| Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación trata información de actualidad en Estados Unidos, por lo que puede desvelar detalles argumentales que todavía no han sido abordados en la edición española. |
Desde el principio de los tiempos el hombre ha tratado de dominar las leyes que rigen nuestro mundo por medio del uso de la razón libre del subjetivismo implícito de nuestra propia naturaleza. En La Ética de Nicomaco, Aristóteles hablaba de la necesitad de establecer un método a base de reglas y axiomas con el que alcanzar la sabiduría mediante el conocimiento científico, del bien o de la felicidad. En la antigua grecia, él y sus predecesotes (Sócrates, Platón junto a otros muchos), fueron los principales responsables de alentar esta búsqueda de un dispositivo único que fuera válido en toda situación probable. Durante la edad media, científicos musulmanes como Alhazen o Avicena serían los principales responsables de su desarrollo hasta que, asimilado por estudiosos occidentales, Roger Bacon lo empleara para constituir las bases del método hipotético deductivo.
Sin embargo, no sería hasta la llegada de la Edad Moderna cuando René Descartes, uno de los principales impulsores de la filosofía natural, definiera por primera vez unas reglas del método para dirigir bien la razón y buscar la verdad de las ciencias en El Discurso del Método. En una época en la que el racionalismo y el empirismo estaban en plena pugna por la posesión de la verdad absoluta (igual que ahora se discute si es más fuerte Hulk o la Cosa, antaño el tema de moda friki era si era más importante la razón o los datos), la propuesta de Descartes no fue del todo bien recibida, sería el primer paso importante para establecer una metodología en la búsqueda del conocimiento.
Las grandes mentes renacentistas del siglo XV (Leonardo DaVinci, Isaac Copernico…) fueron grandes pioneros en la instauración de la metodología, obteniendo su verdadero desarrollo en su aplicación científica durante los siglos Siglos XVI y XVII gracias a Kepler, Galileo o Newton entre muchos otros.
A pesar de que dentro del método científico encontramos un amplio rango de variantes, el británico Francis Bacon estableció seis pasos con los que definió un sistema básico.
1. Aplicar atentamente los sentidos a un objeto o fenómeno mediante la observación, estudiándolos tal y como se presentan en la realidad. 2. Extraer a partir de observaciones y experiencias particulares, el principio particular de cada una de ellas por medio de la inducción. 3. Plantear una hipótesis mediante la observación siguiendo las normas establecidas por el método científico. 4. Probar la hipótesis por experimentación. 5. Demostrar o refutar (antítesis) la hipótesis. 6. Construir una tesis o teoría científica extrayendo las conclusiones.
Como uno de los responsables del descubrimiento del cálculo infinitesimal, la obra de Isaac Newton tendría un gran papel sobre la consolidación del método abriendo enormes perspectivas a la matematización y el calculo de funciones continuas aplicables a procesos naturales de cambio continuo. El padre de la ciencia moderna (del que ya os hablamos ampliamente en el resumen del primer número de la colección) es el protagonista de la entrega que nos ocupa y en la que se relata su andadura desde que fue reclutado por la Hermandad del Escudo hasta suceder a Galileo como actual Gran Maestre del Alto Concilio del IDEM. Con un arranque que establece evidentes paralelismos con la captación de Leonid en el debut de la serie, estamos ante un relato de búsqueda y obsesión en torno a las cinco claves según las cuales se accedía a la verdad suprema. Variante metahumana del método científica, el Quintuple Entendimiento es el proceso mediante el que el Alto Concilio maneja la realidad y gracias al que ha conseguido los logros que ha atesorado tras miles de años de existencia.


Como base fundamental del tercer número de la colección, a continuación os desgranamos cada uno de los pasos mientras acompañamos a Newton en su viaje en busca de la última verdad.
Nota: Pero antes de entrar en materia, os dejo la viñeta en la que se representa la iniciación de Newton ante el Alto Concilio. Muchas de las figuras que le acompañan me resultan treméndamente familiares más allá de una mera imagen del look de la época, pero soy incapaz de encuadrar con exactitud a que posibles personajes históricos pudieran estar dando vida. Ocurriéndoseme únicamente unos posibles Francis Bacon, John Locke y Nicolas Malebranche, aquí os la incluyo por si alguno tiene mejor pericia visual que yo:
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Nostradamus reposa en su estudio en brazos del opio y sus concubinas cuando uno de sus asistentes le avisa de la llegada de Newton cortejado por los hombres del Escudo. Nostradamus solicita a sus acompañantes que le abandonen mientras recibe a Newton llamándole hechicero con aparente condescendencia. El británico hace caso omiso a sus palabras alardeando de haber encontrado algo increíble gracias a lo que ahora dispone del tiempo para todas sus palabras retorcidas y adivinaciones. Nostradamos le contesta aludiendo “Ahora profeta, el hombre una vez fuera vidente… y no soy nada semejante”. Tras esto, Nostradamus se entrega reconociendo saber la razón de su visita y que por ello se sabe condenado. Newton ordena a sus hombres que le apresen. Varios siglos más tarde vemos a Newton frente a Nostradamus en la prisión de este último con su aureo brevaje entre las manos. La Alquimia Secreta. El tercer punto de la Quintupla del Conocimiento responsable del Elixir de la Vida que fluye desde la rueda del mundo. |
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–2060–
Gracias a la perspectiva de la inmortalidad y a su dominio de los tres primeros pasos del Quintuple Entendimiento, Newton ha conseguido encontrar respuesta a la ecuación cuya resolución le ha estado atormentando desde antes de unir fuerzas con la Hermandad del Escudo. ¿El resultado? Un número tan concreto como contundente 2060. La fecha exacta en la que el mundo llegará a su final y que convertirá todo esfuerzo de la Hermandad en una mera anhelo de esperanza impotente ante el cataclismo que vendrá. ¿Estará relacionado con el famoso vaticionio que Richards y el Mago compartían en las páginas de los Cuatro Fantásticos? Solo el tiempo lo dirá. Usando símbolos matemáticos, astrológicos, alquímicos e incluso signos todavía más complejos, Dustin Weaver nos deja en su web, para todo el que pueda estar interesado, la fórmula completa que le lleva a Newton a su descubrimiento. Si hay algún matemático en la sala que se atreva a intentar descifrarla bienvenido sea.
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Cada uno de los pasos dados por Newton le conducen hasta una aterradora verdad que cambia el campo de juego por completo desde ese momento hasta el final de los días dando validez a todo en lo que ha creído. El viejo orden ha de extinguirse dejando paso a la nueva sangre. Todo cambio tiene un coste, y el precio debe ser pagado.
Y con esto termina el viaje de Isaac Newton para completar la Quintupla del Entendimiento accediendo a la gran verdad que terminaría con su alzamiento como Patriarca de la Hermandad del Escudo. Solo él es consciente de la inevitabilidad del maremagnun al que se aproximan, y por lo tanto solo él tiene derecho a alzarse como líder al frente del Escudo. El comic termina con la misma escena que arrancaba el segundo número de la colección visto desde la perspectiva de Sir Isaac quien, desde la catacumba en la que retiene a Nostradamus, llega a la sala donde aparecen DaVinci y Leonid unas palabras en siniestra contraposición a las pronunciadas por Galileo al inicio del comic.
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Términos como “difícil” o “díscolo” se quedan francamente cortos a la hora de describir el carácter de Sir Isaac Newton. Nacido prematuramente en la navidad de 1643, nunca conoció a su padre siendo abandonado por su madre al cuidado de sus abuelos cuando solo tenía tres años. Desheredado por estos ante su actitud esquiva, amenazaría a su madre y su padrastro con quemarlos en su propia casa. De temperamento fuerte y en ocasiones violentas, no congeniaba demasiado bien con los críos de su edad, quienes tendían a desconfiar de él. Como alumno universitario, Newton se matricularía con unas notas mediocres al pasar más tiempo en la biblioteca que asistiendo a clase. Sin demasiado interés por el sexo femenino, brillaría con sus inventos y hallazgos entrando en contacto con la Royal Society a varios de cuyos miembros no dudó en criticar ferozmente. Newton mantuvo intensas polémicas con Robert Hooke, el citado Leibniz y, especialmente, la Iglesia de Roma, a quienes acusó de violar las sagradas escrituras. Como presidente de la Royal Society llegó a ser descrito como un dictador cruel, vengativo y busca-pleitos. Emprendiendo sus estudios sobre la ley gravitacional únicamente para superar a Hooke en un prooblema que este nunca consiguió solucionar, entre sus excasos amigos estaría el filósofo John Locke, quien tampoco se salvaría de sus críticas.
En resumen, el caracter que el Newton real mostrara en la vida real encaja mucho con la variante ficticia que nos presenta Hickman en sus páginas. Y es que aunque son personajes inspirados en figuras reales cabe recordar que como el propio guionista manifestó en sus primeras entrevistas, esta era una obra básicamente de ficción en la que se tomaría numerosas licencias con los personajes adaptados. La más sonada hasta el momento es sin duda la referente al propio Newton, pues, ateniéndonos a la figura real, la mayoría de los datos que se le atribuyen en este número son inviables. Basta con resaltar (por si no habéis echado cuentas), que Newton nación un año después de la muerte de Galileo y, sobre todo, después de todas las fechas en las que tienen lugar los viajes que realiza en este número. Nacido en 1643, en el 25 de ese mismo siglo difícilmente estaba disponible para fornicar con desviantes o, en el 52 (con solo 9 años) para apresar a Nostradamus.
Quizás errata, quizás licencia o quizás Hickman está dándole una nueva forma al progenitor del propio Newton (también de nombre Isaac), pero no deja de ser una llamativa curiosidad frente a una historia realmente apasionante.
Como final de nuestro resumen del número #3 de la colección, os dejamos un preview del número #4 de la misma que bajo el título “La Locura, El Niño Estelar y la Madona Celestial” pretende adentranos en la vida y obra de Nostradamus así como presentarnos otra de las ideas radicales del guionista: El Feto de Dios. Ya a la venta en el mercado USA, lo tenéis a vuestro alcance cualquiera que sigáis la colección por catalog Preview. Bon Appetit!































ha comentado el 7 octubre, 2010 a las 22:32h
esta serie esta buena, las unicas fallas que le veo es que es un poco lenta la trama y cansan ver los mismos escenarios casi en los 3 numeros, y muuchas palabras
de todo lo demas es muy buena y es interesante y fresca la propuesta y el dibujo es bueno y fluido, buen review