Sexo, Mentiras y Trajes de Spandex

Que no os engañe el título. Lo lamento por los que gusten del sexo y las mentiras, pero no voy a hablar de ellos. En cambio, sí trataré el asunto de los trajes de spandex. Esto es publicidad engañosa, pura y dura. Je, je, je…

En otro orden de cosas, estoy enfermito, con fiebre y hecho un auténtico despojo. Aún así, me siento ante el teclado para cubrir mi sección del jueves. Faltaría más. Llueva, nieve o truene, aquí estaremos.

Si hay algún fallo, achacadlo a esos bichitos que se piensan que soy su pensión para pasar el invierno. ;)

Dicho esto, y aclarando que habrá spoilers –que después no quiero responsabilidades–, allá vamos.

Sexo, Mentiras y Trajes de Spandex

No es un secreto que la industria cinematográfica americana ha descubierto un filón en las adaptaciones de los héroes del cómic.

No es menos cierto, que los aficionados le sacamos punta a todo, en ocasiones, incluso a las mejores obras que podía esperarse.

Pero a mí me gustaría tratar algunas en particular.

Empezando por la televisión.

Me llevé un alegrón el otro día, cuando Alberto comentaba que la JSA iba a hacer su aparición en Smallville. ¿La JSA? Yo acababa de ver a los fundadores de la Legión de Superhéroes darse un paseo por Metropolis en la temporada que emitía la 2 de TVE, aprovechando todo el jaleo de Juicio Final.



Tengo que reconocer que me hizo ilusión ver a Cosmo, Relámpago y Saturn Girl junto a Clark y compañía. Sus trajes, una imitación bastante lograda, que recordaba los originales sin llegar a parecerse, aunque demasiado “sado-cuero-esto se está volviendo habitual”.



Los anillos, clavaditos –Santa Claus, Santa Claus, he sido bueno y quiero uno por Navidad–.

Incluso se trajeron un enemigo puesto.


En fin, que parte de ese hueco que todo fan tiene en el pecho se vio cubierto en cierta manera. Aunque distaba mucho de dejarme satisfecho.

Smallville es una serie de culto. Está claro. Así lo aseveran sus nueve temporadas en antena. Muchos jóvenes han debido acercarse a este símil supermaniano con tintes de culebrón teenager incluido. Tiene detalles preciosos, como otorgar el papel de Martha Kent a Annette O’Toole, que interpretara –años ha– a Lana Lang en la entrega de 1978 dirigida por Richard Donner. O el cameo –bueno, algo más que un cameo– del propio Christopher Reeve, el único y verdadero Superman –me puede el sentimentalismo, lo sé, pero es que estaba enorme en el papel del Hombre de Acero–. La labor de los jóvenes actores también resulta destacable, ya que han sabido integrarse perfectamente en sus personajes y dar forma a la historia temporada tras temporada.


Superman Forever!

Pero también tiene sus puntos en contra. Uno de los principales lo teníamos nada más comenzar la serie. Por obra y gracia de la lluvia de meteoritos que acompaña a Kal-El desde Krypton a la Tierra, Samllville se convierte en “Villa Mutante” –o así me gustaba definirlo a mí–. Y tanto joven, generalmente compañeros de instituto de los protagonistas o habitantes de la ¿¿cercana?? Metrópolis, que adquiría poderes gracias a una casualidad del destino y a ciertas propiedades de las piedras verdes, llegaban a cansar, la verdad sea dicha.

También es cierto que, aunque la serie supera con creces a sus antecesoras –los medios técnicos ayudan, esto es innegable–, no sé vosotros, pero un servidor está cansado de que mareen la perdiz con tal de no vestir a Clark Kent de una vez con el traje de Superman y llamarle por su nombre –nos ahorramos el Superboy, no sé si para bien o para mal–.

También se nota que están limitados en cuanto a ciertos personajes. Véase Jimmy Olsen, que es Jimmy Olsen, pero no el Jimmy Olsen que todos conocemos, sino su hermano mayor que tuvo una relación con Chloe Sullivan y ahora está muerto por culpa de Juicio Final. ¿Qué? Este… vale, los americanos son muy dados a esto, pero ¿es de culebrón o no es de culebrón? Y eso de que los dos hermanos se llamen de manera similar y que el pequeño termine cumpliendo las mismas funciones que el mayor en el mismo diario de la misma ciudad… vamos, que el guión no deja nada al azar. Ríete tú del triste Sino.

Con todo y con eso, no deja de resultar una serie entretenida que cumple con cierta dignidad las expectativas que uno puede tener de un producto semejante.

Y, como de trajes quería hablaros y no de Smallville en concreto, pues al hecho de que no nos vistan a Superman como Dios manda, se une el tema ineludible de los trajes imitación “cuero-sky-polipiel-sillón de lupanar“.

Vale que X-Men abrió la veda presentando a todos y cada uno de sus protagonistas enfundados en uniformes tipo Matrix. Y, aunque me habría encantado ver versiones cinematográficas de sus trajes, no es menos cierto que tanto colorido hubiera convertido el film en una cabalgata del Día del Orgullo Gay –aviso que no soy homófobo antes de que alguien me acuse de lo contrario, que estáis de un puntilloso últimamente–. Un Lobezno de amarillo y azul habría perdido toda seriedad en la gran pantalla. Incluso se permiten un chiste al respecto en la primera entrega de la trilogía.


La cosa se compensó con Spider-Man. Cuando me enteré de que iban a adaptar a nuestro querido arácnido, me eché a temblar. Ya lo veía con pantalones y peto de cuero, más gabardina gótico-punk y gafas de sol D&G. ¡Miedo, miedito! Pues no. Sam Raimi estuvo a la altura y comprendió que, como en el caso de Superman, Spidey no podía aparecer en el cine sin sus mallas. Incluso le dio su toque al Duende Verde en forma de armadura.



Lo mismo sucedió con Daredevil, también con elegante imitación de polipiel. El Castigador, en cambio, se tendría que conformar con camiseta del día de Halloween y gabardina, al estilo de Blade, que incorporaba armadura en el torso con funda para catana insertada a la espalda. Siendo personajes más callejeros y realistas, uno lo perdona todo.



De Elektra mejor ni hablar, como del Hombre-Cosa, hasta que llegó el cuarteto de superhéroes definitivos, la Primera Familia de Marvel, Los 4 Fantásticos. Y también llevaban uniformes, aunque demasiado recargados para mi gusto. La simplicidad y sencillez de los trajes de moléculas inestables de Reed resultaban ideales para la gran pantalla, por eso vi innecesario convertirlos en trajes de carrera, aunque la explicación no fue lo peor de la película.


El Motorista Fantasma lo tenía más sencillo y, a pesar de que la película resultó más bien decepcionante, el traje del protagonista fue muy acertado. ¿Qué decir de la armadura de Iron Man? Resultó simplemente impecable. Hulk nunca supuso un problema con sus trajes –o la ausencia de ellos– y Lobezno, al ser versión pre-X-Men, tampoco ponía el listón muy alto en cuanto a vestuario.

Warner se puso las pilas y nos trajo a Batman de regreso. Y lo hizo fantásticamente, de la mano del director Christopher Nolan, con traje más realista de por medio, aunque el Hombre Murciélago jamás podrá librarse del estilo “armadura ligera” que le ha caracterizado en el cine. Esto me hace recordar que no hace muchos años, pudimos ver un espléndido corto titulado Batman Dead End, en el que el actor llevaba mallas de las de toda la vida. Hay que reconocer que el pijama gris no termina de funcionar en el celuloide… ¿o puede que sí?


Constantine también lo tenía algo más fácil, tenemos que admitirlo, pero con Superman volvieron a rizar el rizo los de DC. El nuevo traje resultaba fantástico. Vale que tenía pequeñas modificaciones respecto al original –para mí, lo peor con diferencia fue la hebilla del cinturón–, pero tanto el actor como el traje estuvieron a la altura de las circunstancias.


¿Qué decir del vestuario de películas como Sin City, 300 o Hellboy? Diferentes a las coloridas mallas de los superhéroes, ciertamente, pero clavaditos, clavaditos a sus respectivos cómics.

Teniendo en cuenta que el uniforme de Green ArrowOllie, ¿qué te han hecho?–, Canario Negro, Aquaman, Flash y Cyborg en Smallville se quedan en un quiero y no puedo, veremos qué tal resulta ver a los diferentes miembros de la Sociedad de la Justicia embutidos en sus coloridos trajes.




Pero a nosotros, los fans de toda la vida, nos molan las mallas. Ya lo creo que sí. Y si no, mirad las imágenes de lo que está por venir y decidme lo contrario.


Je, je, je…


Desde la central de Channel –ya que te haces unas mallas, que te las hagan los mejores– informó Iván para Zona Negativa.