Grandes plagios de la historia del comic (II): ROB Liefeld contra Tormenta, Lobezno, Iron Man, Thor, el Capitán América y Mercurio

Atención: ésta noticia no contiene spoilers. No consulte a su médico o farmacéutico ni lea detenidamente las instrucciones de uso. No hace falta.

Sé que voy a buscarme a ciencia cierta enemigos… pero ahí va eso. ¿Habías visto alguna vez 7 plagios tan flagrantes homenajes en una sóla página?

Solo puedo responder, señoría, que no recuerdo nada de eso...

Como mi análisis no llegaría ni por asomo a la maravillosa e irrepetible gama de comparativas que se puede encontrar en ADLO sobre este vago rematado autor, dejo a los susodichos la defensa del GRAN ROB. Me limitaré a pediros perdón por el hecho de que en el fotomontaje que he hecho en Photoshop los originales hayan pisado a las copias, perdón a las versiones, perdón a los homenajes de ROB. Es que eran tantos que no me quedaba sitio en la página…

Como off-topic, regocijémonos en la física del martillo de Thor (sí, se llama igual, no se le puede poner copyright a un dios nórdico). Su masa varía de volumen para poder atravesar la cabeza del contrario en la zona de la garganta y salir por la parte superior del cráneo sin

a) arrancar la cabeza de cuajo debido a la fortaleza del cuello del contrario, a la supervelocidad imprimida al martillo o a una combinación de ambas;
b) dejar un agujero igual a la evidente masa de la cabeza del martillo;
c) Mancharse en absoluto de sangre (idea ésta muy extendida entre los autores jóvenes tras observar como la ropa del Superman de Byrne no se manchaba en Apokolips porque estaba pegada a su piel que tenía efecto autolimpiable como los hornos de Balay).

Como dirían los adlianos, nos hallamos ante un genio.