostini. La suya ha sido, en general, una labor silenciosa, regular y correcta en lo que se refiere al cómic de superhéroes, mientras que con el paso del tiempo han ido perdiendo fuerza en la edición de productos nipones.

Siguiendo la estela marcada por Marvel, durante este año han podido sacar algunos productos que habían generado una notable expectación por motivos bien distintos. En palabras de mi compañero Juanjo Palacios, Shanna la Diablesa, el volumen dos de los Ultimates y Dinastía de M, junto con la trilogía Ultimate de Galactus, estarían entre este tipo de lanzamientos. La llegada de Ed Brubaker y Brian K Vaughan a Marvel también ha supuesto que algunos ex marvelitas como yo hayamos vuelto a interesarnos por series como Capitán América o Ultimate X Men.

En lo que ya corresponde a su propia iniciativa editorial, Panini ha querido saludar el lanzamiento de X Men 3 con un nuevo coleccionable dedicado a los mutantes. Pero, si algún movimiento parece haber captado la atención del público sobre ellos, ese ha sido la creación de la línea Best of Marvel Essentials en conjunción con SD Distribuciones. Un producto caro editado con mimo al que resulta difícil resistírsele por lo lujoso de su empaque y, en líneas generales, por la calidad de las historias seleccionadas de las que fue digno abanderado el Nick Furia de Jim Steranko.

Mucho más movido ha sido el año para Planeta DeAgostini que, por talante y trayectoria, se ha sentido con la necesidad de plantarle cara al Grupo Panini y ha tenido sobre ella la mirada inquisitiva y atenta de muchos aficionados.

De alguna manera y posiblemente, el arranque de su coleccionable del Príncipe Valiente, con su inapropiado recoloreado y el cómico error ortográfico que lucía la portada de la primera entrega, marcaron el inicio de un año envuelto en polémicas. Esos pequeños pero chillones fiascos acontecidos con la creación de Harold Foster irían después extendiéndose progresivamente hasta los productos pertenecientes a la editorial norteamericana DC Comics. A medida que aumentaba el volumen de este tipo de material editado por parte de Planeta, mejorando a marchas forzadas su selección de nuevos lanzamientos, empezaban a resultar molestos ciertos errores ortográficos y de traducción que parecían apoderarse de toda la línea. Lo anteriormente expuesto ha colocado a Planeta DeAgostini, por lo que respecta mayormente a la edición de material superheroico, entre el Cielo y el Infierno.

Por un lado su filosofía editorial, en referencia a este tipo de producto, ha propiciado que muchos nuevos lectores se interesen por él. Mientras que Norma había optado por unas ediciones selectas que se dirigían en gran medida al aficionado DC veterano creado años ha por Ediciones Zinco, Planeta ha conseguido atraer a un nuevo público. Hecho mayormente de aficionados a Marvel deseosos de probar nuevos personajes de pedigrí contrastado. Pero también enriquecido con compradores de Previews que en su día habían decidido “desertar” del país por los precios que Norma manejaba y el número limitado de series que era capaz de editar. Hasta ahora, éste ha sido el mayor logro de Planeta: ofrecer unas ediciones más asequibles para los compradores esporádicos y ampliar los títulos de la línea a la par que los sincronizaba. De esta manera DC Comics, después de muchos años sin que fuera así, puede volver a disfrutarse como Universo Superhéroico Conjunto en nuestro país. En una etapa en la cual, precisamente, la filosofía de la editorial norteamericana lo hace casi imprescindible.

Por otro lado, los errores mencionados han generado una corriente de opinión cada día más intensa en contra de Planeta que amenaza con deshacer lo que habían venido construyendo. Es decir, ese conjunto de nuevos lectores que habían decidido probar con los personajes o que habían regresado al mercado patrio después de un periodo tirando de Previews o de descargas.

Esperemos que la editorial sepa afianzarse en sus aciertos al tiempo que va corrigiendo sus errores para que los cómics DC consigan una difusión en España que, hoy por hoy, sólo permite su edición en papel. La llegada de David Hernando como editor de la línea está repleta de detalles positivos y negativos que debemos enjuiciar desde una adecuada contextualización: la de su amplio conocimiento del Universo DC y la de su inexperiencia en lo que respecta a tareas editoriales. Debemos confiar que el transcurso de los meses jugará en beneficio de todos.

Mucho menos ruido ha hecho la editorial en el resto de sus líneas, con un progresivo afianzamiento de series Vertigo antiguas y nuevas que han sido generalmente bien recibidas. Desde aquí deseamos congratularnos especialmente por la recuperación de Sandman Mystery Theatre, una serie que Norma no pudo rentabilizar adecuadamente y que había quedado inconclusa en nuestro país.

A pesar de no haber renunciado al manga, el éxito de esta parcela en lo que al público otaku se refiere le ha sido un tanto esquivo a la editorial. El Detective Conan es su mayor baza en este ámbito, aunque han contado también con el respeto que supone editar El Árbol que da Sombra del maestro Tezuka o ganarse al público no aficionado al manga con 20th Century Boys. Cabe suponer que el próximo año nos traerá el nuevo trabajo de Naoki Urasawa, Pluto, junto con la conclusión de las aventuras de Kenji y el resto de Chicos del Siglo XX. Es de justicia resaltar en esta serie el excepcional trabajo de traducción e información que hacen Marc Bernabé y Verónica Calafell.

Norma Editorial ha tenido que hacer frente a la pérdida del material DC que venía publicando en los últimos años y cuya selección de materiales había mejorado ostensiblemente desde la incorporación de Carles Miralles a esas tareas. Para ello, afianzándose en su edición de series Dark Horse con la incorporación de colecciones tan meritorias como AIDP y El Bruto, contrataron primeramente los derechos de IDW… de los que aún nos resta por descubrir muchas novedades. Pero, conscientes de que aquello, junto con la recuperación de obras pertenecientes a la esfera más fronteriza del mainstream como El Uno, Maximortal, Eddy Current o The Marquis, no sería suficiente para asegurar su antigua posición en el mercado, optaron por contratar los derechos de Wildstorm, ABC y Top Cow “hurtándoselos” a Planeta. Si bien es verdad que, desde fuera, Planeta parece ser una empresa más preparada para asumir la edición del material DC en España, también es verdad que en ese contexto era preferible para los títulos Wildstorm encontrar un editor que quisiera tratarlos con esmero y otorgarles un lugar preeminente dentro de su catalogo. A día de hoy, con dos recopilatorios de Authority en la calle y la salida de Ex Machina, Norma se muestra claramente como ese tipo de editor.

Pero no todo han sido suertes para Norma. Un tanto dormidos en lo que a su edición de material europeo se refiere, han visto como Planeta se quedaba con Milo Manara y Sins Entido sacaba un producto de lujo relacionado con la Mazmorra mientras que ellos editaban novedades de calidad tan discutible como Neurotrans. Para suerte de todos, la incorporación del ubicuo Miralles como encargado también de esta línea ha supuesto un cambio de dirección a este nivel que nos hace vislumbrar un nuevo año venturoso. Según el bueno de Eduardo Entralla, la contratación de series tan interesantes como LE MARQUIS D’ANAON, DOUBLE GAUCHE y LA SANG DES PORPHYRE así lo atestiguan.

Más fortuna han tenido en su línea de manga, consiguiendo hacerse con Full Metal Alchemist, uno de los dos éxitos del Saló del Manga que muchos les disputaron infructuosamente. Según Glenat, editorial líder en cuanto a la edición de manga, si algún competidor merece hoy por hoy su atención es Norma Editorial, seguidos no muy de lejos por Ivrea y Mangaline.

Dicho queda que Glenat mantiene su supremacía en lo que se refiere al cómic oriental, detalle que posibilita la apertura de otras líneas editoriales. Por un lado, la dedicada a recuperar grandes obras de la historieta, ya sean de talentos patrios como extranjeros. Por otra, la que busca fecundar nuevos mercados o recuperar algunos un tanto perdidos. La creación de las líneas Chix, Pop Corn y Novela Gráfica son esfuerzos en este sentido a los que se les adivina un éxito dispar. Más precaria es la respuesta del público ante la bd de género que ha venido siendo representada principalmente por la Colección Viñetas Negras y en la que se han incluido trabajos tan destacables como Cuervos y Evropa. Mayor fortuna han tenido títulos más cercanos a la orbita de otras editoriales que han salpicado el catálogo de Glenat con algunos de los autores más interesantes del Viejo Continente, Emmanuelle Guibert y David B sobretodo.

El 50 aniversario de la creación del Capitán Trueno ha propiciado que Ediciones B nos deparara una de las mejores sorpresas del año. Esa Juventud del Capitán Trueno realizada por Alfons López y Pep Gálvez que tan fiel se muestra a las raíces del personaje a la par que las enriquece desde una perspectiva narrativa moderna.

Entrando en terreno de pequeñas editoriales, comentario hecho con todos los respetos y susceptible de ser corregido, hemos mencionado ya a MangaLine e Ivrea. Esta editorial argentina nos ha sorprendido, precisamente, con la reciente edición de material autóctono de suficiente calidad. Legión de Salvador Sanz y Taca Tac de Andrés Goldestein y Feliciano García Zecchin dlldlld de han sido los dos títulos que han acaparado nuestra atención.

Recerca se ha caracterizado por su espíritu combativo y su voluntad de encontrar nuevas fórmulas que les permitan subsistir en nuestro competitivo mercado. Elogioso es, en este sentido, su búsqueda de formatos populares para el cómic europeo así como su perseverancia en la producción de cómic nacional de género con vocación de ser exportado. Está por ver el éxito que tendrá su recién creada línea Go! con material procedente de Oriente, después del fiasco que les supuso la edición de algunos de sus comics en catalán.

Aleta ha sido de las pequeñas editoriales que más problemas han tenido, parece ser que en buena parte debidos a dificultades en la distribución de sus productos. A pesar de ello, ha seguido manteniendo una esforzado volumen de lanzamientos, de entre los que destacan, junto con lo que supone la edición de la revista Sword, sus comics Bonelli y los de Robert Kirkman.

Sins Entido y Ponent han mantenido su filosofía editorial sin apenas cambios, con progresivas incorporaciones de nuevos autores como Gipi, Ho Che Anderson, Flavio Colin o Wellington Srbek a sus respectivos catálogos. Astiberri, por el contrario, ha buscado obtener mayor proyección entre el gran público gracias a la consecución de los derechos de Bone para nuestro país. Así la editorial vasca, que ha tenido que pasar por un cambio de razón social, busca una estabilidad económica que hasta ahora le ha sido difícil a pesar del tremendo atractivo de su variado plantel de títulos. La Pérdida de Jessica Abel y La Misma Diferencia de Derek Kirk Kim han sido dos de las perlas que nos han ofrecido durante este año.

Otra editorial que ha realizado un cierto cambio de dirección en su trayectoria ha sido Ponent Món, ahondando en el producto francés alternativo después de la buena acogida que ha tenido La Mala Gente de Étienne Davodeau. De esta forma amplia una oferta que durante un tiempo se centró casi exclusivamente en la Nouvelle Manga.

Dos autores que cada año están presentes entre los favoritos de la crítica casi se quedan este año sin ninguna obra publicada. Hablamos de Luis Durán y José Carlos Fernándes, quienes hasta este mes de Diciembre no habían sido editados durante el 2006. Jorge Iván Argiz y Vicente García han sido quiénes han puesto remedio a este hecho, por lo que respecta a Durán, a través de la Línea Siurell de Dolmen que acoge a un buen puñado de autores patrios de referencia. Mientras, el autor portugués sigue llegando a nuestro país gracias a Devir, una empresa que con el tiempo ha visto como se reducía ostensiblemente su volumen de novedades en cuanto a comics.

Pero mientras unos decaen, otros experimentan una destacada pujanza. Es el caso de Dibbuks, editorial que ha ido aumentado paso a paso su fondo de novedades y que nos ha traído cosas tan recomendables como La Cofradía del Mar de Nancy Peña y Koma de Peeters. No sólo eso, sino que además se van a atrevir para el próximo año con la edición de una nueva revista de historietas, El Manglar, cuando propuestas hasta cierto punto similares como Mister K, Buenafuente y Dos Veces Breve han tenido que ser canceladas. De todas maneras Dibbuks no estará sola en el desierto mundo de las revistas de comics. Ahí están también los infatigables gallegos de BD Banda para hacerles compañía junto con el mencionado anteriormente proyecto Sword de Aleta. A todas estas iniciativas les deseamos desde aquí la mejor de las suertes.

Llegados a este punto puede verse que no son pocas las editoriales que alimentan nuestra sed de viñetas. Y todavía nos resta mencionar a Rossell y Kraken. La primera es una editorial que, de manera discreta, ha buscado hacerse también un lugar en nuestro mercado apelando a productos y autores con un look muy atractivo. El Cañari de Meglia y La Desesperación del Mono de Jean-Philippe Peyraud y Alfred son dos obras que pueden dar fe de ello. Kraken, por su parte, ha buscado irrumpir con fuerza en las librerías gracias a un catálogo que se nutre de personajes y autores de mucho renombre, aunque aún es pronto para valorar lo que puede dar de sí como editorial y parece que ya presentan algunas cosas a mejorar.

Reconozco que editoriales como Diabolo Ediciones, Groc Còmics e Inrevés me han quedado un tanto fuera del radar. Casi casi como Azake, de no haber sido por la atracción que el trabajo de Steve Rude ejerce sobre mí. La Polilla fue toda una sorpresa, encontrada un día en los expositores de la librería que frecuento, comprada con toda la ilusión del mundo. Aunque luego algunas críticas negativas en referencia a su argumento hayan hecho que lo deje en la pila – enooooooooorme – de “lecturas pendientes”.

Hemos dejado para el final la mención de La Cúpula, una de las editoriales de cómic más veteranas de nuestro país que fue clave en la difusión del Underground estadounidense entre nosotros y en la producción de material propio de coordenadas similares. Grandes nombres de la contracultura y de “las movidas” se crearon al auspicio de esta editorial que, en los últimos años, ha sabido mantener su aureola de transgresora a través de la edición en formatos populares de material independiente norteamericano. Aunque este año no haya sido demasiado benevolente para con la editorial de Josep Maria Berenguer. Uno de sus autores fetiche, Daniel Clowes, les era arrebatado por Random House – Mondadori, al ser publicada su última obra por esta editorial. Según algunos esta edición de Ice Haven, junto con la de La Ciudad de Cristal por parte de Anagrama y la futura de Paracuellos de la mano de Mondadori, muestran el creciente interés de los gigantes editoriales por el cómic.

A la pérdida de Clowes, La Cúpula ha tenido que sumar los perjuicios que le han supuesto las ediciones defectuosas de sendas de sus obras: Agujero Negro de Charles Burns y Louis Riel de Chester Brown. Y, curiosamente, el posicionamiento de Álvaro Pons, el padre de nuestra porción de blogosfera, ante estas ediciones defectuosas, ha desencadenado una división en nuestra comunidad virtual antaño aparentemente bien avenida. A rebufo de los comentarios de Álvaro, el dedo inquisidor de Pedro García supo poner en tela de juicio la honestidad de todo blog que colaborase de manera más o menos velada con alguna editorial, levantando bastantes ampollas y revelando que esta comunidad nuestra, por más virtual que sea, adolece de las mismas lacras que cualquier otra comunidad humana. De todas maneras, a pesar de los malos ratos que algunos de estos sucesos nos han hecho pasar, desde Zona queremos agradecer la presencia de todos aquellos que han seguido a nuestro lado, testimoniada por los premios alcanzados por Zona Negativa como blog sobre comics durante el presente año. Decir también que Álvaro Pons ha salido reforzado, si cabe, de esta pequeña crisis, al ser escogido por El País y EP3 para conducir un nuevo blog de comics pensado para acercar el arte secuencial al público neófito.

Cerrando esta memoria incompleta, debe resaltarse por encima de todo el creciente interés que despierta el cómic, tal como demuestra la misma iniciativa de El País pero que se manifiesta de las más diversas formas. En programas de radio como Més Enllà de la Vinyeta y de televisión como Cuatrosfera o Miradas. En diarios como el Periodico de Catalunya, l’Avui o 20 Minutos y en los suplementos que varios periódicos le han dedicado a la historieta. En el imparable auge del Saló del Manga , en la mejora de contenidos del Saló del Còmic de Barcelona y en las múltiples Jornadas y Salones que se realizan por todo el país. Y también, de manera sorprendente, en la Comisión Parlamentaria que busca apoyar el desarrollo del Noveno Arte a través de distintas iniciativas, el Premio Nacional del Cómic entre ellas.

Sin duda, un año agitado en el que peligrosamente hemos bordeado algunos precipicios suicidas. Pero de los que, afortunadamente, por ahora hemos conseguido alejarnos.