Vertigo Express: Balance de una entrevista

De las muchas novedades anunciadas por David Hernando en nuestra última entrevista a propósito de la línea Vertigo, ha sido la línea Vertigo Voices la que más ríos de píxeles ha hecho correr a lo largo y ancho de la tebeosfera. Una decisión controvertida que es necesario evaluar en frío y con detenimiento. Sin embargo, analizándolo todo con perspectiva, este proyecto no puede desligarse de otro igualmente anunciado en dicho documento y que apenas ha tenido repercusión: la línea cartoné prevista para Vertigo. Con el ánimo de echar un ojo a estas iniciativas –y al resto de lo anunciado– y debatirlas estamos aquí hoy.

Lo que habría que decir al respecto de ellas en primer lugar es que ambas surgen con una misma voluntad: dar salida al ingente fondo de one-shots, miniseries, novelas gráficas y pequeños productos que la línea Vertigo de DC Comics ha producido a lo largo de sus más de quince años de historia. No es la primera vez que en esta sección de Zona Negativa hacemos hincapié en ello: personalmente dediqué un especial a glosar la mayor parte de estas obras (en el que, por cierto, fui asistido estupendamente por nuestro lector Clavos) y a lo largo de estos años que llevo con vosotros siempre he insistido en el hecho de que era la asignatura pendiente de Planeta a nivel de contenidos. Seleccionar, editar y publicar todas estas pequeñas joyas en todo un mar experimental de material prescindible era necesario; y también era necesario dejar de hacerlo como se venía haciendo hasta ahora; esto es, sin orden ni concierto. La solución escogida por David Hernando para solventar el problema es interesante, entraña no pocos riesgos, y se basa en dos líneas nacidas para la ocasión:

  • Libros cartoné Vertigo. Usados antaño en momentos puntuales (las minis de Muerte, Los Leones de Bagdad o Silverfish, entre otras) la apuesta de David Hernando pasa por darles mayor regularidad de cara a un objetivo: “recuperar series antiguas del sello en un formato acorde con el reconocimiento que atesoran, ya sea por autores, contenido o una mezcla de ambas”. O en otras palabras: productos con un reclamo evidente (bien sea su calidad o su autor). En este sentido se han publicado las Historias de la guerra de Ennis, en diciembre sale Skreemer, y en el pasado Hablando con Hernando se anunciaron Enigma y Uncle Sam.
  • Vertigo Voices. Una línea nueva que toma el nombre de una ya existente en USA, pero con la que guarda pocas similitudes (por no decir ninguna). Formalmente apenas se distingue del proyecto anterior: tamaño comic-book, cartoné y disparidad en el número de páginas (y consiguientemente en el precio). A nivel de contenidos, la diferencia es sustancial: si allí se recoge material de forma individual, aquí se recogerán varias “historias que por sí solas no forman un único volumen” agrupándolas en base a su autor; una característica que se erige como principal criterio de unión y como reclamo comercial. En la entrevista se hablaba de un Kill Your Boyfriend/The Mystery Play y de dos volúmenes dedicados a Paul Pope (presumiblemente con Heavy Liquid y 100% junto a otras pequeñas historias).

Esto es lo que sabemos. ¿Cómo lo interpretamos? Yo lo hago de la única forma posible: Vertigo Cartoné (llamémosle así) para historias con previsiones de venta aseguradas en solitario; Vertigo Voices para historias que por separado no tengan aseguradas unas cifras de venta determinadas. Así de simple y así de duro… estamos en crisis y el propio Hernando ya nos anunciaba las líneas maestras de la política de Planeta DeAgostini para combatirla en otras respuestas de la misma entrevista: ofrecer aquello que más demanda tenga y promover siempre que se pueda el integral, que al parecer es lo que mejor está funcionando con el material minoritario. Todo lo demás es muy bonito, pero la cuestión de fondo es claramente esa.


Vertigo Cartoné: Material seguro

¿Golpe al aficionado de toda la vida? Sin ninguna duda en ciertos casos. ¿Premeditación para estafarlo? Yo creo que no; simplemente hay que asegurar unas ventas y hay que crear un fondo de material propio. Si hubiera ganas reales de estafarlo, Skreemer (ya editada por Zinco, aunque relativamente difícil de encontrar) o Enigma (que se puede encontrar aún a muy buen precio en casi cualquier lado editada por Norma) no saldrían por separado… y conste que hablamos de un autor como es Peter Milligan que sería idóneo para sacarlo en los Vertigo Voices tal y como los han planteado. Y sin embargo, saldrán en volúmenes unitarios ¿Por qué? Porque es material que el aficionado que entiende busca y compra por sí mismo.

Sin embargo en el otro extremo tenemos a Kill Your Boyfriend (un divertimento gamberro) y The Mystery Play (una pequeña joyita minoritaria), dos obras ya publicadas con anterioridad y aún fáciles de encontrar –El Misterio Religioso de Zinco la compré este mismo verano sin calentarme mucho la cabeza–, que siguen haciendo caja sin que Planeta vea ni un duro a pesar de tener los derechos, y que en función de como funcionó bajo mi percepción y la de mi librero Sebastian O –también de Morrison y de la misma quinta– no se habrían comido muchos colines. Paralelamente tenemos Heavy Liquid –un caramelo también relativamente minoritario que lo tendrá muy difícil, pese a sus extras, para batir a una edición de Norma Editorial absolutamente tirada de precio– y la muy esperada 100%.

Como digo, no creo que haya ninguna gana de estafar al lector. Simplemente hay ganas de sacar material, venderlo, no salir a mar abierto en plena tormenta y, de paso, constituir una biblioteca propia y autónoma sin definirse en función de lo que hicieron otras editoriales. En base a esto, analizar si los recopilatorios/antologías que constituirán los Vertigo Voices son una buena o una mala decisión viene de la mano de los criterios con que se realicen las ediciones. Si la voluntad es meter títulos a granel por la coincidencia de guionista o dibujante, iremos por muy mal camino. Si todo tiene un sentido más profundo, puede quedar una cosa muy bonita y perdurable.

Y en este sentido como lector de la línea, como poseedor de tres de los cuatro títulos que se barajan para integrar la primera remesa de Vertigo Voices, como aficionado que compra sus ejemplares mes a mes sin recibir ni una copia de prensa (no porque lo vea mal, ojo, sino porque suelen llegar tarde y me gusta informar al lector rápidamente) y como redactor que no tiene actualmente ninguna vinculación con la editorial, el material que veo más carente de sentido es, justamente, el que no tengo necesidad ni intención de comprar: ese Kill Your Boyfriend/The Mystery Play que es una unión algo bastarda de dos títulos que no comparten nada más que guionista y que no deberían salir juntos sin nada más que los ligue. Si se añadiera Sebastian O tendríamos los tres primeros proyectos de pequeño calado que Morrison hizo en Vertigo (y tardaría bastante en hacer otros de similares características), pero tal y como se proponen ahora su sentido es mínimo.


Mata a tu novio y The Mystery Play,
nuevo formato Vertigo Voices

¿Futuro de los Vertigo Voices? Puede ser muy bueno… Face, The Eaters, Girl, True Faith, Pride & Joy, Hell Eternal, Tainted… son todas obras atractivísimas de extraordinarios autores como puedan ser Milligan, Ennis o Delano que probablemente no verían la luz de no ser por iniciativas como ésta. Algunas ni Norma cuando le dio por sacarlo casi todo las quería (Hell Eternal, con lo buenísima que es, la editó Recerca). Y para que se queden en el limbo, mucho mejor es verlas en la calle englobadas dentro de una biblioteca por autores. Eso sí, el concepto clave tiene que ser lo primero; y el concepto clave no es otro que el criterio de inclusión.

Un primer riesgo: El aficionado de toda la vida como damnificado

Lo dije el otro día en los comentarios, lo he dicho hoy y me reafirmo: no creo en absoluto que Planeta se proponga estafar al aficionado de toda la vida a la línea Vertigo. Pero lo que es indudable es que tanto la falta de continuidad con respecto a anteriores editoriales (algo que casi no se está dando en los tomos, por ejemplo) como la falta de continuidad en sus etapas editoriales (colecciones mensuales, tomos anunciados que se retrasan sine die, líneas que no llegan a consolidarse) pueden hacer que el aficionado de toda la vida a la línea se sienta como la víctima colateral de una política hasta ahora muy dada al cambio.

A este respecto, hay dos detalles de considerable interés a tener en cuenta. El primero sería el meritorio y fructífero empeño de David Hernando a la hora de “cerrarlo” casi todo durante este 2009, muy bueno a la hora de cumplir con buena parte de los compradores de Planeta DeAgostini pese a los reveses forzosos, como no concluir American Virgin. Pero el segundo, que sería la otra cara de la misma moneda, vendría de la mano de la respuesta que dio el propio editor a la pregunta de qué le respondería a los lectores de la colección regular de The Sandman que se sintieran traicionados al ver su falta de continuidad; una respuesta que podría aplicarse ahora a los descontentos con la línea Vertigo Voices: “Entiendo que un lector que siguiera la serie en un formato no pueda acabarla en el mismo y se sienta “traicionado” por decirlo de alguna manera, pero es que aquella edición no funcionó y cerró, sin opción a replantearla. Ahora, meses después, se plantea de otra manera con todos los cambios que ha habido. Simplemente esta nueva edición sustituirá a la anterior”.

Comentario
The Sandman:
¿Innovación positiva?

El hecho es que la voluntad de una editorial por realizar sus propios productos y el empeño de un editor por sacar adelante su visión de una línea como es Vertigo son loables, necesarios y legítimos. Pero la fidelidad del aficionado de toda la vida no debería basarse en la novedad pura y dura (que probablemente le satisfaga) sino también en la recuperación del fondo editorial y la consideración hacia su bolsillo. Máxime cuando todos estamos en crisis, cuando hoy en día hay medios legales y cada vez más usados para la importación (previews, compra por internet) y cuando el dominio del inglés está cada vez más extendido.

Además, en este sentido el cambio de modelo de mercado, aún incipiente, cada vez se irá haciendo más patente: el principal valor que ofrecerán las editoriales patrias no será, como hasta ahora, la importación y puesta a disposición de un determinado material traducido, sino que se basará cada vez más en la fidelidad artística e idiomática. O en otras palabras: buena reproducción, perfecta adaptación de la rotulación, fiel labor de traducción. No respetar los cambios de tamaño y grosor de las fuentes, o no ofrecer una adaptación de justicia de unos diálogos es a todas luces un mal camino que se ha de que corregir con mano dura.

Ahora bien, igualmente cierto –y nuevamente funcionando como la otra cara de la moneda– es que en este nuevo modelo de mercado la innovación resultará un bien igualmente importante: no ofrecer algo que pueda comprarse antes fuera; sino ofrecer algo mejor que lo que pueda comprarse fuera. Una innovación que, eso sí, deberá hacerse con cabeza. En este sentido, sólo la evolución de la propia línea Vertigo Voices o la edición que se prepara de The Sandman nos dirán si más allá de los puntos que se indican en el párrafo anterior, las ediciones patrias resultan efectivas a la hora de ofrecer al aficionado valores intrínsecos y genuinos.

Un segundo riesgo: La disparidad de formatos

A la hora de organizar una línea editorial, como en casi cualquier faceta de la vida, el orden es cuestión de sistemática. Evaluando los formatos y las líneas actuales dentro del sello Vertigo, e incorporando las novedades mencionadas en el último Hablando con Hernando, tenemos que la estructura española del mencionado sello quedará tal que así:

  • Rústica periódica: Para series regulares actuales y en activo.
  • Rústica unitaria: Para series regulares actuales canceladas en USA y Vertigo Visions.
  • Rústica a tamaño bolsillo (Biblioteca de Lucien): Para series regulares pretéritas de bajo interés.
  • Cartoné unitario (Vertigo Voices/Vertigo Cartoné): Para el rescate del fondo editorial.
  • Cartoné “tochal”/Ediciones especiales: Para series equivalentes a grandes clásicos.

A esto habría que añadir el futuro formato de la línea Vertigo Crime (a la que le dedicaré una entrevista especial cuando salga, de ahí su ausencia en las preguntas del Hablando con Hernando) y un “nuevo” y misterioso formato que se ha anunciado para material como The Alcoholic y The Nobody (novelas gráficas).

Personalmente pararía, unificaría y simplificaría, pues la creación de líneas con poca o ninguna periodicidad o la tendencia a ser muy variable en cuanto a formatos lo único que causa es confusión. Ediciones especiales, cartoné, rústica y bolsillo delimitan perfectamente tanto las intenciones como la naturaleza de la obras, y son suficientes para estructurarlo todo y mantener un orden de cara al aficionado.