Hace relativamente pocos días se celebró en Barcelona el Salón del Cómic, una cita obligatoria para los aficionados del noveno arte. Además de stands de tiendas y de editoriales, también habían preparado algunas otras actividades como charlas, presentaciones, mesas redondas y coloquios, sobre los más variados temas, relacionados, eso sí, con el cómic.
“El Salón renueva año tras año su programa de actividades culturales y lúdicas. […] Porque la historieta está presente y refleja a la vez nuestra vida social, política y cultural. Continuamos trabajando para que la industria audiovisual participe activamente en nuestro festival, dado que el cómic mantiene una estrechísima relación con el cine y los videojuegos”, explicaba Carles Santamaría, Director del Saló Internacional del Cómic de Barcelona en el editorial de la Guía del Salón.
El sábado 8 de mayo tuvo lugar una de esas actividades. En la Sala de Actos se juntaron en una mesa redonda, moderada por el especialista Enrique Ríos, Andy Diggle, Jock, Salvador Larroca y Óscar Jaenada (inicialmente también estaba prevista la participación de Jordi Bernet, aunque al final no pudo estar). El tema de la mesa era claro y el título de la charla no permitía tampoco errores: “Cómics en cartelera”.

La relación entre cómic y cine es algo que me interesa especialmente, así que marqué esta actividad en mi programa y asistí puntual a la cita. En el “V de Vigilantes” de esta semana realizaré un texto con los materiales que recogí en aquel encuentro. Sentaos en vuestras butacas, espero que tengáis vuestros refrescos y vuestras palomitas a mano, porque la película va a comenzar.
El cine y el cómic comparten muchas cosas; mucho más que héroes de disfraces llamativos que lucen igual de bien en las páginas que en los fotogramas. Para empezar comparten contenidos, géneros y argumentos. Guzmán Urrero, especialista en comunicación audiovisual e imagen, escribió en 2007 un excelente monográfico sobre el tema en su web: “De hecho, la relación entre cine y cómic no se limita a la adaptación de ciertas obras de uno a otro medio. Por encima de todo ello, películas y tebeos comparten características fundamentales de sus respectivos lenguajes”.
Urrero señala que “tanto en el cine como en la historieta existe una construcción de la secuencia, siguiéndose parecidos criterios técnicos para conseguir el ritmo narrativo pertinente. Este hecho se demuestra al comparar una página de cómic con otra de story-board, que es la planificación dibujada de las secuencias que será usada al preparar cada sesión de rodaje. De hecho, es frecuente que sean dibujantes de historieta los encargados de realizar el story-board”. Dos conceptos también se mantienen en común entre cine y cómic: el montaje y la planificación.
Dibujantes y guionistas, al igual que los directores de cine, deben tener mucho cuidado con la planificación de sus viñetas, para no saturar al lector con determinados planos o detalles (en otra ocasión hablaré con más detenimiento de los tipos de plano que existen y de cómo se aplican a la creación de un tebeo). El montaje final de las páginas, así como del arco argumental al completo debe simbolizar un todo, al igual que una buena película.
Además de la mesa redonda, de la que hablaremos a continuación, allí se podía disfrutar de una estupenda exposición (realmente todas estaban bastante bien) relacionada directamente con este tema. La exposición también se llamaba “Cómics en cartelera” y contenía originales del “Iron Man” de Larroca, de “Los Perdedores”, de Jock, y del “Jonah Hex” de Jordi Bernet. Tres obras que este año irán apareciendo por nuestras pantallas de cine. El mismo Enrique Ríos escribe en la citada Guía del Salón un pequeño texto explicativo sobre esta muestra:
“La primera adaptación a la gran pantalla de un cómic basado en superhéroes data de 1941, cuando los Estudios Fleischer lanzaron un serial de animación sobre Superman. Por ello no debería extrañar la estrecha relación que existe entre el mundo del noveno arte y el del séptimo arte. El inesperado éxito de taquilla de la primera película de Iron Man cambió las reglas del juego. Hasta ese momento, las adaptaciones cinematográficas de cómic más taquilleras estaban protagonizadas por Batman, Spiderman o Superman, pero Iron Man triunfó presentando un personaje poco conocido por el gran público. Este fenómeno, junto a la creciente necesidad de Hollywood de buscar referentes en el mundo del cómic, ha abierto la puerta a las adaptaciones de series menos populares”.

“‘Iron Man 2′ es una de las secuelas más esperadas de todos los tiempos. Sin embargo, las verdaderas sorpresas llegarán de la mano de “Los Perdedores” y “Jonah Hex”, la primera protagonizada por agentes especiales en guerras sucias y la segunda por un justiciero del Far West de rostro desfigurado. Las exposiciones muestran el arte de Salvador Larroca, ganador del premio Eisner por su trabajo en “El Invencible Iron Man”; de Jordi Bernet, por su recreación del pistolero Jonah Hex, y de Jock, en su creación de unos perdedores que tienen mucho que ganar”, terminaba el texto.
Los que tienen mucho que ganar, pero mucho de verdad, son los estudios y las editoriales. Los primeros porque se nutren de ideas ajenas a la industria cinematográfica, que ya cuentan con un público lector fiel detrás y que está deseando ver la adaptación de su personaje favorito; y las segundas, porque la aparición de dichos personajes en un medio de difusión aún más masivo, como es el cine, les viene de perlas para revitalizar una serie o para darla a conocer a nuevos públicos.

Muchas han sido las series de cómic o los personajes que han dado el salto de las viñetas a la pantalla grande, unas con mayor fortuna que otras. La primera pregunta que realizó Ríos a la mesa fue por ahí. “¿Cuál es vuestra adaptación favorita?, les dijo.
Jaenada fue el primero en responder. Su sinceridad dejo al público boquiabierto. Dijo que su favorita era “Los Perdedores” porque no era lector de cómics y entonces no sabía bien cómo valorar otras películas basadas en tebeos. En cambio, sí conocía el material original escrito por Andy Diggle ya que interpreta, como sabéis, a Cougar en la versión cinematográfica, uno de los personajes de esa obra. Al final, tras varias insistencias de Enrique, Óscar también incluyó otras dos películas en su lista de favoritas: “Iron Man” y “Superman” (la primera película).
Salvardor Larroca, en cambio, sí que conocía los materiales originales desde los que han partido las películas basadas en cómics, sobre todo las de superhéroes. “Mis favoritas son Iron Man y Batman, aunque hay que tener cuidado con este tipo de adaptaciones ya que a veces lo que funciona bien en el cómic igual no funciona bien en imágenes reales”, afirmaba.
Andy Diggle fue un poquito más allá y entre sus favoritas no se encontraba ninguna adaptación basada en un superhéroe: “Las películas que más me han gustado son aquellas que muchas personas no sabían que son cómics, como ‘Una historia de Violencia’ o ‘Camino a la Perdición’”. Jock coincide con él, aunque añade a su lista otras dos de las ya mencionadas, “Iron Man” y “El Caballero Oscuro”.
Una vez todos los integrantes de la mesa hubieron contestado a aquella primera pregunta, se pasó a la siguiente, que era un poquito más compleja: “¿El cómic necesita al cine para crear iconos culturales?”. Las respuestas de los invitados fueron de lo más significativas.

Óscar Jaenada volvió a abrir el turno de respuestas: “Creo que se ayudan mutuamente. Una buena idea llega a mucha gente, pero si se puede hacer llegar esa idea a la mayor gente posible, pues mejor. El cine ayuda a hacer más grande ese cómic”. Y aún dijo más: “En el cine se puede ya conseguir hasta un poquito el color de la viñeta. El cine ayuda a que la viñeta cobre vida”.
Larroca, por su parte, también lo tenía bastante claro: “Los personajes de cómic siempre han sido estereotipos de lo bueno y de los malo de las personas. Son medios diferentes, pero el talento creativo es el mismo para todo. Todo va en la misma caja, lo que vende es el icono del personaje. Todo es complementario de todo. Su caja es le carisma de esos personajes que ya son universales. De todas formas, los efectos y las nuevas tecnologías son básicos en las nuevas películas de este estilo”.
“Los tebeos no necesitan a las películas”, así de categórico se mostraba Diggle. “Se trata de un cruce de medios, de formatos. Es una relación beneficiosa para ambas partes. Hollywood acude al cómic en busca de inspiración e ideas. Hablas de una idea que puede tomar muchas formas diferentes. El cómic tiene la capacidad de crear personajes icónicos por sí sólo. Aunque claro, el cine ayuda”, terminaba.
Jock dijo que “sin el cine los personajes de cómic serían menos conocidos”. Para este dibujante “el cómic es el mejor medio para lanzar ideas muy potentes y muy puras”. Piensa que “esa es la mejor manera de contar una historia”.
Otro de los tópicos asociados suele ser ese de que el cómic es sólo para niños. Enrique Ríos achaca un poco esa idea a la tendencia en los años noventa de realizar algunas adaptaciones algo infantiles. Él mencionaba a las “Tortugas Ninja”, “La Máscara” y los “Hombres de negro” y tras ese argumento planteaba su siguiente pregunta: “¿Es mejor intentar huir de las adaptaciones infantiles para alejarse de la idea del cómic sólo para niños?”
Para Jaenada la clave está en la evolución. “Todo tiene que ser evolutivo”, especifica, “los personajes deben ir cambiando”. Mientras que el dibujante de “Exteme X-Men” prefiere pensar que “esto va por barrios y por épocas”. Larroca afirma que “se hacían para niños porque para adultos no podían hacerse creíbles”. “Depende del tratamiento y del enfoque que se le dé a la franquicia. La grandeza de estos personajes es que son icónicos (se reconocen los valores que representan). Todo depende del talento de quien trabaje en ello”, añadía.
“Las películas de superhéroes bien hechas deben ser disfrutables también por los niños. Deben llegar y entretener a padres e hijos. Todos los niños quieren ser Tony Stark y todas las niñas quieren estar con Tony Stark”, respondía divertido el guionista de “Los Perdedores”. “Os imagináis una película Marvel realizada con la emoción que suele aportar Pixar a sus productos… Eso sería fantástico. De todas maneras, existe una zona gris en la que moverse con cuidado para llevar o no a tus hijos a ver una película”, concluía.
Jock basó su respuesta en la tecnología y en la narración. “La tecnología es un factor importante en la adaptación cinematográfica del cómic, pero también hay que tener una buena historia y saberla contar”.
Llegados a este punto, los invitados de la mesa ya se iban soltando y el moderador decidió soltarse también con una pregunta interesante: “¿Se está sobresaturando el mercado con tantas películas de este estilo?”

En esta ocasión el primero en tener el turno de palabra fue Jock, para que se cambiaran un poco las tornas. El conocido dibujante se reiteró en su anterior respuesta: “Para una buena peli es importante tener una buena historia”. Diggle fue algo más hablador: “Está claro que el cine genera más ingresos que los cómics y tiene una mayor distribución. Ésa es la clave, a mi juicio, la distribución. Se abre así el mundo del cómic al gran público. Los Perdedores, por ejemplo, es una historia muy disfrutable por el lector no habitual, y muchos de éstos la descubrirán por la película. Es muy probable que se refuerce aún más la relación entre cómic y cine y eso le dará a esto un carácter más universal”.
“Para mirar al futuro a veces hay que mirar al pasado”, comenzaba Larroca, “el género de superhéroes funciona en pantalla, es rentable, así que habrá de todo. Saber reeducar y dirigir los mercados hacía las nuevas tecnologías será difícil, pero es el camino y está ahí”.
Jaenada cerraba la ronda con su respuesta: “Se siguen haciendo adaptaciones de cómic porque es la hostia de divertido. Se han creado personajes dentro de lo increíbles que son que te llegas a creer. Como actor, el tener un story board en el que lo ves todo… es una movida súper guapa. Ves eso en las viñetas y luego lo haces en carne y hueso”.
“¿Creéis que las editoriales hacen lo adecuado para conseguir los beneficios que pudieran sacar de las adaptaciones?”. Ésta fue la siguiente pregunta.

Diggle y Jock se mostraron decepcionados con DC por no tener a tiempo una reedición de su cómic lista para el estreno de la película en EE.UU. Jock lo explicaba: “En Estados Unidos The Losers estaba descatalogado y en DC no había previsto sacar una edición de cara al estreno”. Diggle estaba de acuerdo con su compañero y también celoso con los españoles: “Estoy celoso. El tomo en tapa dura que he visto estos días por aquí no existe en inglés. En EE.UU hay una recopilación en dos pequeños volúmenes. El mercado norteamericano debe aprender del europeo y crear ediciones así de cuidadas”.
“Desde la película, Iron Man está en tres o cuatro colecciones. Cuando ves en pantalla un personaje y te gusta como queda, llevas a tus hijos para que también disfrute”, comentaba el dibujante español, Larroca, mientras que el actor patrio, Jaenada, aseguraba que “cuanto mejor sea la película, más ayudará al cómic y viceversa”.
La sesión terminó con una última cuestión formulada por Enrique Ríos: “¿Qué consideráis para que una adaptación sea un éxito o un fracaso?”
Jock dijo que “hay que tener en cuenta que son adaptaciones”. Para él, “las mejores deben ceñirse a la esencia, a los valores originales del material y luego adaptarse al cine”. Andy Diggle está de acuerdo con él: “Toda adaptación es un cambio: reinventa el material original. Si mantienes la esencia, puedes cambiar los detalles. Las grandes adaptaciones lo son porque han sabido qué cambiar”.
Larroca se moja y proclama cuál es para él la peor historia de superhéroes en el cine: “Catwoman; aunque el exceso de amor por la obra también es malo, véase “Watchmen” o “300” que eran calcos de las viñetas… y se notaba que no eran el medio para el que se hicieron”. “En los peores casos –explica- cogen la franquicia para atraer al público, con cierta falta de conocimiento, y luego hacen cualquier cosa. Lo que hay que intentar es hacer andar al personaje por un camino diferente al acostumbrado para crear un buen producto”.
Óscar Jaenada se explayó especialmente con su respuesta: “Las adaptaciones tienen varios contras: hay que buscar salidas, trampas, porque el cine tiene otras exigencias. Como actor, en este caso, intenté parecerme lo máximo posible al personaje. La esencia es lo que debe quedar. Estudiando al personaje en el cómic y copiando movimientos se consigue que el personaje se parezca y sea lo más reconocible”.

Como se ha podido comprobar en este texto sobre esa charla, la tendencia a las adaptaciones y a las adaptaciones inversas no tiene porque ser algo negativo. La retroalimentación de medios y formatos siempre es enriquecedora. Cuando algo trasciende de su propia forma está un poco más cerca de pasar a la historia. En esta sociedad global en la que vivimos, muchas veces alguien descubre una película por un cómic o un cómic por una película. Y hemos llegado aquí gracias a que ambos medios se nutren del concepto del arte secuencial.
Nos leemos.



ha comentado el 19 mayo, 2010 a las 8:45h
Gracias, Diego, por transcribir y comentar la entrevista.